octubre 31, 2007

Uno a cero

Jorge G. Castañeda
jorgegcastaneda@gmail.com
Reforma

El linchamiento público de Fox ha sido objeto de varias interpretaciones:

Repudio justificado al peor gobierno de la historia moderna de México, al mal gusto o a la frivolidad; una campaña de Los Pinos para distraer la atención de la parálisis del gobierno; una reacción comprensible de los medios y la sociedad ante los abusos y excesos de los Fox; una combinación de todos estos ingredientes.

Hay sin embargo otra interpretación, que Fox ha sugerido y que otros analistas han insinuado o rechazado, y que tiene algún fundamento. Sin poder afirmar de modo categórico que es la buena, y sin tener elementos que permitan identificar a sus autores, es muy factible que esa interpretación corresponda a la realidad.

Según esta versión, la campaña que inicia con la publicación de Quién proviene del PRI o del PRD. En la medida en que resulta difícil encontrar en los varios liderazgos del PRD la pericia o la malicia para concebir y operar una estrategia como la que describiremos, es mucho más probable que provenga del partidazo: que se las sigue sabiendo de todas, todas en materia de carambolas de tres bandas.

Aprovechando el indudable error de los Fox al abrir su casa de par en par (conozco las casas de Echeverría, López Portillo, De La Madrid, Salinas y Zedillo: todas, con la excepción posible de la ex Colina del Perro, son de mejor gusto y valen más los terrenos, la construcción y sus contenidos) el PRI habría diseñado una jugada maestra. El objetivo no es Fox, Marta o sus hijos: el objetivo es el PAN y Calderón.

Al colocar en el centro de la agenda la controversia sobre el ex Presidente, el PRI ubicaba a Calderón en una situación sin salida si no respondía rápidamente. Confiaron en que no lo haría, y aparentemente tuvieron razón. ¿Por qué sin salida? Porque una de dos: o bien resulta que efectivamente las declaraciones patrimoniales de Fox (que desde 2001 incluyen a Marta) están en orden y lo que se llama el análisis o investigación de la evolución patrimonial del ex Presidente, efectuada por la Secretaría de la Función Pública, concluye que "su patrimonio no es notoriamente superior a sus ingresos lícitos ni tampoco existe un incremento sustancial de sus ingresos que resulte ilícito". En este caso el PRI, la comentocracia, el PRD y todos los enemigos acumulados por los Fox podrán denunciar al gobierno de Calderón por ser cómplice de la infinita corrupción de Fox, ya que obviamente la SFP habría actuado indebidamente porque todo el mundo sabe que Fox robó. La mejor prueba de que robó es que tiene mucho dinero y la única explicación es que robó. Calderón actuaría como tapadera de ese enriquecimiento -ahora explicable- por el abuso, cohecho, tráfico de influencias, etcétera, y le serviría al PRI esta denuncia de Calderón como caballito de batalla hasta las elecciones del 2009, con un subtexto muy eficaz: son igual de corruptos que nosotros pero por lo menos nosotros tenemos experiencia y somos competentes; ellos una bola de inútiles.

O bien resulta que las declaraciones patrimoniales de Fox no están en orden. Se le hace una serie de observaciones; y resulta incapaz de dar cuenta de ellas: y así todo lo que se ha señalado en la prensa resulta ser cierto. En ese caso la SFP está obligada, junto con la PGR, a proceder. Todo esto se refiere exclusivamente al caso de Vicente Fox ya que el único funcionario público inmerso en el escándalo es él; Marta es cónyuge o presidenta de Vamos México no sujeta a la ley de responsabilidad de servidores públicos y sus hijos tampoco. En ese caso, es decir, si Calderón da su serranazo, quinazo o raulazo con Fox, también pierde. Por otra sencilla razón: subirá seguramente en las encuestas inmediatas la popularidad del Presidente, como pasó a Zedillo al detener a Raúl; pero tendrá el efecto que tuvo la detención de Salinas en la derrota del PRI en las elecciones de 1997: se revirtió. El electorado no hizo la diferencia entre la corrupción de Salinas y la honestidad de Zedillo; los votantes castigaron al PRI, no sólo por corrupción, también por la crisis económica y por 70 años de régimen de partido único. Sucedería muy probablemente lo mismo con el PAN en 2009. Los electores harían caso omiso del matiz entre el PAN de Calderón y Martínez y el PAN de Fox y Espino; entre el gobierno de Fox con altos funcionarios como Sojo, Medina Mora, García Luna, Vázquez Mota, Cárdenas y Carstens; y el gobierno de Calderón con altos funcionarios como Sojo, Medina Mora, García Luna, Vázquez Mota, Cárdenas y Carstens. Le cobrarían al PAN de Calderón la factura de la corrupción del PAN de Fox.

En ambos casos gana el PRI. Había un remedio para Calderón: desde el primer día invocar el precedente de Fox con Zedillo y si quería, de Salinas con De La Madrid: decir que él no iba a caer en este garlito. Advertir que hay instituciones, leyes y procedimientos, remitiéndose a ellos y llamando a que los demás hicieran mismo: al final del día esas reglas, como la mecánica de las declaraciones patrimoniales y la investigación de la evolución patrimonial, fueron ideas del PRI. Pero no lo hizo a tiempo y es posible que haya perdido la oportunidad para esquivar el golpe.

Y Fox tampoco reaccionó con la agilidad que se hubiera esperado, aunque en su caso aún hay tiempo. Basta con que emplace al Congreso, Senado o Cámara de Diputados, a que emitan un punto de acuerdo solicitando a la Secretaría de la Función Pública a que inicie una investigación sobre el presunto enriquecimiento inexplicable. Y que la Función Pública se vea obligada a responder en un plazo relativamente breve a la solicitud. Por desgracia parece que a Calderón se le fue el tren, y a Fox también. Marcador: PRI: 1; PAN, Calderón y Fox: 0.