junio 11, 2006

México 3 • Irán 1


Ya viene la alegría por Paco Calderón

El affaire Hildelbrando



Guillermo Ortega
La Crónica
Domingo 11 de Junio de 2006

Primer round: martes del debate

No cabe duda de que el ganador del debate fue nuevamente Felipe Calderón. En principio, consiguió dejar clara la percepción de que, dada la distancia que han tomado él y López de los demás candidatos en las preferencias de voto, el asunto de la elección se convirtió en una cuestión solamente de dos. Aprovechó el foro para responder a las acusaciones hechas por Andrés López y el PRD respecto a su presunta responsabilidad en el Fobaproa, y además para plantearle cuestionamientos sobre su deficiente administración al frente del gobierno capitalino, que López no contestó. Todo iba bien para el candidato del PAN, hasta que, ya al final del debate, López lo acusó de beneficiar a la empresa de su cuñado Diego Zavala durante su gestión al frente de la Secretaría de Energía con contratos por la exorbitante cantidad de dos mil quinientos millones de pesos y que la empresa, además, no pagó los impuestos correspondientes. Aunque en su réplica Calderón lo negó categóricamente, la duda sembrada por López quedó presente en el ánimo del público. A pesar de todo, puede decirse que el round lo ganó Felipe.

Segundo round: miércoles

Al día siguiente del debate, Andrés López se montó en el tema de la acusación y, ya estando lejos de sus contrincantes, entonces sí, viéndose rodeado otra vez por sus seguidores, le volvió lo dicharachero y lo folclórico cuando insistió en el asunto. Calderón debió simplemente señalar que los señores del PRD tendrían que presentar la denuncia ante las autoridades correspondientes y ventilar el asunto en los tribunales que es donde corresponde, si es que realmente podían probar su acusación, que su respuesta la dio en el debate y que no tenía nada más que decir al respecto. Sin embargo, en vez de dar por terminado el asunto, mordió el anzuelo y replicó retando a Andrés López a que presentara las pruebas de su acusación, subrayando que en lo sucesivo habría que llamarlo “López Hablador” por mentiroso. Por su lado, los perredistas intensificaron la difusión de la acusación. Claudia Sheinbaum, ex secretaria del Medio Ambiente del gobierno lopista y encargada de la construcción de los segundos pisos, hizo una gira por las televisoras dando una explicación de cómo, según los perredistas, se sustentarían los señalamientos de López. Dicen que el que se enoja pierde, y en este caso, podría decirse que Calderón perdió este round.

Tercer round: jueves

La estrategia, si la hubo, no funcionó o se hizo mal. La reacción de Calderón, permitió que López marcara la agenda, subiendo el tema del “cuñado incómodo” en el interés de los medios y del público. El PRD inició la difusión de spots reiterando la acusación al panista y su cuñado. Con la intención de hacer control de daños, Diego Zavala se vio obligado a salir a explicar públicamente las características de su empresa, su composición accionaria, su participación en el negocio, su cartera de clientes y el monto de sus ventas, desmintiendo la acusación, calificándola de infundada y calumniosa. Al mismo tiempo, el asunto forzó a las instituciones involucradas en la acusación de López a salir también a los medios, para aclarar en forma oficial que durante el periodo en que Calderón fue titular de la Secretaría de Energía no hubo ningún contrato con la empresa de Zavala, e incluso los estrategas panistas consideraron necesaria la participación del propio Calderón en el desmentido. La presencia de Zavala en los medios y su decisión de presentar una demanda por difamación, que hizo pública al final del día, consiguió frenar, e incluso empezar a revertir los devastadores efectos de la gira de Sheinbaum por las televisoras. La insistencia en el reto de Calderón a López para presentar pruebas y la respuesta de este de que se las enviaría el viernes a su casa de campaña, colocaron a ambos en el terreno del beneficio de la duda y generaron mayor expectación aun por conocer el siguiente capítulo del enfrentamiento. La impresión inicial de que ante el inusitado crecimiento del asunto en el cuartel general calderonista los miembros de su equipo de plano estaban hechos bolas, fue dando paso poco a poco a una imagen de mayor control. Así es que podemos considerar que este round terminó en empate.

Cuarto round: viernes

Llegaron las pruebas, en tres cajas transportadas en un “diablito” por el vocero del PRD, Gerardo Fernández Noroña, acompañado del jefe de campaña de López, Jesús Ortega, y por la ex secretaria capitalina del Medio Ambiente, Claudia Sheinbaum, entre otros dirigentes, legisladores y colaboradores de la campaña perredista. Los esperaba Juan Camilo Mouriño en compañía de otros panistas afuera de la casa de campaña. Cuando los panistas exigieron a los perredistas mostrar los documentos firmados por Calderón en los que se demuestra que benefició a Zavala, Sheinbaum y Mouriño protagonizaron el agarrón. Ante el jaloneo verbal, los representantes del “Sol Azteca” decidieron retirarse. Los panistas tenían en el lugar a un notario público para que diera fe de lo entregado por los enviados de López, pero cuando abrieron las cajas se encontraron con que estaban casi vacías y sólo contenían unos cuantas carpetas, cuyo contenido no aportaba nada que no se hubiera ya difundido del asunto, y mucho menos las esperadas pruebas de la acusación de López. Termina así la semana con un Andrés López demandado y sin que hasta el momento haya podido demostrar que sus señalamientos son fundados, y no producto de una calumnia como la opinión pública empieza a creer. Este round lo ganó, sin duda, Calderón.

Balance

Lo que parecía ser un golpe tremendo para el candidato de las manos limpias, difícil de revertir en las pocas semanas que faltan para la elección, podría convertirse en el elemento que le dé el empujón definitivo. No deja de ser por lo menos curioso que haya sido justo el adversario más cercano de Calderón quien le haya servido en bandeja de plata este posible impulso final. Todo parece indicar que a López le saldrá “el tiro por la culata”, su credibilidad terminará cuestionada, dejando la impresión de que ante la desesperación por la pérdida de popularidad, es capaz de cualquier vileza. Quien sabe cual de sus colaboradores lo habrá convencido de intentar desacreditar a Calderón, acusando a Zavala. Por su parte, Calderón podría salir fortalecido, si consideramos que el ataque a su cuñado ocurre porque no le encontraron nada a él. De este episodio, queda también la triste imagen de Jesús Ortega, un político serio, que se ganó el respeto de propios y extraños por su actuar prudente a lo largo de los años, y que terminó como simple mensajero, haciéndole el juego a López, entregando cajas vacías que no demuestran nada. Eso le pasa por andar haciendo pactos con el diablo. Así es la política, que según definición enviada por un radio escucha de Imagen Informativa, es: “El arte de comer mierda, felicitar al dueño de la vaca, pedir más y todavía llevar itacate a casa”. Ni modo.

Verba volant, scripta manent.