junio 21, 2008

Irlanda bloquea la integración europea

Sergio Nudelstejer
Pulso Internacional
Excélsior

Contra lo que se esperaba, Irlanda rechazó por una clara mayoría la ratificación en referéndum del Tratado de Lisboa, con lo que complica seriamente la existencia de la Europa de los Veintisiete, cuya pretensión era salvar con este texto el fiasco que supuso el inicial proyecto de Constitución que fue vetado tiempo atrás por Francia y Holanda. Lo mismo ocurrió en 2001 cuando la sociedad irlandesa votó por el no al Tratado de Niza.

Lo que debió haber sido una manifestación festiva del tradicional europeísmo de los irlandeses, se convirtió en una jornada gris dominada por los miedos provocados por la crisis económica internacional, lo que, además, ha hecho que la campaña para el referéndum se haya centrado en dirimir si la nueva configuración europea es tabla de salvación o un lastre para los países que la integran. Lo más probable es que muy pocos de los que votaron hayan leído el Tratado de Lisboa. Muchos de ellos se han creído que el espectacular crecimiento económico que ha tenido su país desde que ingresó en la Unión Europea (UE) ha sido únicamente por sus exclusivos méritos.

Irlanda es uno de los miembros de la UE que más ha progresado económicamente en los últimos años, con crecimientos prolongados muy superiores a la media. Son los temores a la crisis económica y el haber dañado ese bienestar los que explican que el país que ha recibido 55 mil millones de euros en ayudas de la misma UE, desde su ingreso en 1973 y que gracias a ellas se ha convertido en el segundo Estado en renta per cápita de la Unión, pueda plantearse hacer saltar por los aires un Tratado que afecta a 500 millones de europeos.

Sin duda Europa se va a rehacer del no irlandés. Resulta paradójico el que un solo país interrumpa un proceso político que afecta a 27 naciones. No pasará nada irreparable. Se habrá de ofrecer una segunda oportunidad a los irlandeses o bien se seguirá adelante con el proceso en espera de encontrar una fórmula que no inhabilite el Tratado de Lisboa.

Contrariamente a la actitud de Irlanda, el Tratado encontró su aprobación al otro lado del Canal de la Mancha, cuando la Cámara de los Lores aprobó, sin enmiendas, la tercera lectura del tratado, que ha pasado así el cedazo del Parlamento británico, lo que convierte al Reino Unido en el primer país que lo ratifica.

La construcción europea ha avanzado a impulsos, unos jalonados de desencuentros, de tiempos de crisis, si bien no tan lacerante ni persistente como la actual. La Europa de las élites se halla distante en este momento de la Europa real, incapaz de absorber la última y quizás apresurada gran ampliación. Los vehementes entusiasmos hacia la Unión hace tiempo que no se prodigan, como tampoco los liderazgos. Europa debe ser hoy algo más. Quizás ha llegado el momento de reinventar esa Europa hoy timorata y recelosa de sí misma y de los avances y conquistas que durante más de medio siglo han asombrado al mundo y a los propios europeos.

Quien se ha mostrado preocupado ha sido el presidente francés, Nicolas Sarkozy, como si hubiera sido el principal perjudicado por el resultado del referéndum, no porque lo hubiera convocado él, sino que le toca gestionar los escombros en el próximo semestre, el cual se inicia en julio, en el que esperaba exhibir su hiperactividad política y que no ha empezado con muy mal pie.

Lo más probable es que los jefes de Estado y gobierno de la UE en sus próximas reuniones comiencen a programar mecanismos que permitan mantener vivo el compromiso de ratificación parlamentaria del Tratado antes de que concluya el año.

¿Y la inseguridad ciudadana?

Raúl Cremoux
Escritor y periodista
El Universal

Según un estudio de Consulta Mitofsky dirigido por el hábil y puntilloso Roy Campos, uno de cada cinco mexicanos tiene un familiar o conocido que ha sufrido en carne propia un delito.
El 61% entre nosotros tiene un pronunciado temor a ser víctimas de robo a mano armada y 56% a padecer un secuestro. Es el comienzo. El Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad señala que más de 54% de las averiguaciones previas iniciadas se concentra en delitos patrimoniales, robos y secuestros. Los datos de ese instituto revelan que en el país se cometen ¡4 mil 320 delitos al día, lo que equivale a uno cada 22 segundos! Estos datos duros no coinciden con las fuentes gubernamentales que, invariablemente, siempre son más bajas.

Las estadísticas que nos rodean y atemorizan forman parte de otras en que, sin faltar un solo día, nos salpican de sangre con los saldos de la batalla contra los narcos y las encarnizadas peleas entre ellos. Encajuelados, amarrados con cinta canela y tirados a las calles, decapitados y previamente torturados, fusilados y ultimados con tiros de gracia, apuñalados y precipitados a barrancos es el obituario nacional que cotidianamente recorre nuestros ojos y ahoga nuestros sentidos con su tufo. El grotesco espectáculo ya tiene tiempo, tanto que nos hemos acostumbrado a lo que en otras partes una sola de esas carnicerías provoca escándalos y la renuncia de detectives, jefes policiacos y gobernantes.

Nuestro mundo ahora es incierto, muy peligroso y rojo. A cuatro años de la marcha ciudadana contra la inseguridad, calificada por López Obrador como pasarela de los pirruris que fueron a exhibir sus ropas blancas, constatamos que la delincuencia crece sin que veamos barreras y límites a sus desmanes. Cierto, el gobierno se concentra en su lucha contra el narcotráfico, pero ¿y nosotros los que deambulamos por la calle para ir al trabajo, la escuela, la fábrica, el hogar? ¿Quién nos protege?

De ahí la certera intervención del diputado César Camacho en la ceremonia en la que el presidente Calderón firmó el decreto de reforma en materia de justicia penal. ¿Qué tanto servirá? Y es necesario preguntarlo ya que más de 90 mil personas están privadas de su libertad sin sentencia condenatoria. Entre ellos, revela el legislador, 74 mil están tras las rejas por delitos menores a 5 mil pesos; esto incluye a quien se ha robado un litro de leche o una caja de galletas. En su calidad de presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados, Camacho se dirigió a Calderón en términos que expresan lo que muchísimos pensamos: “El sistema de seguridad y justicia penal está agotado y la gente no aguanta más… ahora que la Constitución prevé una nueva serie de herramientas legales, para combatir mejor al crimen, la tarea es fundamentalmente suya, señor Presidente”.

Por supuesto, da al clavo ya que la responsabilidad toral de preservar la seguridad de los individuos y sus bienes es de las autoridades y, en este caso, de la máxima. Nos urge borrar la lista negra en la que coinciden procuradurías de los estados y la General de la República: 94% de los delincuentes no es apresado, y del 6% restante, sus sanciones son mínimas y, tras breve tiempo, es puesto en libertad para continuar su cadena de fechorías.

Las nuevas disposiciones comprometen al poder público en su conjunto y el mayor reto es abatir la impunidad, es decir, promover el cambio de actitud, y promover la disposición de las autoridades y del mundo jurídico para transformarse. ¿Se logrará tal hazaña?

Ebrard-AMLO: ¿inició el parricidio?

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

Se niegan a aceptarlo, se incomodan cuando se les toca el tema y le dan vueltas y explicaciones; pero en los hechos es evidente que Marcelo Ebrard ha iniciado un lento pero claro proceso de toma de distancia de quien fuera su impulsor político para llegar al GDF

Aunque en el discurso formal mantiene su lealtad al tabasqueño y no habrá separación pública, en la ‘real politik’ Marcelo ya está dando pasos propios
Se niegan a aceptarlo, se incomodan cuando se les toca el tema y le dan vueltas y explicaciones; pero en los hechos es evidente que Marcelo Ebrard ha iniciado un lento pero claro proceso de toma de distancia de quien fuera su impulsor político para llegar al GDF.

Andrés Manuel López Obrador se volvió, desde hace tiempo, una figura incómoda para el jefe del Gobierno. Sus acciones radicales, su tendencia a la baja en las encuestas que arrastró al PRD y su obsesión por controlarlo todo y ser el único jefe —“el movimiento soy yo”— hicieron que en el Palacio del Ayuntamiento decidieran ir, poco a poco, cortando el cordón umbilical, y comenzarán a perfilar, ya sola, la figura, el grupo y el proyecto político de Ebrard.

Aunque en el discurso formal mantiene su lealtad y su reconocimiento al tabasqueño y nunca habrá una separación pública y ruidosa, en la real politik Marcelo ya está dando pasos propios y algunos incluso en sentido contrario a los de AMLO.

La primera señal de toma de distancia se dio en las irresueltas elecciones internas del PRD. Si bien apoyó con acciones y programas a Encinas, Ebrard nunca se metió de lleno a la disputa por la dirigencia nacional y centró su estrategia y sus fuerzas en sacar a Alejandra Barrales como dirigente en el DF, y como cabeza de playa de su naciente grupo propio.

“Que se desgarren entre ellos, nosotros a lo nuestro”, llegó a comentar el gobernante capitalino a sus cercanos, en medio de la reyerta por el CEN entre Los Chuchos y lopezobradoristas. Aquello fue el comienzo de un parricidio político en el que el pupilo iniciaba la diferenciación de su tutor. Lo mismo que hizo en su momento Andrés Manuel con Cuauhtémoc Cárdenas, cuando desde el GDF comenzó a crecer su figura y a perfilar su proyecto propio después del 2000, ahora lo hace Marcelo para con el tabasqueño.

Fue en el debate petrolero, en el Senado, donde la ejecución del “parricidio” se hizo evidente. Al lanzar como suya la convocatoria a una consulta popular sobre las reformas a Pemex, Marcelo no sólo arrebató la estafeta del movimiento contra la privatización que AMLO siente de su propiedad, sino que mandó la señal clara e inequívoca de que en su estrategia cabían todos los grupos del PRD.

El primer golpe al patriarca se dio cuando Guadalupe Acosta Naranjo, dirigente interino del PRD y cabeza de Nueva Izquierda —grupo antagónico del lopezobradorismo—, dio su apoyo público a Marcelo y a su consulta. El acercamiento de Los Chuchos al jefe del GDF, con quien mantenían hasta entonces una confrontación, fue el inicio de las nuevas alianzas que busca Ebrard.

El segundo y doloroso golpe para AMLO fue la aparición, esta semana, de Marcelo junto a Cuauhtémoc Cárdenas. El ingeniero avaló públicamente la consulta de Ebrard y contribuyó a que el jefe de Gobierno avanzara en su deslinde.

Así que le podrán llamar como quieran, podrán decir que “no hay ruptura y mucho menos divorcio o separación”; pero en la realidad un Marcelo Ebrard que se acerca a Los Chuchos y a Cárdenas se está alejando de AMLO. Y comenzó el parricidio.

Priístas ofendidos

Antes de la turbulenta salida de Santiago Creel y su asunción como coordinador panista en el Senado, a Gustavo Madero se le oyó varias veces comentar que en esta etapa “las alianzas políticas son determinantes para sacar acuerdos importantes para el presidente Felipe Calderón”. El chihuahuense defendía la cercanía con el PRI como necesaria, aunque, advertía, ésta se diluirá conforme se acerca la elección del 2009.

En esa lógica, pragmática y realista, fue que el nuevo coordinador del PAN en el Senado declaró hace días que esperaba el voto de una parte de los congresistas del PRI a favor de la iniciativa energética de Calderón.

Pero esa expresión no gustó nada en las bancadas del PRI. En la plenaria del grupo priísta en el Senado esta semana se dejó sentir el malestar que provocaron los comentarios de Madero y varios senadores del tricolor se dijeron indignados por sus afirmaciones. Otros, como Heladio Ramírez, incluso urgieron a su coordinador, Manlio Fabio Beltrones, a definir “si hay o no propuesta del PRI para la reforma energética” y si el tema se llevaría a un periodo extraordinario.

La respuesta de Beltrones fue que no existía, ya acabada, una iniciativa priísta, aunque había propuestas y planteamientos que se estaban analizando para definir si se planteaban como iniciativa propia o se incluían en los dictámenes del texto de Calderón.

Entonces, Gustavo Madero ¿está o no en lo cierto? Quizá no lo dijo con mucho tacto, o no utilizó las frases ambiguas y simuladoras que suelen usar los políticos del PRI, pero tampoco mintió al afirmar que espera el voto de algunos priístas a favor de la reforma calderonista, porque el PRI aún no tiene posición propia y consensuada sobre la reforma energética.

NOTAS INDISCRETAS… Cero y van muchas. Una derrota más para el PRD en el Congreso se produjo el martes, en las oficinas del Senado de Donceles 14. Con la propuesta de una alianza para que incluyeran sus temas en la agenda del periodo extraordinario, se reunieron con Manlio Fabio Beltrones los perredistas Carlos Navarrete, Javier González, Pablo Gómez, Juan Guerra y René Arce. Su primera propuesta fue incorporar en la Constitución la consulta, plebiscito y referéndum; pero además pedían su aplicación inmediata para la realización de una consulta nacional sobre la reforma energética. Ya una vez Manlio Fabio había rechazado esa propuesta en la Junta de Coordinación Política cuando el PAN dijo que ellos no iban, pero aún así los perredistas insistieron. La respuesta fue un “no” rotundo del priísta. Desesperados, los perredistas trataron de replantear sus posiciones e intentaron meter como suyos al extraordinario dos dictámenes, el de la llamada “ley anti Diego”, impulsada en la Legislatura anterior por Luisa María Calderón, hermana del Presidente, y una iniciativa de Pablo Gómez para establecer salarios máximos de los servidores públicos, y regular jubilaciones, aguinaldos, gratificaciones, bonos y demás. Pero ante la evidente maniobra de última hora, la respuesta del PRI fue otro “no”. El encuentro entre Manlio y los perredistas duró menos de una hora y el resultado fue que el PRD se quedó sin meter un solo tema a la agenda del extraordinario. Instalados en el juego de todo o nada, los perredistas parece que no aprenden… Dados al cajón. Cierran con escalera. Buena semana.