octubre 22, 2008

El parto de los montes

Germán Dehesa
german@plazadelangel.com.mx
Reforma

Andrés Manuel en el otoño de su patriarcado se está quedando sin repertorio. Tiene ya varios meses dando una gallarda pelea a favor de los energéticos nacionales. El único defecto que le hallo a esta épica lucha es el de que probablemente era perfectamente inútil. Decía Don Alfonso Martínez Domínguez (tan sangroncito él) que un buen político debería saber cómo resolver problemas, pero añadía: un gran político tiene que saber cómo crearlos. Yo no sé si en verdad los pérfidos intereses extranjeros estaban ya listos, cual vampiros gigantes, para chuponearse el chisguete de petróleo que nos queda. Tampoco me imagino a Calderón durante sus viajes internacionales acercándosele a cualquiera que viera con cara despetrolizada y diciéndole en voz apenas audible: traigo petróleo del bueno, doy plazo, ¿cuánto va a querer?. Si todo esto suena un tanto inverosímil, la denodada batalla de AMLO que ha consistido básicamente en arrastrar la chancla del Hemiciclo al Zócalo ida y vuelta, como que no viene muy al caso y sí metió un excesivo ruido en un asunto que tendría que haberse discutido en sosiego y con mayor celeridad. Por fin conocemos el resultado de tanto y tan prolongado calambre. Como en la literatura clásica, hemos asistido al parto de los montes y tras muchos pujidos y entuertos, la República ha dado a luz un ratón. Todos parecen sorprendidos por la aparición del roedor. Tras unos segundos de estupor, los legisladores han iniciado las alabanzas del ratón. Es tan chiquito y tan inofensivo que no puede ser malo. Esto lo tenemos que ver como una victoria, dice Carlos Navarrete el del bigote de código de barras. ¿Y los ciudadanos?, ¿qué opinan los ciudadanos del pinche ratoncito en el que acabó convirtiéndose "La Reforma Energética"?.

El que se quedó como cocodrilo en fábrica de carteras, como perro en autopista es Don AMLO que no sabe bien si esto lo ayuda, o lo perjudica; no sabe si proclamarlo como una victoria personal, o mostrarse suspicaz hasta que no pongan por escrito cuanta gansada se le fue ocurriendo en estos meses. Por lo pronto hoy martes le ha pedido a sus huestes de toda la República que se presenten en la asamblea informativa que se realizará en la tarde de este miércoles. Yo me pregunto: ¿de veras pensará AMLO que aquel mecánico de Reynosa, o aquel carpintero de Yucatán van a dejar todo tirado para venir a la asamblea informativa?. Ni Cristo logró jamás que sus discípulos que más bien tendían a remolonear acudieran con tal presteza a su llamado. En fin, eso lo sabremos hoy miércoles por la tarde.

Lo que sí me adelanto a decir es que, según la veo, la famosa Reforma Energética salió más bien enana y probablemente más estorbosa que útil. A mí que no me hablen de un cambio en PEMEX mientras al frente de su sindicato está ese ratero mamila llamado Carlos Romero Deschamps, por nombrar a alguien que nadie nombra al hablar del petróleo mexicano.

Está cercano el día en el que veremos que la traída y llevada Reforma no sirve para maldita la cosa. Entonces nos preguntaremos: ¿de quién fue la culpa?, ¿de quien estuvo friegue y friegue amenazando con alzamientos populares y resistencias pacíficas? o de aquél que permitió sin pestañear que lo amenazaran y lo insultaran un día y el otro también. Ya sabrán que me refiero a Felipe Calderón.

YA CAYÓ UN CLIENTE

Apareció alguien que le va a Las Mantarrayas de Tampa y quiere arriesgar su dinero en ellas. Se trata de mi amigo cuyo apodo si fuera pronunciado provocaría ahora sí la caída irremisible del imperio norteamericano. Por supuesto que casamos la apuesta. Pobrecito de mi cuate.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MCDVIII (1408)

Televisa nos permitió ver al Gaviotón Peña Nieto hecho un pendículo en su visita a Bogotá.

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