junio 15, 2008

"Yo no me considero de derechas"

Entrevista: Felipe Calderón Presidente de México
Javier Moreno
El País

Calderón recibe a EL PAÍS en una estancia de El Pardo, en Madrid, donde se ha alojado durante su visita oficial a España. Falta apenas una hora para que comiencen a llegar los invitados a la recepción que el presidente mexicano ofrece a los reyes de España. Y mientras los empleados del palacio deambulan atentos a los últimos detalles, la atmósfera no puede contrastar más crudamente con la realidad que describen las respuestas del presidente mexicano, una realidad -la de la guerra contra el narcotráfico- cuyas cifras provocarían un cataclismo en cualquier democracia europea: unos 4.000 muertos en menos de dos años, centenares de policías asesinados, el Ejército movilizado en amplias zonas del país.

El escaso respeto a los derechos humanos es un correlato indeseable y no menor de esta batalla contra los narcotraficantes. Las violaciones a los derechos humanos nunca han escaseado en la historia de México, pero a medida que el país avanza hacia la modernidad, sus coletazos más burdos resultan cada vez menos tolerables para una sociedad crecientemente global, consciente y harta de este anacronismo, herencia de 71 años de dictadura encubierta del PRI. A ningún observador atento le resulta extraño que los protagonistas de las páginas más recientes (y más escandalosas) de esta historia particular de la infamia resulten ser gobernadores del antiguo partido oficial.

El de Puebla, Mario Marín, a cuyo juicio político se negó la Corte Suprema por seis votos a cuatro, ha galvanizado a los activistas proderechos humanos, intelectuales y a la izquierda en general. Policías judiciales, bajo órdenes de Marín, detuvieron ilegalmente en otro Estado (Quintana Roo) a la periodista Lydia Cacho, que en un libro estremecedor había denunciado una red de pornografía y abusos sexuales a menores; la trasladaron a Puebla, donde fue amenazada de muerte y torturada psicológicamente hasta su liberación bajo fianza. La Corte Suprema no encontró motivos suficientes en noviembre pasado para perseguir al gobernador, ni hizo mención en su dictamen a los abusos sexuales a menores, pese a que la comisión investigadora del propio tribunal recogió varios testimonios de víctimas, niñas de 15 años.

El día a día más truculento de México, sin embargo, se escribe con el parte de la guerra a los carteles de la droga en la que se embarcó el entonces recién estrenado presidente, hace ahora 18 meses.


Pregunta. ¿Tenía idea entonces de la magnitud que iba a adquirir el problema?

Respuesta. Cuando llegué a la presidencia, su alcance era ya insostenible. Llegué al quirófano sabiendo que el paciente tenía una dolencia muy grave; pero al abrirlo nos dimos cuenta de que estaba invadido por muchas partes, y había que sanarlo a como diera lugar.

P. ¿Está o ha estado en juego la seguridad del Estado?

R. Si el Estado se define, entre otras cosas, como quien tiene el monopolio de la fuerza, de la ley, incluso la capacidad de recaudación, el crimen organizado empezó a oponer su propia fuerza a la fuerza del Estado, a oponer su propia ley a la ley del Estado, e incluso a recaudar contra la recaudación [oficial].

P. Usted ha asegurado que en México se han llegado a dar situaciones peores que en Colombia, que es un país en el que el Estado prácticamente dejó de existir en amplias zonas durante cierto tiempo.

R. No necesariamente peores. Estamos actuando a tiempo precisamente para evitar una descomposición y una pérdida de dominio territorial como los que llegó a sufrir Colombia en los noventa. Es algo que evitamos en México con los operativos conjuntos: el Ejército, las Fuerzas Armadas, la Marina y la policía para tomar pleno control territorial donde estaba resquebrajado.

P. Declarar una guerra tiene un problema de léxico: se gana o se pierde. ¿México está ganando la suya?

R. México tiene la estrategia correcta y ganará, por supuesto, esta guerra.

P. La estarán ganando, pero ya hay 450 soldados o policías muertos desde que empezó; sólo en la última semana de mayo han sido asesinados cuatro altos cargos policiales, entre ellos el responsable de la policía federal. Son cifras preocupantes.

R. Sí, son preocupantes. Pero advertí desde el principio de mi mandato a todos los mexicanos que ésta sería una batalla larga. Es un problema que se fue acumulando, anidando, tolerando, durante años, quizá décadas, y que tendría, por desgracia, el costo de pérdida de vidas humanas, como desafortunadamente las hemos tenido. Y el hecho de que hayan perdido la vida policías federales, soldados, policías municipales, es precisamente porque estamos enfrentando el problema; no lo estamos eludiendo, como pudo haber ocurrido en el pasado.

P. Para ganar necesita a Estados Unidos. Bush pactó con usted un plan [la iniciativa Mérida] cuya primera entrega se elevaba a 500 millones de dólares; la Cámara de Representantes lo rebajó a 400 millones; luego el Senado la dejó en 350, y ambos, Cámara y Senado, le añadieron condiciones que México debe cumplir, especialmente de respeto a los derechos humanos. ¿Le parece correcto?

R. Ha habido un proceso largo y complejo en el Congreso de Estados Unidos, pero parto del principio: la exigencia de México es que éste es un problema común que de hecho tiene su origen en el consumo del mercado más grande de droga, que es el de Estados Unidos, y que, en consecuencia, tiene una responsabilidad compartida y tiene que ser enfrentado de manera conjunta. Yo le voy a decir que en algunos borradores en la Cámara, y particularmente en el Senado, se habían introducido condiciones o elementos que eran inaceptables. Pero ahora, el lunes mismo de esta semana, se aprobó un documento en términos mucho más aceptables. Espero que se sostenga.

P. Miembros de su equipo han sugerido que México no estaba dispuesto a aceptar según qué condiciones.

R. Así es.

P. ¿Pero ahora sí cree que puede aceptarse?

R. Sí, si se sostiene el documento que fue aprobado esta misma semana en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

P. Por su parte, su Gobierno se ha comprometido a aportar 7.000 millones en los próximos años: ése es un dinero que le deben aprobar los diputados.

R. Es lo que ya estamos gastando en seguridad.

P. Pero los presupuestos tendrán que aprobarse cada año. El líder de los diputados del PRI, Emilio Gamboa Patrón, ya ha mostrado sus reticencias. ¿Está usted en condiciones de asegurar que ese dinero saldrá aprobado en los presupuestos?

R. Lo que ocurre es que está ya previsto en los presupuestos y seguiremos escalando, independientemente de la iniciativa Mérida , porque necesitamos tener más recursos para la seguridad pública.

P. ¿Puede explicar si hay relación alguna entre la falta de mayoría de su Gobierno, es decir, la necesidad de alcanzar acuerdos con otros partidos, básicamente con el PRI

[cuyos diputados lidera precisamente Gamboa Patrón] y la impunidad con que parecen actuar algunos gobernadores de este partido?

R. Hemos hecho un esfuerzo enorme de diálogo y de consenso, y hemos llegado a acuerdos con todas las fuerzas políticas, y con el PRI, ciertamente, pero no sólo con el PRI. Pero aquí voy a ser muy franco: primero, el PAN tiene una mayoría relativa bastante fuerte; contar con más del 40% de los parlamentarios no es trivial.

P. Me refiero a la mayoría absoluta que no tiene...

R. ... mayoría absoluta no la tenemos, pero hemos podido transitar a través de acuerdos. Sí busco el acuerdo y busco la coincidencia a favor del interés nacional; pero siendo específico en la respuesta para su pregunta, no negocio la impunidad de nadie a cambio de gobernar, y mi Gobierno, en el caso de los gobernadores...

P. ... yo diría que los gobernadores de Oaxaca y Puebla han sido los más...

R. ... en todos. En el caso de Puebla, nosotros estuvimos atentos al fallo de la Corte Suprema; y siempre lo dije, antes del fallo y después, que íbamos a acatar la resolución de los ministros del pleno. Y por otra parte, no obstante, el fallo de la Corte, la Procuraduría General de la República a mi cargo siguió las investigaciones y pidió ante un juez la consignación y la prisión, la orden de aprehensión para los [policías] judiciales involucrados. Independientemente de la Corte, nosotros seguimos persiguiendo lo que consideramos que es un caso criminal.

P. Pero desde su moral o ética personal, ¿está usted satisfecho con la resolución de la Corte Suprema en el caso de Lydia Cacho?

R. La consideración de mi Gobierno y de la Procuraduría General de la República es que hay la presencia constitutiva de delitos, y los estamos persiguiendo. Por desgracia, no hemos contado con el respaldo del juez ante quien hemos incoado la causa, pero seguiremos trabajando hasta el límite de los recursos legales del Gobierno federal para exigir justicia. En el caso de Lydia, a quien aprecio personalmente, y en todos los casos que se planteen ante la justicia federal.

P. Pemex entrega al Estado aproximadamente el 62% de sus ingresos totales. ¿Cree usted que una empresa así está en condiciones de asegurar su propio futuro? De hecho, tanto las reservas como la producción de petróleo están cayendo de forma estrepitosa.

R. Con las reformas que he propuesto al Congreso precisamente pretendo fortalecer Pemex desde diversos ámbitos: autonomía financiera y de gestión; transparencia, y consejeros independientes; y ojalá pueda ser aprobada por el Congreso.

P. ¿Cree usted de verdad que con esa reforma Pemex estará en condiciones de evitar situaciones absurdas como, por ejemplo, que el 25% de la gasolina que se consume en México, un gran productor, provenga de Estados Unidos?

R. El 40% de gasolina que consume México proviene del extranjero: España, India, Estados Unidos...; es absurdo. ¿Qué es lo que estoy proponiendo? En lugar de que Pemex tenga que desviar 10.000 millones de dólares, que es lo que cuesta una refinería, del corazón de su negocio, que es producir petróleo y gas, que pueda contratar una empresa que construya la refinería y la opere para Pemex y Pemex simplemente le pagaría el servicio de refinación. Podríamos procesar el crudo maya, que es un crudo muy pesado, difícil de procesar, garantizaríamos el abasto nacional, produciríamos combustibles más limpios, crearíamos más empleo en México y fortaleceríamos la financiación de Pemex. Entonces la respuesta categórica es sí.

P. ¿Y está igual de seguro de que el Congreso le va a aprobar esa reforma? Lo digo porque algo está fallando en la discusión. De hecho, usted ha declarado alguna vez, y cito: "Si la lógica imperara, la reforma ya habría sido aprobada hace tiempo". Tal vez ahí está funcionando alguna otra lógica.

R. En política concurren muchos elementos, entre otros la política misma: la política en este sentido, que es la disputa, la búsqueda por espacio y poder entre quienes toman decisiones en el Congreso.

P. En cualquier caso, Pemex parece formar parte de un cierto doble discurso en México en general, pero también suyo en particular: usted, por una parte, acusa a Estados Unidos de ir en contra de la apertura creciente del mundo actual al erigir un muro en la frontera, pero México mantiene cerrados o con fuertes trabas a las empresas extranjeras unos sectores -energía, petróleo, pero también medios de comunicación o telecomunicaciones- que asimismo suponen mantener una cierta cultura nacionalista y proteccionista en un mundo que efectivamente está cada vez más abierto. ¿No supone eso una contradicción, un doble discurso?

R. No, porque yo estoy en favor de la apertura y de la competencia. La verdad es que a mí no me parece una contradicción. Al contrario: busco que México sea una economía competitiva, generadora de empleo y soy alguien que impulsa decididamente la competencia y la inversión.

P. Barack Obama amenaza con suspender el TLC para exigir más protección a los trabajadores y al medio ambiente en México si gana las elecciones. ¿Le preocupa esta deriva proteccionista de Estados Unidos?

R. Sí. El neoproteccionismo que impera en los discursos, por lo menos de la política norteamericana, es una seria amenaza, no sólo para países como México, que una buena actividad de nuestra economía depende del comercio con Estados Unidos, sino que es una seria amenaza para Estados Unidos mismo

P. La política en América Latina parece gravitar entre dos polos: por una parte una socialdemocracia, digamos que con visión de mercado, representada por Chile o Brasil, frente a una izquierda nacionalista y autoritaria, de regreso al pasado, representada por Venezuela. En ese mapa, ¿dónde y cómo encaja México y su actual Gobierno del PAN [conservador]?

R. Precisamente lo que yo insistí ayer

[por el miércoles, en un discurso pronunciado] en las Cortes [españolas] fue que el dilema de América Latina no es tanto entre izquierda o derecha, porque efectivamente, hay gobiernos teóricamente de izquierda que toman medidas moldeadas a favor del mercado y la inversión, como pueden ser Chile o Brasil, y hay gobiernos que teóricamente son de derechas, que toman medidas de un fuerte compromiso social, como puede ser el propio Gobierno de Uribe o de El Salvador. Yo no me considero un político de derechas. Alguna vez, en alguna entrevista que tuve la fortuna de tener con EL PAÍS hace más de una década, ya me asumí como un político de centro.

P. Alguna vez ha declarado incluso que iba a superar a Andrés Manuel López Obrador por la izquierda.

R. Efectivamente, lo estamos haciendo, porque tenemos una política social muy sólida y sin precedentes: por ejemplo, el seguro médico para una nueva generación, que impulsé, significa que todo niño mexicano tenga garantizado un seguro médico para ellos y su familia de por vida. México tendrá cobertura universal de salud. Y eso no es una bandera de izquierdas, es simplemente una responsabilidad humana y social a la cual siempre me he sentido comprometido.

P. Ese proyecto suyo como presidente, ¿no le supone ningún conflicto con su partido, que históricamente ha sido muy conservador, de fuerte raigambre católica y contrario por instinto a muchos derechos ya asentados o que comienzan a asentarse en Occidente, como el aborto, los anticonceptivos o el matrimonio homosexual?

R. Concretamente, refiriéndome al tema social, siempre he tenido un sólido compromiso con la justicia, desde siempre, y ahora como presidente lo estoy llevando a plenitud. Pero vuelvo a mi tema: el dilema que he planteado en las Cortes, en América Latina, no es entonces entre izquierda o derecha, la disputa es entre pasado y futuro, entre el pasado en términos económicos, con economías cerradas, centralizadas, o bien con mercado, competencia e inversión. El pasado en términos políticos son autoritarismos o personalismos, o el futuro, que es democracia y respeto a los derechos humanos.

P. ¿Cómo ve las elecciones legislativas del año que viene?

R. Competidas. Los resultados hablan de las estrategias, ¿no? El PRD se ha desplomado en las preferencias electorales en todo el país.

P. ¿Y cree que el PAN tiene posibilidades de lograr la mayoría?

R. Hay posibilidades, pero eso le toca elegir a los electores. Pase lo que pase, seguiré siendo un presidente que convoque al diálogo y seguiré impulsando cambios para México, reformas que ni siquiera se habían intentado en más de una década.

Retorno de la agricultura

Jean Meyer
Profesor investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

En una época no tan remota, los niños franceses repetían en la escuela primaria el famoso dicho del ministro de Enrique IV: “Tierras de labor y pastizales son las ubres de Francia”. Hasta la fecha Francia sigue siendo una gran potencia agrícola, pero sus agricultores se las vieron negras en el último medio siglo, condenados a modernizarse, castigados por los bancos prestamistas y por los precios bajos del mercado mundial.

De repente todo cambia y la prensa mundial multiplica los encabezados del estilo “la revancha de la agricultura”, “la agricultura, riqueza de las naciones”, “urge la revolución agraria”, y, título más original y menos frecuente “la muralla de la agricultura familiar”, algo que le hubiera dado gusto a Luis González, autor de Pueblo en vilo. Microhistoria de San José de Gracia, un espléndido libro de historia de México en una nuez, a la vez que un manifiesto a favor de la pequeña agroganadería abierta al progreso.

Durante siglos la agricultura fue la preocupación de todos los gobiernos, puesto que de ella dependía no sólo la fortuna del Estado, sino la existencia misma de la población. Todavía en 1921-1922, un Lenin partidario de la industrialización, frenaba a sus colegas bolcheviques con estas palabras: “Hoy los campesinos se mueren de hambre; mañana nosotros en las ciudades nos moriremos de hambre”; por eso adoptó la NEP y permitió un (breve) renacimiento de la agricultura rusa. Con la revolución industrial, el desarrollo acelerado del siglo XX y la urbanización tan masiva como reciente de nuestras sociedades, nos olvidamos del campo y de sus habitantes: con unos pocos agricultores, muchas máquinas y tecnología, sobrarán siempre alimentos y alimentos baratos. Hasta que reventó la reata.

El olvido, para no decir el desprecio al campo, es mundial. ¿Saben ustedes que 75% de los pobres del mundo viven en zonas rurales y que la agricultura recibe 4% de las inversiones públicas y 4% de la ayuda al desarrollo? Ciertamente el recalentamiento del planeta, el crecimiento de la población, la salida de la pobreza de cientos de millones de hombres en Asia (comen más y mejor), el alza fulgurante del petróleo, sin contar las clásicas especulaciones, contribuyen a la crisis alimenticia actual (la ONU, la FAO nos prometen que durará por lo menos 10 años), pero el olvido mencionado pesa otro tanto, si no es que más.

Y ahora descubrimos —no todos, basta ver el tiempo que le dedican a parlotear alrededor de Pemex y el cero tiempo que le otorgan a nuestra agricultura— que la agricultura es un sector estratégico, vital, primordial. Las políticas de desarrollo, empezando por la nuestra, se olvidaron alegremente de la agricultura; entre 1992 y 2008 la Unión Europea obligó a sus agricultores a dejar de trabajar 10% de sus tierras de labor; no veía más problema que el de los excedentes y sacrificó el sector agrícola a la industria y a los servicios. ¡Lo que se invirtió y se sigue invirtiendo en todo el mundo en el sector turístico, en hoteles y terrenos de golf! México no canta mal las rancheras y está mal preparado a la nueva revolución agrícola que necesitamos, tanto para salvar el medio ambiente como para sustentar nuestra población y su economía. Sin embargo México, como el resto del mundo, debe lograr la revolución agrícola del siglo XXI.

El reto es mayúsculo en un país que por un lado ha olvidado la agricultura tradicional y por el otro se niega a ciertas innovaciones en el campo. Los economistas están de acuerdo: la agricultura tiene, de nuevo, por fin, un porvenir pero aquél pasa tanto por la rehabilitación de cierta y sabia agricultura tradicional como por la adopción de prácticas modernas: la transformación de los productos necesita un acercamiento con la industria, puesto que hoy en día, en México, por falta de infraestructuras, se pierde 20% de las cosechas. Además somos importadores de tanta agrotecnología que es un desastre. Nos faltan las redes de productores, de cooperativas de producción, consumo y venta, falta el apoyo público y privado, falta el dinero que desdeñaba el campo. Los transgénicos ofrecen soluciones y grandes países como China, India, Brasil y Argentina los han adoptado, mientras que México y Francia los rechazan absolutamente, con una pasión (y un miedo) más religiosa que científica.

El pleito sobre los OGM, esos organismos genéticamente modificados, no es político como lo pretende cierta izquierda, la lucha contra ellos no es la lucha contra el imperialismo; en las últimas semanas, en Francia, hubo una mayoría en el Parlamento, mayoría compuesta por diputados de derecha y de izquierda, para prohibir los OGM. Años antes, el gobierno socialista de L. Jospin los había autorizado. En la España gobernada por los socialistas, 20% del maíz es ya transgénico. Siete países de la UE han prohibido los cultivos modificados genéticamente, sin que su decisión se pueda atribuir a una preferencia política.

Se trata finalmente de dos filosofías, dos concepciones de la relación entre el hombre y la naturaleza y queda claro que ser de izquierda no implica ser anti-OGM. La primera concepción, la que rechaza lo transgénico, ve la naturaleza como un patrimonio por conservar sin manipulación. La segunda dice que desde la primera “revolución verde”, la de la prehistoria cuando el hombre “inventa” la agricultura y la ganadería, no hemos dejado de manipular la naturaleza. Creo que las dos concepciones son válidas y que necesitamos unirlas en una síntesis. Se necesita una verdadera discusión sobre el tema de la misma manera que en lugar de perder tiempo alrededor de Pemex urge debatir del tema nuclear.

Nuestro ADN llegó de las estrellas

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

Que estamos compuestos de materia formada en estrellas lo sabemos por la cosmología hace decenios: el carbono, hierro, calcio y otros elementos de nuestros cuerpos, sólo pudieron formarse por fusión de átomos de peso medio en el interior de estrellas que, al concluir su ciclo, explotaron y lanzaron al espacio ese polvo. Luego esas nubes, y el hidrógeno primitivo interestelar, se condensaron, por gravitación, en el Sol y los planetas.

La novedad publicada este 15 de junio por científicos de Europa y Estados Unidos es que las partes más antiguas de nuestro material genético, el ADN, contienen elementos encontrados también en meteoritos de origen extraterrestre. En Earth and Planetary Science Letters presentan evidencia de que precursores del ADN y ARN llegaron de las estrellas.

Zita Martins, del Imperial College London dice: “Creemos que la vida primitiva pudo haber adoptado nucleobases [los elementos del ADN] de fragmentos meteoríticos para emplearlos en la codificación genética que los capacita a transmitir sus rasgos exitosos a las generaciones siguientes”. El equipo encontró esas moléculas en el meteorito Murchinson, caído en Australia en 1969. Cuando la vida comenzaba a surgir, hace cuatro mil 500 millones de años, la Tierra era bombardeada por meteoritos similares.

Mark Sephton, también del equipo, añade: “Como los meteoritos representan los materiales sobrantes de la formación del sistema solar, los componentes clave para la vida –incluso las nucleobases— pudieron esparcirse por el cosmos”. Contacto: Colin Smith, cd.smtih@imperial.ac.uk

Un telescopio tendrá el diámetro terrestre

Una red de telescopios en Norte y Sudamérica, Europa y África, a la que se acaba de unir el enorme radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, al observar las mismas regiones celestes crea un solo telescopio de unos 11 mil kilómetros: casi el diámetro de la Tierra. Una nota de Lauren Gold, de la Universidad de Cornell, la institución encargada de Arecibo, ofrece la noticia a los medios.

Los telescopios enlazados son miembros del proyecto EXPReS que el pasado 22 de mayo realizó una demostración con su e-VLBI (electronic Very Long Baseline Interferometry). “El VLBI emplea múltiples radio telescopios que observan simultáneamente la misma región del cielo, con lo que crean un instrumento gigante tan grande como la separación de sus discos”. Los radio telescopios captan señales por medio de discos semejantes a las antenas parabólicas alguna vez de moda en nuestras azoteas. El disco de Arecibo es tan enorme que se apoya en el cráter de un volcán apagado.

Unas palabras al respecto: los telescopios ópticos captan luz en el registro visible para nuestro ojo. Otros revisan longitudes de onda como el infrarrojo, el ultravioleta y los rayos X, que no vemos. Pero eso que llamamos “luz” o radiación electromagnética puede alcanzar longitudes de onda enormes, en el orden de los centímetros, metros o kilómetros. La llamamos radio.

Las ondas de radio procedentes de estrellas puedan atravesar nubes de gas y polvo que impiden la observación con telescopios ópticos. También cruzan sin mayor distorsión la atmósfera terrestre, que es la principal barrera para la astronomía óptica: si a ojo desnudo vemos cintilar las estrellas a causa de los movimientos del aire en la atmósfera, imaginemos lo que ocurre a la precisión de un gran telescopio.

El Very Large Array, conjunto de 27 radio telescopios con antenas de 25 metros, en Nuevo México, equivale a una antena con 47 kilómetros de diámetro: es el límite en telescopios conectados por cables. Sin cables y sincronizados en una computadora por medio de relojes atómicos, no hay límite para el tamaño de la red. El Very Long Baseline Array (VLBA), la red de radio telescopios que se extiende entre Nueva Inglaterra, en la costa atlántica de Estados Unidos, hasta Hawaii, crea un radio telescopio de ocho mil kilómetros de diámetro.

Con principios similares se diseñó el VLBI, la red mundial más grande posible porque es el diámetro de todo nuestro planeta. Radio telescopios sincronizados en la Luna y Marte nos darán antenas en el orden de los centenares de miles y los millones de kilómetros de diámetro.

Los resultados obtenidos a fines de mayo, dice Huib Jan van Langevelde, director del JIVE (Joint Institute for VLBI in Europe), “muestran no sólo que los telescopios del futuro pueden construirse en colaboración mundial, sino que también se pueden operar como verdaderos instrumentos globales”. Los astrónomos reciben ya datos del cosmos con una radio antena de tamaño planetario… por lo pronto.

Muy mala noticia para los enemigos de la globalización: cuatro continentes se enlazan para operar un telescopio que extiende su diámetro por todo el globo terrestre. Ya irán a gritar consignas y sabotear la próxima conferencia de astrónomos. Y como les darán de palos, se quejarán ante sus respectivos vigilantes de los Derechos Humanos, que de eso viven y viven muy bien.

Las afores forestales, un seguro ecológico

Luis Manuel Guerra
quimicoguerra@quimicoguerra.com
La Crónica de Hoy

Las plantaciones forestales comerciales representan fuente de riqueza y bienestar para sus dueños. Es el caso de Finlandia, Noruega y Suecia, que se han convertido en verdaderas potencias forestales, generando divisas para su sociedad y un incremento importante en el área cubierta con árboles de sus respectivas naciones.

Dentro de este mundo turbulento que a veces nos parece que va sin rumbo en lo económico y en lo social, y con grandes peligros en lo ecológico, surgen de pronto ideas e iniciativas que nos hacen recobrar la esperanza en el futuro de la sociedad humana.

Recientemente entré en contacto con una de esas ideas que lo reconfortan a uno y dan aliento para seguir adelante en esta lucha por la preservación de la vida.

Se trata de una propuesta genial, y que es la de establecer sistemas de seguro para el retiro, basados en la plantación de árboles de maderas finas.

Resulta que los datos recabados de la industria forestal de los últimos treinta años, revelan que el rendimiento de una inversión en árboles maderables es de 13.5% al año, lo que es más que cualquier Afore actualmente ofrecida en México.

En otras palabras, quien hubiera invertido 10 mil dólares a fines de los años 70, hoy tendría 500 mil dólares, que es una cantidad razonable para que una pareja de adultos mayores pueda cubrir sus necesidades económicas básicas y ser independientes.

Pues resulta que tomando este hecho como punto de partida, un grupo de personas sensibles y preocupadas por la situación ambiental de México y el mundo, encabezadas por un italiano que vino como minero a nuestro país, se enamoró de él y de una mexicana lindísima, formaron una sociedad con el propósito de establecer plantaciones forestales comerciales en las que ciudadanos comunes y corrientes pudieran invertir a largo plazo para obtener un capitalito para su vejez.

Los primeros integrantes de esta sociedad ya tienen una experiencia en reforestación muy amplia, habiendo plantado entre ellos más de 14 millones de árboles en México.

Lo que más me llamó la atención de este proyecto, sin embargo, es el concepto de garantizar, como si se tratara de fondos de inversión, que las plantaciones estén aseguradas a través de dos mecanismos en donde yace la originalidad de este proyecto: al mismo tiempo que se lleva a cabo una plantación forestal en un sitio apropiado, se desarrolla otra en otro sitio con la misma área, cantidad y especie de árbol.

Se hace una “plantación espejo”, con el objeto de que si por fuerza mayor, como pueden ser incendios, plagas, huracanes, se perdiera la plantación original, existe otra igual para respaldar el dinero del inversionista.

El otro mecanismo es que ambas plantaciones se aseguran con una empresa de seguros normal. Estas dos maneras de asegurar la inversión proporcionan una gran confianza en este sistema.

Un elemento del proyecto que es alentador, es el hecho de que se emplea tecnología de punta en estas plantaciones, asegurando rendimientos que hacen todavía más atractiva la inversión: las semillas empleadas son seleccionadas de árboles élite, los llamados “semilleros”, que tienen las características genéticas mejores para dar árboles fuertes y sanos.

Al plantar los arbolitos se les agregan unos microorganismos necesarios para el buen desarrollo de las raíces, y que se llaman micorrizas, que son unos hongos microscópicos benéficos para el árbol, que le facilitan el enraizamiento temprano.

Esto deriva en un alto porcentaje de sobrevivencia, muy cercano al 100%, un mayor desarrollo, reduciendo su ciclo de producción y cosecha, y teniendo así mejores resultados económicos. Se utilizan además exclusivamente productos biológico-orgánicos durante todo el periodo de desarrollo de los árboles.

Todos los insecticidas, fertilizantes y fungicidas empleados son de origen natural, de tal manera que la plantación resultante es orgánica y, por lo tanto, puede ser certificada para la exportación de la madera a Europa, Asia y Norteamérica.

Las plantaciones forestales comerciales han representado fuente de riqueza y bienestar para los dueños de las mismas. Es el caso de Finlandia, Noruega y Suecia, que se han convertido en verdaderas potencias forestales, generando divisas para su sociedad y un incremento importante en el área cubierta con árboles de sus respectivas naciones.

Se dice que en estos países su frontera forestal crece año tras año. Cuando se cosecha un árbol, ya hay plantados por lo menos veinte sustitutos que van creciendo para reponer el que se comercializó. A diferencia de Escandinavia, nosotros en México tenemos la enorme ventaja competitiva de poder cultivar maderas preciosas, como la caoba, el chechén o la teka, que tienen un valor comercial mucho más alto que los pinos nórdicos.

Nuestros árboles crecen, además, más rápido que en latitudes cercanas al Círculo Polar Ártico, lo cual tiene también su atractivo desde el punto de vista de la inversión.

Un árbol maduro produce un metro y medio cúbico de madera en rollo, y esa es la unidad económica que se le garantiza al inversionista: al cabo de veinte años, si uno invirtió en un árbol, tiene derecho a ese metro y medio cúbico de madera o su valor equivalente de mercado en el momento de la cosecha.

Esto queda garantizado a través de un Contrato Verde que recibe el inversionista y que es un documento legal, vinculante, que le da certeza al que coloca su dinero en este sistema, que además de ser un seguro atractivo para la vejez, contribuye a disminuir el calentamiento global, proporciona servicios ambientales a los mexicanos, ya que se hace una inversión en una fábrica de agua, que además promueve la creación de corredores biológicos, protegiendo la biodiversidad.

Pues déjeme decirle, querida, querido lector, que esa maravillosa pareja que tengo, que se llama Sandra, y yo, ya adquirimos cada uno 50 árboles para nuestra segunda juventud. Esperamos ir invirtiendo en 50 árboles más cada año.

Consulte la página de esta Afore Forestal en www.sifoeco.com.mx

Verá que es una idea genial. La primera plantación ya existe físicamente en Escárcega, Campeche, con 100 hectáreas, pero estos empresarios ecológicos tienen planes para llegar a ¡cien mil hectáreas! Cien mil hectáreas de seguridad económica para muchos otros mexicanos humanos, y de seguridad biológica para otros muchos mexicanos no humanos.

Te invito a ver hoy el programa Vida Verde que hago junto con Sandra en el Canal 412 de cable a las 11:30.

Obama vs. McCain: ¿Qué dicen los números?

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Excélsior

El paisaje electoral de Estados Unidos ha sido relativamente estable desde principios de los años 90.

Casi tres cuartas partes de los estados de ese país bipartidista no han cambiado su preferencia electoral en varias votaciones presidenciales.

Por ejemplo, Texas ha sufragado siempre por el candidato republicano a la Casa Blanca desde 1980, y Nueva York y California lo han hecho sin falta por el aspirante demócrata desde 1988 y 1992, respectivamente.

Los 36 estados en cuestión (más el Distrito de Columbia) suman 372 de los 538 votos electorales (69%) en el sistema de colegio electoral por el que se elige cada cuatro años al presidente de Estados Unidos.

Por supuesto, esas tendencias pueden cambiar, como lo han hecho en el pasado, pero las cifras de elecciones recientes muestran que los porcentajes de victoria para uno u otro partido se han conservado o se han incrementado en la mayoría de esos 36 estados en el periodo citado.

Por eso, los especialistas creen que los estados de afinidad demócrata (como California, Illinois, Nueva York y Massachusetts) votarán por el senador Barack Obama en la elección presidencial de noviembre entrante, mientras que los de afinidad republicana (como Texas, Carolina del Norte, Arizona y Georgia) lo harán por el senador John McCain.

Si esto se cumple, el número de votos electorales en disputa será en realidad de sólo 166 y no de 538, pues 48 de los 50 estados del país le otorgan todos sus votos electorales al candidato que gana la mayoría de los sufragios, independientemente de la ventaja que obtenga (sólo en Maine y Nebraska se entregan al ganador por cada distrito).

Asimismo, el número de estados en juego no será de 50 (más el Distrito de Columbia) sino de solamente 14.

En esos estados se dará la verdadera contienda y es conveniente que los interesados en la política estadunidense no los pierdan de vista.

En elecciones pasadas ha sucedido lo mismo: en 2000, Florida se decidió por un puñado de votos a favor de George W. Bush, lo que originó una disputa judicial y finalmente le dio a éste el triunfo en la elección presidencial; en 2004, el estado clave fue Ohio, ganado por Bush con 2% de diferencia y cuyos 20 votos electorales le dieron la victoria sobre el demócrata John Kerry.

También se afirma que la preferencia del electorado hispano permitió al actual mandatario estadunidense llevarse estados como Nuevo México, Colorado y Nevada, que le sumaron votos electorales a su cuenta de 286 (se requieren 270 para convertirse en presidente).

Este año, cuando la elección tenga una serie de ingredientes jamás vista en la historia política de Estados Unidos, podrían ser más de uno los estados clave para ganar.

De entrada, decía, hay 14 estados cuyos votantes podrían irse hacia un lado o el otro, dependiendo de las circunstancias.

Para complicar más las cosas, siete de ellos votaron por el candidato demócrata en 2004 (Pennsylvania, Washington, Michigan, Wisconsin, Minnesota, Oregon y New Hampshire, por orden de peso), mientras que la otra mitad lo hizo por el republicano (Florida, Ohio, Virginia, Colorado, Iowa, Nevada y Nuevo México, en el mismo orden). En promedio, en esos 14 estados, Bush y Kerry ganaron o perdieron por 3.2% de los votos.

Si los estados sólidos no varían de preferencia electoral, McCain arrancará la contienda con 200 votos electorales (es decir, irá en busca de 70 más para ganar), mientras que Obama lo hará con 172.

Por tanto, el candidato presidencial demócrata estará más urgido de ganar los llamados battleground states (estados en disputa) que su rival.

Los más apetitosos en términos de peso político son Florida, Pennsylvania y Ohio, con 27, 21 y 20 votos electorales en ese orden, aunque no pueden desdeñarse Michigan (17), Virgina (13) y Washington (11).

De esos 14 estados, Obama ganó siete en la contienda interna del Partido Demócrata y su rival, la senadora Hillary Clinton, se llevó el resto (aunque Obama no participó en Michigan y Florida).

En cuanto a McCain, se llevó nueve de los 14 estados, con la misma facilidad con la que arrasó en casi todo el país. Sin embargo, perdió por paliza en Colorado y Minnesota, dos estados que Obama ganó cómodamente y que, en conjunto, representan 19 votos electorales, suficientes para decidir una elección presidencial.

El candidato demócrata también parece muy competitivo en Iowa, Washington, Oregon y Wisconsin, estados que ganó en la interna.

En cambio, Obama podría sufrir en Pennsylvania (21 votos electorales), Ohio (20) y Nuevo México (15), donde el senador mulato perdió con Hillary Clinton, especialmente por la presencia de los votantes demócratas blancos pobres e hispanos, a quienes ha costado trabajo convencer. También son estados donde McCain obtuvo altos porcentajes de victoria en la contienda interna republicana.

En Michigan parecería que un volado decidirá la votación presidencial y sus 17 votos electorales. Ahí perdió McCain y Obama no se apareció por el castigo que el Partido Demócrata impuso al estado debido a que adelantó su elección primaria. Las encuestas publicadas por el diario Detroit Free Press muestran un empate.

En Florida, la ventaja de McCain sobre Obama es pequeña según las encuestas. El estado parece inclinarse hacia el republicano, pero el esfuerzo y el dinero que éste tendrá que dedicar para ganarlo pudieran distraerlo de otras contiendas importantes. McCain sabe que sin Florida no podrá llegar a la Casa Blanca.

Ese es, pues, el panorama numérico de la próxima elección en Estados Unidos. Saque cuentas, pero recuerde que hay otros factores —como la demografía, la economía, Irak, la retórica y la lucha entre el pasado y el futuro— que resultarán determinantes en el resultado final.

'Todo depende, Ginés..." por Paco Calderón

Fox señala a Hugo Chávez como factor de "inseguridad"

eluniversal.com

Bogotá.- El ex presidente mexicano Vicente Fox aseguró que el mandatario venezolano, Hugo Chávez, se convirtió en un factor de "inseguridad" para la región, lo que fue respaldado por el ex jefe de Estado boliviano Jorge Quiroga.

"Descalifico totalmente a Hugo Chávez por la forma en que ha engañado primero a sus ciudadanos y después por sus injerencias en distintos países de la región. En el pecado llevará la penitencia, no tengo la menor duda", expresó Fox, manifestó DPA.

Las afirmaciones del ex presidente mexicano fueron hechas al término del foro internacional "Inseguridad, dolor evitable" que organizó el oficialista Partido Conservador y otras instituciones. El evento se realizó en la capital colombiana.

Por su lado, el ex mandatario boliviano Quiroga afirmó que el proyecto hegemónico de Chávez es el mayor peligro para la democracia en América Latina; al tiempo comentó que es "dueño de los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Paraguay".

"No tengo duda alguna sobre cuál es el peligro más grande para la democracia y la libertad en la historia de América Latina y es el proyecto hemisférico, hegemónico, de don Hugo Chávez, quien tiene ten- táculos en todos los países", puntualizó.

A su vez el ex presidente mexicano invitó a "construir defensas" contra el fenómeno de la demagogia y el populismo en Latinoamérica.

En el foro acaparó la atención la política antiterrorista desarrollada por el presidente colombiano Álvaro Uribe.

Durante ese foro participaron Fox, Quiroga, el ex presidente del Gobierno español José María Aznar (a través de teleconferencia); el ex mandatario de El Salvador Armando Calderón; de Haití, Leslie Manigal; y de Colombia, Belisario Betancur, indicó Efe.

También asistieron los ex primeros ministros de Aruba Hemy Eman, y de Trinidad y Tobago Basdeo Panday.