septiembre 27, 2006

La oaxaquización del país: del mito del fraude al de la ingobernabilidad

José Carreño Carlón
La Crónica
27 de septiembre de 2006

Quedó clara esta semana la conexión entre la estrategia insurreccional de Oaxaca y la de Amlo, que ya parecía desfallecer entre las deserciones y el desprestigio universal.

La diferencia es de perspectiva: Para Amlo y sus espacios mediáticos se consideró vital exhibir como certificado de supervivencia el tanque de oxígeno que le ofreció la Asamblea Popular del Pueblo (sic) de Oaxaca (APPO) al identificar su meta con la del candidato presidencial derrotado: la de evitar la toma de posesión del Presidente electo en las urnas.

Mientras que la APPO reparó tardíamente en que esa forma de escalar su ofensiva contra la capital de la República y varios estados —la estrategia de oaxaquización del país— está llevando a fortalecer a sus enemigos oaxaqueños.

El más beneficiado fue el gobernador Ulises Ruiz, porque el amago de una APPO a escala nacional está conduciendo a cohesionar con él al entramado institucional del país, ante la amenaza insurreccional.

Y entre los más perjudicados están quienes, desde el PRD, el PAN y el propio PRI, querían ajustar cuentas con el mandatario oaxaqueño y exigían su cabeza desde el discurso de la disociación de la APPO con la “resistencia civil” de Amlo y con cualquiera otra expresión de radicalismo o sedición. Se trataba —juraban— de una oposición local justificable ante el mal gobierno local.

Todo empezó el domingo, como el título de un libro publicado en1963, con ilustraciones de Alberto Beltrán y relatos de Elena Poniatowska sobre la ciudad de México, sus alrededores y algunas ciudades de provincia.

Pero esta vez ocurrió el domingo pasado en el curso del programa de Denissse Maerker en el Canal 4 de Televisa. Allí, el líder de la APPO, Flavio Sosa aterró a la audiencia con sus nada convincentes explicaciones del asalto al hotel donde agredieron a Ricardo Rocha y a los legisladores del estado y con su retórica plenamente asimilada a la de Amlo.

Habló de sus aprestos para la “movilización popular pacífica en la capital del país”; de que “el 2 de julio se retrató el rechazo” al neoliberalismo; de que “este sistema económico ya no lo acepta la sociedad”; de que “es un referéndum lo que pasó el 2 de julio, y la movilización es un cuestionamiento a las leyes obsoletas e instituciones caducas”.

Y todo siguió el lunes, con la advertencia de Jesús López Rodríguez, de la comisión directiva provisional de la APPO, que resultó música celestial para Amlo, pero también era un seguro de vida política para el gobernador Ulises Ruiz, que así veía comprobada —a confesión de parte— la alianza Amlo-APPO contra el resultado electoral: “…no dejaremos a Felipe Calderón tomar posesión como presidente”, exclamó el líder, si no cae Ulises.

La jactancia del connubio Amlo-APPO continuó en la prensa del martes, con la bienvenida y el ofrecimiento de apoyos que el gobierno del DF y el PRD le anticiparon a la marcha oaxaqueña para, con sus integrantes, volver a ocupar con campamentos la ciudad de México, a partir de la próxima semana.

Cierre de filas ante la escalada y reflejos tardíos de la APPO
También el domingo, pero en Milenio, la cabeza principal recogía la información de que “Se gestan APPO contra cuatro gobernadores”, tres de ellos perredistas y uno priista, coincidentemente identificados por su disposición a asumir el resultado electoral que le dio el triunfo a Calderón: respectivamente, Pablo Salazar Mendiguchía, de Chiapas; Zeferino Torreblanca, de Guerrero; Lázaro Cárdenas Batel, de Michoacán, y Fidel Herrera, de Veracruz.

Otro signo de identidad Amlo-APPO, difícil de ocultar.
Cerca de mil 700 organizaciones sociales y políticas han decidido emular en todo el país al movimiento de Oaxaca, aterraba la nota de Milenio.

Del mito del fraude electoral, la estrategia de Amlo transita así a la construcción del mito de la ingobernabilidad, a ver si con éste sí logra evitar la toma de posesión del Presidente electo y obligar a una nueva elección.

En la escalada de las APPOs al estilo oaxaqueño, Amlo parece encontrar su punto más fuerte, pero a la vez parecería que la APPO está encontrando allí su punto más débil, en tanto fortalece a su enemigo, el gobernador de Oaxaca, que logra el cierre de filas del México institucional, al exhibir una APPO utilizada por Amlo en su esquema de hacerle la vida imposible al nuevo gobierno.

De allí que Amlo, desde su perspectiva, haya decidido ayer sembrar en los que considera sus legisladores el mensaje de alerta contra la aplicación de la ley y el uso de la fuerza pública contra quienes considera su nueva carne de ingobernabilidad: el movimiento oaxaqueño. Mientras el líder oaxaqueño Flavio Sosa se esmeraba en el noticiario de Ezra Shabot (W Radio) en un discurso de apego a la legalidad y de deslinde con el PRD, tardío y poco convincente tras las evidencias de la semana.

El Estado soy nosotros Diario sombrío

Guillermo Sheridan
Letras Libres
Septiembre de 2006

Cazador certero en el territorio del despropósito verbal, Sheridan desnuda en este anecdotario cronológico las más sonadas barbaridades que han dicho el candidato perdedor y sus valedores desde el pasado 2 de julio.
Me gusta la geometría del lenguaje, poner las palabras donde tienen que ir.


Andrés Manuel López Obrador


3 de julio. Retórica

Dice el periódico que “AMLO se declaró triunfador de la contienda presidencial y exigió a la autoridad electoral, al Ejecutivo federal y a sus adversarios respeto a esa victoria”. Es natural que, convencido de que su persona encarna al pueblo, AMLO exija ese reconocimiento, sin estrategia y quizás (lo que es aún peor) sin demagogia. Curioso que insista en que ese reconocimiento debe otorgarse con respeto. Luego de fintear “con todo respeto”, acostumbra asestar potente izquierdazo. Esta contradicción le resulta muy simpática a adversarios y detractores. Con todo respeto, es usted un miserable. Estos dobleces son frecuentes en otros registros: ayer también dijo: “Soy muy respetuoso de las instituciones y de manera particular de lo que resuelva el Instituto Electoral; sin embargo quiero informar al pueblo de México que ¡ganamos la presidencia de la República!” (Los signos de admiración son del reportero, más admirado que AMLO.) Luego de declararse respetuoso, arrasa al objeto del respeto con un sin embargo. Se puede suponer que una de las partes del discurso es falsa. ¿Cuál? Si la segunda es falsa...

4 de julio. AMLO vulcanólogo

La escritora Poniatowska acepta con tal fruición que hubo “golpe de Estado” que, con una imagen detonante, advierte que “seguimos siendo volcanes bajo la blanca cúpula del Popocatépetl y la Iztacíhuatl”. Es lindo: en el nuevo “idilio de los volcanes”, AMLO es el guerrero de voluminosos güevos y nosotros la señorita de las suculentas tetas. En la página vecina, otro comentarista tiene otra visión ígnea: “… la nación está sentada sobre un volcán a punto de estallar.” Dentro del volcán, o sentados en él, vemos ondear la bandera amarilla de la emergencia eruptiva. “Que nadie se llame a engaño sobre lo que puede suceder en los próximos días”, termina el visionario. Como en toda profecía autocumplida, tendrá razón. Comienza un periodo sombrío, de ésos en los que el conocimiento de la realidad es un acto de fe.

5 de julio. AMLO presiona (democráticamente)

Para que su respeto a la institución quede de manifiesto, AMLO la presiona. El volcán comienza siempre como “bola”. La idea de “hacer bola” ¿será un remanente de ese afectuoso sobrenombre que se daba a la Revolución? “Hacer bola” es el testimonio final del horror de la política a la mexicana. Si la Unión de Trajineros Ahogados de Padierna quiere apoyo, va a la Delegación de Xochimilco y “hace bola”. Si el PRD quiere que su líder sea presidente, igual. La bola sirve para negociar la ley (e impedir que se cumpla). La justicia, desde luego, privilegia a la bola sobre los particulares sin bola. La bola presupone, por principio, que la autoridad es o parcial o (con todo respeto) incompetente, y que por eso requiere que la bola la vigile, la intimide o la apresure. Desde luego, también sirve para que el partido dueño de la bola haga compraventa de servicios corporativos. El PRD ¿graduará el arte de “hacer bola” a su versión superior que es “hacer volcán”?

En entrevista, AMLO declara: “Sí, confío en el árbitro, confío en el proceso, siempre he sido respetuoso de las instituciones, lo voy a seguir haciendo, pero también nosotros no podemos de ninguna manera aceptar un resultado que no corresponda a la realidad.” Interesante conflicto entre las instituciones y la realidad. La cabeza de AMLO expropia la realidad y desde luego descarta otras realidades, por lo menos a la realidad real y a la institucional. En lo primero se asemeja al pobre Quijote; en lo segundo a Lenin. Arraiga su realidad (es decir, su acto de fe) en “la gente”, a condición de que “la gente” sea su reflejo, no la gente que prefiere ceder al Estado su representación colectiva y la encomienda de la ley. Al poner su propia percepción de la realidad sobre la del Estado, o al condicionar la objetividad de esa realidad a que concuerde con la suya, AMLO expropia a la colectividad en su individualidad. Más que el Estado, él es la colectividad. Un análisis del veleidoso empleo que hace de mayestáticos y primeras personas rendiría simpáticos resultados a un psicolingüista. Como todo voluntarista, AMLO argüiría, previsiblemente, que tal representación sólo es “real” si la autoridad del Estado es “legítima” (es decir, que cuadre con su fe). Círculo vicioso habemus.

Sus apologistas comparan ya las disparidades entre su realidad y la realidad al fraude electoral de 1988. La autoridad del Estado en 1988 se ejerció de manera ilegítima. Pero AMLO menosprecia que, precisamente por lo ocurrido entonces, se haya reformado el procedimiento electoral y se haya entregado su control a los ciudadanos (gracias en buena medida, ¿quién lo diría?, a Porfirio Muñoz Ledo). En 1988, el niño de la democracia se cayó en el pozo priísta de siempre, cuyo brocal agrandaron Camacho, Bartlett y Arturo Núñez. Pero que el pozo se haya tapado con el IFE, el FEPADE y el TEPJF carece de “realidad” (menos aún para los nuevos camaradas de AMLO: Camacho, Bartlett y Núñez, ahora súbitos expertos en cerrar pozos).

6 de julio. la historia c’est moi

Mi (¿ex?) amigo R. me reprocha no haber votado por López Obrador. Cuando me dice “no negarás que hubo fraude”, lo que me dice es “no puedes no creer que la historia de México está llena de agravios e injusticias”. La opinión (“¡todos lo saben!”) identifica ambas cosas como una sola e interpreta la derrota de AMLO como nuevo agravio.

No voté por AMLO, porque el lado siniestro del PRI no compensa mi admiración por sus muchos, enormes logros. Frente a sus mejores iniciativas y sus lúcidas mentes –que las hubo en abundancia– me detiene el peso espeluznante de sus caciques, sus líderes sindicales, sus matones plenipotenciarios. El cinismo de los priistas que hoy danzan con AMLO ofende a la razón, y que AMLO baile con ellos ofende hasta al cinismo. Saben venderse, y la causa de su antiguo correligionario precisa de administradores para las nuevas CROCs, CTMs, CNCs y CNOPs –infelices exámenes de estrabismo. Tampoco votaría por el patético culto al sufrimiento y al sentimiento, con sus alados cantautores, brechtianos furibundos, tinterillos de toma y daca, plañideras starbucks. Y menos aún por la rebaba eternamente impune de “históricos” del CEU, el CGH, cheguevaras de auditorio, sacerdotes artríticos que viven de quemar copal en el templo de las Tres Culturas ante una grey de kindergarten cuyos manteles huelen a “tachas” y regatón. No, nunca más el PRI.

Pero más que ver a un neopriista en 2006, el fundamentalismo contestatario exige ver en su líder a los reloaded héroes que nos dieron patria. Y en las elecciones del 2006 la purga de las anteriores, la cifra de todos los agravios acumulados, el clímax de una justicia escamoteada desde 1910, o por lo menos desde 1940 (cuando mi general Cárdenas “Señor del Gran Poder”, eligió –democráticamente solito– a mi general Ávila Camacho y no a mi general Múgica, como tendría que haber sido). Todas las fechas agitan el corazón y erizan las uñas blancas del Caudillo. ¿Cómo pueden pertenecer al mismo movimiento Bartlett y Poniatowska? AMLO sabe que “la gente” quiere volver al PRI, pero con la conciencia limpia.

7 de Julio. ¡freunde, fraude!

El plan B de AMLO es obvio: de no ganar el conteo distrital, se descalificaría (con todo respeto) a las instituciones, se grita ¡fraude! y no se da un paso atrás. Punto. En su mejor estilo, se “imagina” que hay fraude en la primera frase, y al cerrar el párrafo lo imaginado ya es “prueba fehaciente”, como el Quijote, que pasa de conjeturar si los molinos serán gigantes a considerarlo un hecho en el mismo parlamento. Sus seguidores en cambio, no se parecen a Sancho: ni dudan ni repelan. Lo que el líder presiente, “la gente” lo consagra. La gente ha sido preparada para creerle todo: tanto se le dijo “ya ganamos” que no consideró no ganar. Esto complementa las décadas priistas en las que proclamar desde antes “ya ganamos” habría sido redundante (y explota en su provecho la elemental desconfianza en el aparato judicial que prohijaron esas décadas). A lo largo de setenta años, la única opción mexicana para sentirse seguros de ganar algo era votar por el PRI. Esto dejó una inercia pavloviana de credulidad que AMLO invierte en una incredulidad utilitaria. Más allá de un posible (y hasta hoy no probable) fraude electoral, a AMLO le interesa que “la gente” se sienta defraudada. Lo defraudado no es el hipotético “triunfo”, sino la (su) esperanza.

8 de julio. AMLO universitario

El periódico objetivo proclama un “fraude cibernético”. Lo dice el “eminente fisicomatemático de la UNAM Bolívar Huerta”. El científico lanza la hipótesis (es decir: la demostración) de que un algoritmo malevo pervirtió las computadoras. El nombre del “eminente científico” no aparece en las listas de investigadores o docentes que publican en internet los institutos de Física y Matemáticas de la UNAM. La prensa dice que es investigador del Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU), pero tampoco ahí se le registra. Una búsqueda en Google lo identifica en cambio como militante de la Red de Estudiantes Universitarios que patrocinaba el PRD durante la huelga de 1999-2000 (cuyo control perdió en provecho de los “ultras”). El “eminente científico” de 2006 era una cuenta de Rosario en el 2000. Otros universitarios que rodean a AMLO: Luis Bravo Pérez (a) “El Tíbiri-tábara”, el señor de copiosa cabellera ensortijada que está parado en la tele junto a AMLO la noche del 2 de julio en el Zócalo. Dejó de militar en Ciencias Políticas, hizo carrera en el STUNAM, despachó en el Tlalpan de Carlos Ímaz, fue secretario de movimientos sociales (sic) del PRD y secretario de desarrollo urbano del DDF. Eminentes científicos, y eminentes funcionarios. Lo mejor de la UNAM al servicio de “la realidad”. Me temo que no tardarán en cerrarla (con todo respeto).

9 de Julio. ¿A qué le temen?

AMLO “exige” un recuento voto por voto (lo de casilla por casilla es redundante) y reta a las instituciones (y a su adversario) con viril interrogante: “¿A qué le temen?” Él mismo aporta la respuesta con el improbable refrán “el que nada debe, nada teme”. Yo no debo, pero temo que, si las instituciones (ya descalificadas por él) concediesen el capricho (para recalificarse ante él), tendrían que saltar sobre sus propias leyes. Precedente poco republicano: el otorgamiento a un particular de poderes extraordinarios para que sancione toda ley, reglamento o iniciativa de acuerdo con su superior entendimiento, so pena de padecer el volcán que ese particular active (previa autorización de una asamblea de particulares). AMLO sería una especie de shadow government de un solo hombre que sancionaría sólo lo que se ajustara a su realidad. Curioso apetito de quien desprecia a los “poderosos”. ¿Hay en México alguien más poderoso que él? Es tan poderoso que privatiza el Zócalo cuando le viene en gana; se hace encuestas de opinión (a sí mismo), y como su opinión es tan poderosa, se declara su propio simpatizante veinte millones de veces; ordena que la ley sea legal, pero no “legalista”. Es el único mexicano dueño de un partido político. En suma, es tan poderoso que él solo va a defender a la patria de los poderosos.

15 de julio. López Obrador, crítico literario

Además de las muchas tareas que derivan de la dramática cruzada que ha emprendido, para rescatar a la patria de las garras de sus usurpadores (aproximadamente el 75 por ciento de los mexicanos en edad de votar), el Lic. López Obrador consigue hacerse de tiempo para poner de manifiesto sus dotes de intelectual progresista, en la modalidad de la crítica literaria.

A continuación, se reproduce su obra completa, que hemos dividido en dos secciones: I. Obra crítica breve, y II. Obra de largo aliento (cabe señalar que la crítica literaria del Lic. López Obrador se expresa sólo de manera oral).

I. Obra crítica breve

Se trata de apuntes que suelen apretar juicios muy interesantes sobre relevantes personalidades de la actualidad literaria mexicana.

– Elena Poniatowska es una gran escritora.

– Elena Poniatowska, gran escritora.

– Tengo la dicha enorme de ser amigo de Carlos Monsiváis.

– Monsiváis es el intelectual que más se reconoce en nuestro país.

– El mejor escritor de México y yo diría uno de los mejores del mundo, Rulfo, es de aquí de Jalisco. Arreola, en fin, Agustín Yáñez. Éste es un estado con mucha tradición, histórica, cultural, entonces por el lado del turismo hay una opción.1

II. Obra de largo aliento

La obra literaria más ambiciosa, hasta la fecha, del Lic. López Obrador es su ensayo “Tolstoi hoy”.2 También es el único. El editor se ha permitido dividir el ensayo en tres partes:

“Tolstoi hoy

I. Justificación

– Yo no odio, no soy rencoroso y porque soy feliz, porque me ha tratado bien la vida, yo por eso quiero que la gente sea feliz. Porque puede enfrentar cualquier circunstancia y puede incluso atravesar situaciones económicas difíciles, pero si uno es feliz puede salir adelante.

II: Exposición

– Yo recuerdo aquel pasaje de Tolstoi en la novela cuando se enferma el Zar de Rusia y llegan los curanderos y le dicen “usted sólo se puede curar si conseguimos una camisa de un hombre feliz en Rusia”; entonces ahí van todos los de la corte a buscar al hombre más feliz de Rusia para curar al Zar, y van con un empresario muy próspero, pero no era feliz, y luego van con un comerciante próspero, pero no era feliz, y luego van con un sabio y tampoco, y encuentran a un campesino que era feliz y le preguntan “¿Por qué eres feliz?” “Porque estoy bien conmigo mismo, con mi conciencia y estoy bien con los demás, soy feliz”, “Ah pues tú eres el hombre más feliz de Rusia, vamos a llevarle la camisa”, pero no tenía camisa.

III. Conclusión

– Entonces la felicidad no significa únicamente lo material, entonces eso me ayuda mucho a poder relacionarme, se lo digo sinceramente, no odio. Yo no estoy tampoco en contra de quien obtiene bienes materiales, es mi manera de pensar, respeto mucho a otros y sí me gustaría de que la gente humilde, la gente de abajo, la gente pobre viviera mejor y de que fuesen muy felices todos y por eso estamos en esto.”

La aparición de “Tolstoi hoy” provocó algunas discusiones. La intelectual prosionista y filoplutócrata Rabina Granta Gore declaró que el Lic. López Obrador no tenía “con todo respeto, ni una puta idea de lo que dice”,3 toda vez que el texto citado no es una novela, sino “El zar y la camisa”, un cuento infantil. “Está difícil –agregó– confundir una novela con un cuento infantil de doce renglones.” Luego, al hombre feliz no lo encuentran “curanderos” (“¡Es Rusia, joder, no Catemaco!”) sino el zarevitch. Y sobre todo, el hombre feliz no dice que su felicidad derive de “estar bien conmigo mismo, con mi conciencia y estar bien con los demás”, sino de que “trabajé un poco, comí cualquier cosa y ahora me voy a echar una siesta sabrosa y tranquila”. Es decir, deriva de que –dice Granta– “es un sujeto bobo e indolente”.

Granta Gore discurre sobre la predilección por Tolstoi en una persona que más parecería inclinarse por Dostoievski. A fin de cuentas, a Tolstoi le interesan los Rostov y los Bezuhov, aristócratas y burgueses “señores del dinero”.4 Por otro lado, contra la postura del estadista mexicano, Tolstoy detesta el determinismo y su idea de que son los “grandes hombres”, como el baboso de Napoleón, quienes mueven la historia. Y su célebre repugnancia por los “jefes” en general (“quienes más desean cambiar al mundo son los menos dispuestos a cambiarse a sí mismos”) es famosa. Entonces ¿cómo explicar los lazos entre el líder azteca y el viejo sabio de Yásnaia Poliana? ¡Una pieza más en el complejo rompecabezas que es el licenciado!

26 de julio. Más universitarios

Aparece un “Frente Universitario de Apoyo Crítico (sic) a López Obrador” que lo invita a cantar en la UNAM a fines de agosto. Doble contra sencillo a que la cierran (críticamente). Este FUAC(sic)lo lo dirige el señor Jorge René González. Google revela que es perredista (sic), consejero universitario (ultrasic) y funcionario de la Dirección General de Gobierno del DDF (megasic). Así pues, fue a invitar (críticamente) a su patrón. El mismo joven dirige un “colectivo” llamado Agrupación Universitaria Tiempos Modernos, que realizó hace tiempo “una encuesta sobre preferencias electorales en cuatro instituciones públicas de educación superior y tres privadas de la ciudad de México, la cual reveló que Andrés Manuel López Obrador encabeza las preferencias, con 36 por ciento, seguido por Felipe Calderón, con 28”. González enfatizó “que la metodología obedeció a mecanismos científicos, por lo que los resultados son altamente confiables”. ¡He ahí, pues, la misteriosa encuesta que le daba diez puntos de diferencia a AMLO, aportada por otro “eminente científico”! No deja de intrigar que este mismo señor González fue el primero en enterarse, al amanecer el 19 de julio –cuando estaba en el Hemiciclo a Juárez colgando (críticamente) la “expofraude”–, que “alguien” había dañado las obras de arte que decoran a la Alameda. ¡Consejero universitario, funcionario del DDF, encuestador, instalador de exposiciones y detective! ¡Tiempos modernos!

28 de julio. AMLOman, superstar

Las “asambleas” en el Zócalo se parecen cada día más a un espectáculo dominguero con bandas y mariachis (otra forma de violencia). La gente está tan habituada a ir los domingos a mirar shows al Zócalo que dan a AMLO el comportamiento ad hoc: chillidos histéricos, damas orgasmeantes, meneos colectivos ante una mezcla de Juan Gabriel y el Niño Fidencio. Y como el Caudillo se sabe sólo una canción, el público ya la memorizó y canta los coros antes que la estrella. Si la estrella entona, por ejemplo, “Por eso exi…” La multitud adelanta “¡Voto x voto!” Si enuncia “Fo…”, le responden “¡traidor, traidor!” Soledad Loaeza lo explica con brillantes en su editorial (valientemente) publicado ayer en un diario objetivo: “Como otros líderes cesaristas que lo precedieron, AMLO ofrece un ejercicio personalizado y centralizado del poder, una relación directa entre él y la gente, la movilización ininterrumpida, el plebiscito permanente, una situación sostenida de excepción; y al igual que muchos de esos líderes cesaristas, utiliza las instituciones democráticas para destruirlas, porque si llegáramos hasta donde los lopezobradoristas nos quieren llevar, sólo ruinas quedarían de lo que habría sido una efímera experiencia democrática.”

1 de agosto. Alma grande (AMLO Ghandi)

Lo que el Caudillo y sus priistas le exigen a un movimiento para considerarlo “pacífico” se limita a que no haya violencia física. Para ellos, todas las otras formas de sufrimiento que derivan del caos vehicular que ellos, poderosos que son –y para defenderlo de los poderosos–, han impuesto al pueblo, tan bueno y tan noble y tan lo mejor de México, no suponen violencia. Está universalmente aceptado que toda forma de humillación entraña violencia. Toda disrupción de la vida cotidiana, sobre todo si incluye miedo, es violenta. Toda afectación a los derechos humanos incluye violencia. La Organización Internacional del Trabajo considera que cualquier cosa que altere la salud, la seguridad y la productividad de los trabajadores es violenta. En tanto que los traslados cotidianos son etapa integral del trabajo, los bloqueos son violentos. Es más: todo cuerpo que bloquea el paso legítimo de otro cuerpo, se convierte en arma. En la lógica de AMLO, cuando Díaz Ordaz golpeaba y mataba gente había violencia, pero no cuando enviaba ambulancias a chillar por las calles en la noche, o soldados a sonar sus estoperoles.

2 de agosto. Una vocera

La empresaria Jesusa, maestra de ceremonias de las asambleas, declaró hace días en un diario objetivo: “Es muy importante dejar en claro que quienes cierren carreteras o avenidas, quienes molesten a las personas en su vida cotidiana, creándoles más problemas de los que ya tienen, no pueden ser considerados parte de este movimiento. A quienes usen la violencia les vamos a tener que decir: no en nuestro nombre, ustedes no nos representan, ustedes le están haciendo el caldo gordo a la derecha, a los de El Yunque, a Calderón.” Este domingo, toda coherencia, enfrentó a AMLO y le dijo que “ya no forma parte de este movimiento”. Mala onda.

3 de agosto. Magias civiles

Comparar la resistencia civil del PAN con la del PRD es desnivelado: el PAN luchaba por terminar un monopartidismo de 70 años; el PRD por acabar con una democracia de 6. ¿Qué tendrá de resistencia civil ir a cantarle las mañanitas con el Himno Nacional al edificio vacío de la Bolsa de Valores? El divertimento de Noroña recuerda otro: cuando en el 2003 denunció al PRD ante el IFE por no respetar la democracia interna del partido.

6 de agosto. AMLO polemista

Luego de que AMLO puso a discusión en la asamblea (es decir: él) la iniciativa del Comité de Resistencia Civil (es decir: él) sobre la conveniencia de tomar (con todo respeto) el Zócalo y el corredor de Reforma (moción que él aceptó de inmediato y por unanimidad), Monsiváis denunció su injusticia en carta abierta. Más tarde agregó que nunca se le invitó a formar parte de ese comité, ni se le pidió permiso para incluir su nombre entre sus miembros. Hoy, en otra asamblea, AMLO se refirió, sin nombrarlo (¡cuidado! porque cuando AMLO no nombra, no nombra con respeto) al “intelectual que más se reconoce en nuestro país”:

“Hemos [la asamblea, es decir él] escuchado atentamente las críticas y los cuestionamientos que se nos han hecho, incluso por parte de amigos cercanos, de intelectuales y de ciudadanos que apoyan nuestro movimiento y que votaron por nosotros, pero que no están de acuerdo con algunas de nuestras acciones de resistencia civil.”

La crítica de Monsiváis mereció como respuesta este poderoso argumento:

“Quisiéramos que entendieran nuestras razones, somos respetuosos de la opinión de todos los mexicanos, porque la esencia de la democracia es la tolerancia y la libertad de expresión. Sólo en el autoritarismo se cancela en la práctica el derecho a disentir de los ciudadanos” [el de circular es otra cosa].

Sí, pero Monsiváis ejerció su libertad de expresión precisamente para hacer una crítica a la Asamblea (es decir, a él). El diálogo queda así:

Monsiváis: No estoy de acuerdo con lo que usted hace por estas y estas razones.

AMLO: Quisiera que estuviera de acuerdo (pues sus razones me importan un bledo).

Al no responderle, AMLO lo ignora, que equivale a decir que lo censura y que no lo tolera (y que ingresa al rango de innombrables).

7 de agosto. Granma

Dice el diario “honrosa excepción” que no sirve a los poderosos (sólo al Poderoso): “Cada día es mayor el número de habitantes de la capital, pero también del resto del país, que se incorporan a los campamentos y se suman con alegría y entusiasmo a los intensos programas culturales y recreativos en curso.”

8 de agosto. Programa cultural

Los grupos de rock-and-roll que educaron ayer a las personas que están en plantón en Paseo de la Reforma son “Kancer Urbano” y “Fuerzas del Kaos”. Hay konsenso en ke fue espektakular.

8 de agosto. Y más universitarios

Un Movimiento de Estudiantes No Aceptados cerró hoy avenidas cercanas a la UNAM y al Poli. Lo dirigen una señorita Alondra Ramos y (one more time!) Higinio Muñoz. Sus consignas corean “¡La UNAM no es panista / la UNAM es comunista!” (para tener una idea de su plataforma, véase www.militante.gob; no tiene pierde). Higinio Muñoz fue durante años líder del Consejo Estudiantil Metropolitano, originalmente ligado al PRD. Antiperredista y “ultra” más tarde, fue encarcelado cuando la policía liberó a la UNAM. Al salir, fundó su Promotora por la Unidad Nacional contra el Liberalismo, que acusaba a AMLO de “represor”. Ya no. Sus páginas web recomiendan al Caudillo:

1.- La única alternativa ha de ser a través de la lucha en las calles, la vía legal sólo debe ser vista como un complemento, si nos basamos en ella estamos condenados a vivir seis años de lo mismo. La ley actual, las instancias electorales están hechas para hacer valer los intereses contrarios a nosotros como trabajadores y jóvenes.

2.- Andrés Manuel debe ponerse claramente al frente de esta lucha, debe llamar inmediatamente a que los sindicatos realicen una huelga de 24 hrs. Él ha dicho en muchas ocasiones que no va a defraudar, ni engañar al pueblo, es la hora de cumplir esas palabras.

9 de agosto. numeritos

Me dice mi amigo c.c.: “Desde un punto de vista probabilístico, si se hacen más de 130,000 operaciones de conteo, es inevitable que haya errores. Una de las fantasías detrás de la consigna del voto por voto es suponer que, de hacerse un recuento manual, esos errores no ocurrirían de nuevo. La persuasión de la consigna se basa en ese malentendido. El problema en los procesos estadísticos y de conteo no son los errores, sino el no entender que estos tienden a compensarse o a cancelarse entre sí.”

10 de agosto. Nadie está por Encinas de la ley

Declara el señor Encinas, jefe de gobierno, cuestionado sobre su tolerancia y apoyo y financiamiento al bloqueo: “la lógica de los conservadores de la ultraderecha (sic que los distingue de los ultraconservadores de izquierda, es decir Castro, Chávez y Kim Jong-il) que exigen mi renuncia, es la de erradicar al enemigo.” El señor Encinas no erradica, bloquea, que es otra cosa.

11 de agosto. AMLO y el pueblo

Según un periódico, AMLO declaró hoy: “Le tengo un profundo amor y admiración al pueblo de México, que es gente muy noble y muy buena, lo mejor que tenemos en México.”

No estoy de acuerdo. El mexicano es por lo general ignorante, violento, tonto, fanático, corrupto, ladrón, sexista, caprichoso, temperamental, alcohólico, arbitrario, golpea a sus hijos y a las mujeres, idolatra el ruido, tira basura, nunca ha respetado el derecho ajeno, se pasa los altos, evade impuestos, compra y vende piratería, zarandea a los peatones, no duda a la hora de hacer transas, desprecia a la ley, no sabe aritmética elemental ni tirar pénaltis. Lo mismo puede decirse de la clase baja. Tenerle amor y admiración a eso es masoquismo o demagogia.

12 de agosto. Y el ganador es…

La mejor frase en lo que va del conflicto es la del eterno dipunador y senaputado Pablo Gómez (otro “universitario”), que interrogado sobre si los bloqueos atentan contra el libre tránsito que garantiza la Constitución contestó: “Hasta donde sé, a nadie se le ha impedido cambiarse de casa.”

13 de agosto. Voluntarismo bis

AMLO proclama que “estemos donde estemos, en Palacio Nacional, en las plazas públicas o en cualquier lugar, vamos a seguir defendiendo nuestro proyecto de cambio verdadero.” Su jerarquía de escenarios manda al Poder Legislativo al limbo del “cualquier lugar”, cuando, uno diría, debe ser no sólo el primero sino –en una democracia– el principal. Sería positivo que ahí, en las cámaras, el PRD trabajara para que, en efecto, se luchara contra el horror de la desigualdad económica. Pero el Legislativo, a pesar del avance del PRD, le estorba. Como escribió Silva-Herzog Márquez: “AMLO lo ha repetido muchas veces: la historia mexicana camina a zancadas de movilización, no conforme a la cadencia indolente de las instituciones elitistas”.

Luego AMLO dice una cosa muy rara (pero, a estas alturas ¿todavía es raro?): va a refundar México para “purificarlo”, porque él quiere que el pueblo sea “feliz”. Las mismas palabras de todo autoritario, de Mussolini al Khmer Rojo. Esta demagogia deleita a la asamblea, pero ¿aterrará a la izquierda? No hay nada más alejado del pensamiento de Marx o de Lenin que “refundar” al Estado (ése fue Stalin). Entendían que, como el proletariado carece de cultura propia, debe crearla sobre las normas burguesas y que, por tanto, acusar al orden burgués de perverso va contra los intereses del pueblo. Pero la idea de crear burgueses le ha de parecer abominable a AMLO, que prefiere a los pobres. Elige la “propaganda de la acción” a la paciencia de educar en democracia; el hecho inmediato a la lenta apropiación condensada del poder. Su voluntarismo de tanates coquetea con Tánatos. Una histeria que explicaría su obsesión por mostrarse puro, humilde y modesto: el paradigma “refundado” y “purificado” que justifica e ilustra su ética voluntarista. Otra señal palpable de histeria es la voluntad de “suicidarse políticamente”, mezclada con su obsesivo encomio de la felicidad, esa emoción “eminentemente hipócrita” de quienes, incapaces de asumir las consecuencias de su deseo cotidiano, se inventan “una felicidad oficial”, como sugiere Slavoj Zezik.5 (Boucher, su comentarista, agregaría que “una sociedad que otorga libertad para buscar la felicidad es una sociedad loable: una que indica cómo ser felices es tiránica”.)

14 de agosto. AMLO, su parto

Este domingo, AMLO declaró ante su asAMLOea: “Combati–remos la pobreza y la monstruosa desigualdad imperante en nuestro país. Ya es insoportable que una minoría rapaz lo tenga todo, mientras la mayoría de los mexicanos carece hasta de lo más elemental e indispensable. Además, sin justicia no habrá garantías de seguridad ni tranquilidad para nadie. Tampoco habrá paz social. La paz es fruto de la justicia.“Tiene parcialmente razón (llamar “rapaz” a toda la minoría no es buena idea, ni necesariamente cierto; decir que “la mayoría” carece de lo fundamental es demagogia).

Acto seguido, hizo lo peor que puede hacer alguien que seriamente se sabe agraviado por la desigualdad: parió a la “verdadera democracia”. En la República Okupa del Zócalo, en vivo y en directo y a todo color, AMLO, él solito, arropado en su asamblea, ¡parió a la “verdadera” democracia!

Él no dará un paso atrás. Él dará el “grito”. Él defenderá al pueblo del “gobierno ilegítimo” durante años, si es necesario. Él renovará a las instituciones. Él asume en su modesta persona los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En el mismo momento en que dio a luz la “verdadera democracia”, el PRD fue sumariamente substituido por una “Convención Nacional Democrática con representantes de todos los pueblos del país”. Esa convención, y no los partidos, no la democracia, espuria ella misma, es la que decidirá “en definitiva el papel que asumiremos en la vida pública de México”.

“Fuerzas del Kaos”… ¿dónde tokarán mañana? ~

México, df, a 14 de agosto de 2006.