julio 04, 2006

Elecciones "apretadas" recientes

Para bajar, compartir, imprimir y pegar en todos lados.

(Una excelente idea surgida por aquí)

El retiro de Madrazo

Francisco Garfias
Arsenal
fgarfias@nuevoexcelsior.com.mx
Excélsior
4 julio de 2006

En los más altos niveles del PAN nos aseguran que están muy avanzadas las negociaciones para que los gobernadores del PRI reconozcan el triunfo de Felipe Calderón. Encabezan la lista Eduardo Bours, Sonora; Natividad González Parás, Nuevo León; Eugenio Hernández, Tamaulipas; Humberto Moreira, Coahuila…

Son ellos, los gobernadores del PRI, quienes aún tienen algo de poder, tras el desastroso naufragio del otrora partidazo. Son ellos, por el control que ejercen sobre sus diputados y senadores, los que le interesan al virtual presidente electo, para tratar de formar una mayoría presidencial en el Congreso.

Las pláticas con Roberto Madrazo para que reconozca el triunfo del panista "van más lentas". El candidato de la Alianza por México ha guardado un estratégico silencio sobre lo que es ya una victoria irreversible de Calderón (ver PREP). El tabasqueño debe dejarse de cálculos políticos y reconocer el resultado.

Por cierto que alguien muy cercano a Madrazo nos adelantó la semana pasada que si el tabasqueño perdía las elecciones, se retiraba de la política. Sería una sabia decisión. Lo sucedido el pasado domingo no le deja margen para quedarse.

Otra voz importante en estos delicados momentos es la de Cuauhtémoc Cárdenas. Conocemos al ingeniero. No le va a fallar a la República. Ya en 1988 antepuso los intereses del país a los suyos propios. Tenga la seguridad de que si la situación se complica, saldrá a dar la cara, así sea contra su desleal delfín.

El único que ya reconoció la victoria del panista es Roberto Campa. El candidato de Nueva Alianza declaró ayer que los partidos políticos no son la instancia indicada para otorgar triunfos o pronosticar derrotas. Sin embargo, con base en la información oficial publicada, el ex priista observó una tendencia "irreversible" que da el triunfo a Calderón.

Nadie ignora que detrás de esta declaración está la maestra Elba Esther Gordillo, amiga de la pareja presidencial y aliada de Felipe. No por ello deja de ser importante el reconocimiento de Campa, en estos momentos de regateo a la democracia por parte de un grupo de lopezobradoristas —a los que se quieren unir algunos priistas—, que intentarían ganar en los tribunales lo que se perdió en las urnas.

Elba Esther, por cierto, es una de las ganadoras de los comicios. Obtuvo el registro de su partido Nueva Alianza, metió una veintena de diputados en San Lázaro (que portan distintas camisetas), tiene un senador, o dos, ¡y de pilón sigue en el PRI..! Nos cuentan que durante todo el día de ayer, Gordillo recibió llamadas o se reunió con gobernadores del tricolor. "Existe el interés de ¡rescatar al PRI..!", nos dijo, con desparpajo, uno de sus colaboradores.

Un ex gobernador del tricolor, que conoce las entrañas del sistema, manifestaba ayer su convicción de que ni Manuel Camacho Solís ni Marcelo Ebrard ni los "chuchos" (Ortega y Zambrano) seguirían a El Peje en la "aventura" que significaría desconocer los resultados del IFE.

"Tienen mucho que perder. El arrollador triunfo de Ebrard en el DF lo coloca como precandidato para el 2012. Es lo que le conviene a Camacho. Los "chuchos" tienen más legisladores que nunca. El único que pierde es El Peje", subrayó el ex mandatario.

En el PAN hay mucha irritación con el IFE por la decisión de no dar a conocer los resultados del conteo rápido. "Se gastan una millonada en instalarlo, para luego tirar los resultados ‘a la basura’," nos dijo uno de sus dirigentes. Los panistas acusan a los consejeros de "acobardarse" ante un Zócalo lleno, que a gritos proclamaba la noche del domingo el triunfo de López Obrador.

En Arsenal, sin embargo, estamos convencidos de que el IFE actuó con prudencia. ¿Se imagina lo que hubiera pasado en el agitado Zócalo si a las once de la noche Luis Carlos Ugalde declara que las tendencias favorecen a Felipe?

En el último portal de Intrade, la pagina irlandesa de apuestas sobre la elección mexicana, el costo de una acción o bono por Felipe Calderón alcanzaba 95 dólares y el de López Obrador apenas cuatro. Allí se la dejo…

La debacle del PRI

Leo Zuckermann
Juegos de poder
Excélsior
4 juio de 2006
leo.zuckermann@cide.edu

Una cosa sí queda clara de la elección del domingo pasado: la debacle del PRI. Por donde se vea, lo ocurrido es un fracaso para un partido controlado, a nivel nacional, por sus operadores tradicionales, quienes siempre presumieron que ellos sí sabían cómo ganar elecciones. Con presunción argumentaban que, ya sin los tecnócratas que llevaron al PRI a la derrota, éste recuperaría su base social y regresaría al poder. Pues bien, estos supuestos colmilludos de la política han entregado las peores cuentas electorales de la historia del otrora partido hegemónico. Y, para comprobarlo, ahí están los números.

Las encuestas de María de las Heras se equivocaron y las de Reforma y El Universal acertaron: Roberto Madrazo efectivamente estaba en un lejano tercer lugar. Así lo reporta ahora el PREP del IFE, donde aparece con 22% de los votos (si se restan los nulos y los no registrados). Lo increíble es que el candidato priista no pudo ganar un solo estado; en 14 quedó en segundo lugar y, en 18, en tercero.

Ya había advertido en este espacio que los priistas siempre perdían cuando su único argumento era que ellos tenían la mejor estructura territorial. Cuántas veces no escuchamos en esta campaña que la guerra se gana por tierra, no por aire, y que el PRI tenía el mejor ejército terrestre. ¿Y dónde quedó el domingo? Como siempre, como en 2000 con Labastida, en puras promesas y nada de realidades.

¿Y dónde quedaron los "poderosos" gobernadores? Porque en el Estado de México, Veracruz y Puebla, entidades muy pobladas, Madrazo quedó en un penoso tercer lugar, mientras que en Nuevo León y Oaxaca quedó en segundo. Una de dos: o los gobernadores no pudieron hacer mucho ante un candidato tan malo como Roberto Madrazo o de plano bajaron las
manos porque éste nunca los convenció. En cualquier caso, la conclusión también fue adelantada en este espacio: los priistas se equivocaron de candidato.

Pero la debacle priista también llegó al Senado. Según el PREP, el PRI sólo ganaría en cinco estados y en 19 sería la primera minoría. Ganaría, por lo tanto, 29 senadores, más otros nueve de representación proporcional (por lograr 28% de la votación nacional en esta elección). El total: 38 legisladores, lo que representaría una pérdida de 20 senadores de los 58 que hoy tiene. Además, algunos son del Partido Verde, por lo que el PRI estaría muy lejos de los 52 senadores que al parecer tendría el PAN en la próxima Legislatura.

Ni qué decir en la elección de la Cámara de Diputados, donde el PRI con el Verde sólo ganaría en 63 de los 300 distritos, por debajo de los 98 de la coalición del PRD-PT-Convergencia y 139 del PAN. Con 28% de la votación efectiva, la Alianza por México podría obtener hasta 79 diputados más, para un total de 142. Repartiendo los suyos al Verde, el PRI tendría la presencia más escasa de su historia en la Cámara baja, por debajo del PAN y del PRD.

Durante años tuvimos un sistema de dos partidos y medio: PRI, PAN y PRD, respectivamente. Todo indica que vamos a continuar igual, nada más que con un orden diferente: PAN, PRD y ahora el PRI como medio. Esta es la terrible consecuencia de una elección en manos de "colmilludos" operadores. ¡Vaya que vale la pena que los priistas, antes de buscar pretextos, reflexionen al respecto!

Calderón, un nuevo equilibrio político

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior
4 de julio de 2006


Falta que el resultado sea oficializado este miércoles por el IFE, pero el triunfo de Felipe Calderón es ya irreversible: con 99% de las casillas computadas, mantiene una ventaja de casi 400 mil votos, un punto porcentual de diferencia respecto a Andrés Manuel López Obrador. El resultado es irreversible porque matemáticamente ya es imposible otro número, pero también porque para revertir 400 mil votos con impugnaciones, como aparentemente le están recomendando hacerlo a López Obrador algunos de sus asesores, se tendrían que anular miles de casillas y no existe un solo dato que avale esa posibilidad: la elección del domingo fue, en muchos sentidos, impecable y paradójicamente la mayor parte de las impugnaciones serias se han dado en el DF por el acarreo y la presión del voto ejercitados por el perredismo.

Fuera de analizarlas con mucho más detalle en los próximos días, la jornada electoral del domingo deja varias enseñanzas que son decisivas para el futuro. Primero, Calderón ganó derrotando el intento de dedazo e incluso a parte de la dirigencia de su partido. Demostró, en el camino, que esa vía, la de la designación de los candidatos desde arriba, ya no es viable y que por el contrario el haber sido un candidato alterno, basado en su propia fuerza, lo posicionó en un lugar que el PAN, lisa y llanamente, no estaba en posibilidades de ocupar hace apenas un año. Ello no implica desconocer que, aunque ha recibido muchas críticas justas e injustas, la gestión del presidente Fox sigue teniendo un índice de aprobación alto y eso ayudó a un buen candidato como Calderón.

Es también, ésta, la hora de la verdad de López Obrador. El tabasqueño realizó una elección impresionante. No sólo alcanzó la mayor votación histórica del PRD sino que lo ubicó como segunda fuerza política nacional, por encima del PRI. En el 88, Cuauhtémoc Cárdenas tuvo un gran acierto y un grave error: acertó, luego de la elección, en apostar por la institucionalización de las fuerzas que se habían congregado en torno a su candidatura y de allí nació el PRD. Se equivocó cuando permitió que los grupos duros del partido se terminaran deshaciendo de buena parte de la mayoría de sus principales activos dirigentes y se dilapidó un caudal político importantísimo. Si López Obrador opta ahora por querer impugnar las elecciones y busca ganar en la calle lo que perdió en las urnas, también dilapidará de la peor manera el capital que ahora ha acumulado. Porque, además, deberá tomar en cuenta que ganó muchas posiciones que debería ser de su interés preservar, con personajes que mañana querrán jugar, ellos también, un papel en el futuro del perredismo: Marcelo Ebrard, desde el gobierno del DF, buscará posicionarse, y lo mismo hará Ricardo Monreal desde el Senado. Cuauhtémoc Cárdenas también buscará recuperar sus posiciones y ello pasará, además, por el crecimiento de Lázaro Cárdenas Batel. Si López Obrador no asume que ellos son parte del capital político acumulado y tienen un papel autónomo que jugar en el futuro perderá el legado que pueda dejar en este proceso.

El derrumbe del PRI es real, pero es más real el de su candidato Roberto Madrazo: el tabasqueño apenas sobrepasa los 20 puntos mientras que los candidatos a senadores y diputados del tricolor alcanzan 27 por ciento. En este sentido, se deben marcar unos tres puntos de votos priistas que aparentemente se trasladaron a Felipe Calderón y otros cinco puntos que alcanzó en las elecciones legislativas Nueva Alianza y que representan votos del magisterio. Si Madrazo necesitaba alguna demostración de lo que perdió con la ruptura con Elba Esther Gordillo ya tiene una medida para estimarlo. Pero perdió también en muchos otros sentidos: por ejemplo, Francisco Labastida obtuvo casi el doble de los votos que Madrazo en Sinaloa o el propio Madrazo perdió en forma abrumadora en sus dos bastiones: Oaxaca y Tabasco. Hace un año,
todo parecía dado para que el priismo recuperara la Presidencia de la República: en apenas doce meses Madrazo y su equipo más cercano lograron llevarlo a un muy lejano tercer lugar, tanto en las presidenciales como en el Congreso. Una hazaña difícil de emular. Hoy a los gobernadores y a los legisladores priistas les quedará la tarea de reencauzar a su partido y olvidarse de los discursos restauradores que los llevaron al precipicio. Para el PRI, las alternativas son la refundación o la balcanización, no más.

Ya lo dijimos, pero Elba Esther Gordillo jugará un papel importante en el futuro. Nueva Alianza alcanzó el registro con un increíble 5% en el Legislativo. Esa bancada de Nueva Alianza será altamente cotizada en los futuros equilibrios porque, sumados con legisladores de otras fuerzas políticas, le podrán dar la mayoría a Calderón en el Congreso. Pero demuestra que la fuerza de Gordillo no era un tigre de papel.

Finalmente, una de las mejores noticias de esta elección es que el partido Alternativa, pese a la guerra sucia que sufrió de su llamada ala campesina, obtuvo el registro con un margen muy significativo. Alternativa y su candidata, Patricia Mercado, se convierten, así, en el referente de una nueva izquierda que será muy útil para renovar la política nacional. Ellos también han acumulado un capital que no pueden dilapidar.

Ayer decíamos que nadie ganó todo ni nadie perdió todo y eso es quizá lo que se confirma con los resultados dados a conocer por el propio IFE. Falta la confirmación oficial de los mismos, pero las tendencias ya están marcadas y son irreversibles: tenemos un nuevo presidente que buscará un gobierno de coalición; un Congreso sin mayoría, pero con un nuevo equilibrio interno; un PRD que tendrá que decidir entre apostar por el futuro o por el pasado; un PRI que se debate entre la refundación y la balcanización. Dos nuevos partidos, Nueva Alianza y Alternativa, que parecen con mayores posibilidades que algunos de los ya existentes. Tenemos un nuevo escenario político, con nuevos actores y nuevas posibilidades. Es una buena noticia.

Rally de mercados por Calderón, proceso electoral y factor AMLO

José Yuste
Activo Empresarial
Excélsior
4 de julio de 2006

El último rally alcista de la Bolsa con un candidato presidencial fue en los tiempos del viejo PRI, donde el aspirante tricolor, en un sistema electoral cerrado, era virtual ganador. Sucedió cuando dieron a conocer la candidatura de Carlos Salinas de Gortari.

El resto de la historia es conocida: el alza de la Bolsa fue tan elevada que Hacienda pidió cerrar el mercado bursátil y, en ese
momento, inició uno de los peores cracks que hemos vivido.

Ahora, las condiciones del rally alcista fueron totalmente distintas: sí hubo una fuerte elevación de la Bolsa porque Calderón genera confianza en los mercados, pero también porque avala un proceso electoral reñido, cuyos cauces han sido institucionales por parte de todos sus actores.

Desde temprano, los operadores vieron el PREP, preguntaron, analizaron, y llegaron a una conclusión: un punto porcentual de ganancia para Calderón significaba alrededor de 380 mil personas, lo que es difícil de remontar.

Calderón significa estabilidad para los mercados, por mantener disciplina fiscal (incluso se ha comentado que podría traer del FMI a Agustín Carstens como secretario de Hacienda, o pedirle a Francisco Gil que se mantenga durante otro año más).

Respetará la autonomía del Banco de México y de su gobernador, Guillermo Ortiz, con quien tiene buena relación. Y bajo dichas premisas buscará lanzar los cambios estructurales para impulsar un mayor crecimiento y generación de empleo. Obviamente, Calderón era el candidato de los mercados financieros.

Desde la primera hora de operación de la Bolsa se elevó hasta los 20 mil puntos, de los que no bajó (terminó ganando 4.77 por ciento). También los capitales regresaron rápido, y la moneda nacional se volvió otra vez superpeso al ganar 16 centavos y ubicarse en 11.23 pesos por dólar.

A los mercados les gustó el candidato virtualmente triunfador: Calderón, pero también el proceso electoral, donde todos los actores hicieron su parte.

El IFE, presidido por Luis Carlos Ugalde, fue prudente al mencionar que lo cerrada de la elección no le permitía dar un triunfador, pero hizo fluir la información del PREP (Programa de Resultados Electorales Previos), minuto a minuto, estado por estado, lo que dio mucha tranquilidad, sobre todo cuando las encuestas no podían arrojar un claro ganador.

El candidato perredista, López Obrador estuvo a punto de perder la calma cuando en el Zócalo "exigió" al IFE no quitarle su triunfo, pero aún allí logró contener cualquier movilización, lo que sirvió de gran tranquilidad para respetar el voto ciudadano y las instituciones.

El secretario de Gobernación, Carlos Abascal, cerca de las ocho de la noche, notó el empate técnico que venía y lo peligroso de que una de las grandes televisoras saliera a dar algún ganador, por lo que estuvo operando en la noche del domingo.

El PRI de Roberto Madrazo, a pesar de su primera aparición donde parecía ir en contra de los resultados, al final se mostró conciliador y dijo que respetaría al IFE.

Calderón y una jornada electoral donde todos los actores han actuado de manera razonada, a la altura de la ciudadanía que emitió su voto, dieron como resultado la respuesta positiva de los mercados. Aunque, cuidado: cuando existen ganancias tan altas, siempre quedan huecos, oportunidades de venta, y pueden venir los dolorosos ajustes.

Ya lo hemos vivido.

Los retos de Calderón antes de gobernar

Enrique Quintana
Coordenadas
Reforma
4 de julio de 2006

Felipe Calderón es el virtual ganador de la elección presidencial. Enfrenta cinco retos que deberá afrontar desde ya

Tal vez haya todavía algo de ruido en el camino, pero tendría que ocurrir algo extraordinario para que el candidato panista no asumiera la Presidencia el próximo 1 de diciembre.

Aunque pareciera prematuro, pues aún el IFE no da su dictamen y el Trife ni siquiera se asoma al escenario, el ruido va a pasar, tarde unos días o algunas semanas. Y lo que va a quedar es la sustancia, es decir, el País con el que habrá de enfrentarse Calderón.

Sin pretender ser exhaustivo, le enlisto una serie de retos que, a mi juicio, habrá de enfrentar Felipe Calderón en el curso de los próximos dos a tres meses.

1.- Legitimarse ante la mayoría que no votó por él. De acuerdo con las estimaciones que pueden realizarse sobre la base del PREP, votaron 42.2 millones de electores. Reste a ellos 2 millones de votos que fueron nulos o por candidatos no registrados. Esto quiere decir que del total de los votos válidos, el 60.7 por ciento fueron por candidatos diferentes a Calderón. Se puede estimar que, cuando concluya el recuento, Calderón sume algo así como 14.3 millones de votos. De acuerdo con los datos del IFE, el padrón es de 71.7 millones, lo que quiere decir que habrá obtenido el voto de sólo una de cada cinco personas de la lista del padrón. Por eso es que, al margen de que resulte legítimamente ganador de la carrera electoral, una de las primeras tareas que deberá emprender es legitimarse frente a las cuatro personas de cada cinco que no votaron o no lo hicieron por él.

2.- Construir el Gobierno de coalición. Calderón fue el único de los candidatos a la Presidencia que desde que arrancó la campaña puso sobre la mesa el tema de la construcción de un Gobierno de coalición. Está obligado a convertirlo en algo concreto. No se ha atendido suficientemente, pero su triunfo como candidato presidencial se derivó del voto diferenciado de los simpatizantes de Nueva Alianza. Es difícil creer que alguien votó por Calderón y luego decidió darle el registro a Nueva Alianza votando por este partido para diputado. Es más lógico suponer que los partidarios de Nueva Alianza (probablemente
maestros en su mayoría) votaron por su diputado y en cambio votaron por Calderón para Presidente. Hablamos de 1 millón 400 mil personas que de hecho dieron el triunfo a Calderón como un candidato que, de facto, llegó impulsado por una coalición y que tendrá que hacer un Gobierno que integre propuestas, ideas y personas de diferentes fuerzas políticas.

3.- Iniciar su Gobierno en septiembre. Calderón tiene la oportunidad única de "comenzar" su Gobierno antes de que termine el de Fox. En varias ocasiones, el Presidente Fox ha expresado su disposición a enviar a la nueva legislatura que se instala en septiembre propuestas de reforma que eventualmente impliquen un desgaste político. El Gobierno saliente y especialmente el Presidente Fox tomaría a cargo ese desgaste político de las primeras iniciativas. Zedillo ofreció lo mismo a Fox y el equipo entrante no aceptó entonces que se lanzara una propuesta de reforma fiscal. Calderón deberá aprovechar y empezar de facto su Gobierno en un lapso de menos de dos meses en lugar de esperar casi cinco meses.

4.- Debe equilibrar expectativas. Para poder sacar al PRI de Los Pinos, Fox tuvo que "sobrevenderse" y generar expectativas que muy pronto se demostró que eran inviables. El desencanto de mucha gente llegó cuando se pudo observar que quien había sido un muy buen candidato era en realidad un Ejecutivo bastante mediano. En esta elección, Calderón no tuvo el carisma ni el arrastre que tuvo Fox, pero lo que hizo fue suficiente para darle el triunfo por más apretado que haya sido. Ahora tiene la oportunidad de demostrar que es mejor Ejecutivo que candidato y que el contraste que se hará con el desempeño de Fox de entrada es un activo que deberá aprovechar.

5.- Deberá pintar su raya pronto. La razón por la que Calderón ganó es porque fue un candidato creíble. Tenga la certeza de que si hubiera sido candidato del PAN alguien con el respaldo visible de Fox (o peor aún, de Marta), no hubiera tenido la menor posibilidad de competir. La historia hubiera sido otra. Ahora, al mismo tiempo que Calderón está obligado a aprovechar la oferta de Fox de mandar sus primeras iniciativas antes de llegar a Los Pinos, también deberá hacer manifiesto muy rápido que se trata de un Gobierno diferente, con otra dinámica, con otra estructura, con otro liderazgo. Y, si para eso debe mandar señales claras de que hay distancia con Fox, tendrá que enviarlas. En suma, la distancia que tomó como candidato y que le ganó credibilidad, deberá tomarla de nuevo como Presidente.

E-mail: enrique.quintana@reforma.com

Saludan mercados ventaja de Calderón y empiezan las apuestas sobre el próximo gabinete

Darío Celis Estrada
Tiempo de Negocios
Reforma
4 de julio de 2006

Tras conocerse ayer muy temprano las tendencias favorables al candidato del PAN sobre el abanderado del PRD, los mercados financieros reaccionaron

La Bolsa Mexicana de Valores, que preside Guillermo Prieto, cerró con una ganancia de 4.77 por ciento, la segunda más alta en lo que va del año. A su vez el peso registró la mejor ganancia en una sola jornada desde el 23 de enero del 2004.

Obviamente que los inversionistas se sienten mucho más seguros y cómodos con Felipe Calderón en la Presidencia, toda vez que se espera mantenga una política de continuidad a lo que hizo Vicente Fox.

Además, los dueños del dinero y los mercados estiman medidas de apertura económica y de promoción de nuevas inversiones y sobre todo empleos, algo que no estaba muy claro en la plataforma de Andrés Manuel López Obrador.

Ahora sólo resta aguardar hasta la confirmación de esa tendencia, irreversible para muchos, que se deberá dar hasta mañana, una vez que el IFE de Luis Carlos Ugalde anuncie al ganador de la Presidencia.

En el entretanto, ya se imaginará usted que ayer en el equipo calderonista se empezaban a construir infinidad de escenarios de gobierno y del primer círculo que acompañará al michoacano en su nueva encomienda.

Por ejemplo, otra vez el nombre de Agustín Carstens, el número dos del Fondo Monetario Internacional, se daba como seguro futuro secretario de Hacienda y Crédito Público, en sustitución de Francisco Gil.

En la secretaría de Relaciones Exteriores se ubicaba a Luis Téllez, recientemente incorporado al equipo de asesores de Calderón. Téllez también fue candidateado a la SHCP. Hoy preside el fondo financiero Carlyle.

Otro ex priísta que a últimas fechas asesoró a Felipe Calderón es Rogelio Gasca Neri, quien más de uno lo ve con buenas posibilidades para encabezar la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que lleva Pedro Cerisola.

En la Secretaría de Economía, hoy al mando de Sergio García de Alba, se menciona a Carlos Elizondo Mayer-Serra, actual embajador de México ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Tomas Ruiz, ex subsecretario de Ingresos y actual director de la Lotería Nacional, puede ser llamado a dirigir el principal banco de segundo piso: Nacional Financiera, al mando de Mario Laborín.

Y a la jefatura de la oficina de Políticas Públicas de la Presidencia, o algo parecido, podría ir Javier Lozano, elemento que supo acercarse a Calderón, a tal grado que jugó un papel estratégico en el llamado "cuarto de guerra" de la campaña.

Avalan mercados comicios, riesgos por accionar del PRD y se cae agenda de Ramírez de la O

Alberto Aguilar
Nombres, Nombres y... Nombres
Reforma
4 de julio de 2006

AUNQUE NO LO crea, ayer más de un empresario festejaba la victoria parcial, para algunos ya irreversible, de Felipe Calderón frente a Andrés Manuel López Obrador, dados los datos preliminares del IFE de Luis Carlos Ugalde con la totalidad del universo de actas procesadas.

Como sabe "el peje" no es muy querido en algunos círculos empresariales.

El riesgo que se visualiza para el proceso electoral, auténtica fiesta democrática con más de 39 millones de votantes, es el cuestionamiento de los resultados por el PRD.

Si su accionar se circunscribe a instancias legales no habrá problema, pero si se convoca al encono social en las calles, el cariz será otro.

Ayer la bolsa ganó 4.77 por ciento y el peso se revaluó 18 centavos, especia de aval de los mercados a lo sucedido el domingo, porque avanzó la democracia.

La división en el Congreso fue la primera buena noticia. Es como un seguro frente a decisiones controvertidas del próximo gobierno. El PAN logró 33 por ciento del Congreso, en tanto que el PRD quedará con 29 por ciento a repartir con PT y Convergencia.

A su vez el PRI cayó a una tercera posición con 27 por ciento.

El próximo presidente tendrá que conciliar con todas las fuerzas o de lo contrario habrá otro sexenio con un avance limitado.

También deberán recogerse las inquietudes que motivaron la división en el voto y gobernar con una visión más social para mitigar la magra distribución de la riqueza.

El PAN mantuvo la delantera en los resultados del IFE todo el tiempo, lo que favoreció la compra accionaria y un volumen de 175.4 millones de títulos en la BMV.

Si el PRD se vuelca a las calles y surge cualquier conato de violencia, los mercados seguramente reaccionarán.

Tampoco resulta lo más ideal el que los cuestionamientos puedan llevar la decisión para el nuevo presidente a su fecha límite que es el 6 de septiembre.

Afortunadamente hoy no habrá mercados en EU, lo que dará un colchónpara la evolución del tema.

Es claro que los resultados electorales no se dieron conforme a la expectativa de López Obrador y su gente. Para ellos estaba amarrada una victoria incluso con un buen porcentaje de distancia.

Se sabe que el asesor económico de AMLO, Rogelio Ramírez de la O incluso tenía programado para este lunes un "conference call" a las 8:00 AM con las corredurías en NY. Para las 10:00 había amarrada una cita en la BMV de Guillermo Prieto para entrevistarse con intermediarios bursátiles, y al mediodía daría una conferencia de prensa.

El consultor también tenía agendadas entrevistas con Francisco Gil Díaz en la SHCP y Guillermo Ortiz en Banxico, para cenar por la noche con el Grupo de los 10 en Monterrey.

Por eso la reacción externada en cuanto a cuestionar de bote pronto al IFE.

Indicador Político

Carlos Ramírez
Martes, 4 de julio de 2006
El Financiero

• AMLO julio 2: ganó la tesis del compló.
• Y el peso de los diez puntos de ventaja.

Agobiado por el delirio de persecución, Andrés Manuel López Obrador cometió el domingo por la noche un error estratégico: interpretar los signos de confusión sobre los resultados del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) como parte de un compló en su contra. Azuzado por los sectores duros de su equipo de campaña, salió a anunciar su triunfo basado en encuestas de salida.

El candidato perredista interpretó el mensaje del consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, de las 11 de la noche como una estrategia para maquillar resultados, cuando la justificación del órgano electoral radicaba en el cruce, casi como trenza, de las tendencias a favor de López Obrador y Calderón. Y luego a López Obrador le dio mala espina el discurso de Fox porque el candidato perredista se había opuesto a cualquier mensaje del presidente de la República.

Irritado, López Obrador dilucidó que le querían escamotear el resultado. En su cuarto de guerra fueron dos las voces más radicales: Martí Batres Guadarrama y Federico Arreola. Lo malo de su cálculo político fue el hecho de que López Obrador operó el madruguete a su favor de manera personal, sin utilizar al presidente del PRD o a uno de sus coordinadores de Redes Ciudadanas. Con ello, López Obrador cerró cualquier posibilidad de negociación política aun en el caso de que le fuera adjudicada la victoria.

De hecho, se reprodujo la crisis electoral de 1988, con varios de los protagonistas de entonces. De acuerdo con la versión de Miguel de la Madrid, contada a Jorge G. Castañeda para su libro La herencia, Salinas se negaba a salir a proclamar su triunfo por carecer de documentos probatorios. Y eso que la elección había sido operada por Manuel Bartlett, secretario de Gobernación en funciones de presidente de la Comisión Federal Electoral. Peor aún: el propio presidente De la Madrid apresuró a Salinas para que saliera a cantar su victoria. Alrededor de la medianoche, el presidente del PRI, Jorge de la Vega, declaró el "triunfo rotundo, legal e inobjetable", aún después de que la CFE había señalado que no había datos suficientes para hablar de una victoria.

Otro de los personajes de entonces fue Manuel Camacho, asesor y operador político del candidato Carlos Salinas. De acuerdo con De la Madrid, "Salinas estaba encerrado en su despacho con Camacho y (Joseph-Marie) Córdoba". De la Madrid le dijo a Salinas: "si usted no proclama su triunfo va a haber problemas". Agregó: "tradicionalmente el candidato del PRI sale hacia las once o doce de la noche y proclama su triunfo". Salinas le contestó: "es que no tengo bases para hacerlo". Desesperado, De la Vega le dijo al presidente De la Madrid: "si usted me autoriza, lo proclamo". De la Madrid lo aprobó: "ándale, proclámalo".

Para De la Madrid, Salinas se dejó llevar por Camacho. "Llegaban noticias de que Cuauhtémoc había avanzado mucho, que había dudas sobre las cifras, sobre el manejo de la información. Él (Salinas) quería ser muy quisquilloso, sobre todo aconsejado por Camacho, quien pensaba que, si se manejaban con más prudencia y gradualismo en las cifras, se facilitaría la negociación con la oposición". Al final, la crisis estalló porque el gobierno se había comprometido a dar al triunfador esa noche y Bartlett manipuló las cifras porque beneficiaban a Cárdenas.

Camacho es hoy operador y asesor político de López Obrador. Sólo que López Obrador escuchó el domingo sólo a los grupos radicales, a los de la ruptura. Y al salir a proclamar su triunfo basado sólo en encuestas y no en cifras del PREP, su capacidad de movilidad política se redujo a su mínima expresión. Peor aún: al encabezar la protesta, López Obrador se convirtió en el factor de ruptura institucional del proceso electoral y cerró todas las puertas a la revisión de las cifras.

En el fondo, López Obrador se colocó en la posición maximalista del todo o nada: o la presidencia para él o para nadie. La estrategia del PRD radica ahora en entorpecer el conteo, arrinconar al IFE, presionar al Tribunal Electoral y conducir el proceso hacia la anulación de las elecciones por presuntas irregularidades en el conteo. Con ello, el escenario es el de que no haya candidato triunfador y que haya un presidente interino el 1 de diciembre que convoque a nuevas elecciones.

López Obrador ha demostrado hasta la saciedad que no sabe perder. Lo demostró en sus tres marchas de noviembre de 1991, noviembre de 1994 y abril de 1995: impugnaciones sin presentar pruebas y demandas de anulación de elecciones y de interinatos o de entrega del poder. Su confrontación contra el IFE por los resultados del domingo obedecen al mismo modelo: resolver las elecciones en las calles.

El problema de fondo radica en el autoconvencimiento de que siempre llevó diez puntos de ventaja en las encuestas. No se trató de una estrategia. El perredista se rodeó de encuestólogos y estrategas que le juraron esa ventaja desde octubre de 2005, sin variar ni medio punto en todo 2006. Por tanto, López Obrador se creyó la versión. Por eso su primera sorpresa fue saber que Felipe Calderón, a quien considera un burócrata sin carisma ni perfil social, le pisaba los talones al rayito de esperanza. El enojo contra encuestas fue real: imposible el empate si él tenía diez puntos de ventaja.

Al final, proclamó su triunfo con apenas 500 mil votos, 1.2 puntos de ventaja. Y el único camino para impedir la victoria de Calderón es reventar el proceso electoral. Su enojo es tan profundo, que no quiere que nadie haga las cosas por él. Por eso colocó dos diques: nadie va a negociar en su nombre y habrá que vencerlo a él en el conflicto postelectoral. Y se prepara para su paso final: convertir el Zócalo de la ciudad de México en la mesa de confrontación de documentación electoral.

López Obrador no quedará convencido de su derrota si antes no lo convencen que la ventaja de diez puntos en las encuestas fue un engaño. Por eso se jugará el todo por el todo: o él o nadie.

(Lea el Diario de Campaña de Carlos Ramírez, todos los días desde las cinco de la tarde en www.lacrisis.com.mx o www.indicador-politico.com.mx.)

Avala Congreso del Trabajo triunfo de Felipe Calderón

Milenio
4 de julio de 2006

Dice que las cifras que reporta el IFE, tanto en el Programa de Resultados Electorales Preliminares como en los conteos rápidos, son creíbles y no dejan lugar a ninguna duda.

El Congreso del Trabajo avaló el triunfo de Felipe Calderón Hinojosa en la elección presidencial del pasado domingo, y anunció que ofrecerá todo su apoyo al gobierno que encabezará el candidato del Partido Acción Nacional (PAN).

En un comunicado, la organización obrera señaló que "el Congreso del Trabajo reconoce que para todos los mexicanos y los trabajadores del país quedó claro que el candidato Felipe Calderón ganó la elección presidencial".

Asimismo, consideró que las cifras que reporta el Instituto Federal Electoral (IFE), tanto en el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) como en los conteos rápidos, son creíbles y no dejan lugar a ninguna duda.

Estableció que el pleno del Congreso del Trabajo coincidió en que nadie debe ni puede estar por encima de la ley ni de las
instituciones.

"Los dirigentes de las federaciones, confederaciones y sindicatos nacionales que agrupa el CT, coincidimos en que los mexicanos fuimos a votar y expresamos claramente nuestra voluntad democrática sobre quién es el indicado para ocupar la Presidencia de la República", refirió.

El Congreso del Trabajo también expresó una felicitación a los candidatos presidenciales que tuvieron la honestidad valiente de aceptar los resultados del IFE, sabedores de que con su actitud contribuyen a fortalecer a México y a su democracia.

"Ningun candidato tiene derecho de manchar una elección tan limpia y nutrida como nunca se había registrado en el país, y de lo cual dan constancia los observadores extranjeros que cumplieron a cabalidad su labor de supervisar la jornada civica", indicó.

Finalmente, el CT estableció que todos los integrantes de la máxima agrupación laboral del país exigen se respete la decisión mayoritaria del pueblo mexicano, expresada en las urnas el domingo 2 de julio y que ha sido reconocida claramente por el IFE.

Este arroz ya se coció

El Observador
Samuel García
Milenio 4 de julio

Poco después de las siete de la noche del lunes 3 de julio el PREP había contabilizado 98.37 por ciento de las actas y daba una diferencia de 397,265 votos a favor de Felipe Calderón sobre Andrés Manuel López Obrador. Una tendencia que parece irreversible. Simultáneamente el candidato perredista declaraba en conferencia de prensa que "no reconoce los resultados que ha difundido el IFE en el PREP", por considerarlos irregulares.

Con esta afirmación López Obrador echa por tierra todo el conteo que difundió el IFE vía internet en las 24 horas posteriores a la elección en aras de la transparencia del proceso electoral y propone regresar a cero, es decir, a contar las actas una por una. Situación prevista en las leyes electorales.

López Obrador ha tocado los tambores de guerra utilizando subrepticiamente su arma favorita: la existencia de un complot en su contra. En la crítica que hizo desde la misma noche de la elección subsiste la idea de que hubo una "elección de Estado" a la que se plegaron los consejeros del IFE, los medios de comunicación electrónicos y, supongo, también los observadores electorales nacionales e internacionales que calificaron la elección en general de transparente y confiable, como lo reportó ayer MILENIO. En fin, todo un supuesto aparato para no dejar que El Peje llegue a la presidencia de la República.

La intención es clara: tensar la cuerda presionando con declaraciones y manifestaciones callejeras en el centro del país mientras que se impugnan los resultados de la elección, para ver qué encuentran. Son patadas de ahogado.

López Obrador perdió la elección presidencial por una nariz que equivale a varios cientos de miles de votos y difícilmente va a revertir este hecho que ha sido aceptado por la opinión pública. Ayer lo reconocieron así los inversionistas que impulsaron fuertemente a la bolsa de valores y que provocaron una apreciación del peso. Diarios influyentes como Financial Times y Wall Street Journal también han reconocido el virtual triunfo del panista en sus páginas de internet.

Ahora correrán las impugnaciones. Seguramente habrá más ruido del que hubiéramos esperado los ciudadanos, pero la elección ya se definió. El PAN ganó la Presidencia de la República, el PRD tuvo un avance histórico en el país que difícilmente arriesgará y el PRI está hecho añicos. Los mercados financieros seguirán tranquilos.

sgarcia@elsemanario.com.mx

Y el ganador es... ¡Marcelo!

En Privado
Joaquín López Dóriga
Milenio
4 de julio de 2006

No, aquel no votó por AMLO, votó por él mismo; por su salvación. Florestán

Hace algunos años, los más extraordinarios magos de Las Vegas (hasta les construyeron un hotel para sus presentaciones) eran la pareja conocida como Sigfrid y Roy.

Sigfrid, un rubio platino, era la estrella que ponía en su lugar a todos, aparecía y desaparecía fieros animales, lograba lo imposible, brillaba en el escenario y se llevaba los aplausos y la admiración de todos, mientras que Roy, su discreto y eficaz ayudante, guardaba un distante tercer plano.

Lo que nadie sabía es que Roy, el asistente, era el jefe, el que mandaba y dirigía, y Sigfrid el que brillaba, más que mago, magazo y protagonista, era su empleado.

Cuando vi operar, hace también algunos años, a la pareja de Manuel Camacho y Marcelo Ebrard, los encuadré en la estructura de Sigfrid y Roy: Manuel era la estrella, el alter ego de Carlos Salinas, el que ponía en su lugar a todos, el que aparecía y desaparecía fieros animales, lograba lo imposible, brillaba en el escenario y se llevaba los aplausos y la admiración de todos, mientras que Marcelo, su discreto y eficaz ayudante, guardaba un distante tercer plano.

Lo que nadie sabía es que Marcelo, el asistente, era el jefe, el que mandaba y dirigía, y Manuel, el que brillaba, más que mago, magazo y protagonista, era su segundo.

Esto se confirmó en el momento en que Andrés Manuel López Obrador designó a Marcelo su candidato para sucederlo en el GDF y Camacho se fue diluyendo en esa relación.

Cuando el domingo por la tarde apareció Ebrard para cantar su triunfo, arrollador, para el gobierno capitalino, su rostro no correspondía a esa victoria, quizá reflejando el desánimo que para esa hora, casi las siete, reinaba en el cuartel general del PRD.

Esto era el domingo.

Mañana, de confirmarse el triunfo de Felipe Calderón a la Presidencia de la República, el gran ganador de la jornada habrá sido Marcelo, que se convertirá en protagonista, por primera vez, de su propia historia, jefe de Gobierno del Distrito Federal y, desde ahí, en precandidato presidencial.

Porque de ser AMLO, hubiera sido sólo un regente.

Retales

1. CIRUGÍA MAYOR. Anoche se reunieron los mandos priistas para iniciar su reconfiguración, luego de su fracaso electoral. Fueron los gobernadores, los dirigentes y jefes de sectores. Quieren separar la derrota de Madrazo de la de su partido. A ver quién se queda con esa franquicia que políticamente vale mucho;

2. DECLARACIÓN. Ayer, Manlio Fabio Beltrones hizo el único reconocimiento priista de la derrota del domingo, al decir:
"Reconocemos que los resultados no nos fueron favorables"; y

3. REVANCHA. Mientras Madrazo perdió e hizo olvidar al candidato priista del 2000, Francisco Labastida ganaba un escaño al Senado por Sinaloa.

¡Sonríe!, llegó la alegría: ganó Felipe

Carlos Mota
Cubículo Estratégico
Milenio
4 de julio de 2006

No hay duda. El nuevo Presidente de México será Felipe Calderón. Los mexicanos no se equivocaron. Emitieron el voto más razonado de la historia, luego de reflexionar lo que le convenía al país: continuar por el camino que nos está beneficiando, o cambiar radicalmente de modelo económico, como lo quería el ex candidato AMLO.

A Calderón tendremos que exigirle mucho. Deberá lograr lo que Fox no pudo: fortalecer las instituciones; materializar las reformas energética, fiscal, laboral y del Estado; y acordar con todas las fuerzas políticas y económicas un consenso que catapulte a México hacia el desarrollo.

De antier debe destacarse lo ejemplar de la jornada electoral. Hasta el PRD lo reconoció, en voz de Jesús Ortega, en su mensaje nocturno. Quienes dudaban de la imparcialidad de Luis Carlos Ugalde y del IFE hoy tendrán materia para recular. Incluso los candidatos perdedores del PRI, Roberto Madrazo y Beatriz Paredes, quisieron llamar la atención con declaraciones fuera de tono y con dudas sobre el IFE. Más tarde el PRI reconoció la pulcra labor del Instituto.

La elección de antier reveló un sentimiento íntimamente guardado en el pueblo mexicano: no nos queremos ver como perdedores. Por eso triunfó Calderón, cuyo discurso en campaña nunca versó sobre el resentimiento de las clases sociales, sino sobre la prosperidad a la que todos tenemos derecho y que el PAN ha mostrado a un mayor número de grupos
sociales bajo el mandato de Vicente Fox.

Felipe Calderón triunfa por dos razones. La primera, la más importante, porque supo capitalizar un discurso de triunfo en un país de jóvenes. La segunda, porque el mexicano promedio ha probado las mieles de la estabilidad económica. Y ante la duda del viraje hacia la izquierda, ambas variables sumaron en positivo hacia el candidato más fresco e identificado con el mundo moderno.

Ya no cabe la rispidez. El triunfo de Felipe quizá no sea percibido como contundente, pero sí debe tomarse como claro y transparente. Es un triunfo real. Y significa mucho. Primero, que los mexicanos quieren ver hacia el futuro; segundo, que el PAN se ha consolidado como la primera fuerza política nacional. Tercero, que el PRI está camino a su desaparición.

Consigna: degollar al árbitro

Carlos Marín
El asalto a la razón
Milenio
4 de julio de 2006

Ganará quien apueste a que Andrés Manuel López Obrador no falseó la fotografía del acta en que se lee que obtuvo 188 votos ni alteró una imagen del PREP, a fin de que la cifra se redujera a 88.

Errores como ése no deben ser pocos en el levantamiento de datos, pero se necesitarían cuatro mil 22 iguales para sumar los 402 mil sufragios que le aventaja Felipe Calderón y poder insinuar que en el IFE se cocinó un "fraude cibernético".

Pero si fueron variadas las modalidades para que las cuentas favorecieran al panista, qué timoratos y poquiteros los conspiradores, y cuánta corrupción de una supuesta pandilla de ingenieros, capturistas, comisionados científicos y consejeros electorales que, sin embargo, ¿dejó un reguero de evidencias de su cochinero?

Así como ante malas noticias no falta quien busca degollar al mensajero, es evidente que se preparó un cadalso para sacrificar al árbitro del clásico de clásicos en el sucio juego de la política.

Nuevo Presidente

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"Un desacuerdo honesto es con frecuencia un buen avance". Mahatma Gandhi

La decisión final de la elección presidencial la tomarán el miércoles no los consejeros del IFE sino los miles de ciudadanos y funcionarios que en los centros distritales contarán los resultados de las actas de casilla. Hay indicios, sin embargo, de que el resultado final puede ser una sorpresa.

Andrés Manuel López Obrador entró a la elección del 2 de julio como el favorito, quizá no de manera abrumadora, pero sí ligeramente sobre su rival Felipe Calderón. Si bien no todas las encuestas colocaban al tabasqueño en primer lugar, sí lo hacían las que tienen más repercusión en los medios de comunicación. Pero independientemente de a quién tenían en primer lugar, casi todas las encuestas mostraban un fortalecimiento de López Obrador a partir del segundo debate y en particular como consecuencia de las acusaciones a Calderón por su "cuñado incómodo".

Quizá más significativo es que tanto los inversionistas de Nueva York como los apostadores de Las Vegas, para quienes atinar a un pronóstico es más que un ejercicio académico, hacían favorito al perredista. Muchos especialistas afirmaban, por otra parte, que en las encuestas había un voto oculto a favor de López Obrador en el amplio universo de las no respuestas.

Hoy, sin embargo, todo parece indicar que el panista Felipe Calderón será el triunfador de la elección presidencial más cerrada en la historia del país. En el momento de escribir este artículo, con el 98 por ciento de las actas computadas en el PREP, Calderón está adelante por 1 punto porcentual y con casi 400 mil votos de ventaja sobre López Obrador. Es verdad que el Programa de Resultados Electorales Preliminares no representa una muestra representativa de la población, por lo que podría ocurrir que en el 2 por ciento de actas que queda por registrar se modifique el rumbo de la elección, pero la experiencia sugiere que esto es virtualmente imposible.

En caso de que el conteo oficial de este 5 de julio ratifique la tendencia del PREP, dos preguntas quedan en el aire. La primera tiene que ver con la actitud de los perdedores, y en particular la de López Obrador; la segunda con la del aparente ganador, Calderón.

López Obrador ha mantenido durante buena parte de la campaña y hasta la noche de la elección la posición de que respeta el trabajo del IFE, pero no si esto significa una derrota suya. En los últimos meses de campaña cuestionó constantemente al IFE. Además, sostuvo de manera testaruda que una encuesta misteriosa e inamovible le daba siempre 10 puntos de ventaja y que todos los demás especialistas estaban equivocados.

En la noche del 2 de julio, al dirigirse a sus simpatizantes una vez que el consejero presidente del IFE -al que él llamó "director"- señaló que el comité técnico no podía dar el resultado del conteo rápido debido a la diferencia tan estrecha entre el primero y el segundo lugar, López Obrador se autoproclamó vencedor y dijo que sus encuestas y conteos rápidos le daban una ventaja de 500 mil votos. Como ocurrió con la encuesta previa que supuestamente le daba 10 puntos de ventaja, y que "comprobaba" que todas las demás estaban cuchareadas, el perredista nunca se molestó en citar el nombre de las empresas que habían realizado estos estudios o su metodología.

Si, como todo parece indicar en este momento, Calderón resulta triunfador con 300 mil o 400 mil votos, ¿cuál será la actitud de López Obrador? ¿Se negará a reconocer el resultado y afirmará que tiene esa ventaja de 500 mil votos que ha dicho tener? ¿Ordenará movilizaciones de sus grupos de simpatizantes -de los maestros de Oaxaca y los mineros de Napoleón Gómez Urrutia o de los cientos de miles que abarrotaron el Zócalo este domingo- o se limitará a presentar las denuncias a las que la ley le da derecho ante el Tribunal Electoral?

Y si Calderón es Presidente, ¿se dará cuenta realmente de que un triunfo por un margen de menos del 1 por ciento de los votos lo obliga a buscar acuerdos para impulsar su programa de gobierno?

Haya ganado o perdido, López Obrador sigue convertido en un personaje fundamental de la vida de nuestro país. Si Calderón realmente quiere transformar el país, necesitará negociar con él y los perredistas o con un PRI muy debilitado pero que, como el PRD en las últimas dos legislaturas, quedará convertido en un partido bisagra.

El próximo presidente de la República carecerá de una mayoría en el Congreso. Ésa es la decisión de los ciudadanos. Éstos han ordenado que, quienquiera que gobierne México en el próximo sexenio, llegue a acuerdos con la oposición. Y se trata de un mandato que no será posible desobedecer.

Alianzas

Empiezan a surgir las lecciones de la complicada elección del 2 de julio. Quizá una de las más claras es que los partidos grandes han cometido un error en sus alianzas. Es difícil pensar que el Partido Verde le ha aportado votos al PRI o el Partido del Trabajo y Convergencia al PRD. Pero ahora tanto el PRI como el PRD tendrán que compartir sus escaños en el Congreso con los pequeños. Mientras tanto los partidos que se presentaron solos por obligación legal, Alternativa y Nueva Alianza, han demostrado ya su capacidad de conseguir votos.

Correo electrónico: sarmiento.jaquemate@gmail.com

Templo Mayor en Reforma

Templo Mayor
4 de julio de 2006
F. Bartolomé
Reforma

YA SE VEÍA VENIR: si la realidad no es como la quiere Andrés Manuel López Obrador... ¡peor para la realidad!

AHORA RESULTA que el IFE está en un error porque el PREP se niega tercamente -casilla por casilla- a ratificar los 10 puntos de ventaja que tiene el Rayito de Esperanza de acuerdo con esa encuesta súper profesional que sólo él y nadie más que él conoce.

PERO QUIZÁ sus angustias se aliviarían si tomara algunas clases de matemáticas pa' entenderle a esto de la suma de votos.

SEGÚN López Obrador, no le parece lógico estar en el segundo lugar habiendo "ganado" en tres de cinco circunscripciones electorales, en 155 de 300 Distritos, en 16 de 32 estados.

ASÍ PLANTEADO suena grave y hasta huele a compló, nomás que al tabasqueño se le olvida un pequeño detallito: en México los votos se cuentan uno por uno y no en paquete.

ES DECIR, aquí no es como en Estados Unidos donde el candidato que gana en un estado se lleva todos los votos de esa entidad, que es lo que pretende reclamar López Obrador.

ASÍ QUE, para evitarse un entripado innecesario, será mejor que saque el ábaco y se ponga a contar como debe ser y no como cree que le conviene.


DETRÁS de la decisión de Roberto Madrazo de reconocer su derrota, estuvieron los gobernadores priistas.

TRAS LA ARRASTRADA que le pusieron a su candidato en la elección presidencial -y de paso al PRI- los mandatarios decidieron no esperar y pusieron manos a la obra inmediatamente.

POR ESO mientras Madrazo se pasó todo el día encerrado en su casa sin salir ni siquiera a la esquina, los gobernadores priistas se reunieron en el Sheraton para abordar un asunto crucial: la urgencia de validar la elección.

DESPUÉS, los mandatarios se reunieron con Mariano Palacios Alcocer para presionar sobre el tema, lo que finalmente sucedió anoche.

AL ACEPTAR que fue derrotado en buena lid, el tabasqueño pone en un aprieto a López Obrador pues lo deja prácticamente solo en su pretendida impugnación.



Y MIENTRAS los priistas se recuperan de la cruda realidad electoral, algunos analistas ya identificaron cinco rubros que se combinaron para recetarle al PRI su domingo negro.

1. "EL EFECTO CALDERÓN": No cabe duda que los electores principalmente del norte del país se movilizaron para votar por el candidato del PAN, unos por simpatía y otros para evitar el triunfo de AMLO.

2. "EL COLAPSO DE MADRAZO": Los números explican el efecto negativo que tuvo el candidato del PRI, pues cayó muy por abajo de los votos que obtuvo Francisco Labastida en el 2000.

3. "LA CRISIS DE LA MARCA TRICOLOR": En el 2000, los partidos pequeños no le hicieron mella al PRI, pero ahora hasta el Panal le pegó.

4. "EL MITO DE LA MOVILIZACIÓN": La otrora carta fuerte del PRI nomás no apareció para los tricolores.

5. "EL VOTO DE CASTIGO": Aunque digan que no, hubo un voto anti-PRI motivado por los gobiernos tricolores -estatales y municipales- a los que se les reprocha corrupción, dispendio y el abandono de las prioridades de la gente.

La Virgen triunfó.- Fuentes

Entrevista
Nathan Gardels
Global Viewpoint
Traducción: Jorge A. López

Cree escritor mexicano que victoria de Calderón significaría que funcionó la 'campaña del miedo'

El escritor mexicano Carlos Fuentes considera que un triunfo del panista Felipe Calderón en la elección presidencial demostraría el peso que aún tiene el catolicismo en la sociedad mexicana y que la campaña del miedo contra Andrés Manuel López Obrador funcionó.

¿Qué significa para México que Felipe Calderón, el candidato de la derecha, haya ganado (en forma no oficial) la elección contra Andrés Manuel López Obrador, de izquierda, por un margen muy estrecho?

Significa que la campaña del miedo contra López Obrador -de que regresaría a México a sus viejas costumbres- funcionó. Significa que el Presidente Fox todavía es popular en México, que no fue un lastre para Calderón. Significa que Calderón ahora tiene que ser persuadido para que se aleje de la facción de extrema derecha de su propio partido.

Quienquiera que ganara esta elección tendría que haberse movido hacia la centroizquierda o la centroderecha. México es ahora una democracia normal en la que, como en otras partes, todas las políticas son impulsadas hacia el centro. El reto de Calderón ahora es que debe convencer a la mitad del País que votó contra él de que lo dejen gobernar.

¿Por qué el País está tan dividido?

Durante 71 años antes de Fox, el PRI gobernó México. La opacidad de su poder, su retórica revolucionaria, su imposición con mano dura de la unidad política disfrazó la realidad mexicana.

Ahora que ha desaparecido de la escena como fuerza durante los años de Fox, el País puede mostrar su verdadero rostro: la mitad del País es de izquierda, la mitad de derecha.

López Obrador quería acabar con las disposiciones del TLC sobre el maíz y el frijol para ayudar a los campesinos y para renegociar otras áreas del tratado. ¿Esta elección fue un referéndum sobre el TLC y la globalización?

Para nada. Los asuntos con el extranjero estuvieron totalmente ausentes de esta elección. López Obrador nunca mencionó a Estados Unidos, a Hugo Chávez o a (el Presidente) Lula de Brasil. Tampoco lo hizo Calderón. Ésta fue una elección puramente interna.

La elección trató por completo sobre la forma en que el país debería avanzar en el futuro, sobre su dirección. Aunque dividido profundamente, eligió, apenas, mantener el rumbo que ha impuesto Fox.

El catolicismo fue un factor increíblemente importante para impulsar a Calderón, desde el católico PAN, hacia la victoria.

Su victoria es un triunfo de la Virgen de Guadalupe, santa patrona de México. Ella es la única realidad verdadera en México. Ella es todo en lo que la gente realmente cree.

La Virgen atrae a personas de toda la escala social. Los mexicanos más pobres, electores naturales de López Obrador, confían principalmente en la Virgen. Hasta el grado en que Calderón fue capaz de presentarse como el candidato católico, ganó. En California, el 57 por ciento de los inmigrantes mexicanos votó por el Calderón católico.

Algunos se han preocupado por una contienda civil iniciada por los perdedores. ¿Respetará López Obrador los resultados de esta elección?

Pienso que lo hará. He hablado con personas allegadas a él, y me han convencido de que lo hará. Están tristes, pero aceptan los resultados.

¿Hay alguna lección global aquí? Todas las democracias -las de Estados Unidos, Italia, Alemania- están divididas en forma muy cerrada en toda elección nacional. ¿Por qué?

Desde el final de la Guerra Fría, cuando el espectro soviético ya no acechaba las elecciones nacionales y permitía la formación de grandes mayorías, las elecciones en todas las democracias han sido cada vez más cerradas.

Esto significa que la gente toma en cuenta otros factores en la vida -temas de formas de vida, desigualdad económica, religión, la personalidad de los líderes.

Las mayorías o pluralidades mínimas de votos alguna vez se inclinarán un poco a la izquierda o un poco a la derecha. En países donde gana la izquierda, por ejemplo Gran Bretaña, la otra mitad que no votó por ellos la impulsa hacia el conservadurismo.

Verdaderamente, sabremos que hemos visto el fin de la ideología cuando veamos esto también en México. Es política pura.

Los pronosticos en TradeSports.com

Sólo para la anécdota.

Felipe Calderón Hinojosa


Andrés Manuel López Obrador


Roberto Madrazo Pintado

Frente al espejo

Federico Reyes Heroles
Reforma
martes 4 julio

Motivos para festejar los hay. Una participación cercana al 60 por ciento; una normalidad democrática -alternancia sin sobresaltos- que avanza; todo se condensa en el fortalecimiento de la certeza en el proceso. Lo que hace apenas una década era deseo y condición para la limpieza, que los partidos tuvieran representación cruzada en las casillas, fue ayer una realidad en alrededor del 95 por ciento de los sitios de votación. Las irregularidades reportadas han sido, la gran mayoría menores y, sobre todo, imputables al dolor de cabeza de las casillas especiales. La aparición de nuevos actores, Alternativa y Panal, puede convertirse en una bocanada de aire fresco. Cerca de 40 millones de votantes, como origen de una pluralidad que crece, siempre serán una buena nueva.

Motivos de preocupación también los hay. El virtual secuestro del presidente local del IFE en Oaxaca por parte de la sección 22 del magisterio -¡vaya lecciones de civismo para sus pupilos!- y el repudio activo de Marcos a la fórmula democrática, ambos hechos desnudan una barbarie -muy minoritaria, pero barbarie al fin- que también está allí. La maniobra publicitaria del hombre de las farmacias pudo haber arrastrado a un cuarto de millón de mexicanos. De que es un juego perverso hacia las instituciones no cabe duda. El millón de votos nulos es un silencio que debemos leer. Con todo, insisto, el 2 de julio del 2006 podrá ser recordado como una jornada ciudadana que fue muy superior a las campañas de los profesionales de la política.

Pero las elecciones tienen un sentido final, el de leer quiénes somos como nación y qué queremos, qué exigimos, a qué tememos. Sea Calderón o AMLO el nuevo Presidente, el retrato de México debe ser tomado con toda seriedad. El próximo Presidente gobernará con poco más del 20 por ciento del total de votantes potenciales. De allí la urgencia de una segunda vuelta. La oposición activa tendrá voz, pero también estará allí un México que permaneció en silencio. El país ratificó su división en un norte panista y sur perredista, un México azul de clases de ingresos medios, urbano, incorporado al sector secundario y de servicios, un México que mira al norte, lejano de la marginación. En contraste -palabra esencial del retrato mexicano- está el sur de la marginación centenaria, el sur del campesinado sin alternativas, el sur de los muy pobres que sólo les queda migrar, el sur atrapado por las brutales carencias de infraestructura, bajos niveles educativos, miseria ancestral. Ambos Méxicos son reales. Ambos se expresaron ayer con fuerza reclamando al otro ser consciente de los abismos que nos separan.

Si Calderón resulta Presidente deberá siempre recordar las exigencias de esos mexicanos que no votaron por él, que encontraron en la propuesta de López Obrador -"Primero los pobres"- una razón de ser, los mexicanos que no se miran como beneficiarios del TLC, que no han accedido al consumo típico de las clases de ingresos medios, los mexicanos del desempleo o del subempleo que están ansiosos por encontrar algo de qué prenderse para labrar un mejor futuro. Pero si AMLO es el vencedor, tendrá que recordar que sus simplismos -los pobres en contra de los ricos- no retratan ya a ese otro México que también está allí, que las ironías sobre los que no pagan impuestos muestran una verdadera ignorancia sobre el papel de la empresa en México como generadora de riqueza, de empleos y de impuestos. Si AMLO resulta Presidente tendrá que asimilar a un país que no quiere regresar a discusiones superadas sobre el alcance del estatismo como motor económico, un México que se ha visto muy beneficiado por medidas como el TLC impulsadas por el "Innombrable", un México que quiere seguir mirando al mundo para aprender de él, un México que no quiere encerrarse a buscar fórmulas propias que niegan la modernidad.

El 2 de julio es para el PRI quizá el peor tropiezo de su historia, más aun que perder la Presidencia, lo es porque en sólo tres años (2003-2006) pasaron de ser la primera fuerza en el Senado y la Cámara de Diputados a ser la tercera. De seguir la tendencia en seis años podrían ser una fuerza minoritaria, marginal. Más vale que resuelvan sus problemas de identidad con el pasado, con los llamados "tecnócratas", con la modernidad como anhelo que ya no representan. Su candidato y los dirigentes cargan desde ahora con la responsabilidad de haber fracturado y sangrado a la institución que tanto dicen defender. Si tienen un mínimo de decoro deberían despejar los sitiales y provocar un relevo.

El 2 de julio no permite evasiones. El próximo Presidente, PAN o PRD, deberá convocar de inmediato a sus adversarios a construir una agenda mínima de acuerdos. La fotografía de Calderón con Cota y con AMLO es obligada o viceversa la de AMLO vencedor con Espino y Calderón. Por supuesto también deberá pasar por allí la dirigencia priista. Llegó la hora de conciliar y lograr acuerdos que saquen a México de un marasmo que se plasma en miseria. Pensiones, sector energético, debilidad fiscal, infraestructura, evasión y economía informal, educación, comercio internacional, seguridad, gobernabilidad. Los temas están allí, las alternativas son claras. Atrás queda la irresponsable cacería de votos que inundó de demagogia a México. Llegó el momento de encarar nuestras realidades y gobernar.

Con 97 por ciento de las casillas computadas las tendencias parecieran estables. La votación favorece a Calderón. La ciudadanía y el IFE ya hicieron su trabajo. Ahora es la clase política del país la que está de cara a los ciudadanos. Sólo puede haber un vencedor y cuatro derrotados. Es hora de reconocer y acatar. Observemos.

Notas periodísticas sobre las elecciones del 2 de julio

Los mercados "descuentan" el triunfo de Calderón

Benito Solís Mendoza
El Financiero
4 de julio de 2006

Todavía no se tiene el resultado final oficial de las elecciones presidenciales del domingo, pero los mercados financieros ya dieron su veredicto con su comportamiento de ayer.

La bolsa mexicana de valores tuvo un importante aumento del 4.77 por ciento, para situarse arriba de los 20 mil puntos; el peso se fortaleció con lo que el tipo de cambio interbancario se cotizó en 11.12, con ganancia de casi 20 centavos en una sola jornada y las tasas de interés se redujeron, sobre todo en los instrumentos de más largo plazo.

En conclusión, los mercados están "descontando" el triunfo de Felipe Calderón como próximo presidente de la República, de quien no se espera un cambio drástico en el corto plazo en el proyecto económico en comparación al actual.

El término de "descontar" se refiere a incorporar en el análisis y en la toma de decisiones, un determinado evento y variable que afecte los flujos de una inversión.

En general, las empresas y los inversionistas consideran que sus utilidades y rendimientos podrán ser más elevados con un gobierno del PAN, que del PRD, por lo que si gana el candidato del primer partido prefieren tener mayor porcentaje de sus inversiones en México que en el extranjero.

Hasta el viernes, la probabilidad (en términos generales) de que ganara uno u otro candidato era de 50 por ciento, por lo que las decisiones de los portafolios se habían hecho tomando en cuenta estos porcentajes.

La información dada a conocer el domingo en la noche y el día de ayer del llamado PREP del IFE, que incluye el cómputo detallado de las casillas electorales, permite afirmar que se ha incrementado el porcentaje de triunfo que el mercado le otorga al candidato del PAN.

Con base en esta mayor probabilidad que le dan los distintos inversionistas, se modifica también la composición de sus portafolios de inversión incrementando el interés que tienen en posiciones en pesos y en instrumentos de deuda y acciones de emisores mexicanos.

Como su expectativa de ganancia es ahora mayor, se incrementan sus compras de deuda y bonos, lo cual baja la tasa de interés hasta que llega a un nivel en que deja de ser atractiva, pero que beneficia a los deudores mexicanos.

Todo lo anterior ocurre en unos días en que los mercados internacionales toman un respiro en su ajuste por la reciente declaración de la FED de que podría no seguir subiendo sus tasas de interés en el muy corto plazo.

Estos comportamientos tan volátiles de los mercados financieros, como son el de las tasas de interés, el tipo de cambio y los mercados de valores, se deben a que hay que tomar decisiones cada día con la información disponible en ese momento, pero que abarca lo que sucederá en el entorno durante varios meses o años en el futuro.

Es imposible saber con exactitud lo que pasará en el futuro, pero eso es exactamente lo que se le pide a estos mercados cuando alguien compra Cetes o un Bondes o deposita su dinero a plazos en el banco o pide un préstamo para su empresa, para pagar su auto o su casa.

Una operación relativamente sencilla como escoger entre invertir en CETES al 7 por ciento o en dólares al 5.25 por ciento supone una gran cantidad de supuestos y cálculos. A qué plazo, a qué tipo de cambio se harían las inversiones, o cuánto se espera que cambien las tasas en pesos o en dólares en el futuro y qué podría pasar con la inflación de cada moneda en los distintos años de vida de la inversión, son sólo algunos de los muchos supuestos que se tienen que elaborar para poder tomar la decisión.

Algunos dirían que la diferencia entre las dos tasas de interés es muy pequeña, por lo que afirman que la "fuga de capitales" es inminente, pero ayer la realidad mostró lo contrario.

Con base en la complejidad de los miles de decisiones que se toman diariamente en el mercado mexicano un cambio drástico en el "modelo económico" que propugna el candidato del PRD dificulta el análisis; por eso los inversionistas retrasan sus decisiones y piden mayor rendimiento para las mismas.

Al reducirse las expectativas de que gane este candidato, están dispuestos a recibir menor rendimiento por estar en México. El "descontar" o incorporar el triunfo del candidato del PAN en el análisis de las inversiones propicia una tasa de interés más baja, un tipo de cambio más fuerte y una bolsa de valores con más demanda, pero siempre recordando que estamos en un entorno internacional de gran fragilidad.

¿Quién es el señor López?

Descartan observadores fraude en las elecciones

Paloma Alcántara
El Economista.com.mx
3 de julio de 2006 • 20:15

Una misión de observadores electorales considera que la actuación del IFE en el proceso electoral ha sido de imparcialidad, transparencia y confiabilidad, por lo que descartaron cualquier viso de fraude electoral.

La misión de observación electoral de la Unión Europea (UE) descartó fraude en las elecciones presidenciales, de las cuales aún no se tiene un ganador claro, a pesar de que los principales candidatos se declararon ya vencedores.

Una misión de observadores españoles dice que los organismos electorales de México mostraron durante las elecciones presidenciales “alta capacitación técnica”, además de “neutralidad e imparcialidad”.

Sin intimidación y de manera tranquila fue como la misión definió la jornada electoral del domingo 2 de julio, asegurando que se “desarrolló satisfactoriamente”, por el número significativo de los electores que acudieron a votar, aseguró el jefe de la misión de UE, José Ignacio Salafranca.

Manifestó su negativa en cuanto a la existencia de un fraude, pues las autoridades electorales merecen “fiabilidad”, pues una vez que el miércoles se inicie el conteo, no se tolerara ningún fraude electoral.

Todos los grupos parlamentarios del Senado de España que asistieron como observadores electorales confiaron en la “máxima transparencia” de las autoridades mexicanas para dar a conocer el resultado de los comicios.