junio 05, 2007

Venezuela en vilo

José Fernández Santillán
5 de junio de 2007

Vaya declaración que se le ocurrió hacer al canciller venezolano Nicolás Maduro el pasado domingo a su llegada a Panamá para asistir a la 37 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos.

En medio del revuelo nacional e internacional causado por la cancelación de la licencia de Radio Caracas Televisión, lo único que le vino en mente, cuando los reporteros le preguntaron acerca de esa medida gubernamental, fue decir: "El gobierno de Venezuela está a la vanguardia de la defensa de la libertad de expresión y pensamiento". Con esas palabras llenas de falsedad y cinismo no va a apagar la indignación producida por la salida del aire de la estación de televisión más antigua de su país.

La realidad más inmediata lo desmiente: en un mitin efectuado el sábado pasado Hugo Chávez volvió a arremeter contra la única televisora independiente que queda en pie, Globovisión, al afirmar: "No es necesario que se venza la concesión para cerrar otro canal de televisión". Al mismo tiempo, está tratando de acallar, a sangre y fuego, el movimiento de protesta encabezado por los estudiantes universitarios.

Como sabemos, Chávez y sus partidarios se han escudado en el argumento de que fue elegido democráticamente. Sin embargo, esta es una argucia que necesita ser desenmascarada.

La historia distingue claramente dos tipos de tiranos. Unos son los que se hacen del poder sin tener derecho a él. Estos son los usurpadores como Victoriano Huerta. Otros son los que, habiendo llegado legítimamente al poder, una vez instalados en el mando, lo ejercen arbitrariamente revirtiendo los ordenamientos legales e institucionales en su propio provecho. Este es el caso, precisamente, de Hugo Chávez, quien está atentando flagrantemente contra las libertades civiles y políticas de los venezolanos. Con el garlito de que está construyendo una "democracia diferente" pretende reeditar el decrépito modelo cubano a nivel continental.

Esa es su revolución bolivariana. Empero, la historia política también indica que contra los tiranos está justificado recurrir al derecho de resistencia para deponerlos.

En esta lucha en contra del atropello la izquierda democrática debe marcar una clara diferencia respecto de la izquierda autoritaria que se ha echado en brazos del tirano de Sabaneta. No podemos permitir que se haga una generalización indebida respecto a la posición de la izquierda mexicana y latinoamericana en relación con el problema venezolano. Tal generalización sólo favorece a una derecha proclive a decir que toda propuesta de izquierda lleva, inevitablemente, a la dictadura totalitaria.

La izquierda democrática plantea, en completa discrepancia de lo que está haciendo Hugo Chávez, el respeto irrestricto al Estado, la defensa de la división de poderes, la equidad en la competencia electoral, la protección de los derechos civiles, el ejercicio de los derechos políticos, la promoción de los derechos sociales, la pluralidad, el diálogo y la tolerancia.

Pese a la imagen contraria que están promoviendo, falsamente, algunos intelectuales de derecha respecto de la izquierda mexicana, en nuestro país sí existe una izquierda democrática esparcida en diversos partidos y organizaciones. Esas fuerzas progresistas democráticas están en contra de la tiranía de Chávez porque bien saben que socialismo sin respeto de las libertades civiles y políticas es demagogia opresiva.

jfsantillan@itesm.mx

Académico del ITESM-CCM

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