octubre 15, 2008

Cruda realidad

Alejandro Gertz Manero
editorial2003@terra.com.mx
El Universal

Los grupos económicos que están financiando y promoviendo al candidato estadounidense Barack Obama destaparon la cloaca del trinquete petrolero un mes antes de las elecciones en ese país, para así aniquilar las posibilidades de su rival, John McCain, protegido por los petroleros y los halcones de la guerra, a quienes están destrozando mediáticamente.

En México el “ramalazo” de esta estrategia ya nos llegó a través de una corrida feroz contra el peso, que fue encabezada por una comercializadora de alimentos que no pudo pagar sus préstamos y especulaciones en dólares; en tanto, la banca internacional asentada en México aprovechó el viaje y se llevó todas las divisas que pudo, mientras grandes industrias papeleras, acereras y cementeras se iban en picada, arrastrando al gobierno a una crisis imprevista que le costó casi 10 mil millones de dólares de reservas, dejando al peso con una pérdida de más de 30%, llevando a la economía nacional a la posibilidad de una inflación y una recesión catastróficas, ya que la mayor parte de nuestros alimentos e insumos de producción y consumo los tenemos que pagar en dólares, mientras nuestra menguada producción petrolera ha perdido casi 50% de su valor en el mercado; en tanto bajan las remesas y se reducen drásticamente las exportaciones al mercado de EU.

Si el peso no se recupera frente al dólar, será necesario tener en cuenta que los supermercados del país obtienen una gran parte de sus productos en Estados Unidos y, por lo tanto, tendrían que incrementar más de 30% sus precios, y lo mismo ocurriría con una gran cantidad de servicios que se cotizan en dólares, junto con todos los insumos alimentarios importados por el gobierno, que significan una gran proporción de lo que se consume en el país y que también se tendrían que comprar con dólares carísimos, para venderlos a precios de subsidio; y esto no hay economía que lo resista.

Ante una perspectiva tan crítica, estamos esperando el “milagro” de un “rebote” en la cotización del peso; y si esto llega a ocurrir, que ahora sí entiendan las burocracias que es indispensable lograr de inmediato mayor eficiencia y capacidad productiva en defensa de las fuentes de trabajo, y más que nada recortar las uñas y colmillos de quienes se creen dueños del botín nacional.

Ahora es cuando vamos a ver de qué estamos hechos

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