junio 14, 2006

Errores aritméticos de candidatos

Luis Pazos
El Financiero
14 de junio de 2006

Cuando estudiaba en la universidad de Nueva York, a principios de los setenta, compartí un departamento con un estudiante del doctorado en economía. Él formaba parte del equipo de asesores del en ese entonces candidato del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos.

Un día lo vi cabizbajo y le pregunté qué había pasado:

-Nos pusieron en ridículo por contradicciones en materia de aritmética. Por un lado, mi candidato prometía reducir impuestos y, por otro, incrementar los gastos. Nos demostraron que aritméticamente era imposible sostener esas promesas -me dijo mi amigo.

En los países subdesarrollados muchos candidatos pasan por alto no tan sólo cálculos actuariales para proyectar los ingresos o las repercusiones en el gasto de sus promesas, sino simples sumas aritméticas. Lo importante, dicen algunos candidatos, es ganar votos. Si ganamos, después vemos cómo nos las arreglamos. Promesas sin sustento y acusaciones sin respaldo son la constante de muchos candidatos en los procesos electorales en las democracias subdesarrolladas.

Pocos candidatos analizan racional y aritméticamente si lo que prometen es sustentable o lo que afirman tiene fundamento. En México uno de los candidatos sostiene que las empresas grandes no pagan impuestos y que los de menores ingresos son castigados por el fisco. Basta un simple análisis de los ingresos fiscales en México para comprobar que la mayoría de los impuestos provienen de las empresas medianas y grandes. No es posible aumentar los impuestos a ese sector sin provocar una mayor pérdida de competitividad internacional o migración de empresas a otros países. Ese candidato también sostiene que mediante la reducción de salarios a los altos funcionarios, que representan el 0.1 por ciento de las plazas del sector público, va a obtener ahorros para financiar programas de ayuda a los pobres.

Un simple ejercicio aritmético sobre el impacto de una drástica reducción de un 30 por ciento a los sueldos del presidente, secretarios, subsecretarios, directores y de cortar las pensiones a los expresidentes, muestra que los recursos provenientes de esos recortes en un año no alcanzarían ni para mantener 15 días la nómina de los maestros en el estado más pequeño del país. La mayoría del gasto en salarios se destina a personal de los servicios de salud (médicos y enfermeras), de educación (maestros), de seguridad (fuerzas armadas y policías) y administrativos (técnicos, secretarias y personal operativo).

Hay afirmaciones de candidatos que no tienen ningún sustento, pero que las lanzan para ganar votos, apostándole a la ignorancia o a la superficialidad en los juicios de muchos electores, aunque después se traduzcan en desequilibrios financieros o en promesas incumplidas.

Profesor de economía política

"El primero que plantó el miedo en México fue López Obrador"; él polarizó a la sociedad, señala Enrique Krauze a Crónica

Ricardo Pacheco Colín
La Crónica de Hoy
Miercoles 14 de Junio de 2006

Los candidatos y los partidos se han pasado de los límites razonables de la disputa electoral, expresa el doctor Enrique Krauze con energía; hay miedo y confusión y "el primero que plantó el miedo en México naturalmente fue López Obrador, él polarizó a la sociedad mexicana".

La entrevista con Crónica se desarrolla en su despacho de la Editorial Clío, en una tarde en que amenaza con lluvia. Enrique Krauze se ha puesto en el centro del debate con dos textos que van a fondo del proceso electoral mexicano: Para salir de Babel (Tusquets 2006) y "El Mesías tropical", aparecido en la revista Letras Libres de junio.

El último párrafo del libro de Enrique Krauze Para salir de Babel anuncia lo que podría ser una catástrofe política: "Si López Obrador no se atreve a ver con ojos críticos su propia actitud mesiánica, si insiste en concebir la política como una misión religiosa y no como un quehacer cívico y republicano frente a cuya natural impureza sólo cabe el respeto a las leyes y las instituciones creadas por los hombres, los mexicanos viviremos pronto (gane o pierda) tiempos de zozobra, 'con el Jesús en la boca'".

Preguntamos al doctor en Historia por el Colegio de México acerca de este pasaje que cierra su libro. Entonces apoya los codos en su escritorio, luego extiende las manos hacia el frente para darle mayor énfasis a su palabras. Y con un gesto de preocupación dispara:

"Yo creo que los actores políticos no parecen haberse dado cuenta cabal qué delicada y frágil es la democracia. Llevamos desde 1934 no sé cuántos sexenios en que el Presidente religiosamente toma posesión el 1º de diciembre.

"Descarrilar sin razones de peso este ferrocarril de la democracia es peligroso y el ánimo mismo —lo que se refleja en el título de mi libro— da la atmósfera que es de encono, de ataques, de asaltos verbales, de descalificaciones, de miedo."

Agrega el autor de La presidencia imperial:

"Yo creo que los candidatos y los partidos se han pasado de los límites razonables de la disputa hacia acciones que sólo confunden y aturden a la sociedad. Esta atmósfera es la Babel a la que hago referencia en mi libro. Esta babel es peligrosa. Hay miedo y hay confusión. Todo eso.

"El primero que plantó el miedo en México naturalmente fue López Obrador; él polarizó a la sociedad mexicana.

"Hemos sido un país de desigualdades, pobreza, y grandes problemas, pero aquí hay una unidad básica, siempre la ha habido: hay una identidad, una unidad básica; ya lo vimos hasta en los deportes. Hay un buen talante, hay un 'nosotros' por sobre las clases. El discurso de clases sociales es ajeno a la vida de México; yo lo puse en el texto: el ataque a los de arriba como explotadores de los abajo. Esto excluye a la mitad de la sociedad.

"Cuando descalificó aquella marcha cívica esto provocó un enorme desencanto que se tradujo en miedo: ¿de qué más es capaz esta persona?"

"Por otro lado hay que de decir que la campaña del PAN ha respondido al miedo con miedo. Yo sí le tengo miedo al miedo porque es un caldo de cultivo de malas pasiones y de malas acciones.

—Son palabras duras (acotamos), ¿no?

—Sí (responde al botepronto). Movilizar a la sociedad en contra de un veredicto ciudadano es una mala acción.

Y continúa el también ingeniero industrial con su enumeración: "Es terrible desacreditar el proceso electoral antes, durante y después de las elecciones. Es una mala acción. Desacreditar al IFE que finalmente ha sido una institución respetuosa y respetable, que ha mostrado su eficacia y su capacidad de servicio ya varios años, es una mala acción.

Hace unos días New York Times dijo que México estaba dividido como nunca. Por lo que el doctor Krauze aclara: "Yo no lo creo. Pienso que las sociedades humanas desde la Antigüedad son desiguales, algunas más que otras, algunas escandalosamente desiguales como la nuestra. Ahora esa desigualdad hay que combatir. La pobreza hay que atacarla, por
supuesto. En lo que no nos ponemos de acuerdo es en el cómo. Yo estoy en contra de que se combata de manera demagógica o con proyectos que niegan la modernidad, la realidad, globalidad, y mucho menos estoy de acuerdo de combatirla a partir de una concentración de poder en la figura presidencial".

Entonces, toma un momento de respiro para decir: "Yo creo que la sociedad mexicana no está dividida, que en lo profundo es una unidad en la pluralidad. Los mexicanos somos un 'nosotros', aunque unos tengan más y otros menos.

"Y sí es verdad que hay que combatir la pobreza y la desigualdad, pero no a costa de sembrar la mala hierba de las pasiones de clase. Creo cada vez menos en la revolución y creo cada vez más en las virtudes de la reforma."

A propósito de la personalidad de López Obrador, el doctor Krauze ha escrito un artículo que está causando revuelo en México: "El mesías tropical" aparecido en la revista Letras Libres de junio.

Aquí, nuestro entrevistado rescata un ensayo de Gabriel Zaid titulado El Dieciocho Brumario de Luis Echeverría, donde se habla de la "Personalidad Maná". El escrito de Zaid "es un clásico y muy vigente", dice Krauze, y agrega contundente:

"Yo creo que esa 'Personalidad Maná' se la fabricó Luis Echeverría, pero López Obrador se la cree. Echeverría era un político del PRI que para compensar su responsabilidad en el 68 quiso erigirse en un líder del Tercer Mundo. También echó a andar algunos proyectos políticos interesantes, hay que reconocerlo.

"Pero la 'Personalidad Maná' es la complicidad que se crea entre las ilusiones colectivas de la masa y el poder, y el hombre providencial que se cree tocado por una misión divina, demuestra complicidad —según dice Jung y lo recoge Zaid— crea desequilibrios profundos en la sociedad.

"Yo por eso escribí ese ensayo biográfico, dice, en el creo que las piezas embonan. Y agrega: "Nunca he escrito un ensayo con mayores ganas de equivocarme que éste. Espero que si llega López Obrador al poder, desmienta la hipótesis de que es un líder mesiánico, y se convierta en un líder moderno de la izquierda como Lula, como Lagos, Bachelet o Felipe González y demuestre que sabe acotar su poder."

"Más bolsas del super" por Paco Calderón