abril 21, 2008

La mexicana herida en Ecuador se preparaba para crear una guerrilla, afirma un diario

Quito, 21 abr (EFE).- La mexicana Lucía Morett, una de las tres mujeres que sobrevivieron al ataque colombiano a un campamento de las FARC en Ecuador, se "preparaba para crear un grupo guerrillero" similar a esa organización en México, según el diario La Hora, que citó una fuente militar sin identificar.

El rotativo informó hoy que la unidad de Inteligencia Militar tiene un vídeo del primer interrogatorio que se hizo a Morett en Ecuador, en el que dice que "hace varios años viene realizando viajes a países con gobernantes de izquierda, donde se ha preparado para crear en México un grupo guerrillero similar a las FARC".

En ese interrogatorio, Morett reconoce también que mantuvo una conversación con "Raúl Reyes", portavoz internacional de las FARC, antes de que el Ejército colombiano bombardeara el 1 de marzo el campamento, en el que murió el líder guerrillero y otras 25 personas.

El periódico agregó que Morett confirma en el vídeo que fue ella quien organizó el viaje al campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la zona ecuatoriana de Angostura, en la frontera con Colombia, donde murieron 4 compañeros suyos.

"En ese momento se sentía culpable" y en ningún instante mencionó que había llegado a hacer un trabajo universitario, como ha asegurado en ocasiones posteriores, según La Hora.

Morett y dos mujeres colombianas fueron encontradas heridas tras el ataque militar colombiano a un campamento de las FARC instalado clandestinamente en territorio ecuatoriano, que llevó al Gobierno de Ecuador a romper las relaciones diplomáticas con Colombia.

La mexicana ha señalado que visitó al campamento de las FARC para obtener mayor información sobre una de las guerrillas que existen en Latinoamérica para su tesis académica.

Una fuente del Ministerio de Defensa consultada por Efe dijo desconocer la información que aparece en el diario.

Un triste final

Macario Schettino
El Universal
abril 21, 2008

Para Juan, por lo que le debo

A veces sorprende cuán fácil es alterar a la opinión. Un acto mediático, que no puede tener mucha trascendencia, se escala en la interpretación para, súbitamente, imaginarlo como el borde del precipicio. Lo es, pero no para el país, sino para quienes, con toda claridad, siguen intentando derrumbar el orden constitucional, apostando a un río revuelto en que todo se ahogue.

La toma de las tribunas del Congreso, y la movilización de brigadas “pacíficas” no pone en riesgo al país, ni mucho menos. Ya han sesionado ambas cámaras, un par de veces cada una, y lo seguirán haciendo. Se podrán sacar las leyes pendientes, y se iniciará el debate alrededor de la propuesta de reforma a la industria petrolera. Después, en un periodo extraordinario, habrá reforma. El PRD habrá cosechado, en el Congreso, lo que sembró: desconocer a las instituciones lo habrá marginado de transformarlas.

Pero las cosas pueden ser todavía más graves para ese partido. Sus acciones son rechazadas por una mayoría muy amplia. En regiones del país en donde llegó a tener alguna presencia en la última elección federal, regresará a niveles ínfimos de votación. A nivel nacional, parece incluso difícil que logre mantener el 17% que obtuvo en 2007. Si a eso se suma lo que parece una inminente ruptura, producto de su pésimo proceso electoral interno, este partido enfrenta, él sí, el precipicio.

Entre tantas cosas que modificaron los congresistas en materia electoral, los partidos grandes decidieron reducir el espacio a los partidos pequeños. Así, la forma en que se distribuirá el financiamiento y el tiempo de televisión y radio favorece a los partidos con mayor votación a costa de los demás. Cuando esta reforma se hizo, el PRD se consideraba la segunda fuerza política del país, lugar que alcanzó en la elección de 2006. Pero en la democracia, a una elección sigue otra. Y en la que ocurrirá en 2009, el PRD puede quedar muy lejos de su posición actual. Cuando eso ocurra, verá seriamente reducido su presupuesto, y peor, su presencia en los medios electrónicos. Y esa desventaja, hacia el 2012, no tendrá con qué compensarla.

El camino elegido por el PRD a partir del 2 de julio de 2006 ha resultado una pésima apuesta. Subestimaron la estabilidad de las instituciones, la madurez de la sociedad y el entorno económico. Apostaron a un derrumbe del gobierno, como si estuvieran en un país al borde del colapso, que sólo necesitaba un pequeño empujón. No era así, y no lo es ahora. A pesar de constantes descalificaciones al Presidente, al Congreso, a la Suprema Corte, las cosas avanzan. No está de más recordar que esta Legislatura es la primera, en la historia del país, que logra alcanzar acuerdos para reformas profundas sin que hubiese mayoría de ningún partido. Tampoco se puede olvidar que la economía mexicana tiene hoy una solidez que no se veía desde hacía medio siglo. En palabras viejas, no hay “condiciones objetivas ni subjetivas” para el camino elegido por López Obrador y sus seguidores.

Pero ahora que es evidente el costo político de sus decisiones, ya no tienen manera de corregir. Entran ahora, lo mismo que sus intelectuales orgánicos, en ese fenómeno sicológico llamado “escalamiento del compromiso”. Más fácil que reconocer un error, es insistir en él, montarse en su macho, necear. La realidad pierde sentido.

En Italia, hace unos meses, una coalición derrotó al gobierno de Berlusconi. La coalición, sin embargo, no pudo mantenerse en el poder debido, en buena medida, a la actitud de la izquierda radical. Hubo que llamar a elecciones, y hace una semana los votantes decidieron que ya estaba bueno. La izquierda perdió los 72 diputados que tenía. Por primera vez, no hay izquierda radical en el Congreso italiano.

El PRD llegó al borde del precipicio, y con la toma del Congreso ha dado un paso adelante. Como decía Heberto, habrá que empezar de nuevo.

Profesor de Humanidades del ITESM-CCM

El FAP

Leonardo Curzio
El Universal
abril 21, 2008

El actor más complejo y activo que tiene el escenario político nacional es la izquierda. Mientras el PAN y el PRI viven en su normalidad burocrática, disfrutando de las mieles del poder o elaborando estratagemas para tener más o desbancar al otro mediante juegos sinuosos de fechas y reglas, en la izquierda podemos ver un auténtico rompecabezas ideológico y organizativo con muchos conflictos, inconsistencias y en ocasiones abiertas contradicciones. En una estructura viva las contradicciones no son necesariamente malas. En política dependen de la correlación de fuerzas y por ello mantener posiciones en abierto contraste con la mayoría puede tener un gran valor, pues el rumbo adoptado nunca es el definitivo y a veces la historia se encarga de dar la razón a quienes se agazaparon en la defensa de una postura que es la históricamente correcta.

En tal situación debe encontrarse en estos días el coordinador del FAP y autor de la columna Bitácora Republicana, Porfirio Muñoz Ledo, hombre que ha desempeñado con vigor las tareas de Estado, la de líder de la oposición (su heroico paso por el Senado es una de las páginas más importantes para abrir desde el frente legislativo la coraza autoritaria del régimen) y ahora la de ser el hombre que vive la más honda de las contradicciones. Me explico. Si se lee con detalle su provechoso artículo del pasado viernes, se pueden identificar dos vertientes. La primera, la del gran reformador, que sugiere “que las transiciones sólo culminan cuando generan un nuevo orden constitucional”. Para muchos miembros de mi generación la llegada de una nutrida bancada de legisladores de izquierda iba a significar una suerte de emparejamiento del terreno donde se hace la política y una etapa de decencia republicana. Con celo gradualista y responsabilidad de políticos como Muñoz Ledo, eso creíamos, edificaríamos una transición a la chilena, a la española. No ha sido así. En dos ocasiones el PRD ha sido la segunda fuerza del Congreso y este país sigue, según ellos, igual o peor que antes.

La segunda, la del político en activo que por compromisos adquiridos no puede señalar con claridad que es imposible avanzar en un ordenamiento modernizador del Estado, entre otras cosas, porque la fuerza política a la que está adscrito es presa de la mayor contradicción organizativa. Contradicción que ha catapultado al país a un sistema tripartito en el cual lo más relevante fue crecer a costa de los despojos del PRI, importando el ADN priísta a todas las organizaciones en vez de erradicarlo y hacer florecer nuevas ideas. Elba Esther Gordillo, Pepe Guadarrama y Ricardo Monreal son los grandes capitanes de las fuerzas políticas que soñaron con derrocar al PRI. ¿Quién nos lo iba a decir? El FAP denuncia —muchas veces con razón— la naturaleza autoritaria y cupular de las instituciones, pero cae con facilidad en tres abismos que lo paralizan, lo aíslan internacionalmente y lo desacreditan.

Lo paralizan porque en muchos sentidos reproduce la forma corporativa del viejo sistema. Allí están las elecciones internas del PRD como prueba. Lo aíslan internacionalmente porque no ha habido observador extranjero independiente que les compre la historia del fraude del 2006; porque no hay líder extranjero que llegue y se bata por encontrarse con AMLO así sea en el Palacio del Ayuntamiento. Ni siquiera entre las comunidades de paisanos tiene demasiado eco su discurso. Lo desacreditan porque como fuerza transformadora tiene muchos dobleces. Pacta y se desdice, avanza y se avergüenza (allí está la reforma electoral como muestra). La gran paradoja del FAP es que su líder plantea una reforma del Estado como en las naciones avanzadas, pero coordina una estructura que no usa el cambio legislativo para forzar cambios de fondo. Su frente parece solamente movido por el ardor de que un hombre llegue a ser presidente.

La competencia no duerme

Pablo Hiriart
Vida nacional
exonline.com
abril 21, 2008

Que los diputados y los senadores del PRD, Convergencia y el PT mantengan secuestrados los salones de sesiones de las cámaras legislativas, no quiere decir que el mundo se haya detenido.

Mientras se frenaba la iniciativa de reforma a Pemex, las noticias seguían fluyendo.

Por ejemplo, éstas, que fueron importantes la semana pasada:

La Habana. La ministra de Industria Básica de Cuba, Yadira García, afirmó que el próximo año debe reiniciarse la perforación petrolera en las aguas profundas de la Zona Económica Exclusiva en el Golfo de México.

El Servicio Geológico de Estados Unidos calcula que Cuba puede tener reservas de hasta cuatro mil 600 millones de barriles en sus aguas territoriales.

Los trabajos de perforación reiniciarían los sondeos para encontrar petróleo en esa zona, que ya comenzó la hispano argentina Repsol-YPF, con resultados positivos.

Repsol-YPF comparte derechos a riesgo con la noruega Norsk Hydro y la india Oil and Natural Gas Corporation en seis de los 59 bloques en que Cuba tiene distribuida esa área para la explotación petrolera.

Junto a estas empresas también tienen contratos con la malaya Petronas, la canadiense Sherrit, la venezolana PDVSA y la vietnamita Petrovietnam, mientras que la brasileña Petrobras analiza la posibilidad de adquirir derechos para participar en la exploración de la zona.

La ministra García dijo que ha habido encuentros con hombres de negocios de Estados Unidos que tienen interés de actuar en Cuba, pero están bloqueados por el embargo comercial y financiero que el gobierno de Washington mantiene contra la isla (con información de EFE).

Es decir, en Cuba no entran las compañías petroleras de Estados Unidos, no porque el gobierno de la isla lo impida, sino por el bloqueo comercial de EU.

Río de Janeiro. Las autoridades brasileñas anunciaron que el campo Carioca puede constituir el mayor hallazgo de crudo en 30 años, con 33 mil millones de barriles.

El descubrimiento puede convertir a Brasil en la octava potencia petrolera mundial, por delante de Libia o Nigeria.

Carioca está a 273 kilómetros de la costa de Sao Paulo. En el hallazgo, la española-argentina Repsol-YPF participa con 25 por ciento (con información de El País).

En semanas anteriores se anunció el descubrimiento, en Brasil, del campo de Tupi, que podría tener entre cinco y ocho mil millones de barriles de reservas.

Tupi fue descubierto por una asociación entre Petrobras, la inglesa BG Group y la portuguesa Petrogal-Gap.

Bogotá. Ecopetrol, S. A., la petrolera estatal colombiana, podría vender acciones a inversionistas extranjeros para ayudar a financiar un programa de expansión de 60 mil millones de dólares, manifestó el vicepresidente de la compañía, Javier Gutiérrez.

Por ley, Ecopetrol podría vender una participación de hasta 20 por ciento.

La compañía planea aumentar a más del doble su producción de crudo, a un millón de barriles diarios en 2015, ya que Colombia, el quinto exportador de petróleo de Latinoamérica, busca mantener la autosuficiencia en petróleo (con información de Bloomberg).

Así de rápido caminan nuestros competidores, precisamente ahora que el barril de petróleo está por encima de los 100 dólares.

Y nosotros, en cambio, vemos cómo se reducen las reservas petroleras de los principales yacimientos de nuestro país.

Cada vez vendemos menos.

Por no cambiar leyes nos amarramos las manos para no extraer más petróleo y a menor costo.

Debido a las acciones amenazantes de un personaje, no podemos empezar a hablar, siquiera, ya no de asociación, sino de contratar empresas para que hagan lo que el gobierno les ordene.

Gastamos 10 mil 600 millones de dólares al año en comprar gasolina a empresas privadas del exterior, porque tenemos prohibido que los empresarios refinen en México.

Y como todo el que quiera reformar leyes para dar viabilidad a Pemex es “traidor a la patria”, nuestros competidores, felices con nuestra estulticia, aprietan el paso.

(Cuando envíen sus comentarios, por favor pongan su dirección electrónica para, en la medida de lo posible, contestarles).

El dueño del PRD

Jorge Fernández Menéndez
Razones
exonline.com
abril 21, 2008

Para poder sacar adelante la clausura del Congreso, el lopezobradorismo tuvo que secuestrar, primero, la elección interna de su partido, el PRD. No podía darle curso a una operación ilegal e ilegítima, sin dejar en la misma ilegalidad e ilegitimidad a sus fuerzas internas, sabiendo que un sector importante de las mismas no comparte ni las formas ni el fondo de su lucha.

Hace meses, cuando el tema de la reforma a Pemex comenzó a discutirse en la Comisión de Energía del Senado, Graco Ramírez, que fue el coordinador de campaña de Jesús Ortega, llevó a una de las reuniones con López Obrador los acuerdos a los que se comenzaba a arribar y que, como en la iniciativa planteada, no pasaban por la privatización y se atenían a lo que López había presentado en su plataforma electoral y resultaba mucho más conservadora de lo que plantea, todavía hoy en la suya, el partido Convergencia (si se revisa su programa, se comprueba que sus dirigentes no creen en lo que ellos mismos proponen o que simplemente no lo conocen: ojalá se hubiera podido avanzar tanto en la apertura de Pemex como lo propone Convergencia en su programa, lástima que ellos no lo sepan o lo quieran ignorar). Pero cuando Graco llegó a esa reunión con López, éste estalló, como suele hacerlo cada vez con mayor regularidad, y les dijo que no tocaran a Pemex, que la petrolera la arreglarían “cuando él estuviera en el poder”.

Pasaron los meses y había acuerdo de principio entre los líderes legislativos, incluidos Carlos Navarrete y Javier González Garza, para sacar una reforma modernizadora que no privatizara la empresa. Una vez más la presentaron al legítimo. Y una vez más fue rechazada y tuvieron los legisladores que romper los acuerdos. Fue cuando “descubrieron”, ya presentada la iniciativa presidencial, que querían una consulta: lo propusieron y, para su asombro, el PRI y el PAN lo aceptaron. Fueron 90 legisladores con López Obrador ese miércoles: llegaron a un acuerdo. No habría marchas ni bloqueos mientras se diera el debate. Así se presentó Navarrete ante la prensa en las oficinas de López y a ello se comprometió públicamente. No sabían que López, también a ellos, los había engañado: otro grupo de legisladores, siguiendo órdenes del legítimo, estaban preparando la toma de las tribunas. Cuando González Garza y Navarrete estaban en sus respectivas Juntas de Coordinación Política, negociando, sus legisladores “amigos-enemigos” tomaban las tribunas. En vez de denunciar y rechazar la medida, se asustaron, pensaron en los costos que ello tendría en una elección interna no resuelta y en las acusaciones fascistoides de las adelitas y de los adelitos. Se doblaron ante las circunstancias y apostaron a salvar la cara.

Llegó la propuesta de un diálogo de 50 días. ¿Por qué 50? Porque sería una forma de sacar adelante el debate y utilizar el periodo extraordinario que, necesariamente, se tendrá que realizar antes de agosto para elegir a los nuevos consejeros electorales y abordar también la reforma energética. Diputados y senadores del FAP la vieron con buenos ojos, pero cuando le llevaron la propuesta a López salieron otra vez trasquilados: “Lo importante no es el debate, es lo que sucederá después”, les dijo y dejó en claro que el objetivo no pasa por debatir nada, que ese es simplemente un medio para llegar a paralizar al gobierno y al Congreso, llegar en esas condiciones al primero de septiembre, contaminar con ese tema el siguiente periodo ordinario y, en ese marco de parálisis, aprestarse para la elección de julio de 2009. Es la estrategia que siguió Evo Morales en Bolivia, aunque ahora, ya en el poder, el país se le deshace entre las manos.

Sin embargo, para eso se requería un partido también secuestrado: López no podía aceptar que Jesús Ortega presidiera el PRD, no sólo por antipatías personales, sino porque representa otro proyecto y quiere participar en los procesos legislativos y hacerse fuerte a partir de los mismos. Ortega ha calificado como de una derecha conservadora a los sectores de su partido que comparten y siguen los métodos de López, pero no han sido capcaes ni él ni Navarrete ni muchos de los perredistas que en privado asumen la locura intrínseca de las decisiones de su “líder”, de denunciarlas públicamente, deslindarse y asumir sus respectivas responsabilidades de decir en público lo que opinan en privado.

Y no lo hacen porque está en juego el control del partido. Cuando López vio que Encinas no ganaría, decidió reventar la elección, primero con las famosas (e ilegales) cartas; segundo, operando públicamente a favor de éste; tercero, descalificando y agrediendo a sus adversarios (¿recuerda la agresión a González Garza y Navarrete, orquestada frente a López, sin que éste interviniera para impedirla?). Y en el día de la elección hizo todo lo posible por evitar un curso normal de la misma.

Venía el cómputo y el Comité que presidía Arturo Núñez también quedó, no podía ser de otra manera, atrapado. Ha pasado un mes y cuatro días y sólo se computaron 34% de las casillas. Hoy se propuso que nuevamente Leonel Cota el dirigente más débil que ha tenido el PRD en su historia, repita en el cargo, ahora en forma interina, sin que nadie lo respete, sin que nadie acepte sus directrices, sin que nadie lo tome en cuenta. Y ni siquiera sin que él quiera seguir jugando ese papel. El partido continuará, entonces, secuestrado. Y, por lo tanto, de una u otra forma, también el Congreso.

La pregunta es cuándo los demás partidos reaccionarán y comenzarán a actuar, con o sin los perredistas, y cuándo, quienes sufren del síndrome de Estocolmo, decidirán que ya es hora de dejar de ser simples sirvientes de una política que no comparten.