octubre 30, 2007

Pelea Fox-Beltrones entre cempasúchil

Juan Arvizu
El Universal

Martes 30 de octubre de 2007

El senador ocupó la mañana en el amarre de apoyos a su favor, en el choque de fuerzas que los confronta a ambos desde el viernes en una lucha de poder contra poder

juan.arvizu@eluniversal.com.mx

La atmósfera de muertos y su olor a cempasúchil eran tenues, cuando el sonorense Manlio Fabio Beltrones, líder de los priístas, entró a la casona de Xicoténcatl por la puerta lateral, con pasos rápidos, firmes; “echado para adelante”, dirían los clásicos de la grilla. Parecía imparable.

Pintó su raya al aludir a Vicente Fox como “personaje con sicopatía clínica y delirio de persecución”. Y ocupó la mañana en el amarre de apoyos a su favor, en el choque de fuerzas que los confronta a ambos desde el viernes en una lucha de poder contra poder.

Y cinco horas después, Beltrones perdía la negociación del apoyo solidario unánime del Senado. Su victoria fue parcial. Santiago Creel, coordinador de la bancada panista, le archi-recontra-negó su voto, en un pronunciamiento de la Junta de Coordinación Política, adverso a Fox.

Ramón Muñoz (PAN), quien fue el más cercano colaborador de Vicente Fox en Los Pinos, en la reunión matutina de la bancada argumentó: “Manlio fue el que empezó”. Y habría argumentado que “calumnió sin fundamento” a Fox. Así que “condena el Senado a los dos o a ninguno”.

Hombre de silencio escénico, siempre pegado a su computadora, ayer Muñoz operó la defensa de Fox en la reunión del grupo panista y entre escaños, en el campo de batalla.

Desde temprano Creel estaba decidido. “Pruebas, no meras especulaciones”, demandó en una entrevista con reporteros, al pie de la ofrenda a los muertos. (En esa circunstancia de la pelea Fox-Beltrones y la festividad de los difuntos, anunció satisfecho que apoya a Germán Martínez, aspirante a la presidencia nacional del PAN. Razonó: “Por un partido unido, apto para los retos legislativos”.)

La fiesta de los difuntos fue el marco del doble homenaje, aún en armonía: A Carlos Pellicer y Alejandro Galván Garza, que eran senadores al fallecer.

Antes de las 13:00 horas, en las oficinas de Beltrones hubo sesión de la Junta de Coordinación Política. A los panistas no les pareció la redacción. Y en la bancada cerraron filas, como lo había sugerido Ramón Muñoz. El resto de los grupos (PRD, PVEM, PT, Convergencia) apoyó al sonorense. PRI y PAN se soltaban de la mano, por primera vez en la Legislatura.

En últimos intentos por conciliar los extremos, una condena al bloqueo a Cuba, fue útil para improvisar intervenciones en tribuna sin ir a un receso. La demora no venció a Santiago Creel, quien con voz severa, ruda, dijo que el pronunciamiento lo leería Carlos Navarrete, líder del PRD.

Como si se hubiese roto una fina pieza de porcelana, el perredista Navarrete se negó más tarde a comentar el abismo que se abría entre PAN y PRI.

Beltrones, con una vista de águila y la mano izquierda en el mentón, miró y analizó la escena de Creel con rostro de piedra y Navarrete resuelto en la proclama antifoxista por mayoría.

El Senado era una caja de resonancia del enojo. La bancada panista reprochaba los nombres en la proclama; los otros grupos reclamaban “chaquetazo” al PAN. “¿Y el apoyo que dimos a sus dos senadores por Coahuila?”.

Los legisladores se retiraron sin mirarse a los ojos, sin darse el paso, sin citarse para después. Se fueron como los que se divorcian.

A Creel los periodistas le preguntaron: ¿No firmó el exhorto porque llevaba el nombre de Fox? “¡...Y por otras cosas!”, contestó crispado.

Pocos vieron salir a Ramón Muñoz, el estratega foxista. Ayer jugó, sin la computadora portátil, con explicaciones “en corto” a sus compañeros: Fue su batalla “en tiempo real”.