junio 23, 2008

Basta ya de tonterías

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

Doce muertos son muchos muertos para un operativo dirigido contra jóvenes y adolescentes que no habían cometido delito alguno.

Fue una redada mal planeada y peor ejecutada, irresponsable de principio a fin, la que se desató el viernes en la tarde en la discoteca News Divine.

No eran narcotraficantes ni pertenecían a grupos armados que suelen poner bombas o secuestrar a personas.

Eran jóvenes, adolescentes y niños, quienes pagaron con su vida un acto atolondrado de la policía capitalina.

Cierta prensa, que suele hacer grandes denuncias cuando el Ejército Mexicano comete algún error en su lucha contra cárteles de la droga que responden con balas de grueso calibre a la señal de alto, ahora intenta atenuar la responsabilidad de la policía del Gobierno del DF con el argumento de que en el antro también “había taiboleras”.

¿Y qué si había taiboleras entre los cientos de jóvenes que ahí se divertían?

El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, ha manifestado su indignación por lo ocurrido y prometió una investigación a fondo y el castigo a los responsables.

A ver si es cierto.

Que no vaya a ocurrir como en la tortura de dos agentes federales, en Tláhuac, que al final de la golpiza fueron quemados vivos por la muchedumbre sin que la policía interviniera.

El entonces jefe de la policía sólo dio explicaciones para zafarse del problema, y el Gobierno del DF nunca llegó al fondo de las investigaciones porque ahí estaban involucrados grupos ligados al EPR.

Ebrard es jefe de Gobierno y no monarca del Distrito Federal, como para quedar al margen de las responsabilidades de los operadores de la administración capitalina.

Si iban a realizar un operativo en un antro atestado de muchachos, ¿por qué no evaluaron la situación antes?

¿Había lugares de salida disponibles en caso de estampida?

Hay testigos que sostienen que sí los había, pero la policía los bloqueó.

Las autoridades capitalinas tienen responsabilidad criminal en los hechos ocurridos en el News Divine.

¿Quiénes son los culpables directos? Eso, que lo digan las investigaciones.

Cuando explotaron los ductos del drenaje profundo en Guadalajara, en 1990, cayeron el alcalde de la ciudad y el gobernador del estado, para ser sometidos a proceso, sin posibilidad de influir en las investigaciones.

El 30 de diciembre de 2004 hubo un incendio en la discoteca República Cromagnon, en Buenos Aires, Argentina. El saldo fue cercano a los 200 muertos.

Por esa razón cayó el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, y cayó también el secretario de Justicia y Seguridad Urbana, Juan Carlos López, y fueron sometidos a proceso.

Lo ocurrido el viernes en el antro de la Gustavo A. Madero fue peor, pues en este caso la policía provocó la tragedia.

Ebrard está obligado a deslindar responsabilidades y deshacerse de los elementos que se encuentran en altos mando de su gobierno sólo por una cuestión de cuotas políticas entre las tribus del PRD.

La negligencia, como en este caso, suele llegar al extremo de lo criminal.

Ya es hora de que el Gobierno del DF deje de jugar a las vencidas con las autoridades federales a las que desconoce por hacerle el favor a su jefe político.

Basta de tonterías.

La Ciudad de México es algo demasiado serio como para dejarla a merced de juegos políticos.

Los delitos van al alza y los secuestros también, de manera por demás alarmante.

¿Qué hacer ante eso?

¿Seguir enredados en la política vulgar del no reconocimiento al Presidente de la República?

¿O reunirse todas las veces que sea necesario para que autoridades federales y locales ataquen el problema con toda la fuerza de las instituciones?

Lo que ocurrió el viernes debe mover a una profunda reflexión al jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard.

No puede seguir gobernando con las tribus del PRD y haciendo como si el gobierno federal no existiera o fuese un estorbo.

El delegado en Gustavo A. Madero, Francisco Chiguil, de la tribu de Bejarano, ahora agrupada en torno al secretario de Desarrollo Social, Martí Batres, apunta sus baterías contra el secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega.

Si tiene razón o no, ya lo dirán las investigaciones.

Puede ser sólo grilla en la lucha adelantada por la sucesión en el GDF.

Basta ya.

Doce muertos son demasiados muertos como para que las autoridades capitalinas no reflexionen y cambien de actitud.

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