mayo 28, 2006

La restauración del sistema

Gabriel Zaid
Reforma

Al día siguiente de las elecciones del 2000, muchos pensaron que, a partir de ahí, todo lo bueno era posible. Otros, por el contrario, creían que la democracia repentina era demasiado bella para ser verdad, después de tantos años de PRI. Algún corresponsal extranjero anduvo preguntando si no era de esperarse un backlash: una respuesta fulminante de los perdedores contra los resultados de las urnas. Era olvidar que el PRI sin la presidencia no es el PRI.

La verdadera constitución política del régimen "emanado de la Revolución Mexicana" no fue la Constitución de 1917, sino un código mafioso:

1. Todo poder está subordinado a la presidencia. Oponerse al Señor Presidente, no acatar sus indicaciones, resistir (aunque sea pasivamente) sus actos, ya no se diga manifestarse en contra o sabotearlos, es un delito de lesa majestad y una traición a la patria. Los descuidos, errores, latrocinios y abusos se perdonan, la traición no se perdona.

2. Todo acceso al poder y sus recursos es una concesión del Supremo Dador. Todo mérito, logro y capacidad de convocatoria deben atribuirse al Señor Presidente. Jamás se ostentan como fuerza propia, menos aún para pedir una recompensa o presionar.

3. El queso se reparte pacíficamente. Se acabaron las guerras, balaceras y asesinatos entre caudillos revolucionarios. Todos son parte de una familia unida bajo la presidencia. Toda disputa se somete al Supremo Árbitro, que parte el queso y lo reparte.

4. Nadie llega al poder para quedarse, ni siquiera el Señor Presidente. Una vez fuera del poder, nadie estorba a los que están en el poder; que, a su vez, no molestan a los que salieron. No hace falta esconderse, ni salir del país. Los ahorros acumulados se pueden disfrutar tranquilamente y heredar a los hijos, con los honores del buen nombre.

5. El poder es impune. Sus enjuagues son secretos de Estado. Todos los miembros de la Familia deben taparse unos a otros. Dentro y fuera del poder, el silencio es un deber sagrado.

Esta sabiduría explica la eficacia y longevidad del sistema. También sus puntos débiles, como la transparencia, que se pudo impedir internamente cooptando a los medios; y, externamente, gracias a que el planeta estaba menos comunicado. Todavía hoy, la prensa internacional busca las noticias de mayor mercado, no las noticias aburridas de los países aburridos. Además, el paternalismo suponía que la democracia es un lujo de las sociedades superiores. Para México, era demasiado. Tenía orden y progreso con un régimen que no estorbaba a nadie (ni siquiera a los Estados Unidos, a pesar de las apariencias). Más que suficiente.

Pero el gran punto débil estaba en la presidencia. A diferencia del Porfiriato, que dependía de un hombre insustituible, la monocracia sexenal dependía de un poder insustituible. Un presidente que rompía las reglas y trataba de quedarse, como Carlos Salinas de Gortari, provocaba una crisis constitucional del sistema. Ahí empezó la caída del PRI, reforzada por la apertura comercial y la invitación a los reflectores internacionales, que buscó Salinas, olvidando que el sistema era vulnerable al escrutinio público.

Se ha dicho, con razón, que el PRI y el PRD son "primos hermanos". Dicho sea de paso: los que veían demonios infinitamente astutos y malvados en los comunistas deberían explicarnos cómo fueron sometidos por los políticos del PRI que usaron al PRD para poner casa aparte. En todo caso, la Familia se dividió en dos alas, que hasta hace veinte años convivían en un solo partido: la nacionalista revolucionaria (dominante ahora en el PRD) y la tecnócrata (dominante ahora en el PRI).

La monocracia es impotente sin el poder ejecutivo. Por eso, al perder la presidencia, los bastiones del PRI se replegaron a los ejecutivos estatales, y los gobernadores adquirieron un protagonismo que nunca habían tenido, ni se les hubiera permitido. Por la misma razón, es imposible reconstituir el antiguo régimen desde afuera de la presidencia. Algunos han soñado con darle fuerza propia al partido; lo cual no cuadra con el sistema, ni se puede imponer a los gobernadores. Otros han soñado con reencarnar al Jefe Máximo; que tampoco es el sistema, y terminaría como Calles. La única posibilidad realista de restaurar el sistema es alcanzar la presidencia por vía electoral.

¿Es posible? Es perfectamente posible. Las instituciones democráticas son todavía débiles. Tanto López Obrador como Madrazo pueden lograr la restauración del sistema, si llegan a la presidencia. Y, de llegar, no hay que ser adivinos para saber cuál sería su primer acto de gobierno: apagar la luz, porque la transparencia no les conviene.


Seguiré la lógica madricista y votaré por AMLO: Bartlett

Bonita familia... bonita familia...

Nayeli Cortés
El Universal
Ciudad de México
Viernes 26 de mayo de 2006

"El PRI debe sufragar porquien tiene posibilidades de ganarle a la derecha", aduce el senador

Siguiendo la lógica de Roberto Madrazo, y ante la "imposibilidad" de que éste "gane la elección", el senador priista Manuel Bartlett decidió votar el próximo 2 de julio por un candidato que no es de su partido: por el perredista Andrés Manuel López Obrador.

En entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL, Bartlett Díaz recuerda la declaración que el candidato presidencial de la Alianza por México lanzó el pasado 13 de marzo, en un encuentro con la asociación Amigos del Museo de Arte Popular.

En aquella ocasión, el tabasqueño afirmó que el PRI y el PRD eran primos hermanos y, por tanto, el voto útil del tricolor se iría con el partido del sol azteca, si concluyera que su candidato ya no tenía posibilidades de ganar.

Basado en este razonamiento, Bartlett decidió tomar en cuenta la lógica de Madrazo y sufragar a favor del candidato de la coalición Por el Bien de Todos.

"El PRI tiene que votar, siguiendo el análisis madracista, por quien tiene las posibilidades de ganarle a la derecha, porque el objetivo es que no gane la derecha y quien representa eso es el candidato del PRD. El objetivo es sacar a la derecha de Los Pinos".

Agrega que es "absolutamente inconcebible" que la base priísta pueda votar por la "derecha" aún cuando algunos "priístas" como Luis Téllez, Carlos Ruiz Sacristán y Jesús Reyes Heroles hayan decidido sumarse al proyecto del candidato presidencial del blanquiazul, Felipe Calderón.

"El PAN es el adversario histórico del PRI y lo ha sido siempre. Hoy, ante el desplome de Madrazo, el PAN quiere repetir el efecto foxista y capitalizar el voto útil del PRI".

Salinas abandonó a Madrazo

En entrevista, Bartlett considera que el desplome electoral del tabasqueño es imparable, tanto que hasta el ex presidente Carlos Salinas de Gortari lo abandonó.

"El problema de Madrazo es dramático. Es hechura de Salinas, representa un acuerdo Salinas-Fox para impulsar reformas neoliberales, pero le falló y lo abandonó". Ahora, dice, el candidato de Salinas de Gortari se llama Felipe Calderón.

Sin embargo, aclara que su voto a favor de López Obrador no tiene nada que ver su distanciamiento del tabasqueño, sino con la imposibilidad de que gane la elección presidencial.

Según el senador por Puebla, el PAN pretende captar votos de priístas, a través de maniobras publicitarias como la incorporación de Luis Téllez, Carlos Ruiz Sacristán y Jesús Reyes Heroles a la campaña de Felipe Calderón.

"Ésa es una maniobra. El PAN utiliza a estos personajes, porque la candidatura de Madrazo está hundiéndose", indica. Es decir, puntualiza, el blanquiazul emplea a "neoliberales" para decirle a la opinión pública que el PRI puede votar por Felipe Calderón "y hay que salir al paso para impedirlo".