agosto 31, 2006

¿Qué hará el presidente Calderón?

Jorge Fernández Menéndez
A.M.
31 de agosto de 2006

Se acabaron el tiempo y los apoyos. El martes fue el New York Times, ayer el medio internacional que más defendió a López Obrador, el londinense Financial Times, a él lo acompañaron todos los medios de referencia españoles desde El País hasta El Mundo, desde el ABC hasta La Vanguardia, y lo repitió casi toda la prensa europea, comenzando por Le Monde. Antes habían sido los estadounidenses desde el Washington Post hasta el Dallas Morning News. Todos coinciden en un punto: López Obrador debe acatar la resolución del Tribunal Electoral y aceptar que perdió las elecciones. También coinciden con los adjetivos para calificar al tabasqueño, lo llaman, en el mejor de los casos, “irresponsable”.

Coincide la prensa internacional con buena parte de los medios y analistas en México, pero sobre todo con el sentir de la gente: todas las encuestas que se han levantado sobre el tema concuerdan en que la elección fue limpia y no hay motivo para la llamada “resistencia civil” lopezobradorista. Ello se refleja en la cada día menor cantidad de gente en los plantones, en el desprestigio de las autoridades capitalinas, en el desinterés de los demás gobernadores perredistas, se agudiza por los daños económicos producidos por el plantón en Reforma y el Centro Histórico (la cámara de la industria inmobiliaria denunció el martes que hasta ahora se han perdido o suspendido inversiones inmobiliarias por seis millones de pesos en la zona y que el valor de las nuevas construcciones ha caído en un 30 por ciento) y por el hartazgo hasta de los propios simpatizantes de López Obrador. Y si eso es en la capital, el foco lopezobradorista por excelencia, en el resto del país, simplemente se ignora al ex candidato. Si hoy hubiera elecciones difícilmente sobrepasaría el 25 por ciento de los votos.

El Tribunal Electoral decidirá en las próximas horas la calificación y si nos atenemos a sus resoluciones a lo largo de todo el proceso entregará la declaratoria de Presidente electo a Felipe Calderón. Sólo en la Ciudad de México quedan algunos pocos analistas, algunos muy respetables, otros no tanto, que especulan con la anulación de las elecciones como una opción para garantizar la “gobernabilidad” del país, intentando disfrazar con ese argumento aparentemente ecuánime una irresponsabilidad tan marcada como la del candidato que defienden.

Calderón será confirmado como Presidente electo en las próximas horas. ¿Qué hará entonces?. Hasta ahora, ha decidido mantener un bajo perfil para no entrar en una confrontación vacía de contenido con López Obrador, pero en cuanto sea declarado Presidente electo comenzará a fungir como tal. Se espera que confirmará en sus primera declaraciones algunos de los temas principales que enarboló desde su campaña para, como nos dijo en una entrevista 72 horas después de las elecciones, aprovechar a plenitud el periodo de transición, de forma tal que el primero de diciembre, las principales propuestas y negociaciones estén ya encarriladas y no comenzar a trabajar desde entonces.

Lo más importante es que Calderón mantiene una conciencia plena de qué debe hacer y cómo llega al poder. Está convencido de que necesita articular una agenda legislativa común, que no puede gobernar solo con su partido e incluso si pudiera no es lo más conveniente para la actual vida política nacional, que debe proponer un Gobierno de coalición que sea realmente funcional, operativo y representativo de distintos sectores. Sabe, lo ha dicho, que la actual crisis encierra también una gran oportunidad para buscar los consensos perdidos en el pasado y sobre eso está trabajando ya su equipo.

¿Cuáles serán algunos de los ejes sobre los que comenzará a trabajar apenas sea declarado Presidente electo?. No hay mucho secreto al respecto: ratificar la propuesta del Gobierno de coalición y de una agenda legislativa que le permita consolidar una amplia mayoría en alianza con otros partidos; asumir que la sociedad exige una política social mucho más activa y que dé resultados en el corto y en el mediano plazo, no sólo en el largo; buscar una política que garantice la creación suficiente de empleos, que fue una de sus principales lemas de campaña. Quizás buscar avances en el tema energético, aprovechando el momento que vive la industria, sin modificar el status de Pemex y la CFE. Allí está también el tema de las pensiones en el ISSSTE, algunas modificaciones fiscales que podrían incorporarse al paquete económico y dentro de él, un redistribución presupuestal que ponga más el acento en lo social y en la obra pública. Queda pendiente comenzar a buscar propuestas viables en el ámbito de la seguridad, manteniendo las pocas estructuras que han funcionado pero transformando todo lo que deba ser renovado. La idea parece ser no buscar inmediatamente grandes acuerdos, sino colocar sobre la mesa, durante la transición, algunas propuestas, viables para la mayoría de los actores que permitan ir afianzando un diálogo y una búsqueda de acuerdos sobre bases comunes para trabajar de cara al futuro.

En ello habrá tres grandes actores: por una parte el propio Calderón y su futuro gabinete, que deberá ser de un espectro político amplio; por la otra, el congreso que comenzó a mostrar esta semana cómo puede funcionar una mayoría legislativa amplia y eficiente. En tercer lugar y luego de la clasificación presidencial, adoptando un papel mucho más importante, los gobernadores, que terminarán siendo un factor de equilibrio clave entre el Ejecutivo federal y el Congreso. Es un escenario de política pura combinada con eficiencia y sensibilidad social. Es muy fácil decirlo pero mucho más complicado hacerlo, sobre todo porque durante demasiado tiempo la política real ha estado ausente de la práctica de la mayoría de nuestros actores, dentro y fuera del Gobierno.

jfernandez@milenio.com

Trascendió

Milenio
31 de agosto de 2006

Que hace unas semanas, la ministra de la Suprema Corte de Justicia Olga Sánchez de Cordero y su marido, Jorge García Villegas, comieron con connotados perredistas en El Cardenal de la Alameda.

Días después, la ministra inició un fuerte trabajo de cabildeo entre los magistrados del Tribunal Electoral para tratar de convencerlos de que deberían anular la elección. Incluso en los días del recuento de votos, habló con distintos jueces de distrito para insistirles que lo mejor sería la nulidad.

Que hace unos meses, Eduardo García Villegas, hijo de la ministra Sánchez Cordero, recibió de manos del gobierno del Distrito Federal la titularidad de la notaria 248.

Que el avituallamiento del plantón en Reforma, Juárez y el Zócalo se nutre también de los reclusorios. Un promedio de mil 800 raciones alimenticias diarias que deberían ir a parar a las mesas de los presos, se están desviando a la autoproclamada resistencia civil pacífica.
Dicen que hay pruebas y que, en caso de que lleguen a los juzgados, será difícil que el gobierno del Distrito Federal justifique este abasto con el argumento de que lo hizo para evitar una hambruna en las calles de la ciudad.

Que Vicente Fox dedicará todo el jueves a repasar la lectura del sexto Informe de Gobierno. Ayer revisó la novena versión del texto que intentará leer en San Lázaro el viernes.

Que el flamante presidente del Senado, Manlio Fabio Beltrones, no tendrá que sudar la gota gorda en las fiestas cívicas de septiembre, en donde debería aparecer al lado de Vicente Fox.

Del 13 al 17 de septiembre, Beltrones estará en Florida, cumpliendo un compromiso contraído hace meses con el diario The Miami Herald para participar en un foro de reflexión. Lo que es planear las cosas con tiempo.

Que alguien del círculo de poder de Andrés Manuel López Obrador le pidió una indiscutible prueba de lealtad a Cuauhtémoc Cárdenas. Quieren que renuncie al cargo de coordinador de los festejos del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución.

Seguramente el ingeniero los mandará por un tubo. Y ellos lo volverán a acusar, en voz baja, de traición.

¿Qué hacer con AMLO?

Enrique Canales
Mexicar
Reforma
31 de agosto de 2006

¿Qué hacemos con Andrés Manuel? Ojalá no necesitemos hacer nada pues tenemos la obligación ética de darle tiempo a que se conforme. Ojo; yo me conformo cuando logro que mi forma interior se adapte y esté en armonía con las nuevas formas del exterior. Si no me adapto a mis circunstancias, entonces me inconformo. Si la forma interior de Andrés Manuel sigue napoleonesca o continúa pensando que todavía lleva 10 puntos de ventaja, entonces no se ha conformado con la realidad de su derrota.

Demos tiempo pues a que AMLO lleve a cabo su duelo personal y que llore a gusto su derrota. Pero al ofuscarse y negar la realidad alegando que se siente agraviado con todas las instituciones porque le robaron la elección y al no querer reconocer que votaron más mexicanos por Felipe, ¿qué hacemos ante un deschavetado que exige una capitulación de todo el país ante sus caprichos?

La negociación no es opción, pues nadie puede negociar con alguien que no reconoce a nadie. Un usurpador ve usurpadores por todos lados. Entonces, la negociación no puede existir ni debe existir a menos que los rebeldes propongan algo dentro de la ley y bajo un respeto absoluto al resultado de la elección. Alertas: siempre habrá vividores que se autonombren mediadores y prolonguen el conflicto.

Conste, cualquier puñado de locos decididos a cometer fechorías, en cualquier lugar del mundo, pueden ocasionar mucho daño; daño material, daño a la vida de las personas y daño al funcionamiento de las instituciones. Debido a que los aprecio como personas espero que los nuevos rebeldes no se hagan daño, pero cuidado cuando una mente torcida tiene capacidad para lanzar a las chusmas enardecidas hacia su sacrificio. La Decena Trágica comenzó cuando en 1913 una multitud intentó tomar el Palacio Nacional, después de unos minutos de tiroteo quedaron 500 cadáveres tendidos en el mismo Zócalo.

En primer lugar se trata de evitar que los rebeldes perredistas se hagan daño, luego de que no hagan más daños a todos los demás y por último de recapitular aprendizajes para modificar procedimientos electorales y mejorar el contexto y el texto de las próximas elecciones. El rumbo jamás puede ser hacia destruir lo que llevamos construido, sino mejorar lo que estamos haciendo por los conductos legales para hacerlo.

Entonces tenemos de preferencia la estrategia de no hacer nada, siempre y cuando el daño material y el sacrificio de los derechos humanos no se prolongue por muchos días más. Alejandro Encinas ha amamantado esta rebelión caprichosa y la historia lo va a condenar por no garantizar el libre tránsito a sus ciudadanos. Ya basta de tener funcionarios que violan la ley y apapachan a un avasallador de las libertades.

Como es probable que el no hacer nada no surta el efecto de permitir que Andrés Manuel regrese a sus casillas y a la cordura, entonces debemos tener listas otras estrategias para tratar a este enfermo.

La siguiente estrategia es contenerlo en algunas zonas para que el daño no se extienda. Habrá fricciones, empujones, tanquetas de agua, golpes y demás, pero conviene contenerlo; no desaparecerlo. Tal como le hemos permitido a Marcos Guillén casi agotarse en mantener su territorio zapatista. Conste, los indígenas atrapados en dichos territorios no tienen manera legal de deshacerse de Marcos Guillén quien, como Andrés Manuel y como cualquier líder sindical autoritario, todo lo quiere resolver en asambleas abiertas sujetas a la presión del grupo para aplastar cualquier disidencia.

¿Por cuánto tiempo nos conviene permitir que se hagan daño y que nos hagan daño? Esta segunda estrategia requiere que el obcecado y empecinado se canse y se agote.

Si esta segunda estrategia no desanima al grupo que rodea al cacique, entonces tenemos otra muy buena estrategia a la mexicana clásica: vamos a corromperlos. Así Martínez Domínguez frenó la expansión del barrio anárquico Tierra y Libertad que en Monterrey había declarado su independencia bajo los líderes Camero y Anaya. Don Alfonso a base de billetes convenció a Alberto Anaya de formar un grupo político, el cual emergió como el actual Partido del Trabajo.

Antes de exigirle a la PFP que libere las calles y las plazas de rebeldes, antes de que el conflicto genere violencia y desgracias personales, antes de llamarle al Ejército para imponer el orden utilizando la fuerza constitucional, la estrategia de corromper voluntades con dinero es preferible para evitar la estrategia de aplastar la rebelión con la fuerza de las armas. En ciertas situaciones la administración de la corrupción se convierte en una habilidad política.

Ahora bien, cuando un loco quiere su inmolación, debemos tratar de salvarlo, pero cuando iracundo comienza a sacrificar a sus seguidores y a otros ciudadanos, habría como extrema y última estrategia que concederle la gracia de que se inmole. Lágrimas. Por eso Goya escribió sobre uno de sus dibujos: "El sueño de la razón produce monstruos".

Correo electrónico: enriquecss@gmail.com

Los 60 días de López Obrador

Joaquin Lopez Doriga
Milenio
31 de agosto de 2006

Hubiera sido un gran actor del cine mudo, pero le dio por hablar. Florestán

La noche del domingo 2 de julio, en su primera intervención pública en el hotel Gran Marquís, Andrés Manuel López Obrador comenzó su discurso diciendo:

“Amigas, amigos, mexicanos. Escuché el mensaje del director (sic) del IFE y del ciudadano Presidente de la República. Voy siempre a ser respetuoso de las instituciones y, de manera particular, de lo que en definitiva resuelva el IFE”. Y enseguida reivindicó su victoria por medio millón de votos.

El sábado se cumplirán dos meses de la jornada electoral, a lo largo de los cuales López Obrador se ha ido separando de aquel compromiso hasta desconocerlo, y endureciendo su posición a partir de la descalificación de los conteos rápidos, del PREP, del cómputo distrital, de los consejeros electorales y del IFE.

Siguió desconociendo el proceso electoral todo, las tendencias y el método de revisión del conteo parcial; denunció un “fraude cibernético” primero, que luego fue “fraude a la antigüita”; demandó la anulación del proceso electoral, negó la ventaja de Felipe Calderón, al que repudió, tachó de usurpador y “presidente ilegítimo”.

En ese ejercicio de desconocer, incluyó al Presidente de la República, a la Suprema Corte de Justicia y sus ministros, a los magistrados del Tribunal Electoral, a los que ofreció la opción de entrar a la historia reconociendo su triunfo, o ser unos traidores si no se lo daban, como había exigido. Era él o la legalidad. Luego los acusó de haberse vendido y dado un “golpe de Estado”.

Llamó a los suyos a la calle, tomó el Zócalo y bloqueó el corredor Centro Histórico-Reforma; se propuso para dar el Grito en la Plaza y negó el espacio para el desfile militar.

Desde allí, nos declaró la revolución, se alzó como el “purificador” de la Nación y “transformador de las instituciones”; se autoproclamó Presidente de México, convocó a crear la “República restaurada” llamando a una Convención Nacional Democrática que oficialice su ambición, que es dilema: ser Presidente, jefe de Gobierno o encargado del Ejecutivo.

Cargó contra los medios que no dicen lo que él quiere oír, leer y escuchar. Toleró y, por momentos fomentó, los juicios populares contra medios y periodistas; hizo su lista negra de “buenos y malos” y azuzó cada tarde a los duros en su contra construyendo un clima de linchamiento.

Ante una realidad con la que no contaba el 2 de julio, perder, se planteó impedir que Felipe Calderón fuese Presidente y al serlo, evitar que gobierne con el objetivo de tirarlo y asumir el poder al estilo sudamericano.

¿Qué pasó en este tramo de dos meses que llevó a López Obrador de comprometer su respeto por las instituciones a desconocerlas?

Elemental: la fortaleza de las instituciones le fue útil mientras le funcionaran para formalizar y legitimar su triunfo.

Al no ser así, ya no le sirvieron.

Y por eso, a acabar con ellas.

Todo fue en 60 días.

Nos vemos mañana, pero en privado.

Mentira por dolo e ignorancia

Oscar Mario Beteta
Milenio
31 de agosto de 2006

El golpe de Estado que Andrés Manuel López Obrador quiere hacer ver a sus seguidores y a unos cuantos ingenuos para mantener vivo su movimiento, en realidad fue lo que él y sus huestes intentaron llevar a cabo. Pretendieron usurpar el poder con impugnaciones, pero fracasaron.

La lengua, utilizada como venenosa áspid por el ex candidato y sus epígonos, causó un daño intencional a México, dividiéndolo, al mentir deliberadamente sobre el resultado de la elección presidencial.

Su mala fe fue acreditada sobradamente tras el recuento de votos en casi 12 mil casillas que ordenó el TEPJF; se ajustó el resultado, pero Calderón mantuvo la delantera que desde un principio le había dado el IFE.

En un estudio presentado En los tiempos de la Radio, de Grupo Fórmula, Fernando Pliego Carrasco, investigador del IIS de la UNAM, comprobó también que el fraude que aducen los perredistas que no saben perder era imposible.

La comprobación aritmética, matemática y estadística, irrefutable desde cualquier ángulo, y que pone al candidato presidencial del PAN en la antesala de Los Pinos, evidencia que AMLO y sus fanáticos armaron un juego perverso para tratar de demostrar lo imposible.

A esa innoble tarea, se sumaron los científicos incondicionales de De la Fuente y de Valadés, rector de la UNAM y exdirector del IIJ, instituciones que han desnaturalizado de varias maneras; sabían la verdad, pero guardaron silencio cómplice ante las acusaciones de manipulación, enderezadas por AMLO contra el IFE y la ciudadanía.

Los iluminados se apoyaron en falacias para torcer la realidad; esgrimieron que en altas esferas hubo una acción concertada que alcanzó a las personas e instituciones que participaron en el manejo de la maquinaria electoral. Como no les funcionó su treta para hacerse de la Presidencia, las descalifican y las atacan. Empero, el TEPJF ya comprobó que el recuento no cambia el resultado, desechará los recursos subjetivos de la nefasta nulidad abstracta y entregará constancia de mayoría a Felipe Calderón.

Con eso se dará vuelta a la página y un vuelco a la historia, que por ambición, AMLO quiso escribir de otra manera.

Sotto voce
Los legisladores del PRD están obligados a observar mañana una conducta decorosa en San Lázaro. Con sus invocaciones al 39 constitucional deben recordar que la soberanía reside siempre en el pueblo y que puede recuperarla en todo momento. Sólo la poseen delegada temporalmente.

dikon2001@yahoo.com.mx

...Y critica a AMLO prensa internacional

31 de agosto de 2006
REFORMA / Staff

Periódicos internacionales cuestionaron ayer la postura de Andrés Manuel López Obrador por no aceptar su derrota en las pasadas elecciones federales, y alertaron sobre riesgos de desestabilización política en México.

Los diarios estadounidenses The Miami Herald, Los Angeles Times, The Chicago Tribune, The Washington Times y el canadiense Globe & Mail, indicaron que López Obrador debe preparar su discurso de aceptación de derrota.

The Miami Herald coincidió en que es hora de que López Obrador "acepte lo obvio y abandone su petulante campaña", y criticó su "retórica política crecientemente violenta", en especial su intención de declararse Presidente el próximo 16 de septiembre.

En su editorial "¿Un golpe de Estado en México?", Los Angeles Times consideró que es necesario que las voces democráticas de la izquierda mexicana "se distancien de este destructivo intento de golpe de López Obrador".

Para el periódico The Washington Times es importante que López Obrador acepte el resultado final del Tribunal Electoral.

En tanto, el diario británico Financial Times afirmó que las acciones de resistencia civil, encabezadas por el candidato perredista Andrés Manuel López Obrador podrían crear una inestabilidad política que a la postre dañaría el progreso económico y social que México ha conseguido durante los últimos años.

El País, de España, advirtió que tras el fallo del Tribunal Electoral, López Obrador debe reconocer la derrota, frenar las acciones de resistencia y dedicar sus energías a que el PRD influya en el Congreso para promover reformas contra la desigualdad social.

En tanto, el diario francés Le Figaro señaló que las protestas de la Coalición por el Bien de Todos obligarán a tomar medidas excepcionales de seguridad en la capital.

El Berliner Zeitung consideró hoy que Andrés Manuel López Obrador pierde su fama y que cada vez se muestra más nervioso al hablar sobre las elecciones, perdiendo la oportunidad de reconocer una derrota con decencia.


Sin preocupación


El coordinador de la Redes Ciudadanas, Manuel Camacho Solís, minimizó ayer las críticas de periódicos internacionales al movimiento postelectoral que encabeza el candidato de la coalición Andrés Manuel López Obrador.

"Es natural que en los espacios internacionales de opinión pública como que están acostumbrados a que los tribunales sean la última instancia, les resulta muy difícil pensar que pueda mantenerse una desobediencia a una decisión de un tribunal", afirmó.

"En la medida de que nuestro movimiento tenga como objetivo la consolidación de la democracia, ahí nos vamos a volver a encontrar con la opinión pública internacional", expresó el ex priista.

El golpismo «cívico» de López Obrador

ABC
España
31 de agosto de 2006

LA actitud del dirigente izquierdista mexicano Andrés Manuel López Obrador ha llegado a límites intolerables. En un lenguaje preciso, su obstinación en reconocer el dictamen de las instituciones que tutelaron las elecciones presidenciales del 2 de julio o las sentencias del Tribunal Supremo Electoral son sencillamente un intento del golpe de Estado. López Obrador propone ignorar la autoridad del actual Gobierno, los dictámenes del poder judicial, además de la legitimidad del presidente electo, y quiere proclamar una especie de «convención nacional» y un «gobierno asambleario alternativo». En eso consiste más o menos un golpe de Estado, se haga por la fuerza de las armas o a través de bloqueos pretendidamente «cívicos», como el que hace ya más de un mes que mantienen sus seguidores.

A estas alturas resulta innecesario seguir hablando de los detalles del proceso jurídico de convalidación de las elecciones, porque sencillamente no es por este camino por el que discurre su estrategia. El líder populista sólo quiere que le den la razón y que le entreguen la banda presidencial, y ya ha dejado claro que no está dispuesto a aceptar ningún otro dictamen, por justificado y apegado a la ley y la realidad que pudiera ser. Con sus movilizaciones y amenazas pretende amedrentar a los jueces que antes del próximo miércoles deben emitir su veredicto sobre la validez de la elección y ratificar la proclamación del vencedor, aunque López Obrador ya ha anunciado que no aceptará ninguna otra decisión que no le dé la razón, lo cual pondrá a México ante una gravísima crisis política, por no hablar del modelo irracional de actuación política que podría cundir en otros países iberoamericanos en los que se agita la ola de populismo. Como ha recordado en las páginas de ABC el candidato de la oposición democrática en Venezuela, Manuel Rosales, lo que pasa en México «es un buen ejemplo para Hugo Chávez, que apoyó activamente a López Obrador». El fracaso electoral de éste ha de servir, a su vez, de impulso moral para el candidato único de la oposición venezolana y como prueba de que el populismo puede ser combatido y derrotado en las urnas.

Seis años de clientelismo activo como alcalde de la capital y con el poder local en sus manos, lo que incluye a la Policía metropolitana, le permiten a López Obrador actuar al margen de la prudencia y en muchos casos de la legalidad. Pero las instituciones democráticas deben sobrevivir a los ataques de las que son objeto: si el candidato derrotado insiste en desconocer la ley, no podrán seguir impasibles ante el desafío. Lo que está pidiendo López Obrador es que le den el poder, bajo la amenaza de hacer ingobernable la próxima legislatura. Ante esta actitud, la democracia mexicana no tiene más remedio que imponer las más elementales normas de convivencia usando todos sus recursos legítimos.

AMLO busca golpe de Estado.- ABC

El editorial asegura que el perredista sólo quiere que le den la razón y que le entreguen la banda presidencial

Grupo Reforma

Sevilla, España (31 agosto 2006).- La actitud de Andrés Manuel López Obrador y su obstinación por desconocer a las instituciones es, en lenguaje preciso, un intento de golpe de estado, asegura hoy en un editorial el diario español ABC.

En "El golpismo «cívico» de López Obrador", la publicación acusa que el perredista ha perdido de vista los límites.

"La actitud del dirigente izquierdista mexicano Andrés Manuel López Obrador ha llegado a límites intolerables. En un lenguaje preciso, su obstinación en reconocer (sic) el dictamen de las instituciones que tutelaron las elecciones presidenciales del 2 de julio o las sentencias del Tribunal Supremo Electoral son sencillamente un intento del golpe de Estado", apunta.

ABC afirma que desconocer la autoridad del Gobierno y la legitimidad del Presidente electo con convenciones y mandatos alternativos son características claras de un intento de golpe de Estado.

"En eso consiste más o menos un golpe de Estado, se haga por la fuerza de las armas o a través de bloqueos pretendidamente «cívicos», como el que hace ya más de un mes que mantienen sus seguidores".

Además asegura que la teoría se refuerza porque el tabasqueño ya sólo pretende el poder y no pretende renunciar a esa posibilidad.

"El líder populista sólo quiere que le den la razón y que le entreguen la banda presidencial, y ya ha dejado claro que no está dispuesto a aceptar ningún otro dictamen, por justificado y apegado a la ley y la realidad que pudiera ser".

Al igual que otros medios internacionales en días pasados, ABC advierte que de no aceptar ninguna decisión que no le dé la razón, López Obrador pondrá a México ante una crisis política.

Además critica la tolerancia al plantón que se mantiene desde hace más de un mes en Reforma y el Zócalo.

"Seis años de clientelismo activo como Alcalde de la capital y con el poder local en sus manos, lo que incluye a la Policía metropolitana, le permiten a López Obrador actuar al margen de la prudencia y en muchos casos de la legalidad.

"Pero las instituciones democráticas deben sobrevivir a los ataques de las que son objeto: si el candidato derrotado insiste en desconocer la ley, no podrán seguir impasibles ante el desafío", adviere el diario.

Y finaliza llamando a que la democracia mexicana use todos los recursos a su alcance para imponer la Ley al candidato.