septiembre 04, 2006

El Tribunal tiene ya el dictamen

Erica Mora
Excelsior
4 de septiembre de 2006

erica.mora@nuevoexcelsior.com.mx

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) tiene listo el dictamen de la calificación de la elección presidencial, así como la constancia de mayoría de Presidente electo.

Ayer, el magistrado presidente, Leonel Castillo, supervisó el salón de plenos del Tribunal Electoral, donde tendrá lugar la ceremonia para declarar válida la elección presidencial.

Con mapa en mano, al filo de las 18 horas, Castillo González recorrió el salón de la Sala Superior y revisó la asignación de los lugares que ocuparán los invitados especiales durante la ceremonia.

Lo acompañaban funcionarios y elementos de seguridad del órgano jurisdiccional, quienes en breve se coordinarán con el Estado Mayor Presidencial (EMP) para resguardar las instalaciones durante la sesión.

El plazo para calificar la elección vence el próximo miércoles y, de acuerdo con fuentes internas del Tribunal Electoral, los magistrados llevarán al límite la fecha para emitir su dictamen definitivo e inatacable.

Las fuentes consultadas por este periódico también adelantaron que el dictamen prevé declarar válida la elección y entregarle la constancia de mayoría a Felipe Calderón Hinojosa.

Los magistrados analizaron uno a unos los argumentos de la coalición Por el Bien de Todos para declarar inválida la elección presidencial, pero desecharon la mayoría de ellos, entre otros la guerra de spots, porque no se presentaron pruebas que sustentaran los agravios.

Y respecto de la inequidad en el acceso a los medios, de la que dijo ser objeto Andrés Manuel López Obrador, los magistrados concluyeron, con base en la información proporcionada por el IFE, que el candidato perredista fue el que más gastó.

La lista de invitados contempla a los 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia y a los nueve consejeros del IFE.

Además, tienen reservados cerca de 50 lugares, de los 102 disponibles en el salón, para los invitados de quien será declarado Presidente electo.

Ayer, el magistrado Leonel Castillo dijo sentirse tranquilo e incluso subrayó que así seguirá.

De acuerdo con las fuentes, el dictamen que contiene el nombre del candidato que haya obtenido el mayor número de votos en su favor fue aprobado el fin de semana, en una reunión que sostuvieron a puerta cerrada.

El dictamen fue elaborado por los magistrados Alfonsina Berta Navarro y Mauro Miguel Reyes Zapata, y puesto a consideración de los demás magistrados, quienes a pesar de las diferencias, decidieron aprobarlo por unanimidad.

Para tal efecto solicitaron a media semana al IFE la documentación relacionada con los registros de los candidatos presidenciales, con el fin de determinar si cumplen con los requisitos constitucionales: ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno goce de sus derechos; ser hijo de padre o madre mexicanos; haber residido en el país al menos durante dos décadas; tener 35 años cumplidos en la fecha de la elección, y haber residido en el país durante todo el año anterior al día de los comicios.

Alista PAN celebración y ofensiva

Carole Simonnet
Excelsior
4 de septiembre de 2006

carole.simonnet@nuevoexcelsior.com.mx

A tres días de que se cumpla el plazo para que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) rinda su fallo respecto de la validez o no de la elección presidencial, el equipo de Felipe Calderón ya tiene preparada una estrategia para salir de inmediato al paso de su sentencia, la cual —confía— declarará Presidente al candidato panista.

Esta acción consistirá en difundir en todo el país que luego de esta sentencia inapelable, Felipe Calderón es ya Presidente de México y gobernará para todos.

Los panistas podrán lanzar al aire, en radio y televisión, una serie de spots para acreditar el triunfo del panista, apoyar a las instituciones del país ante las descalificaciones que ha vertido sobre ellas la coalición Por el Bien de Todos, y explicar que la elección fue "limpia y transparente" y que los votos fueron contados en varias ocasiones por los ciudadanos.

El coordinador del equipo de transición, Juan Camilo Mouriño, aseguró que hasta el miércoles, Felipe Calderón no saldrá del Distrito Federal para realizar giras de agradecimiento ni sostendrá actividades públicas porque estará atento a lo que decida el Tribunal, y preparará su reacción al fallo.

La ofensiva contempla que el propio Calderón y los principales colaboradores del panista, entre ellos Josefina Vázquez Mota, Juan Camilo Mouriño, Germán Martínez, Juan Molinar Horcasitas y César Nava, ocupen masivamente los espacios en televisión y radio, de la misma forma que lo hicieron después de los resultados del conteo del IFE y del recuento parcial del TEPJF.

También implica que toda la estructura del partido, así como los legisladores federales y locales, vayan a sus distritos y estados para expandir la versión de que no se cometió ningún fraude en los comicios y que son "mentiras" las acusaciones del PRD.

Tanto Vázquez Mota como Mouriño hicieron personalmente esta petición a los diputados federales en las pláticas privadas que sostuvieron por separado en la plenaria que la bancada realizó el miércoles y jueves pasados en la sede del PAN previa a la celebración del sexto Informe

En espera del fallo, los panistas siguen alistándose para celebrar al menos dos festejos. El primero se celebrará en la sede del PAN en avenida Coyoacán la misma noche en que el Tribunal emita su sentencia. El segundo está previsto para el próximo domingo en la Plaza de Toros México. Se invitará a militantes de todos el país que trabajaron en la campaña del panista.

Con esta ofensiva, los panistas buscarán recuperar el terreno mediático que ocupó Andrés Manuel López Obrador, y sobre todo legitimar el triunfo del candidato panista, quien hasta el momento ha tenido que limitar sus movimientos por seguridad y congelar los trabajos de entrega-recepción de la presente administración.

Ayer, en reunión del cuarto de guerra se acordó que si el tribunal convoca a Calderón, éste acudirá para que le entreguen la constancia de mayoría.

"Calderón estaría en principio dispuesto a acudir al Tribunal. No puede ser rehén de las amenazas del PRD y tiene que vivir una vida institucional normal", sostuvo el ex coordinador de la campaña.

Luego de la toma de la tribuna por el PRD que impidió al presidente Vicente Fox leer su último Informe en la sala de sesiones, Juan Camilo Mouriño rechazó estar preocupado por la ceremonia de entrega de la banda presidencial el 1 de diciembre.

Se dijo seguro de que, a pesar de que un grupo de perredistas se oponga a que se le entregue la banda presidencial, se realizará la ceremonia en San Lázaro.

Sin embargo, pidió a las autoridades actuar con más firmeza para impedir que prosigan acciones de desafío a las instituciones.

"Ante cada amago, cada amenaza de la coalición Por el Bien de Todos, el Estado y sus instituciones deben ser más firmes para impedir que se den actos que violentan el marco constitucional", indicó.

Piratas (Excelsior)

Tejero, López Obrador: los golpistas se parecen


(23 de febrero de 1981, 18:21 hrs., Madrid, España)


Jorge Fernández Menéndez
Razones
A.M.
4 de septiembre de 2006

El perredismo, que aún tenía posibilidades de rescatar algo de ese naufragio llamado López Obrador, decidió quemar sus naves y cometió el mayor error político de su historia. Al tomar el primero de septiembre la tribuna de la Cámara de Diputados, al impedirle a los demás legisladores continuar con la sesión y al presidente Fox dirigir su sexto Informe de Gobierno sellaron la derrota del 2 de julio.

La toma de la tribuna en San Lázaro sólo admite una comparación histórica: aquella de las cortes españolas, también cuando estaba en ciernes un cambio de gobierno en la entonces todavía frágil democracia española, por el teniente coronel Antonio Tejero. Aquel 23 de febrero del 81, casi a la misma hora en que Carlos Navarrete daba la orden para tomar la tribuna, Tejero llegó con sus hombres, ocupó el Congreso español y argumentando que las instituciones democráticas se habían pervertido anunció que llegaría una autoridad “de mayor grado” para hacerse cargo del poder: crearían su propio gobierno. Quienes esperaban una reacción violenta de los legisladores vieron cómo éstos no caían en la provocación y Tejero, junto con su jefe el general Jaime Millán de Bosch, un día después estaban detenidos. Aquel disparo de Tejero al techo de la Corte española, fue reemplazado en nuestro caso por el grito de López Obrador enviando “al diablo sus instituciones” y su amenaza, la misma del coronel Tejero, de que va “a crear su propio gobierno”. Un golpista, se diga de derecha o de izquierda, siempre es igual a otro golpista.

Lo del viernes en la Cámara fue similar a aquel golpe del 23 de febrero en España y sus resultados también deberían ser los mismos. El perredismo, una vez más, tomó la tribuna para exigir sus derechos, tratar de imponer su visión de las cosas y lo hizo conculcando el derecho de los demás y la propia legalidad. Argumentó una suspensión de garantías individuales inexistente, olvidando, incluso, que desde hace un mes, un puñado de sus militantes han conculcado las garantías de buena parte de la población capitalina impidiendo, incluso, el tránsito a las zonas de Paseo de la Reforma y del Zócalo donde nadie puede entrar sin una acreditación lopezobradorista. Pero más grave que eso, su actitud golpista demostró su propia vulnerabilidad, la debilidad argumental de sus posiciones y dirigentes, la incapacidad de ejercer una crítica fundamentada al poder político. Incluso demostró la falta de comprensión respecto a su propia realidad: ni el PRD representa a la mayoría de los legisladores del Congreso (su fuerza legislativa equivale a dos quintas partes del Congreso) ni mucho menos de los mexicanos: votaron por López Obrador 14 millones de ciudadanos y alcanzó cerca del 34 por ciento de la votación, pero olvidan que el otro 66 por ciento de los electores votó por otros partidos y candidatos, y que todos ellos reconocen que las elecciones fueron legítimas. ¿Con base en qué, además de la fuerza, pueden sustentar la legitimidad de sus demandas?.

Pero además, la del viernes fue la peor estrategia política, típica de lo que Lenin llamada el infantilismo de izquierda, que podría haber adoptado ese partido. La imagen de intolerancia de los perredistas tomando la tribuna fue lo único que quedó en la enorme mayoría de la población. Al mismo tiempo, se vio a un Vicente Fox tranquilo, que simplemente entregó su informe destacando que no podía hablar porque un grupo de diputados se lo impedía, mientras que dentro del recinto legislativo todos los legisladores de todas las demás fracciones parlamentarias, incluyendo los de Convergencia, simplemente observaban cómo los perredistas se suicidaban políticamente.

La acción no sólo les restó credibilidad y legitimidad, sino que incluso no impidió que el presidente Fox, pronunciara en cadena nacional y dirigiéndose directamente a la ciudadanía, el que probablemente haya sido el mejor discurso que ha dicho, con motivo del Informe, en estos seis años. Corto, conceptual, tolerante, contraponiendo esa actitud con la que habíamos visto horas antes y logrando un triunfo político indiscutible. Porque además, el lopezobradorismo sigue sin saber leer las encuestas: el índice de aceptación presidencial está en el 70 por ciento, el de López Obrador en menos del 25 por ciento. La provocación orquestada en la Cámara y la respuesta presidencial posterior, seguramente ha modificado esas cifras en contra del propio López Obrador.

El único logro de éste, si se lo puede llamar así, es haber obligado al PRD a distanciarse de cualquier vía legal e institucional que le permitiera utilizar en su beneficio el capital político que su ex candidato sigue dilapidando. El viernes, el PRD decidió regresar de los umbrales del poder a la sombra de la marginalidad.

Pero lo ocurrido, como aquel 23 de febrero del 81 en España, exige de los actores políticos (y también de los medios) una definición: se está con las instituciones democráticas, con los procesos pacíficos de lucha por el poder, por la construcción de acuerdos y agendas comunes buscando un mismo proyecto de país o se está por la ruptura, por la destrucción (“purificación” diría López Obrador) de las instituciones, por el golpismo que significa crear un gobierno a la medida de un político que rechaza la democracia. En el espléndido ensayo de Michelangelo Bovero que publicó Excélsior el viernes, el gran teórico italiano dice que la llamada democracia directa que pregona López Obrador no es tal, que las plazas con activistas que levantan la mano aprobando cualquier ocurrencia del caudillo populista lo llena de recuerdos del pasado, los de las épocas totalitarias de Mussolini, Hitler, Stalin, Castro, Chávez, agreguemos nosotros.

El 23-F de Tejero, catalizó la transición democrática española y reafirmó a partidos y medios en las convicciones democráticas. Es la misma reacción que en nosotros debería generar el golpismo lopezobradorista puesto de manifiesto el viernes pasado.

jfernandez@milenio.com

El secuestro del PRD por el PRI

Luis González de Alba
La Calle
Milenio
4 de septiembre de 2006

A Raúl Trejo

Con la lucidez que lo caracteriza, Raúl Trejo Delarbre ha escrito un ensayo sobre la situación actual, donde señala cómo el PRD se empeña “en padecer el síndrome de Estocolmo que lo sujeta al personaje que secuestró el proyecto de las antiguas izquierdas para reemplazarlo por una grotesca reedición del viejo caudillismo caciquil.” Como en aquel secuestro que da nombre al síndrome, porque una secuestrada se enamoró perdidamente de uno de los secuestradores, el PRD parece incapaz de otra respuesta que no sea la veneración del líder iluminado.

“Los que quieran desligarse, deslindarse, nada más con que no participen es más que suficiente, está claro, ¿verdad?” No, no está nada claro. La exigencia de López Obrador en su “asamblea informativa” lleva implícita una última orden: callar. Te callas y te vas. Eso. Al caudillo no le gustó nada que el alejamiento de Carlos Monsiváis estuviera precedido por la manifestación, pública, de su rechazo a los bloqueos. Escarmentado, el mesías tropical pide que, en adelante, la salida sea en silencio: no soporta ni una sombra de crítica y teme la voz de sus aliados. Pero quienes están abandonando la Nave de los Locos, tienen la obligación política, moral, ética, de ofrecer al país una reflexión sobre los motivos que los llevaron a pensar que: 1. Quien redujo el presupuesto del Metro, transporte por excelencia de los pobres, para hacer obras destinadas a autos, era un personaje de izquierda; 2. Quien defendió al corrupto sindicato del Metro, aun a costa de la renuncia de Javier González, hombre de militancia izquierdista real, iba a limpiar el sindicalismo mexicano; 3. Quien se negó a reconocer amparos ciudadanos iba a ser respetuoso de los ciudadanos. 4. Quien recuperó las viejas clientelas del PRI y las convirtió en sus fuerzas de choque, no las lanzaría, como Presidente, contra toda oposición, incluidos los otros Poderes de la Unión. Y luego deberán decirnos, estas cabezas pensantes, por qué motivos han dejado de admirarlo, pues, a diferencia de ellos, hay millones que creen ciegamente en la palabra del Peje y sus nuevos críticos podrían ser quienes ayudaran a revertir el golpe contra instituciones ciudadanas que nos ha llevado muchos años construir, muchos acuerdos y muchísimos miles de millones.

Paisaje después de la batalla: 1. El regreso de la suspicacia. Las instituciones electorales, arrebatadas al gobierno y puestas en manos de los ciudadanos, fallaron porque los ciudadanos son tan corruptos como un secretario de Gobernación del PRI. Hasta los representantes del PRD en las casillas se vendieron al mejor postor, dijo El Peje, tan orondo, y al no presentar ni uno sólo que hubiera resistido el cañonazo, significó que todos le entraron. O sea, no tenemos remedio. 2. El amparo es inútil, pues quedó establecido por López Obrador y sus apoyantes que un funcionario puede ignorarlo y no pasa nada. 3. Será jurisprudencia que si un pre pre candidato es acusado de ahorcar a su abuela, siempre podrá alegar malevolencia de adversarios contra su carrera política, aunque existan sospechas suficientes para, al menos, entregarlo a un juez, y le bastará con gritar frases de aquel lamentable desplegado firmado por tantas inteligencias contra el desafuero (y que todo político debe guardar celosamente en su escritorio): gánenme a la buena, que el pueblo decida... etc. Esto es, la ley no se hizo para quienes buscan el poder desde otro poder.

Ejemplo de doblez y cinismo: El PRD anuncia, con días de antelación, que el último informe de gobierno del presidente Fox “no será un día de campo”, que “sabrán de lo que estamos hechos los perredistas”. Intentan tomar la Cámara de Diputados, dos semanas antes, para instalar allí otro “campamento”, como los de Reforma, Juárez y el Zócalo. El gobierno federal lo impide. El 1 de septiembre, el PRD toma la tribuna de la cámara y así calla al Presidente. Luego nos dice que lo hizo porque “la cámara estaba tomada por militares, había francotiradores, etc.”

Es ridículo y para engañar bobos: a donde asista el Presidente “está tomado por militares”: el Estado Mayor Presidencial. Y hay no sólo francotiradores, sino otros agentes de seguridad dispersos para evitar un atentado. Los ha habido siempre, siempre los habrá. Pero ahora resulta que tomaron la tribuna porque los había. Y no se sonrojan al decirlo, hasta parece que se lo creen.

AMLO: los medios son mentirosos y calumniadores



Milenio
4 de septiembre de 2006

El perredista dijo que es urgente garantizar el derecho público a la información e hizo un llamado al Ejército para evitar reprimir al pueblo, pero advirtió: "no nos vamos a rendir ni a dejar, saldremos adelante".

A decir de Andrés Manuel López Obrador, en los últimos días “hemos venido padeciendo una vergüenza: el cómo los medios de comunicación se han entregado por entero a la mentira y a la calumnia, sirviendo nada más de cómplices a quienes quieren robarnos la Presidencia de la República”.

Por enésima ocasión en el marco de su resistencia civil pacífica, López Obrador arremetió contra los medios de comunicación y demandó que éstos sean plurales, que no manipulen, no pretendan situarse por encima del interés general ni de la sociedad y no estén al servicio de minorías; “es urgente garantizar el derecho público a la información y no se le quite al pueblo el derecho a expresarse, manifestarse y disentir”.

Asimismo, y tras reafirmar el carácter pacífico de su movimiento y de anunciar que en la Convención Nacional Democrática se convocaría a un nuevo Constituyente, AMLO lanzó por tercer día consecutivo un llamado al Ejército para evitar reprimir al pueblo.

Sostuvo que en los campamentos del plantón “no existen armas ni gente violenta” y “no vamos a contestar ninguna agresión”, pero sí decirles a quienes se atrevan a hacerlo “que no nos vamos a rendir ni a dejar, que tenemos nuestra conciencia tranquila y nos podemos parar frente a quien sea”.

En su asamblea informativa, el perrdista reiteró su compromiso de “estar de manera pacífica”, pero también pidió al Ejército "que no caiga en la tentación de reprimir al pueblo, porque cuando lo ha hecho en épocas aciagas, se desacreditaba. Y que no se pretenda disfrazar de PFP ni se quiera utilizar al Estado Mayor Presidencial”.

Y es que luego del 1 de septiembre nuevamente surgió en los campamentos el temor sobre un posible desalojo por parte de la PFP, a lo que López Obrador dijo: “el fraude electoral planeado y realizado desde el poder ha provocado una crisis política que nos obliga a actuar de manera contundente, no hemos tenido otra alternativa para defender la democracia.

“Vamos a seguir con la resistencia civil pacífica. Si no actuamos con firmeza y decisión, la derecha autoritaria ya nos habría arrasado, por eso no podemos más que pararnos firmes, resistir todos los embates y salir adelante”.

Presumió que sus adversarios “no han podido dividirnos con el señuelo, con la zanahoria del diálogo y el acuerdo, con las proposiciones indecorosas de compartir cargos con el gobierno de la derecha, el único acuerdo al que podemos llegar es el acuerdo según el cual debe respetarse la voluntad popular y se deben cumplir los principios constitucionales y si no que sigan su camino, nosotros tenemos ya el nuestro.

"Va AMLO hacia su fracaso"

••• El hecho de impedir al presidente Vicente Fox leer su Informe de gobierno ante el Congreso de la Unión, lleva a Andrés Manuel López Obrador “hacia su fracaso y automarginación”, indicó ayer el diario El País.

En su editorial de este domingo, el rotativo español asegura: "López Obrador no sólo ha perdido la cita con las urnas de julio, sino también todo grado de mesura y madurez política y, cada vez con mayor seguridad, toda posibilidad de volver a ser candidato a la jefatura del Estado de un país serio con la historia, el peso y la dignidad de México”.

Expuso que “el espectáculo ofrecido el viernes en el Parlamento mexicano es un paso más del líder izquierdista hacia su fracaso y automarginación de todo proceso democrático en el futuro”.

El País aseguró que “México ha luchado mucho por el crecimiento, solidez y mejora de sus instituciones democráticas como para sacrificarlas por la obcecación de quien parece presa de puro resentimiento”.

En tanto, en entrevista para el diario chileno La Tercera, López Obrador reiteró que no reconocerá el triunfo de Felipe Calderón y que el Tribunal Electoral “ha convalidado un fraude, y pretende conformar un gobierno espurio, que no tiene legitimidad”. (Madrid y Santiago • Agencias)

Una mentira tras otra

Carlos Marín
Asalto a la Razón
Milenio
4 de septiembre de 2006
cmarin@milenio.com

Si el 2 de julio Andrés Manuel López Obrador erró al no aceptar las cifras preliminares de la votación y luego rechazó el conteo distrital que confirmaba su derrota, este fin de semana desaprovechó la oportunidad que le brindó la exitosa toma de la tribuna en San Lázaro de ordenar el desbloqueo del corredor Periférico-Zócalo.

En vez de enviar una señal de “amor y paz” (como decía en sus conferencias para desmañanados) a los que no están con él, recrudeció su cruzada contra el ejercicio del periodismo y lanzó una descocada consigna:

“¡Que se vayan al diablo con sus instituciones!”.

No reparó en que su exabrupto deja en un predicamento insalvable a su propio partido, al del Trabajo, a Convergencia, al Congreso de la Unión (con todo y los legisladores de su coalición), y a los gobiernos perredistas de Baja California, Zacatecas, Michoacán, Guerrero, el próximo de Chiapas y al del Distrito Federal.

Ayer volvió a decir mentiras:

“… también respetamos a los librepensadores”.

La verdad, sin embargo, es que López Obrador desprecia el oficio periodístico:

“Es urgente y necesario garantizar el derecho público a la información y que los medios de comunicación sean plurales y que no manipulen; que no pretendan situarse por encima del interés general, por encima de la sociedad, y que no estén al servicio de minorías y que no le quiten al pueblo el derecho de expresarse, de manifestarse, el derecho que tiene el pueblo a disentir. Lo que hemos venido padeciendo en estos días es una vergüenza; el cómo la mayoría de los medios de comunicación, con honrosas excepciones, se ha entregado por entero a la mentira y a la calumnia, sirviendo nada más de cómplices a quienes quieren robarnos la Presidencia de la República…”.

Con mentiras también dijo en serio tres de sus más vulnerables chistes:

— Que “el Poder Judicial, incluyendo al Tribunal Electoral, a la Suprema Corte y a su actual presidente, Mariano Azuela”, está “al servicio en lo fundamental, en lo básico, de Diego Fernández de Cevallos (…), mandamás en el Poder Judicial”.

— Que la Presidencia de la Republica “está en manos de Roberto Hernández y de un pequeño grupo que se beneficia de la actual política económica…”.

— Que “el IFE dejó de ser un órgano ciudadano y fue expropiado por Elba Esther Gordillo y por el partido de la derecha”.

Y dejó asomar que desde antes de realizarse ya se redactan los “acuerdos” de la “Convención Democrática Nacional” a que convocó para el 16 de septiembre:

“Estas dos semanas que faltan van a ser de trabajo intenso para la organización, para la discusión, el análisis de los proyectos de resolución…”, derrapó.

Va tendido, pues, en su necedad de construir a su medida una “República” patito.

AMLO con la derecha

Ricardo Alemán
Itinerario Político
04 de septiembre de 2006

López Obrador y el PRD se convierten en aliados de aquellos a los que decían combatir

En el discurso pueden "mandar al diablo" a las instituciones. En la retórica pueden crear su "república patito". Pueden intentar que el nuevo presidente no tome posesión. En el imaginario pueden decir lo que les plazca, crear los conflictos políticos o mediáticos que se les antoje. Pero lo cierto es que en la práctica, lo que AMLO, el PRD y sus leales están logrando es crear una creciente tendencia de apoyo a la derecha mexicana, al PAN y a su probable presidente, Felipe Calderón.

La radicalización que por la vía extrainstitucional promueve AMLO, las venganzas políticas que consigue a través de las herramientas institucionales como las representaciones del PRD en el Congreso, los agravios a sectores católicos, a grupos empresariales y el insistente golpeteo a periodistas que disienten con su causa -informadores a los que arroja a la plaza para que la turba se encargue de ellos-, no sólo le han restado a AMLO una buena porción de la imagen y aceptación que había ganado, sino que se han convertido en acciones que consolidan, entre cada vez más amplios sectores sociales, lo que sus adversarios emplearon como eslogan de campaña; que es un peligro para México.

Pero lo más grave y peligroso para la naciente pluralidad mexicana, y sobre todo para las organizaciones que se dicen de izquierda, es que el movimiento de AMLO y del PRD se convierten de manera acelerada en el mejor aliado de aquellos a los que decían combatir, de la derecha en el poder. En realidad el papel de la izquierda en toda sociedad que aspira a una democracia real es precisamente el de equilibrio y contrapeso de la derecha. Pero lo que estamos presenciando en la etapa postelectoral mexicana es que cuando esa desdibujada izquierda parece haber alcanzado su mejor momento histórico, su mayor fuerza en la vida institucional, se empeña en volver a su estatura histórica -la de mera fuerza testimonial- para ceder los espacios reales de poder a la derecha, esa que anida lo mismo en el PAN que en las filas del viejo PRI.

Y es que precisamente al jugar el papel de radicales callejeros e intransigentes institucionales, AMLO y el PRD lo que en realidad están provocando es "coagular" los intereses de la derecha del PAN, de Felipe Calderón y de Vicente Fox, con los intereses de la otra derecha, la de Manlio Fabio Beltrones, de Emilio Gamboa Patrón, de Elba Esther Gordillo y la de no pocos gobernadores del PRI que representan a los grandes grupos empresariales. Pero además, a los ojos de sectores amplios de la sociedad mexicana -entre los que se encuentran los millones que no votaron y los millones que no sufragaron por AMLO- se crea una sensación de fastidio que, tarde o temprano, se traducirá en una tendencia de rechazo a sus métodos,s, y al mismo tiempo de justificación de lo que decidan en el terreno institucional los aliados del PRI y el PAN.

Y viene a cuento el tema por dos tendencias que se cocinan entre las fuerzas políticas que han preferido la vía institucional. Resulta que mientras AMLO y sus leales siguen el camino de la construcción de su "república patito" y de sus venganzas personales, las representaciones del PRI y el PAN en el Congreso trabajan en el cabildeo de otras fuerzas políticas de menor tamaño -como el Panal, Alternativa, el PVEM y Convergencia- en el diseño de un paquete legislativo que sería uno de los primeros "tiros de precisión" con los que arrancaría el nuevo gobierno de Felipe Calderón.

Se trata de una ambiciosa estratagema que pretende arrebatarle las banderas políticas, sociales, económicas y energéticas a AMLO, al PRD y a esa desdibujada izquierda. Los puntos de arranque para esa respuesta -que busca ser el instrumento de legitimación del nuevo gobierno- son la declaratoria de presidente electo por parte del TEPJF, por un lado, y la toma de posesión del nuevo presidente constitucional, por el otro. Pero además, el diseño va acompañado de una cuidadosa estrategia mediática -que por cierto ya está en marcha- y que consiste en dejar que AMLO y sus leales saturen los espacios, la tolerancia social, de tal suerte que a diciembre próximo, salvo lo más duro del núcleo perredista, el resto de los votantes y los ciudadanos estén hartos de AMLO y de sus lances.

Parte de esa estrategia es el bajo perfil que ha preferido el candidato Felipe Calderón, cuya agenda de apariciones esporádicas contrasta con la estridencia de AMLO, con la sobreexposición mediática del caudillo -lo que por cierto desmiente el cuento del cerco informativo-, mientras que Calderón trabaja no sólo en la integración de su gabinete, en el diseño de las políticas que serán la columna vertebral de su gobierno, sino también en las alianzas con otros partidos políticos. Al 1 de diciembre, y más allá de gritos y sombrerazos, Calderón podría llegar al Congreso como el segundo presidente de la alternancia, pero sobre todo como el primero de ese periodo con una mayoría parlamentaria de aliados. ¿Y la izquierda? Salvo que las mujeres y los hombres sensatos regresen pronto, esa izquierda se habrá convertido en la mejor aliada de la derecha. Ver para creer. Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx

La rabieta del PRD

Pablo Hiriart
La Crónica
4 de Septiembre de 2006

La rabieta universitaria que ordenó López Obrador a sus diputados y senadores en San Lázaro durante la apertura del periodo ordinario de sesiones del Legislativo, los retrató muy bien.

Querían hacer que Fox se sintiera mal, pero los que perdieron fueron ellos.

Se exhibieron, otra vez, como intolerantes. El PRD confirmó su vocación reventadora de las prácticas republicanas y democráticas.

Los legisladores de ese partido le aplicaron a Fox el “no lo veo ni lo oigo”.

Ese es el talante de los perredistas que accedieron al Congreso. Que no hablen otros que no sean ellos.

No hay por qué asombrarse: así es su líder, López Obrador.

Y para no perder la estima del líder, Navarrete y los demás se comportan aún más radicales.
Si no ganó él, que no gane nadie.

El mundo ya lo vio. Y la opinión internacional que antes le favorecía en la prensa —que según Camacho tenían comiendo de su mano—, se percató del talante antidemocrático del ex candidato perredista.

A juzgar por lo que dicen los editoriales de los medios más representativos de occidente, a López Obrador no se le ve como un populista de izquierda como es percibido en México.

En realidad se le observa, y se le describe, como un populista de derecha.

Antidemocrático y milenarista.

Excluyente contra los que no piensan como él.

Defensor de “lo nuestro”, frente a “los otros”.

Demoledor de instituciones democráticas, creadas con el concurso y en buena medida por la exigencia del PRD, como son el IFE y el TRIFE. “Al diablo las instituciones” dijo López Obrador el fin de semana.

Xenófobo al descalificar la opinión de la prensa internacional y analistas extranjeros porque son opiniones “de fuera”.

Indiferente ante la pérdida de su capital político que le hubiera servido para pactar cambios estructurales con el próximo presidente.

Nada de eso le preocupa a López Obrador.

Confirma, pues, que sólo le interesaba el poder por el poder.

Ahora lo que quiere es que Calderón no pueda gobernar. Que su sexenio sea una pesadilla para él y en consecuencia para los mexicanos.

Va a promover la “revolución”. Impedir que gobierne el ganador de las elecciones.

Para eso cuenta con los diputados y senadores del PRD que tomaron la tribuna el viernes para impedir la lectura del Informe.
Así van muy bien, rumbo al despeñadero.

La encuesta de Reforma reveló que el 77 por ciento de la población reprueba la actitud de los legisladores perredistas. Sólo el 16 por ciento los aprueba.

¿Perdió algo Fox con que no lo hayan dejado subir a dar lectura a su mensaje político?

No perdió nada. Al contrario, le ayudaron a evitar las críticas por la falta de resultados en su gobierno.

Y el PRD le mostró sus caras a la nación. Ahí estaban, en la tribuna que asaltaron, José Guadarrama Márquez, el cacique de Jacala, que acusaron de mapache electoral y asesino de perredistas.

Arturo Núñez Jiménez, el “sí señor” de Carlos Salinas y de Ernesto Zedillo, que como líder de la bancada del PRI validó el Fobaproa.
Graco Ramírez, por todos conocido.
Anchondo, el secretario de Gobierno de Chihuahua, a quien el PRD de ese estado acusó de encubrir a los asesinos de mujeres en Ciudad Juárez.
Esos son, entre otros, los personajes de la “revolución” de López Obrador.

Ahí está esa galería de la turbiedad, del resentimiento y del trasvestismo político, en la foto de primera plana de Crónica del sábado.

Una maravilla de foto, por lo elocuente. Aunque si la vemos con responsabilidad, es de pena ajena.

“Los representantes de la izquierda restituyeron su dignidad al Legislativo”, expresó el editorial de La Jornada al día siguiente de la toma de la tribuna para impedir el Informe, y exaltó la acción de “los legisladores inconformes, de impecable legalidad y de carácter pacífico, que constituye una lección de resistencia cívica para propios y extraños”.

Mejor apología del golpismo sería difícil encontrar.

Al leerlo en el extranjero y sin más información que ésa, queda la impresión de que “los representantes de la izquierda” —o sea, Navarrete, Guadarrama, Arturo Núñez, Graco, Anchondo, entre otros— ganaron en tribuna una batalla histórica al demostrar que hubo fraude electoral orquestado por el Presidente de la República, y se votó una moción suspensiva de la ceremonia hasta que los órganos electorales castiguen el agravio a la democracia.

Pero no hubo nada de eso. Los perredistas “inconformes, de impecable legalidad y de carácter pacífico”, tomaron la tribuna por sus pistolas e impidieron por la fuerza que el Presidente rindiera su informe.

Con esa lógica, lo hemos dicho, van a querer “restituir la dignidad de la Presidencia” y se van a lanzar al abordaje del Poder Ejecutivo, también por la fuerza. Si los dejan, claro está.

Los salvadores de la dignidad del poder Legislativo —según La Jornada— protestaban por dos cosas: el “estado de sitio ilegal impuesto por el Ejecutivo entorno a San Lázaro”, y por el “fraude electoral” contra López Obrador.
Miren quiénes hablan de estado de sitio ilegal.

Son las fuerzas de ocupación del Gobierno del Distrito Federal las que tienen secuestrada una parte de la ciudad.
Y quisieron tomar los accesos al recinto del Poder Legislativo en San Lázaro para evitar, precisamente, su instalación constitucional. La Federal Preventiva en buena hora se los impidió.

Se los impidió, por cierto, a petición de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados que es la que tiene las facultades legales para realizar esa solicitud.

Por lo que respecta al fraude, ¿cuál fraude?

Perdieron. Les ganó Calderón. Eso fue todo.

Inventaron que habían ganado por 500 mil votos y no mostraron actas que avalaran su dicho.

Inventaron un fraude cibernético que se les cayó a la primera mirada.

Inventaron el fraude hormiga, que se cayó con el recuento de 11 mil casillas impugnadas por ellos.

Inventaron el fraude “a la antigüita”, que se cayó con la firma de conformidad de sus representantes en las casillas.

Inventaron el “relleno de urnas” que quisieron probar con un video, en una casilla, que resultó ser una mentira más de su colección.

Le echaron la culpa a sus representantes de casilla por haberse “vendido” al enemigo y permitir el “fraude”.

Le echaron la culpa a Ugalde y al IFE para articular el “fraude”, y desplegaron mantas con el rostro del presidente de esa institución para tildarlo como traidor.

Le echaron la culpa al TRIFE y a sus magistrados los acusaron de estar “al servicio de Diego Fernández de Cevallos”.
Le echaron la culpa a los medios de comunicación y hasta caricaturas ofensivas hicieron de sus aliados en la televisión que titubearon a la hora de defender la fantasía del “fraude”.

Ahora le echan la culpa a Fox de ser el cerebro de un “fraude” sin huellas y sin indicios. Hablan de él como si fuera un moderno Maquiavelo, y deliberadamente olvidan que hace un par de meses decían que era un bueno para nada.
En fin, ya hicieron su berrinche e impidieron la lectura del Informe.

El requisito constitucional quedó salvado al entregar Fox su informe dentro de la sede del Poder Legislativo.
Afortunadamente la prudencia de los diputados y senadores de los partidos distintos al PRD evitó que hubiera violencia.
No pasó nada. Sólo se exhibieron.

Como se van a exhibir el 15 de septiembre si no levantan su campamento. El Grito se puede dar en Dolores Hidalgo, Guanajuato.

Como se van a exhibir también si no despejan el centro de la ciudad de México para que haya condiciones para el desfile militar del día 16.

El desfile se puede hacer en Puebla, o en Querétaro.

No pasa nada.

Tengan su Zócalo para la Convención y sigan exhibiendo su intolerante vulgaridad.

Lo que importa es otro evento: el traspaso del mando en el Poder Ejecutivo, el 1 de diciembre, de acuerdo con la Constitución.

Para esa fecha necesitan trabajar los operadores políticos del candidato ganador. Distensar el ambiente —empezando por reconocer el legítimo triunfo del PRD en Chiapas— y reducir la presión de la caldera.

Que la rabieta del 1 de septiembre siga su cauce descendente, hasta quedar como una pataleta de la Chilindrina.

phiriart@cronica.com.mx

La República simulada de AMLO

Carlos A. Flores G.
La Crónica
4 de Septiembre de 2006

Ahora resulta que también los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) están en complot contra López Obrador. Y es que tras el fallo que confirma el triunfo de Felipe Calderón, el perdedor no quiere reconocerlo. Como tampoco quiere reconocer que es tiempo de dejar sus ambiciones personales por conseguir el poder a toda costa.
Quiere hacer sus propias instituciones e incluso ha llegado al delirio de plantear que habrá dos presidentes. Esto, a todas luces, es un absurdo.

AMLO acusa que existe una república simulada pero, paradójicamente, es él quien está construyendo su simulación.
Como también es una simulación el plantón que mantiene en Reforma. Baste con darse una vuelta para ver que los campamentos están semivacíos. Sin mencionar que muchos de los que hacen guardia están ahí porque les han prometido algún pago, o que serán beneficiados con viviendas, o bien para regularizar bases de taxis. El clientelismo en su máximo esplendor.

Mientras que AMLO en el discurso reniega del sistema electoral, no tiene empacho en hacer proselitismo por sus candidatos; lo hizo en Chiapas, y lo está haciendo en Tabasco. Otra simulación más.

La verdad es que Obrador se puso una soga al cuello y cada que radicaliza su discurso, aprieta más la cuerda. No sólo es algo evidente para todos, sino que incluso la prensa internacional, en un clamor unánime, le ha pedido que reconozca su derrota con decencia.

El diario británico, Financial Times, estableció que de seguir con las protestas, sería un desastre para López Obrador y para el PRD. El español, El País, opinó que el fallo del TEPJF debe ser acatado. En Francia, el Liberation, indicó que puede generarse violencia si no se reconoce la derrota. Incluso en Alemania, el Berliner Zeitung considera que AMLO pierde su buena fama.

Pero nunca es tarde para recapacitar. Debe caber la cordura en el PRD y las voces moderadas deben salir a defender su triunfo electoral que los ha colocado como la segunda fuerza legislativa en el Congreso. La ingobernabilidad no le conviene a nadie, puesto que se puede socavar también a los gobiernos perredistas, como el próximo de Marcelo Ebrard en el DF.
Con el discurso radical el único que sale perdiendo es el mismo PRD.

* Coordinador del Grupo Parlamentario del PAN en la ALDF
carlosflores@gppandf.org.mx