diciembre 02, 2005

¿Habrá una sorpresa en México?

Andrés Oppenheimer

Sorpresivamente, lo que parecía impensable hace unas semanas se ha convertido en una posibilidad difícil pero real: que el candidato del partido del Presidente Fox gane las elecciones.


Los funcionarios del Partido Acción Nacional, el partido de Gobierno, están eufóricos. Señalan que su candidato Felipe Calderón no sólo está subiendo en las encuestas, sino que se beneficiará de un nuevo escándalo relacionado con la denuncia periodística de que uno de sus principales rivales tiene un condominio de 900 mil dólares en Miami que nunca habría reportado como parte de su patrimonio.

Antes de entrar a evaluar si Calderón realmente tiene posibilidades de ganar, veamos las últimas encuestas.

Esta semana, el periódico El Universal publicó una encuesta que muestra al ex regente de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, de centro-izquierda, encabezando las preferencias electorales con un 40 por ciento del voto, seguido por Calderón con 21 por ciento.

Roberto Madrazo, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) aparece como un lejano tercero, con un 21 por ciento.

Poco antes, una encuesta del diario REFORMA había colocado por primera vez a Calderón en un virtual empate con López Obrador. La encuesta le dio 29 por ciento a López Obrador, 28 por ciento a Calderón y 21 por ciento a Madrazo.

Ambas encuestas, sin embargo, mostraron que la intención de voto por López Obrador está cayendo, mientras que el porcentaje de apoyo a Calderón está subiendo. Hasta hace pocas semanas, López Obrador llevaba una ventaja que muchos veían como insuperable, al punto que lo daban como un casi seguro ganador de las elecciones de julio del 2006.

Sin embargo, Calderón comenzó a subir en las encuestas en las últimas semanas, tras ganar inesperadamente la primaria del PAN contra el candidato favorito del Gobierno. Calderón ganó adeptos gracias a su estilo fogoso, y a su tendencia a tomar distancia del Gobierno de Fox.

Aunque fue Ministro de Energía de Fox y ex líder parlamentario del PAN, Calderón nunca fue parte del círculo cercano al Presidente. Por el contrario, Calderón me señaló hace poco que sólo pudo ver a Fox tres veces en un año cuando era el líder de la bancada oficialista en el Congreso.

Esta semana, Calderón -y en menor medida López Obrador- se benefició de la revelación de REFORMA de que Madrazo posee un ''penthouse'' en los pisos 31 y 32 del edificio de 2000 Island Boulevard en Williams Island, en el norte de Miami. El apartamento fue adquirido en 1996 por una compañía fantasma de las Islas Vírgenes, llamada Thurber Ltd.

Madrazo reconoció a las pocas horas de que es el dueño del apartamento, agregando que todos sus bienes están ''sobre la mesa''. REFORMA y otros periódicos, sin embargo, dicen no haber visto el apartamento de Miami en las declaraciones patrimoniales de Madrazo.

Todo esto puede perjudicar a Madrazo, porque el PRI lleva consigo el lastre de los escándalos de corrupción que lo sacudieron en las últimas 2 décadas, y que le hizo perder las elecciones del 2000. Los rivales de Madrazo ya están diciendo que el PRI no ha cambiado un ápice.

Jesús Reyes Heroles, ex Embajador mexicano en Estados Unidos bajo el más reciente Gobierno del PRI, me señaló que si el partido continúa como ahora, muy probablemente se dividirá, y sus dirigentes de centro-derecha podrían unirse a la campaña de Calderón.

"A diferencia de lo que se veía hace un mes, hay ahora una posibilidad real de que gane el PAN", me dijo Reyes Heroles.

Según esta escuela de pensamiento, si se producen nuevas revelaciones de corrupción en el PRI, como muchos esperan, será difícil que Madrazo pueda salir de su actual tercer lugar en las encuestas. Y en una pelea de dos entre López Obrador y Calderón, muchos votantes de centro-derecha se abstendrían de votar por el tercero en las encuestas, y darían su ''voto útil'' a Calderón.

Mi conclusión: La subida de Calderón en las encuestas puede ser temporal, y reflejar el espaldarazo publicitario que recibió al ganar las primarias de su partido. Y el PRI, que tradicionalmente ha tenido más dinero que nadie, podría revertir su actual imagen con una campaña publicitaria masiva al iniciarse el año electoral.

Sin embargo, algo ha cambiado en el panorama electoral mexicano en las últimas semanas: ya no es tan seguro de que López Obrador tenga ganada la carrera de antemano, ni que Calderón termine tercero. Ahora, todo parece indicar que será una pelea de tres, en la que puede pasar cualquier cosa, incluyendo un empate caótico en que los perdedores se nieguen a aceptar el resultado, y se desate una pesadilla política y económica.