marzo 19, 2008

Luz y Fuerza: el fondo del problema

(segunda de dos partes)

Arturo Damm Arnal
Pesos y Contrapesos
La Crónica de Hoy
Miercoles 19 de Marzo de 2008

Concluí el anterior Pesos y Contrapesos afirmando que si el monopolio privado es malo, el gubernamental es peor, razón por la cual resulta inexplicable que industrias tan importantes para el progreso económico, tal y como es el caso, entre otras, de la eléctrica, sigan siendo monopolios gubernamentales. ¿Cómo es posible?

En primer lugar por la creencia, claramente expresada en el capítulo económico de la Constitución, sobre todo artículos 27 y 28, de que las actividades económicas estratégicas, ¡precisamente por serlo!, deben estar en la manos exclusivas del Estado, cuando lo lógico es que, ¡precisamente por ser estratégicas!, estén sujetas a la disciplina de la competencia, única manera de lograr, por el lado de la oferta de bienes y servicios, la trilogía de la competitividad: menores precios, mayor calidad y mejor servicio, lo cual supone, no solamente mayores niveles de bienestar materias para los consumidores, sino un mejor uso de los factores de la producción, entendiendo por mejor uso, no solamente uno más productivo (hacer más con menos), sino uno más competitivo (hacer más con menos, no solamente a favor del oferente, sino, sobre todo, del consumidor).

Para comprender la postura a favor de la competencia en los sectores estratégicos de la actividad económica tengamos en cuenta que las actividades económicas estratégicas son aquellas que proporcionan algún bien o servicio al resto de las mismas, tal y como es el caso de la industria de la energía, comenzando por la eléctrica, razón por la cual el grado de competitividad de dichas industrias influye –para bien, en el caso de que sean competitivas, y para mal, en el caso contrario–, en la competitividad del resto de las actividades económicas, algo que, nuestros legisladores, no acaban de entender. Si lo entendieran ya hubieran modificado la Constitución, eliminando de su artículo 27 aquello de que “corresponde exclusivamente a la Nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica, (y que) en esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares”, Nación que, para todo efecto práctico es, o la Comisión Federal de Electricidad, o la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, Nación que, para efectos del discurso demagógico – “La electricidad es de la Nación” -, puede servir de fetiche, pero que, para cualquier efecto práctico, no pasa de ser un conjunto de burócratas y, ¡no me lo negarán!, entre la Nación (cualquier cosa que ella sea) y ese conjunto de burócratas (que difícilmente son los promotores del bien común, cualquier cosa que el bien común sea) hay una gran diferencia.

En segundo lugar por los intereses creados de los trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (concretados en beneficios pecuniarios que no guardan relación con el grado de productividad alcanzado), mismos que, de sujetarse la empresa a la disciplina de la competencia, dándole al consumidor la libertad de elegir entre diferentes oferentes de electricidad (lo cual no supone privatizar la empresa, sino simple y sencillamente permitir la participación de todo aquel que quiera dedicarse a la producción de electricidad), tendrían que desaparecer, desaparición que los beneficiados no están dispuestos a permitir, tal y como lo estamos viendo. Parece ser que la consigna entre ellos es: “Primero matamos a la gallina de los huevos de oro que ceder cualquiera de los beneficios conquistados” (aunque la muerte de la gallina suponga la desaparición definitiva de los mentados beneficios; total, hasta ahora, allí ha estado papá gobierno para quitarle dinero a los contribuyentes y dárselo a los electricistas, producto de que los beneficios pecuniarios recibidos no guardan relación con la productividad alcanzada, lo cual no deja de ser un robo con todas las de la ley).

Termino como comencé: si el monopolio privado es malo, el gubernamental es peor, y muestra de ello es la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Y sin embargo allí sigue, y todo indica que seguirá.

arturodamm@prodigy.net.mx

Comienza cacería de rivales en PRD

Jorge Octavio Ochoa, Andrea Merlos y Ella Grajeda
El Universal

Miércoles 19 de marzo de 2008

Se desata en Cámara y ALDF encono contra Zavaleta, González Garza y Círigo

politica@eluniversal.com.mx

El enfrentamiento entre las principales corrientes que se dio durante la elección interna del PRD desató ya una virtual cacería de rivales de Alejandro Encinas, quien aventaja a Jesús Ortega en los resultados preliminares.

El debate más intenso se ha dado en la Cámara de Diputados, donde hay una polémica por la permanencia de Ruth Zavaleta y Javier González Garza, como presidenta de la Mesa Directiva y coordinador de la fracción perredista, respectivamente; ambos, cercanos a grupos adversos a Andrés Manuel López Obrador.

Al respecto, diputados del PT y Convergencia —que integran el Frente Amplio Progresista junto con el PRD— adelantaron que no apoyarán ninguna acción en contra de Zavaleta.

Ricardo Cantú, coordinador del Partido del Trabajo en San Lázaro, aclaró que la presidencia de la Cámara de Diputados no es elegida por las corrientes del PRD, sino por todos los legisladores, incluidos los votos de PAN y PRI.

Sin embargo, Valentina Batres —identificada con el grupo de López Obrador— aseguró en entrevista que Zavaleta está cuestionada, y no precisamente por la llegada de Encinas, sino “porque perdió el camino y la brújula”.

Sobre González Garza, José Manuel del Río, de Convergencia, señaló que la designación del coordinador perredista es un tema que depende directamente de los estatutos del partido.

En la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, el ajuste de cuentas viene en el mismo sentido.

Agustín Guerrero, de Izquierda Unida, ligada a Alejandro Encinas, aseguró que solicitará la destitución de Víctor Hugo Círigo como coordinador parlamentario del PRD, debido a que su grupo (Nueva Izquierda, encabezado por Jesús Ortega) perdió en las elecciones del domingo.

Círigo dijo que está por verse si lo permite.

En este ambiente de tensión, integrantes de Nueva Izquierda no acudieron a la ceremonia por el 70 aniversario de la expropiación petrolera que encabezó López Obrador en el Zócalo capitalino.

Por la noche, Jesús Ortega afirmó que con 91.16% de las boletas contabilizadas por su equipo, él estaba arriba con 51.3% contra 48.8% de Encinas en la contienda por la dirigencia.

Ayer a las 21:16 horas, como sucedió la noche del lunes, fue detenido el PREP perredista, con 70.95% de los votos computados. En ese momento Encinas tenía 42.62% y Ortega 42.33%.

Hoy se dan a conocer los resultados oficiales de la elección.

¿Fraude mediático? Pierde PRD; gana PRI

Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Miércoles 19 de marzo de 2008

El control de la dirigencia lo tuvo el “legítimo” antes de 2006, y lo sigue teniendo

De seguir los choques, los amarillos empujarán al gobierno de Calderón a los brazos del PRI


No pocas de las primeras opiniones sobre lo ocurrido el domingo pasado durante la disputa interna por la dirigencia del PRD le acreditan la mayor derrota no a Los Chuchos, sino al gobierno de Felipe Calderón, en tanto que otros sostienen que el gran ganador fue el candidato presidencial derrotado en 2006, Andrés Manuel López Obrador.

Y sin duda que para el gobierno de Calderón habría sido una buena noticia que la dirigencia nacional del PRD quedara bajo el control de Nueva Izquierda, el grupo de Los Chuchos, ya que con ese sector se facilitarían posibles negociaciones, acuerdos y eventuales reformas.

Y también resulta cierta la hipótesis de que el ganancioso resulta ser el “presidente legítimo”, ya que un eventual triunfo de Alejandro Encinas le permitiría mantener su férreo control del partido.

Pero los efectos de las decisiones políticas ni son lineales y menos se producen en blanco y negro.

¿A qué nos referimos? Primero, que no es totalmente cierto que el gran perdedor de la disputa por el control de la jefatura del PRD sea el gobierno de Calderón. ¿Por qué? Porque el control de la dirigencia de los amarillos lo tuvo el señor “legítimo” desde antes de la elección de julio de 2006, y hasta ahora lo sigue teniendo.

En todo ese tiempo el señor Leonel Cota no fue más que un “pelele” de Andrés Manuel López Obrador, en tanto que Los Chuchos hicieron lo que les dio la gana desde el Congreso, porque si AMLO mantenía el control del presidente del partido, Jesús Ortega mantenía el control del Congreso; las cámaras de Senadores y Diputados, en el campo federal, y en la Asamblea Legislativa del DF. ¿Y qué pasaría si se confirma el triunfo de Alejandro Encinas?

Todo en el PRD quedaría igual, o casi igual, ya que el “pelele” en que se convirtió el dirigente Leonel Cota sería cambiado por otro, de nombre Alejandro Encinas, también incondicional del derrotado candidato presidencial.

¿Y qué pasaría con Los Chuchos? Pues los señores de Nueva Izquierda se quedarían con la Secretaría General del PRD —que es la segunda posición, además de que por estatuto ya debía estar acreditada a Los Chuchos—, y con ello tendrían el control real del aparato o, si se quiere, de la burocracia del partido.

En sentido contrario —y por eso aquí rebatimos que la elección del nuevo dirigente del PRD significara un parteaguas o una encrucijada histórica—, si el ganador hubiese sido Jesús Ortega, la Secretaría General habría sido para AMLO y desde ahí acotaría a Jesús Ortega. Es decir, que ni López Obrador podría hacer lo que le plazca, ni Los Chuchos podrían convertirse en los incondicionales del gobierno de Calderón.

Y es que en el fondo, chuchos y lopos son las dos caras de la misma moneda, son los extremos, pero al mismo tiempo el equilibrio; son posturas antagónicas, pero también guardianes unos de otros.

Y a partir de esa realidad, de que es forzada pero también obligada la convivencia entre los dos grandes grupos del PRD, aparecen pistas de que en realidad el gran y único perdedor de la contienda intramuros de los amarillos es precisamente la izquierda, el PRD que se fundó en mayo de 1989, y que a 19 años se ha convertido en una vergonzosa clonación del PRI más corrupto, antidemocrático y tramposo.

Sí, se puede hablar de que pierden Los Chuchos y el gobierno de Calderón, pero en el fondo la gran derrotada es la izquierda, el partido que nació de un fraude electoral y para impulsar la revolución democrática, para echar al PRI de Los Pinos y que se convirtió en una insultante copia de ese PRI.

Y por supuesto que también se acredita que ganaron los lopistas, ya que su líder, López Obrador, tendría en sus manos el control del partido hasta después del proceso electoral de 2009, y ese control podría llegar hasta 2012.

Pero el verdadero y único ganador de todo esto es el PRI. ¿Por qué? Porque si en el PRD va a predominar la política de la confrontación y la negación al diálogo y los acuerdos, lo único que conseguirán los “genios” amarillos es reforzar la dependencia del gobierno de Calderón respecto del PRI de Manlio Fabio Beltrones.

En pocas palabras, empujarán al gobierno de Calderón a los brazos del PRI. Y el PRI se convertirá en el partido “salvador de la patria”, en tanto que el PRD se partirá en dos. Y claro, todo lo anterior se desprende de la hipótesis de que el ganador sea el señor Alejandro Encinas.

Pero como lo señalamos el pasado lunes y ayer mismo en este espacio, cada vez son más los indicios de que en contubernio con el árbitro y las empresas encuestadoras, la dirigencia del PRD orquestó un fraude mediático. Es decir, que sin tener los datos completos de las encuestas para las que les pagaron, empresas como Consulta Mitofsky se habrían prestado a declarar como ganador a Alejandro Encinas a sabiendas de que era un engaño monumental.

¿Por qué es posible que cambien los resultados, respecto a las encuestas que le dieron ventaja a Alejandro Encinas? Además de que existen irregularidades en los conteos rápidos, porque la del domingo pasado fue una elección atípica, que no es posible medir con técnicas convencionales. Ejemplo, Zacatecas, en donde casi se dieron resultados “zapato” contra Los Chuchos, en tanto que en Oaxaca el “zapatazo” fue en sentido contrario, contra Encinas. Y frente a esa realidad, no hay encuesta que resulte confiable. ¿Y qué van a decir AMLO, Encinas, las empresas encuestadoras, si se comprueba el fraude mediático? Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx