agosto 24, 2006

27 de agosto

Zarco y las elecciones

José Woldenberg
Grupo Reforma
24 de agosto de 2006

El 5 de junio de 1869 -hace 137 años- Francisco Zarco publicó en el periódico El Siglo Diez y Nueve un artículo titulado "Las elecciones. Nada de reservas mentales". Vale la pena escuchar su voz.

"La agitación electoral no nos alarma. La vehemencia de las discusiones de la prensa no nos sorprende. Esa excitación de los ánimos, este calor de los debates son preferibles a la guerra civil.

"Aun suponiendo que se revuelvan malos elementos, que abunden las aspiraciones innobles, que se pongan en juego los intereses personales y que no sea el bien público la mira de los que pretenden ser elevados por el sufragio popular, todo esto es preferible a los antiguos pronunciamientos, a los motines y a las asonadas, y también es preferible al que entienden por orden los partidos reaccionarios".

Se trataba de una valoración estratégica: las elecciones como un método para resolver los conflictos políticos, la vía comicial como un dique contra la violencia, la disputa civilizada -aunque vehemente y agitada- en lugar de la fuerza de las armas. No importaba detectar las perversiones de muchos de los participantes. Aún así las elecciones eran preferibles a las asonadas. Zarco seguía:

"En las elecciones al fin decide la opinión pública y falla el voto de la mayoría. Ante esa decisión y ante ese fallo, todos deben inclinarse con respeto, pero muy particularmente los que entran en la lucha electoral.

"Celebramos que este periodo electoral se presente más animado que todos los anteriores. En ello encontramos un síntoma de verdadera vitalidad, una señal de que aumenta el número de ciudadanos que se ocupan de la cosa pública, y esta señal es para nosotros halagadora esperanza de que se afirme la paz y se consoliden las instituciones democráticas, resolviéndose todas las cuestiones por medios legales.

"Verdad es que en la capital y en los estados se han fundado nuevos periódicos para influir en las elecciones; que en algunos puntos hay clubes o convenciones que proclaman ya sus candidatos y que en todo el país reina la agitación electoral. Pero nosotros quisiéramos que esta agitación no se limitara a estrechos círculos políticos, sino que cundiera a todos los ciudadanos, y sobre todo, a las clases trabajadoras. Quisiéramos que en cada distrito electoral los agricultores, los mineros, los comerciantes, los artesanos, se ocuparan de las elecciones y buscaran un representante que defienda con celo los intereses del pueblo".

Zarco veía con gusto y esperanza que cada vez más ciudadanos se incorporaran a los debates electorales y quería que esa ola se expandiera hasta abarcar a las "clases trabajadoras". Luego el artículo hacía una crítica de la elección indirecta "que no depura sino falsifica el sufragio popular" y argumentaba a favor de una elección directa. (Recordemos que como diputado constituyente en 1856-57, Francisco Zarco defendió el voto directo pero fue derrotado, y su aspiración no se hizo realidad sino hasta el Constituyente de 1916-17). También hacía el elogio de la elección por distritos, "que crea entidades electorales independientes, que no pueden ser dominadas todas ni por un poder arbitrario ni por intrigas de las facciones". Y más adelante escribía:

"El gobierno, de una manera solemne ha declarado que respetará la libertad electoral, que no influirá de ninguna manera en las próximas elecciones y ha desmentido como calumniosas las voces que corrieron sobre que enviaba agentes electorales a los estados y de que favorecía determinadas candidaturas.

"La oposición no se ha dado por satisfecha con estas declaraciones, y sigue viendo manejos electorales del gobierno en los nombramientos de empleados, en el envío de visitadores, en los movimientos de tropas y en la distribución de los fondos públicos. Para no dar lugar a tanta suspicacia, sería preciso que la administración se paralizara completamente durante el periodo electoral.

"Nosotros tenemos confianza en el pueblo y por esto no tememos que el poder sea capaz de pervertir el voto popular.

"Temer la influencia del gobierno en las elecciones, si tal temor es sincero, equivale a desconfiar enteramente del pueblo, y si tal temor sólo se aparenta, es confesarse vencido antes de entrar en la lucha...

"Si se nos tacha de optimistas, diremos que los que descubran intrigas, complots, violencias, amenazas, peligros para la libertad electoral, tienen el deber de denunciarlos ante la opinión. La publicidad fue y ha de ser la derrota segura de los intrigantes. Pero es preciso que estas denuncias sean claras, terminantes y comprobadas, y no se funden sólo en vagas sospechas.

"Los partidos que entran en la lucha electoral midiendo todas sus fuerzas, poniendo en juego todos sus medios de acción y de influencia, deben velar por la libertad electoral; pero también deben aceptar el resultado de la contienda, sea cual fuere...

"Sólo así se comprenden las elecciones en un país libre; sólo así pueden afirmar la paz, consolidar el orden, asegurar la libertad y renovar y vigorizar de una manera conveniente los poderes públicos.

"Entrar en la lucha con la reserva mental de aceptar la victoria como expresión de la voluntad del pueblo, pero de no conformarse con la derrota y clamar entonces contra el cohecho, contra el soborno, contra la violencia, contra la intimidación, y pretender entonces desconocer el resultado del sufragio, es descender al rango del fullero, que merece el desprecio de los mismos tahúres...

"Libertad, discusión, examen, lucha agitación, todo sea enhorabuena, pero entremos de una vez al terreno legal, aceptemos el fallo de la mayoría, y contra este fallo no hay reservas mentales".

¿Quién es el pueblo?

Enrique Canales
Grupo Reforma
24 de agosto de 2006

Las asambleas populares que organiza López Obrador no representan al pueblo. La voluntad de éste se expresa por el sufragio universal y el voto secreto, no levantando la mano en una plaza

Para justificar la posibilidad de hacer desmadres institucionales, Andrés Manuel ha citado el artículo 39 de nuestra Constitución que proclama: "La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instruye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno".

Este artículo se inspira casi directamente en las ideas que J.J. Rousseau expuso en su influyente libro El contrato social de 1762. También la Constitución de Estados Unidos empieza: "Nosotros el pueblo hemos... ordenado y establecido esta Constitución". El asunto es cómo se puede hacer "operable" que el "pueblo" hable, ordene y establezca su mandato constitucional.

En todos los países civilizados se ha establecido que el pueblo habla por medio de su voto personal libre y secreto. El pueblo no habla levantando la mano en una plaza, ni menos gritando en las calles, apachurrando a los demás. Por eso en el artículo 21 de la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, dice que la voluntad de la gente se expresa en elecciones periódicas y de sufragio universal. Se sabe que una asamblea populista no representa a ningún pueblo y una chusma es lo contrario a un pueblo.

Un líder habla en falso cuando proclama que representa al pueblo sin contar con los votos en la mano.

Sin votos, el líder comete la falacia que se llama "de composición". ¿Por qué? Porque un pueblo puede ser compuesto de muchos pueblos y de muchos grupos; así un pueblo no está definido y cualquier grupo de gente o de casas puede ser llamado "pueblo".

La palabra "pueblo", como las palabras "justicia", "democracia", "certeza", "complot" y una sarta de palabras de uso corriente en estos conflictos electorales, son palabras que carecen de definición y, por lo tanto, cualquier político de primera o de tercera, y también cualquier líder religioso o social, puede utilizar la palabra "pueblo" para significar un pueblo de la sierra, significar a todos los mexicanos o significar un zócalo lleno.

Un nada despreciable 26 por ciento de los pobres parece que votaron por Felipe porque creen en la modernización, entonces Andrés Manuel sabe que el 74 por ciento de los pobres no votó por él, por lo tanto no puede llamarse candidato del "pueblo".

Hay una organización que se hace llamar "de los 400 pueblos", nombre que seguramente es engañoso, pues faltaría saber la lista de esos 400 pueblos y luego comprobar en cada uno de dichos pueblos, mediante una votación personal y secreta, si sus habitantes se sienten representados por dicha organización. Falso de toda falsedad. El título de dicha organización es ideal para pedir dinero a los políticos a cambio de falso apoyo.

En lógica argumentativa se estudia que otra de las falacias que a veces se empalma con la de "composición" es la llamada "falacia de la equivocación", porque usas la misma palabra, "la voz igual, equi voz", para llamar a dos o más cosas diferentes. Así Andrés Manuel siempre puede decir: "el pueblo me apoya, porque he convocado a un representante de cada 'pueblo' de México para que esté presente el 16 de septiembre para definir las futuras acciones".

Andrés Manuel así comete la "falacia de la equivocación" porque ha convocado a una asamblea de todos los "pueblos" de México para definir las acciones para establecer a un gobierno a su medida. Dicha asamblea es falsa y tan sólo los fanáticos del indestructible se la creen. Tales representantes de esos "pueblos geográficos", no representan a ningún "pueblo gentilicio".

El pasado 17 de agosto, por ejemplo, dijo AMLO: "El Ejército no debe ser utilizado para suplir la incapacidad de los gobiernos civiles, mucho menos para reprimir al 'pueblo', a quienes luchan por la libertad, por la justicia y por la democracia". Aplaudir por favor. Vean la perversidad: "si no me puedes correr, eres incapaz; si me corres a empujones, eres opresor". Je, je.

¿Pero no son más pueblo los millones que votaron por todos los demás partidos y que esperan que su voto cuente y se respete? ¿A poco los que asisten a las asambleas improvisadas son los que conforman "al pueblo" y los demás no conformamos ningún pueblo? No mamey en tiempos de melón. Una plaza llena representa a un pueblo cuando todos sus habitantes caben en dicha plaza, lo que puede suceder solamente en una pequeña comunidad.

Ningún candidato representa a ningún pueblo y la palabra pueblo debería de ser apartada solamente para ser utilizada por los malos poetas, porque los buenos poetas son sumamente precisos en la utilización de su vocabulario, pleno de significado.

Por eso, en todo el mundo que cuenta con cierta civilidad, la voluntad del pueblo se expresa mediante su voto y no mediante sus gritos en asambleas callejeras de carpa y cirquete.


Correo electrónico: enriquecss@gmail.com

Indicador Político

Carlos Ramírez
El Financiero
Jueves, 24 de agosto de 2006

PRD: se desinfla la opción de la ruptura.
AMLO: solo; de plantonista a ambulante.


¿No te arredra, Catilina, ni la alarma del pueblo? Cicerón (*)

Si los plantones y campamentos en el corredor Zócalo-Madero-Juárez-Reforma fueron instalados para obligar al Tribunal Electoral a anular las elecciones presidenciales, las presiones sociales han comenzado a doblegar la lucha de Andrés Manuel López Obrador. La apertura de cruces en Reforma fue una derrota política del PRD.

Pero lo grave no es llevar la discusión al terreno de los plantones. En el fondo, el conflicto postelectoral de López Obrador perdió la batalla cuando se erigió en el presidente de México ante Estados Unidos a través de Univisión y cuando redujo su protesta a la exigencia de reconocimiento de su victoria electoral. Lo que iba a ser una batalla por la democracia disminuyó a una vulgar lucha personal por el poder.

Las derrotas de López Obrador no han terminado ahí. Tuvo que ceder su espacio político para que el Ejército pudiera realizar su desfile militar el próximo 16 de septiembre. Su decisión de impedir la entrega de la constancia de presidente electo a Felipe Calderón será una mera protesta ruidosa y de jaloneos. Y el PRD ya llegó a la conclusión de que no puede impedir la toma de posesión de Calderón porque entonces estaría provocando una gravísima ruptura constitucional que quiere dejar al país sin presidente de la República.

Asimismo, la lucha postelectoral de López Obrador en el DF no ha prendido en otras partes de la República. El conflicto de violencia en Oaxaca se radicalizó con su propia agenda y no pudo enrolarse con el PRD capitalino. En Chiapas, la victoria del candidato perredista Juan Sabines implicaría una victoria paradójica para Calderón y una relación institucional que comenzaría con el reconocimiento a Calderón como presidente electo. Y si Sabines pierde en el recuento, carece de fuerza política para realizar un conflicto postelectoral local.

Y viene también la reorganización de la coalición con el desprendimiento de Convergencia, anunciada desde hace tres semanas por el coordinador de la bancada de este partido en la Cámara, Jesús Martínez Álvarez, en artículos escritos en La Crónica. Convergencia dio un impresionante salto cualitativo con el PRD pero podría perder más si se embarca en las movilizaciones de violencia. Dante Delgado, como antes Martínez Álvarez, ya le dieron su voto de confianza al IFE y van a reconocer su dictamen final.

En todo caso, y sólo hasta ahora, López Obrador ha podido reforzar su control sobre el espacio político del Distrito Federal. El jefe electo de Gobierno, Marcelo Ebrard, ha perdido espacio de legitimidad política por su subordinación a la batalla postelectoral del candidato presidencial perredista que perdió las elecciones. La disminución del apoyo a López Obrador, reconocida por él ante el Financial Times, también ha afectado a un Ebrard que avala y alienta campamentos en Reforma y que participa como orador lopezobradorista en el Zócalo.

Y para completar el cuadro, López Obrador no pudo lograr que los legisladores electos perredistas se negaran a tomar posesión de sus cargos. Y de manera adicional, las coordinaciones de las bancadas en las dos cámaras quedaron en manos de perredistas ajenos al grupo dominante de López Obrador. Aun con su lenguaje radicalizado por las circunstancias, Carlos Navarrete y Javier González Garza son políticos de la propuesta y la negociación y responden a la idea de que el PRD no es propiedad de López Obrador.

De ahí la percepción de que López Obrador haya perdido no sólo las elecciones sino la batalla postelectoral. Y su derrota obedece no sólo al error estratégico de autoproclamarse presidente de la República y desviar su lucha del objetivo democrático a la meta egoísta de tener el poder, sino sobre todo a la ausencia de una propuesta política de largo plazo. Ahí Felipe Calderón le ganó la iniciativa cuando convocó a la negociación de la reforma política pactada para perfeccionar la democracia, en tanto que López Obrador amenazó con una revolución para cambiar "como sea" el sistema y "purificar" la política.

Desde su condición de candidato casi empatado, López Obrador tuvo en sus manos la gran oportunidad de lanzar la iniciativa de reforma política por la democracia. Su asesor Manuel Camacho ha escrito ensayos y libros en ese sentido. Pero al final de cuentas el país se ha percatado que López Obrador no es un político ni un gobernante sino un agitador social que utiliza las instituciones y reglas democráticas para ganar posiciones pero se niega a aceptar esas reglas del juego cuando pierde. Camacho redujo su talento político -a estas alturas del partido- a un simple plantonista ideológico.

Si en el fondo del conflicto postelectoral se localizaba el agotamiento del viejo sistema político priista, entonces la protesta debió de haberse encauzado a la transición o la reforma política. Y ahí Calderón ha comenzado, aunque debiera de ser más reiterativo, a desglosar su mensaje en discursos cotidianos y en imponer el tema de la reforma política democrática como el eje del debate para aislar más a López Obrador.

Cuando el TEPJF dictamine la presidencia electa de Calderón, López Obrador quedará como un ambulante ilegal en Reforma.

(*) Mientras permanezca el plantón que lesiona al ciudadano en Zócalo-Madero-Juárez-Reforma, este epígrafe se va a plantar en Indicador Político.

(Lea el Diario de Campaña de Carlos Ramírez, todos los días en www.lacrisis.com.mx o www.indicador-politico.com.mx.)

cramirez@lacrisis.com.mx

¿Quién manda hoy en Paseo de la Reforma?

Ciro Gómez Leyva
La historia breve
Milenio
24 de agosto de 2006
gomezleyva@milenio.com

Sin hacer mucho ruido, la Secretaría de Seguridad Publica del Distrito Federal emitió al mediodía de ayer un boletín de prensa para informar que, ni más ni menos, las laterales del Paseo de la Reforma, entre Insurgentes y el Circuito Interior, quedaban abiertas a la circulación en ambos sentidos. Lo comunicaron como si se tratara del reporte del tiempo de un día templado.

A las cuatro de la tarde, yo estaba entrevistando en la radio al vocero de la coalición Por el Bien de Todos, Gerardo Fernández Noroña. Le pregunté qué significaba la liberación de las laterales en más de la mitad de la Reforma ocupada. Respondió que no era así, que sólo se habían liberado, desde el domingo, algunos cruces. Le leímos los tres primeros párrafos del boletín de Seguridad Pública. Respondió, sin poder ocultar la sorpresa:

—Yo estuve desde la mañana ausente del campamento y, a lo mejor, me perdí alguna decisión al respecto. La verdad es que es la primera noticia que tengo. Ya lo checaré. No la confirmo ni la desmiento.

Vaya dato: el vocero de la coalición, el guerrero de la causa, el hombre que, hay que reconocerlo, ha demostrado tener una notable capacidad de exposición y respuesta en los medios, no estaba enterado de que el bloqueo de Reforma se rompía sensiblemente. La voz de Andrés Manuel López Obrador quedaba en flagrante fuera de lugar.

De ahí la pregunta, ¿quién manda hoy en Paseo de la Reforma? ¿La desinformación de Fernández Noroña fue un montaje para dejar la impresión de que el lopezobradorismo no cederá un milímetro, pero el gobierno capitalino sabrá encontrar las soluciones “para afectar lo menos posible a los ciudadanos”? O, más bien, ¿López Obrador está perdiendo el control absoluto que hasta el fin de semana nadie le peleaba?

El domingo, el anuncio de Marcelo Ebrard de que se abrirían los cruces. El martes, la nominación de dos no lopezobradoristas para encabezar a los diputados y senadores del PRD. Y el miércoles, la noticia de las laterales de Reforma que toma por sorpresa al eficaz vocero… Más las confesiones privadas, íntimas, de varios de los mejores hombres de la coalición de que no van a seguir al líder en la locura.

Algo está pasando en el grupo que se mostraba como una sola pieza, impenetrable, invulnerable. Parece que a unos no les entusiasma la insurrección. Y a otros no les conviene.

Resistencia … pero no para cobrar

Carlos Marín
Asalto a la razón
Milenio
cmarin@milenio.com

El neofobaproa del movimiento “voto por voto…” suma las prerrogativas al PRD (620 millones de pesos este año), al PT (170 millones) y a Convergencia (266); de los pagos a diputados (125 mil al mes cada uno), senadores (124 mil) y asambleístas (63 mil 750) de la coalición; de las facilidades que les brinda el Gobierno del DF para sus bloqueos y movilizaciones y, desde esta semana, del apoyo fiscal a las empresas hoteleras, comerciales y de servicios afectadas por la madre de todas las resistencias.

¿Y los choferes de taxi, autobús y microbús? ¿O los meseros, lavacoches, guías, y cuanto hijo de vecino resienta las llegadas tarde al trabajo, o el adiós a la esperanza de tenerlo (si tenía cita para conseguir uno)?

Pero gente así, ¿a quién le puede importar?

El tamaño del atraco al erario y a los particulares es imposible calcularlo, pero todo es lo de menos frente a quienes pueden retar a las instituciones (democráticas), pero sin dejar de cobrar… ¡en las instituciones!

¡De la que nos salvamos!

Luis Soto
Agenda confidencial
El Financiero
Jueves, 24 de agosto de 2006

Después de leer y releer el discurso que pronunció Andrés Manuel López Obrador el martes pasado, en donde critica a todos aquellos medios de comunicación, tanto impresos como electrónicos, que no han mostrado solidaridad con la "causa insurgente" que encabeza; que no han sido objetivos ni imparciales porque no publican lo que a él le gustaría, lo menos que deberíamos hacer quienes ejercemos esta ingrata profesión, es acudir el próximo 12 de diciembre a darle gracias a la Virgen de Guadalupe de que nos haya concedido el milagro -si se da, claro- de que el tabasqueño no haya ganado la presidencia de la República.

Imagínense nada más al "señor López" -como presidente, claro- o a su vocero censurando diariamente a todos aquellos medios que no escribieran y difundieran su verdad, su verdad y nada más que su verdad. Imagínense que diariamente atrás de todos los que ejercemos "la más antigua profesión del mundo" estuviera un perredista vigilando lo que publicaríamos al día siguiente sobre las actividades presidenciales o las de su gabinetazo integrado por "dignos" representantes de las hordas, bandas, tribus, pandillas y mafias perredistas; quítale eso porque al "líder", por no decir que al führer, no le va a gustar; "no critiques al jefe de Gobierno aunque diga tantas tarugadas", "no te metas con los gobernadores del PRD"; "te voy a dictar las ocho columnas" y órdenes por el estilo, sería sin duda alguna su política de comunicación. ¡De qué se asombran! Recuerdan los malosos, si Carlos Salinas, Otto Granados Roldán y sus "comunicadores" trataron de implantar ese esquemita. Bueno, ésos eran otros tiempos, cuando la democracia era incipiente, por no decir que no existía; cuando la libre manifestación de las ideas enfrentaba serios obstáculos y el derecho a la información consagrado en la Constitución no se había fortalecido, ni tampoco existía la amplia libertad de expresión que la sociedad ha conquistado y que hoy ejerce.

El archivo periodístico de los últimos 30 años no registra un discurso tan virulento sobre los medios de información y los comunicadores como el pronunciado por López Obrador el martes pasado, hecho que resulta preocupante para la democracia y obviamente para la sociedad. Juzguen los lectores:

"Sólo (quiero) volver a insistir que no se está respetando el derecho a la información, no están actuando los medios y, desde luego, no generalizo, no están actuando con legalidad, con imparcialidad, no están informando como tienen la obligación de hacerlo. Hay todo un cerco informativo, ya ni siquiera pasan la información que nosotros estamos generando, quieren desaparecernos o como si no existiera este movimiento. Por eso vamos a seguir insistiendo en que no estamos de acuerdo en la cerrazón de algunos medios de comunicación. No es posible que no se abran espacios para debatir sobre un asunto fundamental para la República.

"No es posible que ante el intento de una imposición, ante evidentes actos de ilegalidad, cuando se quiere pisotear la voluntad de los ciudadanos y se quiere consumar un fraude electoral, no se esté diciendo absolutamente nada. ¿En qué país vivimos si los medios de comunicación (con sus honrosas excepciones) no informan? Qué triste papel el de algunos comunicadores que están actuando como alcahuetes del régimen, como alcahuetes de la derecha.

"El derecho a la información, su derecho fundamental, no se puede hablar de democracia si no hay una auténtica libertad de prensa, si los medios de comunicación están subordinados, supeditados a intereses de unos cuantos.

"Por eso tenemos que seguir demandando la apertura en los medios de comunicación. Vamos a tomar algunas medidas que no tienen que ser de confrontaciones, porque no necesitamos actuar de esa forma.

"Podemos guardar silencio, por ejemplo, aquí un tiempo, podemos ponernos una venda un tiempo, para que se exprese nuestra protesta por el cerco informativo, porque quieren silenciarnos, porque no están los medios de comunicación a la altura de las circunstancias.

"Vamos, nosotros, a analizar este asunto, pero tenemos que romper el cerco y hacer valer el derecho a la información. Mucha gente me dice: ya no queremos escuchar la radio, ya no queremos ver la televisión, ya no queremos ver los periódicos, porque la gente se enoja, se molesta, pero no es ése el camino, no es nada más decir: apaguemos la radio, no vemos la televisión. No, tenemos que exigir que se cumpla el derecho a la información, que es un derecho fundamental del pueblo de México, tenemos que buscar la manera para hacer valer ese derecho. Yo siempre he sostenido que la libertad, como la democracia, como la justicia, no se imploran, se conquistan..."

Hace más de 30 años, José López Portillo decía: México ni se disuelve ni se totaliza; su camino es el de la libertad y la democracia y la información es un medio nutricio para fortalecerlas. Y vean nada más con lo que hoy nos sale el "señor López".

Agenda previa

El día de hoy se define la fecha para instalar en la Secretaría de Gobernación la mesa de negociación para tratar de resolver el conflicto político-magisterial de Oaxaca. Participarán los representantes de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), de la Sección 22 del SNTE y de las organizaciones civiles; el "gober precioso" no fue invitado, aunque enviara a un "observador".

South of the border

The Washington Times
TODAY'S EDITORIAL
August 23, 2006

In the more than three weeks since the firebrand populist Andres Manuel Lopez Obrador began his protests in Mexico City to dispute the slim victory of his conservative rival Felipe Calderon in the July 2 presidential election, the Federal Electoral Tribunal has rejected a full recount and, after conducting a limited recount, found no evidence of fraud or serious irregularity. Mr. Lopez Obrador's opposition has become more vehement, however, most likely in anticipation of a final decision due from the Federal Electoral Institute on Sept. 6. The protests have caused problems for commuters and turned away tourists and visitors, costing local business an estimated $23 million per day.

In an interview with the Financial Times, the leftist asserted that "the most important changes in Mexico have never come about through conventional politics but rather from the streets." In a country with Mexico's sordid political past, such a dismissive attitude toward official democratic institutions may play well with the more cynical and suspicious element of the Mexican electorate. But it comes at the expense of sound democratic institutions, and for Mr. Lopez Obrador to then justify his actions as an effort to save Mexican democracy is thoroughly hypocritical.

Despite his insistence that the protests are peaceful, Mr. Lopez Obrador claimed during the interview that he is willing to bring his "civil resistance" to its "ultimate consequences," which sounds far too much like a call to violence. Taken in conjunction with his combative response to charges of being a revolutionary ("Mexico needs a revolution"), his pledges to keep the protests going "as long as it takes" and his explicit comparison to the revolution of 1910, Mr. Lopez Obrador's tone has become more ominous and his actions deeply concerning. Mr. Lopez Obrador's radical method and disregard for the electoral process has cost his Revolutionary Democratic Party (PRD) some of its support. The close race for the governorship of Chiapas, a poor southern state that should be a PRD stronghold, is tangible evidence of the leftists' decreasing support.

Mr. Lopez Obrador's abuses will, at best, undercut the political capital of the incoming president, who takes office Dec. 1. At worst, his refusal to accept the results of a free election could result in a severely fractured Mexico, which, along with the unrest that would ensue, is in nobody's interest. The more moderate leaders of Central and South America who came to power democratically and value that system of government should firmly rebuke Mr. Lopez Obrador's course of action. The same conditions that created support for the leftist in Mexico -- widespread poverty and the expectation that the state will function as a provider -- are prevalent elsewhere, and appearing to tolerate the destructive practice of circumventing democracy on the street sends an unacceptable message. For the United States, this is yet one more reason to quickly secure the southern border.