abril 27, 2006

Algo para el recuerdo!

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Honestidad valiente... como siempre

Un muy mal martes para López Obrador

La historia breve
Ciro Gómez Leyva
Milenio 26 abril 2006

Muy mal comenzó el martes para Andrés Manuel López Obrador. La encuesta publicada por Reforma comprobó lo detectado por GEA/ISA, MILENIO /María de las Heras y El Universal: él cae y Calderón sube. Tan sencillo como eso: hay una tendencia que hoy no lo favorece, que lo jala para abajo y levanta al panista. Lo demás es ruido. Y negarlo es de una necedad suicida.

Cuando López Obrador decidió, hace dos meses, no participar en el primer debate, lo hizo con una gráfica en la mano que le indicaba una reconfortante ventaja en todas las encuestas. Su estrategia, que sólo conocía primeros lugares en las mediciones, menospreció los imprevistos. Por eso creo que anoche él era el principal arrepentido de no haberse presentado en el World Trade Center.

Si bien el debate fue de una mediocridad que alarma, una aburrida parodia, Felipe Calderón y Roberto Madrazo acertaron en no darle la menor importancia a la ausencia del candidato del PRD. Más de un televidente se habrá preguntado cuál sería la razón para que López Obrador no aprovechara esa oportunidad a fin de resaltar sus presuntas bondades frente a adversarios tan medianos.

Fue un muy mal martes para él, porque la famosa “silla vacía”, en vez de pesar, pasó absolutamente inadvertida. Porque pese a lo que algunos suponíamos hace apenas 24 horas, López Obrador no era el personaje más codiciado después de las diez y media de la noche. Creo que fue la primera vez en mucho tiempo en que no se le extrañó.

No tiene sentido, en fin, seguir discutiendo si López Obrador ganó o perdió con su ausencia. Eso ya es anecdótico. Lo esencial es aceptar que ya no tiene ventaja en las encuestas, que le quedan dos meses para volverse a separar de Calderón y enterrar a Madrazo.

Puede seguir mirándose en el espejo de la reina, puede seguir responsabilizándonos a todos por su pobre campaña: narcisista, hueca. O puede volver a concentrarse en el tablero y aceptar que el jaque mate a sus sueños presidenciales es cuestión de dos o tres jugadas, de otros dos o tres errores suyos, sólo suyos, como los que cometió en las últimas semanas. De otros dos o tres aciertos de Calderón.

Jaque mate, sí. Aunque se enfurezca.