julio 19, 2006

Exhorto al Sr. Andrés Manuel López Obrador

To: Sr. Andrés Manuel López Obrador

Por medio de la presente, los que aquí firmamos, exhortamos al Sr. Andrés Manuel López Obrador a que cumpla sus promesas de campaña tal y como lo prometió en inumerables apariciones en medios masivos como se muestra a continuación:



Lo exhortamos a no decepcionar a nuestro país, ya que nos está provocando una pésima imagen el extranjero, los que aquí firmamos nos comprometemos a trabajar por nuestro país sumando esfuerzos, no dividiendo como usted parece querer hacerlo, deje de hacer ridículos como los que se describen en este enlace donde al parecer usted quiere dejarnos en verguenza a nivel internacional, diciendo que no fueron elecciones limpias cuando observadores internacionales nos han felicitado por la perfecta realización de las mismas.

Reconozca que en este caso el resultado no le favorece y evite causar más daño a su partido Sr. López, la historia y nosotros lo admiraremos como el líder que supo reconocer sus errores, no como el terco paranoico que parece ser ahora.

Todos los que aquí firmamos deseamos un México mejor y estamos más que dispuestos a trabajar porque así sea, contamos con un gran país que unido puede salir adelante sin supuestas recetas milagrosas, TRABAJANDO TODOS es como sacaremos adelante a nuestra patria, lo exhortamos a que demuestre ser un hombre de valor y acepte que tendrá que trabajar en la construcción de México, no en su destrucción como lo está haciendo ahora por su ciega ansia de poder.

Por favor demuestre que quiere a México y evite la violencia Sr. Obrador, todos los que aquí firmamos, se lo agradeceremos y reconoceremos.

Ponemoa a su disposición Sr. Obrador esta dirección de correo electrónico por si quiere enviarnos su respuesta: unidospormexico@gmail.com, asi como nuestro espacio público en internet http://unidospormexico.blogspot.com a donde usted, sus colaboradores, seguidores y cualquier mexicano pueden enviar sus propuestas sobre como unir y sacar adelante a nuestro país. Esperamos se inunde de propuestas para canalizarlas a los medios adecuados, acepte el reto Sr. Obrador.

Sincerely,

Los abajofirmantes

Firma la petición aquí

Chocky

Todo o nada

Estrictamente personal
Raymundo Riva Palacio
19 de julio de 2006

Detrás de toda la estrategia política de Andrés Manuel López Obrador se encuentra el solo objetivo de anular la elección presidencial

Andrés Manuel López Obrador, el gran mago de la comunicación política, cometió un desliz en una entrevista que le hizo el periodista Miguel Ángel Granados Chapa el lunes en Radio UNAM, que reflejó el fondo de su protesta por los resultados de la elección presidencial. Si se hiciera el recuento de voto por voto y perdiera en ese nuevo cómputo, admitió, no reconocería la victoria de Felipe Calderón. La interpretación política es clara: si no gana la elección, por más legal y legítima que sea su derrota, no reconocerá el triunfo del vencedor. La premisa básica democrática que se gana o se pierde por un voto, es una cultura que en sus dichos, López Obrador no reconoce. Por eso, más relevante para el futuro mexicano es lo que
significan sus palabras dentro de la lógica jurídica en la impugnación de la elección.

Esa proyección freudiana ayuda a comprender en toda su magnitud la estrategia jurídica que sigue el PRD en su juicio de inconformidad ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), presentado apresuradamente el lunes de la semana antepasada en el que impugnaron 184 distritos, en 183 de los cuales se consideran reclamos "ortodoxos" y referidos al mismo día del proceso electoral, y uno "heterodoxo", que es el llamado "juicio líder" que fue presentado en el Consejo Distrital 15, en el Distrito Federal. Esos 184 distritos concentran 26 mil casillas, que son las que necesitaría, en caso de probar irregularidades, para anular la elección, pues como implícitamente reconoció ante Miguel Ángel Granados Chapa, los votos no le alcanzan para derrotar a Felipe Calderón.

La versión oficial del PRD y de todos los voceros de Andrés Manuel López Obrador es que no quieren anular la elección sino el recuento de votos, en contradicción con la suma de las cláusulas con las que abre y cierra el juicio de inconformidad. El documento de impugnación consta de tres partes sustanciales que fueron redactadas por
diferentes personas. La parte más débil es la segunda, con probabilidades de que se declare improcedente, referida a las irregularidades en las casillas el día de la elección, y redactada por los leales lugartenientes de López Obrador, Manuel Oropeza y Alberto Pérez Mendoza, responsables de la estructura electoral que fracasó al no tener representantes en más de una tercera parte de las casillas. La tercera es la que conecta a los 183 juicios "ortodoxos" con el "heterodoxo", redactada por el representante del PRD ante el IFE, Horacio Duarte, y que permite la conectividad que llevaría a la anulación de la elección presidencial, pues si es exitosa la impugnación en el Consejo Distrital 15, en automático se haría válido para el resto de las casillas reclamadas.

La primera parte del juicio de inconformidad, el presentado en el Consejo Distrital 15, es lo fundamental. Son 56 páginas donde se establece la protesta de la elección presidencial y se alegan las causales para la nulidad abstracta por razones de inequidad, certeza e independencia en el proceso. Estuvo redactada por tres personas altamente calificadas y profundamente conocedoras de las leyes electorales vigentes. La cabeza es Arturo Núñez, quien fue fundador del IFE y bajo cuya supervisión el finado José Luis Lamadrid redactó las leyes electorales. Junto con él participan Fermín Pérez Montes, quien cuando Núñez fue secretario general del IFE, él fue coordinador de asesores del entonces secretario general del instituto, Agustín Ricoy Saldaña, y Ricardo Monreal, uno de los responsables de las redes ciudadanas de López Obrador, y que en aquellos años, como diputado, participó en la construcción legal del órgano electoral.

Núñez fue llamado de urgencia a la ciudad de México para encabezar el equipo jurídico sobre el cual finca López Obrador su esperanza ya no de ganar la elección, sino de que Calderón no sea declarado Presidente electo. El alegato central ante el TEPJF será que vaya más allá de lo que dice la ley, como en el caso de Tabasco, cuando anuló la elección para gobernador, y de Yucatán, cuando obligó al Congreso local a reconocer al Consejo Electoral. Trabajo difícil, pues no sólo carecen de apoyos suficientes para respaldar la causal de nulidad abstracta, como es el caso de la débil documentación en cantidad y calidad para argumentar irregularidades determinantes el día de la elección, sino también porque varios de los argumentos iniciales de López Obrador se han venido cayendo.

Uno de ellos lo expuso con Granados Chapa, el llamado fraude cibernético, al reconocer que estaba equivocado y que el PREP, el Programa de Resultados Electorales Preliminares, tal y como desde un principio lo señalaron el IFE y la UNAM, no fue alterado. Otro escollo que enfrentarán es que algunos de los elementos para respaldar la causal de nulidad abstracta es que el tribunal electoral podrá no sólo contemplar las impugnaciones del PRD, sino ubicarlas en su propio contexto a fin de determinar si son válidas y determinantes en la afectación de la elección. En este caso se encuentran, por ejemplo, las impugnaciones sobre los gastos de campaña, al presentar los de Calderón en los medios de comunicación como uno de los factores que alteraron la elección. Este punto, sin embargo, será uno de los ampliamente debatibles.

De acuerdo con el IBOPE, la empresa que también el PRD utiliza como fuente de información en su juicio, Calderón no fue quien tuvo mayor impacto en televisión a lo largo de la campaña, identificado como share of voice. Según un análisis de los datos, los spots del PRD totalizaron 35% del total, seguido del PRI con 34%, y el PAN con 31%. Una de las discusiones será no sobre impacto, sino sobre gasto, lo que tendrá que discernir el TEPJF. Para el PRD, Calderón gastó más dinero que López Obrador. El análisis de los datos de IBOPE muestra que el PAN colocó 65% de su total en televisión en horario estelar, contra 60% del PRD y 58% del PRI.

Otro obstáculo radica en que probablemente el TEPJF analice en paralelo el impacto que tuvieron en el electorado factores de la campaña de López Obrador como cuando le dijo "chachalaca" al presidente Vicente Fox, o el no haber ido al primer debate. Igualmente podrán enfrentar análisis comparativos cuando el tribunal revise la intromisión de Fox en la campaña electoral, y encuentre que a cada acción de Los Pinos, hubo una reacción de López Obrador. Cuánto de ello pesará en el balance final de los magistrados electorales, no se sabe. Lo que sí se puede anticipar es que la petición de que el tribunal vaya más allá de lo que dice la ley se cumplirá, aunque no necesariamente, visto en el horizonte, se puede afirmar que beneficiará finalmente a López Obrador.

Basta de simulaciones

Jorge G. Castañeda
jorgegcastaneda@gmail.com
Reforma

La consigna de voto por voto, casilla por casilla, fue un verdadero hallazgo de López Obrador. Es accesible, es sencilla, parece cierta y es casi irrebatible. El problema, sin embargo, es que como todas las sobre simplificaciones, cuando se trata de conceptualizarlas, la fuerza argumentativa se desvanece. Es lo que le ha pasado a López Obrador en sus presentaciones ante el Tribunal Electoral y ante el tribunal de la opinión pública. Hay una contradicción interna insalvable en su planteamiento.

Por un lado, arguye que hubo una "elección de Estado", es decir que mediante la intervención de Fox en el proceso electoral, mediante los spots de los grupos empresariales o de empresas individuales, o mediante la utilización de programas sociales como Oportunidades, o mediante la guerra sucia, se violó el principio de equidad en el proceso. Por otro lado, dice que en las urnas él ganó, dependiendo del día y de su estado de ánimo, por entre 500 mil y 1 millón 500 mil votos. Cualquiera de las dos tesis puede ser cierta; el pequeño problema es que ambas no lo pueden ser simultáneamente. Si hubo elección de Estado, y se violó el principio de equidad por las razones que arguye, entonces AMLO perdió: ilegalmente, inmoralmente, a la malagueña; Felipe Calderón ganó, ilegalmente, inmoralmente, a la malagueña.

O a la inversa: López Obrador ganó en las urnas, si se recuentan los votos así quedará demostrado, y la ventaja de 244 mil votos de Calderón desaparecerá. Y la elección de Estado no habrá servido de nada, es decir no habrá afectado el resultado. Este es el criterio que el Tribunal Electoral mexicano y cualquier autoridad electoral en el mundo utiliza para anular una elección, gracias a las llamadas "causales de nulidad abstracta": ¿la violación de la equidad alteró el resultado o no? Como los lagartones que rodean a López Obrador no tienen un pelo de tontos, y saben muy bien que estas dos posturas son mutuamente excluyentes (principio del tercio excluido), es preciso determinar por qué han decidido presentar las cosas de una manera tan ambigua.

La razón es que detrás de esta contradicción, y detrás de la consigna callejera del voto por voto, hay otra estrategia, como en las matrioshkas rusas, y esa otra estrategia requiere de los famosos tontos ingenuos de Lenin, o de la clásica simulación mexicana, para funcionar. Abrir es anular, cualquier persona honesta y mínimamente informada lo sabe. En parte porque los ciudadanos que cuentan los votos se equivocan; en parte porque los medios amplifican cada error de buena fe; en parte porque todos, y todos, repito, todos, probablemente fueron menos que 100 por ciento escrupulosos en las casillas, donde pudieron despacharse con la cuchara grande para
cualquier lado (las no vigiladas por todos, que fueron muchas). El espectáculo de circo romano en el Estadio Azteca, bajo las cámaras y los reflectores del mundo entero, de recuento de casi 42 millones de votos conduciría, no a un triunfo de López Obrador, ni tampoco a una ratificación de Calderón, sino a la confirmación del "cochinero". Y ante el "cochinero" no hay nada más que hacer que alzar las manos y recurrir a la estratagema predilecta de la clase política mexicana: erigir la sabiduría popular en edificio conceptual.

"Ni tú ni yo": ante el "cochinero" la mejor solución es la no declaración de validez de los comicios, la elección de un Presidente interino el 1o. de diciembre por el nuevo Congreso y otra elección a más tardar 18 meses después. Según esta tesis de lo que sería evidentemente un golpe de Estado blanco (y los que invocan precedentes
latinoamericanos deberían de recordar el de Juan María Bordaberry en Uruguay en 1973), con esto se resolvería todo. Nadie gana y nadie pierde, se evita el estallido social o la Presidencia espuria, no gana la izquierda ardida ni la ultra derecha enardecida, y México sale adelante. Lo que es más, ya hasta circulan las quinielas con dos punteros: Cuauhtémoc Cárdenas y Juan Ramón de la Fuente. Ojalá los que estén acariciando la tesis golpista del interinato se den cuenta de su irresponsabilidad y reculen, o se quiten las máscaras y la admitan. Y ojalá los pre-pre-precandidatos rechacen categóricamente una semejante barbaridad. Ni deberíamos de mencionarla, pero peor es silenciarla.

Basta de simulaciones.

La estrategia del PRD


Critica USA Today a AMLO; señala que presiona a la Corte

Redacción EL UNIVERSAL.com.mx
El Universal
Ciudad de México
Martes 18 de julio de 2006

Señala el diario estadounidense, en su editorial titulada "¿La victoria a cualquier precio?", que el tribunal electoral debe ser imparcial y aislado ante las políticas de presión

13:44 A 16 días de las elecciones presidenciales, el llamado del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador a la resistencia civil demuestra una actitud destructiva de "ganar a toda costa", situación que socava en las nacientes instituciones democráticas de México, así lo señala el diario USA Today, en su editorial titulada: "¿La victoria a cualquier precio?"

Critica al candidato de la coalición Por el Bien de Todos no por su derecho a buscar un recuento de los votos y acudir al tribunal electoral, sino por "presionar o intimidar a la Corte (…) y cuestionar el compromiso a la veracidad de los comicios".

"Él (López Obrador) cruza la línea cuando trata de presionar o intimidar a la Corte para exigir un recuento convocando a sus numerosos simpatizantes a las calles y clamar por un insostenible fraude", señala el rotativo.

"Pero como cualquier otra corte, el tribunal electoral de México debe ser imparcial y aislado ante las políticas de presión. Las acciones de López Obrador enferman esta causa".

En un tono más severo añade que estos intentos del perredista, catalogados como tumultos y violencia, "pueden afectar la economía de México, enviando más inmigrantes hacia los Estados Unidos".

Compara al perredista con dos contrincantes presidenciales de Estados Unidos: Al Gore y Richard Nixon. El primero impugnó los resultados en las elecciones en 2000 mientras que el segundo dejó pasar en 1960 el proceso aún ante un evidente manejo de votos en Illinois.

"Gore tuvo un tiempo para pelar y un tiempo para conceder. También Richard Nixon aunque no cambió su situación ante el estrecho margen. Ambos pusieron sus intereses por el país por encima de sus ambiciones personales. López Obrador debería seguir este ejemplo".

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Is victory worth any cost?
USA Today
Posted 7/17/2006 10:10 PM ET

Ever since the July 2 election in Mexico, leftist candidate Andrés Manuel López Obrador has been crying foul. The results had him being narrowly overtaken by rightist candidate Felipe Calderón in the final hours of counting. He suspects fraud and wants a recount.

Americans can relate. In 2000, Republican George W. Bush and Democrat Al Gore sparred over the Florida results for more than a month before the U.S. Supreme Court stepped in.

But López Obrador has gone one step further than Gore did. Not only is he demanding a recount, he is organizing civil resistance campaigns to pressure Mexico's election court to grant him one. Those efforts, which reached a fever pitch with a huge rally in Mexico City on Sunday, show a destructive win-at-all-costs attitude that could undermine respect for Mexico's nascent democratic institutions. Extended political turmoil or violence could also undermine Mexico's economy, sending even more illegal immigrants into the USA.

López Obrador is, of course, within his rights to seek a recount and to make the case for such an action in the court of public opinion. And, at the end of the day, it is not inconceivable that the court will side with him. He might even be declared the winner after a recount.

But he crosses a line when he tries to pressure or intimidate the court into granting a recount by putting large numbers of supporters on the streets and making unsubstantiated claims of fraud.

Mexico, though, might yet settle the election with more dignity than some local, state and federal officials displayed in Florida's fracas. It has a specially created seven-member election court empowered to decide when, where and whether recounts are in order.

This type of system can get around a major issue in Florida, which was whether it was fair to conduct recounts only in jurisdictions chosen by the Gore campaign, and where local election officials were sympathetic to his cause. It also would bypass blatantly partisan election officials such as Katherine Harris, Florida's secretary of state and now member of Congress, who showed scant interest in neutrality or integrity.

But like any other court, Mexico's election court needs to be seen as impartial and insulated from political pressure. López Obrador's actions ill serve that cause.

They also raise serious questions about his commitment to truthfulness. As evidence of the alleged fraud, he recently showed a video of a man putting multiple ballots in a box. But the man was quickly identified as a legitimate election official transferring presidential ballots mistakenly placed in a legislative ballot box. If he was not intent on fanning the flames of partisan and class discontent, López Obrador would have investigated the video before making such claims.

Gore realized there was a time to fight and a time to concede. So did Richard Nixon, who did not even challenge his narrow loss in 1960 despite evidence of vote rigging in Illinois. Both put the nation's interests above personal ambition. As he weighs his next move, López Obrador would do well to heed their example.

A la antigüita

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma
18 julio 2006

"Se non è vero, è molto ben trovato" ("Si no es cierto, es una buena invención"). Giordano Bruno

Perdón, pero siempre no: finalmente el fraude no fue "cibernético".

Todos los argumentos sobre el fantasioso algoritmo del PREP, que después se utilizó para manipular el conteo manual de las actas para dar milagrosamente el mismo resultado que el PREP, fueron un simple error. El verdadero fraude electoral "está en los papeles". Esto es por lo menos lo que dijo Andrés Manuel López Obrador ayer en una entrevista para el programa de radio de Miguel Ángel Granados Chapa en Radio UNAM. "Es un fraude a la antigüita", afirmó en la entrevista.

Quizá este cambio de fraude no le parezca importante a López Obrador, quien está empeñado en probar que hubo un complot en su contra de una manera u otra. Quizá tampoco le inquiete a su equipo de campaña: a Leonel Cota, Gerardo Fernández Noroña, Ricardo Monreal, Manuel Camacho y Claudia Sheinbaum que en foros distintos han explicado una y mil
veces el fraude electrónico.

Pero los que deberían sentirse insultados son el millón de simpatizantes de Andrés Manuel que el pasado domingo 16 de julio acudieron a la mayor marcha de la historia del país para protestar por un "fraude electoral" que ahora resulta nadie sabe cómo se llevó a cabo.

Quizá el propio López Obrador no se da cuenta del error tan grave que ha cometido. Una cosa es protestar el resultado de una elección porque uno ha encontrado pruebas de un fraude y otra muy distinta buscar el fraude hasta por debajo de las piedras para justificar una derrota. Pero esto último es lo que claramente está haciendo Andrés Manuel al argumentar primero que fue objeto de un fraude informático sólo para cambiar de explicación días después y afirmar que el fraude fue físico.

Con este reconocimiento, por lo pronto, se le cae a López Obrador buena parte de su estrategia jurídica y política. El argumento detrás de la exigencia del recuento voto por voto era que se había hecho un fraude cibernético por lo que había que buscar en las boletas físicas la expresión perdida de la voluntad popular. El que la legislación prohíba la apertura de paquetes, por lo que esto podría generar la anulación de la elección, no tenía nada que ver con la demanda. ¿O sí?
El PRD, después de todo, no estaba pidiendo la anulación sino que se limpiara la elección.

Pero si el fraude fue "a la antigüita", si se hizo en las boletas y las urnas, el recuento de votos será simplemente inútil. Si los
magistrados del Tribunal Electoral cedieran a la presión y aceptaran el recuento, el que el resultado final fuera igual al de las encuestas de salida, el conteo rápido, el PREP y el conteo de actas no sería ya una comprobación de la limpieza del proceso sino -¡sorpresa!- del fraude.

No sorprende que López Obrador haya decidido cambiar su historia. El cuento del fraude cibernético era realmente poco creíble. El PREP sí es una transmisión electrónica de los resultados de las actas, pero tanto el conteo de los votos como la suma de las actas se hacen de manera física. Nadie en el PRD ha logrado explicar cómo se cambiarían los conteos físicos por la vía electrónica.

Los expertos en informática ya habían señalado que no hay un algoritmo que pueda realizar el fraude del PREP del que los perredistas acusaban al IFE. Pero además había un problema político. Juan Ramón de la Fuente, el rector de la UNAM y presunto secretario de Gobernación bajo López Obrador, primero dijo el 2 de julio que el PREP era confiable porque había sido hecho por técnicos de la UNAM sólo para que días después se deslindara y responsabilizara del PREP solamente al odiado IFE. Pero resulta que en el comité técnico asesor del PREP se encuentran especialistas de la UNAM tan prestigiados como Alejandro Pisanty, el director general de Servicios de Cómputo Académico de la máxima casa de estudios. Tarde o temprano él y los demás especialistas habrían tenido que aceptar que el PREP no contenía ningún algoritmo de fraude. Y dada su reputación, López Obrador difícilmente podría haberlos acusado de corrupción como a sus representantes de casilla.

El fraude a la antigüita, sin embargo, genera nuevos problemas para López Obrador. Antes, en los viejos tiempos del PRI, se podían hacer fraudes físicos porque no había representantes de partidos en las casillas. Hoy ni siquiera los representantes de la alianza Por el Bien de Todos vieron señales de ese fraude a la antigüita. Y Andrés Manuel podrá acusar a algunos de corrupción, pero no a los 100 mil que participaron en la jornada electoral.

La declaración a Granados Chapa confirma que López Obrador sigue buscando una justificación de su derrota. Si el fraude no ocurrió de una manera, entonces fue de otra. Andrés Manuel parte primero de la conclusión para después buscar las pruebas. Si una hipótesis no funciona, hay que ensayar una nueva. Lo único que no puede cambiar es la conclusión.

López Obrador no es un demócrata que esté buscando que se cumpla la voluntad popular expresada en las urnas. Simplemente quiere demostrar que el único resultado posible de la elección es un triunfo suyo.

Guelaguetza

Dicen que están defendiendo los intereses de los que menos tienen. Pero al obligar a la cancelación de la fiesta de la Guelaguetza, y asfixiar al turismo de Oaxaca, los maestros de la sección 22 del SNTE están acabando con cientos si no miles de empleos. Y lo peor es que nadie se atreve a hacer nada al respecto.

¿No que muy modernos? Y otras notas perredistas

Katia D Artigues
Campos Elíseos
El Universal
18 de julio de 2006


Primero se difundió la idea de que había sido un presunto "fraude electoral" muy moderno. Había versiones de que hasta alteraron un logaritmo, algoritmo o algo así con el que los votos serían más al momento de meterlos al PREP.

Que la mano del cuñado incómodo -Diego Zavala Gómez del Campo- había estado metida dentro de los sistemas de conteo de votos del IFE.

Pues resulta que no. Ya hay una nueva versión del Evan. perdón, una nueva versión de los supuestos hechos.

Lo dijo el propio Andrés Manuel López Obrador, en una entrevista con Miguel Ángel Granados Chapa.

-Se habló mucho del fraude cibernético, todo mundo pensaba que el fraude lo habían hecho en lo cibernético, en las máquinas. Encontramos que no está ahí el fraude (¡Oh, pues, ¿no que sí?!), encontramos que está en los papeles, que es un fraude a la antigüita (¿Mmm?). La verdad es que nosotros estábamos pensando que era un fraude moderno, cibernético, pero no. La información que tenemos es que se tomaron las casillas el estilo antiguo y se dieron estas falsificaciones.

El periodista le preguntó por qué involucrar a la familia de Felipe Calderón en el discurso del pasado domingo, cuando dijo que "la macha de una elección fraudulenta no se quitaba con el agua de todos los océanos".

-¿Por qué hablé de la familia? Porque es lo más cercano a uno, no cabe duda de que hay gente o círculos alrededor de cada candidato, en donde son otras sus motivaciones, es el poder por el poder y ya.

Dijo (o de nuevo, amenazó) que en el caso de que no se dé voto por voto, estaría de por medio muchas estabilidades (no, la mental no está incluida):

-Está de por medio la estabilidad política, la estabilidad económica, la estabilidad financiera, la paz social. no se puede gobernar el país sin autoridad moral, sin autoridad política, no estamos en el 88, no fue en vano el 88.

Y sobre el supuesto de que el Tribunal Electoral Federal no de su visto bueno para la apertura de los paquetes electorales, también tiene un plan B, que podría aplicar:

-Tenemos ahora un organismo que se hace cargo de la transparencia (¿Transparencia Internacional, capítulo México? ¿El IFAI? ¿Pedirá la participación de un interventor de la Secretaría de Gobernación?), la gente va a pedir en todo momento que esto no termine, que no se quemen los paquetes electorales (¿quién ha hablado de eso?), entonces ahí va a quedar siempre el testimonio.

Por cierto, ayer en la casa de campaña de Andrés Manuel López Obrador se prendieron algunos focos amarillos: ya no tienen dinero para su resistencia y para seguir patrocinando marchas.

Leonel Cota -quien por cierto, por presión, ya se ha desmayado un par de veces por estos días- dijo que pasarán la charola entre diputados y senadores perredistas. Jesús Ortega dijo que no había necesidad porque cada uno de los militantes pagaba sus traslados y así.

Lo cierto es que hay gastos como el templete, sonido y claro, las pantallas en mega-marchas como esas. Que lo ponen, de a grapa, amigos de Luis Mandoki.