agosto 25, 2006

Aberrante

Catón
Reforma
25 de agosto de 2006

Es triste y es molesto tener que hablar todos los días de López Obrador. Triste, porque mil cosas buenas hay en México merecedoras de esa atención que ahora debe concentrarse en todas las cosas malas que hace este mal político, este político malo. Molesto, porque el escribidor se cansa de hacer la reseña cotidiana de los abusos y despropósitos de AMLO. El último es anunciar la posibilidad de que su risible "Convención Nacional Democrática" -que ni es convención, ni es nacional, ni es democrática- lo proclame presidente de la República. López Obrador está pasando de la demencia a la farsa. La locura tiene algo de dramático, pero la farsa se instala en el ridículo. Por eso es explicable que mientras AMLO se apropia de las calles -es lo que sabe hacer- algunos de sus cercanos seguidores empiecen ya a tomar su propio camino. La designación de líderes parlamentarios perredistas fue claramente contraria al interés del tabasqueño. Javier González, por ejemplo, pertenece a la corriente cardenista, villanamente perseguida y maltratada por López Obrador, y sabe de las traiciones y mentiras de su ex jefe. Quienes fueron electos diputados y senadores por la Coalición acudieron a recoger sus credenciales, con lo cual desoyeron el absurdo llamado de Monreal de no asumir el cargo. (No hay borracho que coma lumbre, y es muy poderoso el discreto encanto de la nómina.) Los dirigentes de Convergencia, uno de los partidos coligados con el PRD, han manifestado que acatarán el fallo del Tribunal Federal Electoral aun en el caso de que no favorezca a López Obrador. Comentadores e intelectuales que habían acompañado a AMLO están ya recapacitando, y aunque sea con timidez manifiestan objeciones a su proceder. Personas muy cercanas a Camacho Solís y a Marcelo Ebrard comentan sotto voce que no pasará mucho tiempo sin que aquel gran funámbulo político y su discípulo dilecto se aparten del camino de López Obrador y empiecen a trazar su propia ruta hacia la Presidencia. Si la fingida Convención a que AMLO convocó lo proclama Presidente; si esa espuria y apócrifa asamblea anuncia el final de la República Mexicana y el principio de "la República Restaurada", tal cosa será un aberrante extremo que no podrá compartir la gente honesta, sensata y con un mínimo de talante democrático. En suma, parafraseando a Churchill, quizá lo que estamos viendo no sea el fin del principio, pero sí es el principio del fin... Don Kark Amal, decrépito señor, y dineroso, conoció a un hombre en apuros económicos, y a cambio de ayudarlo obtuvo de él que le entregara a su joven y bella hija en matrimonio. Pero ya se sabe: el matrimonio sin amor trae consigo el amor sin matrimonio. Bien pronto la muchacha empezó a coronar a su senil marido. ("Casamiento a edad madura, cornamenta o sepultura".) El esposo tardó en enterarse, pero al fin supo que llevaba mitra, y dijo con enojo a su mujer: "Febrilia: lo sé todo". "¡Ay sí! -responde con ligereza la muchacha-. ¡Lo sé todo! A ver: ¿cuál es el continente que tiene más países?" (Permítame soplarle la respuesta, señor Amal, para que al menos salve un resto de su honor: el continente que tiene más países es África)... En la noche de bodas el novio se sorprendió al ver que su mujercita se quitaba una peluca y la aventaba, se quitaba un ojo de vidrio y lo aventaba, se quitaba los rellenos de un falso busto y los aventaba. El estupefacto joven quedó con expresión atónita. "¿Qué quieres?" -le pregunta con voz hosca la extraña desposada. Responde él: "Ya sabes lo que quiero. Quítatelo y aviéntamelo"... FIN.

AMLO Presidente

Joaquín López Dóriga
En privado
Milenio
25 de agosto de 2006
lopezdoriga@milenio.com

A la exclusión, Plutón pedirá recuento planeta por planeta y bloqueará la Vía Láctea. Florestán

Ayer me equivoqué, debo reconocerlo.

Dije aquí que septiembre sería el mes de la coalición y no, septiembre será el mes de López Obrador.

Y me equivoqué a pesar de que ya lo había adelantado a la cadena Univisión: “Soy el Presidente de México”, pero ahora, al darle ya forma, lo confirmó y detalló al parisino Le Monde: en la llamada Convención Nacional Democrática, a la que ha convocado en el Zócalo para el 16 de septiembre, se proclamará Presidente de la República y el día 17, México despertará con dos presidentes, él y Vicente Fox, uno en el Zócalo y el otro en Los Pinos.

Y no crea usted que se trata de una decisión unipersonal o de una obsesión de poder; no, de ningún modo; la decisión está en manos del millón de delegados a los que ha convocado para ese día a la asamblea constituyente desde la que, al purificar a la Nación, transformará a las instituciones, convirtiendo a la República simulada, secuestrada y decadente, en la nueva República restaurada con él como líder e inspiración, “salvador de la democracia”, como dijo al reportero de Le Monde cuando le habló de su Convención.

— ¿Se trata de una asamblea constituyente?

— Sí, y podrá decidir nombrar a un “Presidente legítimo”, a un jefe de Gobierno, a una coordinación de resistencia civil. Eso dependerá de lo que digan los delegados. Se trata de pasar de una “República simulada” a una República restaurada.

— ¿Podrá proclamarlo “Presidente”?

— Los delegados decidirán.

— ¿México podría tener dos presidentes el 17 de septiembre?

— Es una posibilidad, depende de los delegados —contestó él, convocante de una asamblea a la medida que sólo confirme el anuncio de su autoproclamación: Andrés Manuel López Obrador, “Presidente de México”.

¿Y luego..?

Retales

1. WATERLOO. Contra lo que se llegó a asegurar, el secretario del Trabajo, Francisco Javier Salazar, negó la toma de nota, el reconocimiento a Napoleón Gómez Urrutia como secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos. A pesar de la echada para atrás de las familias Villarreal, Autrey y Ancira. La respuesta es no;

2. ESCOLTAS. Ramón Muñoz dejará el lunes su oficina en Los Pinos porque lo hicieron senador. A ver si también deja la escolta militar con la que llegó a registrarse. No veo por qué un senador deba tener escolta del EMP; y

3. DE PAPEL. “¡Cómo que guerrilla!”, le reclamó Carlos Abascal al gobernador de Oaxaca, y el gobernador, vía vocero, desmintió a su procuradora que la había denunciado. Ayer, el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de Gobernación, Lauro López declaró: “Se percibe la posible participación del EPR detrás de los movimientos de Oaxaca” ¿Por fin...?

Nos vemos el martes, pero en privado.

Odio

Ciro Gómez Leyva
La historia breve
Milenio
25 de agosto de 2006
gomezleyva@milenio.com

Las amenazas no son lo más importante. Tampoco los arteros adjetivos, ni las mentiras esperpénticas. Lo notable es el odio que hay en esos mensajes. El mal que desean.

Al igual que otros periodistas, he recibido en los últimos días una cantidad inusual de correos electrónicos y de anónimos sobre lo que los remitentes consideran que ha sido mi desempeño en el conflicto poselectoral. Los mensajes críticos son el pan nuestro del oficio. Y a fin de cuentas, el juicio del lector, radioescucha o televidente es inapelable. Pero nunca habían estado cargados de tanto odio.

Lorenzo Meyer escribió ayer un espléndido artículo sobre la intemperie de guerra en que nos encontramos. Para los que observan el país desde arriba, la parte de abajo resulta políticamente incomprensible, porque siguen a un “líder mesiánico” o porque “se volvieron locos”. Y para los que ven desde abajo, todo lo de arriba es inaceptable, porque es el espacio de los “corruptos sin llenaderas”. Puntualiza Lorenzo: “El ‘otro’ ya no es el opositor con el que se tiene y se debe negociar, sino un enemigo a destruir”.

Un querido colega de la radio me preguntó ayer qué debíamos hacer ante los mails jodidos y a veces aterradores. Le respondí que lo único que se me ocurría era tomar nota y seguir trabajando con la mayor puntualidad periodística posible, independientemente de que muy pocas personas estén interesadas en escuchar y discernir. Los “de abajo” sólo quedan satisfechos con el grito de ¡fraude! y los de “arriba” con la descalificación bruta de la insurrección lopezobradorista.

Unos y otros ven su propio programa de televisión, escuchan su propio programa de radio y leen su peculiar artículo en la prensa. Es el signo de este tiempo. Quejarse es absurdo y estéril. Por eso creo que el único norte posible es el periodístico: tratar de registrar bien la información, de procesarla bien, de presentarla bien.

Pero el odio... ¿Remontaremos algún día este odio? Ojalá. Con sensatez y reconocimiento de que este capítulo no puede concluir con ganadores y humillados, y de que México no aguantará un ciclo más con la realidad infernal de los de arriba y los de abajo. El 2 de julio no puede ser una pérdida de voz, ni esas elecciones deben inaugurar una severidad donde no haya lugar para la comprensión y, sobre todo, la risa.

Señor pejidente

Como taxi: un Presidente pirata

Carlos Marín
Asalto a la razón
Milenio
25 de agosto de 2006
cmarin@milenio.com

A menos de que Le Monde haya participado en la fabricación del supuesto “fraude electoral” del 2 de julio y sus directivos quieran de pronto matar su crédito mundial inventando una declaración, Andrés Manuel López Obrador está por ensayar en sí mismo alguna de las fórmulas de botica del Doctor Simi.

Según el rotativo, el admirador de Juárez que prometió atenerse al voto ciudadano declaró que, en la convención a que llamó para sesionar en el Zócalo el 16 de septiembre “podrá nombrar un Presidente legítimo, un jefe de Gobierno y una coordinación de la resistencia civil. Eso dependerá de qué decidan los delegados; son los que decidirán la dirección del movimiento. Es pasar de la República simulada a la restauración de la República”.

–Mon Dieu! –debe haber exclamado el editor de Le Monde (mientras se iba de espaldas), escéptico del auge tanto de la industria mexicana de intercambiables, genéricos y similares como de la piratería.