marzo 27, 2008

Más sobre los papeles secretos de las FARC

Jorge Fernández Menéndez
Razones
exonline.com
27-Mar-2008

Los documentos que fueron encontrados en las computadoras del comandante de las FARC, Raúl Reyes, aún continúan deparando sorpresas y certidumbres. Uno de los puntos importantes es la confirmación de que, más allá de acuerdos políticos puntuales, existe lo que ellos denominan un proyecto estratégico bolivariano que incluye a las FARC, pero también a los gobiernos de Ecuador y Venezuela. Los acuerdos pasan por la política, el dinero, la protección, la estrategia diplomática, y tienen como adversario al gobierno de Uribe y la influencia estadunidense en la región. El discurso es de un primitivismo de izquierda que ya estaba superado desde fines de los años 70, pero debe recordarse que ninguno de los tres principales protagonistas eran realmente de izquierda entonces ni lo son ahora: las FARC han sido descritas magníficamente por el ex comandante del FMLN, Joaquín Villalobos, como una serie de grupos más orientados en sus orígenes a la autodefensa de sus zonas de control (en las que se ubicaron ante el abandono estatal) y que con el tiempo se han convertido en una narcoguerrilla con principios tan elásticos que resultan irreconocibles. Hugo Chávez era un general golpista, que era apoyado por los sectores de extrema derecha para deshacerse de los grandes partidos de Venezuela, plagados de corrupción. Correa es un político populista, que viene de una vertiente católica y está marcado por un hecho trágico: el padre fue arrestado por tráfico de drogas en Estados Unidos y, cuando fue extraditado a Ecuador, se quitó la vida. Ese hecho y la formación en rígidas escuelas católicas marcaron la vida de Correa, quien participó en gobiernos conservadores hasta que, impulsado por Chávez, decidió buscar la presidencia de Ecuador. Nada en su historia lo liga con una formación izquierdista. Correa, según los documentos, llega incluso a adoptar, probablemente por inexperiencia y falta de control real sobre las fuerzas de poder en su país, una serie de acuerdos con las FARC que, en otra lógica, tendrían que ser entendidos como algo más que un acto de agresión a sus vecinos colombianos.

Lo cierto es que, en el proyecto estratégico en el que participan, para las FARC, Chávez y Correa son, como dice uno de sus documentos, “patria o muerte”, en otras palabras, incondicionales. Los documentos no sólo ponen de manifiesto esa situación sino también cómo se utiliza el tema de los rehenes para tratar de imponer por esa vía el reconocimiento de las FARC como parte beligerante en Colombia y poder darle así apoyo explícito desde ambas fronteras. Los negocios que se hacen en torno a esa conjunción de fuerzas son infinitos según los documentos y, como hemos podido ver, van desde la instalación de gasolineras con insumos colombianos y de otros negocios, por medio de empresas fantasma, hasta la venta de drogas y uranio. Hoy sabemos, por ejemplo, que la carta que aparece firmada por JE y dirigida al presidente Chávez es en realidad del propio Manuel Marulanda (ese es el apodo que utiliza) y el Marcos que está negociando drogas con México es Luis Alberto Albán Urbano, más conocido en nuestro país como Marco León Calarcá, quien fue el representante de las FARC en México hasta 2003. Las cartas demuestran que Calarcá sigue manteniendo los contactos y la operación con México, incluidos los de venta de drogas.

México está presente en el tema FARC no sólo por la venta de drogas hacia nuestro país y la intervención política de esa organización en distintos movimientos de solidaridad ligados íntimamente al EPR y sus desprendimientos (según documentos de 2007, las FARC destinaron poco más de dos millones de dólares para financiar esos movimientos en México), sino también debido al doloroso hecho de que una joven mexicana, Lucía Morett, haya sido herida en el campamento de las FARC el primero de marzo pasado, y otros cuatro militantes de origen mexicano hayan muerto en el mismo. La muerte siempre tiene, genera, un poco de sinrazón. Pero en el pasado, cuando alguien moría luchando por sus convicciones, se lo reconocía como tal. En los documentos de las FARC se dice que se enviarían 50 delegados de la organización al encuentro en Ecuador. Se supone que de allí partieron los jóvenes (ya no tanto: eran hombres y mujeres de casi 30 años, que llevaban más de una década en la Universidad y no tenían ninguna otra actividad pública conocida más allá de su militancia en organizaciones radicales) al campamento de las FARC. Allí no se puede llegar por simple invitación, para hacer una tesis sobre teatro o conocer, como dice ahora Lucía Morett, los planes de paz de las FARC (¿cuáles?). Si como ha publicado Excélsior, el campamento (que por la distribución y la documentación encontrada era un sitio estratégico para la operación de la dirección de las FARC) estaba rodeado de todo tipo de minas antipersonales, con salidas que sólo conocían unos pocos y se cambiaban continuamente para que nadie pudiera entrar o salir, el argumento de la visita de cortesía es aún más absurdo.

¿Por qué se salvó Lucía Morett? Porque según la información que ha trascendido estaba castigada por haber infringido alguna norma interna y estaba en un lugar apartado, donde quedaron las otras dos sobrevivientes: dos jóvenes de origen colombiano que el gobierno de Ecuador ha tenido que reconocer que estaban secuestradas por las FARC y convertidas en “esclavas para el trabajo doméstico” en el campamento. ¿Nadie se muestra asombrado de que haya “esclavas para trabajo doméstico” en un movimiento que se dice revolucionario, que se venda droga o se trafique con uranio?

Ayer murieron otros cuatro jóvenes mexicanos, ahora en Guatemala, en un supuesto enfrentamiento entre narcotraficantes. ¿Se leerán sus cartas en el Zócalo o se hará un minuto de silencio en la Cámara de Senadores por ellos?

Méjico lindo y querido

(Publicado en el blog colombiano Alambre Político –gracias a stjacques por avisarme–)

JUEVES 27 DE MARZO DE 2008
Por: Jorge Pareja


“Hoy tuve oportunidad de hablar con el presidente Fox. Ya comenzó a implementarse el cierre de la oficina de México que tenían las FARC”, estas son palabras del Presidente Andrés Pastrana, pronunciadas el 13 de abril de 2002, después de hablar con su homólogo mexicano y establecer un compromiso en ese sentido. Estaríamos citando una frase suelta de no ser por los recientes acontecimientos que produjeron la muerte de un grupo de jóvenes mexicanos que hacían presencia en el campamento internacional de Raúl Reyes, la noche en que este fue dado de baja, al igual que estos mexicanos a excepción de una mujer.

Históricamente México ha sido dado a apoyar revoluciones, desde que no sean en su propio territorio, y Colombia lo ha padecido. Es largo el camino recorrido por los narcoterroristas de las FARC en tierras mexicanas, como grave el silencio cómplice que a través de los años han guardado los gobiernos de ese país. Pretendemos demostrar que, contra Colombia, nada pueden hacer, porque la relación grupos de estudiantes UNAM-FARC ha sido advertida con suficiencia y por el contrario este relacionamiento deberán controlarlo de manera definitiva, porque ahora el mayor reto para ellos es el relacionamiento FARC-Carteles de la droga y el bolivarianismo Chavista que les está implantado revolución, pero en su propia tierra, lo que les debe generar urticaria, veamos:

Como mencionamos, en la historia reciente, en el 2002 se dio un compromiso entre presidentes de solucionar la problemática. Se trataba de un inmueble que ocuparon los voceros de las FARC por diez años, situado en Diagonal San Antonio 927, efectivamente fue abandonado en mayo de 2002 por disposición del Gobierno Mexicano.

Pero ya en 2003 y 2004, en cabeza del Embajador de Colombia, Dr. Luis Ignacio Guzmán Ramírez, todo se dijo sobre las FARC en México y fue negado. Según el periódico “El Universal” de la capital azteca [En conferencia de prensa, El Diplomático señaló que] “La guerrilla habría abierto una oficina en la Facultad de Filosofía y Letras y mostró fotografías que presuntamente demuestran las actividades que simpatizantes del grupo mantienen en la máxima casa de estudios”. Empero, la Universidad rechazó, el 11 de junio, “tajante y terminantemente” las palabras del Embajador Guzmán y las consideró “graves, superficiales, aventuradas e irresponsables”. ¿Que dirán hoy? Por su parte, la Procuraduría General de la República –PGR- informó que no tenía indicios, denuncia o investigación alguna sobre el caso. ¡Siempre pasa lo mismo!

A comienzos de 2004, el embajador reiteró la denuncia de que en territorio mexicano operaban miembros de las FARC, por lo que hizo un llamado a la administración del presidente Vicente Fox, para cerrar las fronteras a estas personas, pidió una vez más a México reconocer a las FARC como una organización terrorista. Según “El Universal” A mediados de febrero, México pidió a Colombia retirar a su embajador, Luis Ignacio Guzmán Ramírez, por sus constantes declaraciones sobre la presencia de miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC- en el país. En aquél momento, Guzmán Ramírez dijo al periódico: “En Colombia es más fácil que un miembro de las FARC obtenga una visa para México, que un empresario o estudiante”. Al parecer, Antonio Picón Amaya, para la época: Gerente de FENALCO Antioquia, miembro de la Comisión de Paz de Antioquia y Cónsul Honorario de México en Medellín, estaba facilitando la obtención de visas al grupo insurrecto.

Ahora bien, a hoy ha pasado muchísima agua bajo el puente y quedó demostrado que al Embajador Guzmán lo acompañaba la razón, el Gobierno de México prefirió mirar para otro lado, Álvaro Uribe continuó de manera exitosa con su política de seguridad desde la democracia, y la actitud “grave, superficial, aventurada e irresponsable” no fue del Embajador de Colombia en México sino de las directivas de la UNAM –Hoy cargan muertos en sus conciencias-.

[En la UNAM se han formado los llamados “cubos”, integrados por ex miembros de lo que fue el Consejo General de Huelga –CGH-. Un ejemplo de ello, el referido Núcleo de Apoyo a las FARC: El Frente de Lucha Estudiantil Julio Antonio Mella –FLE-JAM-, está junto al “cubo” de la fundación CEREZO, que apoya la liberación de los "presos políticos" entre ellos el fundador del EPR, Ejército Popular Revolucionario: Organización guerrillera de México, cuyo brazo político es el PDPR –Partido Democrático popular Revolucionario-].

El pasado primero de marzo del año que descuenta, en la operación realizada en el campamento permanente de las FARC ubicado en suelo ecuatoriano, además de Raúl Reyes, murieron otras 25 personas. Entre ellos 4 estudiantes mexicanos: Juan González del Castillo, Fernando Franco, Verónica Velásquez y Soren Ulises Ángeles Avilés, además de Lucía Andrea Morett quien salió herida y se recupera en Ecuador. La estudiante herida inicialmente dijo que se encontraban –aprovechando el viaje al II Congreso Continental Bolivariano- adelantando trabajos de tésis sobre las opciones de teatro en Colombia y Venezuela, tal como lo habían advertido sus familiares, estudiantes y maestros de la Facultad de Filosofía y Letras. Pero hoy 26 de marzo, en nota de Nurit Martínez y Silvia Otero en “El Universal” y ante la posibilidad de ser interrogada por las autoridades colombianas sobre su presencia en el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC- la joven cambia su versión “a través de una carta que se leyó ante simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador en el zócalo capitalino y a estudiantes en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM” [...] diciendo que “asistió a ese campamento en Ecuador porque los invitaron a “conocer las propuestas de paz” para Colombia”. Como quien dice: aprovechando las vacaciones, nos fuimos a un campamento de verano. ¡Reforzadito el cuento!

[La Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), organizó el 19 de marzo en Quito, una misa en memoria de los estudiantes fallecidos. El sacerdote calificó a los jóvenes mexicanos de "mártires" y dijo que sus muertes traerán "frutos buenos, porque ellos fueron fieles a sus principios, ideales y porque estaban trabajando por un mundo más justo". Además, apuntó que fueron "asesinados cruelmente e injustamente"...].

Volviendo a la nota de Nurit Martínez y Silvia Otero: “En la Cámara de Diputados, al inicio de la sesión, la legisladora del PRD, Maricela Contreras, pasó lista a los cuatro estudiantes muertos y pidió un minuto de silencio a los legisladores. Desde la tribuna planteó que los coordinadores de los grupos parlamentarios suscriban una carta de apoyo a la UNAM por los “ataques sufridos”, al señalársele como un lugar en donde se alberga a células de guerrilleros”. ¡Que calumnia!

Hay más: “El Senado de la República pidió al Ejecutivo Federal promueva ante Colombia la reparación del daño para los familiares de los estudiantes Juan González del Castillo, Verónica Natalia Velásquez Ramírez, Fernando Franco Delgado y Soren Ulises Avilés (IPN) que resultaron muertos en el ataque militar colombiano. La propuesta del punto de acuerdo la presentó el senador del PAN, Ramón Galindo”.

Por si fuera poco: Previo al homenaje en la Facultad de Filosofía y Letras, el director Ambrosio Velasco: reiteró que los universitarios son “víctimas” del ataque militar colombiano y que de la visita de los estudiantes al campamento de las FARC “no hay nada que esconder, absolutamente nada, puesto que se trató sólo de una investigación académica”. ¿Quién puede creerse eso?

El Presidente Mexicano, es de reconocer, ha mantenido los pies sobre la tierra, aunque está recibiendo ataques de quienes han tomado las posturas expuestas: para no ir más lejos, el miércoles 19 de marzo censuraron virulentamente al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y a su canciller, la embajadora Patricia Espinosa Cantellano, porque no han defendido a los cuatro universitarios mexicanos que murieron durante un bombardeo del ejército colombiano a la guerrilla de las FARC. Según Ernesto Julio Teissier, en su columna “Los niños mártires de la UNAM” publicada en “El Nacional” diario de Yucatán: En un párrafo escrito por manos que se desgarran las vestiduras, se alega que “Normalmente un gobierno cuyos nacionales mueren a manos de tropas de otros gobiernos debe protestar por el hecho y demandar explicaciones al agresor, y hasta fincarle responsabilidades en instituciones internacionales”. Esto podría parecerles a los lectores una especie de anticipo a la reclamación que por daños y perjuicios, o algo semejante, les harán los padres de algunos de los mexicanos “sacrificados” a las autoridades colombianas. Dicho en otras palabras, los papás de los mártires quieren que les paguen, aunque sea en pesos colombianos, los cadáveres de sus hijos”. ¡En últimas se trata es de dinero!

Lo que no podremos entender es: Si tenemos en cuenta con las joyitas con que estaban reunidos ¿Qué es lo que reclaman? ¡Las cosas que hay que ver!

El Señor Ernesto Julio Teissier argumenta al respecto con suficiencia cuando se pregunta sobre los “niños mártires” estudiando en el campo de verano –intercambio UNAM-FARC-: “Ya que hablamos de los estudiantes, por favor denme razón: ¿qué estudiaban, con qué maestros y en qué aulas? Sería bueno averiguar cómo llegaron a Ecuador, en viajes pagados por quiénes y para qué, cómo establecieron lazos con sus “profesores” selváticos, con qué calidad migratoria entraron al país y con qué documentación contaban en el momento en que la muerte los sorprendió”. Del todo pertinentes las preguntas, pero continuemos con el Señor Ernesto Julio:

“Porque aunque a algunos les parezca muy normal que los alumnos de Filosofía decidieran apoyar “ideológica y políticamente” a los guerrilleros, la verdad comprobada una y otra vez es que las FARC son una milicia insurrecta con características especiales. Se ha comprobado [...] hasta la saciedad que sus ingresos provienen de secuestros y del narcotráfico, las policías de media docena de países sudamericanos, y las de México y los Estados Unidos, han asegurado que hay una relación comercial entre la banda de guerrilleros y los productores y exportadores de drogas de Sudamérica, de donde proviene el 90% de la cocaína que pasa por México a los Estados Unidos”. Menudo grupo decidieron apoyar “ideológica y políticamente”, si tenemos en cuenta que, y con datos del Señor Teissier, México se inaugura como víctima de los narcoterroristas de las FARC, veamos porque:

“En nuestro país [México], como lo saben hasta los defensores de Hugo Chávez, hay una lucha abierta y encarnizada entre los carteles de la droga y el gobierno federal. En esa guerra los mexicanos que no somos ni universitarios, ni estudiosos, ni filósofos ni partidarios de los “bolivarianos” perdimos el año pasado a tres mil de nuestros paisanos. Entre ellos había delincuentes, sí, y cómplices de delincuentes, pero también civiles, militares y policías honrados, que combatían por las vidas y la seguridad de las familias mexicanas”. ¿A esos “muchachos mártires” es a los que se supone que debería defender la Canciller Espinosa? Entonces, ¿qué cuentas iba a rendirle al gobierno del que forma parte y a los mexicanos que elegimos a ese gobierno? Porque los “filósofos mexicanos” fueron a meterse con la guerrilla y cayeron cuando estaban en un campamento guerrillero, no en un salón de clases; y habría que preguntar, entonces, qué diablos hacían allá si no sabían que aquello era un campamento insurrecto; y si ignoraban que los alzados de allá se habían metido en otros países, y en el nuestro, no para debatir civilizadamente las filosofías guerrilleras, sino para envenenar con drogas a legiones de jóvenes mexicanos que seguro son mucho mejores de lo que fueron los “sacrificados de la selva”? Lapidario Don Ernesto Julio Teissier, ¡Excelente!

Y a todas estas, es bueno dejar claro que a un campamento de las FARC no es fácil llegar ni ser invitado, no es así como así. ¿Que las FARC los conocía? Los conocía, ¿Qué sabían a que iban? Sabían a que iban, ¿Qué eran narcoterroristas? Eran narcoterroristas, veamos:

El Señor Pablo César Carrillo de exonline, Compilado en el excelente Blog http://mexicoenpeligro.blogspot.com, escribe una columna muy bien documentada que se titula: Ex rebeldes involucran a mexicanos con FARC: “Dos ex guerrilleros mexicanos que participaron en luchas armadas en países de Centroamérica afirman que ninguna persona puede entrar a un campamento guerrillero si no tiene una recomendación importante y un “contacto” mínimo de un año con la organización. Se necesita ser al menos militante para resultar aceptado, dicen”. Interesante punto de vista, continuemos:

“El ex comandante del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua Víctor Manuel Tirado, entrevistado vía telefónica en Managua, afirma que los mexicanos que estaban en el campamento de las FARC tenían una recomendación y eran conocidos del grupo para que los dejaran entrar. Es muy peligroso dejar entrar a un desconocido”, señaló Víctor Manuel Tirado, el sinaloense que estuvo cuatro años en combate en la guerrilla de Nicaragua y 13 en la insurrección en Managua.

“Estos mexicanos no se incorporaron espontáneamente. Tenían una recomendación. Tenían el contacto desde antes. Hay una relación. Eran conocidos. Estaban bien parados. Tenían un padrino, un amparo”, señala Tirado, quien en 1962 se incorporó al Frente Sandinista de Liberación Nacional”.

Vamos con más información del Señor Pablo Cesar Carrillo: “El ex vocero de la guerrilla del Frente Farabundo Martí para La Liberación Nacional –FMLN- de El Salvador, Rubén Aguilar Valenzuela, señala que si se quiere entrar a un campamento guerrillero debe tenerse de dos a tres años de militancia y ser muy conocido. Nadie puede entrar a un campamento de retaguardia. Deben militar al menos a nivel de solidaridad. Creo que estos mexicanos eran militantes solidarios con responsabilidad. No creo que eran guerrilleros con armas, tenían una responsabilidad de crear una buena imagen de la organización. Pienso que estos compañeros llegaron ahí organizados por las FARC. Y no iban a dejar llegar a cualquier gente, porque es un campamento de seguridad y no van a dejar que lo conozca cualquier persona”. ¿Estos son los “niños mártires” que pretenden ascender a los altares de la paz, las directivas de la UNAM?, ¿Que tanta complicidad les cabe a estos señores que insisten en mirar para otro lado?

Más claro imposible: No eran simpatizantes, eran militantes y de vieja data. Los bombardeos nunca buscaron a estudiantes mexicanos que estaban en la selva amazónica ecuatoriana, se bombardeo un campamento de seguridad de carácter permanente de los narcoterroristas FARC, que sólo es visitado por militantes y, la guerra es un lugar peligroso.

Pablo Hiriart de exonline, analiza caminos posibles para la juventud mexicana: [...] No se puede negar que su actuación está motivada por una mal encauzada nobleza en favor de reivindicaciones sociales. Y también por una autonomía mal entendida, pues las autoridades universitarias han permitido que se adoctrine a jóvenes que luego van al matadero en las filas de una guerrilla que se dedica al secuestro y al tráfico de drogas. Desde hace años se había documentado la presencia de estas células de apoyo a las FARC en Ciudad Universitaria, y se respondió con arrogancia y ligereza”.

Dice el Señor Hiriart: Eso no se puede tapar con boletines y el primer paso para solucionar el problema es reconocerlo. Digo yo: ¿Será posible entre los “señores filósofos” de la UNAM?

Todavía no acabamos con Don Pablo Hiriart: “Hay que difundir en la comunidad universitaria qué son las FARC. “Tirofijo no es el Che”, decía Pascal. Claro que no. Los socios de Tirofijo son los integrantes del cártel de los Arellano Félix. Esa es la realidad. Decir lo anterior no es “un atentado a la universidad pública”, como absurdamente argumentaban autoridades universitarias hace unos años, para justificar su “dejar hacer y dejar pasar” en CU”. Cuando Luis Ignacio Guzmán, para la época Embajador de Colombia en México, denunció lo que hoy quedó claro, lamentablemente con muertos.

Hay mas: “Tiene que conocerse en las universidades públicas el contenido del libro El otro poder [El otro poder: las redes del narcotráfico, la política, y la violencia en México] de Jorge Fernández Menéndez, donde se narra cómo los Arellano Félix pactaron no pagar con dinero los cargamentos de cocaína que les mandaban las FARC, sino con armas. Esa fue la propuesta de la guerrilla colombiana y en ese país [Colombia] se encontró un video en el que Ismael Higuera, El Mayel, aceptaba el trueque. Jorge Fernández apunta en ese libro que la documentación que se le incautó a El Mayel luego de su detención comprobaba que su relación con las FARC se remontaba, cuando menos a 1988”.

Si a esta grave situación en la UNAM sumamos: la intromisión directa de Hugo Chávez en apoyo a la Candidatura de López Obrador, la extraña y copiosa financiación de la APPO –Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca-, los indicios de envío de armas para el Ejército Popular Revolucionario de parte de los movimientos bolivarianos, el maridaje de años entre los cárteles de la droga y las FARC, permiten prever que la tal “revolución” le está tocando a las puertas a México y les tocó en suelo propio. A la Institucionalidad mexicana representada en cabeza del Doctor Felipe Calderón Hinojosa hay que decirle: “agarre la brocha que le están moviendo la escalera” y los que se la están moviendo “Se dicen bolivarianos”.

AMLO: “gobernar ” impidiendo gobernar

Agenda del debate
José Carreño Carlón
El Universal
Jueves 27 de marzo de 2008


Calderón: alianzas inciertas, ¿paso cauteloso o transición a ninguna parte?

El PRI o el paso de la muerte al mercado de acuerdos con el gobierno


¡Felices pascuas! Más allá de las creencias de cada uno, esta semana, la de Pascua, tiene un significado profundo en la cultura universal, escribió el domingo la semióloga Alicia Poderti en el excelente sitio Semioticians, que alienta y dirige el profesor Juan Magariños de la Universidad de La Plata.

El significado original de la palabra Pascua es “paso”, recuerda la académica del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas dependiente de la Presidencia argentina. Y desear felices pascuas es desear un feliz paso hacia nuevas etapas, es alentar al destinatario a dar el paso a otros terrenos, espacios o estadios de crecimiento en el campo de cada quien.

En efecto, el simbolismo de la Pascua proviene de algunas de las más antiguas y arraigadas construcciones espirituales de la humanidad. Para no ir más lejos, la celebración de la Pascua judía es la fiesta por el paso del cautiverio del pueblo judío en el antiguo Egipto a la libertad, en el curso del cual se da también el paso del Mar Rojo que deja atrás la esclavitud. Mientras que la Pascua cristiana marca el paso del sacrificio a la resurrección de Jesucristo, como símbolo de la oferta suprema del cristianismo: el paso de la muerte a la vida eterna.

Sin el menor ánimo peyorativo, un experto norteamericano en comunicación política (teólogo y creyente) no se ha detenido en proponer la frase del evangelio de San Juan que sintetiza aquella oferta pascual como modelo de eficacia comunicativa, por su sencillez y su poder de recordación por dos milenios: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”.

Con estos referentes universales del significado de la Pascua, no dejan de llamar la atención las abundantes apelaciones de la agenda de esta semana pascual mexicana a los pasos que ahora emprenden algunos de los principales actores de la escena política. Parecería tratarse, efectivamente, de pasos hacia nuevas etapas, de tránsitos a otros terrenos de acción, a otros espacios o a otras formas actividad o de lucha.

Por ejemplo, la Pascua de Andrés Manuel López Obrador, como protagonista una vez más de la agenda del debate público, parecería querer marcar la confirmación de un tránsito por demás significativo.

Del golpe al PRD a otros senderos

Sería el paso con el que AMLO pretendería postergar o cancelar la discusión del golpe infligido a la vida y a la normatividad internas del PRD, a fin de transitar a una nueva etapa con acciones y formas de lucha tendientes a paralizar las instituciones públicas y eventualmente la actividad económica del país.

Parecería una calca de la estrategia que condujo a la presidencia de Bolivia a Evo Morales en 2006, a través del expediente de impedir gobernar —con marchas, choques y bloqueos— al presidente en funciones, así como de impedir legislar al Legislativo y de impedir resolver al Poder Judicial.

Esta estrategia resultó tan eficaz que ya en 2004 —dos años antes de su investidura— ya era un lugar común la expresión de que Morales gobernaba prácticamente al país a través del veto sistemático y efectivo a toda decisión de los poderes constitucionales.

El paralelismo de la actual forma de “gobierno” —consistente en impedir gobernar al gobierno constitucional— propia del “presidente legítimo” en México, y de Evo Morales antes de asumir la presidencia de Bolivia, se extiende a las materias sujetas al veto impuesto por las marchas a las decisiones de los órganos del Estado: en Bolivia, en 2004, a una legislación de hidrocarburos y a la política de venta de gas y petróleo al exterior, y en México, en 2008, a una reforma energética y a la discusión de formas de participación del capital privado en esa industria.

La apuesta —ganada por Evo Morales en 2006 y lanzada ahora con toda decisión por AMLO— es lograr que esta forma de “gobierno” de hecho, ejercido por la vía del veto permanente a las acciones gubernamentales, encuentre su confirmación en la caída del gobierno de derecho y con la elección de quien venía “gobernando” por la vía de generar la ingobernabilidad o la parálisis del gobierno.

Y no es una apuesta desencaminada. Sobre todo si el elector se convence de la incapacidad de gobernar del gobierno elegido; de que quien ahora impide gobernar, es el único que podría realmente gobernar —porque es el único que puede mantener bajo control los factores de ingobernabilidad que ahora promueve— y de que, de hecho, finalmente, es el único que podría sacar adelante las reformas que ahora veta, porque no habría quien las bloqueara ni las descalificara.

Otro paso inscrito en estas pascuas de AMLO parecería ser el de la consolidación del aparato de comunicación de esta, su singular forma de gobierno, con la adopción pública del sitio electrónico y la versión impresa de El Sendero del Peje, como un instrumento más para apuntalar el sendero de Evo Morales, cuyo tránsito ahora sigue el candidato mexicano derrotado en 2006.

PRI: un nuevo paso de la muerte

El reto no es fácil para los poderes constituidos, dadas sus condiciones de operación. Lejos de un tránsito con el significado pascual: hacia nuevas etapas, con nuevos pasos dirigidos a nuevos estadios de crecimiento, el Poder Ejecutivo, su partido y sus grupos parlamentarios en las cámaras, pasaron del aturdimiento por el golpe de AMLO contra el secretario de Gobernación, al desaprovechamiento de los costos de opinión pública que a su vez se le acumularon a AMLO tras su golpe al PRD, a dar nuevos tumbos con el tema del paquete legislativo de la reforma energética.

A eso se agregan las pascuas priístas y la confirmación del paso de la muerte de ese partido —en las elecciones de 2006— a la resurrección gracias a las ganancias obtenidas en 2007 y 2008 en el mercado especulativo al que han sometido los acuerdos con el gobierno en el Congreso y los gobiernos estatales.

Ello no sólo hace imposible augurar una alianza estable de gobernabilidad que permita acuerdos para avanzar en las reformas estancadas, sino que, hasta la mañana de ayer, hacía incierta la alianza para el más modesto y reducido proyecto de reforma energética, a juzgar por las posiciones de las últimas horas de los líderes priístas en las dos cámaras.

Así, con sus alianzas inciertas, el rito pascual de esta semana del presidente Calderón, aparece también muy lejos de un paso decidido a nuevas etapas, en nuevos espacios y hacia nuevos estadios de crecimiento de su gobierno. Un paso tan lento que no se distingue demasiado de la parálisis; un caminar a tientas, cauteloso en extremo, en unas pascuas de 2008 que podrían marcar el sexenio como el de una transición hacia ninguna parte.

Mientras tanto, avanza, incansable, la construcción del sendero del Peje y de Evo.

jose.carreno@uia.mx