mayo 27, 2008

Aldeanismo

Germán Martínez Cázares
El Universal

Mientras la agencia espacial de Estados Unidos logra hacer llegar, con éxito, una nave exploradora al planeta Marte. Mientras los 27 ministros de Exteriores de la Unión Europea deciden iniciar las negociaciones para otro acuerdo de asociación y cooperación con Rusia en materia energética. Mientras crece, como nunca antes, el mercado en India y China. Mientras siguen subiendo, sin medida, los precios internacionales del barril de petróleo. Mientras cae dramáticamente, más de lo esperado, la producción y exportación de nuestro petróleo. Mientras se eleva la demanda de alimentos en el mundo. Mientras todo eso ocurre, nosotros, con calma, estamos debatiendo el futuro de Pemex.

Claro está que no preocupa ni el debate ni la calma de 70 días pactada por todos los partidos. Sino que en esas sesiones, y a pesar del panorama mundial, todavía suenan los tambores del viejo y falso nacionalismo creyente a pie juntillas de que la solución a los problemas globales de México es encerrar nuestra economía en una muralla medieval. Nada ajeno debe tocar nuestra soberanía. La ruta del aldeanismo es la propuesta de los opositores a la iniciativa de reforma a Pemex del presidente Calderón. Aunque ese periplo condene a perder nuestros recursos o a aprovecharlos mediocremente.

¿Cuál soberanía energética si estamos pagando con subsidios el precio de nuestra propia gasolina? ¿Cuál nacionalismo defienden los que ayer firmaron desde Petróleos Mexicanos una asociación a 30 años con Shell Oil Company, para refinar petróleo mexicano en Texas y generar empleos e impuestos en el estado natal de George W. Bush? Ese aldeanismo no justifica que el país pague en 2008 casi 200 mil millones para subsidiar gasolina, gas LP y diesel.

Con datos a febrero de 2008, el país consume diariamente 785 mil barriles de gasolina, y de eso compra al extranjero 338 mil barriles, 43% se importa. El costo es de 749 millones de pesos diarios, 55% de ese gasto va al extranjero, porque 408.5 millones de pesos diarios los destinamos a comprar esa gasolina fuera de México. Mantener esas tendencias de dependencia frente al exterior ¿es soberano y nacionalista? No. Es aldeanismo puro.

El verdadero nacionalismo no está en cerrar al país. Tampoco en impedir a Pemex la posibilidad de fortalecer la capacidad de ejecutar mejores proyectos con el complemento de la inversión privada. Contra lo que muchos piensan, modernizar a Pemex no tiene costo electoral. Fortalecer a Pemex y quitarle las amarras que le impiden competir y ganar en el mundo generará confianza de los ciudadanos porque eficientará el gasto nacional. Los discursos aldeanistas ni se entienden ni generan bienestar.

Los gobiernos que dudan en la modernización de sus países y abrazan el aldeanismo medieval de inmediato lo pagan en la aceptación popular.

Pongamos algunos ejemplos: durante este mayo, en Argentina, el gobierno de Cristina Fernández tiene una aprobación reciente de 26% (La Nación-Poliarquía), en Perú Ipsos le da también 26% a Alan García; Hugo Chávez y su retórica de aldea tiene, según el diario inglés The Guardian, 36%; Bachelet, de Chile, 46%. En cambio, el presidente Lula, de Brasil, 69%, y Álvaro Uribe, de Colombia, un promedio de 80%, según varias notas de prensa internacionales.

El presidente Calderón tiene una aprobación mayor a 60%. Sólo le superan los presidentes de Colombia y de Brasil. La conclusión es clara: seguir en la lucha contra la inseguridad, sin dar cuartel, como Uribe; y mantener la economía como Brasil; es decir, hacer de Pemex una empresa pública eficiente, con participación social y privada, como lo hace Lula en Petrobras.

* * *

Felicidades a Consuelo Sáizar. Está imparable. El Fondo de Cultura Económica publicó las cartas de Octavio Paz a Tomás Segovia.

Presidente nacional del PAN

'Control de precio$' por Paco Calderón

Anfitrión de sus verdugos

Carlos Marín
El asalto a la razón
Milenio

Víctor Valencia es el diputado federal del PRI que propuso y preside la comisión legislativa, en que lo acompañan un panista, un perredista y un verde, para “investigar” el presunto enriquecimiento ilícito de Vicente Fox.

Pese a la inutilidad característica de todos los engendros legislativos de la misma naturaleza, Valencia dice que ya se tienen “líneas de investigación contundentes” sobre “algunos delitos de carácter administrativo y penal, como tráfico de influencias y uso de información privilegiada”.

Como algunos despistados, los cuatro diputados figuran entre quienes descubrieron (en Quién) que el ex y su mujer se la pasan a todo dar en el rancho familiar de los Fox-Quesada, lo cual ha de ser imperdonable porque pretenden “probar” que, por lo que se vio en las fotos, la pareja es “delincuente”.

Aunque han sido incapaces de corroborar sus presunciones, Fox los invitó para que pregunten lo que se les dé la gana.
Si regresan de San Cristóbal sin una sola evidencia o siquiera un triste indicio, al menos informarán que se tomaron unos muy buenos tequilas.

cmarin@milenio.com

El golpe de Andrés

Joaquín López-Dóriga
En privado
Milenio

En el fut, como en la vida, el casi es sinónimo de nada. Florestán

Cuando Andrés Manuel López Obrador, desde el Zócalo, mandó al demonio las instituciones, aclaró después: No fue a todas las instituciones, sólo a sus instituciones, me diría.

Eran los días en que mantenía la línea de buscar los votos de todos. Hoy, que sigue en campaña y se conforma con los votos de los más duros, ha dejado atrás los matices. Así, en la entrevista a la Voz de Michoacán la semana pasada, ya no tuvo reparo en reiterar lo que había tamizado: al diablo con las instituciones, remachó. Y ya con todas las instituciones, sin excepciones remitidas a ese destino, el demonio, a nadie le sorprendió la línea dura en la que se fue montando desde la noche del 2 de julio de 2006.

Y en esa estrategia de no sólo desconocer sino de impedir, como dijo, que Felipe Calderón gobernara, ya con las instituciones referidas a esas coordenadas del demonio, López Obrador logró su más importante victoria política desde el 2 de julio, cuando vía el golpe al Congreso logró lo que de otro modo hubiera sido imposible: un foro público para discutir la reforma energética que el Ejecutivo envió al Senado, mecanismo que sustituye a la cámara alta que presta el escenario, los encuentros son en el patio central de la vieja casona de Xicoténcatl y también, la logística y la estructura de comunicación, para desarrollar el proyecto de López Obrador previo al siguiente paso que anunció desde la toma de las tribunas: el referéndum, la consulta nacional al término de los foros, en sustitución del Congreso, a fin de seguir ganando tiempo e impedir que se dictaminen, discutan y, en su caso, aprueben las iniciativas del Calderón.

Y como parte de su estrategia, de nuevo embiste a la televisión al decir que ha bajado el tiempo de cobertura a esos foros porque, asegura, él va ganando.

Ese absurdo equivaldría a decir que con el tema petrolero evita el de la crisis del PRD, porque él ahí va perdiendo.
Y eso que en uno, el energético, no hay ganador aún y en el otro, el PRD, sí hay un perdedor: él.

Retales

1. PESADO. Menuda resistencia opuso el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, al gasto del programa anunciado el domingo por el Presidente. Carstens defendía sus libros de contabilidad y Calderón los del país. A diferencia de los tiempos de Fox con la dictadura de Hacienda, aquí se impuso el Presidente;

2. VENGANZA. De llegar Jorge Alcocer al Consejo General del IFE, sus víctimas serán, primero, su presidente Leonardo Valdés, tras cuyo cargo va, y después los medios, a los que pasará factura de sus agravios, reales o imaginarios; y

3. PLATAFORMA. El programa Calderón anticarestía sirve de plataforma de presentación en sociedad a Ernesto Cordero, el secretario de Desarrollo Social y muy cercano al mismo Calderón.

Nos vemos mañana, pero en privado.
lopezdoriga@milenio.com

Ciudad Juárez, lacerada y triunfante

Javier Corral Jurado
El Universal

Este fin de semana estuve en Ciudad Juárez, y me tocó presenciar dos escenarios contrastantes de su difícil momento actual. Me estruja mi tierra, entrañable en todas las facetas de mi vida; me duele su rostro lacerado ante la nación por la violencia criminal de las mafias del narcotráfico; siento su corazón dolorido en las angustias de mi gente.

No se escapa la altiva y franca tierra del norte del terror que buscan generar con sus crímenes los narcotraficantes, que se pelean el control de esa plaza clave, principal plataforma de exportación de componentes eléctricos que se maquilan en la frontera, y de toneladas de mariguana y cocaína que se empaquetan ahí y que consume un vasto sector de la sociedad de EU.

Viernes y sábado la ciudad fue presa del miedo, las calles se observaron desiertas, los comercios cerraron temprano —se registró un decremento histórico en las ventas—, lugares de diversión no abrieron, se suspendieron eventos, se pospusieron importantes reuniones de negocios y entre los cárteles hubo una nueva dosis de crímenes. El fin de semana estuvo precedido por una serie de correos electrónicos que advertían de esa nueva ola de asesinatos, entre ellos, dos policías más; 360 muertes violentas en 2008. Por supuesto, la gente se quedó en su casa.

Luego, en menos de que cantara un gallo, miles de juarenses salieron a festejar que el equipo de futbol Indios de Juárez pasara a Primera División, luego de vencer al León, en su propia tierra, en la final del domingo. El triunfo de un equipo que los juarenses han hecho propio, de un deporte que la migración trajo y la ciudad va haciendo suyo —en el norte somos más beisboleros—, ha podido sacar de sus casas a una población asustada; de las casas donde quietos y expectantes los quieren los capos del narco.

Lacerada, la ciudad quiere triunfar sobre el miedo, porque en las épicas gestas de sus luchas permanentes sabe que cuando eso sucede la libertad comienza. Es lección de vida, pero también una lección para los gobernantes: en el valor de sus decisiones para enfrentar a los narcos y en la profundidad de sus respuestas a los problemas sociales estará el éxito del esfuerzo que combate al mal y la injusticia para edificar el bien común.

No es cuestión sólo de policías y soldados custodiando la ciudad; se requiere atender a una ciudad que lleva décadas reclamando una mejor repartición del ingreso fiscal, más obras de infraestructura y servicios públicos dignos. Una ciudad a la que durante mucho tiempo se le han negado los goces espirituales de la cultura intelectual y física, regateándole apoyo a sus creadores, artistas y promotores deportivos. No sólo de la maldad innata toma la delincuencia sicarios para sus horrores; los “rescata” del ocio, los construye en la pobreza, en la marginación, en el abandono, la humillación, en el contraste de una ciudad que posee algunas de las residencias más lujosas del mundo, rodeada de los cinturones de miseria más inexplicables, colonias populares aún sin agua potable.

Ciudad Juárez necesita una mirada más profunda, más allá de lo militar y lo policiaco. Y claro, ser escuchada; la tradicional lucha contra el centralismo que se acuñó en la poesía coral desde que éramos estudiantes de la secundaria, bajo la motivación del profesor Rodolfo Machado, que adaptó a nuestra realidad fronteriza un enérgico llamado: “México, escucha: en algún punto cardinal del mapa, aprisionado por la geografía, en la desolación de tus fronteras, a la intemperie de 50 grados de un calor que florece algodonales, cerca del Bravo que le corta el agua, lejos de tu interés, de tus sobornos y de tu Torre Latinoamericana, hay un pueblo que lucha y que trabaja, y envía los impuestos de tus lujos, aun haciéndole falta a su agonía, el agua que te sobra de la lluvia”.

Otro profesor juarense que aportó luces brillantes y esfuerzos generosos a la construcción de instituciones educativas y culturales en el México posrevolucionario, don José U. Escobar, escribió en 1923: “México asoma su ensangrentado cuerpo entre luminosas vibraciones intelectuales. Es necesario intensificarlas, convertirlas en radiaciones potentes y llevar hasta los espíritus más pesimistas el conocimiento de la capacidad mental y del sentimiento artístico del pueblo de México. Campeones de la cultura física —cultores de la belleza— dejaríamos de cumplir nuestra misión si no proclamásemos y defendiésemos al mismo tiempo la energía física y la fuerza intelectual. Así organizados, regeneraremos los organismos debilitados y seremos un punto de apoyo para la inteligencia”.

Profesor de la FCPyS de la UNAM

Muere Sydney Pollack

Redacción BBC Mundo


Sydney Pollack, veterano director, productor y actor de Hollywood, quien cosechó dos estatuillas de la Academia, murió de cáncer en su hogar en Los Ángeles, California.

Pollack había sido diagnosticado de cáncer hace 10 meses, aunque los médicos nunca pudieron definir cuál era la fuente primordial de la enfermedad, según dijo su publicista.

Nacido en el estado de Indiana hace 73 años, Pollack empezó su carrera como actor, pero fue como director y productor de cine donde dejó huella más profunda en el séptimo arte.

En 1985 logró su mayor consagración cuando recibió dos estatuillas como director y productor de la épica película dramática "África Mía", basada en las memorias de la escritora danesa Isak Dinesen.

La película fue protagonizada por Meryl Streep, en el papel de la autora, y Robert Redford, como el aventurero del que se enamora.

Redford y Pollack trabajaron conjuntamente en siete producciones, con Sydney dirigiendo a su gran amigo Robert en "Tres Días del Cóndor", "The Way We Were" y "El Jinete Eléctrico", entre otras.

Además de Redford y Streep, Sydney Pollack colaboró con los actores más destacados de la última década, incluyendo Jane Fonda, Barbara Streisand, Nicole Kidman, Paul Newman, George Clooney, y Dustin Hoffman.

El agente de "Tootsie"

Con este último trabajó como director y coprotagonista en una de sus cintas más memorables y cómicas, "Tootsie".

La película trata de un actor desempleado, Hoffman, que se viste como mujer para lograr un papel femenino en una popular telenovela. Sydney Pollack interpreta el papel del desesperado agente del actor travesti.

"Tootsie" marcó el regreso de Pollack como actor después de 20 años de no estar frente a las cámaras.

En lo últimos años de su carrera continuó interpretando papeles en películas como "Eyes Wides Shut" de Stanley Kubrick y "Michael Clayton", la cual también produjo.
Su más reciente aparición fue en "Made of Honor", una comedia romántica que todavía se encuentra en cartelera.

Además de sus grandes éxitos en Hollywood, sus galardones y numerosas nominaciones al Oscar, Pollack también dedicó su arte a proyectos independientes.

Será recordado como un director que supo calar importantes temas sociales y políticos.

Como el sexismo en la industria del entretenimiento en "Tootsie", la doble moral del sistema legal en "The Firm", los excesos y paranoia de los servicios de inteligencia en "Tres Días del Cóndor", y la desesperación y oportunismo durante la Gran Depresión de EE.UU. en "They Shoot Horses, Don´t They?"

“Ni por vivo ni por muerto”

Francisco Garfias
Arsenal
exonline.com

El sábado pasado asistí a una tertulia en casa de un conocido escritor. El invitado estrella era Fidel Herrera Beltrán. Había escultores, intelectuales, artistas, académicos, comunicadores y uno que otro político. El gobernador de Veracruz, muy activo en los últimos tiempos, quería hablar de la cruzada que encabeza a favor de los estados petroleros y de su postura frente a la reforma energética.

Sus palabras fueron salpicadas por alusiones a 2012. “No aspiro a nada. No me den ni por vivo ni por muerto”, dijo El Negro, casi al inicio de su intervención. Recordé la frase “ni me encarto ni me descarto”, de Cuauhtémoc Cárdenas, meses antes de que se iniciara el proceso electoral para las elecciones de 2006. El presidente fundador del PRD finalmente no se postuló. La correlación de fuerzas favorecía a Andrés Manuel López Obrador.

Herrera, a pregunta expresa, habló de los requisitos para los gobernadores priistas que aspiran a la candidatura presidencial de 2012. No dijo nombres, pero casi todo el mundo sabía de quién hablaba. En primerísimo lugar del mexiquense Enrique Peña Nieto, pero también del sonorense Eduardo Bours Castelo.

Cualquier gobernador priista que aspire a la candidatura presidencial en 2012 tiene que ganar primero las elecciones de 2009, subrayó Fidel. Al veracruzano se le olvidó —o lo dio por sentado— la obligación de entregar el Palacio de Gobierno a un correligionario. El que pierda su estado tendrá que olvidarse de la candidatura. Bours se va en 2009, Herrera en 2010, Peña Nieto en 2011.

El veracruzano, por lo demás, dejó claro que, en materia de reforma energética, su postura está más cerca de Felipe Calderón que de Andrés Manuel López Obrador. No ve mal las “alianzas estratégicas” ni el dinero de particulares en la construcción y operación de ductos. Quiere, sobre todo, “asociación” de Pemex con los estados petroleros. En materia de refinerías no comparte totalmente la postura en contra de la privatización “abierta o encubierta” que expresó la dirigente de su partido, Beatriz Paredes Rangel, en los foros del Senado.

El hombre está convencido de que el petróleo es el instrumento idóneo para atacar los problemas del país, pero hay que arrancarle las ataduras ideológicas que impiden su modernización. No lo dijo abiertamente, pero sugirió: ni en Cuba, donde están asociados con los canadienses, son tan aferrados en la materia.

n Por cierto, los gobernadores de estados productores de hidrocarburos y sus derivados —Campeche, Guanajuato, Nuevo León, Oaxaca, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz— quieren modificar el artículo 27 de la Constitución para participar, conjuntamente con el gobierno federal, “en la administración integral del patrimonio nacional, en términos de la ley que expida el Congreso de la Unión”.

¡Agárrese! Proponen también crear gravámenes fiscales o modificar los que actualmente existen en materia de hidrocarburos, a efecto de compensar a la población y a las autoridades de los estados por los daños, riesgos y perjuicios que las actividades petrolíferas traen consigo para la salud, el patrimonio de los habitantes, los bienes y servicios públicos y el medio ambiente, según la propuesta de Reforma Energética de las Entidades Federativas que aparece en el cuaderno Veracruz y la Energía, distribuido el pasado viernes.

Anoche se reunieron Guadalupe Acosta Naranjo, presidente sustituto del PRD, y Víctor Hugo Círigo, coordinador del grupo parlamentario del amarillo en la Asamblea de Representantes. Tres temas fueron tratados: situación en el interior de la bancada, relaciones con el GDF y periodo extraordinario de sesiones que se inicia el próximo jueves en la ALDF.

“Acordamos relanzar las relaciones con el apoyo de Acosta. Tenemos problemas de comunicación importantes y teléfonos descompuestos”, nos dijo Círigo al término de la reunión. Se refería a la pésima relación que los coordinadores de la Asamblea tienen con José Ángel Ávila, secretario de Gobierno del DF.

El diputado local de Nueva Izquierda la emprendió también con el obradorista Agustín Guerrero, vicecoordinador del grupo en la Asamblea, a quien responsabiliza de las complicaciones registradas para conformar la agenda del periodo extraordinario, que se limitará al tema electoral. Los dictámenes sobre los programas delegacionales y las reformas a la Ley Orgánica de la PGJDF no pudieron concluirse porque, acusa Círigo, los asambleístas afines al legítimo obstaculizaron los trabajos con sus tomas de tribuna.

http://panchogarfias.blogspot.com

Apuestas, convicciones y políticas

Jorge Fernández Menéndez
Razones
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Las medidas económicas anunciadas por el presidente Calderón el domingo, para paliar las consecuencias de la crisis alimentaria mundial, no alcanzan, por supuesto, con miras a solucionar un problema que nos rebasa como nación, pero tienen un mérito: van en el sentido correcto. Abrir más los mercados, dar apoyos a la productividad del campo y, quizás en su capítulo más controvertido, mantener los precios oficiales de varios productos básicos.

Uno de los libros más interesantes, que relaciona la política, el poder real y la economía, es el de memorias de Alan Greenspan, titulado La era de la turbulencia. En él, el ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos dice que “el nuevo mundo en el que vivimos hoy está dando a muchos ciudadanos mucho que temer, incluido el desarraigo de numerosas fuentes de identidad y seguridad anteriormente estables. Donde más rápido es el cambio, las crecientes disparidades en la distribución de la renta supone una preocupación clave... sería imprudente e inmoral minimizar el coste humano. A la luz de la creciente integración de la economía global, los ciudadanos del mundo afrontan una trascendente elección: abrazar los beneficios a escala mundial de los mercados y las sociedades abiertos que sacan a la gente de la pobreza sin perder de vista las cuestiones fundamentales de la justicia; o rechazar la oportunidad y abrazar el regionalismo, el tribalismo, el populismo y todos los ‘ismos’ a los que se acogen las comunidades cuando sus identidades se hallan bajo asedio y no pueden percibir una opción mejor”. A partir de allí, Alan Greenspan construye la historia económica desde los tiempos de Kennedy hasta ahora.

Es un acierto para tratar de contener el alza de precios abrir las importaciones y quitar los aranceles de varios productos básicos, comenzando por los granos. La otra opción es decretar un control de precios, que tendría que ir de la mano con uno de salarios, un mecanismo que ha llevado en demasiadas ocasiones a la especulación y el descontrol inflacionario. Por eso también buena parte de los subsidios y apoyos se destinan a hacer más productivo al campo mexicano: estamos manteniendo debates absurdos sobre distintos temas, incluida la conveniencia o no de utilizar semillas mejoradas genéticamente, o incluso de transgénicos, mientras otras naciones mantienen un grado de productividad mucho más alto que el nuestro en un momento de escasez de alimentos que podrían otorgar ventajas históricos a nuestros productores rurales.

La medida más controvertida para los defensores de los mercados completamente abiertos es el control de los precios de algunos productos básicos, sobre todo los distribuidos por los mecanismos públicos de comercialización. Pero la medida es necesaria, se trata del componente de “justicia fundamental” del que habla también Greenspan. Hay sectores en nuestro país que no están integrados a los mercados de ninguna manera y son los mismos que más pueden sufrir las consecuencias de estos cataclismos internacionales, sin tener ningún lugar donde cobijarse y mucho menos sacarle provecho. Deben recibir algún resguardo público y eso es lo que trata de hacer esa medida.

De todas formas, incluso en esta lógica, con este programa, se pueden apreciar a simple vista las carencias: la crisis alimentaria se deriva en parte de los altos precios del petróleo y sus derivados, pero nuestra producción petrolera sigue cayendo, lo mismo que las reservas y la producción de petrolíferos. Estamos exportando mucho petróleo, pero la factura de sus derivados, comenzando por la gasolina, se lleva una buena parte de las utilidades. Sin embargo, nuestros políticos, que no han tenido problema alguno en modificar unas 480 veces la Constitución desde 1917, y el artículo 27 en particular por lo menos en una veintena de ocasiones, hoy están discutiendo la constitucionalidad de una iniciativa de reforma a las leyes secundarias.

Olvidan lo importante y hasta la coyuntura: como el precio del petróleo está por las nubes, hay que mejorar la industria petrolera, pero habría que apostar a energías alternas, desde la eólica hasta las nuevas tecnologías de energía nuclear, sólo que eso no está en la agenda. Tenemos en una situación crítica a muchos ingenios, sin embargo, podríamos utilizarlos mucho más si apostáramos a la producción de etanol, como lo ha hecho Brasil con la caña de azúcar. Estamos preocupados por la producción del maíz mas, en verdad, el negocio en el sector se encuentra en otros rubros, como la soya o incluso la industria maderera. Pero no diversificamos ni enriquecemos la producción.

Las medidas adoptadas para afrontar esta circunstancia, decíamos, son las correctas, pero insuficientes: si no se hace una apuesta real para abrazar la economía y las sociedades abiertas, siempre nos quedaremos expuestos a todos esos “ismos” de los que habla Greenspan y que se generan cuando una comunidad está “bajo asedio y no puede percibir una opción mejor”. Por eso se debe profundizar en ese camino, y la reforma petrolera no puede entenderse más que como un pequeño paso en la senda que se debe recorrer para cambiar todo el sector y a partir de allí generar nuevas palancas de desarrollo. Y el único sector productivo que puede hacerlo es el energético. La mayor parte de los demás, de una u otra manera, están o deberán estar relacionados con él. Y estamos desperdiciando esa oportunidad.

Por supuesto esa apuesta implica otra simultánea: la de la política. Y seguimos viendo a un Presidente que hace sus apuestas mientras su gabinete, en buena medida, está desaparecido, viviendo, decíamos, en un espacio de confort. Reflexionaba Leo Zuckerman en relación con este tema, y decía que era así, pero también se debía a un problema de diseño, a una decisión del Presidente. En todo caso, es desde allí, sólo desde allí, donde se puede romper un esquema que ata de manos al gobierno federal.

Con Estados Unidos, parece que no aprendemos

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
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En la llamada Iniciativa Mérida, los vecinos acordaron resolver un problema conjunto como corresponde. El presidente Calderón convino con el presidente Bush que Estados Unidos daría a México mil 400 millones de dólares de ayuda para combatir al narcotráfico. Esto incluiría la transferencia de tecnología y armamento que le darían al Estado ventajas importantes frente al crimen organizado. La semana pasada, sin embargo, el Senado estadunidense aprobó una ayuda de sólo 350 millones de dólares atada a una serie de condiciones en materia de derechos humanos. Aunque todavía falta la aprobación en la Cámara de Representantes y el posible veto presidencial, los mexicanos se indignaron por la decisión senatorial, incluidos altos funcionarios públicos. El subprocurador Santiago Vasconcelos insinuó que los estadunidenses mejor utilizaran la partida para detener el flujo de armas que llega a México proveniente de ese país.

Una vez más hemos pasado del optimismo a la indignación con los estadunidenses. Nos envolvemos en la bandera y les mentamos la madre. Como si eso fuera a resolver el problema. Resulta increíble que a estas alturas de la historia no hayamos comprendido cómo funciona el sistema político estadunidense y sigamos pensando que, por buena voluntad, nos va a caer maná del cielo. Más allá del berrinche, la solución es entender al vecino del norte y trabajar seriamente con ellos porque México no va a poder ganar la guerra en contra del narcotráfico sin la cooperación de Estados Unidos.

Partamos de la premisa de que los estadunidenses, como cualquier otro país, especialmente uno que es imperio, no dan dinero gratis. Si dan recursos es porque les conviene a sus intereses. Ya sea porque les permite fortalecer su posición geopolítica como potencia mundial o porque hay un grupo interno que cabildea a políticos clave para que una nación extranjera reciba dinero de los contribuyentes estadunidenses. Las dos razones no son excluyentes. De hecho, pueden ser complementarias.

Tómese el caso de los miles de millones de dólares que Estados Unidos transfiere anualmente a Israel. Por un lado, fortalece a su aliado histórico en Oriente Medio y, por el otro, deja contentos a los judíos estadunidenses quienes, gracias a la estupenda organización de sus comunidades, cabildean a políticos clave, sobre todo en el Congreso, para que se canalicen los fondos a la nación judía.

El Senado de Estados Unidos, al sólo aprobar una parte limitada de los recursos, y además condicionados, manda el mensaje de que para ellos México es geopolíticamente relevante, pero no tan importante. Ayudan, aunque poquito. Les preocupa la seguridad fronteriza y la gobernabilidad del país mas no ven a México como un aliado cercano. Seguramente recuerdan que nuestro país no los apoyó cuando pretendían que la guerra en Irak se votara en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. No olvidan este dato y otros más de la accidentada relación bilateral.

Y en cuanto al cabildeo con el Congreso, pues no existe en Estados Unidos un grupo social que defienda los intereses de México. Nuestro país no ha querido utilizar a los grupos mexicano-americanos, que tienen cada vez más poder, para cabildear políticas favorables a México en Estados Unidos.

Hay que decir, finalmente, que la administración de Calderón tampoco cabildeó con eficacia la Iniciativa Mérida en Washington. El tema prácticamente se lo dejaron al embajador Arturo Sarukhán y a unos cuantos funcionarios más. No hubo un esfuerzo coordinado del gobierno mexicano como se dio durante la administración del presidente Salinas para lograr la aprobación del Tratado de Libre Comercio. Si el Senado estadunidense aprobó una ayuda escasa es porque el gobierno de México le invirtió pocos recursos a cabildear en Washington. Y ahora, indignados, mentamos madres. Como si eso fuera a resolver algo.