enero 27, 2012
Franco ha muerto, el franquismo no
Fran Ruiz (@perea_fran)
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy
Si Franco levantara la cabeza...
—una frase todavía muy común entre los nostálgicos de la dictadura— se reiría de los españoles. Resulta que, 37 años después de enterrado, sobre su lápida sigue aún, imponente e impasible, la gigantesca cruz levantada a punta de pistola por los presos republicanos y con la que el dictador se propuso en vida que fuese recordado por los siglos de los siglos, cual un faraón enterrado en la pirámide que le erigieron sus esclavos.
Mucho me temo que lo está consiguiendo. Es, junto con Lenin, el único dictador del viejo continente que sigue siendo venerado en su tumba faraónica, aunque, en honor del líder de la revolución rusa, éste siempre quiso ser enterrado humildemente en un panteón familiar. Franco no sólo murió en su cama y fue enterrado donde quiso, sino que, además de esto, en estas casi cuatro décadas tampoco nadie ha podido juzgar los crímenes del franquismo; ni siquiera pudo (o quiso) el presidente del Gobierno que tuvo la mayoría absoluta más aplastante, que más tiempo estuvo en el poder y que, encima, era de izquierdas: Felipe González.
Desde la restauración de la democracia en España el único mandatario que lo intentó fue el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, autor de una ley de la Memoria Histórica con la quiso reparar el daño infligido a las víctimas de la guerra civil. Logró (y por ello será recordado) que los hijos y nietos de españoles en el exilio obtuviesen la nacionalidad española, pero casi nadie dio crédito a su intento de convertir el Valle de los Caídos, donde está enterrado Franco, en una especie de parque temático donde debían reconciliarse definitivamente las dos Españas. Fue atacado por la derecha gobernante —el PP de Mariano Rajoy—, porque quiere que las cosas se queden como están; y fue criticado por la izquierda a la izquierda del PSOE, porque exige su clausura y que la familia de Franco lo entierre en otra parte.
Así las cosas, el único que realmente se atrevió a hacer justicia fue el juez Baltasar Garzón. Fue el único que escuchó los ruegos de los familiares de los más de 110 mil españoles que fueron asesinadas durante el franquismo y que aún siguen en fosas comunes, como el poeta Federico García Lorca, fusilado “por maricón y rojo”. Garzón ha sido el único que intentó exhumar los restos de estas víctimas y darles un entierro digno. ¿Es esto un delito? El juez creyó que no y por ello está siendo juzgado por el Tribunal Supremo de España. (Escucho risas de ultratumba desde el infame Valle de los Caídos).
Pero yo no le veo la gracia; al contrario, es indignante la cacería montada contra el único juez que ha intentado impartir algo de justicia en una de las pocas grandes tragedias del siglo XX que quedaron en la total impunidad.
La terrible paradoja ha querido que el mismo juez que se convirtió en símbolo de la justicia universal, cuando se atrevió a solicitar a Londres el arresto de Pinochet y su extradición a España por crímenes contra la humanidad cometidos durante su dictadura, esté ahora sentado en el banco de los acusados por intentar el mismo principio de justicia universal para su propio país. Garzón no logró encarcelar al dictador chileno porque en la Justicia inglesa primó el principio de demencia senil del acusado y la prescripción del delito, pero sí logró sentar un precedente judicial que animó a muchas víctimas y magistrados de países como Argentina, Guatemala y la propia Chile, naciones todas ellas con pasados muy recientes de terrorismo de Estado, a emprender acciones contra personas que tuvieron responsabilidad en graves crímenes contra los derechos humanos, como son secuestros, tortura, asesinatos y desapariciones.
Después de años de escuchar a periodistas preguntándole porqué no aplicaba ese mismo principio de justicia universal en su propio país, en España, Garzón lo intentó y dio cauce a los ruegos de las víctimas del franquismo, que le pedían que actuara. Lo hizo y creyó que el mismo país que había asombrado al mundo con su decisión de juzgar a criminales, sin importar su nacionalidad o donde hubieran cometido sus crímenes, no impediría que juzgara los crímenes del franquismo. Se equivocó. España se mostró dispuesta a perseguir criminales de otros países, pero no que no le toquen los suyos.
Garzón está siendo juzgado porque dos organizaciones de ultraderecha, nostálgicas del franquismo, que lo acusaron de prevaricar, de pasarse por alto una ley de amnistía creada tras la muerte de Franco para contentar a los militares y que no volvieran a dar un golpe de Estado a la incipiente democracia.
Garzón se defiende alegando que no puede haber amnistía para crímenes tan graves, porque, según el principio fundamental de la justicia universal, los crímenes de guerra o contra la humanidad no prescriben.
En una semana conoceremos si los jueces del Tribunal Supremo corrigen este absurdo caso o si el franquismo sigue trabajando en las cloacas de España y si Franco sigue desde su tumba riéndose.
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy
Si Franco levantara la cabeza...—una frase todavía muy común entre los nostálgicos de la dictadura— se reiría de los españoles. Resulta que, 37 años después de enterrado, sobre su lápida sigue aún, imponente e impasible, la gigantesca cruz levantada a punta de pistola por los presos republicanos y con la que el dictador se propuso en vida que fuese recordado por los siglos de los siglos, cual un faraón enterrado en la pirámide que le erigieron sus esclavos.
Mucho me temo que lo está consiguiendo. Es, junto con Lenin, el único dictador del viejo continente que sigue siendo venerado en su tumba faraónica, aunque, en honor del líder de la revolución rusa, éste siempre quiso ser enterrado humildemente en un panteón familiar. Franco no sólo murió en su cama y fue enterrado donde quiso, sino que, además de esto, en estas casi cuatro décadas tampoco nadie ha podido juzgar los crímenes del franquismo; ni siquiera pudo (o quiso) el presidente del Gobierno que tuvo la mayoría absoluta más aplastante, que más tiempo estuvo en el poder y que, encima, era de izquierdas: Felipe González.
Desde la restauración de la democracia en España el único mandatario que lo intentó fue el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, autor de una ley de la Memoria Histórica con la quiso reparar el daño infligido a las víctimas de la guerra civil. Logró (y por ello será recordado) que los hijos y nietos de españoles en el exilio obtuviesen la nacionalidad española, pero casi nadie dio crédito a su intento de convertir el Valle de los Caídos, donde está enterrado Franco, en una especie de parque temático donde debían reconciliarse definitivamente las dos Españas. Fue atacado por la derecha gobernante —el PP de Mariano Rajoy—, porque quiere que las cosas se queden como están; y fue criticado por la izquierda a la izquierda del PSOE, porque exige su clausura y que la familia de Franco lo entierre en otra parte.
Así las cosas, el único que realmente se atrevió a hacer justicia fue el juez Baltasar Garzón. Fue el único que escuchó los ruegos de los familiares de los más de 110 mil españoles que fueron asesinadas durante el franquismo y que aún siguen en fosas comunes, como el poeta Federico García Lorca, fusilado “por maricón y rojo”. Garzón ha sido el único que intentó exhumar los restos de estas víctimas y darles un entierro digno. ¿Es esto un delito? El juez creyó que no y por ello está siendo juzgado por el Tribunal Supremo de España. (Escucho risas de ultratumba desde el infame Valle de los Caídos).
Pero yo no le veo la gracia; al contrario, es indignante la cacería montada contra el único juez que ha intentado impartir algo de justicia en una de las pocas grandes tragedias del siglo XX que quedaron en la total impunidad.
La terrible paradoja ha querido que el mismo juez que se convirtió en símbolo de la justicia universal, cuando se atrevió a solicitar a Londres el arresto de Pinochet y su extradición a España por crímenes contra la humanidad cometidos durante su dictadura, esté ahora sentado en el banco de los acusados por intentar el mismo principio de justicia universal para su propio país. Garzón no logró encarcelar al dictador chileno porque en la Justicia inglesa primó el principio de demencia senil del acusado y la prescripción del delito, pero sí logró sentar un precedente judicial que animó a muchas víctimas y magistrados de países como Argentina, Guatemala y la propia Chile, naciones todas ellas con pasados muy recientes de terrorismo de Estado, a emprender acciones contra personas que tuvieron responsabilidad en graves crímenes contra los derechos humanos, como son secuestros, tortura, asesinatos y desapariciones.
Después de años de escuchar a periodistas preguntándole porqué no aplicaba ese mismo principio de justicia universal en su propio país, en España, Garzón lo intentó y dio cauce a los ruegos de las víctimas del franquismo, que le pedían que actuara. Lo hizo y creyó que el mismo país que había asombrado al mundo con su decisión de juzgar a criminales, sin importar su nacionalidad o donde hubieran cometido sus crímenes, no impediría que juzgara los crímenes del franquismo. Se equivocó. España se mostró dispuesta a perseguir criminales de otros países, pero no que no le toquen los suyos.
Garzón está siendo juzgado porque dos organizaciones de ultraderecha, nostálgicas del franquismo, que lo acusaron de prevaricar, de pasarse por alto una ley de amnistía creada tras la muerte de Franco para contentar a los militares y que no volvieran a dar un golpe de Estado a la incipiente democracia.
Garzón se defiende alegando que no puede haber amnistía para crímenes tan graves, porque, según el principio fundamental de la justicia universal, los crímenes de guerra o contra la humanidad no prescriben.
En una semana conoceremos si los jueces del Tribunal Supremo corrigen este absurdo caso o si el franquismo sigue trabajando en las cloacas de España y si Franco sigue desde su tumba riéndose.
Competencia
Macario Schettino (@macariomx)
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal
A menos de 160 días de la elección, hay competencia. A diferencia de lo que se pensaba hace pocos meses, cuando sólo Peña Nieto aparecía en encuestas y televisión, hoy las mediciones de opinión pública reportan una competencia viable y no una aplanadora.
Era algo esperable, pero por alguna razón hubo muchos que se fueron con la corriente. Si sólo aparecía el PRI en las mediciones, si Peña acaparaba la televisión, si en elecciones locales el PRI seguía ganando, les parecía evidente que en 2012 el PRI habría de recuperar la Presidencia sin mayor dificultad. Es más, la discusión ya no era si el PRI ganaría o no, sino si además se alzaría con la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Total, ya en 2009, en su alianza con el PVEM, lo había logrado en la de Diputados.
Pues sí, pero eso sólo era selección de información. Cierto que el PRI gana elecciones locales, pero no siempre. En 2010 ganó tres estados que no tenía, pero perdió tres que sí gobernaba, y la población de los que perdió supera en varias veces lo ganado. Cierto que el PRI ganó la mayoría en 2009, en el trimestre de mayor contracción económica de época reciente. Y cierto que Peña aparecía muy arriba en todas las encuestas, porque no tenía nadie enfrente.
Ya tiene, y las cosas no se ven igual. De acuerdo con las mediciones de Consulta Mitofsky, que desde septiembre mide mensualmente a los dos candidatos ya casi formales, y a la muy probable candidata del PAN, la diferencia se cierra a una velocidad preocupante para el PRI. Mientras en septiembre Peña aventajaba a Josefina Vázquez Mota por casi 30 puntos (47 a 17), para diciembre la diferencia apenas era de 21 (42 a 21) y en la medición presentada esta semana, para la primera quincena de enero, ya es de 18 puntos (41 a 23). Sigue siendo ventaja considerable, pero se ha reducido 12 puntos en menos de cinco meses. A como va, si fuese una simple tendencia lineal, al momento de la elección, el 1 de julio, Josefina estaría ligeramente por encima de Peña Nieto. Tal vez menos del 0.58% famoso, pero por arriba.
Es claro que las preferencias electorales no siguen tendencias lineales, y que el PRI no se va a quedar viendo cómo se pierde una ventaja que parecía, hace poco tiempo, infranqueable. Lo relevante no es eso, sino hacer notar que precisamente ese resultado inevitable de hace unos meses ya no existe. Y también es importante notar que la pérdida de preferencia de Peña significa un incremento en las preferencias de Vázquez Mota. No necesariamente del PAN, pero sí de esa potencial candidata. Otra vez usando de referencia a Mitofsky, si en lugar de Josefina el candidato del PAN fuese otro, estaría al mismo nivel, o por debajo de López Obrador. Y en ese caso, Peña no pierde, posiblemente porque la población no ve alternativa, y mantiene 44% de preferencias.
Por otra parte, el que el comportamiento futuro de preferencias no siga una tendencia lineal puede ser peor para el PRI. Si ya hoy, aún sin candidatura del PAN asegurada, Vázquez Mota ha cerrado la brecha a un ritmo de tres puntos mensuales, su confirmación, en poco más de una semana, puede implicar un repunte notorio. Y entonces viene el problema del ganador adelantado, lo mismo que pasó a López Obrador hace seis años: parte de los seguidores, que no es pequeña, estaba con él porque iba ganando, y en cuanto percibieron que eso podría no ocurrir, lo abandonaron. Por eso la caída tan rápida. Basta que el triunfo deje de ser seguro para perder amigos.
Ayer por la tarde se hizo pública la encuesta de GEA-ISA que muestra datos similares a los que acabamos de comentar: Peña Nieto baja, no mucho pero de manera consistente; la caída la captura casi íntegramente Vázquez Mota, y López Obrador se mantiene estable, en un tercer lugar que se va haciendo lejano conforme los otros dos se acercan entre sí. También en el caso de GEA-ISA, este comportamiento depende de la candidatura de Vázquez Mota, porque con cualquiera de los otros dos potenciales candidatos del PAN, el PRI se despega.
Por cierto, en el interno del PAN, que está por terminar, ambas casas encuestadoras coinciden en la gran ventaja de Vázquez Mota: 60% de la intención de voto (en el caso de Consulta, con simpatizantes del PAN; en el caso de GEA, con padrón de afiliados). La diferencia entre ellas es cómo se distribuyen los otros contendientes: 15 y 15 según GEA-ISA; 20 a 10, a favor de Creel, en el caso de Consulta.
A menos que los panistas prefieran no volver a ganar la Presidencia, parece que todo está ya claro.
schettino@eluniversal.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal
A menos de 160 días de la elección, hay competencia. A diferencia de lo que se pensaba hace pocos meses, cuando sólo Peña Nieto aparecía en encuestas y televisión, hoy las mediciones de opinión pública reportan una competencia viable y no una aplanadora.Era algo esperable, pero por alguna razón hubo muchos que se fueron con la corriente. Si sólo aparecía el PRI en las mediciones, si Peña acaparaba la televisión, si en elecciones locales el PRI seguía ganando, les parecía evidente que en 2012 el PRI habría de recuperar la Presidencia sin mayor dificultad. Es más, la discusión ya no era si el PRI ganaría o no, sino si además se alzaría con la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Total, ya en 2009, en su alianza con el PVEM, lo había logrado en la de Diputados.
Pues sí, pero eso sólo era selección de información. Cierto que el PRI gana elecciones locales, pero no siempre. En 2010 ganó tres estados que no tenía, pero perdió tres que sí gobernaba, y la población de los que perdió supera en varias veces lo ganado. Cierto que el PRI ganó la mayoría en 2009, en el trimestre de mayor contracción económica de época reciente. Y cierto que Peña aparecía muy arriba en todas las encuestas, porque no tenía nadie enfrente.
Ya tiene, y las cosas no se ven igual. De acuerdo con las mediciones de Consulta Mitofsky, que desde septiembre mide mensualmente a los dos candidatos ya casi formales, y a la muy probable candidata del PAN, la diferencia se cierra a una velocidad preocupante para el PRI. Mientras en septiembre Peña aventajaba a Josefina Vázquez Mota por casi 30 puntos (47 a 17), para diciembre la diferencia apenas era de 21 (42 a 21) y en la medición presentada esta semana, para la primera quincena de enero, ya es de 18 puntos (41 a 23). Sigue siendo ventaja considerable, pero se ha reducido 12 puntos en menos de cinco meses. A como va, si fuese una simple tendencia lineal, al momento de la elección, el 1 de julio, Josefina estaría ligeramente por encima de Peña Nieto. Tal vez menos del 0.58% famoso, pero por arriba.
Es claro que las preferencias electorales no siguen tendencias lineales, y que el PRI no se va a quedar viendo cómo se pierde una ventaja que parecía, hace poco tiempo, infranqueable. Lo relevante no es eso, sino hacer notar que precisamente ese resultado inevitable de hace unos meses ya no existe. Y también es importante notar que la pérdida de preferencia de Peña significa un incremento en las preferencias de Vázquez Mota. No necesariamente del PAN, pero sí de esa potencial candidata. Otra vez usando de referencia a Mitofsky, si en lugar de Josefina el candidato del PAN fuese otro, estaría al mismo nivel, o por debajo de López Obrador. Y en ese caso, Peña no pierde, posiblemente porque la población no ve alternativa, y mantiene 44% de preferencias.
Por otra parte, el que el comportamiento futuro de preferencias no siga una tendencia lineal puede ser peor para el PRI. Si ya hoy, aún sin candidatura del PAN asegurada, Vázquez Mota ha cerrado la brecha a un ritmo de tres puntos mensuales, su confirmación, en poco más de una semana, puede implicar un repunte notorio. Y entonces viene el problema del ganador adelantado, lo mismo que pasó a López Obrador hace seis años: parte de los seguidores, que no es pequeña, estaba con él porque iba ganando, y en cuanto percibieron que eso podría no ocurrir, lo abandonaron. Por eso la caída tan rápida. Basta que el triunfo deje de ser seguro para perder amigos.
Ayer por la tarde se hizo pública la encuesta de GEA-ISA que muestra datos similares a los que acabamos de comentar: Peña Nieto baja, no mucho pero de manera consistente; la caída la captura casi íntegramente Vázquez Mota, y López Obrador se mantiene estable, en un tercer lugar que se va haciendo lejano conforme los otros dos se acercan entre sí. También en el caso de GEA-ISA, este comportamiento depende de la candidatura de Vázquez Mota, porque con cualquiera de los otros dos potenciales candidatos del PAN, el PRI se despega.
Por cierto, en el interno del PAN, que está por terminar, ambas casas encuestadoras coinciden en la gran ventaja de Vázquez Mota: 60% de la intención de voto (en el caso de Consulta, con simpatizantes del PAN; en el caso de GEA, con padrón de afiliados). La diferencia entre ellas es cómo se distribuyen los otros contendientes: 15 y 15 según GEA-ISA; 20 a 10, a favor de Creel, en el caso de Consulta.
A menos que los panistas prefieran no volver a ganar la Presidencia, parece que todo está ya claro.
Falla de origen
Juan Villoro (@juanvilloro56)
Reforma
Cuando la televisión pierde la señal y la pantalla se cubre de ceniza luminosa aparece un letrero: "Falla de origen". Eso significa que el aparato no está descompuesto; el problema se debe a una mala emisión de las imágenes.
Televisa y el PRI han querido construir al primer telecandidato a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, hombre dotado de fotogenia, es decir, de lo que importa como superficie.
En condiciones normales, eso es poco para llegar al poder. ¿Pero desde cuándo un país con más de 300 chiles se somete a la normalidad?
Peña Nieto apareció como político-holograma en un momento en que se desconfiaba de los políticos con personalidad, comenzando por Felipe Calderón, que sacó al Ejército a las calles después de 11 días en Los Pinos. Ajena a todo consenso, la decisión estuvo más cerca del arrebato que de la estrategia.
Combatir al crimen organizado es necesario; hacerlo en forma impulsiva conduce a la situación que padecemos: 50 mil muertos en cinco años y pocas posibilidades de vislumbrar una victoria. La enjundia presidencial no ha sido otra cosa que irresponsabilidad histórica.
Por su parte, López Obrador ha mostrado otros excesos de carácter. El candidato que en 2006 se quejó -con razón- de las calumnias sufridas durante su campaña, también fue el pendenciero que se dirigía al Presidente con una frase de domador de pericos: "¡cállate, chachalaca!". Antes de que el Tribunal Federal Electoral fallara respecto a la elección, López Obrador organizó un plantón como protesta preventiva. Las autoridades aún no habían emitido un juicio, pero él ya las consideraba indignas. Sin pasar por la autocrítica, esa misma persona se promueve hoy como emisario de la buena onda, el Fourier tabasqueño que propone un nuevo mundo amoroso. Su capital es el deterioro generalizado de la oferta política. Por default, queda bien situado: el PRI representa el retorno de la impunidad que degradó al país durante 71 años y el PAN 12 años de inoperancia en el poder.
La izquierda mexicana es poco novedosa. En un cuarto de siglo ha tenido dos candidatos y ambos son caudillos de viejo estilo. Su ventaja es que, al no haber llegado a la Presidencia, ese arcaísmo aún tiene pasado por delante.
López Obrador busca capitalizar su condición de "menos peor" ante quienes están cansados del PRI y el PAN y se reinventa como el cariñoso AMLOVE. Lo cierto es que al votar por él no se vota sólo por una imagen, sino por un talante mercurial que pasa del desafío afrentoso (la "honestidad valiente") a la promesa de concordia.
Después de la crispada elección de 2006, el país sufrió heridas que no han cerrado. En estas condiciones apareció un político atractivamente hueco. Se ha comparado a Peña Nieto con un recipiente vacío. La metáfora es perfecta porque aclara tanto la inanidad del candidato como su posible impacto. Si los demás remedios son tóxicos, el inocuo placebo parece preferible.
Mientras el Presidente se ponía la casaca verde de los militares y su rival de 2006 hacía giras de mandatario "legítimo", surgió un aspirante amparado en una propuesta tranquilizadora: "no se asusten, esto sólo es una imagen".
Max Weber tomó la palabra "carisma" de la religión para definir el aura intangible que favorece a un líder. En sus exitosos mítines populares, López Obrador encarna cabalmente el concepto. Esa ventaja no siempre lo ha favorecido. En 2006, arropado por la multitud que coreaba "¡cha-cha-la-ca!", endurecía su discurso en aras de la aclamación. Pero el acto ocurría en dos realidades simultáneas. Quienes estaban en la plaza celebraban la comunión del candidato con la indignada multitud, quienes lo veían por televisión se asustaban del tono enardecido.
Hoy en día no hay elección que no se decida en los medios. Confiando en este precepto, el PRI se decantó por un candidato con telegenia. El problema es que no parece tener nada más que lumínico envoltorio.
La campaña es el momento en que todos los candidatos parecen frascos de medicinas con un letrero en la etiqueta: "agítese antes de usarse". El imperturbable peinado de Peña Nieto y el triunfo arrollador de su partido en el Estado de México sugerían que podría llegar a la Presidencia sin moverse mucho. El dislate en Guadalajara hizo que por primera vez su habitual lejanía del tema no fuera vista como asepsia sino como incapacidad, y su desencuentro con Elba Esther Gordillo revela fisuras para mantener apoyos. Las acusaciones sobre la desatención de uno de sus hijos serían letales en Estados Unidos; en México no lo son tanto, pero revelan que el frasco tiene contenido, y no es muy puro.
El PRI se decantó por Peña Nieto para ganar rating. Sin embargo, en el nuevo escenario, el líder no parece un personaje de televisión sino de PlayStation.
Hace un par de milenios una mujer conquistó su nombre al ver el rostro de Jesús en una manta. La conocemos como Verónica, que significa "imagen verdadera".
Peña Nieto es una imagen falsa, producto, como otros problemas televisivos, de una "falla de origen"
Reforma
Cuando la televisión pierde la señal y la pantalla se cubre de ceniza luminosa aparece un letrero: "Falla de origen". Eso significa que el aparato no está descompuesto; el problema se debe a una mala emisión de las imágenes.Televisa y el PRI han querido construir al primer telecandidato a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, hombre dotado de fotogenia, es decir, de lo que importa como superficie.
En condiciones normales, eso es poco para llegar al poder. ¿Pero desde cuándo un país con más de 300 chiles se somete a la normalidad?
Peña Nieto apareció como político-holograma en un momento en que se desconfiaba de los políticos con personalidad, comenzando por Felipe Calderón, que sacó al Ejército a las calles después de 11 días en Los Pinos. Ajena a todo consenso, la decisión estuvo más cerca del arrebato que de la estrategia.
Combatir al crimen organizado es necesario; hacerlo en forma impulsiva conduce a la situación que padecemos: 50 mil muertos en cinco años y pocas posibilidades de vislumbrar una victoria. La enjundia presidencial no ha sido otra cosa que irresponsabilidad histórica.
Por su parte, López Obrador ha mostrado otros excesos de carácter. El candidato que en 2006 se quejó -con razón- de las calumnias sufridas durante su campaña, también fue el pendenciero que se dirigía al Presidente con una frase de domador de pericos: "¡cállate, chachalaca!". Antes de que el Tribunal Federal Electoral fallara respecto a la elección, López Obrador organizó un plantón como protesta preventiva. Las autoridades aún no habían emitido un juicio, pero él ya las consideraba indignas. Sin pasar por la autocrítica, esa misma persona se promueve hoy como emisario de la buena onda, el Fourier tabasqueño que propone un nuevo mundo amoroso. Su capital es el deterioro generalizado de la oferta política. Por default, queda bien situado: el PRI representa el retorno de la impunidad que degradó al país durante 71 años y el PAN 12 años de inoperancia en el poder.
La izquierda mexicana es poco novedosa. En un cuarto de siglo ha tenido dos candidatos y ambos son caudillos de viejo estilo. Su ventaja es que, al no haber llegado a la Presidencia, ese arcaísmo aún tiene pasado por delante.
López Obrador busca capitalizar su condición de "menos peor" ante quienes están cansados del PRI y el PAN y se reinventa como el cariñoso AMLOVE. Lo cierto es que al votar por él no se vota sólo por una imagen, sino por un talante mercurial que pasa del desafío afrentoso (la "honestidad valiente") a la promesa de concordia.
Después de la crispada elección de 2006, el país sufrió heridas que no han cerrado. En estas condiciones apareció un político atractivamente hueco. Se ha comparado a Peña Nieto con un recipiente vacío. La metáfora es perfecta porque aclara tanto la inanidad del candidato como su posible impacto. Si los demás remedios son tóxicos, el inocuo placebo parece preferible.
Mientras el Presidente se ponía la casaca verde de los militares y su rival de 2006 hacía giras de mandatario "legítimo", surgió un aspirante amparado en una propuesta tranquilizadora: "no se asusten, esto sólo es una imagen".
Max Weber tomó la palabra "carisma" de la religión para definir el aura intangible que favorece a un líder. En sus exitosos mítines populares, López Obrador encarna cabalmente el concepto. Esa ventaja no siempre lo ha favorecido. En 2006, arropado por la multitud que coreaba "¡cha-cha-la-ca!", endurecía su discurso en aras de la aclamación. Pero el acto ocurría en dos realidades simultáneas. Quienes estaban en la plaza celebraban la comunión del candidato con la indignada multitud, quienes lo veían por televisión se asustaban del tono enardecido.
Hoy en día no hay elección que no se decida en los medios. Confiando en este precepto, el PRI se decantó por un candidato con telegenia. El problema es que no parece tener nada más que lumínico envoltorio.
La campaña es el momento en que todos los candidatos parecen frascos de medicinas con un letrero en la etiqueta: "agítese antes de usarse". El imperturbable peinado de Peña Nieto y el triunfo arrollador de su partido en el Estado de México sugerían que podría llegar a la Presidencia sin moverse mucho. El dislate en Guadalajara hizo que por primera vez su habitual lejanía del tema no fuera vista como asepsia sino como incapacidad, y su desencuentro con Elba Esther Gordillo revela fisuras para mantener apoyos. Las acusaciones sobre la desatención de uno de sus hijos serían letales en Estados Unidos; en México no lo son tanto, pero revelan que el frasco tiene contenido, y no es muy puro.
El PRI se decantó por Peña Nieto para ganar rating. Sin embargo, en el nuevo escenario, el líder no parece un personaje de televisión sino de PlayStation.
Hace un par de milenios una mujer conquistó su nombre al ver el rostro de Jesús en una manta. La conocemos como Verónica, que significa "imagen verdadera".
Peña Nieto es una imagen falsa, producto, como otros problemas televisivos, de una "falla de origen"
El fin de Megaupload
Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio
El cierre espectacular de Megaupload es el más importante después del de Napster en julio de 2001. Su fin, sin embargo, no puede llevar a ninguna persona sensata a convertir en héroe a Kim Schmitz, alias Dotcom, creador de dicho sitio, quien para defender a su empresa de los ataques no dudaba en referir que la misma tenía el derecho a existir con base en un etéreo principio de libertad de expresión, pero no tenía ningún rubor en lucrar cuantiosamente con el afán de muchos usuarios para intercambiar archivos o acceder a los mismos.
Pero tampoco se puede justificar lo efectuado por la policía de Estados Unidos, que actúa como si fuera la “dueña” de internet al poner en marcha una medida brutal y unilateral de cerrar Megaupload sin previa mediación de defensa en los tribunales.
Hoy es habitual que diversos sitios proporcionen espacio en la nube para que la gente pueda almacenar y compartir infinidad de materiales (fotos, canciones, documentos...). Dropbox, SugarSync o Wuala, por ejemplo, son usados para almacenar distintos contenidos que, a la luz de lo sucedido con Megaupload, se ven muy frágiles, porque en nombre de la protección de derechos de autor el día de mañana podrían ser cerrados por lo almacenado en ellos por sus usuarios.
Pero tampoco olvidemos que desde el cierre de Napster ha quedado evidenciado que los sitios centralizados son vulnerables y, por ende, fáciles de neutralizar. El cierre de Megaupload se dio porque operaba de forma centralizada, amén de la “buena voluntad” de Nueva Zelanda y otros gobiernos para facilitar al FBI el cierre del sitio, la detención de su creador y administradores, e incautación de sus cuentas. Pero es difícil frenar otras modalidades de intercambio de archivos que operan con base en modelos descentralizados como los torrents, porque para cortar BitTorrent, por ejemplo, habría que intervenir a cada usuario conectado y se requerirían millones de agentes del FBI para llevarlo a cabo.
Mientras las industrias del entretenimiento no pongan en marcha verdaderos esquemas de comercialización de sus productos en línea, respetuosos de los derechos del consumidor, y a precios justos, el intercambio de archivos seguirá multiplicándose. No hay que olvidar que Megaupload era sólo una vía de los cientos de caminos y métodos que existen para intercambiar archivos.
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio
El cierre espectacular de Megaupload es el más importante después del de Napster en julio de 2001. Su fin, sin embargo, no puede llevar a ninguna persona sensata a convertir en héroe a Kim Schmitz, alias Dotcom, creador de dicho sitio, quien para defender a su empresa de los ataques no dudaba en referir que la misma tenía el derecho a existir con base en un etéreo principio de libertad de expresión, pero no tenía ningún rubor en lucrar cuantiosamente con el afán de muchos usuarios para intercambiar archivos o acceder a los mismos.Pero tampoco se puede justificar lo efectuado por la policía de Estados Unidos, que actúa como si fuera la “dueña” de internet al poner en marcha una medida brutal y unilateral de cerrar Megaupload sin previa mediación de defensa en los tribunales.
Hoy es habitual que diversos sitios proporcionen espacio en la nube para que la gente pueda almacenar y compartir infinidad de materiales (fotos, canciones, documentos...). Dropbox, SugarSync o Wuala, por ejemplo, son usados para almacenar distintos contenidos que, a la luz de lo sucedido con Megaupload, se ven muy frágiles, porque en nombre de la protección de derechos de autor el día de mañana podrían ser cerrados por lo almacenado en ellos por sus usuarios.
Pero tampoco olvidemos que desde el cierre de Napster ha quedado evidenciado que los sitios centralizados son vulnerables y, por ende, fáciles de neutralizar. El cierre de Megaupload se dio porque operaba de forma centralizada, amén de la “buena voluntad” de Nueva Zelanda y otros gobiernos para facilitar al FBI el cierre del sitio, la detención de su creador y administradores, e incautación de sus cuentas. Pero es difícil frenar otras modalidades de intercambio de archivos que operan con base en modelos descentralizados como los torrents, porque para cortar BitTorrent, por ejemplo, habría que intervenir a cada usuario conectado y se requerirían millones de agentes del FBI para llevarlo a cabo.
Mientras las industrias del entretenimiento no pongan en marcha verdaderos esquemas de comercialización de sus productos en línea, respetuosos de los derechos del consumidor, y a precios justos, el intercambio de archivos seguirá multiplicándose. No hay que olvidar que Megaupload era sólo una vía de los cientos de caminos y métodos que existen para intercambiar archivos.
enero 26, 2012
PAN: ¿ganar a la mala?
Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior
La percepción es que un triunfo de Ernesto Cordero en el proceso interno sólo podría provenir de una imposición.
Es verdad que el PAN está realizando el único proceso interno relativamente democrático para elegir a su candidato o candidata presidencial. Pero también es verdad que ese proceso ha estado manchado una y otra vez por la denuncia de presiones del aparato de gobierno para que se apoye a un aspirante, a Ernesto Cordero.
Tiene su lógica: Cordero, sobre todo después de la muerte de Juan Camilo Mouriño, se convirtió, no sólo en un colaborador cercanísimo, en lo profesional y la amistad, del presidente Calderón, sino también, para buena parte del equipo de Los Pinos, se convirtió en “el jefe Cordero”. No me queda claro (porque eso significaría, en los hechos, un desplazamiento de la responsabilidad y el mérito de su jefe, Felipe Calderón) que Ernesto, como él mismo lo ha dicho, haya sido quien ha piloteado el avión gubernamental en los momentos más complejos. Sí me queda claro que ha tenido dos participaciones muy importantes: en la pasada epidemia de influenza, coordinando prácticamente todos los esfuerzos gubernamentales, y en el manejo financiero en medio de la crisis internacional. En los dos procesos, su participación ha sido protagónica. Pero también ha cometido muchos errores, sobre todo mediáticos, entre otras razones porque Ernesto es un excelente técnico, pero no posee el suficiente entrenamiento político. Y para eso hay razones: nunca ha tenido un puesto de elección popular y tampoco responsabilidades políticas o partidarias en su trayectoria. Es verdad que ha formado parte del Gabinete de Seguridad Nacional, pero no es allí precisamente donde ha tomado decisiones estratégicas. Hay algo indiscutible: su capacidad operativa y la lealtad al presidente Calderón. Paradójicamente, la mezcla de ese perfil eminentemente técnico con una lealtad que la gente percibe como continuismo sexenal, lo han alejado de la preferencia del electorado, comenzando por el panista.
Las encuestas se suceden y todas coinciden en los mismos números: entre quienes simpatizan con el PAN, Josefina Vázquez Mota tiene 60 por ciento de las preferencias, Santiago Creel, alrededor de 25 y, Cordero, 10 por ciento. Con porcentajes mucho más cerrados que ésos, Marcelo Ebrard declinó a favor de López Obrador, o con márgenes similares, Manlio Fabio Beltrones lo hizo en el PRI a favor de Peña Nieto. En el equipo de Cordero dicen que las encuestas no cuentan en esta elección: que como quienes votarán son sólo militantes y adherentes, lo importante es la tendencia que exista entre éstos y dicen que ahí están muy parejos. Puede ser, aunque no han mostrado un solo dato duro que confirme esos dichos. Sin embargo, cualquiera podría imaginar la percepción pública que generaría que un precandidato gane con el voto de los militantes una candidatura que todas las encuestas muestran que entre los mismos simpatizantes de su partido está 50 puntos debajo de su principal competidora.
Se dice que hace seis años pasó algo similar, pero no es verdad: si bien cuando comenzó la precampaña a mediados de 2005 Calderón estaba muy abajo, tuvo una tendencia constante de crecimiento que alcanzó y rebasó a Creel. Con un detalle no menor: Calderón había sido de todo en el PAN, desde legislador hasta secretario de Estado, pasando nada más y nada menos que por presidente nacional del partido, y le había renunciado a Fox cuando intentó frenar su candidatura; se convirtió en “el hijo desobediente” y se enfrentó con el que era el candidato “oficial” del foxismo, Santiago Creel. En realidad, si se quiere hacer paralelismos con 2006, está mucho más cerca la historia de Vázquez Mota a la de Calderón que la de Cordero.
Por eso, la percepción es que un triunfo de Cordero en el proceso interno, con estos números tan homogéneos como holgados a favor de Vázquez Mota en todas las encuestas, sólo podría provenir de una imposición. Y por eso mismo es tan grave lo sucedido en Sonora, con las declaraciones del secretario de Gobierno, Roberto Romero López. Es grave que les haya dicho a los trabajadores del Estado, a los burócratas que militan en el PAN, que las órdenes del presidente Calderón y las del gobernador Guillermo Padrés eran votar por Cordero. Pero mucho más grave es que, literalmente, les dijera que si no lo hacían perderían su trabajo. Las palabras no admiten dudas: “Por favor, ayúdennos, ayúdennos a que nos vaya bien a todos”, dijo Romero y agregó, “sin embargo, insisto, existe la posibilidad de que la gente no esté de acuerdo, bueno, pues está bien, nomás que permítanos a nosotros también no estar de acuerdo que estén ocupando las posiciones que ocupan y en proyectos contrarios a los que estamos nosotros trabajando, también es totalmente válido”. No, secretario Romero, no se vale, es indigno lo que usted hizo. Y, también, habrá que recordarlo, es un delito que se puede y debe castigar.
Razones
Excélsior
La percepción es que un triunfo de Ernesto Cordero en el proceso interno sólo podría provenir de una imposición.
Es verdad que el PAN está realizando el único proceso interno relativamente democrático para elegir a su candidato o candidata presidencial. Pero también es verdad que ese proceso ha estado manchado una y otra vez por la denuncia de presiones del aparato de gobierno para que se apoye a un aspirante, a Ernesto Cordero.Tiene su lógica: Cordero, sobre todo después de la muerte de Juan Camilo Mouriño, se convirtió, no sólo en un colaborador cercanísimo, en lo profesional y la amistad, del presidente Calderón, sino también, para buena parte del equipo de Los Pinos, se convirtió en “el jefe Cordero”. No me queda claro (porque eso significaría, en los hechos, un desplazamiento de la responsabilidad y el mérito de su jefe, Felipe Calderón) que Ernesto, como él mismo lo ha dicho, haya sido quien ha piloteado el avión gubernamental en los momentos más complejos. Sí me queda claro que ha tenido dos participaciones muy importantes: en la pasada epidemia de influenza, coordinando prácticamente todos los esfuerzos gubernamentales, y en el manejo financiero en medio de la crisis internacional. En los dos procesos, su participación ha sido protagónica. Pero también ha cometido muchos errores, sobre todo mediáticos, entre otras razones porque Ernesto es un excelente técnico, pero no posee el suficiente entrenamiento político. Y para eso hay razones: nunca ha tenido un puesto de elección popular y tampoco responsabilidades políticas o partidarias en su trayectoria. Es verdad que ha formado parte del Gabinete de Seguridad Nacional, pero no es allí precisamente donde ha tomado decisiones estratégicas. Hay algo indiscutible: su capacidad operativa y la lealtad al presidente Calderón. Paradójicamente, la mezcla de ese perfil eminentemente técnico con una lealtad que la gente percibe como continuismo sexenal, lo han alejado de la preferencia del electorado, comenzando por el panista.
Las encuestas se suceden y todas coinciden en los mismos números: entre quienes simpatizan con el PAN, Josefina Vázquez Mota tiene 60 por ciento de las preferencias, Santiago Creel, alrededor de 25 y, Cordero, 10 por ciento. Con porcentajes mucho más cerrados que ésos, Marcelo Ebrard declinó a favor de López Obrador, o con márgenes similares, Manlio Fabio Beltrones lo hizo en el PRI a favor de Peña Nieto. En el equipo de Cordero dicen que las encuestas no cuentan en esta elección: que como quienes votarán son sólo militantes y adherentes, lo importante es la tendencia que exista entre éstos y dicen que ahí están muy parejos. Puede ser, aunque no han mostrado un solo dato duro que confirme esos dichos. Sin embargo, cualquiera podría imaginar la percepción pública que generaría que un precandidato gane con el voto de los militantes una candidatura que todas las encuestas muestran que entre los mismos simpatizantes de su partido está 50 puntos debajo de su principal competidora.
Se dice que hace seis años pasó algo similar, pero no es verdad: si bien cuando comenzó la precampaña a mediados de 2005 Calderón estaba muy abajo, tuvo una tendencia constante de crecimiento que alcanzó y rebasó a Creel. Con un detalle no menor: Calderón había sido de todo en el PAN, desde legislador hasta secretario de Estado, pasando nada más y nada menos que por presidente nacional del partido, y le había renunciado a Fox cuando intentó frenar su candidatura; se convirtió en “el hijo desobediente” y se enfrentó con el que era el candidato “oficial” del foxismo, Santiago Creel. En realidad, si se quiere hacer paralelismos con 2006, está mucho más cerca la historia de Vázquez Mota a la de Calderón que la de Cordero.
Por eso, la percepción es que un triunfo de Cordero en el proceso interno, con estos números tan homogéneos como holgados a favor de Vázquez Mota en todas las encuestas, sólo podría provenir de una imposición. Y por eso mismo es tan grave lo sucedido en Sonora, con las declaraciones del secretario de Gobierno, Roberto Romero López. Es grave que les haya dicho a los trabajadores del Estado, a los burócratas que militan en el PAN, que las órdenes del presidente Calderón y las del gobernador Guillermo Padrés eran votar por Cordero. Pero mucho más grave es que, literalmente, les dijera que si no lo hacían perderían su trabajo. Las palabras no admiten dudas: “Por favor, ayúdennos, ayúdennos a que nos vaya bien a todos”, dijo Romero y agregó, “sin embargo, insisto, existe la posibilidad de que la gente no esté de acuerdo, bueno, pues está bien, nomás que permítanos a nosotros también no estar de acuerdo que estén ocupando las posiciones que ocupan y en proyectos contrarios a los que estamos nosotros trabajando, también es totalmente válido”. No, secretario Romero, no se vale, es indigno lo que usted hizo. Y, también, habrá que recordarlo, es un delito que se puede y debe castigar.
¿Les importan las mujeres a nuestras candidatas?
Blanca Heredia
La Razón
Es de celebrar que, entre los candidatos o precandidatos, a algunos de los principales cargos políticos en disputa en las elecciones que tendrán lugar en México este año, figuren un número significativo de mujeres. Destacan, muy especialmente, en este sentido: la precandidatura a la Presidencia de la República de Josefina Vázquez Mota y las candidaturas de Beatriz Paredes e Isabel Miranda de Wallace a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal.
El hecho me parece celebrable por tres razones fundamentales. Primero, porque las mujeres somos más de la mitad de la población y pareciera, además de justo, digamos, eficiente en términos de representación política el que, dentro de la minoría de personas encargadas de tomar decisiones que nos afectan a todos, haya un número importante de mujeres. Segundo, porque la situación de las mujeres en México presenta, para decirlo eufemísticamente, enormes “áreas de oportunidad”, y porque, en principio, cabría suponer que las mujeres pudieran ser más sensibles y estar más interesadas en entrarle al asunto que el promedio de los varones. Tercero, porque la equidad de género, es, como ha señalado entre muchos otros Nicholas Kristof, algo parecido a lo que fue la esclavitud para el siglo XIX: un desafío moral, absolutamente central para nuestro siglo XXI.
Como en tantos otros temas, los innegables avances en el acceso y presencia política de las mujeres en México a lo largo de las últimas décadas, contrastan, desafortunadamente, con los enormes rezagos y los gigantescos obstáculos que siguen enfrentando las mujeres mexicanas para actualizar sus potencialidades, así como para adueñarse y hacerse cabal dueñas libres y responsables de su poder, tanto a nivel privado como público.
Las “áreas de oportunidad” en materia de equidad de género en el país son enormes y no alcanzan las restricciones de este artículo siquiera para enumerarlas. Me concentraré aquí, por tanto y para empezar, en aquellas que parecieran ser más escandalosas y obviamente costosas para el desarrollo del país: algunas de las que tienen que ver con su participación en la economía.
De acuerdo a los datos de la OCDE en la edición 2011 de su Panorama Educativo, una cuarta parte de la población, entre 15 y 29 años en México, no estudia ni trabaja. Según ese mismo reporte, estos elevados niveles de “inactividad” se explican, en buena medida, por el altísimo porcentaje de “inactividad” de las mujeres. Cito la nota país del reporte: “En México, la proporción de mujeres entre 15 y 29 años que no reciben educación y que están desempleadas o no forman parte de la fuerza laboral, es 3.6 veces superior a la de los hombres… La mayor propensión a la inactividad entre las mujeres casi duplica a la de Brasil y es la más alta entre los países representados en [el] Panorama de la Educación 2011”.
Estos datos de la OCDE ayudan a explicar, en parte, el lastimoso lugar que ocupa México en el Global Gender Gap (GGG) elaborado por el World Economic Forum, particularmente en el rubro “Participación y oportunidades económicas”: lugar 89 en el ranking global de brechas de género dentro del total de 135 países, y puesto 109 en el general de “Participación y oportunidades económicas”, mismo que ubica a México en el penúltimo lugar de 18 países latinoamericanos, sólo detrás de Guatemala.
La baja participación de las mujeres en actividades económicas remuneradas (46% de las mujeres con participación en la PEA vs el 84% de los hombres, GGG 2011, lo cual ubica a México en el lugar 112 de 135 países), a pesar de los aumentos sostenidos en sus niveles de escolaridad; el considerable diferencial salarial entre hombres y mujeres (.56 en promedio del salario que reciben los varones, GGG, 2011); y la muy magra presencia de mujeres en cargos directivos, particularmente en el sector privado, hablan de las enormes restricciones que enfrenta más de la mitad de su población mexicana para desarrollarse. Estos obstáculos limitan, en perjuicio de todos, el crecimiento económico agregado y el tránsito hacia formas de convivencia social menos asimétricas, menos violentas y más civilizadas.
Dada la magnitud del problema, resulta imperativo preguntarles a todos los candidatos que aspiran a gobernar a México, y, muy particularmente, a las mujeres entre ellos, su opinión sobre este asunto y qué cosas concretas proponen hacer al respecto.
La Razón
Es de celebrar que, entre los candidatos o precandidatos, a algunos de los principales cargos políticos en disputa en las elecciones que tendrán lugar en México este año, figuren un número significativo de mujeres. Destacan, muy especialmente, en este sentido: la precandidatura a la Presidencia de la República de Josefina Vázquez Mota y las candidaturas de Beatriz Paredes e Isabel Miranda de Wallace a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal.
El hecho me parece celebrable por tres razones fundamentales. Primero, porque las mujeres somos más de la mitad de la población y pareciera, además de justo, digamos, eficiente en términos de representación política el que, dentro de la minoría de personas encargadas de tomar decisiones que nos afectan a todos, haya un número importante de mujeres. Segundo, porque la situación de las mujeres en México presenta, para decirlo eufemísticamente, enormes “áreas de oportunidad”, y porque, en principio, cabría suponer que las mujeres pudieran ser más sensibles y estar más interesadas en entrarle al asunto que el promedio de los varones. Tercero, porque la equidad de género, es, como ha señalado entre muchos otros Nicholas Kristof, algo parecido a lo que fue la esclavitud para el siglo XIX: un desafío moral, absolutamente central para nuestro siglo XXI.
Como en tantos otros temas, los innegables avances en el acceso y presencia política de las mujeres en México a lo largo de las últimas décadas, contrastan, desafortunadamente, con los enormes rezagos y los gigantescos obstáculos que siguen enfrentando las mujeres mexicanas para actualizar sus potencialidades, así como para adueñarse y hacerse cabal dueñas libres y responsables de su poder, tanto a nivel privado como público.
Las “áreas de oportunidad” en materia de equidad de género en el país son enormes y no alcanzan las restricciones de este artículo siquiera para enumerarlas. Me concentraré aquí, por tanto y para empezar, en aquellas que parecieran ser más escandalosas y obviamente costosas para el desarrollo del país: algunas de las que tienen que ver con su participación en la economía.
De acuerdo a los datos de la OCDE en la edición 2011 de su Panorama Educativo, una cuarta parte de la población, entre 15 y 29 años en México, no estudia ni trabaja. Según ese mismo reporte, estos elevados niveles de “inactividad” se explican, en buena medida, por el altísimo porcentaje de “inactividad” de las mujeres. Cito la nota país del reporte: “En México, la proporción de mujeres entre 15 y 29 años que no reciben educación y que están desempleadas o no forman parte de la fuerza laboral, es 3.6 veces superior a la de los hombres… La mayor propensión a la inactividad entre las mujeres casi duplica a la de Brasil y es la más alta entre los países representados en [el] Panorama de la Educación 2011”.
Estos datos de la OCDE ayudan a explicar, en parte, el lastimoso lugar que ocupa México en el Global Gender Gap (GGG) elaborado por el World Economic Forum, particularmente en el rubro “Participación y oportunidades económicas”: lugar 89 en el ranking global de brechas de género dentro del total de 135 países, y puesto 109 en el general de “Participación y oportunidades económicas”, mismo que ubica a México en el penúltimo lugar de 18 países latinoamericanos, sólo detrás de Guatemala.
La baja participación de las mujeres en actividades económicas remuneradas (46% de las mujeres con participación en la PEA vs el 84% de los hombres, GGG 2011, lo cual ubica a México en el lugar 112 de 135 países), a pesar de los aumentos sostenidos en sus niveles de escolaridad; el considerable diferencial salarial entre hombres y mujeres (.56 en promedio del salario que reciben los varones, GGG, 2011); y la muy magra presencia de mujeres en cargos directivos, particularmente en el sector privado, hablan de las enormes restricciones que enfrenta más de la mitad de su población mexicana para desarrollarse. Estos obstáculos limitan, en perjuicio de todos, el crecimiento económico agregado y el tránsito hacia formas de convivencia social menos asimétricas, menos violentas y más civilizadas.
Dada la magnitud del problema, resulta imperativo preguntarles a todos los candidatos que aspiran a gobernar a México, y, muy particularmente, a las mujeres entre ellos, su opinión sobre este asunto y qué cosas concretas proponen hacer al respecto.
La opinión ¿homofóbica? de Manuel Espino
Poncho Vera (@ponchovpof)
ponchov@exafm.com
La Crónica de hoy
Manuel Espino publicó en su cuenta de Twitter: “Que personas del mismo sexo mantengan un vínculo jurídico, es su derecho, llamarlo “matrimonio” es innecesario. Adoptar niños es absurdo!!!”. El comentario causó comentarios negativos.
El Twitter, la popular red social, es un medio público, por lo tanto cualquier comentario está vulnerable para generar reacciones y debates.
Esta red social es libre, está abierta para ser utilizada por cualquiera, para expresar lo que le dé la gana. Eso sí, no se puede perder la conciencia de lo que ahí se escribe, porque llega a ser criticado.
En general, no comulgo con las ideas de Espino, su actividad política me parece (o pareció) desafortunada, pero no me quiero desviar del tema de su comentario twittero, de éste en específico.
¿No tiene derecho Espino de pensar y expresar que no está de acuerdo con la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo?, sí, claro que tiene derecho. Eso no quiere decir que todos estén de acuerdo con él, pero no creo acertado que el desacuerdo dé derecho a ofenderlo.
Otra vez… ofender… ¿qué se logra con eso? A la fácil, es muy sencillo escribir una grosería, pero con eso nada se logra.
Muchos le contestaron a Espino que era un homofóbico, quizá eso no es una ofensa, pero ¿POR ESE COMENTARIO lo podemos calificar así? No lo creo. No quiero ser vocero ni intérprete del señor en cuestión, pero al opinar un desacuerdo con la adopción de niños por parejas de mismo sexo, probablemente se piense en el beneficio del infante.
¿Es incorrecto opinar que para un niño no es recomendable ser adoptado por una pareja del mismo sexo? Yo creo que la opinión sí puede tener fundamentos. Yo pienso que lo ideal para un menor es vivir, crecer con un modelo paternal y maternal.
Hay mucho que tomar en cuenta, y merecen un debate serio, como el abandono total, la imposibilidad de encontrar una familia, la pobreza extrema, no es posible profundizar en el tema en esta columna.
Me parece que la lucha que hay que ejercer todos como sociedad es para evitar las situaciones que en este párrafo expongo, y no buscar posibles soluciones posteriores.
Complicadísimo definir la felicidad ¿en dónde la puede encontrar un niño?, pues yo creo que en el amor, y tiene derecho a tener unos padres que se lo brinden.
PIENSO, CREO, que la mejor manera de encontrar esto es con un papá y una mamá entregados, responsables, aunque claro NO ES LA ÚNICA vía.
De ninguna manera quiero, siquiera, acercarme a asegurar que un niño sin padre sin madre esté condenado a la infelicidad, pero insisto, considero que lo más adecuado es que estén los dos, y por eso, hay que luchar por esto.
Yo no estoy a favor de la adopción de niños por parejas del mismo sexo, y lo comento porque no me parece lo más adecuado para el menor. Lo pienso sinceramente, y, no, no soy homofóbico.
Sobra decir que ésta es una columna de OPINIÓN, ¿verdad?
ponchov@exafm.com
La Crónica de hoy
Manuel Espino publicó en su cuenta de Twitter: “Que personas del mismo sexo mantengan un vínculo jurídico, es su derecho, llamarlo “matrimonio” es innecesario. Adoptar niños es absurdo!!!”. El comentario causó comentarios negativos.
El Twitter, la popular red social, es un medio público, por lo tanto cualquier comentario está vulnerable para generar reacciones y debates.
Esta red social es libre, está abierta para ser utilizada por cualquiera, para expresar lo que le dé la gana. Eso sí, no se puede perder la conciencia de lo que ahí se escribe, porque llega a ser criticado.
En general, no comulgo con las ideas de Espino, su actividad política me parece (o pareció) desafortunada, pero no me quiero desviar del tema de su comentario twittero, de éste en específico.
¿No tiene derecho Espino de pensar y expresar que no está de acuerdo con la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo?, sí, claro que tiene derecho. Eso no quiere decir que todos estén de acuerdo con él, pero no creo acertado que el desacuerdo dé derecho a ofenderlo.
Otra vez… ofender… ¿qué se logra con eso? A la fácil, es muy sencillo escribir una grosería, pero con eso nada se logra.
Muchos le contestaron a Espino que era un homofóbico, quizá eso no es una ofensa, pero ¿POR ESE COMENTARIO lo podemos calificar así? No lo creo. No quiero ser vocero ni intérprete del señor en cuestión, pero al opinar un desacuerdo con la adopción de niños por parejas de mismo sexo, probablemente se piense en el beneficio del infante.
¿Es incorrecto opinar que para un niño no es recomendable ser adoptado por una pareja del mismo sexo? Yo creo que la opinión sí puede tener fundamentos. Yo pienso que lo ideal para un menor es vivir, crecer con un modelo paternal y maternal.
Hay mucho que tomar en cuenta, y merecen un debate serio, como el abandono total, la imposibilidad de encontrar una familia, la pobreza extrema, no es posible profundizar en el tema en esta columna.
Me parece que la lucha que hay que ejercer todos como sociedad es para evitar las situaciones que en este párrafo expongo, y no buscar posibles soluciones posteriores.
Complicadísimo definir la felicidad ¿en dónde la puede encontrar un niño?, pues yo creo que en el amor, y tiene derecho a tener unos padres que se lo brinden.
PIENSO, CREO, que la mejor manera de encontrar esto es con un papá y una mamá entregados, responsables, aunque claro NO ES LA ÚNICA vía.
De ninguna manera quiero, siquiera, acercarme a asegurar que un niño sin padre sin madre esté condenado a la infelicidad, pero insisto, considero que lo más adecuado es que estén los dos, y por eso, hay que luchar por esto.
Yo no estoy a favor de la adopción de niños por parejas del mismo sexo, y lo comento porque no me parece lo más adecuado para el menor. Lo pienso sinceramente, y, no, no soy homofóbico.
Sobra decir que ésta es una columna de OPINIÓN, ¿verdad?
Repulsiva, costosa, tonta e inútil
Rafael Álvarez Cordero
raalvare2009@hotmail.com
Médico y escritor
Excélsior
¿Hay algo más caro que los miles de carteles y espectaculares que ensucian todas las ciudades del país?
Sí, no cabe duda, es repulsiva, costosa, tonta e inútil.
-¿De quién estás hablando?, no creo que te refieras a…
- ¿A La Maestra?, no ella será todo lo que tú quieras, pero de tonta no tiene un pelo, mira que manipular a millones de maestros, seducir a presidentes, gobernadores y políticos tanto del PRI como del PAN, poseer una inmensa fortuna con su sueldo de maestra y seguir tan campante, confirma que no es tonta: creo que lo que le ocurrió la semana pasada es el principio del fin de su inmenso poder, pero esa es otra historia.
- ¿Entonces ¿te refieres a la campaña de Ernesto Cordero?
- Tampoco, él se blanqueó los dientes y cree que su imagen no es repulsiva, pero es ridícula por su parecido con un mal cómico y sus desplantes de machito de banqueta; su campaña no va para ningún lado a pesar de que Felipe Calderón sigue metiendo la mano y a través del secretario de Gobierno de Sonora conmina a todos a votar por él, pero no me refiero a él.
- ¿Será la televisión mexicana?
-Bueno, es repulsiva, sus programas son deplorables y violan los derechos humanos, pero no es tan tonta, porque los creadores de los programas tienen talento para que, como dijo El Tigre Azcárraga, se domestique a los televidentes, pero tampoco es ésa.
-Ya sé, te refieres a la malhadada Ley del IFE.
-Estás cerca, pero no, cierto que la ley es tonta, costosa y repulsiva, pero no es tan inútil para los consejeros y los partidos, que se embolsan miles de millones de nuestros impuestos.
- Me doy, ¿de qué hablas entonces?
-De la publicidad electoral, amigo, que ya estamos padeciendo y aumentará exponencialmente en estos meses; ¿hay algo más repulsivo que ver y oír miles de mensajes de amor y paz, ofertas de progreso y cambio, planes de recuperación, creación de cuatro millones de empleo, solución a la migración, sabiendo que nada de esto es viable?
-¿Y hay algo más costoso que los miles de spots, grabaciones, videos, carteles, pendones, espectaculares, pintas, volantes, que ensucian todas las ciudades del país a costa de nuestros impuestos?
-¿Y hay algo más tonto que sus contenidos? “Trabajando para ti”, “por una ciudad digna”, “junto contigo avanzamos”, “trabajo y honradez”, “yo aprobé esa ley”, y así hasta la ignominia, los creadores de esa publicidad son tontos, sin creatividad y con lemas y frases insulsas hasta la náusea.
-Pero, sobre todo, toda esa publicidad es inútil, ¿habrá una persona en todo el país que vaya a cambiar su voto porque vio cien veces colgada de los postes la imagen de una candidata o candidato con una sonrisa más falsa que un billete de 15 pesos?, ¿piensas que por ver miles de veces el pendón rojo del PT (o el amarillo, o el verde) alguien más va a votar por ese partido?
-Allá en Tahití, el paraíso terrenal, cuando hay elecciones, a lo largo del camino y en las plazas se colocan mamparas como pizarrones de 50 metros de largo y cada candidato o partido pegan ahí un cartel con sus propuestas, dicen qué ofrecen y nada más, no hay espectaculares, no hay pendones, pintas, nada, mientras aquí, amigo, seguiremos sufriendo una publicidad repulsiva, onerosa, tonta e inútil.
raalvare2009@hotmail.com
Médico y escritor
Excélsior
¿Hay algo más caro que los miles de carteles y espectaculares que ensucian todas las ciudades del país?
Sí, no cabe duda, es repulsiva, costosa, tonta e inútil.-¿De quién estás hablando?, no creo que te refieras a…
- ¿A La Maestra?, no ella será todo lo que tú quieras, pero de tonta no tiene un pelo, mira que manipular a millones de maestros, seducir a presidentes, gobernadores y políticos tanto del PRI como del PAN, poseer una inmensa fortuna con su sueldo de maestra y seguir tan campante, confirma que no es tonta: creo que lo que le ocurrió la semana pasada es el principio del fin de su inmenso poder, pero esa es otra historia.
- ¿Entonces ¿te refieres a la campaña de Ernesto Cordero?
- Tampoco, él se blanqueó los dientes y cree que su imagen no es repulsiva, pero es ridícula por su parecido con un mal cómico y sus desplantes de machito de banqueta; su campaña no va para ningún lado a pesar de que Felipe Calderón sigue metiendo la mano y a través del secretario de Gobierno de Sonora conmina a todos a votar por él, pero no me refiero a él.
- ¿Será la televisión mexicana?
-Bueno, es repulsiva, sus programas son deplorables y violan los derechos humanos, pero no es tan tonta, porque los creadores de los programas tienen talento para que, como dijo El Tigre Azcárraga, se domestique a los televidentes, pero tampoco es ésa.
-Ya sé, te refieres a la malhadada Ley del IFE.
-Estás cerca, pero no, cierto que la ley es tonta, costosa y repulsiva, pero no es tan inútil para los consejeros y los partidos, que se embolsan miles de millones de nuestros impuestos.
- Me doy, ¿de qué hablas entonces?
-De la publicidad electoral, amigo, que ya estamos padeciendo y aumentará exponencialmente en estos meses; ¿hay algo más repulsivo que ver y oír miles de mensajes de amor y paz, ofertas de progreso y cambio, planes de recuperación, creación de cuatro millones de empleo, solución a la migración, sabiendo que nada de esto es viable?
-¿Y hay algo más costoso que los miles de spots, grabaciones, videos, carteles, pendones, espectaculares, pintas, volantes, que ensucian todas las ciudades del país a costa de nuestros impuestos?
-¿Y hay algo más tonto que sus contenidos? “Trabajando para ti”, “por una ciudad digna”, “junto contigo avanzamos”, “trabajo y honradez”, “yo aprobé esa ley”, y así hasta la ignominia, los creadores de esa publicidad son tontos, sin creatividad y con lemas y frases insulsas hasta la náusea.
-Pero, sobre todo, toda esa publicidad es inútil, ¿habrá una persona en todo el país que vaya a cambiar su voto porque vio cien veces colgada de los postes la imagen de una candidata o candidato con una sonrisa más falsa que un billete de 15 pesos?, ¿piensas que por ver miles de veces el pendón rojo del PT (o el amarillo, o el verde) alguien más va a votar por ese partido?
-Allá en Tahití, el paraíso terrenal, cuando hay elecciones, a lo largo del camino y en las plazas se colocan mamparas como pizarrones de 50 metros de largo y cada candidato o partido pegan ahí un cartel con sus propuestas, dicen qué ofrecen y nada más, no hay espectaculares, no hay pendones, pintas, nada, mientras aquí, amigo, seguiremos sufriendo una publicidad repulsiva, onerosa, tonta e inútil.
Explicaciones sobre una mujer muy poderosa
Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio
Todo mundo sabe, en este país, que doña Elba Esther es una mujer “muy poderosa”. Ahora bien, vale la pena, luego de consignar esta evidencia (que, de tan evidente, parece una mera perogrullada), hacerse una pregunta también muy simplona: ¿por qué es tan poderosa esta mujer? Y, bueno, siguiendo con este ejercicio, resulta muy interesante formular algunas respuestas como si estuvieran destinadas a brindar información a gente que no está enterada como, por ejemplo, un extraterrestre recién desembarcado de Marte. Pero, con el perdón de ustedes, es todavía más excitante hacerlo enunciando esas respuestas, a su vez, como preguntas.
Helas pues aquí. La primera: ¿es poderosa porque lleva las riendas de un sindicato con una cantidad muy grande de agremiados? Contestación: sí. La segunda: o sea, ¿qué esos tales agremiados le otorgan, a ella, un poder personal directo? Contestación: sí. Tercera pregunta (ya con un tono vagamente dubitativo): pero ¿cómo es que los afiliados a un sindicato determinado, nada más por el hecho de ser parte de dicha organización, le pueden transferir a su lideresa capacidades, poderíos, atribuciones, mandos, autoridades y potestades si el papel de esa dirigente sindical es negociar solamente mejores condiciones para los trabajadores y sanseacabó? Tercera contestación (también ya con cierta entonación vacilante): eh, pues, mire usted, lo que pasa es que los trabajadores la apoyan. Cuarta pregunta: sí, entiendo que la apoyen pero, entonces, ¿de qué clase de apoyos estamos hablando como para que esta persona sea considerada como una de las figuras públicas más poderosas de todo México? Respuesta: bueno, en caso de que ella se asocie con determinada organización política o con cierto grupo, pues ellos van entonces a apoyar a esa organización y a ese grupo. Quinta pregunta (expresando sorpresa): Pero, ¿ellos no deciden de manera independiente a qué partido o a qué agrupación van a apoyar? Respuesta quinta: eh, pues, como le digo, ellos la apoyan a ella. Sexta pregunta: ah… (ya no la hubo).
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio
Todo mundo sabe, en este país, que doña Elba Esther es una mujer “muy poderosa”. Ahora bien, vale la pena, luego de consignar esta evidencia (que, de tan evidente, parece una mera perogrullada), hacerse una pregunta también muy simplona: ¿por qué es tan poderosa esta mujer? Y, bueno, siguiendo con este ejercicio, resulta muy interesante formular algunas respuestas como si estuvieran destinadas a brindar información a gente que no está enterada como, por ejemplo, un extraterrestre recién desembarcado de Marte. Pero, con el perdón de ustedes, es todavía más excitante hacerlo enunciando esas respuestas, a su vez, como preguntas.Helas pues aquí. La primera: ¿es poderosa porque lleva las riendas de un sindicato con una cantidad muy grande de agremiados? Contestación: sí. La segunda: o sea, ¿qué esos tales agremiados le otorgan, a ella, un poder personal directo? Contestación: sí. Tercera pregunta (ya con un tono vagamente dubitativo): pero ¿cómo es que los afiliados a un sindicato determinado, nada más por el hecho de ser parte de dicha organización, le pueden transferir a su lideresa capacidades, poderíos, atribuciones, mandos, autoridades y potestades si el papel de esa dirigente sindical es negociar solamente mejores condiciones para los trabajadores y sanseacabó? Tercera contestación (también ya con cierta entonación vacilante): eh, pues, mire usted, lo que pasa es que los trabajadores la apoyan. Cuarta pregunta: sí, entiendo que la apoyen pero, entonces, ¿de qué clase de apoyos estamos hablando como para que esta persona sea considerada como una de las figuras públicas más poderosas de todo México? Respuesta: bueno, en caso de que ella se asocie con determinada organización política o con cierto grupo, pues ellos van entonces a apoyar a esa organización y a ese grupo. Quinta pregunta (expresando sorpresa): Pero, ¿ellos no deciden de manera independiente a qué partido o a qué agrupación van a apoyar? Respuesta quinta: eh, pues, como le digo, ellos la apoyan a ella. Sexta pregunta: ah… (ya no la hubo).
enero 25, 2012
Consulta Mitofsky: Josefina sube todavía más
La precandidata por el PAN tiene el incremento mas alto en las encuestas al crecer 6 puntos respecto a la quincena pasada. Los simpatizantes del PAN muestran a Josefina como la mas competitiva.
Este 24 de enero de 2012, Roy Campos, director de Consulta Mitofsky, presentó el décimo tercer seguimiento mensual hacia las elecciones de 2012. En esta nueva encuesta, Campos subrayó que Josefina Vázquez Mota sube todavía más y se abre más la brecha en las preferencias para la candidatura presidencial del PAN respecto a la medición anterior: “incluso es el incremento más alto que ha tenido”.
Campos indicó en el noticiario de Joaquín López Dóriga, que en enero de 2012, en la encuesta entre simpatizantes panistas, las preferencias para la candidatura presidencial del PAN son de 60% por Josefina, 26% por Creel y 10% por Cordero.
Vázquez Mota toma un nuevo impulso y sube 6 puntos, mientras Creel cae 5 y Cordero 2. Roy Campos opina que los simpatizantes del PAN parecen haberse ya hecho a la idea de que Josefina es la más competitiva.
Al comparar a Josefina, la puntera del PAN, ante los precandidatos del PRI y del PRD, la encuesta de Consulta Mitofsky indica que Josefina es la única que aparece en segundo lugar, por encima de López Obrador y de lo que lograrían los otros aspirantes del PAN. Roy Campos subrayó que: “Ahora si hay una gran diferencia si el PAN inicia con Josefina… el PAN tiene que tomar una decisión sabiendo la competitividad de sus aspirantes”.
Roy Campos agrega que las mujeres si le dan puntos extra a Josefina.
(Fuente http://www.josefina.mx/)
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