octubre 05, 2008

'Re cuerdos' por Paco Calderón

Conspiración mata ansiedad

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

Fui al DF a una plática sobre los 40 años del 68 y una joven veinteañera me explicó que a mis 24 años fui torturado psicológicamente en el Campo Militar No. 1. Fui a Aguascalientes a presentar mi libro Otros días, otros años, y un señor me explicó que soy parte de una conspiración que tiende a negar los hechos del 68, como los miles de cadáveres que fueron a tirar al mar en decenas de camiones del Ejército, los gritos de los heridos que asaron vivos en los hornos crematorios del Campo Militar, los cadáveres despedazados por los tanques y recogidos con pala tras el desalojo del Zócalo la noche del 27 de agosto, los muertos mientras detenían la puerta de la Prepa 1 cuando el bazukazo que incendió el 68 (¿y qué le detenían?), todo lo cual vio y relata el entonces profesor Fausto Trejo.

Qué casualidad, hiló con lógica aristotélica el personaje, que Aguilar Camín, “ese becario del salinismo”, niega también los hechos de Acteal, donde, como todos sabemos, los malos llegaron a matar a los buenos mientras éstos rezaban el santo rosario. Y los mataron porque los malos suelen matar a los buenos. Y la tal Mastretta de seguro obtendrá el Óscar por su peli, predijo con certeza. Y también se niegan los hechos de Atenco, Oaxaca, etcétera.

En fin: un compló que ni el Loco López, en adelante LoLo para abreviar, había desentrañado y debí contemplar con azoro, al lado del ultraderechista Román Revueltas, mi presentador. Luego, fui invitado a la cena... con los becarios del Fonca.

No asistí porque detesto a los huevones becarios que hacen con mis impuestos “instalaciones” con un televisor viejo atravesado por un lanzazo de tubo neón. Y lo habría dicho así, para horror de autoridades y silencio de becarios.

Como Science, ya se sabe, es parte de la peor conspiración: la del imperialismo que busca imponernos a todos su gusto por las hamburguesas, el cine joligudense y el modelo de belleza estilo Marilyn Monroe, el viernes pasado publicó un mamotreto que desprestigia las conspiraciones como simples arreglos de nuestra percepción en busca de orden, porque resulta que el desorden nos pone muy nerviosos.

Creer que estamos en control de los hechos es una bien establecida y efectiva ruta para reducir ansiedad y estrés. Por el contrario, ser colocado en una situación que no nos permite su control activa conductas dirigidas a rehacer nuestro piso de seguridad. En la página 115 del semanario, Whitson y Galinsky (nótense los apellidos extranjeros) muestran que la necesidad de control, de explicación de los hechos, es lo bastante fuerte como para influir la percepción, al grado de ver perfiles de pautas donde no existen.

En una serie de estudios, se puso a prueba si la falta de control de la situación experimental incrementaba la ilusión de patrones perceptivos. De ser así, un conjunto al azar de estímulos sin relación sería identificado como relaciones significativas y coherentes. En efecto, los participantes que carecieron de control sobre los estímulos al azar que recibían tendieron más a percibir en ellos patrones ilusorios: vieron imágenes en ruidos, descubrieron correlaciones ilusorias entre informes de la Bolsa de Valores, percibieron conspiraciones y desarrollaron supersticiones.

“Demostramos que el incremento de patrones perceptuales tiene una base motivacional”. Midieron la necesidad de estructura y mostraron que la relación causal entre falta de control y patrones de percepción ilusorios se reduce reafirmando el yo.

Al incrementarse en los sujetos de estudio la necesidad de dar estructura a estímulos al azar (y por ende sin estructura), se incrementaba también la posibilidad de que vieran pautas en lo que no era sino casualidad, y eso los llevaba a encontrar conspiraciones donde no había ninguna. Permitir a los sujetos el combate de su ansiedad por medio de ejercicios de auto-afirmación, consigue mantener bajo control sus percepciones ilusorias.

El deseo de combatir la incertidumbre y mantener control sobre el medio ha sido siempre considerada una fuerza primaria y fundamental en las motivaciones humanas y una de las más importantes variables que gobiernan el bienestar psicológico y la salud física.

Por ejemplo, cuando pueden controlar, o creen que pueden controlar, la duración de choques eléctricos, se muestran menos ansiosos. Lo peor de un malestar es ignorar cuánto pueda durar. La falta de control activa la amígdala cerebral y produce respuestas de temor. No sorprende que las personas busquen, de forma activa, reestablecer el control cuando lo pierden y crean encontrar relaciones de causa-efecto en secuencias que no las tienen. Y esto ocurre más cuando los hechos son inesperados, más que cuando son desagradables. Una pauta comprensible evita el sentimiento de desamparo y ajusta a la persona con su medio. Esto sugiere que nos resulta más insoportable no entender algo que entender algo desagradable.

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Contacto: jennifer.whitson@mccombs.utexas.edu

¡Espurio!

Fernando Rivera Calderón
La Crónica de Hoy

Esta semana ha nacido un nuevo héroe de “la resistance”. Un estudiante curiosamente llamado Andrés le gritó “espurio” al Presidente y se convirtió en el nuevo estandarte de la disidencia juvenil.

¿Por qué? Porque su grito detonó una vez más el rostro intolerante del gobierno y al chavo lo incomunicaron y se lo llevaron detenido por haber expresado su opinión, mientras el Presidente hablaba precisamente de libertad de expresión. Un error imperdonable de la Presidencia y de sus equipos de seguridad que fallaron dramáticamente en su encomienda, ya que nada vulnera más a un gobierno que la exhibición descarada de su autoritarismo.

Lamento mucho la situación, porque creo que a estas alturas no deberían suceder actos represivos de esa naturaleza en México, y porque creo que el chavo tenía derecho a decirlo sin que tuviera que pasarle nada, sin embargo, tampoco aplaudo el sentido de la protesta de este joven émulo de López Obrador. Creo que al decirle “espurio” a Felipe Calderón gastó su cartucho en vano y, aunque muchos ahora lo vean como el nuevo adalid de la libertad y la nueva víctima de la represión y la censura del Estado, en su grito a Calderón sólo logró convertirse en una repetidora más del canal del Peje, en uno de los muchos robots programados para decirle “espurio” a Calderón.

Yo conozco un montón de esos. Memorizan lo que dice el Peje y luego te lo repiten como si ellos lo hubieran pensado. Es más, cuando te lo dicen, hasta hacen cara como de que lo están deduciendo en ese momento, cuando tú ya lo leíste en La Jornada por la mañana.

Cuando estos seres (a los que llamaré Pejebots) dicen “espurio” como que se les llena la boca y sienten que están arrojando sus palabras de despecho como si éstas fueran el mismísimo Juan Escutia arrojándose con la bandera nacional. Cuando dicen “espurio” sienten que luchan, que resisten, que hacen la revolución. Imaginan en la inocencia de su pedestre insolencia que Calderón siente cada vez que dicen espurio, igualito que el aficionado pueril que le mienta su madre al árbitro a sabiendas de que está en su casa viendo el partido por televisión.

Claro, puede ser que este muchacho no sea un pejebot. Puede ser que sea un nostálgico y que en vez de pensar en decirle algo a Calderón, que nos remitiera a sus pifias en la lucha contra el crimen organizado, o a su necedad de tener a Mouriño en Gobernación, o a su cobarde y costosa tolerancia a la rapiña sindical, o a su narcisismo mediático, o a su apoyo al góber precioso y al Ulises Ruiz, decidió recordar los días postelectorales del 2006 cuando Andrés Manuel López Obrador, al no contar con elementos medianamente convincentes para demostrar su “victoria” (elementos que, para ser justos, tampoco tuvo Felipe Calderón) decidió autoproclamarse presidente legítimo endilgándole a su rival el estigma de “espurio”, un apodo mucho más pegador que el de “presidente legítimo” y que de inmediato encontró eco entre los pejebots.

Si yo hubiera sido este chavo y tuviera su edad no le hubiera gritado “espurio”, primero, porque no es original. Segundo: porque está trilladísimo, y tercero: porque no corresponde a lo que habría que gritarle a Calderón en estos días. ¿Por favor? Me cae que una mentada de madre hubiera sido mucho más oportuna y coyuntural, ¿pero espurio? ¿Qué es eso? No manches, Andrés, ¿para eso querías tus 15 minutos de fama warholiana? Hubieras dicho lo que hubieras dicho, igual el Estado Mayor te iba a “levantar”... ¿por qué no pensarlo un poco más?

Lo que sí le reconozco a este joven es el hecho de haberle dicho “espurio” a Calderón en su cara. Eso tiene su mérito. Y no porque el brazo siempre prepotente y represor del Estado Mayor le haya dado una probadita de su fuerza, sino por esa manera en la que su protagonismo juvenil interactuando con su conciencia política logró un momento que será citado y recordado los años venideros. Y porque López Obrador, a pesar de repetir su famoso “espurio” por toda la República jamás, jamás se lo ha dicho a Felipe Calderón en su cara. Tal vez por eso el Peje no ha tardado en declarar: “mi tocayo es la pura verdad”.

En fin, espero que si este muchacho, en vista del éxito obtenido, decide seguir por esa senda y convertirse algún día en, no sé, un Gerardo Fernández Noroña, por ejemplo, pues que por lo menos invente sus propios insultos o que se actualice un poco para que éstos encuentren eco entre todos (Y que conste que esto no quiere decir que lo que le hicieron después no sea una bajeza de Estado).

Desestabilización, ¡a sólo una hora..!

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior


Luego de 47 días de iniciado el actual ciclo escolar, y de que la mayoría de las escuelas de nivel primaria y secundaria de la entidad han mantenido sus puertas cerradas, Morelos parece avanzar —cada vez de manera más evidente— hacia una situación de desestabilización política que lo asemeja a la Oaxaca de la última mitad de 2006, cuando un movimiento presumiblemente magisterial y popular sumió a la sociedad oaxaqueña en tal caos que las consecuencias se pagan aún hoy.

En las últimas semanas, efectivamente, y de manera mucho más concreta desde el pasado fin de semana, la entidad vecina de la capital del país ha constatado cómo aquello que se inició como una protesta magisterial contra la aplicación del Acuerdo por la Calidad en la Educación, suscrito entre la Secretaría de Educación Pública federal y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), se ha convertido en un movimiento político con una clara pretensión desestabilizadora, ajeno del todo a la suerte de casi medio millón de menores en edad escolar.

Un movimiento, habría que decir, que ya a mediados de la semana que concluye involucraba no sólo a maestros —o supuestos maestros— morelenses, sino también a activistas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) llegados de Zacatecas, Michoacán, Guerrero y Jalisco, por sólo citar algunos estados, lo mismo que a dirigentes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, la funesta APPO, con el perredista ex convicto Flavio Sosa a la cabeza e incluso a líderes y militantes de otros movimientos radicales, presuntamente de izquierda.

No pasará mucho tiempo antes de que el hoy llamado Movimiento Magisterial de Bases dé a luz a la Asamblea Popular de los Pueblos del Estado de Morelos (APPEM), o algún engendro parecido, y de que se comience a hablar del real o del supuesto involucramiento en él de militantes del Ejército Popular Revolucionario (EPR), cuya presencia en la entidad es más que reconocida.

Sobra, pues, ante la irrefutable realidad, advertir que en el tradicionalmente pacífico Morelos, gobernado por el panista Marco Adame Castillo, parece estar hoy en juego mucho más que el retorno a clases de miles de niños y niñas; mucho más que la suerte de un acuerdo cuyas firmantes y primeras beneficiarias políticas, la secretaria Josefina Vázquez Mota y la profesora Elba Esther Gordillo, han cuidado de mantenerse lejos del conflicto —“a la distancia de un discurso…”, diría alguien— y de las mesas en que se negocia su posible solución… está en juego la estabilidad misma del gobierno estatal, y también la del gobierno federal.

¿A qué viene lo anterior? A que, salvo mejor explicación, en calles y plazas de la vecina entidad parece estar siendo puesta a prueba, hoy, una estrategia política de desestabilización ¡a escasos 75 kilómetros de la capital del país..!, un país donde, como es el México de nuestros días, se multiplican los problemas y los retos que cotidianamente ponen en entredicho la estabilidad, la gobernabilidad e incluso la unidad nacionales. Y eso, digámoslo fuerte y claro, a nadie conviene… a nadie.

Asteriscos

* En Monterrey, con el paso de los días, el “caso Madedido” tiende a complicarse. Más, después que el equipo del edil Adalberto Madero organizó a éste una fiesta de cumpleaños con ¡ocho mil invitados!, música en vivo, algo más que canapés y buen ambiente… además de imágenes en los medios, como para que a nadie le quepa duda de donde está el músculo…

* En verdad grande es el malestar que entre miembros de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), de Miguel Marón, suscitó la inexplicada cancelación, a última hora, de la participación del “ausente de Covián”, Juan Camilo Mouriño, en el pasado cónclave del organismo. ¿Habrá sido por que estaban aquí el príncipe Felipe de Borbón y su esposa Letizia?

* Para el 8 y 9 de noviembre próximos, se espera la visita a México del presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, en una visita que le permitirá intercambiar puntos de vista sobre seguridad y lucha contra el narcotráfico con el presidente Felipe Calderón y otros funcionarios, además de visitar plazas turísticas y de interés empresarial: Monterrey, Guanajuato y Guadalajara.

Veámonos el miércoles, con otro tema De naturaleza política.

El país de la Santa Muerte

Jean Meyer
Profesor investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

A propósito de un libro de antropología publicado sobre el culto a la Santa Muerte, un amigo me hace notar que decir “la Santa Muerte” es como gritar ¡Viva la muerte! Y que es lo que hacen, consciente o inconscientemente los criminales, asesinos, sicarios, matones o como quiera usted llamarlos, que lanzan granadas a la muchedumbre inocente (perdón, un paréntesis, un famoso bandido francés, dizque anarquista, un tiempo muy popular por un romanticismo irresponsable del cual uno termina arrepintiéndose, demasiado tarde, contesta al juez que le pregunta “¿Por qué lanzó usted la bomba en el café si esa gente era inocente?”: “Nadie es inocente”. Fin de paréntesis), lanzan granadas en Morelia, avientan cabezas, torturan, mutilan, desfiguran sus víctimas, inocentes o no.

¿Y por qué no lanzar una granada en medio de esa gente p… que no vale nada? Es un antojo y ¡viva la Santa Muerte! No es el ¡viva la muerte! del general español compañero de Franco, grito bastante siniestro al cual contestó valientemente Miguel de Unamuno. No, es un grito mucho más siniestro, de ser posible.

Siniestro como el “Zamora se borra del mapa”, comentario terrorífico, equivalente a una narcomanta, reproducido en un gran diario capitalino. En Zamora, Michoacán, se descubrió un explosivo en el centro de la ciudad y luego vino ese discurso. “Raza, ya no pongan dedos, los corchos no pagan, Zamora es la punta de la mecha donde la última letra se va a arrepentir de haber venido y ni el gallito ni el teniente coronel los van a salvar. Vamos a tumbar a ario y la cale por proteger costrosos, la guerra inicia… Jacona, te vas a quedar sin estrellas, va a ver (sic) puesto vacante pronto… Zamora se borra del mapa”.

Y, de repente, despertamos en una sociedad asustada, entrampada en sus temores más que fundados, porque nadie puede acusar a los mexicanos de ser miedosos; tardó en llegarnos el miedo porque cuando el agua empezó a subir hace más de 20 años, no hicimos caso. No faltaron los profetas que gritaron ¡cuidado con el narco! No los escuchamos, pensando que era cosa de la sierra de Guerrero o de Coalcomán o de las serranías de Sinaloa y Chihuahua, cosa del subdesarrollo, pues.

Ya el agua subió a los aparejos y somos noticia mundial (“Bajo el terror del narco”, “México salvaje”, en El País del domingo 28 de septiembre, cuatro planas completas), por más que nuestros amigos gabachos reconozcan a la vez: “México sigue siendo un país amable, exquisito en las formas, de una belleza difícilmente igualable y quizá, a partir de ahora, concienciado del peligro que el narco entraña para su desarrollo”. Documentan las estadísticas de la “Santa Muerte” en acción, de nuestra histórica corrupción no sólo policial, sino política, abren viejos expedientes, mencionan nombres de gobernadores, ministros, generales, almirantes…

Frente al espectáculo de la Santa Muerte, el historiador recuerda cuan indispensable es el Estado. En su larga prehistoria homo, mal llamado sapiens, perdió poco a poco las conductas complejas instintivas, en especial la de la barrera de no agresión en el seno de la especie; el lobo, fuera de la época de celo, no ataca al lobo, pero el hombre es un lobo para el hombre. Había de 10% a 15 % de defunciones por muerte violenta antes del surgimiento del Estado, menos de 1% desde que el Estado monopoliza el uso legítimo de la fuerza y que, entre las naciones, la guerra formal institucionalizó la violencia. Con la llegada de la Santa Muerte frente a un Estado débil o debilitado, la violencia resurge con gran ímpetu. Y con ella el miedo.

El miedo es tan viejo como la historia de la humanidad; pregunten a sus ancianos qué les contaban sus padres de la vida en México cuando, después del asesinato de Madero, empezaron a cabalgar los cuatro jinetes del Apocalipsis. Cuando desapareció el Estado, millones de mexicanos pacíficos fueron presas del miedo cotidiano, un miedo justificado porque la Santa Muerte andaba suelta.

“El ángel exterminador giraba alrededor de México como el sol alrededor del globo”, me contaba don Luis González, el padre de nuestro querido historiador, también Luis González, al evocar la llegada de las hordas de Inés Chávez García. ¡Cuál revolución ni que nada! Violencia pura. Cuando los crímenes, especialmente los crímenes de cierto tipo, se acumulan en un lugar, chico o grande, tarde o temprano llega el ángel exterminador. Hay todavía un poco de luz en nuestra sociedad. Tenemos que caminar para que la noche no nos caiga encima.

octubre 03, 2008

Aprueban plan de rescate financiero en EU


Notimex

Washington.- La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó hoy la nueva versión del paquete de rescate financiero, el cual incluye un aumento del seguro bancario y exenciones fiscales luego de haber rechazado el lunes la propuesta original.

La iniciativa, que ya había sido aprobada por el Senado, pasó con 263 a favor y 171 en contra, por lo que sólo resta su promulgación final por el presidente George W. Bush.

Un total de 172 Demócratas y 91 Republicanos votaron a favor, mientras que 63 Demócratas y 108 Republicanos votaron en contra.

El índice Dow Jones se encontraba con una ganancia de 288 puntos al momento de la votación y bajó de inmediato a unos 155 puntos después que se oficializó la aprobación, aunque empezaba a repuntar lentamente.

La Casa Blanca informó que el presidente tiene planeado dar un mensaje nacional en breve.

Autogoles

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

Francisco Labastida Ochoa se mostraba contrariado. El gobierno federal ha enviado al Congreso cinco contrapropuestas a la iniciativa de reforma energética, que no hacen sino meter ruido a los acuerdos alcanzados por los senadores del PRI y los del PAN en materia de reforma energética.

“Quieren meter artículos mañosos, para ver si me apendejo…”, se quejó el presidente de la Comisión de Energía en el Senado, en charla con el reportero. Son trucos, ardides, burdas estrategias, que llevan la intención de filtrar, en el dictamen final, propuestas del Ejecutivo que abiertamente no pasarían.

El legislador sinaloense ha hablado con Georgina Kessel, secretaria de Energía, y con Jesús Reyes Heroles, director de Pemex. Pero no pasa nada. Las contrapropuestas persisten. “Pareciera como si quisieran que no saliera nada”, aseveró el senador del PRI, en tono crítico.

Una de esas contrapropuestas, por ejemplo, pretende mantener a Pemex bajo la férula de la Secretaría de Hacienda, a pesar de que ya se acordó un periodo de transición, de siete años, para otorgar autonomía a la empresa paraestatal, explicó el sinaloense.

* * *

En el Senado, por cierto, tienen asumido que habrá movilizaciones obradoristas, sea cual fuere la reforma energética que se apruebe. Pero están resueltos a sacarla adelante, sin importar el tamaño ni la intensidad de estas manifestaciones. Panistas y priistas tienen la mayoría necesaria en el Congreso para aprobarla.

Los últimos esfuerzos se han encaminado a incorporar propuestas del PRD, como la diversificación energética, con la intención de que los moderados de ese partido voten a favor del dictamen. Buscan el máximo de acuerdo posible, aunque saben que una parte del PRD no va a votarla y que, otra parte, la más radical, “se volverá loca”.

¿Qué va a hacer el gobierno federal si, por ejemplo, los obradoristas le toman el Aeropuerto de la Ciudad de México y bloquean las pistas? Es la pregunta que se hacen cotidianamente. La respuesta no es fácil. Un error en el desalojo, heridos de más o un muertito y el tabasqueño volverá a ser San Andrés mártir.

* * *

“¿Legalización de la mota? Claro que sí…”, soltó, espontáneo, el legendario asambleísta Salvador Martínez de la Rocca, alias El Pino. Hablaba de la propuesta que promueve el jefe de la bancada del PRD y presidente de la Comisión de Gobierno en la Asamblea Legislativa, Víctor Hugo Círigo.

Este hombre quiere despenalizar el uso de la mariguana y, eventualmente, de la cocaína, para acabar con el negocio y “romperle el espinazo al crimen organizado”. Lo otro, advierte, “es seguir en esta costosa guerra, a la que no se le ve salida…”

Círigo recordó que la Suprema Corte de Justicia ya reconoció que la ALDF tiene facultades para legislar en materia de salud. “La legitimación del consumo de drogas cae en el ámbito de la salud”, alegó el perredista.

El jefe de los asambleístas del PRD, por cierto, presentó ayer una iniciativa de reforma constitucional para que, entre otras cosas, el nombramiento del procurador de Justicia del DF deje de ser facultad del Ejecutivo federal. Propone que, en adelante, el nombramiento se haga a propuesta del jefe de Gobierno del DF, y con la ratificación de la ALDF.

* * *

En el gobierno de Veracruz andan preocupados por las últimas palabras que pronunció el autoinmolado líder campesino, Ramiro Guillén Tapia. Este hombre, de 42 años, se quejó, antes de morir, de que el Ejecutivo estatal no atendía sus demandas.

“Es de todos conocida y sabida la accesibilidad del gobernador Fidel Herrera Beltrán para escuchar las demandas de la población y darle solución a los problemas. Su gobierno es de puertas abiertas”, aseguran colaboradores del mandatario, en una nota enviada a distintos medios.

Guillén encabezaba a un grupo de 40 campesinos que invadieron 250 hectáreas en la comunidad de Ocozotepec, Veracruz. Los invasores perdieron un juicio en el Tribunal Agrario y sobre ellos pesaba la amenaza de desalojo. Ante la posibilidad de que se suscitara un conflicto social, la SRA tomó cartas en el asunto.

El tema fue incorporado al Programa de Atención a Conflictos Sociales en el Medio Rural (Colomer.) Para amortiguar el problema, se acordó el pago de dos millones 240 mil pesos, como contraprestación por la desocupación del predio. La mitad la pagaría el gobierno de Veracruz y la otra mitad la Reforma Agraria. La minuta, aseguran, fue firmada por el propio Guillén Tapia.

Zedillo reivindicatum est

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Para cerrar su ciclo presidencial, el entonces ocupante de Los Pinos, Ernesto Zedillo, fue llamado “el Robin Hood al revés” (que le quitaría a los pobres para darle a los ricos). Con el error de diciembre de 1994 y los movimientos que su gobierno hizo para inflar el colchón que menguó el golpe que sufrió la banca, se ganó su paso a la historia gracias al tan mentado Fobaproa y sus pagarés firmados (en nombre de generaciones, nos dijeron) que están por venir.

En ese entonces, cuando se discutía el “sí” o el “no” a las propuestas del Presidente para el rescate bancario (discusión que terminó en un sí), la izquierda mexicana (sobre todo la extrema) se opuso por completo. Las razones, todas sustentadas en ese —y en estos— entonces por sus defensas populistas, digo, populares, pusieron a Zedillo contra la pared y, junto con él, el futuro del país.

Finalmente, el Fobaproa se aprobó. Cien mil millones de dólares recibió el país para no entrar en estado de coma. Nos quedamos en terapia intensiva. Pero con esto se evitó que pasáramos del Tercer Mundo al subterráneo. La neta. De 95 a 98 México logró recuperar su ritmo de crecimiento. Los costos se seguirán pagando, pero los golpes no noquearon tan atrozmente como pudo haber pasado.

Nuestro polémico Fobaproa se hizo arma de campaña de muchos, pretexto para otros y, sobre todo, un medio con el fin de sostener, lo mejor posible dadas las condiciones, aquello que mueve la economía del país a grandes niveles y repercute en lo particular.

Y con lo que ocurre en Estados Unidos, la recesión, el rescate que piden los bancos estadunidenses y la debacle de los corporativos hipotecarios, el gobierno de George W. Bush presentó un plan para salvar su sistema financiero, lo que hemos llamado “Fobaproa gringo”.

Y es que nuestro plan de hace unos años mucho se parece al que discuten los legisladores de nuestro país vecino.

Setecientos mil millones de dólares es la cifra de la que pretende Bush su autorización para salvar la economía. Apenas el lunes pasado, los diputados gringos le dijeron al presidente que no. Que su plan no era viable, por lo tanto no lo autorizaron.

Extrañamente, en Estados Unidos los opositores al plan de Bush no son los miembros de la izquierda, como sucedió en el expediente México/Fobaproa/1994-95. En Gringolandia, los opositores fueron los derechistas, los republicanos, los del lado del presidente.

Apenas el lunes pasado, legisladores de Washington dijeron que no al rescate bancario. Un par de días después, el Senado sí lo aprobó y ya sólo falta que se discuta y se dé luz verde en la Cámara de Representantes. Los bolsillos de los bancos gringos necesitan ser zurcidos antes de que todos nos vayamos a la tostada.

Lo curioso es que Bush, con todos, todos, todos sus defectos, finalmente ahora sí necesita que su propuesta sea aprobada. El peligro es demasiado. Y mucho depende del sí que está discutiéndose. Todos los mercados abogan por la aprobación. Es necesario, punto.

Bizarro es que en México se oponía la extrema izquierda y en EU la extrema derecha. Bizarro es que, por una propuesta similar, y que finalmente sí nos salvó de ser sepultados vivos, a Ernesto Zedillo se le haya crucificado. Y, sobre todo, bizarro que hoy, esa misma izquierda mexicana cruce los dedos para que la derecha gringa ya no se oponga a su aprobación…

Será cosa de ironías o de un mal chiste (igualito a los que nuestro ex presidente solía contar)…

Cuando el PRD se divide, pierde

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Lo malo no es que las paredes oigan, lo grave sería que hablaran. Florestán

Pasado mañana, en Guerrero habrá elecciones para renovar el Congreso local y 81 municipios, de los que la joya es Acapulco, en manos del PRD desde hace casi una década, proceso éste al que llega dividido como una consecuencia del enfrentamiento a nivel nacional.

El PRD de Nueva Izquierda postuló, con el respaldo del gobernador Zeferino Torreblanca, a Gloria Sierra López, a contrapelo de la decisión de Andrés Manuel López Obrador, que dio su apoyo al senador de Convergencia, Luis Walton, que ha encontrado en Porfirio Muñoz Ledo su principal respaldo oratorio con un FAP fraccionado.

El PRI, por su parte, compite con Manuel Añorve Baños, alcalde interino a la destitución que hizo Ernesto Zedillo de Juan Salgado Tenorio, ausente en el desastre del huracán Paulina, en octubre de 1997, siendo último presidente municipal priista de Acapulco. A partir de ahí perdieron todas, la primera con el mismo Torreblanca, luego con López Rosas, al que siguió Félix Salgado Macedonio.

Hoy, en Acapulco, el PRD repite el error de Zacatecas y con el mismo operador, Ricardo Monreal, que entonces operó a favor del PT, por lo que fue suspendido seis meses. Ahora lo hace a favor de Convergencia, vía su candidato Walton.

En este escenario, el PRD corre el riesgo de repetir el error de Zacatecas donde, dividido, perdió ante el candidato de un PAN unido, Cuauhtémoc Calderón.

Y no porque éste tuviera más votos, sino porque al dividir a su base electoral, el PRD tuvo menos.

Esto, que se repite en Acapulco, es lo que ha ocultado Walton, quien quiere presentar esta elección como un mano a mano con la candidata del PRD, lo que además le abre el espacio para acusar de fraude al PRI en caso de ganar.

De lo que no hay duda es que será un cochinero generalizado desde el que cualquiera puede levantar la mano, pero no como un triunfador.

Retales

1. AJUSTE.- Algo pasó en el PVEM, que El Niño Verde impidió que Manuel Velasco asumiera la coordinación de su bancada en el Senado, y designó a Jorge Legorreta. Luego le echó la culpa a Manlio Fabio Beltrones;

2. PRESIDENTE.- El Tribunal Electoral confirmó que la presidencia de Isidro Cisneros en el Instituto Electoral capitalino termina en 2013, lo que fue celebrado por Marcelo Ebrard como "un triunfo de la ciudadanía". ¿De verdad, Marcelo, fue un triunfo ciudadano, lo que se dice ciudadano?; y

3. AGUAS.- Se informó que en Santa Fe, 25 mil personas carecían de agua, lo que es quedarse corto. A los edificios de corporativos llegan todos los días pipas para abastecerlos, y eso que no son de vivienda. Ahí no hay agua, las calles son como de las de Bagdad, las vialidades un desastre, y siguen construyendo torres. Eso es mirar hacia el futuro por el espejo retrovisor.

Nos vemos el martes, pero en privado.

Los gobernadores y la seguridad

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Me hace notar un gobernador amigo que durante la reunión de Alamos, Sonora, los miembros de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) firmaron también un acuerdo sobre seguridad, y no sólo sobre federalismo, como señalé en mi columna del lunes pasado (“Gobernadores”, 29/9/08).

Le respondí lo que respondo ahora: que el acuerdo que decidieron difundir con planas pagadas en los periódicos fue el de federalismo, no el de seguridad.

Es verdad, sin embargo, que la Conago emitió en Alamos un pronunciamiento sobre el proyecto de Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública que antier fue enviada por el Presidente al Congreso.

Los gobernadores del país y el jefe de Gobierno del DF refrendan en ese documento su “firme decisión de cerrar filas” con el presidente Calderón “en el esfuerzo de aglutinar toda la capacidad, el peso y el trabajo institucional de la República a favor de esa urgente e importante exigencia ciudadana”. Ratifican después su “irrestricto apoyo” al Acuerdo Nacional de Seguridad firmado el 21 de agosto

El único compromiso de acción que contiene el documento es interesante y uno se pregunta por qué es una promesa novedosa en vez de una realidad cotidiana. Se trata de “iniciar, a la brevedad, operativos conjuntos” entre los estados.

La lista de los peros es más larga. Los gobernadores están de acuerdo en “la adopción de medidas urgentes” en materia de seguridad, “pero sin vulnerar las instituciones”. Importaría saber de qué vulneración institucional se habla, aunque uno sospecha que el documento se refiere a las intervenciones de la fuerza pública federal para pasar a la báscula a policías y procuradurías locales.

Finalmente, los gobernadores dicen que enviarán observaciones a la Ley de Seguridad Pública del Presidente, es decir, que no le gusta como está. Y solicitan a la Cámara de Diputados que les aumente el presupuesto de seguridad en igual proporción al solicitado por el gobierno federal, que es, creo, de un veinte por ciento.

Concluyo del documento que lo que hay entre los gobernadores y la federación es un forcejeo de fondo más que un acuerdo sin fisuras. Lo cual vuelve a ser una mala noticia porque se revela que no hay un frente verdaderamente común en la guerra contra el narco donde tiene que haberlo.

Mi impresión es que el gobierno federal y los gobiernos locales piensan en cosas distintas cuando hablan de aterrizar las políticas de seguridad pública y, sobre todo, cuando hablan de la guerra al crimen organizado en que está comprometido el gobierno federal.

Dos de octubre: el mito y la historia

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Para Valeria, que vive otras épocas, con sus propios mitos y fascinaciones.

Los 40 años de la masacre de Tlatelolco, aquel 2 de octubre de 1968 que fue el acontecimiento que marcó a toda una generación, pasaron sin pena ni gloria: recordatorios, movilizaciones, algunos exabruptos y muchos recuerdos, algunos aferrados a la realidad, otros imaginando lo que debió haber sido y no fue. Muchos más, enmarcados en la mitología o en el crudo escenario de esos días, colocando aquella historia en su propio andarivel, porque el 68, para víctimas y victimarios, para quienes lo recuerdan pero no lo vivieron y mucho menos participaron en él, sigue siendo a estas alturas más una construcción del imaginario colectivo, una construcción cultural y social, que un hecho histórico en sí.

Del 2 de octubre, a cuarenta años, nos queda, en el mejor sentido de la palabra, el mito. Un mito es un relato de hechos maravillosos protagonizados por personajes sobrenaturales o extraordinarios, dice mi enciclopedia y para muchos eso sigue siendo el 68. En realidad todo fue bastante más prosaico: no tiene nada de maravilloso asesinar a jóvenes en medio de un fuego cruzado entre fuerzas policiales y militares (y alguno que otro estudiante mal armado) que no se reconocen entre sí porque así se lo quiso desde el poder; detener y abusar de decenas, centenares, de jóvenes inocentes y acabar con un movimiento que ya había pasado sus mejores momentos, para poder inaugurar en paz las Olimpiadas que se iniciarían días después. Tampoco los personajes que participaron en ello eran sobrenaturales o extraordinarios. Los hubo heroicos, pero también traidores, hubo criminales y hombres y mujeres íntegros, y otros que no eran ni una cosa ni la otra: quienes iban honestamente a tratar de romper con un sistema político o asumir su modernidad en ciernes y quienes pensaban que acababan con una conjura internacional contra el país. Y hubo, por sobre todas las cosas, la rigurosa frialdad del ejercicio del poder, sin importar los costos. Los mitos se construyen de vida y muerte, sangre y carne, de pasiones sublimes y muy bajas. Y de eso sí hubo mucho en Tlatelolco.

El 68 nos dejó, quizás también sin asumirlo plenamente, más una estética que una cultura, derivada en buena medida del propio mito. En términos estrictos no hay una cultura del 68 ni una literatura del mismo (aunque se escribieran muchos libros del movimiento); su música, como en el caso del rock, terminó casi en la clandestinidad, con un cierto desprecio de las dirigencias políticas de izquierda de entonces, y todo se consumió en la llamada música de protesta, de buena o mala calidad, que tenía exponentes nacionales pero también raíces provenientes de la nueva trova cubana o de las distintas naciones sudamericanas, donde se estaban desarrollando otros mitos que queríamos adquirir como propios. Dice Levi Strauss que los mitos deben tener tres elementos fundamentales para serlo: generar una pregunta existencial, sobre la vida y la muerte por ejemplo; estar constituido por contrarios irreconciliables: bien y mal, estudiantes y gobierno, en este caso; y por un tercer elemento que de alguna manera trataron de implementar Echeverría y López Portillo en la década siguiente: la reconciliación de esos polos con el fin de conjurar nuestra angustia. Todo eso fue parte del mito del 68, pero lo que no hubo fue la construcción de una verdadera historia del 68. Hoy conocemos lo que ocurrió por partes de esa historia que fueron reconstruidas por Luis González de Alba, Julio Scherer, Carlos Monsiváis y muchos otros, pero seguimos teniendo un mito del 68 que no ha generado una historia, ni siquiera oficial, de lo sucedido.

Tenemos, es verdad, un momento histórico preciso que posee la virtud de engarzar a un México entonces encerrado en sí mismo, con el momento mundial: el 68 de Tlatelolco es parte de la misma historia con los asesinatos de Martín Luther King y Robert Kennedy y el movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos; la muerte en Bolivia del Che Guevara; las movilizaciones de París y Praga; el encandilamiento de la guerra de Vietnam y la revolución cubana; los capítulos más álgidos de la Guerra Fría y El Libro Rojo de Mao; la revolución cultural y social que venía de la música de Los Beatles, los Rolling Stones y Bob Dylan y que, con todo, nos quedaba en muchas ocasiones demasiado lejos. Pero había, más allá del poder y de la política, una generación (o parte de ella, porque el movimiento no se vivió igual en toda la República y en muchos sentidos fue netamente capitalino) que quería romper la cortina de nopal y hacer suya esa historia que se estaba viviendo más allá, en un mundo que parecía entonces lejano y extraño. El 68 fue también la nostalgia de lo que aún no se había vivido y ya se estaba viviendo en el mundo.

Y alrededor se vivía desde la experimentación con las drogas y el amor libre hasta la guerra de guerrillas, desde la propuesta de llevar la imaginación al poder hasta la violencia más pragmática rodeada de una aureola de misticismo. Todo eso se trató de atraerlo a nuestra realidad y tropicalizarlo de una u otra manera, aunque el país, en sí, fuera distinto y viviera bajo parámetros diferentes a los de muchos de quienes vivían, sufrían o disfrutaban de esos fenómenos sociales, culturales, políticos, que no dejaban de ser fascinantes.

Pero han pasado 40 años. Y el 68 nos dejó también a los vividores de aquel movimiento, a los que cuatro décadas después lo siguen explotando como si fuera propio, y nos dejó a una serie de personajes políticos que nunca se han podido quitar el estigma de la violencia ejecutada con frialdad para lograr objetivos personales disfrazados de razones de Estado. Pero, como no se hizo nunca justicia, algo imprescindible para convertir el mito en historia, seguiremos reinventando el 68 y, como ayer, dejándolo cada vez más atrás.

Sorpresas forestales

José Sarukhán
jose.sarukhan@hotmail.com
Investigador del Instituto de Ecología de la UNAM
El Universal

Escribí hace dos semanas (EL UNIVERSAL, 19/IX/08) que la mayor parte de la potencial riqueza forestal del país pertenece a personas de comunidades ejidales y comunales, que a pesar de dicho potencial viven en condiciones de pobreza, con frecuencia extrema. La causa de ello es que, históricamente, las explotaciones madereras fueron concesionadas a empresas privadas o paraestatales, lo que causaba que los propietarios fuesen meros recipiendarios de “rentas” y los bosques se depauperasen por una explotación con características de minería.

Hace poco más de 20 años la ley forestal terminó con las concesiones a terceros y restituyó a ejidatarios y comuneros el derecho de manejar sus bosques. Se pusieron así las bases del manejo forestal comunitario. A partir de 1995, la Semarnap (apoyada en el trabajo de Fifonafe de entonces hasta ahora) ha ido apoyando directamente a los dueños en estas empresas. Se establecieron entonces varios programas que, con altas y bajas, han ido apoyando a las comunidades campesinas e indígenas (entre ellos, Procymaf, Prodefor y Coinbio).

Existen hoy 38 unidades forestales certificadas internacionalmente como sustentables (más de 90% ejidales o comunitarias), que representan el manejo racional de entre 700 y 750 mil hectáreas de bosques. También para sorpresa de muchos, México ocupa el primer lugar del mundo en número de empresas y extensión de manejo certificado como sustentable. Los estados más importantes en este rubro son Campeche, Chiapas, Chihuahua, Durango, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Querétaro y Quintana Roo. Curiosamente, varios estados de la República con mayor marginación social y económica.

Algunas de estas empresas forestales comunitarias tienen un alto grado de integración con fábricas de muebles o productos de alto valor agregado. Los beneficios de esta actividad van directamente a los miembros de las comunidades, resultando no sólo en su beneficio económico, sino también en bienestar social con la construcción de escuelas, clínicas y entrenamiento técnico y profesional a los jóvenes y reinversión en la capacidad de la empresa, entre otras acciones. En Oaxaca, solamente, se estima que la producción forestal maderable produce unos 30 mil empleos directos en comunidades y ejidos, con una derrama económica anual de 400 millones de pesos.

Aun con estos ejemplos, el hecho es que la industria forestal mexicana adolece de ineficiencia y baja capacidad competitiva. La balanza comercial en este sector es negativa: importamos cerca de 40% de la demanda nacional de madera y celulosa, lo que implica unos 4 mil millones de dólares anuales.

Se antoja que los ejemplos de las empresas forestales certificadas existentes, hecho que me parece sumamente alentador, deberían multiplicarse con una clara y bien financiada política de apoyo y de capacitación profesional y administrativa adecuadas. Es claro que no todas las comunidades dueñas de los bosques están en condiciones de desarrollar ejemplos exitosos. Sería necesario hacer una evaluación cuidadosa de aquellas en las que, con ayuda económica y organizativa, libre de manipulaciones políticas, se podría repetir el ejemplo de las muchas que ya funcionan exitosamente. Para ello se requiere tener ciertas condiciones básicas a las que haré referencia en mi próxima entrega. Hasta entonces.