septiembre 09, 2006

¿Será México ingobernable?

Andrés Oppeheimer
Reforma

Contrariamente a los pronósticos de que el presidente electo de México, Felipe Calderón, no podrá ejercer el poder debido a las promesas del ex candidato izquierdista AMLO de hacer el país ingobernable, hay 10 poderosas razones para creer que Calderón logrará capear el temporal. Puede que Calderón resulte bueno, mediocre o pésimo, pero no enfrentará trabas insuperables que le impidan hacer una buena labor

Primero, aunque Calderón ganó la elección del 2 de julio por sólo 234,000 votos, tendrá la primera mayoría en ambas cámaras del Congreso.
Calderón todavía necesitará votos complementarios de otros partidos para lograr que se aprueben sus reformas más importantes, pero tendrá un bloque legislativo mucho mayor del que ha tenido el presidente saliente Vicente Fox.

Segundo, Calderón, un ex líder del bloque del partido de gobierno en el Congreso, probablemente sabrá manejar mucho mejor sus relaciones con el Poder Legislativo que Fox.
Cuando le pregunté en una ocasión a Calderón cuál había sido el error más grande de Fox, me dijo que era el no haber tenido más contacto con el Congreso.
Como ejemplo, Calderón me señaló que cuando él era líder del bloque legislativo del partido oficialista, a veces ni él mismo podía hablar con el Presidente. Si resultaba electo, llamaría personalmente a los legisladores para tratar de ganar su apoyo, me señaló.

Tercero, es probable que Calderón tenga más suerte que Fox en lograr el apoyo del opositor Partido Revolucionario Institucional, el tercer bloque más grande en el Congreso.
El otrora todopoderoso PRI, que sufrió una apabullante derrota en las elecciones recientes, quiere resurgir como una fuerza política importante convirtiéndose en el fiel de la balanza en el Congreso. Eso va a significar que el PRI respaldará algunas iniciativas claves del gobierno de Calderón, para mantenerse mantener su poder de negociación.
Cuando le pregunté esta semana al presidente del Senado, Manlio Fabio Beltrones, del PRI, si Calderón tendrá más apoyo que Fox de otros partidos, respondió: "No me cabe la menor duda". Agregó: "Hay más conciencia de la crisis que estamos enfrentando".

Cuarto, Calderón se va a mover hacia el centro, y a lo mejor un poco hacia la izquierda, para tratar de ganarse a sectores que votaron por López Obrador. El jefe de asesores de Asuntos Exteriores de Calderón, Arturo Sarukhán, me dijo esta semana que el presidente electo "está tendiendo puentes al electorado de izquierda'".

Quinto, tras la decisión unánime de los 7 magistrados del Tribunal Electoral de México, las aseveraciones de López Obrador de que él - y no Calderón- es el presidente electo de México, sonarán cada vez más alocadas para muchos de sus seguidores.
Las manifestaciones masivas de López Obrador ya se están achicando, y es probable que sean cada vez más reducidas y focalizadas.

Sexto, el partido de López Obrador muy probablemente se dividirá en varias facciones.
Mientras el ala radical del partido continuará apoyando al candidato derrotado, otros líderes del partido -incluyendo el nuevo alcalde de México y varios de los gobernadores - probablemente buscarán un camino más moderado.
Ellos saben que estuvieron más cerca que nunca del triunfo en las elecciones del 2 de julio, y querrán permanecer en el campo institucional para ganar la próxima elección.

Séptimo, Calderón está ganando la batalla de opinión pública internacional. Incluso antes de la declaración del Tribunal el martes, varios medios internacionales que antes le habían dado crédito a las aseveraciones de López Obrador de que las elecciones habían sido fraudulentas han dado un giro de 180 grados en sus editoriales.
El domingo, el influyente diario español El País dijo en un editorial titulado 'Los excesos de Obrador' que "el daño que López Obrador le está causando a la izquierda democrática de México es incalculable".
Desde entonces el presidente electo Calderón ha recibido felicitaciones de los principales líderes de la izquierda europea. Eso tendrá un impacto en el partido de López Obrador.

Octavo, las encuestas muestran que desde que López Obrador empezó con sus protestas que casi paralizaron al centro de la Ciudad de México, su popularidad ha venido cayendo. Algunas encuestas muestran que Calderón ganaría por 13 puntos porcentuales si hubiera una nueva elección.

Noveno, los mercados están mostrando optimismo. En las últimas semanas, el peso mexicano se ha fortalecido frente al dólar, y el Mercado de Valores de México ha subido. Los inversionistas - por lo general la especie más cobarde de la tierra- están confiados en que Calderón podrá gobernar.

Décimo, la historia reciente de México, incluida la rebelión zapatista de 1994, sugiere que los movimientos radicales de México logran grandes titulares, pero duran poco tiempo.
A menos de que López Obrador respete la decisión del Tribunal Electoral, correrá el riesgo de correr la misma suerte del subcomandante Marcos - convertirse en una figura cada vez más irrelevante.

En suma, puede que Calderón resulte ser un presidente bueno, mediocre o pésimo, pero no enfrentará obstáculos insuperables que le impidan hacer una buena labor.