abril 20, 2006

El PRI, el mejor

Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal
18 de abril de 2006

A hora resulta que durante décadas, millones de hombres y mujeres mexicanos, generaciones enteras de ciudadanos, electores potenciales y votantes consumados, vivieron en el peor de los errores posibles. Fueron unos locos, transitaron por la vida con una venda en los ojos y, muchos de ellos, se fueron de este mundo sin percatarse del monumental error histórico del que fueron víctimas. Esos millones de mexicanos vivieron, y muchos aún viven, en el error de que el Partido Revolucionario Institucional siempre fue el partido político más cuestionado de la historia moderna mexicana, el más antidemocrático, el más autoritario, el más corrupto, el de las camarillas sexenales de nuevos ricos, el del corporativismo, el de la transa de siempre.

Pero no, ahora resulta que el PRI de Díaz Ordaz, de Echeverría, de López Portillo, de De la Madrid, Salinas y Zedillo -por no citar a los PRI de otros tiempos-, no fue tan malo como nos lo pintaron. Más aún, si nos apuran resultaría que el viejo Revolucionario Institucional de Salinas, de Madrazo, de los Hank, de los Gonzalo N. Santos, de muchos de los viejos y antidemócratas -y hasta criminales de la política-, era un verdadero ejemplo, adalid de la democracia, de la política y hasta del apostolado a favor de los mexicanos pobres, si no es que hasta de los pobres mexicanos.

Y debemos tal corrección, la aclaración a ese monumental error de la historia política mexicana, nada menos que al más preclaro de los partidos políticos, al que en los últimos meses ha sido modelo de congruencia, ejemplo de la verticalidad, símbolo del moderno y harto sólido sistema de partidos. Nos referimos al PRD, el partido que ha hecho de la revolución por la democracia mexicana no sólo una verdadera cultura -ya casi de alcance nacional y que avanza allende las fronteras-, sino un diligente apostolado. Ya les dicen a los perredistas, incluso, apóstoles de la democracia.

Y es que en las semanas recientes, luego de que el PRD resultó severamente cuestionado por insensatos ciudadanos, perversos periodistas y maliciosos analistas que, debido a su miopía, no fueron capaces de ver las bondades del nuevo PRD y hasta se atrevieron a cuestionar la incorporación -en sus listas de senadores y diputados- de toda una pléyade de lo mejor, lo más ejemplar, congruente, vertical y honesto del priísmo de las últimas décadas. Los genios del PRD lograron lo imposible: abrirle los ojos a esos insensatos ciudadanos que vivieron en el error por décadas.

En efecto, en el PRD de los tiempos político-electorales que vivimos, se decidió que la mejor manera de contrarrestar la "campaña negra" y la "guerra sucia" contra el partido y el candidato de la dizque izquierda institucional, no era negar su parentesco con el viejo Revolucionario Institucional, sino reivindicar "las mejores gestas del PRI". Así, cuando alguien critica a los aspirantes a diputados y senadores del PRD por su cuestionable origen y pasado priísta, la receta que, por ejemplo, se recomienda para responder a los críticos es la siguiente:

Sí, al PRD han llegado muchos priístas muy cuestionados, pero se olvida que "el PRI fue el partido de las causas populares, de los mejores programas sociales, de la revolución mexicana.". Y es que el PRD ha desarrollado un manual que se difunde entre sus dirigentes, simpatizantes y apologistas en los medios de comunicación, que proporciona elementos suficientes para justificar que en él aparezcan como candidatos a puestos de elección popular personajes como los Guadarrama, entre muchos otros.

El manual perredista preparado para contrarrestar la llamada "guerra sucia" no sólo se queda en la justificación del trasvase del PRI al PRD -en esa vuelta a la historia en la que ahora resulta que el PRI era el mejor partido y que nada tiene de malo que lo peor de este partido ahora vista la camiseta del amarillo-, sino que aporta líneas generales para explicar fenómenos como la llamada campaña "de desprestigio". Se dice, en otra parte, por ejemplo, que Gebels, el propagandista de Hitler, practicaba la táctica de repetir una mentira hasta hacer creer que es verdad. Esa misma práctica, según el mismo manual, se emplea contra el candidato de la coalición Por el Bien de Todos, y detrás de ella está Carlos Salinas.

Y por si hiciera falta, en el mismo manual aparece una pista que puede explicar la proliferación de insultos lanzados contra los críticos de AMLO. Se sugiere a los simpatizantes hacer "cadenas" de llamadas a informativos y periodistas que critican a su candidato presidencial para denunciar a quienes supuestamente se prestan a la llamada campaña de desprestigio. Lo curioso del caso es que el PRD se queja de ser víctima de una campaña similar. Y frente a esa "guerra sucia" aparece la pegunta fundamental; ¿quién, dentro o fuera del PRD, parece empeñado en lanzar combustible a la peligrosa polarización político electoral? ¿De quién es la mano que mece la cuna? Al tiempo.


aleman2@prodigy.net.mx

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