julio 26, 2005

El horror de vivir en la ciudad de México

Martes 26 de julio de 2005

Quienes vivimos en ciudades de alta población, como pueden ser Madrid, Nueva York, Los Ángeles, Santiago, Buenos Aires o la ciudad de México, entre otras, queramos o no, nos volvemos tolerantes por necesidad y acabamos por adaptarnos a muchas inclemencias: al ruido, a la contaminación, a la falta de transporte, entre otras.

Lamentablemente, en la ciudad de México la situación ya llegó al límite. Aquí nos hemos ido acostumbrado a situaciones tales como caminar por debajo de las aceras peatonales, en virtud de que éstas están invadidas por el comercio informal que vende todo tipo de mercancías, que van desde la comida cocinada con gas, exponiendo la seguridad de los transeúntes, hasta contrabando, productos apócrifos conocidos como "piratas" y mercancía robada que rematan en las calles del Centro Histórico de lo que fue alguna vez una hermosa ciudad, todavía hace unos 10 años.

También nos hemos tenido que acostumbrar a una urbe sin señalamientos en la totalidad de sus calles y con notorio deterioro en el equipamiento urbano. Sin remedio, nos han acostumbrado usar el decadente Metro, mismo que no recibe mantenimiento desde hace 8 años, convirtiéndolo en un muladar, cuando llegó a ser uno de los más limpios y eficientes del mundo, hasta que llegó a gobernar a la ciudad de México el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Ante la falta de un eficaz sistema de transporte público, el actual gobierno capitalino nos ha venido acostumbrando a utilizar taxis "pirata", que son vehículos fuera de toda regulación y que tienen su protección, en virtud que pertenecen a una agrupación conocida como "Frente Popular Francisco Villa", organización por cierto, dedicada al despojo de predios: Esa organización con sus taxis pirata promociona la imagen y candidatura de Andrés Manuel López Obrador, actual Alcalde, como posible candidato del PRD a la Presidencia de México. Por cada taxi regular, existe uno pirata en la Ciudad de México. El problema de esos taxis pirata, ante su falta de registro y control, es que se han convertido en los mejores instrumentos para la comisión de delitos como secuestros, homicidios y violaciones.

Ahora en esta ciudad, llamada por los cronistas de la colonia española, como la "Ciudad de los Palacios" y ahora proclamada por el gobierno capitalino como "La Ciudad de la Esperanza", nos empezamos a acostumbrar a las inundaciones, a los cuales la autoridad les dice "encharcamientos" para minimizar su dimensión, todo porque ese gobierno emanado del PRD, decidió hace 9 años, suspender una obra hidráulica de drenaje profundo muy importante conocida como el "acuaférico", iniciada desde hace más de 20 años, para dedicar esos recursos a la construcción de segundos pisos de vialidades rápidas, mismas que no eran necesarias, según la opinión de los ingenieros expertos.

En fin, a todo eso nos ha obligado a acostumbrarnos el autollamado gobierno de la esperanza, que ahora pretende obligarnos a vivir en medio de la violencia e incertidumbre. Los ciudadanos no podremos acostumbrarnos jamás a la inseguridad que vive la ciudad de México. Es tan grave la inseguridad, que las víctimas de los delitos graves, como el secuestro, con inusual valentía, han conformado una Asociación Civil denominada "México Seguro contra la Delincuencia" para exigir a las autoridades que cumplan su deber elemental: Garantizar la seguridad a las personas en su integridad y patrimonio.

Esa asociación fue la misma que en julio del año pasado convocó a una marcha para exigir al gobierno haga su trabajo, a la que un millón de personas acudimos a la avenida Paseo de la Reforma para expresar nuestro hartazgo por la inseguridad. ¿Cuál fue la respuesta del alcalde de la ciudad de México a ese millón de manifestantes? La burla, sí, mediante la publicación de centenares de miles de panfletos con "comics" en los que ridiculizaban a los asistentes a la marcha, bajo el argumento que eran gente rica, frívola y tonta.

No es verdad, en esa marcha participamos personas vestidas de blanco, pertenecientes a todos los segmentos de la sociedad, porque la delincuencia nos ha afectado a todos. No hay familia en la capital mexicana, en la que por lo menos, uno de sus miembros haya sufrido un delito violento. Ayer, el Congreso mexicano a través de su Comisión Permanente, emitió por unanimidad de sus miembros, un punto de acuerdo para exigirle al alcalde López Obrador, respeto para las víctimas de delitos; esto porque desde hace unos días la asociación referida anteriormente, difunde en la TV un promocional donde un señor de apellido Galindo, víctima de un secuestro muestra sus manos, en las que sus secuestradores mutilaron cuatro dedos. La respuesta del Alcalde López y de los dirigentes del PRD fue contundente: "Es un complot de la derecha". Por eso el asunto llegó a los congresistas mexicanos, que como estarán las cosas, que hasta varios legisladores del mismo PRD, ante el error de su jefe político, tuvieron que votar a favor del regaño para López Obrador.

Los gobiernos de España, Canadá, Japón y Estados Unidos, entre otros, de plano y con justa razón, advierten a sus nacionales para que extremen los cuidados al visitar la ciudad de México en virtud de la delincuencia y violencia que vive la capital. Con pena debo decir que hacen bien. Algunos datos para mayor referencia de lo que sufrimos los habitantes urbe azteca: Hoy el periódico Milenio, periódico de gran seriedad, señala que en la ciudad de México, hay 282 secuestradores prófugos y libres por las calles. Estos sujetos tienen por lo menos una orden de aprehensión por parte de los Jueces y no hay poder humano que logre detenerlos. ¿Por qué será? Esos 282 delincuentes son quienes tienen órdenes de arresto en su contra, más muchos más que no la tienen y todos juntos, siguen operando sus redes delictivas en lo que fue alguna vez la gran Tenochtitlán.

El Economista, otro diario no con menos seriedad que Milenio, también se refiere hoy al problema con una profunda investigación sobre el tema: Sólo el 25% de los secuestros se denuncian ante la autoridad. De los secuestros cometidos en la ciudad de México, han sido denunciados 1550, de los cuales la autoridades los ha dividido en dos grupos: Por un lado, 90 secuestros de "alto impacto" llamados así cuando la víctima es una celebridad como el ocurrido esta semana en contra del Director del equipo de fútbol Cruz Azul, el talentoso Rubén Omar Romano de nacionalidad argentina; por el otro, 1,460 secuestros "exprés" considerados así cuando la privación de la libertad dura unas horas o pocos días, o cuando se trata de simples mortales, como este escribano.

Con esa lógica, durante 2005 han ocurrido 6 mil secuestros en lo que va del 2005. Y no acaba ahí este triste relato. Lo peor es ver al Gobierno de la Ciudad de México y a su alcalde, alejados de su responsabilidad propia de su función y distraído permanentemente en su proselitismo por ser presidente de México y mientras, la pobre ciudad, la que alguna vez y no hasta hace mucho, fue una gran ciudad segura y habitable. Por más que el alcalde de la ciudad de México quiera a acostumbrarnos a vivir en la violencia y bajo el acoso de la delincuencia, no lo logrará, se lo puedo asegurar.

Carlos Salvador
salvadorca64@yahoo.com.mx