junio 08, 2006

Lopez Hablador miente... como siempre

La verdad sobre el cuñado de calderón (AMLO miente)

Que tal, leo asiduamente tu blog, que se me hace muy bueno, quisiera compartir contigo lo siguiente, que después de que AMLO sacara su petardo contra Calderón me puse a investigar.

A mi no me gusta quedarme con la duda, y menos le creo a los políticos con los ojos vendados.
Afortunadamente, como en este gobierno tenemos una ley de transparencia y acceso a la información (ya saben una de esas locuras que se le ocurrió al inutil de Fox y que el Mesías Don Peje se negaba sistematicamente a adoptar) pues pude ver los datos de lo que le asignó el gobierno a Hidelbrando.

Cabe destacar primero que Felipe Calderón fue Secretario de Energía, de septiembre de 2003 a Mayo de 2004. Así que les presento un pequeño resumen de lo que ustedes mismos pueden corroborar en http://www.compranet.gob.mx/



Esto significa que en el único contrato entre 2003 y 2004 relacionado con la Secretaria de Energía, Hidelbrando le entró al concurso en Noviembre de 2004, seis meses después de que Calderón dejara la dependencia.

Claro, podemos especular que Calderón dejó línea para que se contratara a su cuñado, que le dio el pitaso, que los contratos de Hidelbrando con el IPAB "prueban" su relación con el FOBAPROA; etc, etc. pero será eso, especular. Y para que nos demos una idea de los contratos que da PEMEX porque puede sonar a mucho los 60 millones; según la misma página el costo promedio de contrato que se le otorgó a ICAF fue de $205,722,070.21 con contratos desde $4,745, 318.00 hasta $1,299,335,981.52

Los ingresos de Hidelbrando por dependencias públicas entre 2003 y 2004 (cuando estaba Calderón en Energía) son muchísimo menores que lo que mañosamente dijo AMLO en el debate.

Con respecto a lo del pago o no de impuestos, tendría que revisar la página de Hacienda, pero hay una realidad, la mayoría de las empresas manejan su contabilidad de modo de pagar la menor cantidad de impuestos, disfrazan utilidades como bonos de productividad, deducen gastos que en realidad no debieran deducir (gasolinas, teléfonos celulares, etc no directamente relacionados con los gastos empresariales, etc) para eso los contadores se pintan sólos, está mal, si, pero entonces que se aplique una reforma para evitar eso y no sólo se señale a una empresa con fines electoreros, sino a todas.

Así que, no nos dejemos engañar por la parafernalia de los políticos, que usan todo truco cuando se encuentran desesperados porque sienten que se les va el poder.

Un saludo y continua con tu blog, es muy positivo.

Alvaro Herrera

Detalla Zavala contratos con empresas

Reitera el cuñado del abanderado del PAN a la Presidencia que las contrataciones con Pemex, CFE, IFE, IPAB e Isosa, se dieron cuando Felipe Calderón no estaba en el Gabinete

Redacción EL UNIVERSAL.com.mx
El Universal
Ciudad de México
Jueves 8 de junio de 2006

08:41 Diego Zavala, presidente de la empresa Hildebrando, detalló el tipo de contrataciones que tiene con la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex), Comisión Federal de Electricidad (CFE), Instituto Federal Electoral (IFE), IPAB e Isosa.

Durante una entrevista en W Radio con Carmen Aristegui, el cuñado de Felipe Calderón, candidato del PAN a la Presidencia de la República, reiteró que los contratos que tienen con dichas empresas se dieron cuando el panista no estaba en el Gabinete.

Zavala señaló que Hildebrando ofrece a Pemex servicios de inteligencia de negocios.

Relató que el 23 de diciembre de 2002 decidieron que la paraestatal participara en un fondo de inversión con Hildebrando para poderle dar mayor fuerza a la empresa.

A partir de este momento se tomaron decisiones como reforzar la línea de productos que tenía Hildebrando, la cual básicamente era de desarrollo de sistemas de integración, por lo que buscaron una empresa que diera servicios de valor agregado en temas de inteligencia de negocios y que de preferencia estuviera con algún cliente en el sector energético. Se analizaron varias empresas y se optó por comprar Metadata, la cual ya le prestaba sus servicios a Pemex.

Refirió que en 2004 vendieron 20 millones de pesos y en 2005 19 millones de pesos, cuando, insistió, Felipe Calderón no estaba en el equipo del presidente Vicente Fox.

En cuanto a la CFE, dijo que ganaron una licitación para desarrollo de sistemas en agosto de 2004 y el monto fue alrededor de 12 millones de pesos.

Respecto al IFE, indicó, Hildebrando no le ha hecho ningún servicio, mientras que con el IPAB tiene un contrato menor a cinco millones de pesos por licitación pública y en Isosa, Integradora de Servicios Operativos S.A de C.V, cuentan con un contrato menor a un millón de pesos y dan para mantenimiento de sistemas.

Asimismo, dijo que con el IFE no tuvo que ver con el padrón electoral y en el caso de Isosa descartó controlar asuntos jurídicos e información fiscal del SAT.

Carpa por Paco Calderon

Activo Empresarial

José Yuste
Excélsior, 8 de junio 2006

Empresarios a AMLO: Sí pagamos impuestos. Habrá campañas de CCE y ABM

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) dejó atrás el silencio y contestó a López Obrador la misma noche del debate entre candidatos presidenciales: Sí pagamos impuestos.

José Luis Barraza, presidente del CCE, ha sido cauto. Dejó pasar que el candidato perredista no firmase el Pacto de Chapultepec, impulsado por el Consejo y Carlos Slim.

Tampoco dieron acuse de recibo cuando AMLO dijo que se reuniría con los empresarios. De antemano, el candidato ha sido invitado a todos los eventos del sector privado, pero no ha ido a ninguno.

Mas cuando el candidato perredista señaló que los de "mero arriba… los empresarios", no pagan impuestos, dentro del CCE dijeron: Hasta aquí.

La relación entre el candidato perredista y los hombres de empresa se descompuso.

Primero, se dieron los análisis del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), que preside Claudio X. González, donde su director, Mario Rodarte, realizó el primer análisis sobre el supuesto ahorro de 100 mil millones de pesos prometido por López Obrador.

El CEESP fue contundente: no se puede alcanzar ni la quinta parte de dicho ahorro en gasto corriente y, por lo tanto, es inviable la propuesta económica del candidato del Partido de la Revolución Democrática para elevar 20% el ingreso de la población.

Más adelante, el presidente de la Coparmex, Alberto Núñez Esteva, alzó la voz en contra del candidato perredista porque fue el único que no contestó las preguntas de Sociedad en Movimiento, donde Coparmex reunió, no sólo a sus agremiados patronales, sino también a distintos actores económicos y sociales.

Andrés Manuel López Obrador no respondió una sola de las preguntas, mientras que los otros cuatro contendientes sí lo hicieron.

Y, por último, vinieron las declaraciones de José Luis Barraza, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, quien respondió a AMLO que las medianas y grandes empresas sí pagan impuestos. Más bien, le echó en cara al candidato perredista la protección a la economía informal y a piratas durante su gestión en la Ciudad de México.

El Consejo Coordinador Empresarial tomó otra estrategia de la seguida por la Asociación de Bancos de México, que preside Marcos Martínez, donde los banqueros eligieron quedarse callados frente al calificativo de "parásitos de la sociedad" y no hacerle el juego al candidato perredista.

Esta situación, en la cual López Obrador critica a los empresarios y banqueros o, junto con Roberto Madrazo, se habló de la posibilidad de una "elección de Estado", generó dos campañas publicitarias que pronto vamos a ver.

La primera es la del Consejo Coordinador Empresarial, con un llamado a la cordura para que el 2 de julio se respeten los votos y a los organismos ciudadanos, como el IFE. Dicha campaña saldrá esta semana o la que viene.

Y la segunda, de la Asociación de Bancos de México, donde saldrán a decir que son custodios de valor e intermediarios entre el ahorro y la inversión, para poder, ahora sí, ser una palanca de financiamiento con el fin de crecer.

Lo cierto: el sector privado empieza a responderle a López Obrador.

• El gobierno acepta la pérdida en Satmex

En cualquier momento, ya sea hoy o mañana, el gobierno de Vicente Fox aceptará la pérdida del menoscabo en Satmex.

El menoscabo es de alrededor de 188 millones de dólares, y lo que sí lograron en la SCT, junto con el conciliador Tomas Heather, es que el gobierno pueda recuperar un poco de lo que se consideraba pérdida total (entre 20 y 40 millones de dólares).

Resulta que el gobierno no tenía garantías de activos en Satmex, sino sólo en la controladora de SCS y, por lo tanto, debe aceptar la pérdida, para permitir que siga la reestructura de deuda de la compañía.

De esta manera, no sólo Sergio Autrey va a perder prácticamente todo en la empresa concesionaria satelital, sino también el gobierno y los distintos tenedores de bonos. Ahora sí: todos ponen para lograr salvar la empresa y poderla licitar a un buen precio.

Dos países, dos sistemas diferentes

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior, 8 junio 2006

Yo creo que nadie haya ganado con claridad el debate del martes. En realidad, se trató de una serie de monólogos compartidos, en el cual, mientras Calderón y López Obrador se centraron en tratar de conservar a sus electores, atendiendo lo cerrado de las encuestas que se habían publicado en la víspera, Madrazo buscó reposicionarse luego del muy mal desempeño que había mostrado en el debate del 25 de abril y Patricia Mercado intentó asegurar su registro. En realidad, el único que no parecía tener un objetivo claro fue Roberto Campa.

Es difícil determinar un ganador porque todos jugaron cartas diferentes y el formato del debate les permitía no apartarse del guión que habían diseñado originalmente, ignorando incluso las más diversas acusaciones. En ese sentido, quizá si se habla de personalidades, fue evidente que Felipe Calderón tuvo una imagen más presidencial: tiene un conocimiento más global y enmarca mucho mejor a México en un esquema de futuro. López Obrador pareció, nuevamente, un político rudimentario: con un discurso estrecho, un guión del que no se aparta, que parece girar obsesivamente en torno del Fobaproa o de un discurso
de "los pobres" contra los de "cuello blanco", anacrónico y revanchista. Madrazo se mostró mucho mejor que el 25 de abril y
confirmó que es un político profesional, que se centró en criticar al presidente Fox en lugar de a sus adversarios del 2 de julio, pensando quizás en el papel importante que tendrá como bisagra electoral. El problema de Madrazo es la credibilidad. Y ello se reflejó, una vez más, en la percepción que tuvieron los espectadores del debate.

Si bien Mercado fue vista con simpatía por muchos observadores, creo que su rendimiento decreció respecto del 25 de abril. Quizá porque Patricia en esta ocasión apostó por presentar propuestas dirigidas más a un electorado en general en lugar de concentrarse en su público, el que muy probable, y afortunadamente, le dará el registro a Alternativa. No entendí a Roberto Campa. No es un problema de propuestas sino de objetivos. Campa decidió no confrontar a Madrazo, como se esperaba, pero entonces se diluyó. A diferencia de Mercado, que muy probablemente con su desempeño en los dos debates podría haber asegurado el registro de su partido, es muy probable que Campa haya perdido esa oportunidad.

¿Qué fue, en el fondo, lo más sustantivo del debate? En el tema de seguridad pública, es verdad que no se puede presentar una propuesta en unos pocos minutos, pero llamó la atención que no hubiera una reflexión más de fondo respecto de la violencia del narcotráfico, el crimen organizado, fuera de la propuesta (vacía en sí misma) de darle mayor protagonismo en esa lucha al Ejército. Pero más grave aún es la ausencia de propuesta de López Obrador para el tema que más preocupa a la ciudadanía: pensar que la seguridad pública se va a mejorar sólo con abrir las universidades a todos los jóvenes, proponiendo que no haya rechazados, diciendo que no debe haber penas más duras ni mayores reformas en las policías o los organismos de justicia, creyendo que el tema se solucionará porque él se reunirá todas las mañanas con los secretarios del ramo, permite explicar el porqué del enorme fracaso que se ha observado en el ámbito de la seguridad en la Ciudad de
México. Pensar, por ejemplo, que el crimen organizado es un producto de la pobreza o de que los jóvenes ingresen (lo que suceda después, quién sabe) a la universidad, es no comprender el abc de la configuración del crimen organizado, los recursos que maneja y sus objetivos. Todos los demás candidatos tuvieron mayor claridad sobre el tema.

Otro punto que llamó la atención fue la ausencia de precisión en la política exterior: decir, como lo hizo López Obrador, o incluso Madrazo, que simplemente hay que regresar a la política de no intervención del pasado es no comprender que el escenario internacional se modificó desde la caída del Muro de Berlín en 1989 y que seguir con una estrategia basada en los principios de la Guerra Fría, en los años de la globalización y de la llamada guerra contra el terrorismo, es un grave error. Más lo es asegurar, como lo hizo López Obrador, que "la mejor política exterior es la política interior", lo que confirma el profundo desconocimiento del mundo y del tema que tiene el candidato perredista.

En el ámbito de la gobernabilidad, llamó la atención el manejo de dos conceptos muy diferentes, aunque para muchos podrían parecer similares. López Obrador habló de una suerte de acuerdo nacional en el que incluyó a los empresarios, las iglesias, los trabajadores, los estudiantes y dijo, en otras palabras, que la democracia debía ser participativa y no formal. No habló para este acuerdo o pacto social de los partidos ni del Congreso. Ese concepto es corporativista, proviene de la ideología que sustentaba a los sistemas de partido único (incluido el que imperó más de 70 años en México) y desconoce
que los representantes sociales son precisamente los elegidos por el pueblo: los legisladores. Por su parte, Calderón habló, una vez más, de buscar un gobierno de coalición, que implica precisamente lo contrario: buscar una mayoría legislativa con base en acuerdos partidarios específicos. Sobre esa base se puede construir cualquier otro pacto "social". Un día después del debate, en una entrevista con Loret de Mola, la secretaria general del PRI, Rosario Green, descalificó la propuesta diciendo que para crear un gobierno de coalición los partidos deben ponerse de acuerdo "desde el principio". No es así: se habla de gobierno de coalición porque, pasado el proceso electoral, determinadas fuerzas políticas se ponen de acuerdo para impulsar, por lo menos, un proyecto legislativo común cuando ninguna tiene mayoría absoluta. Y después de casi diez años de parálisis legislativa y con un candidato que advierte que gobernará con acuerdos que estén por encima del Congreso y los partidos, no parece ser una mala idea.

Y la clase media, ¿qué?

Oscar Mario Beteta
Milenio, 8 junio 2006

Cuatro de los aspirantes a gobernar México propusieron; el otro optó por el choque; unos coincidieron, el otro lo hizo disintiendo con golpes, difamación y calumnias.

Calderón, Madrazo, Campa y Mercado miran a la sociedad y al país, AMLO sólo ve por él; la oferta facciosa de éste, negación de una visión de Estado, llevaría al país por la ruta de su ruina histórica: la discordia, la división y el encono, con atraso, con riesgos.

El cambio con concordia que prometió de llegar a encabezar el gobierno es un recurso retórico; no está en sus propósitos. Lo demostró con sus ataques, mezquindad y odio, que ahora deberá enfrentar judicialmente.

Calderón presentó lo que bien podría ser la piedra angular de la cohesión nacional, tan indispensable como urgente. Su ofrecimiento de pugnar por una alianza social sobre la base de un gobierno de unidad y/o de coalición, sería el punto de partida para la construcción de un mejor México.

La conciliación, la concordia, la unidad y el trabajo conjunto para alcanzar el bienestar general es algo que México no ha tenido en siglos; esos cimientos son un imperativo categórico; permitirían el verdadero despegue hacia el progreso.

Madrazo resumió ese mismo afán en cuatro puntos: convocar, conciliar, pactar y ejecutar. En ese ejercicio, eminentemente democrático, se halla la única posibilidad de salvación, que Campa y Mercado de algún modo avalaron.

Debatir significa pelear, forcejear para tratar de imponer un punto de vista, una idea, una decisión o alcanzar un propósito personal o de grupo y eso es lo que hizo López Obrador.

Sus contrincantes trataron de deliberar, que significa reflexionar y meditar; proponer y resolver de la mejor manera un problema en bien de todos.

Lo más censurable es que AMLO, aprovechándose de la ignorancia de "sus" pobres en materia económica, les ofrezca el oro y el moro para arrastrarlos irresponsablemente al abismo.

Engañar es su peor perversión política. Primero los pobres; muerte a los ricos, y la clase media, vital para el sustento de la economía mexicana, ¿qué?

"¡Basta de polarización! En el pasado, nos ha costado guerras internas y territorio. Hoy impide la viabilidad del país…", dice la IP, que pugna por la conciliación nacional bajo el postulado: México Primero.

Calderón, Madrazo, Campa y Mercado quieren empezar a hacerlo; López Obrador ni siquiera lo concibe.

Sotto voce

Previsiblemente, aquí pasará lo que en Perú: la gente rechazará el radicalismo. Se le irá otro títere a Chávez.

Víctor Jacinto

Ciro Gómez Leyva
La historia en breve
Milenio, 8 junio 2006

El gobierno del Distrito Federal había tenido un comportamiento pulcro en las horas posteriores a los disparos a la camioneta de la familia Ahumada Gurza. Pero ayer, el secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega, ensució el mantel al informar que el chofer Víctor Jacinto Cortés tenía antecedentes penales, una acusación por el delito de abuso de autoridad.

¿A qué venía tal información en estas circunstancias? ¿Qué prueba, qué deslinda? Una vez más, el gobierno capitalino fue desbordado por su apetito de aplastar a Carlos Ahumada con las malas artes políticas y policiacas.

Por la noche recibí una carta de la familia Ahumada Gurza. La reproduzco:

"Víctor era elemento activo de la Policía Bancaria Industrial (PBI) y, como parte de los servicios de la PBI que la empresa (Grupo Quart) contrataba, llegó a nuestras vidas en el 2003.

"En marzo de 2004, en una muestra de lealtad hacia la familia, renunció a la PBI cuando sus jefes retiraron el servicio de la empresa como consecuencia de los videos difundidos.

"Efectivamente, tenía una denuncia por abuso de autoridad, precisamente por ser una autoridad de la PBI. Pero seguía en funciones en la corporación.

"Su compañero en la PBI, y responsable de esa denuncia por abuso de autoridad, era Ricardo Torres de la Cruz, quien con todo y la denuncia también seguía como elemento activo de la PBI y trabajaba asignado a la empresa.

"Él, a diferencia de Víctor Jacinto, no renunció en marzo de 2004, sino siguió en la corporación. Marcelo Ebrard, entonces jefe de la policía del DF, mandó citar a todos los elementos de la PBI asignados a la empresa y los interrogó. A raíz de eso, Ricardo Torres de la Cruz fue uno de los elementos que dio una entrevista a la revista Proceso, en un artículo tipo "hablan los escoltas del corrupto", y fue premiado con un ascenso. Actualmente continúa trabajando en la PBI".

Víctor Jacinto fue acusado por un compañero que declararía más tarde a la prensa la inverosímil versión de que Carlos Ahumada lo golpeaba en el estacionamiento de Grupo Quart. Una denuncia que, hasta donde se sabe, nunca prosperó.

Por eso, Víctor Jacinto trabajaba sin ninguna presión judicial. Hasta el día de ayer, cuando el gobierno del Distrito Federal recordó que tenía antecedentes. El principal de ellos, trabajar todavía para Carlos Ahumada

¿Cuñado incómodo?

Carlos Marín
El salto a la razón
Milenio 8 junio 2006

Al hablar por última vez en el falso debate del martes, Andrés Manuel López Obrador acusó a Felipe Calderón de haber aprovechado el cargo de secretario de Energía para que uno de sus cuñados hiciera negocios con el foxiato por dos mil 500 millones de pesos, a través de una empresa que, además, "no pagó impuestos".

Si bien las leyes obligan al acusador a probar sus aseveraciones, o ser a su vez denunciado por calumnia, es frecuente constatar lo cierto de un refrán: "Palo dado ni Dios lo quita".

Calderón y sus seguidores la niegan de manera categórica, pero la especie ya quedó sembrada y, aunque los perredistas le hayan hecho ayer algunos remiendos, es previsible que la conviertan en un spot letal.

López Obrador y Calderón han repetido hasta la saciedad su compromiso contra la impunidad y ahora, por ética elemental, están obligados a presentar las denuncias formales que procedan.

Uno de los dos no debe ser Presidente.

Luis H. Álvarez: 'Medio siglo'

José Woldenberg
Reforma
8 de junio de 2006

Desde las primeras páginas de su libro (Medio siglo. Andanzas de un político a favor de la democracia. Plaza & Janés. México. 2006) Luis H. Álvarez fija algunas de sus convicciones más profundas: a) la política como herramienta para transformar una realidad política que le resulta opresiva, b) la vía pacífica, por encima de la violencia, capaz de generar reformas paulatinas, c) el ideal democrático como horizonte contra las fórmulas autoritarias.

Hoy esos tres enunciados son hegemónicos. Son parte del sentido común de nuestra época. Pero no siempre fue así. Y cuando don Luis se inició en la política mucho menos. Entonces la política era vista con desdén por muchos de aquellos que formaban parte de su entorno. Las fórmulas pacíficas languidecían en el imaginario colectivo ante la preeminencia del "mito de la revolución cruenta" y la democracia sólo representaba un objetivo para franjas relativamente pequeñas de la sociedad.

Por eso sus memorias no sólo recrean episodios significativos, sino que tienen el aura de la misión cumplida. "De la alegría inmensa... de haber vivido intensamente épocas difíciles, plenas de una esperanza común que tuvo buenos frutos, porque tuvo buena simiente".

Hace 50 años, Luis H. Álvarez fue candidato a la gubernatura de Chihuahua y dos años después a la Presidencia de la República por el PAN. Trascendiendo el temor a las represalias y las escisiones familiares, inició su larga y fructífera marcha para desmontar un régimen autoritario y construir otro, democrático, convencido de "que tocaba al pueblo mismo... elegir a los hombres que debían ocupar los puestos públicos".

Se trata de campañas cívicas no exentas de heroísmo que tienen que afrontar múltiples adversidades: desde prohibiciones para reunirse en las plazas públicas, padrones adulterados, hasta robos de urnas a mano armada y autoridades electorales sometidas, pasando por medios de comunicación sordos, ciegos y mudos ante las campañas opositoras, más agresiones físicas, balaceras y encarcelamientos. Escribe: "Había un sentimiento de que el PRI era invencible y que la oposición era
ridículamente ingenua".

Y para remontar esa situación era imprescindible sembrar la idea democrática, establecer "el contraste... entre una maquinaria de imposición y un anhelo de libertad", construir una organización partidista, defender el voto de manera infatigable, para después lograr "el tránsito definitivo de un régimen de facción a un Estado nacional".

Porque el voto no es una fórmula más entre otras para renovar los poderes públicos, sino que es la única herramienta que se ha inventado para que sociedades complejas, plurales, donde coexisten ideologías e intereses varios, pueda convivir y competir de manera institucional y pacífica.

A lo largo de la etapa del partido hegemónico, don Luis vivió y encarnó dentro del PAN las tensiones entre las corrientes
abstencionistas y las que insistían en presentarse a las elecciones. Y "fue hasta 1982, y luego de modificar mi posición respecto a la participación en los procesos electorales, cuando acepté nuevamente la postulación como candidato, esta vez al Senado".

En 1983 gana la alcaldía de Chihuahua. Se trata de un momento estelar del proceso de transición democrática que vivía el país. Luego de la reforma de 1977, de manera lenta pero sistemática, se fortalecen los partidos, la competitividad de las elecciones va a la alta y se producen algunas decenas de triunfos de la oposición en diferentes rincones del país. Pero el trayecto no es lineal ni está libre de obstáculos: primero, el fraude que se comete en las elecciones para gobernador del estado de Chihuahua en 1986 y luego los traumáticos comicios de 1988, en los cuales los resultados no se procesan de
manera limpia y transparente.

El ayuno de 40 días de don Luis en 1986 fue un llamado a la conciencia de la nación. Al mal denominado "fraude patriótico", opuso el "despertar cívico". Su ayuno expresaba un reclamo que se extendía por su sencillez y calidad estratégica: el respeto al voto, es decir, el respeto a la voluntad de los ciudadanos. En ese trance, cuenta él, se encontró con Heberto Castillo, y comprendió que en esa tarea podían marchar conjuntamente. Así lo dice: "estuvimos unidos por el respeto a la vigencia al Estado de derecho, los valores democráticos y los derechos ciudadanos". Y así lo escribió Heberto en aquellos años: "la
sociedad plural en este siglo no puede concebirse sin izquierdas ni derechas. Para ambas el camino hacia el futuro está en la democracia. La democracia o es plural o no es democracia".

Luis H. Álvarez sabe que no existe democracia sustentable sin partidos; y que la salud y la calidad de la primera dependen en buena medida de los segundos. Por eso resulta natural que en 1987 haya optado por la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN. Integra un equipo consistente y le toca encabezar el despegue espectacular de su partido. Son los años en que el PAN se profesionaliza, que acepta el financiamiento público, que entiende la necesidad de multiplicar sus fórmulas de comunicación, que abre sus puertas para crecer, que amplía sus relaciones internacionales, pero sobre todo que sabe que las condiciones están dadas para acelerar el cambio democratizador, lo cual requiere de reformas normativas e institucionales capaces de edificar un escenario electoral imparcial y equitativo. Y en esa dimensión el diálogo, la negociación, con el
gobierno es imprescindible. Esa ruta, recuerda, "generó divisiones internas", pero resultó exitosa porque abrió las puertas para que el tránsito democratizador se acelerara y trascendiera la espiral de conflictos circulares.

Continuará.

La alternativa

Emoción mata razón

Enrique Canales
Reforma

En un debate, las virtudes escénicas emocionan de inmediato mientras las virtudes políticas requieren tiempo de reflexión. No sé qué es menos dañino para nuestra salud política; que los candidatos nos lancen porquerías acerca de sus contrincantes o nos lancen ofertas fantasiosas imposibles de cumplir y que ponen en peligro la delicada estabilidad del país. Pero las mentiras y falsedades de las campañas políticas son similares a las de casi todas nuestras expresiones públicas.

Porque somos creídos emocionales, nos lanzan ofertas comerciales del tipo: "con estas fantásticas píldoras estrene su nueva figura en tres semanas", "con nosotros usted siempre paga menos", "aproveche nuestra súper promoción por pre-temporada", "nuestra escuela garantiza el éxito de tus hijos", "gran venta de liquidación con 50 por ciento de descuento y cero intereses", "sin necesidad de ejercicio, elimina toda la grasa de tu panza", "si tomas estos medicamentos naturales, tu tumor desaparecerá".

Porque somos creídos emocionales nos lanzan ofertas políticas: "habrá un lugar para todos los jóvenes que quieran entrar a la universidad", "voy a limpiar al país de todos los corruptos", "ya no habrá privilegios para nadie", ¿ni para la cooperativa de Refrescos Pascual?, "vamos a reducir el número de burócratas", "habrá subsidios y crédito para el campo", "quitaremos el maíz y el frijol del Tratado de Libre Comercio y los socios no nos quitarán nada a cambio", "bajaré el precio del gas y de la luz y nadie saldrá perjudicado".

Por creídos emocionales, también desde siempre hemos escuchado ofertas religiosas: "ayuda a la fiesta del Santo Patrono y él te ayudará", "si rezas la siguiente oración nueve veces al día, sanarás de tu enfermedad", "pare de sufrir si nos da una buena limosna". También hay ofertas placenteras de justicia social universal: "el que la hace la paga", "al que cumple con su deber, siempre le va bien", "el que estudia tiene su futuro asegurado", "al que madruga Dios lo ayuda".

Entre más desarrollada esté la persona o la comunidad, es menos afectada por esta sarta de mentiras y falsedades porque utiliza la razón en proporción cada vez mayor en comparación con la emoción.

Entre menos desarrollada e inmadura sea una persona o una comunidad, más pesan los valores emocionales; como el patriotismo de banderitas, el folclor, la tradición, el resentimiento, la etnia, el cachondo sentido de pertenencia, la fidelidad a las personas, el apego a la tierra, los fantasmas, los espíritus del más allá y los temores infundados. También la inmadurez se nota en la credulidad que se les confiere a los líderes mesiánicos, ya sean religiosos o políticos.

Entre más desarrollada sea una persona o una comunidad, vive menos angustiada porque puede operar mejor su entorno utilizando la razón, selecciona lo bueno del nacionalismo, lo bueno de la tradición, la espiritualidad y el humanismo de la religión, no espera nada gratis, comprende el valor de su esfuerzo personal y el avance del conocimiento, procura y logra ser útil a los demás. Las personas maduras y las comunidades desarrolladas no viven resentidas porque comprenden las diferentes versiones de la historia. Su escepticismo y liberalismo son producto de la utilización de la razón y del control de sus animalescas emociones.

Escuchando y observando las ofertas políticas de los candidatos, podemos diferenciar cuáles van dirigidas a nuestra parte racional y cuáles van dirigidas a nuestra parte emocional. Siempre, al permitir que se nos despierte la ambición o la emoción, se nos nublina la razón. Necesitamos hacer un esfuerzo racional para vencer al yo animal emocional que ya está saboreando tal oferta política o comercial.

Andrés Manuel ofrece aumentar el 20 por ciento del ingreso al quitar impuestos, bajar la luz y el gas y dar otras ayudas a los que ganan 9 mil o menos pesos al mes. Andrés Manuel piensa que entonces va a haber más dinero en el país para activar la economía. ¿De dónde, corazón? Otra vez, te ofrecen dinero gratis que no te dan y luego te quitan más con la inflación que vendrá. Esta oferta política abrupta y sin fundamento se la creen muchos emocionales.

Curioso, acabo de ver una oferta comercial por ahí, que dice: "Te regalamos el 20% de dinero electrónico". Obviamente, los mismos mexicanos emocionales que le creen a la oferta del Peje, también se van a creer esta oferta comercial.

Entonces, la calidad de las ofertas políticas tiende a igualar la calidad de las ofertas comerciales y también la de muchas de las ofertas religiosas y la de las de justicia social universal. ¿Solución? No podemos cederle a un líder la solución a nuestros problemas porque nos va a esclavizar. ¿Entonces? Vamos, con nuestra razón, a cultivar un escepticismo que nos proteja y nos exija aclarar racionalmente cada oferta y nos conduzca a la salida de nuestro laberinto.


Correo electrónico: enriquecss@gmail.com

Un martes de bestias

El asalto a la razón
Carlos Marín
Milenio
7 de junio de 2006

En armonía con el apocalíptico 666, el amanecer de ayer fue propicio para la llegada de la bestia.

¿Signos? Los diez impactos de bala en la Suburban de Cecilia Gurza de Ahumada y la transcripción de una plática telefónica del preso que apanica a los gerifaltes perredistas con la mujer a quien deben su poder, Rosario Robles.

El atentado que las autoridades del DF prefieren ver como un montaje (sí Chucha: "No te asustes, Ceci, te subes con los niños a la camioneta y les van a disparar, pero nada más se agachan, ¿sale…?"), se urdió para dañar la imagen de López Obrador, a quien Carlos Ahumada pretendía sabotear con su pilón de videos.

Lo del asedio a Rosario, la intercepción y el volanteo de su conversación privada es una triple y diabólica ruindad del gobierno perredista del DF.

Tan de bestias, en fin, resultó el 666, que se aterraron tres de los próceres que iban a debatir, y sólo Calderón y El Peje quedaron chacoteando en el infierno.