noviembre 29, 2005

¡López Obrador NO terminó el bachillerato!

¡LÓPEZ OBRADOR FUE (Y SIGUE SIENDO) UN FÓSIL EN LA UNIVERSIDAD. AÚN HOY (en pleno 2005) ADEUDA MATERIAS. POR LO TANTO, NO ESTÁ TITULADO

México, DF / Agencia Reforma

El que quiere cambiar el modelo económico del País -Andrés Manuel López Obrador- reprobó esa materia en sus estudios universitarios.

Según los historiales académicos que emite la UNAM, López Obrador tuvo 6.2 de promedio (de acuerdo a créditos obtenidos, es decir, aun adeuda materias) cuando cursó Ciencias Políticas . En el historial académico del perredista se registra que ingresó a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM en 1973. Pero 14 años después, en 1987, todavía estaba presentando exámenes extraordinarios para aprobar la materia de Seminario de Tesis I y II.

Con número de matrícula 7370246-5, López Obrador acumula siete materias no aprobadas: entre ellas Economía que reprobó en dos semestres seguidos. Lo mismo ocurrió con Matemáticas y Estadística, donde no las aprobó ni en los exámenes extraordinarios.

Por si fuera poco, el precandidato del sol azteca apenas pasó las materias de Partidos Políticos, Psicología Social y Filosofía Política. De hecho, tiene 13 "S" de 38 materias en total -que según la UNAM es una calificación que marca como "suficiente"-.

Hasta aquí, la nota publicada por el diario Reforma.

Ahora lean lo que al respecto, publica el día de hoy el prestigiado columnista CATÓN:

"Fui maestro durante 40 años. En ese tiempo la experiencia me enseñó que las calificaciones no dicen todo acerca de un alumno, pero sí hablan mucho de él. Las buenas notas en las materias escolares son indicativas de sentido de responsabilidad, de trabajo, de tiempo dedicado al cumplimiento de los deberes cotidianos. Puede haber, es cierto, estudiantes brillantes que luego son profesionistas mediocres, y aun fracasados.

También, al contrario, sabemos de malos escolares que luego triunfan en la vida. Pero unos y otros constituyen excepciones, y es posible asentar un principio general según el cual las actitudes y conductas que alguien mostró como estudiante serán las mismas que luego evidenciará cuando profesionista, y en su modo de ser como persona. Por eso reviste interés grande el análisis hecho por el Grupo Reforma de las calificaciones que en la Universidad obtuvieron los tres principales aspirantes a la Presidencia.

Ese análisis muestra que Andrés Manuel López Obrador hizo su carrera en la misma forma que habla: a pausas. Tardó 14 años el señor en terminar una carrera que se cursa en cinco. Vale decir, fue fósil de la UNAM. Reprobó materias a diestra y a siniestra, y varias las aprobó en exámenes extraordinarios merced a la infinita benevolencia de esa indulgente madre, la Universidad.

Si era firme mi decisión de no votar por López Obrador en caso de que llegue a candidato, tal decisión se fortalece más al conocer su pésima trayectoria de estudiante.

Por ella, se puede concluir que los logros de López Obrador NO han sido fruto de la preparación y mucho menos del estudio arduo y disciplinado (se nota que el señor AMLO pasó por la escuela pero por afuera y muy lejos), sino de la ocasión. Desde luego la política no es cosa de academia, pero difícilmente podrá ser Presidente bueno quien fue estudiante tan malo... Si AMLO como estudiante no fue ni fu ni fa, como político es también así: ni fu ni fa..."

De mentiras conscientes

Federico Reyes Heroles

La mentira es un platillo de difícil digestión. La actitud más sencilla pero no la más realista, es blandir la espada de la moral. Por ese camino el asunto se convierte en ontología pura: la mentira es esencialmente mala. Leszek Kolakowski, ese gran filósofo y provocador ha abordado el tema. Proporcionar información falsa está en la naturaleza misma: no soy una mariposa, soy una hoja muerta. Para complicar más las cosas la mentira es a veces necesaria. De un general, Patton, MacArthur, exigimos que sepa mentir y gane la batalla.

A los políticos les ocurre algo similar, su oficio camina de la mano del ocultamiento, de la verdad a medias. También sucede a los publicistas. Gobernar supone adoptar medidas difíciles, ésas que a nadie le atraen: subir impuestos, por ejemplo. Los políticos no pueden decir abiertamente lo que piensan porque nunca ganarían su batalla, las elecciones. Por eso el lenguaje político es tan críptico. Pero tampoco podemos caer en el cinismo de aceptarles sus larguezas sin más. ¿Cuál es el límite? Kolakowski responde: "cuando mentimos debemos ser conscientes de que mentimos". Ahora que ha comenzado el desfile de aspirantes debemos estar muy atentos al límite.

AMLO es un mentiroso, se escucha con frecuencia. ¿Será? La semana pasada el candidato del PRD dio una prolija entrevista a José Gutiérrez Vivó. La versión de Diario Monitor merece atención. "Hay que bajar el costo del gobierno. Yo voy a ganar 75 mil pesos". Reacción inicial: mentiroso. Pero quizá es más grave aún, quizá AMLO no sabe que incluso podría desaparecer el sueldo presidencial y eso no pintaría en el costo del gobierno. Por eso puede afirmar que, por ese camino, se van a ahorrar alrededor de 100 mil mdp. Que no tenga las proporciones del asunto público claras podría explicar muchos lances insostenibles. Sólo así se puede sostener que "Tenemos que aplicar la misma política en el Legislativo y el Judicial". Primera persona del plural: debe desconocer que ésa no es atribución del Ejecutivo y que hay mandato constitucional expreso. Quizá no miente, es que no sabe.

Por ejemplo, el aspirante del PRD asegura que en su régimen se construirían tres refinerías con un costo de 2 mil mdlls., cada una. De dónde saldría el dinero, pregunta el incisivo periodista. Respuesta: evitando el robo de energéticos de los ductos de Pemex (mil mdlls., al año). Suena bien en aritmética simple, pero el sector requiere una cifra que ronda los 10 mil mdlls., al año, o sea más de 50 mil en seis años. ¿De dónde saldrían? Tajante deja asentado: "No voy a abrir ni la industria eléctrica ni el petróleo al capital privado". Debemos suponer entonces que los recursos provendrán del sector público. ¿De dónde recortaría, salud, educación? Por cierto, de la crisis del sistema de pensiones no hay una sola palabra.

Para reactivar la economía propone un sistema de carreteras que ocupen la mano de obra existente. Tampoco queda claro de dónde obtendría los recursos, es una vieja historia. El segundo programa sería reactivar el campo para evitar la migración. ¿Cómo? A través de cultivos regionales, recuperación de precios de garantía y créditos baratos. No miente, desconoce el TLC. Quizá por eso no le interesa viajar, está bien, es su estilo. Lo que sí desconcierta es que hable, como haciendo una concesión de "tener nuestras representaciones en el mundo". ¿Quién pensó en cancelarlas? La estrategia con Estados Unidos: "créditos baratos para el desarrollo en México a cambio de la disminución de los flujos migratorios". ¿Créditos a quién, para impulsar qué proyectos y, finalmente, cómo vamos a garantizar una disminución de los flujos de mexicanos en busca de empleo, con la fuerza pública? No conoce el título primero de la Constitución, la libertad de tránsito, por ejemplo. Además dice que, de llegar a la Presidencia, instruirá a las embajadas y consulados para que se conviertan en procuradurías a fin de proteger los derechos de los mexicanos en cualquier lugar del mundo. ¿Procuradurías, investigación y persecución de delincuentes en territorio extranjero? No miente, no entiende.

La lista de temas es larga: apoyo a adultos mayores a nivel nacional, becas para discapacitados, derecho a la salud y educación pública de calidad para todos los mexicanos, pero eso sí, no habrá una reforma fiscal o nuevos impuestos. Mejor renegociar la deuda. Para aumentar el ingreso bastaría con la autodeclaración, es decir, que cualquier ciudadano pueda hacer su declaración. Es fantástico, magia pura. ¡Cómo a nadie se le había ocurrido: impuestos voluntarios! ¿Sabrá el aspirante del PRD cómo está estructurada la actual deuda externa, sabrá acaso que nuestras mayores angustias nacionales hoy no comienzan ni remotamente por allí? Suena bien, renegociar la deuda, regresar a los precios de garantía y dar créditos baratos, más salud, carreteras, refinerías y educación del Estado: "Puede haber educación privada -dice- pero el estado está obligado a garantizar la pública de calidad en todos los niveles". ¿Puede haber educación privada? ¿Otra concesión?

Así expuesto el proyecto es indescifrable. ¿Cómo ordenar las ideas, cómo acotar los disparates, cómo sentarlos a razonar? Un hombre que habla se divierte, sólo cuando escribe razona, decía Rousseau. Desde 1991 el FCE publicó una serie de textos con preguntas puntuales a candidatos y dirigentes partidarios. Tuve el honor de coordinar cuatro. Allí quedaron los compromisos razonados. Ahora Televisa ha lanzado un esfuerzo muy importante, "Diálogos por México". Caminos hay varios. El objetivo es el mismo, que por lo menos sean conscientes de las mentiras.