abril 30, 2006

Derechista, en buen momento en carrera hacia presidencia México

Domingo 30 de Abril, 2006 4:58 GMT
Por Lorraine Orlandi

MORELIA, México, abr 30 (Reuters) - El candidato del partido oficialista a la presidencia de México visitó este fin de semana su pueblo natal, comprometiéndose a capitalizar hacia la victoria el buen momento que atraviesa después de su sólida aparición en un debate televisivo y errores de su principal rival.

Felipe Calderón fue recibido el sábado por simpatizantes como un héroe local en la colonial ciudad de Morelia, la capital del estado de Michoacán donde nació, después de que saltó al primer lugar de algunas encuestas en la carrera hacia las elecciones del 2 de julio.

En un acto de campaña, el dirigente político capitalizó su nuevo estatus y menospreció a su principal oponente, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, por no participar el martes en el primero de dos debates políticos televisados.

"Ahí frente a frente se vio quién es quién entre los candidatos a la presidencia", dijo Calderón ante miles de adherentes en la antigua plaza central de Morelia. "Ya se vio quién es gallo y quién ni siquiera llegó al palenque", agregó.

López Obrador, el ex alcalde de Ciudad de México, logró mantener una amplia ventaja en las encuestas de opinión con la promesa de programas de bienestar social y proyectos de infraestructura para reducir la pobreza.

Pero, un día antes del debate, un sondeo del periódico Reforma puso a Calderón a la cabeza por primera vez, con López Obrador muy cerca en el segundo lugar y Roberto Madrazo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el tercer lugar.

El izquierdista dañó su campaña al atacar al popular presidente Vicente Fox y al optar por no participar en el debate. Incluso en Michoacán, un estado pobre de campesinos controlado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de López Obrador, él parece haber perdido apoyo.

"Si López Obrador hubiera debatido sería otra cosa", dijo José Luis Barrera, un amputado en silla de ruedas de 42 años que vio el debate y le gustaron las ideas de Calderón. "La gente quiere oir las propuestas", agregó.

CON ENERGIA

Calderón ha prometido crear empleo y contener un éxodo de trabajadores hacia Estados Unidos, reformar una industria energética ineficiente y mantener la política fiscal conservadora de Fox, cuya elección en el 2000 terminó con 71 años de gobierno de partido único.

Durante el gobierno de Fox Calderón fue ministro de Energía, pero fue su quijotesca campaña para la gobernación de Michoacán en 1995 la que impulsó a su partido a un lugar más prominente en la zona, aunque salio tercero.

De nuevo en su ciudad natal, Calderón lucía con energía y confianza mientras comparaba a López Obrador con un caballo que sale rápidamente en la partida de una carrera sólo para ser superado por el potro por el que nadie apostó.

"Ya dejé al otro para atrás y vamos a ganar el 2 de julio", gritó Calderón a sus animados simpatizantes.

Pero, para hacer eso debe reducir el atractivo que tiene López Obrador entre los pobres y en la populosa capital.

"El trabajo que ha hecho en Ciudad de México es muy obvio, es palpable", dijo Elvia Pérez, de 45 años, una funcionaria federal capitalina de visita en Morelia. Ella admitió que la ausencia de López Obrador en el debate puede haberle dañado, pero pronosticó que se recuperaría.

Calderón también criticó al líder izquierdista por reclamar que la encuesta de Reforma estaba arreglada.

"Hace dos meses, cuando las encuestas me daban hasta 11 puntos abajo del candidato del PRD yo no me puse a llorar, yo no dije que las encuestas eran trucadas", dijo Calderón. "Nos pusimos a trabajar."

¿Cambiar?

Luis Rubio
REFORMA

Cambiar por cambiar. En México, reza el dicho, nada cambia hasta que cambia. Y cuando cambia, todos los parámetros previamente existentes dejan de ser válidos. Así ocurrió después de Iturbide y también con Porfirio Díaz, la Revolución y el maximato. Nada distinto ocurrió durante los setenta, periodo en el cual todo lo que funcionaba bien en el país fue destruido sin que se corrigiera ninguno de los males, tanto los del momento como los ancestrales.

Nadie, en su sano juicio, duda de que la era más exitosa de la economía mexicana en tiempos recientes fue la de los cincuenta y sesenta, cuando se lograron tasas de crecimiento superiores al 7% en promedio con niveles irrisorios de inflación. Ese logro extraordinario, que hizo posible el nacimiento de una sólida clase media y la creación sistemática de empleos, fue destruido de un plumazo al inicio de los setenta por orden del mandamás del momento. Sólo hay que recordar cómo las trabas burocráticas se multiplicaron sin cesar, los monopolios existentes afianzaron su condición, los sindicatos corporativos cobraron vida propia y el país entró en una era de despotismo que sólo comenzó a erosionarse con la apertura económica de los ochenta y la derrota del PRI en el 2000. Hoy atravesamos por una tesitura similar: o continuamos por el camino, así sea sinuoso, de una democracia desorganizada o retornamos al gobierno fuerte, centralizado y abusivo.

Nadie puede negar que nos encontramos ante un momento definitorio. En una era en que los disensos son la norma, todos los mexicanos coincidimos en una postura muy clara: el país tiene que cambiar. Donde no hay acuerdo es sobre la forma de cambiar. Algunos abogan por un proceso de transformación paulatina, dentro del marco legal vigente y aceptando los costos de un proceso de cambio dentro de la democracia. Otros plantean la necesidad de llevar a cabo ambiciosos cambios desde el poder y sin dejarse limitar por los mecanismos de un ineficiente y nada funcional sistema democrático.

Hay profundas diferencias también sobre la naturaleza de los cambios que son necesarios. Unos claman por llevar a cabo reformas, unas más ambiciosas que otras, orientadas a elevar la productividad de la economía para, por ese medio, lograr un nivel de competitividad tal que se traduzca en elevadas tasas de crecimiento económico y creación de empleos. Otros plantean el camino contrario: que es necesario retrotraernos a la era en que las cosas funcionaban bien con un gobierno que enfrentaba pocas limitaciones, lo que implicaría cancelar muchas de las estructuras de regulación económica y política que se han construido en las pasadas décadas y replantear todo el modelo de desarrollo en lo político y en lo económico.

En la práctica, los cinco candidatos presidenciales se podrían agrupar en dos propuestas contrastantes. Una que acepta la realidad como es y propone cambios a partir de lo existente y otra que rechaza las condiciones actuales y persigue su radical transformación. El candidato que por mucho tiempo lideró las preferencias, Andrés Manuel López Obrador, ha establecido los términos de esta contienda y ha sido muy claro en cuanto al tipo de gobierno y estrategia que encabezaría. Sus planteamientos tienen una racionalidad política muy clara y no engañan a nadie. Nos dice, con toda vehemencia, que su objetivo es cambiar las reglas del juego, modificar las relaciones entre los poderes públicos y entre el gobierno y la sociedad, centralizar el poder (eliminando o sometiendo a entidades intermedias, como los organismos de regulación económica, el banco central, etcétera) y modificar cabalmente el modelo económico actual. El discurso es claro, directo y no pretende engañar a nadie. De instrumentarse, el país entraría en otra etapa de su evolución tanto en términos de las relaciones de poder como de su desarrollo económico.

El primer paso en la estrategia consistiría en fortalecer el control presidencial sobre las estructuras de gasto del gobierno. Un ejercicio de esta naturaleza (que, independientemente de la modalidad, es urgente bajo cualquier medida) implicaría el sometimiento de mafias dentro del gobierno y el ataque sistemático a la corrupción en entidades como Pemex. El segundo paso consistiría en asegurar una mayoría funcional en el Congreso, proceso que seguramente se llevaría a cabo por medios igual nuevos que tradicionales: alianzas, maiceo e imposición. Una estrategia como ésta fue la que permitió a AMLO un control efectivo del gobierno del Distrito Federal y el sometimiento de la Asamblea Legislativa. Tampoco aquí habría sorpresa alguna.

Mucho más trascendentes para la vida política y las libertades ciudadanas serían reformas constitucionales que podrían implantar las figuras del plebiscito y el referéndum como medios legítimos para llevar a cabo enmiendas a nuestra Carta Magna. Una acción en este sentido trastocaría los escasos y frágiles pesos y contrapesos que existen en el país al convertir los procesos de decisión en materia legislativa y constitucional en temas de presión política por vía de manifestaciones y plantones. En lugar de tener que pasar por toda la monserga que implica una enmienda constitucional en la actualidad (mayoría calificada en ambas cámaras y luego su ratificación por parte de una mayoría de las legislaturas estatales), el gobierno podría provocar cualquier cambio constitucional con el mero ejercicio de un referéndum, que convierte al asunto en fait accompli. En un cerrar y abrir de ojos, todos los mecanismos de control constitucional pasarían a ser irrelevantes. Como en los viejos tiempos, pero con métodos nuevos.

Muchos se quejan de la ausencia de propuestas en esta contienda electoral. La realidad es que no existe tal. Ciertamente, sería deseable que todos los candidatos se manifestaran sobre un mismo problema para poder dilucidar las diferencias de enfoque. Pero lo que estamos viviendo es una contienda en la que lo que se discute no son formas de resolver problemas o situaciones específicas, sino dos maneras contrastantes de entender la vida y la función del gobierno en el desarrollo de un país. Esos contrastes son claros, directos y transparentes. Nadie puede o debe ignorarlos porque representan dos formas distintas de enfrentar los retos que nos presenta la realidad actual y que determinarán nuestra capacidad para progresar en un mundo complejo, interconectado y competitivo. Los panistas solían emplear un dicho que es perfectamente aplicable a la contienda actual, pero al revés: que nadie se haga ilusiones para que no haya desilusionados.

Página de internet: www.cidac.org

Admite López Obrador que sondeo preocupó

mmm... interesantes comentarios del señor don peje

Dice López Obrador que para serenar a 'políticos ladinos' encargó su encuesta

REFORMA
Emiliano Ruiz / enviado

Tlaxcala, México (30 abril 2006).- Andrés Manuel López Obrador reconoció ayer que la encuesta de Grupo Reforma publicada el martes causó preocupación entre sus colaboradores cercanos.

Aseguró que a él no le preocupó aparecer en segundo lugar de las preferencias electorales, porque confía en el pueblo.

Sin embargo, dijo estar rodeado de políticos tradicionales, alejados de la sociedad, que se pusieron nerviosos por la encuesta, según la cual Felipe Calderón encabeza las preferencias con 38 por ciento de las preferencias, tres puntos por encima del perredista.

"Cuando salen con la encuesta de un periódico, el REFORMA, donde ya está arriba el candidato del PAN, dije: 'a ver, pérense, esta encuesta está truqueada, esta encuesta está maquillada, yo tengo información de que vamos 10 puntos arriba", expresó.

Al encabezar un mitin en este municipio de Tlaxcala, López Obrador repitió que la encuesta de Grupo Reforma es parte de una estrategia para cambiar la percepción social de que va a ganar la Presidencia de la República.

La preocupación que generó la encuesta en su equipo cercano, dijo López Obrador, lo motivó a mandar a hacer su propia encuesta --con un equipo propio que también hizo encuestas para el Gobierno del DF--, en donde apareció 10 puntos arriba.

"De inmediato mandé a hacer una encuesta porque había preocupación en algunos colaboradores que se contaminan con el griterío, llega el momento en que dicen, '¿no será cierto?, ¿vamos en picada y los otros ya van arriba?'", narró.

Sin decir nombres, López Obrador reconoció que entre sus colaboradores hay políticos separados de la sociedad que se espantan con las mediciones de opinión pública.

"Para serenar a los que están cerca de mí, pero además pertenecen a la llamada clase política... es muy interesante lo que está pasando.

"Los políticos no tienen comunicación con el pueblo, están divorciados del pueblo; el político, el que se cree político, el que piensa que es político, desayuna con políticos, come con otros políticos, cena con otros políticos.

"Es un mundo, es una atmósfera muy especial porque ellos no saben hablar con la gente, no tienen comunicación con la gente y puede ser que se trate de un hijo de un campesino, de un hijo de un obrero.

"Por el hecho de estudiar y volverse político, de irse encaramando en cargos públicos, se transforman, se vuelven ladinos, y ya no tienen comunicación con la gente, ya es otro mundo.

"Para serenar a los políticos que están con nosotros mandé a hacer una encuesta el fin de semana", explicó López Obrador.

En su mensaje a sus seguidores, el aspirante expresó que "el candidato de la derecha", a quien nunca mencionó por su nombre, recibe maletas de dinero --esta vez no dijo quién se las da-- para financiar su campaña en radio y televisión.

Dentro de la estrategia panista las encuestas sirven para inflar a su candidato, acusó.

"Ahora tienen el truco de maquillar encuestas, dar resultados en donde ya nos rebasó el candidato del PAN; son también mentiras.

"Tengo certidumbre, tengo pruebas, de que lo que están haciendo es parte de la propaganda para inflar al candidato de la derecha, al candidato del PAN, porque son muy obvios.

"Ya te conozco, bacalao, porque los conozco muy bien", expresó.

Varía López Obrador opinión de encuestas

Destaca seriedad de los sondeos que le favorecieron el año pasado

REFORMA / Staff

Ciudad de México (28 abril 2006).-Andrés Manuel López Obrador, como Jefe de Gobierno y como candidato, ha tenido opiniones distintas sobre las encuestas de Grupo Reforma.

Sus consideraciones van desde "la seriedad" de los sondeos y de la empresa hasta calificar de propaganda los resultados.

Hace poco más de un año, en febrero de 2005, López Obrador era Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Estaba inmerso en el proceso de desafuero en su contra y a la vez era considerado como uno de los políticos que podrían acceder a las candidaturas por la Presidencia de la República.

"Viene una encuesta en REFORMA... No es cualquier hoja suelta. No vayan a decir que están conmigo. Es un periódico que actúa profesionalmente" dijo el entonces Jefe de Gobierno ante la encuesta que lo colocaba como favorito en la carrera presidencial.

La encuesta señalaba que el 34 por ciento de los encuestados votaría por AMLO para Presidente. El 25 por ciento lo haría por Santiago Creel -el panista que perdió la candidatura ante Felipe Calderón; y 25 por ciento por el priista Roberto Madrazo.

A finales de mayo, al referirse a otra encuesta que publicó Grupo REFORMA, López Obrador calificó los datos como muy buenos.

Los números señalaban que AMLO tenía el 36 por ciento de preferencias; Madrazo el 25 por ciento y Santiago Creel el 25 por ciento.

En su conferencia matutina sacó dos periódicos de circulación nacional y los mostró. En las primeras planas las gráficas de encuestas lo colocaban, de nueva cuenta, como puntero para la elección presidencial.

"Vamos para arriba. Hay que ver las encuestas, se las explico: nosotros siempre vamos para arriba y el fenómeno nuevo, que es importantísimo, es que el partido al que yo pertenezco", dijo.

Para noviembre, contra todos los pronósticos, Felipe Calderón se alzó con la victoria en la elección interna panista y dejó en el camino a Santiago Creel.

Ese mes, Grupo Reforma publicó una nueva encuesta.

Los números fueron los siguientes:

AMLO 29 por ciento; Felipe Calderón 28 por ciento, y Roberto Madrazo 21.

López Obrador ya no era Jefe de Gobierno, y estaba en precampaña.

"REFORMA le está ayudando; es lunes, primera plana en la mañana... es la nota, quieren hacer pensar a la gente de que ya me empató Felipe y esto pues es propaganda.

"Voy a revisar bien la encuesta, todos los que hacen encuesta hacen interpretaciones, van poniendo filtros, van haciendo supuestos y llegan a esta conclusión que es, la verdad, muy rara, porque no tiene nada que ver con la realidad, es más que nada un acto propagandístico, le están dando aire a Felipe Calderón", dijo AMLO durante una gira por Oaxaca.

La encuesta de enero arrojó que el perredista tenía el 34 por ciento y el panista 26 por ciento.

"Qué bueno que rectificaron", opinó AMLO al respecto.

La encuesta de febrero presentaba número semejantes; pero la de abril tuvo los siguientes resultados:

Felipe Calderón 38 por ciento; AMLO 35 por ciento y Roberto Madrazo 23 por ciento.

López Obrador opinó hace un par de días:

"Todo este peje (sic) y maneje de la derecha da hasta risa. Tienen una estrategia muy obvia: están pensando que, con los medios de comunicación -con spots y encuestas truqueadas-, van a poder cambiar el modo de sentir y las preferencias de la gente.

"Se equivocan, se quedaron anclados en el pasado, lo que verdaderamente ha cambiado es la mentalidad de nuestro pueblo", indicó en el DF.

El meollo del hoyo por Paco Calderon

Inaugurará Encinas el 2 º piso a medias: trabajadores

Silvia Arellano González
2006-04-30

“¿Listo para entregar el segundo piso en dos semanas?", se le preguntó a Clementino Díaz, trabajador de la obra. "¡Qué, si vamos a terminar en cuatro meses!”, se apuró a contestar.

A pesar de que el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Alejandro Encinas, se comprometió a entregar el 14 de mayo el tramo del segundo piso del Periférico que va de San Jerónimo a Las Flores, albañiles y soldadores aseguran que la obra tardará en estar terminada.

“Sigue vigente el segundo piso para el día 14 de mayo”, expresó Encinas el pasado 21 de abril, cuando los reporteros le cuestionaron sobre la entrega de dicha obra.

Sin embargo ayer, durante un recorrido realizado por CRÓNICA, se observó a empleados de la constructora INDI laborar con “tranquilidad”; algunos de ellos entrelazaban varillas en los carriles centrales del Periférico, mientras que un par de grúas transportaban material al segundo nivel.

A lo largo de los 3.8 kilómetros de la obra empleados realizaban diversas actividades: a la altura de Olivar y Avenida Toluca, soldaban barandales.

En San Jerónimo, zona donde hay más rezago, además de las labores de soldadura, los trabajadores instalaban lámparas y conectaban la luz que irá sobre el segundo piso, colocaban madera y entrelazaban varillas para rellenar con grava y cemento y, en algunos tramos, ponían bardas de contención.

“Ahorita estamos trabajando como 800, no han duplicado el personal como en otras obras”, señaló Erasmo.

Sin embargo, la principal preocupación de los trabajadores, entre ellos Benito, son las lluvias, pues podrían echar a perder el avance de las obras.

“El problema es que vamos a echar el asfalto en unas dos semanas, las aguas nos están ganando y eso nos podría perjudicar y retrasar el trabajo”, expresó.

“Nosotros no llevamos prisa, sabemos sacar nuestro trabajo, el problema es que si a los ingenieros les ganan las prisas nos van a presionar; eso sí, nos dan unos centavitos más o hasta se traen trabajadores de otras obras”, señaló Juventino.
Los constructores no sólo laboran en los carriles laterales de Periférico, sino también en los centrales, obstruyendo en algunos tramos la vialidad. Ahí, refuerzan los pilares que sostienen trabes y ballenas del segundo nivel, mientras otros realizan trabajos de mantenimiento.

Hacia el sur, los peones trabajan en el remozamiento de banquetas, glorietas y jardines. “Lo más tardado es sin duda la parte de los detalles, porque tenemos que pintar banquetas, poner plantas, pintar barandales, vialidades y hasta colocar los letreros de las salidas y entradas, pero todo esto se hace al final”.

MIL PESOS SEMANALES. La obra de San Jerónimo-Las Flores tendrá tres entradas ubicadas en Periférico, Contreras y Eje 10 Sur, y la salida estará conectada con Las Flores para incorporarse al Distribuidor Vial San Antonio.

En comparación con otras obras viales del GDF, en el segundo piso sólo se trabaja en dos turnos, de ocho de la mañana a seis de la tarde, mientras que el turno nocturno es de seis de la tarde a siete de la mañana. Cada semana los empleados reciben por su trabajo en promedio mil pesos.

Durante el recorrido se trató de platicar con los ingenieros de INDI, pero uno de ellos que dijo llamarse Arnulfo, se negó, argumentando que no daban entrevistas, pues podrían perjudicar al gobierno local.

En tanto, otro de ellos, que portaba una playera amarilla con las siglas de INDI, sugirió ir al módulo de Información Ciudadana del GDF para solicitar una entrevista; sin embargo, el módulo estaba cerrado al mediodía, a pesar de que en la puerta había un letrero que señalaba que el horario de atención es de 9:00 a 14:00 y de 15:00 a 19:00 horas.

Obras a medias, una costumbre

En la actual administración, el Gobierno del Distrito Federal se caracterizó por entregar obras inconclusas, en las que los trabajadores siempre terminaban trabajando a marchas forzadas.

Durante la gestión de Andrés Manuel López Obrador, en junio del 2003 el distribuidor vial San Antonio fue entregado formalmente, a pesar de que continuaban varillas sueltas, tramos sin barda de contención y áreas verdes a medio instalar.

Lo mismo sucedió con las obras viales de Eje 3-Distribuidor Heberto Castillo, Fray Servando, Taller y Boturini.

Otra obra entregada a medias fue la remodelación del Centro Histórico, la cual se inauguró sin conexión de casetas telefónicas ni luminarias.

En el caso de la primera sección del Bosque de Chapultepec, dos meses después de su reapertura continuaban los trabajos de remozamiento.

Los mismos pasos los siguió su sucesor Alejandro Encinas, quien el pasado 24 de marzo entregó la Plaza Juárez con dos meses de retraso y sin estar totalmente concluida.

El Metrobús también fue inaugurado sin la construcción de las bahías para ascenso y descenso de la clientela de restaurantes ubicados sobre Insurgentes, ni la creación de rampas para personas con discapacidad, y en los andenes se colgaban de la luz y no había torniquetes.