diciembre 12, 2007

Porfirio, lengua y cola

Joaquín López-Dóriga
En Privado
Milenio

¡Cómo será la vida que aprendo hasta de mí! Florestán

El insulto que más rápido disparan los lopezobradoristas es el de “traidor”. No hay modo de diferir: el que no está con ellos y piensa permanentemente como ellos, es eso, un “traidor”.

No hay más. O estás con ellos o contra ellos y eres eso, un traidor, lo puede ser cualquiera menos ellos mismos, no importan sus antecedentes.

Hoy vemos una de las más sucias luchas por el poder, la interna del PRD.

Y en ese escenario, entre ellos, se han disparado los peores calificativos, los más bajos insultos, la más despreciable de las ruindades.

En una esquina está Andrés Manuel López Obrador y los suyos, y en la otra los demás, encabezados por la Nueva Izquierda de Jesús Ortega, que aparece como el más fuerte de los candidatos a presidir el PRD, contra los deseos y las tribus del ex candidato presidencial, y de él mismo y, en especial, del bejaranismo que tiene como vocera a Dolores Padierna, la esposa.

La Padierna se acercó a Ortega para lo de siempre: cambiarle respaldo por posiciones, entre ellas, la nueva secretaría general, lo que aquél rechazó provocando una declaración de guerra de los bejaranos.

Pero éste no fue el único frente que se abrió contra Ortega, aún cuando la madre de todas sus oposiciones está en López Obrador. Porfirio Muñoz Ledo, que quiere sucederlo en la coordinación del Frente Amplio Progresista (FAP), ha apuntado contra los llamados Chuchos y disparado violentamente contra uno de sus emblemáticos, Carlos Navarrete, al que quiso descalificar llamándolo “arribista” y “trepador”, palabras que adquieren otra dimensión cuando vienen de él.

Muñoz Ledo, ex presidente del PRI y del PRD, ex candidato presidencial del PARM, apoyador del candidato Vicente Fox y su embajador ante la Unión Europea y actual seguidor de López Obrador, es la punta de lanza de éste contra Nueva Izquierda.

Pero ayer topó, finalmente, con el senador Navarrete, quien al contestar sus ataques le recordó que para tener la lengua larga hay que tener la cola corta y “Porfirio —apuntó— no la puede ocultar ni bajo una alfombra”.

Lo acusó de tener una “lealtad disponible”, que en el peor momento del salinato, 1991, corrió con Carlos Salinas para pedirle, y obtener, su “jubilación” y que hoy, desesperado por ser diputado, “anda mendigando” una candidatura al PT y a Convergencia.

El coordinador de la bancada del PRD reveló que Muñoz Ledo es un empleado del Senado, “donde fue a pedir trabajo con un buen sueldo y que si quiere debatir con él, un senador de la República, deje su calidad de empleado”.

Lo que sí es cierto es que Porfirio quiere ser el sucesor de Jesús en la coordinación del FAP, y que estamos ante una de las peores expresiones de la lucha por el poder al interior del PRD donde detrás de Porfirio está Andrés Manuel.

Nos vemos mañana, pero privado.