mayo 14, 2008

Paco Calderón

Lucia Morett: La colección




Contradicciones de Lucia Morett en entrevista con la "W" de Colombia


Capturan ladrones gracias a una Mac

Pedro Arizpe
Milenio.com
Con información de Lohud.com

Una computadora portátil como la de la víctima, usando Back to My Mac. El punto negro sobre la pantalla es la cámara integrada. Foto: apple.com

Aprovechando la tecnología de manera que no hubieran adivinado sus creadores, un mujer logró accesar su computadora portátil robada, fotografiar a los sospechosos con la cámara integrada y de esta manera ayudar a la policía en su captura.

La noche del 27 de abril, Kait Duplaga y dos compañeros de cuarto regresaron a su apartamento en White Plains, Nueva York, sólo para descubrir que habían sido despojados de miles de dólares en aparatos eléctricos. Entre el botín de los ladrones se encontraban dos computadoras portátiles, dos televisores de alta definición, dos ipods, consolas de videojuegos, DVDs y juegos de computadora.

Además de reportar el incidente a la policía, lo único que las víctimas podían hacer en aquel entonces era esperar que las autoridades dieran con los responsables. El martes 6 de mayo, sin embargo, Duplaga recibió una llamada de una amiga, preguntándole si había recuperado su computadora. Ella dijo que no, y la amiga le comentó que en su computadora mostraba que se encontraba conectada a Internet.

Duplaga, que trabaja en una tienda de productos Apple, usó una de las computadoras y ejecutó “Back to My Mac”, servicio que permite accesar de manera remota la computadora personal desde cualquier equipo Mac. De esta manera pudo comprobar que la computadora portátil estaba conectada a Internet y estaba siendo utilizada para hacer compras en línea.

Acto seguido, activó la cámara integrada del equipo, lo que le permitió ver quién estaba utilizando la computadora robada. Aunque al principio lo único visible era una silla vacía, poco después pudo fotografiar (utilizando la aplicación “Photo booth”) a Edmon Shahikian, de 23 años, sentado frente al equipo. También pudo obtener fotografías de otro hombre usando la computadora, Ian Frias, de 20 años.

Aunque ella no reconoció a ninguno de los dos, al mostrar las imágenes a sus compañeros de cuarto uno de ellos reconoció a Frias. Semanas antes, ambos individuos habían asistido a una fiesta en el apartamento. Duplaga contactó a la policía, les entregó las fotos, y poco tiempo después fueron arrestados los responsables. Las autoridades pudieron recuperar la mayor parte de los 5,000 dólares en aparatos eléctricos robados. Shahikian y Frias están acusados de robo en segundo grado y posesión criminal de propiedad robada en cuarto grado.

Las dos herramientas utilizadas por Kait Duplaga originalmente son utilizadas con fines de conveniencia (en el caso de “Back to My Mac”) o esparcimiento (”Photo booth”). El programa “Photo Booth” viene integrado con la mayoría de las computadoras con la cámara iSight o con el sistema operativo Leopard OS X, y sirve para tomar fotografías y aplicarles varios filtros y distorsiones. “Back to My Mac” es una aplicación parte del servicio de suscripción .mac, que permite a sus suscriptores accesar la computadora personal desde cualquier computadora mac con sistema operativo Leopard.

La Constitución mexicana de 1960

Héctor Aguilar Camín
Día con día
Milenio

He sido invitado por la Junta de Coordinación Política del Senado a dar mis opiniones, el día de mañana, sobre “Los principios que deben regir la Reforma Energética de México”.

Ya que se trata de los principios rectores, he ido a leer la Constitución. La lectura del artículo 27 ha resultado particularmente sorpresiva y reveladora, por lo que dice textualmente el artículo respecto de las concesiones y los contratos en materia petrolera, y por la fecha en que empezó a decirlo.

El artículo 27 constitucional dice en su párrafo sexto lo siguiente:

Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos y gaseosos o de minerales radiactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado.

Difícil un texto más claro, más tajante y más absurdo. Quiere decir que todas las concesiones otorgadas y todos los contratos celebrados con terceros por el Estado en materia petrolera son inconstitucionales. Es decir, que medio Pemex es inconstitucional.

El texto no matiza si se refiere a concesiones dadas y a contratos celebrados con inversionistas privados, de modo que sería alegable que hasta los contratos de trabajo de Pemex son inconstitucionales. Por ejemplo, el sindicato.

El texto actual del artículo 27 se introdujo a la Constitución en la reforma de 1960. Los legisladores de entonces se sirvieron con la cuchara grande a la hora de redefinir lo que era constitucional o no en materia energética.

Nada tiene que ver el texto de 1960 con la letra ni con el espíritu de la Constitución de 1917, que en la parte citada dice:
El dominio de la nación (sobre el petróleo) es inalienable e imprescriptible, y sólo podrán hacerse concesiones por el Gobierno federal a los particulares o sociedades civiles o comerciales constituidas conforme a las leyes mexicanas, con la condición de que se establezcan trabajos regulares para la explotación de los elementos de que se trata y se cumpla con los requisitos que prevengan las leyes.

La Constitución de 1917 es notoriamente liberal. No pide a contratistas y concesionarios sino cumplir las leyes mexicanas. La Constitución de 1960 es delirantemente estatista: desaparece a concesionarios y contratistas.

El artículo 27 que nos rige es el creado en 1960. Nos rige mexicanamente, en medio de la más ostentosa y consuetudinaria violación de su mandato, pues nada hay más abundante en la industria petrolera que los concesionarios y los contratistas que prohíbe la Constitución de 1960.

Pemex y los monólogos del debate

Jorge Fernández Menéndez
Razones
exonline.com

Comenzó el llamado debate sobre la reforma petrolera y, salvo que ocurra algo extraño, lo que tendremos no será un debate, sino una suma de monólogos, algunos de ellos compartidos: cada uno de los partidos y sus respectivos expertos reiterarán sus opiniones, hablarán para los medios, mientras que la negociación, los acuerdos o los desacuerdos, irán por otra parte.

Sin embargo, sería deseable que, cuando menos, se mantuviera la congruencia entre los dichos y los hechos e incluso entre las opiniones vertidas, sobre todo en los partidos que conforman el FAP, antes y después de la crisis que devino de la elección interna del PRD. Hoy, López Obrador, que quiere que le agradezcamos que evitó una “rebelión social” haciendo tomar las tribunas del Congreso, dice estar en contra de una privatización de Pemex, que nadie ha planteado, pero olvida que en su programa electoral incluye la participación del capital privado en las mismas áreas que ahora está proponiendo la iniciativa gubernamental. Pero eso es coherente con la lógica política que siempre ha aplicado López Obrador: vive en una realidad alterna. Es más grave que otros olviden lo que sostuvieron con mucha mayor claridad. Por ejemplo, Carlos Navarrete, el coordinador de los senadores perredistas y uno de los hombres más importantes de Nueva Izquierda, que fue descaradamente engañado con motivo de la toma de la tribuna, dijo, con toda claridad y explicó con detalle, en el programa México Confidencial, apenas semanas antes de la elección perredista, que apoyaría una reforma petrolera en la cual esa paraestatal pudiera contratar a empresas privadas para que sacaran adelante proyectos de inversión, como la perforación en aguas profundas o la construcción de refinerías y hoy dice todo lo contrario.

Pero nada se parece al partido Convergencia, que se ha convertido en uno de los más duros opositores a la reforma petrolera y olvida que, en su plataforma electoral, propone una que va mucho más allá de la propuesta por el Ejecutivo federal. Dice textualmente esa plataforma, con la que compitió en 2006 y con la cual apoyó a López Obrador (y éste aceptó el apoyo haciendo suyo, según lo especifican las normas electorales, la plataforma de Convergencia), en su capítulo 26, que buscará “lograr una reforma en materia de energía que aumente las capacidades productivas del país y permita su viabilidad en el largo plazo y que incluya de manera integral petróleo, gas y electricidad, con medidas como: a. Mantener la rectoría del Estado sobre la política energética; b. Establecer una política energética integral; c. Permitir la participación regulada de particulares; d. Dotar de autonomía administrativa y operativa a las empresas públicas de energía (Pemex y CFE); e. Encontrar formas de asociación con particulares, sobre todo empresas nacionales, para revertir la disminución de reservas petroleras y aumentar la producción de gas natural; f. Fomentar la participación de particulares en la generación de electricidad, reservando al Estado la transmisión y distribución de energía eléctrica; g. Permitir a los ciudadanos la participación accionaria en Pemex; h. Dar a los estados con reservas de hidrocarburos la posibilidad de explotarlos directamente, en donde no sea rentable para Pemex, mediante modelos de autogestión, i. Promover la generación de fuentes alternativas de energía”. Hasta ahí, textual, sin cambiar una coma, la plataforma programática de Convergencia. Entonces tendríamos que pensar que ese partido, que se ha querido convertir en el más lopezobradorista del FAP, está de acuerdo con la participación de particulares en la industria petrolera, en la asociación con éstos para la explotación en aguas profundas, en permitir que los estados puedan explotar yacimientos y que los ciudadanos puedan ser accionistas de Pemex (¿hay un esquema de privatización mayor que la participación accionaria, lo que va mucho más allá de la propuesta del Ejecutivo, en una empresa pública?). ¿Qué dice hoy Convergencia? Que todas las medidas que ellos mismos plantean en su plataforma electoral violan la Constitución y la soberanía. ¿Qué cambió? Que hace dos años Convergencia quería ser percibido como un partido de centroizquierda, orientado hacia la socialdemocracia. Hoy va del brazo del llamado presidente legítimo.

Por supuesto que existen opciones diferentes para abordar la reforma de Pemex, pero se debe partir de la realidad. Hoy importamos, por ejemplo, gasolina, a los precios más altos del mundo, de 16 países, desde Estados Unidos hasta la India. Y, en muchos de esos casos, la importación se debe hacer con mecanismos de asociación con empresas extranjeras, con refinerías asentadas en otras naciones. Pemex está asociada a 12 empresas en el extranjero, desde Shell y Repsol, hasta la Panamerican Sulphur y la entonces empresa estatal argentina YPF. Resulta absurdo que podamos enviar crudo a una refinería de la cual Pemex es copropietario en Texas, para que desde allí nos envíen gasolina con el fin de utilizarla en el mercado interno. Sí, es verdad que se deben hacer profundos ajustes en la relación de Pemex con el sindicato petrolero y resulta insultante para los trabajadores que Carlos Romero Deschamps se pasee con relojes de decenas de miles de dólares, pero se olvida de que, para poder operar correctamente esa reforma con el sindicato, se debe cambiar el escenario general, permitir que Pemex trabaje como una empresa y tenga autonomía de gestión con miras a poder reencauzar su relación con el sindicato. Fue exactamente lo que hizo Petrobras hace diez años y le ha dado excelentes resultados.

Lo demás, los monólogos con cobertura en el canal del Congreso, parecen ser parte más de una escenografía que de un verdadero interés reformador.

La izquierda

Gilberto Rincón Gallardo
exonline.com

Quienes hemos militado en ella y abanderado proyectos partidistas hemos cometido numerosos errores que las buenas intenciones que los enmarcaron no pueden absolver sin una genuina reflexión crítica.

Las izquierdas partidistas en México experimentan muy malos momentos. La mayoritaria, aglutinada en el Partido de la Revolución Democrática, pasa por una crisis de consecuencias todavía impredecibles. La fractura que sufre, no de ahora, sino desde su origen mismo, agudizada empero por el fallido proceso de elección de su dirigencia nacional, amenaza con convertirse en ruptura y escisión. Salga quien salga triunfador al final de su proceso electoral, si es que algún triunfador puede haber de este juego, no se ve cómo se pueda recuperar la estabilidad y la cohesión políticas ahora desaparecidas.

Otras izquierdas partidistas minoritarias, como las representadas por Convergencia y el Partido del Trabajo, al haberse ligado a la órbita de uno de los sectores del PRD, han dejado atrás la posibilidad de presentarse con un perfil político propio, por lo que tal identidad sólo podrá conocerse, e incluso formarse, en algún momento posterior. Por lo pronto, para cualquier ciudadano común y corriente cuesta trabajo identificar a estas izquierdas en términos de propuestas propias y programas independientes. Ha habido en este caso una apuesta política muy precisa por ahora, cuyos resultados en el corto plazo son claros, pero se hace difusa apenas se enfoca la vista hacia el mediano y el largo plazos.

La restante izquierda partidista, con definición explícita de socialdemócrata, también pasa por graves dificultades. En efecto, Alternativa Socialdemócrata (antes Socialdemócrata y Campesina), y que en días recientes ha cambiado su nombre por el de Partido Social Demócrata, cayó en esa maldición de la izquierda mexicana que es la división y el conflicto internos. En este caso, pero también en buena parte de los anteriores, parece repetirse ese esquema que hace de un izquierdista el peor enemigo de otro izquierdista. Lejos estoy, desde luego y desde hace mucho, de creer que izquierda, como la madre, “sólo hay una”, pero llama la atención que incluso en esta última vertiente de la izquierda, a la que se supone mayor pluralismo y flexibilidad, le suceda lo mismo que a las otras.

Si imaginásemos el ya viejo supuesto de un visitante del espacio, que tuviera que optar por un partido sólo sobre la base de lo que pudiera percibir, difícilmente lo podríamos suponer como votante de una de estas izquierdas ahora divididas o satelitales; pero si le agregásemos a este hipotético visitante una sensibilidad precisa acerca de la justicia social, la igualdad en sus distintos terrenos y la necesidad de un sistema innegociable de libertades ciudadanas, entonces tendríamos que imaginarlo como defensor de la necesidad de la izquierda, aun si ninguna de sus formas concretas lo convencieran.

Es un vicio de argumentación común en la propia izquierda defender el ideal socialista, separándolo de la cruda realidad que se ha construido en su nombre. Sin embargo, el argumento contrario también es falaz, a saber, el rechazar la necesidad de una política de izquierda sólo por lo que ha sucedido en sus formas concretas de intentarla.

La izquierda en México ha tenido momentos heroicos y también oscuridades densas. Quienes hemos militado en ella y abanderado proyectos partidistas hemos cometido numerosos errores que las buenas intenciones que los enmarcaron no pueden absolver sin una genuina reflexión crítica. Pero un país con la historia y los problemas del nuestro merece una izquierda a la altura de las circunstancias. Si no ahora, tendrá que ser pronto.

presidencia@conapred.org.mx