septiembre 22, 2008

La huella del PAN en 69 años

María Elena Álvarez de Vicencio
malvarezb@diputadospan.org.mx
La Crónica de Hoy

Sesenta y nueve años han transcurrido desde la fundación del Partido Acción Nacional. Encabezados por Manuel Gómez Morín, los fundadores se dieron a la tarea de sembrar en la República nuevos conceptos de pensar y hacer política, inspirados en la dignidad humana y la realización del bien común.

Dos han sido las fuerzas poderosas que cristalizaron el sueño del fundador: la doctrina del partido y los hombres y las mujeres, que en sus inicios, lo dieron todo sin esperar nada que no fuera la transformación del país.

En el ámbito nacional han habido y hay muchos ejemplos de liderazgos que explican el crecimiento y permanencia del partido; figuras como las del fundador Manuel Gómez Morín, Efraín González Luna, Miguel Estrada Iturbide, Luisa Isabel Salas, Alfonso Ituarte, José González Torres, Rafael Preciado Hernández, Adolfo Christlieb Ibarrola, Manuel González Hinojosa, Abel Vicencio Tovar, Luis H. Álvarez, Manuel Clouthier, entre otros, han sido flamas señeras que iluminaron rumbos claros.

Cientos de dirigentes, militantes y luego miles de ciudadanos por todo el país, se unieron a la incansable brega para derribar intereses, sacudir letargos, despertar conciencias e inspirar la confianza en el destino personal y nacional.

La doctrina que propuso Acción Nacional fue el imán que atrajo las voluntades. Sus principios convencieron no sólo a los militantes, sino que en cuanto eran conocidos, se adherían los votantes, muchos abiertamente y muchos también en privado por temor a las represalias.

La doctrina del PAN es una doctrina elaborada a partir de un enfoque moral de la política. Sus supuestos básicos son la dignidad de la persona humana como principio y fundamento de la sociedad y el bien común como finalidad del Estado.
El respeto a la dignidad de la persona humana es la primera propuesta panista —y no de menor importancia—, es el de privilegiar el bien común sobre los intereses individuales o de grupo. Sostiene además que el bien común es el objetivo primordial de la acción política.

La responsabilidad social es inseparable del ejercicio de la libertad personal y de la propiedad privada, y es la piedra angular de la solidaridad social, que es otro de sus principios básicos. Al lado de la solidaridad entre los miembros y grupos de la comunidad, está el principio de la subsidiariedad, por el que las decisiones públicas deben tomarse al nivel tan próximo del individuo y de la familia como sea posible. La autoridad debe intervenir sólo cuando sea necesario. De aquí surge la necesidad de respetar el federalismo como aplicación práctica de la subsidiariedad.

La democracia es otro de los principios y programa de acción del partido y no se limita al derecho que tenemos de asegurar, mediante elecciones universales, libres, periódicas y sin coacción, a que la autoridad la ejerzan los que hemos escogido, sino al deber que tienen los legisladores y representantes populares de hacer realidad sus promesas de campaña y de cumplir los puntos que contenga el mandato popular que recibieron. A la ciudadanía corresponde, a su vez, interesarse e involucrase en los asuntos políticos para que ninguna decisión que le afecte se tome sin su consentimiento. Así, el mandato popular no se limita al voto que se emite cada tres o seis años, sino que la participación ciudadana lo renueva diariamente.

La democracia insiste en el respeto de los derechos humanos y en trabajar firmemente contra la discriminación. En una sociedad en desarrollo como la nuestra, compuesta de varias etnias y con diferencias económicas tan marcadas, la democracia luchará por encontrarle su lugar, dentro del progreso general, a los grupos rurales, indígenas, urbanos y a todos los más vulnerables, más necesitados.

A través de la lectura de los diversos documentos del partido se puede percibir un deber moral que siente Acción Nacional para mostrar a México el camino. Su razón de su ser se sustenta en las constantes que aparecen en su doctrina, alrededor de las cuales gira lo demás. Una de ellas es este fin básico de vincular en forma explícita la política con los fines éticos de la existencia humana.

Los logros de Acción Nacional se han cimentado en la mística que ha animado a sus dirigentes y militantes: desinterés personal, deseo de servicio, propósito de alcanzar el bien común, cumplir con la acción política la exigencia de un deber moral, honradez en el manejo de los recursos, ayudar a la persona a alcanzar su fin trascendente.

Todo esto que ha sido su principal fuerza, puede ser amenazado si ahora que ha llegado al poder, la corrupción existente alcanza a sus militantes y gobernantes; si el burocratismo invade a su cuerpo administrativo y si se buscan los cargos públicos sólo con interés de beneficio personal y no de servicio.

La influencia del partido en casi siete décadas de trabajo constante, ha sido invaluable para nuestra patria. Su presencia en el panorama político de México ha dejado huella en todos los campos, sembrando inquietudes y valores que van ayudando a forjar la conciencia ciudadana.

El camino todavía es largo, pero el día en el que todos los ciudadanos se decidan a participar en esta lucha, el partido habrá cumplido su misión.

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