julio 16, 2008

Ronda de Doha: última llamada

Eduardo Sojo Garza-Aldape
Secretario de Economía
El Universal

A lo largo de casi siete años, la Ronda ha enfrentado serios obstáculos. Hoy estamos a unos días del inicio de una reunión en Ginebra con los responsables del comercio internacional, cuyo objetivo es concluir exitosamente las negociaciones a más tardar en este año. No sólo la Ronda, sino todo el sistema multilateral de comercio e inversión enfrenta serios desafíos: una gran incertidumbre financiera; un pronóstico de menores tasas de crecimiento económico; claras amenazas inflacionarias por los altos precios de los alimentos y los energéticos, con el riesgo de permear otros sectores de la economía.

Ante este entorno, las voces que claman medidas proteccionistas tienden a ser más fuertes y populares que las que abogan por un sistema de comercio multilateral abierto, previsible y que dé certidumbre.

El gobierno del Presidente Felipe Calderón está convencido que, en tiempos de crisis, se necesita más comercio y no menos comercio; se requiere apertura, se requiere que los mercados den las señales correctas para incentivar la producción.

En tiempos de crisis debemos atender la coyuntura, los temas urgentes, pero sin perder de vista lo importante: los temas estructurales, como el tener un régimen que promueva y dé mayor seguridad jurídica al comercio y a la inversión.

En el contexto internacional, México ha venido apoyando firmemente las negociaciones de la OMC. La reducción de aranceles a nivel multilateral a productos agrícolas e industriales beneficiaría a México, décimo exportador a nivel mundial y octavo productor mundial de alimentos, mejorando nuestro acceso a países emergentes con los que no hemos negociado un Tratado de Libre Comercio (TLC).

La liberalización en el sector de servicios impulsará a un sector que representa 70% de nuestra economía. Además, un resultado exitoso permitirá establecer disciplinas multilaterales sobre temas que no se regulan en los TLC.

Los textos que están ahora sobre la mesa de negociación representan años de arduo trabajo por parte de todos los miembros de la OMC, y constituyen una buena base que puede conducirnos hacia un acuerdo histórico que impulse la economía mundial y nos permita hacer frente a los retos del desarrollo.

Las propuestas que contienen estos textos significan mucho más de lo que se ha logrado en todas las rondas anteriores, particularmente en los compromisos que asumirían los países desarrollados para la eliminación de subsidios a la exportación y la reducción sustancial de apoyos domésticos en el área agrícola.

Múltiples estudios muestran el impacto positivo que tendría el término de la Ronda de Doha. El Consenso de Copenhague, en su reunión de mayo, determinó que la segunda acción más eficiente que el planeta puede tomar, después de los apoyos para combatir la desnutrición infantil, es concluir la Ronda de Doha. Estimaciones del Banco Mundial que utiliza este Consenso pronostican que el ingreso mundial anual podría incrementarse en más de tres billones de dólares, 80% de los cuales se canalizaría a países en desarrollo.

La decisión y el sentido de responsabilidad que en 2001 caracterizaron a los ministros para el lanzamiento de las negociaciones de la Ronda, deben acompañar las reuniones en Ginebra en los próximos días. No sólo el sistema multilateral de comercio, sino todo el sistema económico mundial, resentirían los efectos de la falta de acción inmediata que las circunstancias reclaman.

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