Joaquín López-Dóriga
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En privado
Milenio
Que sensación rara, un negro les anuncia un nuevo día. Florestán
Hasta ayer, un presidente negro en la Casa Blanca era algo sólo de ficción.
Eran los sesentas y los negros no podían sentarse con los blancos ni beber en los mismos bares ni comer en la misma mesa ni entrar al club de golf; en algunos ni de caddies o ir a los mismos colegios y universidades, ni asentarse en los mismos vecindarios ni votar.
Un presidente negro sólo existía en la ficción de Irving Wallace, que escribió una novela, El Hombre, en la que el protagonista llegaba a la Casa Blanca pero no vía elecciones, sino por la muerte del presidente blanco y el vicepresidente blanco. El relevo era presidente de la Corte Suprema de Justicia, cargo al que había llegado en un movimiento político para apaciguar a la negritud de Estados Unidos.
Al otro presidente negro le llevó más de 40 años y también fue en la ficción: una serie de televisión, 24, que causó furor en el mundo siendo una de las más vistas. El eje central giraba en torno a las aventuras del inmortal Jack Bauer al servicio de las causas imposibles de un presidente negro que, atrapado en intrigas y muertes violentas, la de su ex esposa incluida, no se presenta a la reelección.
Así, desde ese escenario de ficción se comenzó a construir en forma silenciosa la candidatura de un senador por Illinois, al que no le daban oportunidad alguna. Había llegado en la miseria a la convención demócrata de 2000 en la que se nominó a Al Gore, y cuatro años después hablaría en la nominación de John Kerry. La derrota de uno y otro, Gore y Kerry, marcó a aquel joven que se propuso reivindicar a su partido y, pese a ser negro, ganar la Presidencia de Estados Unidos.
En esa ruta, desde lo imposible, Barack Obama comenzó su largo camino que en un principio se le facilitó porque nadie le daba una oportunidad.
Y desde ese desdén, el joven Obama arrancó el proyecto de su vida en el que superó todo lo que se le puso enfrente; su último obstáculo, la poderosa mancuerna Hillary y Bill Clinton, y lo llevó anoche a convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos, lo que ya no es ficción, sino realidad, noticia. Y él tendrá el compromiso de hacerlo historia.
Retales
El golpe no pudo ser peor. Juan Camilo, el más cercano del presidente Calderón, venía de regreso de San Luis Potosí en el viejo Lear Jet de la Secretaría de Gobernación. La noticia fue brutal, el accidente, peor. El avión se estrelló apenas había pasado la torre de la esquina del Periférico y Reforma, y se estrelló en su ruta hacia el aeropuerto de la Ciudad de México. Con él, José Luis Santiago Vasconcelos, el ex titular de la SIEDO. La muerte de Mouriño altera la ecuación de gobierno y de sucesión del presidente Calderón.
Nos vemos mañana, pero en privado.
Narrar la noticia… vivir la noticia
Hace 2 días









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