mayo 08, 2008

"Los cambios llegarán a Cuba, pero no a través del guión del Gobierno"

EL PAÍS entrevista a Yoani Sánchez, la blogera cubana reconocida con un premio Ortega

MAURICIO VICENT - La Habana - 07/05/2008

El último año de Yoani Sánchez ha sido vertiginoso. En marzo de 2007, después de una espontánea protesta intelectual conocida como la guerra de los email, esta filóloga habanera de 32 años decidió comenzar con Generación Y, un blog que concibió como un ejercicio de "terapia personal" después de que "el silencio y la evasión" no le resultaran. Poco a poco, colgar en la Red sus "desencantadas viñetas" de la realidad cubana se convirtió en razón de ser, y ese exorcismo, que ella define como "periodismo ciudadano", despertó la atención de numerosos medios de prensa extranjeros.

En los últimos meses, la página de Generación Y recibió millones de entradas, y el pasado 4 de abril Sánchez fue merecedora del Premio Ortega y Gasset en la categoría de periodismo digital. Hace sólo unos días la revista Time la incluyó en su lista de los 100 personajes más influyentes del planeta en la categoría de Héroes y pioneros. La espiral de acontecimientos continuó hasta el martes, cuando finalmente supo que no podría viajar a Madrid a recibir el premio de EL PAÍS.

Pregunta. ¿Qué piensa de lo ocurrido?

Respuesta. Todo ha sido vertiginoso. Nunca calculé que iba a ser así. En mi vida real poco ha cambiado, a no ser porque ahora me llaman más periodistas. Sigo siendo una ciudadana y continúo con las mismas inquietudes que cuando comencé, aunque sí me he vuelto más aguda al observar. Lo que más me alegra es desde donde he llegado. No ha sido por linda, ni por dar discursos desde una tribuna, ni por tener un ascendente religioso sobre una multitud. He llegado de la manera más simple y más anónima, como una ciudadana que escribe de lo que ve y que reflexiona de su realidad. El hecho de que el Premio Ortega y Gasset y Time hayan reparado en una persona como yo y hayan reconocido esa pequeña cosa me sorprende gratamente. Uno está acostumbrado a que sean siempre los famosos los que recogen los lauros.

P. ¿Qué razones le han dado para no permitirle viajar a España?

R. Realmente no me han dado razones. Tampoco me han dicho que me prohibían la salida. Todo este tiempo la única respuesta ha sido: "No hay respuesta, su caso se está analizando". Pero sin dar la cara. El martes, que era el último día para poder coger el avión, fui a las oficinas de inmigración y me dijeron que todavía no había "nada". Así que he cambiado la fecha del viaje para junio, a ver si entonces ya se ha eliminado el famoso "permiso de salida", como todo el mundo espera.

P. ¿Desde que comenzó con Generación Y ha sufrido represalias?

R. Nadie ha tocado en mi puerta, lo cual no significa que no pasen cosas. Podría decir que me vigilan, que intervienen mi teléfono, que asustan a mis amigos, pero no tengo pruebas. Son especulaciones a partir de cosas que pasan. Quizás la única represalia concreta ha sido no permitirme viajar a España a recoger el premio.

P. Hasta ahora no se consideraba disidente, sino un “electrón suelto”.

R. Sigo sin considerarme disidente.

P. Pero por diferentes motivos su caso se ha politizado. ¿No teme dejar de ser la bloguera fresca Yoani Sánchez para convertirse en una opositora más?

R. No tengo ese temor. Todo fenómeno que nace nuevo es susceptible de ser manipulado e interpretado, es la ley de la vida. Yo sigo escribiendo mis textos, pienso cada vez desde una óptica más honesta. No me preocupa que pueda ser usada por un bando o por otro. Si mi discurso es elástico, si sirve para muchos, pues perfecto para ellos y para el discurso. Pero no quiero estar aclarando a cada rato que no pertenezco a una determinada línea política. Lo que hizo el martes el Gobierno al no dejarme salir tenía una dosis alta de riesgo. En el cálculo que hizo sopesó que todo el escándalo posterior era preferible a dejarme salir. Bueno, pues entonces se soltaron los demonios, pero yo no soy la responsable de los demonios. Creo que la mejor respuesta a las manipulaciones es lo que yo hago cada día: decir no a la violencia verbal, no a la desacreditación, no a los extremos. Y seguir con mi visión ciudadana. Son mis textos los que dicen de mí misma, no las declaraciones e interpretaciones que hagan otros.

P. ¿Cómo calificaría su blog?

R. Mi blog es un exorcismo personal que de pronto se ha encontrado con otros que también tienen sus demonios, y se ha convertido en una confluencia de demonios e historias similares. Sobre todo se ha convertido en un foro de discusión: ahora mismo lo más importante de Generación Y no son mis textos, sino los comentaristas.

P. ¿Cree que hay un nuevo momento político en Cuba?

R. Hay el intento de hacer creer que hay un nuevo momento. Pero a mi vida real todavía no llegan las evidencias de ese nuevo momento. Sí creo que hay una nueva actitud en los ciudadanos, una actitud más crítica. Y noto en los oportunistas cierta tendencia a no salir al paso, algo que es un buen termómetro en estas situaciones. Pero la intolerancia política, me parece, ha cedido poco.

P. Mucha gente en Cuba cree que lo mejor es que el sistema evolucione, que las transformaciones provengan de dentro, aunque sean lentas. ¿Qué piensa?

R. Que las transformaciones tienen que ser lentas está claro, pero tengo mis dudas sobre si provienen del sistema. No se puede transformar y mejorar lo que está enfermo en su esencia. Este sistema ha probado que es incapaz de proveer a sus ciudadanos de bienestar material y de lograr que realicen muchas de las cosas con las que sueñan. Es deber del Gobierno implantar las nuevas medidas, pero creo que también deberían empezar a pensar en desmontar el sistema.

P. ¿Cambio de sistema o cambios en el sistema?

R. De sistema

P. ¿Y hacia qué modelo?

R. Uno de los grandes argumentos que se utiliza para defender la revolución cubana es que hemos logrado hacer un socialismo sui géneris. ¿Por qué no podríamos hacer un capitalismo sui géneris? Lo que necesita este país es una inyección de creatividad y de libertad para producir, y el socialismo es una camisa de fuerza a todo eso.

P. ¿Los pequeños cambios que se han visto hasta ahora anuncian otros de mayor calado?

R. Todos estos cambios tienen un objetivo claro: conservar el poder. Pienso que la idea es proporcionar cierto bienestar a la población, relajar un poco las tensiones acumuladas. ¿Hasta dónde lo pueden llevar? Justo hasta donde empiece a peligrar el control que tienen sobre la sociedad. Allí lo van a dejar. Hoy no hay presión popular para empujar en la dirección de los cambios, pero son las condiciones materiales lo que más presiona. Necesariamente se tendrá que dar mayor autonomía económica a las personas y eso traerá autonomía política. Los cambios llegarán, pero no creo que a través del guión del Gobierno. Su guión dará algo de sí, pero la gente tomará el resto.

Exonera Comisión a Mouriño por contratos con Pemex

Ricardo Gómez y Andrea Merlos
El Universal
Ciudad de México

Antonio Javier López Adame, presidente de la comisión del caso, informó que luego de casi dos meses de trabajo no encontraron ningún elemento que pueda suponer un tráfico de influencias del secretario de Gobernación

La comisión Mouriño de la Cámara de Diputados exoneró al secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, en el caso de los contratos firmados por el funcionario con Pemex Refinación.

Antonio Javier López Adame, presidente de la comisión, informó que luego de casi dos meses de trabajo no encontraron ningún elemento que pueda suponer un tráfico de influencias en el otorgamiento de los contratos, dados a conocer a finales de febrero por EL UNIVERSAL.

La comisión sesionó este jueves y acordó solicitar al secretario de Gobernación que emita algún pronunciamiento sobre los señalamientos en su contra, lo cual podrá ser por escrito, con lo que queda cerrada la posibilidad ante el Poder Legislativo.

La comisión se declaró en sesión permanente para integrar los últimos documentos que conformarán su informe final, el cual se prevé sea presentado entre el próximo lunes 12 y martes 13 de mayo, en que terminan los trabajos del órgano legislativo.

El mexicano Germán Dehesa se declara "encantado" con el Premio Don Quijote

Madrid, 8 may (EFE).- El mexicano Germán Dehesa, que hoy recibió el cuarto Premio Don Quijote de Periodismo, se declaró "encantado" por un reconocimiento que, para él, representa un "gran gozo" después de muchos años de trabajo.


"Representa una luz muy particular a los 30 (años) de haber emprendido este camino y un gran gozo, y como tal, un misterio que no seré yo quien se meta a averiguarlo", dijo a Efe el titular de este galardón, instituido con motivo de la conmemoración del IV centenario de la primera edición de la obra cervantina en 2005 para valorar el uso del idioma español en los medios de comunicación.

Desde entonces, se concede anualmente de forma conjunta con los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España, convocados por la Agencia Efe y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Tras reconocer que no se lo esperaba, Dehesa se declaró agradablemente sorprendido cuando "de pronto me dicen que en Madrid alguien se tomó el trabajo de leerme".

Germán Dehesa fue galardonado por su trabajo "¡Ah, qué tiempos!", publicado en el diario "Reforma" el 22 de junio de 2007.

Este polifacético periodista ha realizado, según el jurado, "una síntesis brillante (...) entre el idioma español y el habla popular mexicana, en una combinación imaginativa de las palabras, que demuestra la plasticidad, riqueza y vitalidad de la lengua de Cervantes".

En el artículo, prosigue el fallo, el autor "experimenta con el léxico con notable maestría y llama la atención del lector mediante la ironía y el buen humor", méritos que le han llevado a hacerse valedor de este premio que patrocina el Gobierno de la región española de Castilla-La Mancha.

Dehesa (México DF, 1944), es profesor de literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se licenció en Letras Hispánicas, y ha tocado los más diversos ámbitos dentro del mundo creativo.

Este mexicano ha sido desde director teatral con la obra "Hedda Gabler" (1981) hasta guionista de televisión, así como conductor de programas televisivos como "La Almohada", en el Canal 13, y "El Ángel de la Noche", en el Canal 40.

Además de él, también fue galardonado hoy su compatriota, el fotógrafo mexicano, Raúl Alejandro Estrella, quien recibió el Premio de Periodismo Rey de España en la categoría de Fotografía por una imagen publicada en "El Universal" el día 19 de octubre de 2006.

En esta XXV edición de los prestigiosos galardones, el resto de los premiados fueron periodistas de Colombia, Brasil, Argentina y España.

Distraer y socavar

Gabriel Contreras
BLOG GC
Milenio

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Escarbar por debajo alguna cosa, dejándola en falso o sin apoyo. Eso es socavar.

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Por alguna razón difícil de explicar cada vez que el ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari aparece en escena surgen las opiniones a favor, en contra y en ultrarrecontra.

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¿En qué radica el atractivo, el carisma o la antipatía particular de Salinas que, muchos años después, sigue levantando tempestades en prensa, televisión y radio?

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¿Será que él no puede resignarse a la condición de ex o es que no hemos sido capaces de olvidarlo?

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Paradojas, exageraciones y rumores, todo aparece como una tempestad ante la llegada de Salinas. Muchos se persignan, algunos intentan trazar infranqueables líneas de demarcación, otros más sencillamente le hacen el feo o el fuchi. Pero eso sí, nadie, nadie, nadie muestra indiferencia ante su pelona efigie.

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Salinas es un hueso duro de roer. Sabe golpear por lo bajo, tejer fino, y hacer pelea de desgaste. Muchos años después de su administración, sigue ejerciendo el boxeo de sombra, dando demostraciones públicas de sus ambiciones, y señalando tumbas, fantasmas y recovecos.

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Esta vez Salinas ha querido reírse de Ebrard y lo ha conseguido rápidamente. Nada más peligroso para un perredista en campaña que la simpatía de Salinas. Ahora, el popular Marcelo Ebrard tiene que sacudirse la sonrisa del ex presidente nuevoleonés y argumenta, no sin cierto surrealismo, que lo que Salinas quiere es “distraer y socavar”… Surge entonces la pregunta inoportuna: ¿el polémico balneario, los conciertos en el Zócalo, el patinadero y el Museo Nómada? ¿Qué buscaban? ¿Buscaban organizar, concientizar, mostrar, aclarar, guiar o dirigir? ¿Acaso no sirvieron, precisamente, todos esos recursos del espectáculo y el entretenimiento, para “distraer y socavar”?

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Así pues, Ebrard se critica a sí mismo en el espejo de Salinas, y las palabras del ex presidente son un mero pretexto para otro típico round de palabras...

Para destrabar la política

Amalia D. García Medina
Gobernadora de Zacatecas
EL Universal

La pluralidad es una característica de las democracias. Sin duda es deseable porque expresa la riqueza cultural y social de una nación, y México es un país con una gran diversidad. Sin embargo, en la transición política no hemos creado los mecanismos para que la pluralidad abone a la consolidación democrática. Me refiero a la reforma del Estado, porque a más de siete años de la transición no hemos acordado aún un conjunto de reglas que reflejen la nueva realidad política que tenemos, muy lejana a aquella de unanimidades forzadas que le dio vida al viejo régimen.

Esta ausencia fundamental nos lleva a vivir sobresaltos continuos en el entorno político. Y podríamos continuar así, a menos de que se realice el gran pacto incluyente que se requiere con urgencia. Esta es una convicción que sostengo no de ahora, sino desde hace años, desde el momento en que se dio la alternancia. Entonces, como presidenta del PRD hice un llamado para establecer un gran acuerdo nacional que nos permitiera abordar la nueva realidad democrática con un andamiaje institucional moderno y adecuado, que invitara a la participación social, que involucrara a todas y a todos, porque esa es la democracia a la que aspiramos.

En la reciente visita que el presidente Calderón hizo a Zacatecas le expresé con civilidad este punto de vista que sostengo como mexicana, como servidora pública, y ahora como gobernadora constitucional del estado para ir a ese gran acuerdo nacional que destrabe la política y acabe con la polarización poniendo por encima el interés de la gran mayoría de los mexicanos y mexicanas que exigen acciones de justicia social inmediatas, desarrollo equitativo y respeto al patrimonio que nos es común.

El Ejecutivo federal tiene la capacidad para que las diferencias que tenemos se encaucen de manera pacífica en un clima de respeto a la diversidad, en un clima de democracia y con resultados que a todos y todas nos beneficien.

La consolidación de la democracia no se logrará con la voluntad de una fuerza política o con dos; es indispensable la convergencia de todos los actores incluyendo a la sociedad civil, a los académicos, a los artistas, a los sindicatos; es decir, al gran mosaico que conformamos la sociedad mexicana. Es complejo pero también es indispensable para asentar bases firmes para un nuevo régimen. Aquella política que se resumía en la desafortunada frase de “ni los veo ni los oigo” no debe repetirse más porque trajo costos elevados al país.

Por eso, hoy reitero la necesidad de acabar con la crispación que conduce a la intolerancia, abriendo todos los espacios para el debate, aunque sean éstos exhaustivos y tomen sesiones prolongadas de diálogo y contrastes que, por lo demás, es lo común en las sociedades de gran tradición democrática. Todas las voces deben encontrar medios para su expresión y deben ser tomadas en cuenta en el diseño de las políticas públicas.

Soy una mujer de izquierda, lo he sido toda mi vida y junto a miles de mexicanos he luchado por el derecho para que todos puedan participar y expresarse con libertad. Estoy convencida de que, sin renunciar a nuestra propia convicción y puntos de vista, podemos encontrarnos en un marco de respeto, las y los mexicanos todos. Está demostrado que para garantizar gobernabilidad democrática lo mejor es un país incluyente en su diversidad y en su pluralidad política, donde las exclusiones, de cualquier tipo, sean un aspecto superado.

Estoy segura de que la diversidad es un perfecto punto de encuentro desde el cual podemos construir un mejor país. Ojalá que una opción de esa naturaleza se fortalezca en las semanas que vienen, por el bien de México.

Emergencia alimentaria

José Luis Calva
Investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM
El Universal

De acuerdo con las proyecciones de la Comisión Económica para América Latina, un incremento de 15% en los precios de los alimentos en 2008 elevaría la indigencia en 15.7 millones de latinoamericanos; y otros 15 millones pasarían de la clase media a la pobreza.

Aun si los ingresos de los hogares aumentaran 5%, la indigencia se incrementaría en 10.6 millones de latinoamericanos y la pobreza no extrema en otros 10 millones. Se trata de parámetros que describen la vulnerabilidad alimentaria de América Latina, pero que a la vez son realmente probables en 2008.

En México los riesgos son enormes. De acuerdo con las mediciones, más bien conservadoras, de la Comisión Nacional de Evaluación de la Política Social, 14 millones 428 mil 436 mexicanos viven en la indigencia, también denominada “pobreza alimentaria”, definida como el segmento social “cuyo ingreso es menor del necesario para cubrir las necesidades de alimentación establecidas en la canasta alimentaria básica de INEGI-Cepal”. Además, otros 30 millones 249 mil 448 mexicanos padecen pobreza no extrema, formando un total de 44 millones 677 mil 884 de mexicanos en pobreza.

Para los indigentes, cualquier carestía alimentaria no compensada por un incremento equivalente en los ingresos de los hogares repercute directamente en un menor consumo de comida, en cantidad o calidad. Para colmo, se estima que más de la mitad de los “pobres entre los pobres” no reciben ayuda alimentaria de programas gubernamentales como Oportunidades, DIF, Liconsa y Diconsa, ni de organismos civiles (véase EL UNIVERSAL, 5/V/08).

Para los pobres no indigentes, la carestía afecta también su consumo de alimentos, porque otras partidas del gasto familiar son irreductibles (renta de vivienda, costo del transporte, etcétera). De allí que todos los pobres en México y el planeta sean vulnerables a la carestía alimentaria.

Por eso, el alza dramática de los precios internacionales de los alimentos es percibida como una catástrofe: de acuerdo con las más recientes cifras de la FAO, los cereales se han encarecido 84.9% entre febrero de 2007 e igual mes de 2008; los aceites y grasas 100.1% y el conjunto de los alimentos 57.6%.

En México han aparecido ya los primeros signos de una emergencia alimentaria. En primer lugar, la relación salarios/precios de los alimentos se ha deteriorado: entre la primera quincena de abril de 2007 e igual periodo de 2008, los precios de los alimentos crecieron 8.3%, pero los salarios mínimos sólo crecieron 4% y los contractuales 4.1% (los aceites se encarecieron 41%; el pan blanco, 16%; el huevo 24%, etcétera). En segundo lugar, el valor de las importaciones de alimentos —que había saltado de 2 mil 755.7 mdd anuales en el trienio 1980-1982 a 14 mil 309.9 mdd en el trienio 2004-2006— brincó a 19 mil 325.3 mdd en 2007 y de 2 mil 689.7 mdd en el primer bimestre de 2007 saltó a 3 mil 755.8 mdd en igual periodo de 2008.

El dramático crecimiento de la dependencia alimentaria de nuestro país es consecuencia natural de los programas neoliberales de “ajuste estructural” aplicados con fanática perseverancia en el campo en el último cuarto de siglo. En vez de incrementar la oferta interna de alimentos por habitante, como esperaban sus promotores, el experimento neoliberal redujo la oferta interna per cápita de alimentos: en el trienio 2005-2007, la producción per cápita de los ocho principales granos resultó 10.2% menor que la del trienio 1980-1982; la producción de carnes rojas resultó 25.9% menor, etcétera.

Frente a estas realidades, una postura consiste en negar la emergencia alimentaria, aduciendo que no hay desabasto ni gente muriéndose de hambre en las calles.

La segunda postura consiste en afrontar resueltamente la emergencia alimentaria. Una dimensión de la tarea radica en la atención alimentaria emergente de los grupos más vulnerables y el cuidado del abasto nacional de alimentos básicos a precios accesibles para los demás pobres y la clase media baja. Crear reservas estratégicas de granos; frenar resueltamente las prácticas especulativas de las grandes compañías compradoras, y canalizar subsidios a los principales alimentos básicos son acciones urgentes y perfectamente factibles.

Además, es necesario desplegar un programa integral de fomento rural que abra los cauces del desarrollo agropecuario sostenido con equidad.

Para Vivir Mejor

Armando Salinas Torre
exonline.com

Los esfuerzos de la sociedad debieran canalizarse a generar condiciones para vivir mejor; sin embargo, de manera reiterada, somos testigos de las acciones de quienes se dicen líderes políticos que poco o nada contribuyen para logar tal objetivo.

A diferencia de esto último, hace unos días, el presidente Felipe Calderón anunció lo que sin duda alguna será la principal estrategia de su gobierno con el fin de que los mexicanos vivamos mejor.

Se trata del anuncio de una política humanista, que reconoce la integralidad del individuo, porque parte del reconocimiento de la persona humana como el sujeto, principio, y fin de toda acción de gobierno: es decir, trabajar a favor del bien común.

Vivir Mejor, como se ha denominado a esta estrategia gubernamental, tiene la finalidad de lograr el desarrollo humano sustentable en México, es decir, la ampliación permanente de las capacidades y las libertades de las personas, para que logremos mejores condiciones de vida, sin comprometer el patrimonio que pertenece a las generaciones futuras.

No obstante los avances que se han conseguido gracias a los esfuerzos de la sociedad mexicana, en nuestro país aún tenemos más de 14 millones de personas sin la capacidad para adquirir una canasta básica alimentaria, a pesar de hacer uso de todo su ingreso; también existen más de 21 millones de personas que no pueden adquirir dicha canasta y efectuar los gastos necesarios en salud y educación, incluso, si usan todo su ingreso.

Vivir Mejor es una estrategia de gobierno anunciada por el presidente Felipe Calderón, dirigida a 20% de la población más pobre del país, en la que 22.9% de las viviendas no tiene agua entubada o en la que 3.5% de los niños de ocho a 12 años no asiste a la escuela o 9.8% de los niños de 13 a 15 años trabajan y no van al colegio.

Cabe destacar que el mayor rezago educativo, en comparación con otros países de desarrollo semejante, se encuentra en la educación media superior y superior, ya que en el primer caso sólo 58% de la población de 16 a 18 años acude al sistema de educación media superior y nada más 25% de los jóvenes entre 19 y 23 años realizan estudios en el superior. Adicionalmente, no debemos dejar de mencionar las críticas que se han hecho con respecto al nivel educativo de nuestro sistema nacional en ese ámbito.

A partir de un diagnóstico que incluye la desigualdad entre personas y entre regiones, así como de la pobreza urbana, la seguridad social y la protección social, y que toma en consideración la transición demográfica y epidemiológica, se proponen las líneas de acción que aseguren que cada mexicano cuente con las herramientas necesarias para salir adelante con su propio esfuerzo, sin comprometer los recursos de las generaciones futuras.

Una de las principales líneas de acción consiste en fortalecer la generación de capital humano, es decir, garantizar una auténtica igualdad de oportunidades para todos, impulsando el desarrollo de sus capacidades básicas, con el fin de que tengan las habilidades necesarias para mejorar sus condiciones de vida gracias a su propio esfuerzo.

En esta estrategia del gobierno del presidente Felipe Calderón se parte de la premisa de que, si todos tienen un punto de partida igual, la posición que ocupen al final en la escala social, dependerá, sobre todo, de las metas y los esfuerzos individuales. Por tanto, no se trata de los programas paternalistas o asistencialistas que centran su atención en paliar o que incluso exacerban los efectos de la pobreza.

Vivir Mejor es una política social de un gobierno democrático para una sociedad democrática, en la que la participación y la responsabilidad son un elemento fundamental para conseguir los objetivos.

Con el fin de asegurar un piso mínimo de apoyo alimentario en el caso de los grupos más necesitados, así como impulsar mejores prácticas de alimentación e higiene que permitan combatir, no sólo la desnutrición sino también el sobrepeso y la obesidad o generar condiciones de atención a la salud, prevención de enfermedades, atención con calidad y calidez, así como universalización de la cobertura de atención por medio del Seguro Popular y del Seguro Médico para una Nueva Generación, se requiere no sólo el esfuerzo coordinado por el gobierno federal, sino es indispensable la participación responsable de los sujetos a quienes va dirigida.

El gobierno federal puede ampliar la cobertura educativa o incluso mejorar la calidad de los servicios que se ofrezcan, sin embargo, elevar el nivel de los alumnos sólo será posible si los padres de familia y maestros hacen un esfuerzo conjunto en beneficio de nuestros educandos.

Los líderes políticos deben asumir, con sentido de responsabilidad, sin mezquindad o estrechez de miras, los rezagos sociales que aún padece nuestra sociedad, toda vez que constituyen un frente débil en el tejido social de la consolidación de nuestro Estado democrático.

Hay quienes pretenden mantener las condiciones desfavorables de amplios sectores de la población, para conservar una base social de apoyo en su carrera política, a diferencia de quienes proponen hacer de las personas seres humanos libres y responsables de su respectivo futuro.

Vivir Mejor es más que una estrategia que debemos continuar analizando, discutiendo y evaluando, se trata del objetivo de toda la humanidad. Celebro el nombre de esta estrategia y deseo que tenga éxito. En nuestro país estamos obligados a hacer realidad dicho objetivo, para beneficio de millones de personas que aún padecen una pobreza y un sufrimiento evitables.

por Paco Calderón