julio 02, 2007

Piden a Raúl Castro esclarecer muerte de opositor

EFE
El Universal
La Habana, Cuba
Lunes 02 de julio de 2007

•Familiares del disidente cubano, Manuel Acosta, aseguran que no tenía motivos para suicidarse como informaron autoridades de la isla

La familia de Manuel Acosta, un opositor cubano fallecido el pasado 24 de junio mientras se encontraba bajo custodia policial, solicitó al presidente provisional de Cuba, Raúl Castro, "una profunda investigación" sobre el caso.
Pedro Larena, primo de Acosta, indicó hoy a Efe que el pasado jueves entregó una carta dirigida a Castro en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en La Habana, en la que solicita que el gobierno investigue y esclarezca las circunstancias en que se produjo la muerte de su familiar.

Acosta, miembro del opositor Movimiento Democracia, apareció ahorcado hace nueve días en una celda de la unidad policial en Aguada de Pasajeros (Cienfuegos, centro del país), en lo que las autoridades consideraron un caso de suicidio.

El disidente había sido arrestado el día 21 y se encontraba detenido a la espera de un juicio por "peligrosidad pre-delictiva" .

"No está claro que él haya hecho eso (suicidarse), él no tenía motivo ninguno para hacer eso y yo lo que quiero es que lo investiguen", dijo Larena.

El primo del fallecido, también miembro de organizaciones opositoras en Aguada, indicó que, de acuerdo con testigos que estaban en la unidad policial, su primo había salido de la celda y se había negado a volver a entrar, lo que generó una pelea a la que se sumaron varios policías que lo redujeron.

"Espero que hagan algo y si hay culpa que salga a la luz, si no fueron ellos (los policías) está bien, pero si fueron ellos que paguen, porque eso no puede quedar impune, eso le puede pasar a cualquiera" , dijo. Explicó que, según el procedimiento establecido para el "correo militar", si en 60 días no recibe respuesta puede presentar otra reclamación.

"Si no me dan respuesta en 60 días, yo voy a volver" , afirmó Larena, que apuntó que su primo acababa de recibir el visto bueno de las autoridades del municipio para incorporarse a un trabajo del Estado en el campo.

Añadió que las autoridades mostraron la autopsia del fallecido al hijo de Manuel Acosta -de mismo nombre-, en la que se dictaminó que el disidente había muerto por asfixia.

En la carta presentada por Larena se solicita "una profunda investigación por parte del Gobierno de Cuba para esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte" de Acosta y, en caso necesario, que se haga otra autopsia.

Además, se pide que se interrogue a todos los testigos, entre ellos los detenidos que se encontraban en la unidad policial.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) , que denunció el lunes pasado la muerte de Acosta, de 47 años, manifestó su "honda preocupación" por el fallecimiento en circunstancias "poco claras" del opositor y pidió que se realice la investigación solicitada "con la mayor prontitud" .

"Seguro que hay una relación de causa y efecto entre la paliza y la muerte" , dijo Elizardo Sánchez a Efe, presidente de la CCDHRN.

Acosta había estado encarcelado dos años por desacato y tomado parte en la recogida de firmas del Proyecto Varela, lanzado por el Movimiento Cristiano Liberación a finales de los años 90.

Monitor ¿complot o suicidio?

Itinerario Político
Ricardo Alemán
01 de julio de 2007

• Se alió a Fox, y le falló; se alineó a AMLO y fue arrollado

• Pretenden convertir a Vivó en mártir de la libertad de expresión


Nadie en su sano juicio puede escatimar el valor social, periodístico y empresarial que desde hace 33 años tuvo el informativo Monitor, conducido y luego dirigido por José Gutiérrez Vivó. No hay lugar para la mezquindad sobre su papel en la transición democrática mexicana, en la alternancia en el poder y la naciente democracia electoral. Y tampoco se le puede negar a esa propuesta informativa su contribución al rescate de libertades básicas, como la de expresión.

En efecto, a lo largo de tres décadas, el diseño informativo Monitor fue pionero en la radio hablada, en las barras noticiosas, en la prestación de servicios que acercaron a la sociedad con la solución de sus problemas, en el debate plural de ideas y posturas políticas contrarias y, durante algunos años, en esa saludable experiencia de acercar el mundo a los escuchas mexicanos. Sin Monitor, no hay duda, no se entiende buena parte de la radio noticiosa en México.

Pero pretender simplificar “la muerte” de Monitor sólo con los vulgares argumentos del complot político, publicitario y hasta con el alineamiento a una postura partidista —como pretenden los corifeos y fanáticos del “legítimo”— no sólo significa desconocer el valor social y democrático de ese proyecto —y del esfuerzo de todos quienes lo hicieron posible—, sino insultar a los miles de escuchas que desde esa delgada franja de la llamada sociedad civil convirtieron por décadas a Monitor en el mejor instrumento de la “opinión pública”, entendida ésta como “la fuerza social de juzgar la virtud y el vicio, el bien y el mal del poder político” (John Locke. Ensayo sobre la inteligencia humana).

Está claro que Monitor llegó a su fin porque los anunciantes se retiraron —lo que provocó una quiebra financiera que al final impidió siquiera el pago de salarios—, pero además de las intrigas palaciegas, de las venganzas políticas y empresariales, contribuyeron a su muerte graves errores empresariales, equivocadas estrategias políticas y la soberbia de un exitoso comunicador que al pasar al terreno del empresario ignoró la regla de oro de toda empresa de comunicación: que los medios de comunicación, además de empresas mercantiles, son sociales, y que no deben aliarse ni al poder en turno ni a las tendencias políticas que aspiran al poder, a riesgo de perder su esencia, la de crisol, donde confluyen todas las tendencias y las ideas políticas y sociales.

El origen

Monitor nació en 1974 de la feliz conjugación de ideas renovadoras de un joven emprendedor procedente de la BBC de Londres, quien convenció a un audaz empresario de la radio mexicana para impulsar un proyecto de radio hablada con énfasis en la entonces casi inexistente información radiofónica. En esos años, cuando la influencia informativa estaba en la prensa escrita y apenas despuntaba la televisión, se unieron José Gutiérrez Vivó y la familia Serna Alvear, quienes de la nada, sin recursos económicos pero con talento y decisión, muy pronto dieron forma a lo que años después fue el más exitoso programa informativo de la radio.

La importancia social, política y mediática de Monitor probaron su eficacia en fenómenos como los terremotos de 1985 y luego en el proceso electoral de 1988 —cuando la televisión jugó en favor del PRI y cerró todos los espacios a los opositores—, al grado de que se comprobó que el manejo independiente, crítico y ético de la información eran no sólo una saludable responsabilidad social para impulsar libertades, como la de expresión, y aspiraciones político-sociales, como la transición democrática, sino un negocio harto rentable. Para la década de los años 90 José Gutiérrez Vivó se había convertido en el líder indiscutible de la radio en México, en uno de lo más influyentes informadores y un referente para partidos políticos, candidatos a puestos de elección popular, pero sobre todo para el gobierno en la naciente pluralidad política.

En las primeras dos décadas de Monitor —entre 1974 y 1994—, tanto el concesionario de la entonces Radio Red, Clemente Serna Alvear, como el exitoso conductor del informativo más escuchado de la radio, debieron sortear el autoritarismo de los gobiernos del PRI, la censura y hasta amagos del propio Gutiérrez Vivó de retirarse del aire si los dueños de Radio Red aceptaban las presiones del gobierno federal o de los estatales. Un momento emblemático se dio a raíz de las explosiones de Guadalajara —en abril de 1992, cuando perdieron la vida 200 personas por fallas en un ducto de Pemex—, lo que provocó un feroz acoso del gobierno federal. La influencia del informativo era, a la distancia, “un peligro” para los gobiernos del PRI, el de Salinas en esos años.

Mal empresario

En 1994 el concesionario de Radio Red, Clemente Serna —la 1110 de AM y la 88.1 de FM—, decidió vender al Grupo Radio Centro las frecuencias por las que se transmitía Monitor. El periodista Gutiérrez Vivó se opuso y hasta reclamó derecho de turno para la venta, pero sólo consiguió quedarse con la propiedad del concepto Monitor y la entonces ya también exitosa Red Vial. Con ese capital en las manos, Gutiérrez Vivó creó Inforred, una productora de noticias que, al tiempo de la venta de Radio Red a Radio Centro, firmó con la familia Aguirre un contrato de exclusividad para la generación de productos noticiosos.

Entre 1994 y 2000 (Itinerario Político, 14 de febrero de 2006) “todo caminó sobre ruedas”, aunque la línea editorial de Monitor se modificó de manera sensible. Y es que en su papel de ejecutivo exitoso, más que de periodista reconocido y responsable con la pluralidad de un medio, Gutiérrez Vivó jugó el juego de no pocos concesionarios de la radio; el de pactar con tal o cual grupo de poder, gobierno o candidato presidencial. Pero el error muy pronto se convirtió en tragedia, ya que el titular de Monitor contaba sólo con dos frecuencias de AM —la 1320 y la 1470, que Radio Centro las entregó como parte del convenio con Inforred, y que siguen en litigio—, lo que lo convirtió en un muy pequeño concesionario.

En las elecciones presidenciales de 2004 —antes, durante y después de ese proceso electoral—, Gutiérrez Vivó debió conjugar, sin éxito, el papel de conductor del más influyente informativo de la radio, con el de empresario de una de las más rentables productoras de noticias para la radio. Un reto nada fácil, sobre todo porque no era uno de los grandes concesionarios. Acaso el periodista más influyente. Así, arrastrado por la euforia del “cambio”, que también se llevó consigo a muchos intelectuales de la izquierda mexicana, el dueño de Monitor se la jugó con Vicente Fox, el candidato de la derecha que mostraba arrestos para derrotar al PRI en las urnas.

Ya con Vicente Fox en el poder presidencial, Gutiérrez Vivó fue uno más de los muchos decepcionados del guanajuatense, sobre todo cuando pretendió el apoyo presidencial en su pelea empresarial con el Grupo Radio Centro. Y es que desde 2001 Radio Centro entró en colusión con Monitor, en una estrategia claramente encaminada a incumplir un contrato que en el papel los debía mantener unidos por 16 años. El 21 de agosto de 2001 escribimos en el Itinerario Político de esa fecha: “También entre los periodistas como Gutiérrez Vivó, una presión como la que enfrenta con el Grupo Radio Centro los cambia, los hace vulnerables, al grado de que se convierten en presa fácil del gobierno en turno. Gutiérrez Vivó se ha convertido en vocero oficioso del gobierno de Vicente Fox, al que tarde o temprano deberá pedir ayuda para aguantar la embestida del Grupo Centro”.

De muy poco, en realidad de nada le sirvió a Gutiérrez Vivó convertirse en vocero de Fox en los primeros años de su gobierno, ya que el entonces presidente se inclinó en favor de Radio Centro, y literalmente dejó colgado de la brocha al periodista, que en respuesta rápidamente cambió su línea editorial y se convirtió en un severo crítico del foxismo. Y no tendría nada de malo regresar a la posición crítica al gobierno, como ocurrió con Monitor a partir de 2002 y hasta 2006, si no fuera porque en otro error estratégico Gutiérrez Vivó sólo cambio de camiseta; se convirtió en aliado del ex jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador, que por sobre otros medios informativos, prensa, radio y televisión, prefirió canalizar los patrocinios del gobierno del DF hacia Monitor.

Propagandista

Tiene razón Gutiérrez Vivó cuando acusa al gobierno de Vicente Fox de haber favorecido a Radio Centro en la disputa con Monitor, y también le asiste la razón cuando dice que desde Los Pinos se pidió a empresarios que retiraran sus anuncios de Monitor. Lo que no entendió “el señor Gutiérrez” —como le dicen sus leales— es que del error empresarial que significó su alianza con Radio Centro pasó al error político de convertir a su otrora influyente y respetada productora de noticias en un medio aliado y al servicio de una causa política, la de AMLO.

Y es que los dueños de los medios, en tanto empresarios, pueden hacer lo que les plazca con su propiedad, pero en tanto empresas sociales —de la comunicación— no deben inclinar su línea editorial al interés político de tal o cual grupo, partido o candidato, sin pagar riesgos por ello. Todo medio de comunicación, en tanto instrumento para hacer valer el sentido y la fuerza de la opinión pública, debe mantenerse equidistante del poder y privilegiar en sus contenidos la crítica, la pluralidad y la apertura a todas las tendencias y banderas partidistas.

Cuando Gutiérrez Vivió tomó partido por López Obrador, que era el enemigo político de Fox, compró la enemistad de Fox y de sus aliados, los Aguirre, que al mismo tiempo eran los enemigos naturales de Monitor. Pero además, el conductor perdió la credibilidad de amplios sectores que lo vieron como parcial, que se dijeron engañados porque se inclinaba a una de las partes en disputa por la carrera presidencial de 2006, y porque como empresario se comportó exactamente en sentido contrario al Gutiérrez Vivó periodista. Ya dueño de Monitor, hizo lo que siempre criticó de Clemente Serna y se olvidó de lo que reclamaba como mero conductor de Monitor.

Pero además, entre 2000 y 2007 desmanteló lo más valioso de su capital, a decenas de periodistas y colaboradores a los que echó a la calle por cuestionar su cambiante línea editorial, su soberbia desmedida y su gusto por el elogio, la complacencia y hasta por quienes adivinaban su futuro. Se rodeó de un pequeño grupo de halagadores, y hasta de una colaboradora que gustaba de la brujería para mantenerse como su incondicional.

Costos políticos

Nada ni nadie justifica que un medio como Monitor o cualquier otro —que por casi tres décadas fue el instrumento para crear la aún endeble opinión pública— haya sido aplastado por esa perversa combinación del poder político y empresarial, por las venganzas políticas y el canibalismo de los propios concesionarios de la radio, la televisión y alguna prensa, pero lo cierto es que Gutiérrez Vivó y Monitor no sólo están pagando el precio de los errores empresariales y personales, sino los costos políticos de jugar a la política, de tomar partido por una causa y un candidato presidencial, antes de privilegiar los espacios para el debate de todas las tendencias y todos los intereses en juego.

Monitor fue arrastrado no sólo por las venganzas de un presidente como Vicente Fox —al que el periodista de derecha le apostó para beneficiarse del poder, pero del que no consiguió nada porque no es lo mismo el poder de Radio Centro frente al poder de Monitor— ni solamente por las guerras a muerte con la familia Aguirre. En realidad, Monitor fue arrastrado a la “muerte” que anunció su creador el pasado viernes, porque perdió su razón de ser; la de un medio de comunicación capaz de hacer convivir la responsabilidad empresarial con la responsabilidad social —de informar—, que requiere distancia del poder y de quienes lo pretenden.

¿Qué habría pasado si en lugar de Calderón, el presidente hubiese sido Obrador? Nadie lo sabe —a pesar del cuento y la fantasía del fraude—, pero en la hipotética respuesta a esa también hipotética pregunta se encuentra una buena parte del dilema que enfrentan Monitor y su creador. En efecto, la sobrevivencia de los medios no debe y no puede estar en manos de las decisiones, los caprichos, las venganzas y el cobro de facturas políticas del poder. Pero para que eso no ocurra, los medios no deben ser parte de las luchas políticas por el poder.

A monitor lo arrastró a la muerte el error monumental de pretender caminar al pasado. Alcanzó sus momentos de gloria cuando se mantuvo equidistante del poder y de la política para alcanzarlo; cuando era el centro de la información independiente, ética, plural; cuando la crítica era su principal línea editorial, pero empezó su declive cuando un hombre de derecha como Gutiérrez Vivó quiso congraciarse con un gobierno de derecha como Vicente Fox, y luego cuando se alió con el dizque representante de la izquierda para defenderse de la derecha empresarial y política. Y en el pecado lleva la penitencia. El problema es que quienes más pierden, los que verdaderamente pierden, son los ciudadanos, los escuchas, la democracia mexicana. Sólo falta que hoy también se le vea en el zócalo, junto con medios como La Jornada, que también fueron arrastrados al extremo de tener ahora una dirección vitalicia. Ver para creer.

aleman2@prodigy.net.mx

Hijo de Peje... Vivó

Adiós, Monitor

Álvaro Cueva
Milenio

José Gutiérrez Vivó es uno de los periodistas más importantes en la historia de la comunicación mexicana porque siendo muy joven le dio sentido a la radio matutina del valle de México.

Antes de Gutiérrez Vivó, a los chilangos les daba igual escuchar o no escuchar la radio.

Don José hizo, de escuchar la radio, una necesidad, al integrar una red de servicios, coberturas y especialistas que nunca nadie había ofrecido, desde reportes viales hasta considerar la opinión del público en temas polémicos.

Como empresa, Monitor, el concepto de José Gutiérrez Vivó, también fue un parteaguas en la historia de los medios mexicanos.

No era el programa de radio de una estación, era una compañía independiente que, apoyada en frecuencias de terceras personas, daba empleos, generaba utilidades e incluso se trasladó a la televisión y a los medios impresos.

Si la historia de José Gutiérrez Vivó se hubiera dado en Estados Unidos, Australia o Inglaterra, ya le hubieran hecho una película nominada al Óscar. Es admirable, apasionante, ejemplar y potente.

¿Qué fue eso tan tremendo que pasó con don José? Que su crecimiento molestó a las instancias equivocadas. Como usted sabe, los medios son un excelente negocio en nuestro país, pero sólo si no afectan a las pocas personas que los sustentan. No cualquiera que llegue de fuera es visto con buenos ojos.

Don José quiso, con razón o sin razón, pasar por encima de Grupo Radio Centro para volar con sus propias alas. Obviamente jamás iba a lograr su objetivo.

Grupo Radio Centro, la cuna donde nació Monitor, pertenece al Olimpo mediático de nuestra nación. Quien se pone contra el Olimpo, llámese gobierno, anunciantes o talento, pierde, aunque el mismo olimpo jamás intervenga. Es una especie de solidaridad no declarada.

¿Qué papel juega el gobierno en esta dinámica? Como fuente, el gobierno se queda con el Olimpo para impedir que hablen mal de él. Como anunciante, igual. El gobierno, a través de sus diferentes niveles, secretarías e instituciones, es uno de los más grandes anunciantes del país.

No hay medio que sobreviva sin los anuncios del gobierno. Negar un anuncio hace más daño que ejercer cualquier tipo de censura.

¿Qué papel juegan los otros anunciantes en estas situaciones? Aunque parezcan muchos, son pocos los anunciantes de los medios mexicanos porque todos convergen en unos cuantos empresarios y en unas cuantas centrales de medios.

Si el gobierno le retira su apoyo publicitario a algún medio, los otros anunciantes se retiran al instante para no tener problemas con el gobierno que es el que les da permisos, créditos y un montón de suministros más para desarrollar sus diferentes actividades comerciales.

Paralelamente a esto, si los anunciantes detectan algún conflicto entre algún medio y otro, como sucedió con Monitor, invariablemente se ponen del lado del más poderoso para evitar represalias de tipo comercial o editorial tanto con ese medio como con sus aliados, proveedores y clientes.

A esto súmele usted que los anunciantes mexicanos se fijan más en ciertas conveniencias e incluso en lo que ellos consideran valores humanos, antes que en la calidad o los niveles de audiencia, para depositar su dinero. Complicado, ¿verdad?

¿Y el talento? ¿Cómo aplica aquí el tema del talento? A través de los sindicatos. Cuando alguien atenta contra el Olimpo, los sindicatos presionan a favor de quien tenga más poder para conservar su posición. ¿Y cómo ejercen esa presión? Con exigencias y huelgas.

¿Se necesita algo más para tronar una empresa? El tema de los medios es más complejo de lo que parece porque implica querer hacer negocios y querer informar, entretener o educar sin dejar de darle gusto a todos los elementos que intervienen en sus diferentes dinámicas.

Si de repente se enoja un anunciante, alguna rama del gobierno, el sindicato o un competidor, ¡adiós, medio! José Gutiérrez Vivó no se enojó con uno, se enojó con muchos de los eslabones de esta cadena, y el viernes, a falta de recursos, tuvo que cerrar Monitor, lo cual es un escándalo.

Yo lo que quisiera es que, además, lo tomáramos como un tema para reflexionar. ¿Qué tan libres son los medios en nuestro país? ¿Qué alternativas puede haber para la información, el entretenimiento y la educación en este contexto? ¿Las hay?