agosto 22, 2007

Episodios naconales

Jairo Calixto Albarrán
Milenio

Esta semana comienza a circular el libro Episodios naconales, publicado por la editorial Planeta, donde su autor levanta, con su carecterístico humor e implacable irreverencia, la nómina de los hechos y personajes que animaron el sexenio foxista. A manera de ejemplo, tres momentos irrepetibles —uno de ellos trágico y absurdo— de ese tiempo de barbarie.

Yo sí lo voy a extrañar

¿Dónde está el México bronco?, nos preguntamos quienes siempre pensamos que la única manera de sacar al PRI de Los Pinos sería de la misma manera en que entró, narrada por ese prócer del sindicalismo charro llamado Fidel Velázquez: a balazos.

A unos días de los comicios electorales del año 2000 y el triunfo de la Alianza por el Cambio de Vicente Fox, todo parecía sospechosamente civilizado. Incluso, en la mañana del 3 de julio, que bien podría habernos ofrecido un panorama ciberpunk cuando menos de Mad Max III luego de las estentóreas celebraciones panistas, fue en realidad una de los días más soleados que se recuerden. Incluso un pajarillo pecho amarillo se posó en mi ventana y comenzó a gorgorear. Las calles estaban de lo más tranquilas, y el panorama típico de la Ciudad de México, cuajado de embotellamientos y tráfico despiadado, se borró de manera insólita del mapa. ¿Dónde estaba el México bronco con el que nos venían amenazando como si fuera el petate del muerto? ¿Dónde las movilizaciones obreras con las que nos había amenazado la Güera Rodríguez Alcaine? ¿Dónde el caos apocalíptico anunciado por Pancho Labastida? […]

Cuando imaginaba el día del fin tricolor veía un escenario de película de Oliver Stone, y resulta que termina siendo un capítulo de Mundo de juguete. Muchos nos sentimos tan decepcionados como cuando Dorothy descubre que tras la gran parafernalia de bufidos, chasquidos, rayos y centellas del temido Mago de Oz, se encontraba escondido un sujeto como cualquier otro, sin poderes especiales ni presencia arrolladora ni terribles capacidades para la destrucción y la venganza.

Jelipillo

Asombró un poco que Fox hubiera regañado a Felipillo Calderón, su encargado de Energía, por saltarse las trancas electorales —las mismas que don Vicente se saltó en su momento— para denominarse candidato a la Presidencia, luego de ser destapado por el entonces gobernador de Jalisco, Francisco Javier Ramírez Acuña, cuya audacia le valdría, sin querer queriendo, la Secretaría de Gobernación. Sobre todo después de que fue el propio Presichente el que dio el banderazo de salida a todos aquellos que sintieran la necesidad de llegar a Los Pinos.

Más asombroso aún fue que, por este hecho que desembocó en la propia renuncia de Calderón, nuestros más profundos analistas hablaran de un rompimiento entre el PAN histórico y el neopanismo foxista. Hasta ese momento no se tenía suficientemente documentado que los blanquiazules estuvieran organizados en tribus como en el PRD o el PRI que, en buena medida, se dedican a la antropofagia.

Esto, en vez de preocupar a los blanquiazules, que siempre avanzaban como un solo hombre, los hizo sentirse reconfortados, porque de alguna manera se humanizaron. Al demostrar que en su interior pueden convivir y confrontarse corrientes irreconciliables, el PAN pudo relajarse y, finalmente, salir de clóset hasta llegar a lo que se vio en pleno 2007, cuando el peor enemigo de Calderón no era el Peje, sino el propio CEN del PAN encabezado por un personajazo en busca de autor: Manuel Espino.

Digo, para el PAN ya era muy agotador sostener una imagen de impecable armonía y perfecto orden conservador y totalitario, sólo para darle gusto a los control freaks que lo encabezan.

De ahí que, un poco harto de sentirse como niño de colegio militar envidiando a sus amiguitos de las escuelas activas y los colegios Montessori del PRI y el PRD, Felipillo Calderón comenzara a acariciar un sueño libertario cuando se preguntaba: ¿por qué todos se divierten en videoescándalos, cuchilladas traperas y luchas fraticidas, mientras nosotros sólo nos preocupamos por arreglar bien nuestros cajones, oh, Dios mío?

Era como aquel perro cubano al que todos sus congéneres mexicas le preguntaban sus razones para dejar la bella isla si, mal que bien, comía una vez al día, a lo que el cuadrúpedo caribeño contestó: “Es que tenía muchas ganas de ladrar”.

Así, armado con su pasamontañas, herido por la incomprensión presidencial, Felipillo se convirtió en algo que, desde su pasado monaguillesco y ultrapanista, jamás hubieran imaginado ni su entrenador de la YMCA, ni su miss, Lupita, ni Manuel Gómez Morín, que todo lo ve y todo lo juzga: se convirtió en un transgresor, un disidente, casi hermanado con cualquier globalifóbico revoltoso de esos que mandó madrear Francisco Ramírez Acuña siendo el mero mero de Jalisco, y que es como su Cuyo Hernández.

En ese momento, después de haber roto las cadenas de esclavitud foxista tradicional, Calderón Hinojosa debió sentirse en otra dimensión pues, como dice “La Internacional”, los que antes no eran nada...

Cuando salí de Tláhuac, válgame Dios

Cuando las autoridades reconocieron que llegaron tarde a impedir el linchamiento porque Tláhuac está muy lejos, tenían toda la razón. Era increíble que la turba enardecida no se haya tomado la molestia de cometer sus tropelías desbocadas sobre las insólitas personas de los policías de la PFP en lugares más céntricos y menos intrincados, como la Zona Rosa, el Monumento a la Revolución o, ya entrados en gastos, en la plancha del Zócalo que, como bien sabemos, es aula de usos múltiples y tiene suficiente espacio como para que la banda hubiera linchado a sus anchas a las víctimas y que los granaderos hubieran entrado a impedir ese acto tan bárbaro de manera mucho más expedita. Ahora bien, lo que no se comprende es que, a sabiendas de que San Juan Ixtayopan, ese pueblo hermano de San Juan Canoa, no se encontraba precisamente en la periferia de la delegación Cuauhtémoc, la policía que siempre vigila no se haya tomado la molestia de acudir a Santiago Creel o a Luis Ernesto Derbez para pedirles prestados los helicópteros que usufructuaban para sus viajes de placer. Para una emergencia de esta magnitud, ambos secretarios hubieran ofrecido inmediatamente sus artefactos para que los policías pudieran ser rescatados de ese Fuenteovejuna de petatiux que terminó por quemarlos vivos.

Tenía razón Carlos Monsiváis cuando afirmó que este espectáculo de la muerte, más allá de las razones sociológicas, políticas y comunicológicas que se le puedan atribuir (la aburrida cantaleta de la impunidad, la injusticia y la impericia de las autoridades), este linchamiento debe ser condenado simplemente por su naturaleza bárbara.

Quizá lo más impresionante haya sido ver cómo la masa, enfebrecida por sus apetitos de venganza, aparentemente cegada por el grito de “¡Mátenlos a todos!”, se tomó el tiempo necesario para que uno de los ajusticiados, antes de que lo quemaran vivo, pudiera dar una conferencia de prensa frente a las bien dispuestas y puntuales cámaras y micrófonos.

Eso era conciencia mediática y no jaladas.

Jairo Calixto Albarrán

Perderá PRD si boicotea Informe, afirma Calderón

Sergio Jiménez y José Carreño
El Universal

Miércoles 22 de agosto de 2007

A 10 días de que rinda su primer Informe de Gobierno, el presidente Felipe Calderón advirtió que la ciudadanía castigaría al PRD en caso de violar las reglas del Congreso para la ceremonia del Informe de Gobierno

MONTEBELLO, Canadá.— A 10 días de que rinda su primer Informe de Gobierno, el presidente Felipe Calderón advirtió que la ciudadanía castigaría al PRD en caso de violar las reglas del Congreso para la ceremonia del Informe de Gobierno.
Aseguró que “el único que pierde en este tema es quien rompe las reglas de la vida institucional”.

Tras llamar al partido a la “madurez y la sensatez”, el jefe del Ejecutivo lamentó que no haya habido una respuesta positiva para el diálogo.

En días pasados la dirigencia nacional del PRD se declaró lista para impedir que Calderón haga uso de la tribuna y envíe un mensaje a la nación con motivo de su Informe.

El diputado panista Héctor Larios consideró extraña la resolución del PRD, pues se avanzaba hacia un acuerdo con algunos perredistas. Insistió en que el PAN está abierto a negociar en el marco de la ley.

Fuentes de la fracción del PRD en San Lázaro dijeron que aún no toman una decisión, pero se prevé un acuerdo para que Calderón entregue su Informe sin hablar en tribuna.