mayo 02, 2005

Gaceta del Ángel / El calor

Por Germán Dehesa
El Norte
lunes 2 de mayo 05

La delincuencia ha aumentado porque hace mucho calor. Esta pirograbable estupidez la dijo, ¿quién más?, Sherlock Bátiz (ahorita que están corriendo a los Procuradores, ¿no podría AMLO aprovechar la oportunidad?). Con rabia, con dolor, con impotencia escribo esto. Yo tengo muchos años de amar a Talina Fernández y a Alejandro Carrillo. Conocí a Mariana Levy en su primerísima juventud. Era hermosa, dulce y alegre como una perfecta gota de agua; agua sonriente era ella y su mirada te convertía en arcángel. Jamás dejó de ser de esta manera. Aniquilar un milagro así, cancelar un destino tan gentil, es una monstruosidad atribuible al hombre que la amenazó con una pistola, a un jefe de policía que se dedica a cuidar marchas silenciosas, a un Procurador caudalosamente inepto, a un Jefe de Gobierno que no puede con una ciudad y pretende poderle a un país y a una ciudadanía que salió a marchar multitudinariamente en demanda de seguridad, AMLO se rió de ella, nadie la peló y entonces la ciudadanía se resignó, dijo "ni modo, no nos oyeron" y se fue a su casa a seguir aguantando vara. "No hay peor infierno que el que ya no se ve".

Una madre joven, bondadosa, decente y pacífica contempla, en el momento más inesperado y más inmerecido, la negra boca de una pistola. La acompañaban sus dos hijos. En un instante imagina el daño o la probable muerte de ella o de alguno de esos seres que en ella fueron. Su ser entero se colapsa, se desmorona, estalla en un instante. La gotita de agua se evapora y asciende a las alturas. Ahora es, lo imagino, una nube de lágrimas.

Las autoridades se apresuran a aprehender, a destiempo, a cuatro. Ya es lo de menos. Hay cuarenta mil bestias similares sueltas por la ciudad. Lo grave, lo desolador es que haya diez millones de seres que no hagamos más que indignarnos, condolernos y agacharnos. Esto es lo terrible, ¿hasta cuándo?. Y falta algo todavía peor: existen decenas de millones de ciudadanos ciegamente dispuestos a llevar a la Presidencia a este incapaz Andrés Manuel López Mandela y Gandhi. ¿Por qué?.

Muchos y muchas ciudadanas me han formulado, mediante mensajes en vivo, telefónicos y electrónicos, su indignación, su alarma y su tristeza. Tienen razón: todos estamos disminuidos por esta tragedia tan gratuita.

Estas líneas son para mi bienamada Talina que, me consta, nació para sonreír. No hallo qué decirle. Esta familia te quiere muchísimo, te abraza, se entristece contigo, se indigna contigo y se pone a tu disposición para fungir como abuelos alternativos y cuidar a los hijos de la nubecilla. Nada más.

El calor de la ira aumenta.