mayo 19, 2006

Subete al ring... por Paco Calderon

Gasolina y elecciones

Carlos Elizondo Mayer-Serra
Reforma
19 de mayo de 2006


En una campaña de tan pocas propuestas concretas vale la pena rescatar una propuesta defendida por los candidatos del PRI y del PRD: bajar los precios de la gasolina. Esta promesa es extraña, por decir lo menos. Mientras que en el resto del mundo la gasolina sube y sube, en Estados Unidos por ejemplo, casi 160 por ciento desde 2004, en México sufre un mínimo desliz al año. Hoy, por ello, es más barata que en Estados Unidos.

Salvo en la frontera, en México el precio de venta de la gasolina no tiene referencia alguna con el precio de la gasolina en el mercado internacional. El precio es fijado al principio de año, con un pequeño ajuste asociado a la inflación esperada. El impuesto correspondiente se calcula con base en la diferencia entre el precio internacional y el que paga el consumidor.

Desde fines del año pasado, este impuesto ha sido negativo, dada el alza del precio internacional. Éste es hoy superior al precio de venta en México. Pemex pierde en cada litro de gasolina que vende. En 2005 fueron 23 mil millones de pesos. Este año las pérdidas ya no serán para Pemex; dada una reforma en la forma en que se calcula el impuesto a la gasolina, pero es previsible que sean aun superiores, aunque cargadas al erario. Mientras que en el primer trimestre del 2005 el impuesto a los combustibles recaudó 8 mil millones de pesos, en ese mismo período durante 2006 implicó un subsidio de más de 5 mil millones.

Esto es aún más absurdo dado que hoy importamos más de un tercio de nuestro consumo. Mientras que en 2003 importábamos 54 mil barriles diarios, en 2006 serán en promedio 245 mil. México es ya el país de América Latina que consume más combustibles, con las consecuentes descargas de carbono a la atmósfera. El costo en divisas es significativo. En octubre del año anterior gastamos casi mil millones de dólares en importación de gasolina, extremos dado el impacto de Katrina. Los meses "normales" en este año nos han costado 600 millones dólares cada uno. En 2003, un mes caro nos costaba 200 millones de dólares, pero abundaban los meses donde la factura rondaba los 35 millones.

El tener un impuesto a la gasolina variable que incrementa cuando baja el precio internacional de la gasolina y baja cuando éste incrementa no tiene lógica. El único mérito de este sistema ha sido el compensar la caída de las finanzas públicas cuando desciende el precio del petróleo. Sin embargo, incentiva un mal uso de los recursos y ahora que ha subido tanto, estamos gastando los ingresos petroleros en subsidiar a los que tienen coche.

Lejos de bajar por decreto los precios, se debería cambiar el actual esquema a uno que refleje el precio mundial de la gasolina. Así sucede en casi todas las economías de mercado donde, además, se incluye un impuesto que es varias veces el precio de la gasolina. Quienes consumen este combustible generan problemas al resto de la sociedad y es un impuesto fácil de recaudar.

Un precio realista importa aún más si se pretende disminuir la dependencia de las gasolinas importadas. Con un precio artificialmente bajo como ahora, la demanda tenderá a crecer más rápidamente y hará aún más difícil ser autosuficiente en la materia, no importa cuánto invirtamos. Incluso si lo bajamos mucho más que Estados Unidos, terminaremos creando un mercado negro de gasolina que se exportará con cargo a nuestros impuestos.

Disminuir el precio sería una mala idea incluso si pudiéramos ser autosuficientes y producirla más barata que el resto del mundo; algo muy improbable. Pemex refinación tiende a perder dinero y enfrenta serios problemas de productividad. Un empleado en una refinería de Estados Unidos, incluida una en la que Pemex es socia, produce hasta 10 veces más combustible que uno en México. El número de empleados ha crecido en los últimos años, no así la producción de gasolina.

A los Estados petroleros les da por regalar la gasolina. Así lo hicimos en los años de la abundancia de López Portillo, con los costos que conocemos. Si el ciudadano no sabe o no entiende para qué se utilizan los recursos del petróleo, se le apacigua con gasolina barata, aunque luego quiebren las finanzas públicas y se descuiden los asuntos más importantes.

En un número reciente de la revista The Economist se comparan los precios de la gasolina en 28 países. De abajo para arriba se encuentran Venezuela, Indonesia, Arabia Saudita y Rusia. México está situado tres lugares más arriba. La vendemos al doble de precio que Arabia Saudita. En el otro extremo quedan las democracias europeas. Venden la gasolina a un precio tres veces más elevado que México, incluida una democracia petrolera como Noruega que, lejos de subsidiar a sus consumidores, les carga un impuesto considerable.

Los candidatos además de proponer cosas insólitas buscan convencernos de que cumplirán sus promesas. Esto nos lleva cada vez más a una democracia donde sólo se ofrecen gangas y raras veces se pide a los ciudadanos que asuman responsabilidades. Un arreglo como éste no es posible, por lo que muy fácilmente el ciudadano se siente engañado. Sin embargo, dada algunas de las propuestas con las que se buscan los votos, sería mejor que no las cumplieran en caso de ganar.


Correo: elizondoms@yahoo.com.mx

Lo llama pelele... ahora le pide cita


19 de mayo de 2006
Reforma

Solicita AMLO audiencia a Fox; Los Pinos se la niega. Tras insultar a Fox, el candidato perredista dice buscar el fin de las confrontaciones

Claudia Guerrero, Érika Hernández, Mayolo López y Efraín Klérigan
Enviada

NAVOJOA, Son.- Andrés Manuel López Obrador, quien ha llamado al Presidente Vicente Fox "chachalaca", "pelele" y "títere de los Gobiernos extranjeros", ahora pidió una audiencia para serenar los ánimos.

"Pensé hoy en la mañana solicitar una audiencia con el Presidente de la República, con el Presidente Fox, espero me la conceda para hablar con él, con el propósito de serenar los ánimos y que todos contribuyamos a que la elección se lleve a cabo sin sobresaltos, que haya armonía en el País, que podamos garantizar una transición pacífica.

"Que paren las confrontaciones, que podamos actuar todos los actores públicos políticos con responsabilidad, ese es el propósito de esta solicitud de audiencia", señaló el candidato a la Presidencia.

Además, se comprometió a no lanzar más descalificaciones contra el Presidente.

"Independientemente de si me recibe o no me recibe, yo voy a moderarme, voy a actuar con serenidad, porque lo más importante es que no haya confrontación", argumentó.

En respuesta, Gobernación descartó que se vaya a dar este encuentro, y precisó que el Presidente no se meterá en asuntos electorales.

"El Gobierno de la República se ha pronunciado permanentemente a favor de la participación democrática, la legalidad, la imparcialidad y la equidad. Congruente con ello, reitera hoy su invariable decisión de no involucrarse de ningún modo en la contienda electoral", respondió la dependencia al candidato en un comunicado emitido por la noche.

Más tarde, López Obrador anunció que enviará una carta a Fox para explicarle los motivos por los que desea la audiencia.

Desde el 10 de abril, el perredista se lanzó contra Fox, a quien llamó "la chachalaca mayor", para días después endilgarle la frase: "¡cállate, chachalaca!". El 4 de mayo cambió su posición: en su programa de TV "La Otra Versión", el candidato ofreció tregua unilateral al Presidente Vicente Fox Quesada.


Alistan denuncias

Los dirigentes del PRI, Mariano Palacios; del PVEM, Jorge Emilio González, y el vocero del PRD, Gerardo Fernández, anunciaron que denunciarán a Fox ante la Fepade por presionar al "Niño Verde" para apoyar al PAN.

Roberto Madrazo acusó que Fox tiene una determinación absoluta de obstaculizar a la oposición; y AMLO argumentó que existe un indicio más de que hay una elección de Estado.

En respuesta, Calderón descalificó al líder del PVEM: "No tiene credibilidad ni confianza, es un hombre que por 2 millones de dólares puede dar una autorización ambiental en Cancún".

Érika Hernández, Mayolo López y Efraín Klérigan