junio 09, 2008

Venderán iPhone en México a partir de julio

EFE
El Universal



La empresa América Móvil, de Carlos Slim, precisó que el gadget podrá adquirirse también en Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Ecuador y Dominicana, a través de sus subsidiarias

América Móvil, el mayor operador de telefonía celular de Latinoamérica, anunció hoy que comenzará a vender el teléfono iPhone de Apple a partir del 11 de julio en México y en varios países de la región durante este semestre.
La empresa, propiedad del magnate mexicano Carlos Slim, precisó en un comunicado que además de México, el iPhone se podrá encontrar a través de sus subsidiarias en Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Ecuador y República Dominicana y en países de Centroamérica.

"América Móvil está entrando a una importante fase de comunicación con el lanzamiento de servicios 3G", señaló el director de operaciones, Carlos Cárdenas.Apple lanzó el iPhone a finales de junio del año pasado y desde entonces ha vendido casi 6 millones de unidades en todo el mundo, pese a su precio -a partir de 399 dólares en Estados Unidos- y el contrato en exclusiva con una sola operadora en casi todos los países.
Hasta ahora en América, sólo la estadounidense AT&T tiene un contrato de exclusividad para comercializar el celular de Apple en Estados Unidos, mientras que en México sólo Telcel, filial de América Móvil, lo ofrece a sus clientes.

América Móvil tiene 159,2 millones de suscriptores en su servicio de celulares y 3,9 millones de líneas fijas en 17 países del continente americano.

Apple presenta nuevo iPhone con internet más rápido

Scott Hillis
Reuters



SAN FRANCISCO - La tecnológica estadounidense Apple presentó el lunes la segunda generación de su teléfono móvil iPhone, un elegante aparato con acceso más rápido a internet que opera sobre redes inalámbricas avanzadas y se venderá por 199 dólares, la mitad del precio actual para el nivel básico.

Las acciones de Apple cayeron un 2,2 por ciento, después de las fuertes ganancias recientes impulsadas en parte por la anticipación del nuevo iPhone, después que el presidente ejecutivo Steve Jobs confirmara el lanzamiento del nuevo iPhone.

Las acciones de Palm Inc, fabricante de Treo, un teléfono inteligente de alta tecnología rival, cayeron un 4 por ciento.

La mejora en las características de correo electrónico para el iPhone tienen como objetivo interesar a personas de negocios, mientras que su capacidad de operar sobre redes más rápidas es clave para el intento de Apple de ganar participación de mercado en Europa y Asia.

"Es sorprendentemente tecnológico," dijo el presidente ejecutivo de Apple, Steve Jobs, quien presentó el teléfono, la esperada nueva versión del aparato que mezcla un móvil, un reproductor multimedia iPod y un navegador de internet.

El nuevo iPhone, disponible en blanco y negro, descarga páginas de internet 2,8 veces más rápido que el original, dijo.

Los analistas dijeron que cambiaría las participaciones en el mercado de dispositivos móviles debido a su precio, a los servicios orientados a las empresas, y por su velocidad.

"Cambia el juego para todos los fabricantes de teléfonos inteligentes," dijo Tim Bajarin, titular de Creative Strategies, refiriéndose al precio.

La versión básica del nuevo iPhone, con 8 gigavatios de memoria, costará 199 dólares, frente a los 399 dólares del iPhone de la generación anterior con memoria similar. Una versión del nuevo iPhone con dos veces esa memoria costará 299 dólares. Ambos saldrán a la venta en 22 países el 11 de julio.

"Esto posiciona bien a Apple en relación con competidores como Nokia y RIM," dijo Shannon Cross de Cross Research, refiriéndose a Research in Motion Ltd, que fabrica el dispositivo de correo electrónico BlackBerry.

"IPhone ya no es un dispositivo caro. Ahora tiene un precio para el mercado masivo," sostuvo.

El nuevo iPhone operará en redes inalámbricas de tercera generación (3G) e incluye capacidad de navegación satelital, dijo Jobs a los desarrolladores en una conferencia en San Francisco, casi un año después de que el iPhone original saliera a la venta.

El nuevo dispositivo, "MobileMe," enviará automáticamente correos electrónicos y otra información a iPhones, de manera similar al producto de servidores de correos electrónicos Exchange de Microsoft Corp . El servicio pago también ofrecerá aplicaciones Web con la intención de hacer que el teléfono funcione más como una computadora de escritorio.

"Esto los pone claramente en una posición competitiva con la faceta de servicios frente a Google, Microsoft y lo que es más importante, Nokia," dijo Ben Wood, director de investigaciones de CCS Insight, con sede en el Reino Unido, sobre MobileMe.

Apple ha vendido unos 6 millones de aparatos iPhone, dijo Jobs, y analistas dicen que este negocio podría igualar el tamaño del de las computadoras Macintosh o de los del reproductor iPod.

Las acciones de Apple cerraron a 181,61 dólares en el Nasdaq. Antes de la caída del lunes, habían subido más del 50 por ciento en los últimos tres meses, principalmente por la fuerte demanda de Macs e iPods, así como en anticipación al nuevo iPhone.

(Reporte adicional de Sinead Carew en Nueva York y Georgina Prodhan en Berlin. Editado en español por Ignacio Badal)

Referéndum: “¿Traicionaría usted a la patria?”

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

www.luisgonzalezdealba.com

El pueblo mexicano es infinitamente sabio y no se equivoca, dicen las sirenas que le cantan al oído en plena tormenta mundial de precios enloquecidos, tanto en alimentos como en petróleo. Así que nada mejor que ir a preguntarle al pueblo cómo capitalizar Pemex para salvarla de la quiebra en que se encuentra: único caso en el mundo. Hay una magnífica respuesta que no requiere referéndum ni plebiscito: dejar de extraerle capital a la petrolera del gobierno.

Pero esa pregunta conduce a otra: esa extracción de capital a Pemex forma 40 por ciento del presupuesto federal para educación pública, carreteras e infraestructura, policía, Ejército, Marina. Si no lo tomamos de Pemex, ¿de dónde? La respuesta no es tampoco difícil: de una profunda reforma fiscal dirigida al consumo: que pague más quien más compre.

Eso implica que todo, sin excepción, pague el mismo impuesto: Fox propuso bajar el IVA de 15 a 10 por ciento, pero generalizarlo. Aullaron las enlutadas plañideras y se arrancaron con las uñas la piel de las mejillas: ¡Pagar impuestos en alcachofas, gruyere, filete, leche deslactosada! ¡Es un atentado contra los pobres!

Hagamos un referéndum más amplio que el propuesto por el obradorismo para Pemex. No lo limitemos a si quiere usted pagar impuestos en alimentos y medicinas (excepto canasta básica), sino en general: “¿Quiere usted pagar impuestos”? Sí o no. Les ahorro los cientos de millones que costaría la consulta y cobro la décima parte: la respuesta tumultuaria es NO. O sea que algunas decisiones de gobierno son y serán siempre impopulares, pero necesarias y, por lo mismo, impuestas, como los impuestos que de ahí toman su nombre: hay que pagar y se callan.

Ningún país, ningún Estado podría subsistir sin imponer normas que no nos gustan. En Oaxaca, me cuenta un buen amigo, vio a una mujer subir a un camión urbano con toda su familia y una sandía; con una llave de puerta, cerda por supuesto, partió la sandía sobre su minifalda estrecha, la hizo pedazos que repartió entre los chilpayates que la devoraron escupiendo las semillas al pasillo. La falda se le empapó de jugo rojo que le escurrió sobre los muslos. A otra le preguntó su niño qué hacer con el casco de Coca Cola: “Tíralo por la ventanilla”. Ahora, vaya alguien e interrogue a esos sabios miembros del pueblo popular si la ciudad debe estar limpia. Responderán que sí… que otros deben barrer. No hay ciudades sucias, hay ciudadanos marranos.

Pero la sabiduría popular del pueblo es indiscutible, nos dicen.

El mejor ejemplo de cómo la pregunta en un referéndum puede tener el mismo contenido y variar por completo los resultados se lo leí a Raúl Trejo Delarbre en La Crónica:

“¿Está usted de acuerdo en que la Constitución mexicana sea transgredida y que el patrimonio de la nación y de nuestros hijos que constituye la riqueza petrolera sea entregado a manos extranjeras mediante la concesión a codiciosas empresas trasnacionales de las tareas de exploración de crudo en aguas profundas?”.

O bien “¿Está usted de acuerdo en que a fin de contar con la inversión indispensable para aprovechar plenamente los yacimientos petroleros en aguas profundas Pemex se asocie con empresas internacionales que cuentan con capital, infraestructura y recursos suficientes para respaldar esa área del desarrollo energético en beneficio de todos los mexicanos?”.

Se refieren al mismo asunto y con el mismo número de palabras. Los resultados serían diametralmente opuestos. Como López opina que llamar a inversionistas privados es traición a la patria, y por tanto lo son las leyes reglamentarias de la expropiación petrolera, la pregunta puede ser más sencilla: “¿Está usted de acuerdo en traicionar a la patria?” Sí o no.

López y sus paniaguados conocen la urgencia de abrirse a los contratos de riesgo, como ya hace Cuba y gana, tanto que en su Proyecto Alternativo de Nación lo proponen, pero se les da con pasmosa facilidad la más vulgar demagogia. Y hay todavía un 16 por ciento que, según encuestas, volvería a votar por ellos. Se puede ver el número como una caída estrepitosa. También como un escandaloso índice de resistencia a las evidencias y de conservadurismo en un pueblo atado a sus mitos más pedestres. Tanto que a diario la Virgen de Guadalupe se aparece en tinacos y paredes chorreadas. Lo dice el muy sabio pueblo mexicano al que también le debemos preguntar si perforar con barrenas W7R o WR3.

El manotazo de Calderón

Jorge Fernández Menéndez
Razones
exonline.com.mx

A los presidentes mexicanos, en general, sean del PRI o del PAN, no les gustan los golpes de timón, la decisión, como se da en otros países, de aprovechar las coyunturas para hacer cambios profundos en sus equipos de trabajo, ya sea con el fin de potenciar la calidad de la labor, generar nuevas expectativas o rectificar errores. En nuestra cultura política, esos golpes de timón, esos ajustes profundos en los gabinetes, parecen ser entendidos, erróneamente, como una muestra de debilidad y siempre se prefieren los cambios graduales, más lentos, aunque ello ocasiona muchas veces un desgaste excesivo en el presidente y en su equipo.

Ahora parece que estamos en una coyuntura así. En Los Pinos pareciera existir ya conciencia, desde tiempo atrás, de que hay cosas que no funcionan en el equipo de gobierno, hay piezas sueltas o que han entrado, como hemos dicho aquí en otra oportunidad, en una suerte de “espacio de confort”, de un trabajo burocratizado, donde quizá se cumpla con las tareas administrativas y de escritorio, pero no se hace lo que deben realizar los funcionarios de alto rango, cualquiera que sea su posición, en un gobierno: hacer política. Ésta, parecieran juzgarlo muchos funcionarios, es una tarea exclusiva del Presidente o de los partidos. Y es un doble error: de los funcionarios, si creen que ellos no tienen que hacer política y, del Ejecutivo, si les permite esa prescindencia.

Ante ello, desde hace semanas, la pregunta se ha planteado con claridad: ¿son los funcionarios que no responden o es la Presidencia que no los deja? El viernes, el presidente Calderón dio una respuesta pública y masiva: juntó a todo su gabinete legal y ampliado, acompañados de cerca de mil servidores públicos de alto y medio nivel del gobierno, de todos los ámbitos, dio el discurso más largo de su mandato (más de una hora y media), repasó los capítulos de su estrategia en todos los órdenes, explicitó con claridad en qué quiere que lo acompañen quienes desempeñen labores en el gobierno y dejó en claro que no es verdad que no pueden aparecer o estar ante los medios o con sus interlocutores políticos, por órdenes de Los Pinos. Deben salir, deben aparecer ante la gente, los partidos y los medios, y serán medidos por una vara distinta de la de hasta ahora, que pasará por el cumplimiento de sus metas, pero entendidas éstas como la contribución que hagan al desarrollo de su sector, a su relación con la gente y a su tarea política. El discurso fue muy largo, pero el mensaje bastante concreto: el que no haga política terminará fuera del gobierno.

No se trata de un capricho o una búsqueda de apoyo interno. El gobierno federal, durante su primer año, sí restringió (mejor dicho centralizó y controló) las apariciones públicas de sus distintos funcionarios, porque quería revertir el evidente descontrol que fue la norma de la administración de Fox en ése y otros sentidos y, porque, además, se debía establecer un estilo personal de gobernar diferente, acorde con el de Felipe Calderón. Incluso, en esa lógica, el Presidente quería conocer a sus distintos colaboradores en el gobierno y destacar algo que siempre ha exigido de éstos: su lealtad. Pero pasaron los meses y desde cuando la administración cumplió su primer año ha habido, antes de la del viernes, por lo menos dos reuniones muy amplias de gabinete legal y ampliado, con diferentes colaboradores del primer círculo del mandatario, en las que se les comenzó a exigir una participación mucho más activa en la política y de cara al público. Y el hecho es que la mayoría siguió ignorando la demanda presidencial.

Son demasiados los temas en los que los miembros del gobierno no están, no aparecen, no se apartan un centímetro de sus atribuciones más específicas ni dan la pelea por la administración a la que pertenecen. Hace ya muchos años, el ahora fallecido y siempre muy bien recordado Gilberto Borja Navarrete me decía que él rememoraba otros tiempos en los cuales los secretarios de Estado eran unos señores y unas señoras que hacían política todo el tiempo: desayunaban, comían y cenaban haciendo política, arreglando asuntos, estableciendo vínculos, puentes, dando la pelea cuando era necesario. Debajo de ellos estaban los subsecretarios, que se encargaban de la administración, de la operación cotidiana de las dependencias. Y por encima de los secretarios había un Presidente que se encargaba de gobernar, componer, establecer lineamientos, de hacer política, pero en un nivel superior, acompañado de un puñado de colaboradores y de su gabinete. Ahora, me decía hace unos años don Gilberto, que fue un observador privilegiado de la política nacional desde los tiempos de Lázaro Cárdenas, no es así: los secretarios son como los antiguos subsecretarios: administran, pero no hacen política y ésta se la dejan sólo al Presidente, con el desgaste que ello conlleva. Y agreguemos nosotros, se la dejan a la oposición, porque por no hacer política tampoco la están haciendo la enorme mayoría de los dirigentes partidarios del PAN ni los gobernadores. Y algunos tienen tan poco oficio que, cuando intentan dedicarse a ello, sería preferible que no lo hicieran. Preguntémonos: ¿cuántos secretarios de Estado salen a dar la pelea aunque sea por su respectiva agenda?, ¿cuántos gobernadores panistas aparecen defendiendo a su partido y se han ganado un espacio en la prensa nacional?, ¿cuántos dirigentes del PAN salieron a desmentir a Manuel Espino por sus ataques, inadmisibles en un ex presidente del partido, de la semana pasada? Prácticamente nadie aparece, nadie hace política y todo el peso, el soporte, la resistencia del gobierno, queda en el Presidente.

Una situación de esa índole no puede mantenerse demasiado tiempo. Por lo pronto, todos los mandos altos y medios del gobierno, desde el viernes ya lo saben: deben hacer, en su ámbito, política. Si no la hacen, no merecen tener esa oportunidad.

AMLO, La Quina y el sindicato

Pablo Hiriart
Vida Nacional
exonline.com.mx

La preocupación de López Obrador y del PRD por la corrupción en el sindicato petrolero es demasiado reciente como para creerles.

Los dardos contra la corrupción en la empresa y en el sindicato son porque Romero Deschamps no se plegó a la estrategia de AMLO de boicotear la reforma energética.

Ya lo sabemos: para López Obrador el diablo es malo cuando está en su contra y el diablo es bueno cuando está de su lado.

Él se sitúa por encima del bien y del mal. Tiene la capacidad de condenar y de perdonar los pecados.

Es, como lo señaló Enrique Krauze, el mesías tropical.

López Obrador no tiene empacho en defender a un corrupto, cacique y asesino, si está de su lado.

Así lo hizo con Joaquín Hernández GaliciaLa Quina, por quien abogó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación y luego ante la Secretaría de Seguridad Pública federal.

La Quina, cabeza de un imperio corrupto y criminal, le agradeció así a López Obrador, entonces presidente nacional del PRD, sus buenos oficios para que lo sacaran de la cárcel, en una carta escrita de su puño y letra, desde el Reclusorio Oriente, el 21 de agosto de 1997:

“Lic. Andrés Manuel López Obrador.“

Amigo Verdadero, los compañeros (Arnoldo) Sauza y (Mario) Galicia, me han informado de tu intervención, gracias y más gracias, por acordarte de nosotros, pues ya estaba un poco decepcionado, pues de verdad estoy a base vivo por tanto dilatador arterial que tomo, con ellos te mando puntos de vista para derrotar la razón de Estado, que es vergonzante cuando se usa para asesinar con cinismo, a gente que como nosotros expusimos nuestros mejores años, para evitar el entreguismo cínico de nuestra nación.

“Tu mejor amigo,

Joaquín Hernández Galicia.”

Además de las gestiones del entonces presidente nacional del PRD para liberar a La Quina, realizó otras, como esta carta al presidente de la Suprema Corte de Justicia, Vicente Aguinaco Alemán, fechada el 9 de diciembre de 1977, en la que dice:

“El propósito de esta misiva es solicitarle que en la revisión del amparo RP 757/97, la Suprema Corte de Justicia de la Nación actúe con estricto apego a derecho.

“Le pedimos (o sea, el CEN del PRD) lo anterior porque se trata de la libertad de Joaquín Hernández Galicia, quien es víctima de represalias del Poder Ejecutivo, en particular del secretario de Gobernación. En ningún momento y ante ninguna circunstancia nosotros le pediríamos que este asunto se resolviera sin apego a la legalidad; por el contrario, nuestro partido sostiene el principio de que al margen de la ley nadie y por encima de la ley nada.

“En pocas palabras, queremos que la Suprema Corte de Justicia de la Nación actúe como faro de la ley y tenga la arrogancia de sentirse libre ante los otros poderes.”

La libertad de La Quina se logró poco tiempo después de la carta que transcribimos.

Ya como jefe de Gobierno del Distrito Federal, López Obrador abogó ante el secretario de Seguridad Pública federal, Alejandro Gertz Manero, para trasladar a La Quina, de Cuernavaca a lo que fue su feudo: Ciudad Madero, Tamaulipas.

¿El ángel guardián de Hernández Galicia es el mismo que ahora se desgañita en contra de los excesos del sindicato petrolero y de sus líderes?

Cuando La Quina reinaba en su imperio criminal, López Obrador, priista en esa época, guardaba silencio.

Y cuando el ex dirigente sindical fue detenido y puesto tras las rejas, López Obrador, miembro entonces del Frente Democrático Nacional, y luego presidente del PRD, salió en su defensa.

“Es un perseguido por sus ideas”, dijo entonces.

¿Perseguido por sus ideas?

De acuerdo con datos del periodista Manuel Buendía, asesinado durante el gobierno de Miguel de la Madrid, además de las cuotas sindicales, los líderes percibían un equivalente a 20 millones de dólares al año.

Por las regalías de ventas agregaban, a sus ingresos anuales, otros 40 millones de dólares.

Pero esas cantidades eran ridículas si se comparaban con los 530 millones de dólares anuales que percibían como parte del volumen bruto que les correspondía por los contratos.

Poco tiempo después, Buendía escribió, basado en nuevos informes, que las transferencias de Pemex a la dirigencia sindical rebasaban los 800 millones de dólares al año (citado por Fernando Calzada Falcón, en Así cayó “La Quina”, coordinado por Raúl Trejo Delarbre y Ana Galván).

En una mano de póquer, el líder formal del sindicato, Salvador Barragán Camacho, llegó a perder 650 mil dólares en Las Vegas.

A esos líderes salió a defender López Obrador, hasta lograr su liberación.

Entonces, ¿le creeremos a AMLO cuando se dice asqueado por la corrupción en el sindicato de Pemex, después de que usó sus cargos para liberar al símbolo de esa corrupción?

La relación con La Quina continuó, como veremos mañana.

La hazaña de Obama

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
exonline.com.mx

Barack Obama finalmente ganó la candidatura del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos. Dice el lugar común que “la realidad siempre supera a la ficción”. Y aunque los clichés son chocantes, a veces tienen la razón. Es el caso de Obama. He aquí una historia que ni el mejor novelista pudo haber imaginado. La historia de un mulato que desde las antípodas de Estados Unidos está a un paso de llegar a la Casa Blanca.

Un primer ejemplo de cómo sí pudo.

Obama es hijo de una mujer blanca de Kansas y de un hombre negro de Kenya. Sus padres se conocieron en la universidad en Hawai. En la autobiografía que escribió a sus 33 años de edad, titulada Dreams from My Father (la traducción al español sería “Los sueños de mi padre”), Obama se pregunta cómo y por qué sus abuelos maternos aceptaron que su hija se casara con un negro africano. Con gran sinceridad confiesa que no entiende cómo una pareja que venía del corazón de Estados Unidos, donde todavía prevalecía el racismo en contra de los negros, permitió que su hija llevara un día a su casa al kenyano y lo presentara como su novio. Mucho menos que hayan aceptado el matrimonio. Cuenta el candidato presidencial cómo Estados Unidos había mandado un hombre a la Luna al mismo tiempo que no habían acabado por resolver el problema de los derechos humanos de los negros. Pero sus abuelos habían aceptado la unión interracial. Dice Obama: “Con su yerno negro y su nieto moreno, el abuelo había entrado en la era espacial”.

A Obama siempre lo caracterizan como de raza negra. Sin embargo, es más correcto decir que es mulato. Su genética combina las razas negra y blanca. El dato no debe perderse de vista. Él mismo lo dice en su autobiografía, aunque confiesa que llegó el día en que corregía que era mulato para asumirse como negro. Pero de ninguna forma es el negro típico estadunidense que viene de las generaciones de los esclavos africanos. De hecho, Obama creció y fue educado por su familia blanca ya que su padre abandonó a su madre cuando él tenía dos años de edad. El padre estuvo ausente durante toda su infancia salvo en una ocasión que lo visitó en Hawai y que resultó un desastre según cuenta en sus memorias.

Al cabo del tiempo, la madre volvió a casarse con un indonesio. Llevó a Obama a vivir a Indonesia donde vivió las desdichas del Tercer Mundo. En la autobiografía, su padrastro, Lolo, es un personaje colorido pero trágico. En esta experiencia, Obama conoció de primera mano la pobreza del subdesarrollo, muy diferente a la de Estados Unidos. La madre finalmente se divorció de Lolo y regresó, junto con Obama, a Hawai a vivir con los abuelos.

La historia infantil de Obama es muy heterodoxa. Tremendamente alejada de las realidades de Estados Unidos en su territorio continental. Combina las realidades de la ecléctica sociedad hawaiana, las miserias de Indonesia y una difusa herencia africana. El resultado: un niño modesto, tímido, perceptivo y solitario, abandonado por el padre, con una madre dedicada en cuerpo y alma por sacarlo adelante. Y vaya que pudo.

Otro ejemplo más.

Por azares del destino, escuché en televisión, en vivo, el discurso de Obama cuando, en una helada mañana de febrero de 2007, anunció su intención de buscar la candidatura presidencial del Partido Demócrata. Sabía que Obama era una estrella creciente de la política estadunidense pero nunca había escuchado un discurso suyo. Fue fantástico. Lo comenté con algunos conocedores de la política de ese país pero todos me aseguraron que Hillary Clinton sería la candidata.

La senadora tenía todo para ganar. Tenía el apoyo avasallante de la maquinaria política del Partido Demócrata. Decenas de políticos locales le debían favores a los Clinton quienes, durante los ocho años que estuvieron en la Casa Blanca, apoyaron a distintos cuadros demócratas para llegar a puestos gubernamentales. Había llegado la hora de cobrarles las facturas a gobernadores, alcaldes, diputados y senadores. Y éstos, en su gran mayoría, entregaron sus bases y popularidad a Clinton.

No obstante que la primera cargada del partido fue a favor de la senadora, Obama no se amedrentó. Vino de atrás con una campaña eficaz. Desarrolló su propia red política y financiera a través de internet. Y Obama empezó a hacerse notar gracias a una fuerza retórica sin parangón en la historia reciente de Estados Unidos. Con una propuesta de cambio y un eslogan de “sí se puede”, el mulato hawaiano comenzó a ganarle a la poderosísima ex primera dama. Fue una historia cardiaca, propia de Hollywood, donde Clinton peleó hasta el último minuto. Sin embargo, Obama, como en su infancia, con los momios en su contra, otra vez pudo.

¿Otro cliché más?

Los estadunidenses suelen decir: “Esto es América. Aquí todo es posible”. Se trata de otro cliché más. Bastante chocante pero, en el caso de Obama, muy vigente. Hace poco entrevisté en Texas a un diputado local quien me dijo que era increíble la historia política de este personaje: “Hace menos de cuatro años tenía el mismo puesto que yo. Era un simple representante en la Asamblea de Illinois. Luego se fue al Senado donde apenas lo conocían. Y ahora tiene una buena oportunidad de llegar a ser presidente”.

El mulato criado por una madre abandonada está a un paso de la Casa Blanca. Le falta la prueba más dura: superar a los republicanos, expertos en infundir miedo a los votantes. ¿Saldrá Obama otra vez adelante? ¿Podrá? ¿Darán los estadunidenses una prueba de que historias como éstas efectivamente son posibles en aquella nación?

Demócratas y latinos

Alejandro Meneses
El Universal

WASHINGTON.— Líderes y analistas hispanos aseguran que Barack Obama deberá ganarse el voto latino si es que aspira llegar a la Casa Blanca.

Juan José Gutiérrez, director de Latino Movement USA y partidario de Obama, expresó que hasta el momento el candidato demócrata no se ha caracterizado por movilizar a la comunidad latina como lo ha hecho con los afro-americanos, los jóvenes y otros sectores.

“Tenemos que presionar desde ahora y tenemos que asegurar que somos visibles en esta campaña,” dijo.

Gutiérrez movilizó a la comunidad hispana e inmigrante durante las demostraciones masivas pro-inmigrante de 2006 para presionar por una legalización de indocumentados.

El diario La Opinión, el medio impreso en español más grande del país, recientemente criticó su campaña diciendo que no le está prestando suficiente atención a los medios en español.

Su columnista Pilar Marrero sentenció como indiferente la atención de su campaña hacia la prensa hispana y añadió que ha sido un problema desde el comienzo de la carrera presidencial.

Gutiérrez cree que Obama obtendrá el apoyo contundente de los hispanos siempre y cuando comience a acercarse más a la comunidad.

“No más de quince se reunieron con él,” dijo en referencia a una reunión en diciembre de 2007 con líderes pro-inmigrante en la que él participó. “Ahora va a ser necesario que llene la arena deportiva de latinos.”

Obama les aseguró durante aquella reunión que haría todo lo posible por pasar una reforma migratoria amplia durante su primer año si fuera elegido presidente.

Gutiérrez afirma que Obama expresó su compromiso para abordar el asunto antes de que lo hiciera su rival Hillary Clinton.

Gutiérrez se convenció que Obama era el candidato a seguir tras la reunión. Sostiene que sus metas en una amplia gama de asuntos, por ejemplo su apoyo a favor de una reforma migratoria o terminar la guerra en Irak, tienen gran resonancia con la comunidad latina.

“No he conocido a un político en mi vida que me haya hecho sentir que con este señor se pueden hacer las cosas, que haya una sinceridad, una apertura, una originalidad. Es una persona genuina.”

Añadió que si las primarias se tuvieran que repetir con el conocimiento que el público ahora tiene de Obama, “el latino no apoyaría a Hillary Clinton de la misma manera que lo hizo en un principio.”

El analista político José de la Isla explicó que Obama representa el cambio político que el público estadounidense exigía cuando le dieron a los demócratas la mayoría en el Congreso en 2006.

De la Isla dijo que la movilización de la comunidad latina en 2006 fue una expresión de este llamado al cambio y la comunidad en sí un agente para que el cambio sucediera. Añadió, sin embargo, que el liderazgo demócrata falló en cumplir reformas prometidas.

Gutiérrez dijo que Obama ha ofrecido puntos de vista políticos frescos en varios temas, incluyendo su enfoque hacia Latinoamérica, en particular en lo que se refiere a hablar, “sin precondiciones,” con Cuba.

Hessy Fernández, portavoz del Comité Nacional Republicano, expresó que la disposición expresada por Obama de hablar con “líderes hostiles” mientras le da la espalda a “amigos” como Colombia por medio de su oposición a un tratado de libre comercio habla de la “inexperiencia” del candidato demócrata.

Pero para Gutiérrez, eso “indica que con Barack Obama va a ver una dinámica de hacer política distinta,” añadiendo que como todo en la política, “va a ver posibilidades, no garantías.”

Aseguró, “El hecho de que apoyemos al senador Obama no quiere decir que le estamos dando un cheque en blanco, y que ya una vez que llegue al poder nos vamos a sentir servidos porque se hizo historia y que haga lo que quiera.”

José Luis Cuevas

Jacobo Zabludovsky
Bucareli
El Universal

José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros dictaban desde los muros las leyes que debían obedecer todos los pintores, bajo pena de someterse a un ninguneo en el que participaban funcionarios, críticos de arte y comerciantes de galerías nacionales y extranjeras. Siqueiros lo dijo con el mayor desparpajo y el menor número de palabras: “No hay más ruta que la nuestra”.

Las nuevas generaciones no tenían espacio. “El que no estaba dentro de eso que llamaban Escuela Mexicana de Pintura no encontraba dónde exponer sus obras. Lo que pasa, es que yo los espacios los encontré primero en París, en Nueva York, en Washington. Ahí es donde fui a exponer y ahí era muy bien recibido, pero llegaba a México y me atacaban en una forma verdaderamente terrible”, dice Cuevas.

Una figura solitaria se burlaba de los intocables. “Gracias a ese manifiesto mío que se llamó ‘La cortina de nopal’, ¿te acuerdas?, los jóvenes que éramos encontramos un sitio, fueron tiempos maravillosos porque se operó un cambio en la pintura mexicana”.

En esa época, principios de los años 60, nos conocimos y nació la idea del mural efímero, un acto público para exponer una obra de grandes dimensiones que no tuviera la pretensión del muralismo de ser eterna. Duraría un mes y sería destruida, no en los recintos solemnes del Palacio Nacional o la Secretaría de Educación Pública, sino en una azotea de la Zona Rosa. Si la ubicación era buena para vender cervezas o cigarrillos, lo era también para una gran pintura. “Sin tu participación el mural efímero no hubiera existido”, me recuerda José Luis Cuevas. Encontré el lugar y hablé con Kalafell, especialista en billboards, dicen en inglés a los espectaculares. Agrega Cuevas: “Me encaramé en esa azotea viendo a la multitud, había gritos, elogios, ataques, insultos, una polémica pública violenta. Llegaron los bomberos. Dimos una conferencia de prensa en la galería Misrachi y aparecieron unas muchachas con camisetas que decían Viva Cuevas”. El mural estuvo ahí el mes previsto, pero no fue destruido, no totalmente, sus restos los conservo desde entonces.

Lo de la cortina de nopal, la burla crítica contenida en el mural efímero y la respuesta tumultuosa a los escándalos de Cuevas enfadaron a David Alfaro Siqueiros. Los reconcilié cuando llevé a Cuevas a la casa estudio de David en Cuernavaca y aceptaron darse un abrazo ante las cámaras de la televisión. Se establecía una amistad entre dos contrincantes inteligentes, combativos, uno ya consagrado y maduro y el otro precursor de los estudiantes que en el 68 se apoderaron de la imaginación en las calles del mundo.

“David y yo nos estimábamos mucho —dice Cuevas—. Cuando ya estaba muy enfermo fue a mi casa de Galeana a comer y lo veía cansado. Le dije: Maestro si quiere suba a mi estudio y descanse un poco en esa cama antigua que siempre tenía en ese lugar, que era una cama inglesa del siglo XIX, y me dice: le agradecería porque me siento un poco cansado. Entonces subió, se acostó allá en la cama esta y, en fin, lamenté la muerte de Siqueiros, que además era un hombre muy ameno, contaba muchas historias, anécdotas. Pero gracias a ti fue tambien esa amistad.”

“No me importa que me cierren las puertas del horrendo Palacio de Bellas Artes”, me dijo Cuevas en 1966, “pefiero exhibir en la más humilde de las galerías mexicanas, si es posible en la calle, en el jardín del arte o donde fuera, antes de exponer ahí. Para muchos puede ser timbre de orgullo exponer en Bellas Artes, pero para mí no, y decliné la invitación que me hizo el director Hernández Juárez.”

Obviamente, la opinión de Cuevas sobre Bellas Artes ha cambiado. El jueves estaba feliz cuando el presidente Felipe Calderón inauguró su exposición y recorrió con él los salones del Palacio elogiando la obra.

Lamento no haber estado, como estuve en la inauguración del museo Cuevas del que soy patrono fundador. Un asunto imprevisto y grato pero incancelable nos impidió a mi esposa y a mí llegar a tiempo como lo hemos hecho en todos los acontecimientos que han marcado la vida de nuestro viejo amigo.

En 1943, el día exacto en que se cumplían 20 años del levantamiento y destrucción del gueto de Varsovia, recogí de las ruinas un trozo de alambre de púas abandonado ahí como cicatriz sobre la nieve. “Haz algo con esto”, le dije a Cuevas en México. Me devolvió ese alambre algún tiempo después, ya parte de un collage en que se autorretrató con todo su dolor íntimo. El cuadro se llama Yo no olvido y no está en la exposición. Lástima. Es una de sus obras maestras. Uno de los grandes productos de la inspiración y el talento de un pintor que con valor, sentido del humor y solidez cultural, estremeció a una sociedad sorprendida por el contraste de lo nuevo con lo anterior.

Cuevas me dijo: “Mi obra existe porque existe el caos”.

Los “ángeles” de Marcelo

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

¿Qué piensa usted, que nos lee, de la siguiente comparación? A principios de 2008, el gobierno del Distrito Federal presupuestó lo mismo mil millones de pesos para atender los problemas del drenaje profundo, que destinó casi 3 millones de pesos para colocar 160 réplicas de cantera del Ángel de la Independencia en parques, jardines, plazas y estaciones del Metro.

En el primer caso, por allá de febrero pasado, Marcelo Ebrard anunció con bombo y platillos que su gobierno sí atendería el gravísimo problema del drenaje de la capital del país. Muchos capitalinos respiraron tranquilos ya que eso aleja el riesgo de un colapso en la temporada de lluvias —aunque el pasado sábado vimos que de poco sirvió la obra—, lo que al final de cuentas fue “vendido” como un instrumento mediático para demostrar que Ebrard sí le entraba a las obras que no se ven. Es decir, marcar una distancia clara con su antecesor.

Pero esa es apenas una parte de la historia, porque “vivillo” como es, en realidad el jefe de Gobierno del DF ya inició el “sembrado” en todo el territorio del DF de los llamados “ángeles de Marcelo”; que como ya se dijo, no son más que réplicas del Ángel de la Independencia, figura que al mismo tiempo es emblema del gobierno capitalino y símbolo del Bicentenario.

Se entiende la preocupación de Marcelo por el asunto del drenaje profundo, que no sólo es un riesgo latente ante la eventualidad de quedar fuera de control, sino que frente a una emergencia producto de una avenida extraordinaria de agua no sólo arrasaría con buena parte del DF, sino con el propio gobierno amarillo y, por supuesto, con las ambiciones presidenciales de Marcelo.

¿Pero qué utilidad práctica tiene para los capitalinos —hartos de que genios del urbanismo se empeñen en afear la ciudad—, que en lugar de árboles el jefe de Gobierno se haya decidido a la siembra de grotescas réplicas del Ángel de la Independencia? Acaso esos genios le apuestan a que al reconocer a nuestro paso las figuras de cantera, los mortales de a pie seremos más nacionalistas, independentistas y más demócratas.

Pero no —y en espera de que en cualquier momento nos enteremos que una de las réplicas apareció en el jardín privado de algún abusadillo—, de lo que en realidad se trata es de una estratagema de marketing político, propaganda y efecto mediático; una más de una larga lista de “ocurrencias” que ha desplegado un bien entrenado equipo de promoción política —en su fase de posicionamiento—, y de “construcción de un candidato” que lo será a la Presidencia de la República para 2012. Y claro, es una estratagema cara, inteligente, que está cumpliendo sus objetivos de hacer crecer la imagen de Ebrard. ¿Pero qué creen? En efecto, todos los ciudadanos le hacemos la campaña a Marcelo, porque todo sale del dinero de los capitalinos.

¿Nos podemos llamar a sorprendidos? Claro que no, en todo caso, debemos pedir que la Asamblea Legislativa revise el uso del dinero público y sancione si existen excesos. Y es que para nadie era un secreto que desde que Ebrard se convirtió en jefe de Gobierno del DF asumía, al mismo tiempo, el cargo de precandidato presidencial. En todo caso la duda que había era si enfrentaría en una colisión política a su jefe y mecenas, Andrés Manuel López Obrador —sin cuya imposición nunca habría llegado a la Jefatura de Gobierno del DF—, o si le arrebataría la candidatura por la vía de la popularidad. Y es que a pocos meses de iniciada su gestión, Marcelo Ebrard dio señales muy claras de que no pelearía de manera frontal, sino con la popularidad. Y para eso contaba con todos los recursos públicos a su disposición.

Así lo dijimos en el Itinerario Político del 4 de abril de 2007. “En efecto, nadie puede negar que el señor Ebrard ha resultado, los primeros cuatro meses de su gestión, todo un mago para ese difícil arte de la mercadotecnia, la construcción de popularidad y la venta de su imagen; para la construcción de ‘castillos de arena’ que poco a poco arropando su gestión y que de granito en granito moldean su imagen de preocupado por los pobres en la ciudad de México… Nadie puede negar que el señor Ebrard es un mago. Al tiempo”.

Y en efecto, todo indica que resultó un mago. Y si no, basta echarle una mirada a la reciente Encuesta Nacional 2008, que muestra que en el PRD Marcelo Ebrard ya rebasó a su jefe en popularidad, ya que alcanza el 38.7% de las preferencias de los electores, en tanto que AMLO se ha quedado con el 30%. Pero además, extramuros del partido amarillo resulta que Marcelo Ebrard ya se coloca como el segundo más aceptado, luego de Enrique Peña Nieto. En efecto, todo demuestra que hasta hoy la estrategia de Marcelo ha sido correcta.

Pero hay dudas. Poca cosa en realidad. En el supuesto de que en 2011 Marcelo Ebrard siga con más popularidad que AMLO, ¿creerá el jefe de Gobierno que “el movimiento soy yo” respetará su palabra, que lo apoyará? En ese mismo supuesto: ¿cree Marcelo que el PRD, sobre todo el de Los Chuchos lo dejarán pasar como candidato presidencial?

Creemos que en los dos casos la respuesta es la misma: No. ¿Por qué? Porque quienes conocen —también en singular— al “legítimo” saben que nunca ha cumplido su palabra. ¿Por qué? Porque no tiene. ¿Y por qué Marcelo no podría ser candidato presidencial por el PRD? Porque al momento de lograrlo, los amarillos se confirmarían como atrapados por completo del síndrome de Estocolmo. Por eso no se debe descartar que Marcelo y su mentor sean los sepultureros del PRD. Al tiempo.

En el camino

El pasado viernes le dimos la primicia de que la diputada Zavaleta ve en su futuro el gobierno de Guerrero. Hay más: es originaria del poblado de Tepecoacuilco, de extrema pobreza, de donde salió hace décadas para estudiar en México. Por cierto, en el Itinerario Político de esa fecha dijimos que Armando Chavarría y Carlos Álvarez eran, respectivamente, secretarios de Gobierno y Finanzas. En realidad dejaron el cargo hace días.

La herencia perdida

Macario Schettino
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
El Universal

Gracias a Fernando Guillén, amable lector, tengo ahora la imagen adecuada de nuestro dilema petrolero. En sus palabras, “me da la impresión de que los mexicanos nos parecemos a una familia cuyos miembros en vez de ponerse a trabajar y ser productivos, estamos más preocupados en pelearnos por la herencia familiar, misma que cada vez parece deteriorarse más”.

Así es. Nos heredó el general un tesoro familiar que, en realidad, no valía mucho. Desde la expropiación, apenas si nos alcanzaba para el gasto diario. El tesoro empezó a valer más en los años 70, cuando por fin el petróleo dejó atrás su histórico precio de 3 dólares por barril. Sin embargo, todo cambia cuando se descubre Cantarell. De pronto, en verdad éramos ricos. Muy ricos.

Y como todos aquellos que heredan una fortuna sin habérsela ganado, nos dedicamos a vivir de ella, a despilfarrarla. Nos acostumbramos a no pagar nuestros gastos, desde fines de los 70, usando al petróleo como complemento de los impuestos. Renta petrolera, le dicen, y sí, vivimos de nuestras rentas durante 30 años, dos generaciones según las medía don Luis González y González.

De la herencia vivió la generación nacida a mediados de los 30, que llegó al poder en medio de la crisis de 1982, y la siguiente, los nacidos antes de 1955, que lo ejercieron hasta el 2006. Todos ellos, gobernantes y gobernados, pudieron vivir sin trabajar. No es que vivieran muy bien, pero trabajaban para pagar apenas la mitad de sus gastos.

Pero todo se acaba, y la herencia se agotó. No es que la vida termine con ello, pero sí cambia, y mucho. Ahora, para vivir igual de mal que las dos generaciones pasadas habrá que trabajar más, ya no se diga para vivir mejor. El IETU, impuesto nuevo, apenas permite cubrir una octava parte de lo que la herencia nos daba. El año próximo, la herencia habrá reducido su rendimiento en una cuarta parte, y será de sólo la mitad dentro de tres años. Es decir que para seguir viviendo igual de mal que hoy tendremos que duplicar el esfuerzo que significa el IETU para el año próximo, y multiplicarlo por cuatro para fines del sexenio. Eso significa el fin de la herencia.

Y como pasa en todas las familias disfuncionales, como la nuestra, en lugar de buscar soluciones, todos se pelean. Se culpan mutuamente del deterioro, de la pérdida, del despilfarro. Y cada quien tiene agravios adicionales, que al sumarse a la disputa del dinero se hacen más agrios, insoportables. Tienen razón todos, porque en el derroche todos participamos: los que subsidiaron al campo improductivo, los que cobran pensiones que nunca financiaron, los que rescataron a una banca irresponsable, los que aprovechan posiciones dominantes en sus mercados, los que fingen enseñar y estudiar en el miserable sistema educativo que tenemos. Todos hemos actuado como lo que fuimos: herederos irresponsables.

Y, como en todas las familias que se destruyen en el pleito por la herencia, la culpa original se encuentra en la manera en que fueron criados. Si la irresponsabilidad se premia, eso es lo que se obtiene. Por eso mi insistencia en criticar a nuestros antecesores, en revisarlos a la luz de lo que realmente hicieron, y no de los cuentos de hadas que nos contaron. Lo diré una vez más, y las que sean necesarias, México ha sido un fracaso, y lo ha sido como resultado de un experimento que fracasó. El régimen de la Revolución se construyó sobre la base de una población siempre infantil, siempre necesitada de guía.

Eso fue lo que nos dejó el régimen: una población hambrienta de líderes, incapaz de decidir, irresponsable. Y en manos de esos irresponsables, Cantarell ha desaparecido. Nos quedamos sin herencia, sin patriarcas, sin dinero. Ahora hay que trabajar para vivir. Mientras más rápido lo entendamos, será mejor.