mayo 12, 2006

Distrito Federal ¿Por qué se endeudó al GDF?

La Nación / Reporte Especial
Margarita Aguilera Flores / Armando Reyes Vigueras

Fue una apasionada defensa la que la destacada escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska realizara del ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF) sobre la forma en que se financiaron los segundos pisos de la ciudad y el pago de pensiones para adultos mayores.

No obstante, ni en la publicidad ni en ningún otro foro se respondió a la pregunta de por qué al GDF se le endeudó tanto en las administraciones perredistas.


La Nación se dio a la tarea de recabar la información para conocer el grado de endeudamiento del Gobierno capitalino, que pasó de 28 mil 649 millones de pesos -al inicio de la actual administración perredista- hasta alcanzar 43 mil 527 millones de pesos al 31 de diciembre de 2005, de acuerdo a datos de la propia Secretaría de Finanzas del GDF.

Así, la pregunta central es ¿para qué, entonces, se contrató dicha deuda si no fue para cubrir dos de los principales programas de este gobierno?

Las cifras

De acuerdo a datos dados a conocer por el propio GDF, a través de su Secretaría de Finanzas, en 1997 los pasivos eran de 11 mil millones y crecieron a más de 45 mil millones de pesos en 2005.

Con López Obrador, hasta diciembre del año pasado, la deuda creció más de 14 mil 800 millones de pesos, esto es un total del 51% con respecto al saldo neto del cierre del 2000; al finalizar el 2006, serán más de 16 mil 400 millones de pesos adicionales de deuda, un incremento superior al 57% en el comparativo con el inicio de su gestión.

“...Que la obra pública del DF no se realizó incrementando la deuda pública, lo que es falso: la deuda del DF sí se incrementó en forma importante, y si en los dos últimos años no creció más fue porque el Congreso le puso un límite (y porque el enemigo número dos de AMLO, Banamex, le ayudó a reestructurarla)”, recordó en su columna Razones Jorge Fernández Menéndez, el pasado 18 de abril, en Excélsior.

Qué se privilegió y qué se dejó de hacer

En entrevista con este medio, Carlos Gelista González, presidente del Comité Directivo Regional del PAN en el DF, consideró que el dinero de la deuda de la ciudad no representó, como debiera ser, una inversión que eventualmente reporte un ingreso extra al Gobierno ni beneficios a la población.

Esto no sucedió, porque al hacer los segundos pisos el Gobierno local no ha podido explicar en qué benefició al DF. Si con haber realizado estas vialidades hubiera provocado que más empresas se ubicaran en el poniente de la ciudad, generando más fuentes de empleo, se hubiera podido explicar, pero no fue así, subrayó Gelista.

“Las obras más importantes a las que se destinaron los recursos provenientes del financiamiento público fueron: transporte público, infraestructura hidráulica, obras públicas y servicios urbanos”, informó en su página de Internet la Secretaría de Finanzas del DF.

Lo que se dejó de hacer, en opinión de Leopoldo Mendívil en su artículo Prietitos en el arroz..., publicado en La Crónica de Hoy el 25 de abril, es que “de acuerdo con datos de BBVA, en diciembre de 2001 el Distrito Federal contaba con 108 mil 200 unidades económicas -o centros de trabajo, para entendernos mejor-, que gracias a la política económica del gobierno lópezobradorista bajó a 101 mil 700 para el tercer trimestre de 2005”.

El columnista precisó que “lo anterior tuvo como consecuencia que si al concluir 2001 la tasa nacional de desempleo abierto fuera de 2.76% y para el tercer trimestre del año pasado, 2005, creciera a 3.78%, en el Distrito Federal pasara de 3.80% en 2001 a 6.40% en el penúltimo trimestre del 2005”.

Y contrastó con lo que pasó respecto al crecimiento de la nómina de la administración capitalina: “Estos ritmos de desempleo no se dieron, por supuesto, en las oficinas del Gobierno capitalino. Mire usted, en diciembre de 1997, Cuauhtémoc Cárdenas recibió la nómina con poco menos de 300 mil empleados y en el mismo mes, pero del año 2000, Rosario Robles la entregó a López Obrador con unos… 510 mil... y siento mucho no poder darle la cifra actual porque el irrestricto respeto a la transparencia de la administración López Obrador-Encinas debe estar preparándonos una buena sorpresa”.

Desempleo, una violenta desigualdad

De acuerdo con Gabriela Cuevas Barrón, diputada del PAN en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, el desempleo es la expresión más violenta de la desigualdad e inequidad social.

En los indicadores de la Tasa de Desempleo Abierto (TDA), “el Gobierno de la ciudad ha sido en los últimos cinco años, justo en la administración de Obrador, la entidad con el peor índice de ocupación, al fracasar en las políticas de desarrollo del mercado laboral.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), los desempleados del DF aumentaron en casi 35 mil 199 personas en el periodo 2000-2005, al pasar de 112 mil 38 a 147 mil 207 capitalinos que estando en condiciones de tener empleo no lo encontraron (Ver recuadro: Tasa de Desempleo Abierto (TDA) en el Distrito Federal).

¿Deuda en el asfalto?

“En 2003, los diputados del Congreso local fuimos benévolos y bien intencionados para con el GDF y autorizamos el techo de endeudamiento de la capital sin restricciones, pero éste utilizó el dinero de deuda para el gasto de mantenimiento o gasto corriente, que simplemente son los gastos previsibles, por ejemplo asfaltar”, dijo a La Nación José María Rivera Cabello, diputado local por Acción Nacional.

Los reportes de las delegaciones políticas se refieren a asfaltar como “reencarpetar”, explicó Rivera Cabello, y para esta labor pidieron prestado e incrementaron su saldo deudor a sabiendas de que el deterioro de la carpeta asfáltica por lluvias o por el uso es siempre el mismo y que para este tipo de situaciones se utilizan otros recursos.

Rivera Cabello aseguró que el dinero autorizado de deuda debió haberse invertido en la construcción de puentes, la creación de un buen sistema de captación de agua o la implementación de estrategias de seguridad para los capitalinos, “incluso en alternativas para crear empleo y erradicar la corrupción”. (Recuadro 2).

De acuerdo con Gabriela Cuevas, el problema del DF es la saturación en la capacidad de endeudamiento mientras siguen existiendo graves carencias de infraestructura en la ciudad.

El líder regional del PAN consi-deró que el pago de la deuda del DF no es un problema por el momento, en tanto la entidad siga respaldada por el Gobierno federal. Sin embargo, dijo, este tema representa una gran trampa: “Por un lado las autoridades locales dicen que quieren hacer del DF una entidad con plenitud de derechos y obligaciones, y por el otro se escudan en el tema y atacan al Gobierno federal con el argumento de que no les da recursos”.

Sin embargo, dijo Gelista, es definitivo que el dinero obtenido con deuda no se puede ir a gasto corriente, hacerlo generará fenómenos económicos adversos como los que se suscitaron en el pasado con (Luis) Echeverría o con (José) López Portillo, que robustecieron el aparato burocrático y se vivió en la bonanza, pero cuando el ingreso se acabó también concluyó la bonanza y se quedó la deuda.

Asimismo, puntualizó que si bien el dinero de la deuda no se fue íntegro a los segundos pisos, una buena parte sí y no todo de manera directa, es decir, a final de cuentas “el dinero que se utilizó de los presupuestos del GDF para bacheo lo dejaron de usar -en mantenimiento- y lo trasladaron a los programas de las personas de la tercera edad, y para cubrir el hueco que dejaron en bacheo usaron deuda. De tal forma que el tema quedó disfrazado”.

Asimismo agregó Carlos Gelista, no hay que olvidar que el segundo piso tiene un financiamiento de Banobras, “y hasta donde sé este banco no regala el dinero, sino que lo presta. Ahora bien, tampoco se olvide que cuando López Obrador era Jefe de gobierno del DF también contrató deuda para esta obra vial de la banca privada. Diría que el señor López de repente pierde un poco el hilo de sus argumentaciones, o sea, ya no sabe lo que dice”.

Gelista González aclaró que no se trata de poner a los banqueros en el pedestal de la historia del país, “pero a final de cuentas, los banqueros, los socios de éstos y la gente que trabaja en estas instituciones financieras forman una parte importante del desarrollo económico de México y no se puede ‘golpear’ al sistema financiero mexicano si se pretende hacer a este país financieramente viable, y bueno, ahí el señor López Obrador se vuelve a perder”.

Problemas para pagar la deuda

De acuerdo al periódico La Crisis, con base en un informe de la Auditoría Superior de la Federación de la Cámara de Diputados (ASF) de junio de 2005, es posible que en dos años se presenten problemas para que el GDF pague los compromisos contraídos por el pago de la deuda.

“Los representantes de la ASF aclararon que, según las proyecciones, de continuar las actuales condiciones recaudatorias, en el 2008 el Gobierno del DF enfrentará una estrechez para cumplir con las responsabilidades de pago”, informó el rotativo el 25 de marzo pasado.

En otra nota informativa publicada por El Sol de México el pasado 17 de abril, se dio a conocer que “el Gobierno del Distrito Federal incurrió en graves irregularidades técnicas, financieras y administrativas durante la construcción de los segundos pisos, entre las más graves está la falta de permisos para iniciar la obra.

“La ASF realizó dos investigaciones al Fideicomiso para el Mejoramiento de las Vías de Comunicación (Fimevic), responsable de la construcción de la obra, debido a que en dicho proyecto durante 2004 se utilizaron recursos federales”, publicó el medio informativo.

Pero la falta de una cultura de transparencia en la administración capitalina ha impedido conocer el destino real de los recursos obtenidos vía deuda. Cabe recordar que la información del Fimevic ha sido declarada como reservada y no se podrá tener acceso a ella sino hasta dentro de 12 años.

Mi machetera razón

Enrique Canales
Reforma, jueves 11 mayo

Las cosas no son tan simples, pero podríamos pensar que en Atenco, en Sicartsa, en Chiapas, en muchas comunidades indígenas, en la mayoría de los sindicatos, también en organizaciones civiles y francamente por doquier, hay dos sistemas de gobernar que se contraponen y todavía están en confrontación. Por eso México todavía es "espinudo", como le llamó Pablo Neruda.

No es la izquierda la que se pelea contra la derecha, ni los pobres contra los ricos, ni los liberales contra los conservadores, ni los mestizos contra los indígenas; es el capricho de los caciques que se aferran al poder y se pelean contra las reglas racionales de una democracia formal.

Clasifico del lado del mal al sistema tradicional de gobernar bajo un liderazgo caprichoso. Así, líderes peleoneros se apoderan de grupos, utilizando asambleas con voto a mano alzada, atropellos, organización de huelgas ilegales, marchas y bloqueos como chantajes para obtener el poder que no podrían obtener en un sistema de democracia formal con votos personales y secretos.

Los machetes ilustran el punto, pues expresan de una manera ostensible: "no tenemos argumentos dentro de la democracia formal, por lo tanto, amenazamos con machetes para defender nuestro derecho a gobernarnos por el capricho de nuestro líderes, así es y así será nuestra costumbre".

Gobernar por capricho al estilo de un Marcos Guillén, un Napoleón Gómez Urrutia, un Ignacio del Valle, tiene su encanto, pues se propaga una fraternal emoción comunitaria. Un líder gritón y bravucón es atractivo, porque nos quita la obligación de pensar y al recibir protección nos convertimos en súbditos. La unión emocional bajo un líder caprichoso nos produce esa intoxicación de hermandad: "el pueblo unido jamás será vencido"; intoxicación que tanto criticaba Nietzsche porque desaparecía la responsabilidad personal.

Si clasifico al cacicazgo caprichoso del lado del mal, es por su desprecio a la democracia formal, que está sujeta a reglas racionales que limitan su poder, su tiempo de gobierno y sus atribuciones. El líder caprichoso no acepta límites porque no acepta razones. Por eso, muchos de nuestros líderes sindicales no ven tan mal a Fidel Castro o a Hugo Chávez, porque son paradigmas de líderes caprichosos sin límites. Los del CGH de la UNAM creen que tienen derecho al capricho y a la autonomía absoluta; se engañan.

Clasifico del lado del bien al sistema de democracia formal con voto secreto y confidencial, como sistema para elegir a las autoridades, darles atributos, fijar sus límites, concursar los espacios públicos, lugares en los mercados, distribuir los presupuestos y dirimir conflictos sociales.

La mayoría de los líderes sociales en México no podrían sostenerse si tuviéramos la sana costumbre de dirimir nuestras diferencias a base de plena argumentación y luego votación secreta y confidencial. El voto secreto de los miembros de una asociación o de una población, elimina poco a poco a los líderes caprichosos y explotadores. Ahora bien, donde no impera la democracia formal, el líder explotador tan sólo tiene como límite el territorio de otro líder explotador o de la fuerza pública que cumple con su deber.

Entonces podríamos dibujar un mapa social de México en territorios e instancias donde ya existe la costumbre de dirimir las diferencias argumentando, discutiendo y votando sin llegar a la violencia y en territorios donde todavía se impone la fuerza bruta de los porros que a manoplas o machetes protegen a su respectivo líder.

Un líder caprichoso puede argumentar que así es la cultura y que no se vale importar modelos, pero la verdad es que no aplica las reglas racionales de una democracia formal, porque no le conviene y calcula que tiene fuerza para imponer su capricho. Lo que vimos en Atenco, y lo que todavía nos falta por ver, no es un choque cultural, nada de eso -por eso salen sobrando las mazahuas-, es el simple choque de dos o tres líderes unidos quienes mantienen su poder caprichoso a base de fomentar broncas, para espantar la posibilidad de regirse por una democracia formal.

El único remedio es que rescatemos a cada persona y le demos el poder de ser ciudadano entero. Por eso el registro personal de las ayudas federales es indispensable aunque a los perredistas y a los zapatistas no les guste, pero necesitamos apoyar a las personas, no a los grupos, para que cada quien palpe que sus derechos provienen de todos nosotros y no de sus líderes caprichosos.

Los líderes caprichosos, temerosos de que los ciudadanos se vuelvan exigentes y racionales, son los que fomentan al México bronco, profundo, bárbaro, intratable, pues en ese cultivo ellos sobreviven. Yo no veo líderes, veo payasos caprichosos. Fue muy triste ver a López Obrador levantarle la mano a Vega Galina, mientras su propia gente lo abucheaba. Triste.

Correo electrónico: enriquecss@gmail.com

Otro que cae... pero no en las encuestas. (bueno para iniciar el fin de semana)