junio 23, 2008

América Latina ¿santuario para ballenas?

Redacción BBC Mundo


Crear un santuario ballenero en el Atlántico Sur donde la caza de los cetáceos sea prohibida para siempre. Esa es la propuesta con la que llega a la reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) un grupo de países latinoamericanos.

La idea del Grupo de Buenos Aires es que en las aguas que están entre la línea del Ecuador y el paralelo 60 en Antártida sólo se pueda practicar el avistamiento de ballenas con fines turísticos, siempre y cuando se desarrolle bajo criterios de sustentabilidad.

En nombre de conservacionistas de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay, la propuesta será presentada durante la reunión anual de la CBI que debatirá, a partir de este lunes y durante cinco días, una eventual reapertura de la caza comercial de ballenas, algo a lo que el Grupo se opone.

Durante el encuentro, cuya sede es Santiago de Chile, se espera también que la anfitriona, la presidenta Michelle Bachelet, anuncie el establecimiento oficial de una zona protegida en sus aguas territoriales.

¿En contravía?

Pero la posición de estos latinoamericanos será un asunto controvertido, pues -según señala el especialista en temas medioambientales de la BBC, Richard Black- este año hay quienes esperan que empiece a bajar el tono del ya tradicional enfrentamiento entre quienes quieren proteger y quienes quieren cazar.
Hay países de ambos lados de la hasta ahora irreconciliable contienda que han prometido trabajar juntos con espíritu transigente.

Esto, dice Black, es producto de un esfuerzo diplomático de Estados Unidos que durante este último año ha logrado construir algunos puentes, aunque persiste una profunda desconfianza y un desacuerdo profundo sobre si es humano matar ballenas.

Al parecer Japón, el líder del bloque por la caza, y la mayoría de sus opositores presienten que algo pueden ganar con negociaciones.

Las naciones cazadoras obtendrían legitimidad, mientras que el premio para las conservadoras sería menos pesca, el fin de la caza científica y más regulación de la pesca que se realice.

"Todos con los que he hablado sienten que la CBI no puede continuar por el mismo sendero", le dijo a la BBC William Hogarth, comisionado ballenero de EE.UU., y agregó: "no hay duda que la única forma es negociar y, por el bien de las ballenas, tenemos que hacerlo".

Armonía con pérdidas

Pero lo que preocupa profundamente a algunos países y grupos que defienden la moratoria global es que cualquier acuerdo probablemente incluirá el levantamiento parcial de esta.

No obstante, hay otros conservacionistas que han cedido.
"El asunto es ¿aceptamos el statu quo y vemos cómo matan a más de 1.600 ballenas al año o tratamos de encontrar una solución?", explica Sue Lieberman, director del programa global de especies del Fondo Mundial para la Naturaleza Internacional (WWF, por sus siglas en inglés).

"No nos gusta nada la caza comercial de ballenas pero si se lograra un acuerdo para que se reduzca, sería errado no considerar al menos la propuesta".

Otros piensan que si se llega a un acuerdo sobre este tema, la CBI podrá ocuparse de otros asuntos que afectan a los cetáceos, como el problema de las ballenas del Atlántico Norte, de las que quedan apenas 300 debido a la cacería pero que ahora corren más peligro de morir al ser golpeadas por barcos.

Así que los latinoamericanos tendrán que decidir si insisten en su idea de crear santuarios y arriesgan la frágil paz que se ha forjado o ceden en nombre de la armonía.

¿Usted qué opina? ¿Cuál sería la mejor solución: la creación de un santuario o la negociación con los cazadores de ballenas?

¡Participe! Mande su opinión utilizando el formulario que ve a la derecha.

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Éstos son algunos de los comentarios recibidos. Los textos responden a las preguntas planteadas en el foro y son reproducidos sin correcciones de ortografía o de sintaxis. La BBC cuida que los comentarios no ofendan la dignidad de las personas y que no sean difamatorios. Las opiniones vertidas no reflejan el punto de vista de la BBC.

Esto es un abuso, que prohiban rotundamente la caza de ballenas
Pamela, Santiago, Rep. Dom.

yo creo que se debe prohibir completamente la caza de las ballenas, nada de crear zonas especiales, simple, a los que les gusta la carne de ballena que coman otras carnes. nadie se va ha morir si deja de comer carne de estos animales, asi como de los delfines. El mundo se debe oponer rotundamente a la caza. Coman otra cosa.
GERARDO MR, Lima, Perú

El mar debe ser de por si mismo un santuario, no podemos seguir abusando de la naturaleza, hay que eliminar definitivamente la caza de ballenas y de todos los cetáceos, ese debe ser nuestro legado, nuestros hijos y todas las generaciones por venir, ellos tienen derecho a ver estas maravillas de la naturaleza en su hábitat natural, no solo en los libros ni foticos en la red. Es increíble que quienes se dedican a este deshonroso oficio de matar ballenas no puedan conseguir otra actividad para sobrevivir es realmente inconcebible, ese oficio es lo más deshonroso para la raza humana como lo es hoy en día pensar en la esclavitud o la inquisición.
Omar Monroy, Santo Domingo, República Dominicana

Este es un tema que a todos nos compete cuando de la naturaleza se trata, porque nos afecta a todos, asi que se deberian crear leyes mas estrictas y que sean de cumplimiento obligatorio para todos los paises y crear un organismo internacional que sancione cuando un gobierno la infrinja
Aurora, San Salvador, El Salvador

NO ESTOY DE ACUERO EN LA CAZA DE BALLENAS
BEATRIZ CABANAS, CORDOBA CAPITAL, ARGENTINA

Estoy en contra de la caza de ballenas. Los países que lo hacen deberían cazarlas en sus aguas jurisdiccionales y alguna institución internacional debería limitar su cuota. También deberíamos hacer una campaña mundial para no consumir carne de cetáceos ni sus derivados.
ignacio ballon landa, arequipa, perú

El mundo se estremece, por causa de estos abusos contra nuestra madre naturaleza, por eso es que hoy en día vemos como abundan los terremotos, tormentas, desbordes de ríos y mares, esto tómenlo como si fuera la respuesta que nos da el mundo a el mal trato que les estamos dando. Pero espero que el dinero que estas personas tienen les baste para calmar sus conciencias.
Emilio Ernesto Filpo, Santo Domingo, Republica Dominicana

LA PREGUNTA ES ¿PODEMOS MANTENER A LOS CETECEOS SIEMPRE EN EL SANTUARIO? POR QUE ENTIENDO QUE ESTAS EMIGRAN AÑO A AÑO A DIFERENTES ZONAS,QUE GANARIAMOS CON TENERLAS POR UN PERIODO Y LUEGO QUE. SE DEBE LUCHAR POR UN ACUERDO QUE PROHIBA PARA SIEMPRE SU CAZA Y PERSERVARLAS PARA NUESTRAS FUTURAS GENERACIONES.
JORGE VILLAZON , LIMA, PERU

Completamente de acuerdo con un santuario. Tenemos un hermoso y pacifico mar para recibir a todas las ballenas del mundo.
Oscar Garin, Santiago, Chile

la proteccion a las ballenas no es una opcion, es ya un deber, si casi todo se ha destruido en la fauna y flora solo debemos actuar mejor que las bestias y no me refiero a los animales sino a nosotros la raza pensante...
paulina araya pinto, santiago, chile

Totalmente en contra de la caza de las ballenas. Debieran estar protegidas en el mundo entero, bastante daño hemos hecho ya al planeta y sobre todo a los grandes cetaceos y su habitat. No a la caza de las ballenas!!
Hédel, Habana, Cuba

Eso no tiene discusion, hay que crear de inmediato un santuario. No me frieguen que si por razones cientificas. Por que en vez de matar no dedican esos millonarios fondos para ayudar a los paises pobres del mundo?
Carlos, Valencia, Venezuela

santuario es lo que puede proteger las ballenas , acuerdo con cazadores no lo cumplen por la avaricia y su afan de ganar dinero, el castigo a la caza furtiva debe ser muy severos , solo asi la protegeremos y evitamos su extincion
manuel burgos, tampa, estados unidos

¿Nos conceden vivir?

Luis González de Alba
La calle
Milenio

Revocar concesiones a los medios que violen disposiciones en materia electoral: eso se plantea el Senado para cerrar por completo la pinza contra la libertad de expresión, pinza abierta con la contrarreforma electoral que anuló al IFE y prohibió toda expresión enojosa para los partidos. No podemos expresar ya ninguna razón, válida o no, cierta o falsa, calumnia o dato comprobado para no votar por un candidato. Hasta en las campañas para Reina de la Primavera se mencionan las nalgas planas de la opositora, pero a un candidato a diputado no se le pueden señalar sus antecedentes penales porque ese desdoro está prohibido.

Nuestra peor pesadilla al triunfo de López Obrador la hacen realidad las oligocracias de los partidos: no más de veinte individuos contra cien millones de mexicanos. Ya no pagarán sus anodinos anuncios a la radio ni a la televisión, pero seguirán cobrando como si los pagaran. Hicieron delito electoral la emisión de spots contra una candidatura, aunque señalen verdades de grueso calibre, que digan cómo el candidato a la Presidencia, Murat, del PRI, aún no aclara la muerte de uno de sus guardias en el autoatentado que se organizó; o que al candidato a senador René Bejarano del PRD lo vimos embolsarse fajos de dólares extorsionados a un empresario para darle obra pública; o recuerden que la candidata a gobernadora María Purísima, del PAN, militó como estudiante en el MURO y espió a obispos izquierdosos y hasta le robó el portafolios al obispo Méndez Arceo para buscar pruebas de sus vínculos comunistas…

Multa ya hay desde la contrarreforma electoral para el partido que mencione lo anterior. Pero, si dejamos al Senado salirse con la suya, la radio o televisora que admitan ese tipo de denuncias, imprescindibles en toda democracia para guiar el voto ciudadano, podrá tener como sanción el cierre definitivo de sus instalaciones. Así nos tiene la oligocracia de los partidos que mantenemos al precio altísimo de tres mil millones de pesos, en año sin gastos de campaña electoral.

Estamos viendo la consecuencia de una concepción del Estado según la cual los ciudadanos no tenemos derechos, sino concesiones graciosas. Es la última expresión del régimen virreinal para el que, de 1521 a 1821 en que terminó, toda actividad social, empresarial, científica o deportiva dependía de la voluntad del rey, voluntad que se transmitía al virrey de la Nueva España, hoy México. No hemos cortado las raíces del árbol absolutista español y azteca, según el cual no nacemos con derechos, sino que nos los concede generosamente el gobierno… o la “nación”, nombre con el que dan camuflaje al gobierno.

Hay una esperanza, si bien remota, en que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declare la contrarreforma electoral contraria a principios y libertades básicas. Y como atenta, además, contra la Declaración de los Derechos Humanos, es posible elevar la queja a organismos internacionales y lograr, al menos, una condena de la oligocracia partidaria que nos tiene, si no la bota, sí los zapatos italianos en el pescuezo. El hecho es que estamos en el suelo como ciudadanos, viendo a los partidos repartirse presupuesto y poderes sin control alguno.

Para someterlos al poder del voto, urgen tres medidas: 1. Acabar con los diputados de partido, invención necesaria en los tiempos del PRI totalitario, hoy palanca al servicio de las cúpulas partidarias; 2. Instalar la reelección de diputados para que conservarse en el poder, que tanto les gusta, dependa de sus votantes y no de la sumisión al partido, con la que compran su salto sexenal de senadores a diputados y viceversa, en abierto chacoteo de la supuesta no reelección; y 3. Reducir su escandaloso financiamiento público para que sus militantes reales sostengan a cada partido.

Pero esa renovación legislativa deberán hacerla… ellos: la democracia en manos de Murat, Bartlett, Guadarrama, niños verdes et al.

Y ahora, contarán nuestros votos. Deben estar convencidos de que somos profundamente estúpidos para dejar un recuento de votos en manos de quienes no logran ¡todavía! contar los suyos. Mientras la Comisión Nacional de Garantías del PRD sigue contando los votos emitidos hace tres meses en ese partido, los mismos tramposos se erigen como encuestadores que tomarán el pulso a la nación para determinar lo que “el pueblo” desea respecto de cómo sacar a Pemex de su crisis. Y hay un altísimo 16 por ciento que les cree.

El valor de la corrupción

Lydia Cacho
Plan B
El Universal

Por tres siglos se cultivaron valores fincados en estrategias para quebrantar leyes, para negociar su incumplimiento

Un importante miembro del Consejo Coordinador Empresarial sale de dar una conferencia sobre valores y honestidad para el éxito empresarial. Habló sobre la gravedad de robar señales de Cablevisión o comprar películas piratas.

Va manejando y da una vuelta prohibida, la patrulla lo detiene, amerita una multa y restarle puntos a su licencia. El empresario se arregla con el policía con mil 500 pesos. Es mucho, pero tiene prisa.

Una joven de 15 años, hija del rabino más connotado del Distrito Federal, teme perder su beca en una escuela privada y compra su examen final por 20 mil pesos en efectivo.

Un conductor de noticiero radiofónico sale de la estación luego de fustigar la corrupción política. No trae placas desde que compró su camioneta hace seis meses. Pero su chofer le consigue permisos en Tránsito usando la fama del jefe.

Cerró la fecha de inscripción a universidad pública y 230 alumnos quedaron fuera por falta de espacio, un secretario de Estado llama al rector y le insiste en que tres jóvenes de calificaciones mediocres deben entrar porque son hijos de sus compadres. La conversación va de la extorsión a la amenaza; el rector cede y deja fuera a tres estudiantes que habían ganado legítimamente su derecho a estudiar.

Un obispo da misa, al terminar se encuentra con un representante del cártel del Golfo y le confiesa en privado. A cambio, una narcolimosna en efectivo de 300 mil dólares. Se persigna con ella y le dice al narco: “Que Dios te cuide, hijo mío”.

Todos los días la gran mayoría de los casi 60 millones de personas adultas mexicanas buscan justificaciones para violar las leyes. ¿Por qué?

Octavio Paz explica en un ensayo las raíces de la cultura de la corrupción. En el periodo colonial las leyes fueron diseñadas desde España, basándose en el sistema de vida español, trazadas por gente que nada conocía de los usos y costumbres mexicanos, ni del clima y la vida cotidiana.

En algún momento hubo 200 mil ordenanzas que regían la vida de la Nueva España (México) hasta los últimos detalles, pero cuya aplicación real habría hecho la vida imposible. Durante 300 años los habitantes de este lado del Atlántico crearon una cultura de negociación fraudulenta cotidiana. Cada día, sobre cada ordenanza de la corona española, alguien creó atajos para incumplir leyes absurdas y arbitrarias.

Para toda la población las leyes eran legales pero no legítimas. No gozaban de consenso y respeto de la gente. Durante tres siglos nuestros antepasados aprendieron a desconfiar de leyes impuestas por conquistadores. Leyes en esencia racistas, sexistas, producto de un doble discurso.

Durante tres siglos se cultivaron valores fincados en estrategias para quebrantar leyes, para negociar su incumplimiento sin castigo.

La corrupción en México es un valor cultural añejo. Un valor que cotidianamente alimentan ricos y pobres, políticos y narcotraficantes. Policías y ladrones, burócratas y empresarios. Lo cierto es que todos los días quienes moralizan sobre corrupción, la ejercitan. Corrupción significa descomposición. Descompuesto está nuestro sistema de justicia, porque no se aplican las leyes sino la interpretación para quebrantarlas.

La cultura se transforma en la medida en que la sociedad descubre, acepta y favorece el cambio de sus costumbres, e implementa nuevos sistemas, principios y valores. Es un asunto de congruencia individual y colectiva, ¿podremos?

Lo fácil, levantar hogueras

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Aun con la evidente responsabilidad criminal de quienes usufructuaban el antro y pese a la creciente eficiencia del gobierno del Distrito Federal en materia de seguridad pública, la tragedia del viernes confirma la vigencia de un lugar tan común en el paisaje como el Popo y el Izta: la “brutalidad policiaca”.

Esta vez, la brutalidad se dio en el rango más deplorable de la palabra en todo lo inconsciente que implica un animal irracional, especialmente cuadrúpedo, que el diccionario define torpe, desarreglado, carente de civilidad, tosco, necio (ignorante, imprudente, porfiado), en fin, incapaz.

Lo peor de lo peor es que hayan muerto por asfixia 12 personas entre medio millar de muchachos apretujados en una superficie ínfima (120 metros cuadrados) cuando se produjo la frustrada estampida para salir de donde no hay manera en caso de emergencia; escape que fue impedido por “agentes del orden” que, queriendo hacer su chamba, motivaron el desorden fatal. 12 víctimas, contados una jovencita de 16 años, dos niños de 13 y 14, dos policías uniformados y un agente judicial.

Por explicable que sea, pero (y este pero hay que enfatizarlo) también por desgracia, deudos y sobrevivientes, al clamar “justicia” exigen la decapitación de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal.

Todo indica por lo pronto que, bajo el cargo de “homicidio culposo”, será consignado el coordinador del Mando Único Policial y director en las delegaciones Gustavo A. Madero y Azcapotzalco que comandó el operativo, Guillermo Zayas González, quien durante siete años fue intachable fiscal de Homicidios de la Procuraduría General de Justicia del DF.

Cierto, lo menos que se espera de una acción prácticamente rutinaria de la policía es que muera nadie, pero la canija realidad es que ninguna corporación de su tipo en el mundo está exenta de sufrir una tarde de perros.

Frente a la tragedia, pareciera que lo de menos es que lo sucedido sea resultado de una compleja mezcla de corrupción entre distribuidores de droga y alcohol a menores con autoridades, más una explosiva conjunción de errores en el trabajo de inteligencia previo al operativo y la deplorable logística de su ejecución.

Como suele ocurrir, irán a la cárcel inclusive inocentes, y se alienta ya la descalificación del encomiable desempeño de Unipol (acciones conjuntas de la SSP y la Procuraduría local), ideado por los políticamente apetecibles Marcelo Ebrard y Joel Ortega.

Tres enseñanzas del viernes fatídico:

a) Urge que las fuerzas armadas y policiacas cuenten y se atengan a manuales precisos de operación y uso gradual de la fuerza (democrática y por lo mismo legítima que representan).

b) Los congresos deben canalizar más recursos para el adiestramiento, la paga y el equipo de los cuerpos locales y federales de seguridad.

¡Ah!, y que de las hogueras se ocupen los idiotas.

GDF: un gobierno de precandidatos

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

El problema es la distracción y el futurismo: cuando los políticos están pensando con tanta anticipación en el futuro y haciendo planes para tratar de asegurar sus próximos cargos suelen perder el piso, pero la que pierde, sin excepciones, es la ciudadanía. Lo ocurrido el viernes en la tarde en la discoteca News Divine, en la colonia Nueva Atzacoalco, del Distrito Federal, es una nueva demostración de ello. Un jefe de Gobierno que está pensando públicamente ya en la elección de 2012 y en su candidatura presidencial; un jefe de policía que está pensando en reemplazar a su jefe en el Distrito Federal; funcionarios que toman decisiones pensando en repercusiones públicas y no en resultados.

No es la primera vez que le ocurre a Marcelo Ebrard. Ya había sucedido lo mismo hace casi tres años —cuando estaba trabajando, desde la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, para convertirse en candidato al DF— con los asesinatos de policías federales en Tláhuac, pues, por una decisión política, se decidió no sofocar el linchamiento de los policías y ni el gobierno capitalino ni la policía ni la delegación intervinieron y eso le costó la vida a dos agentes federales y dejó gravemente herido a un tercero. Volvió a ocurrir en febrero pasado con la famosa explosión en avenida Chapultepec, donde la versión oficial es que se intentó un atentado que nadie nos ha explicado qué sentido tenía y qué sucedió con los presuntos atacantes y las investigaciones posteriores. Vuelve a ocurrir con la muerte de 12 personas, nueve de ellos jóvenes, en la discoteca News Divine, pero sucede cotidianamente cuando las calles se inundan porque nadie se encargó de desazolvarlas, cuando se inician ambiciosas obras viales en plena época de lluvias porque se les quiere inaugurar antes de las elecciones de 2009, cuando se convierte al Zócalo capitalino en pista de hielo, se crean playas artificiales en zonas marginadas o las autoridades están organizando conciertos, pero no invirtiendo tiempo y recursos en el trabajo cotidiano de la ciudad. Y, sobre todo, cuando la atención de las autoridades capitalinas está puesta primero en la elección interna del PRD y ahora en la llamada consulta petrolera, ésta, para colmo, ilegal y realizada como un mero objetivo partidario, con miras, otra vez, a las posibilidades electorales de 2012.

Lo sucedido en la discoteca de la delegación Gustavo A. Madero el viernes en la tarde es inconcebible. ¿Quién se puede plantear un operativo que rodea un lugar que casi no tiene salidas de emergencia y, para colmo, las que existen están bloqueadas por la policía?, ¿a qué autoridad se le ocurre, dentro de un lugar de estas características (donde 600 jóvenes, la mayoría menores de edad, estaban hacinados en poco más de 150 metros cuadrados), entrar a los golpes y lanzar gases lacrimógenos? Por supuesto que hay responsabilidad de los dueños del lugar, de quienes por los micrófonos le dijeron a los jóvenes que huyeran porque había comenzado el operativo y quizás hasta de los jóvenes que intentaron huir, pero la responsabilidad de las autoridades es insoslayable y mayor.

Si ese lugar, llamado discoteca aunque no mereciera tal calificativo, no tenía las condiciones mínimas de seguridad para funcionar, ¿por qué estaba abierto y funcionando sin problemas? Quizá porque el permiso para ello lo había concedido, cuando era delegado, el actual secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega. ¿Por qué las actuales autoridades delegacionales reconocen que hace un año habían inspeccionado el lugar y que no reunía las condiciones para seguir operando, al no tener salidas de emergencia adecuadas, y haber venta de alcohol a menores, y no pasó nada?

¿Quién ordenó el operativo y cómo pudo realizarse con tan poco profesionalismo?, ¿a qué mando policial se le puede ocurrir bloquear salidas y lanzar gases, emprenderla a golpes dentro del lugar, contra los jóvenes reunidos, hasta matar, de acuerdo con los testimonios de los sobrevivientes, a tres de ellos a golpes? Si el objetivo era checar el sitio y tener control sobre la venta de bebidas alcohólicas, ¿por qué no lo hicieron a la entrada o a la salida de los jóvenes?, ¿por qué, si el objetivo era el control, no actuaron contra los dueños del lugar?, ¿por qué contra los jóvenes, desplegando contra ellos a decenas de policías? Fue tan estúpidamente erróneo el operativo y todo lo que ocurrió en torno a él que se dieron casos de jóvenes que fueron levantados del lugar, eran ya trasladados al forense y despertaron en ambulancias, rodeados de cadáveres.

Marcelo Ebrard ha dicho que no permitirá la impunidad, pero hasta ahora lo que tenemos es la separación de un jefe policial de nivel medio y nada más. Y en esta historia se debería ir hasta el fondo, porque el problema comenzó mucho antes de este operativo y allí se pone de manifiesto un entramado de corrupción e incapacidad difícil de disimular.

Pero debemos regresar al principio. Independientemente de todos los imponderables que pudieran haber ocurrido, lo que sucede es que en la capital del país tenemos demasiadas autoridades que están pensando en cualquier otra cosa menos en gobernar a la ciudad, para beneficio de quienes aquí vivimos. Se permiten plantones, marchas, bloqueos, se realizan consultas, se financia a movimientos partidarios; se otorgan, sin control alguno y a manos llenas, recursos en efectivo; se construyen pistas de hielo o se realizan obras viales en el peor momento, porque todo eso se relaciona con las apuestas partidarias. Pero pocos o ninguno se ocupan de la vida cotidiana de quienes aquí vivimos. La ciudad sigue inundándose, las vialidades son un desastre, la seguridad parece estar en manos de incompetentes y los corruptos siguen sin ser perseguidos. Pero una decena de jóvenes mueren aplastados gracias a un “operativo de seguridad”. Si no fuera trágico, sería cómico.

GDF: corrupción e impunidad

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

¿Por qué ocultaron información a medios y familiares?
Si la CDHDF no quiere ser “tapadera” de la tragedia deberá hacer su investigación


La más elemental indagatoria sobre el origen de la tragedia que costó la vida a 12 personas durante un operativo policial desemboca, sin muchas variantes, en la reaparición estelar de dos gemelas capaces de destruir democracias. Nos referimos a la corrupción y la impunidad.

La primera es ampliamente conocida por todos y, para este caso, la explicamos mediante un puñado de preguntas básicas: ¿Quién autoriza la licencia de funcionamiento de una discoteca como New’s Divine, que no cumplía con los básicos de seguridad? ¿Qué orden de gobierno es responsable de verificar que se cumplan todos los requisitos para su funcionamiento, como el de prohibir la entrada a menores de edad? ¿Quién y por qué se ordenó un operativo como ése, realizado precisamente contra todas las reglas elementales del caso?

La respuesta a esas interrogantes no es más que una: corrupción generalizada, tanto en la delegación Gustavo A. Madero, como en las policías del GDF. Cualquier mortal que ha intentado la apertura de un negocio, desde una taquería hasta el más sofisticado centro nocturno sabe de qué estamos hablando. La palabra mágica es corrupción. Sean delegaciones amarillas, azules o, antaño, tricolores.

La segunda gemela, la impunidad, es aún más visible. ¿Por qué impunidad? Porque apenas ocurrió la tragedia y ya está a la vista de todos. Y también la explicamos con preguntas: ¿Por qué no se le avisó a la Comisión de Derechos Humanos del DF del operativo? ¿Por qué cuando llegaron los muchachos de Emilio Álvarez Icaza se les impidió estar en la escena del crimen? ¿Por qué se les impidió presenciar la necropsia?

¿Por qué —y esto es fundamental— los policías cercaron el lugar, no dejaron que nadie se acercara, ni de la CDHDF, movieron los cuerpos de los muertos del lugar de origen, destruyeron evidencia, incluso limpiaron el inmueble, antes de que llegaran los agentes del MP? ¿Por qué ocultaron información a los familiares? ¿Por qué el GDF difundió videos editados a distintos medios, al tiempo que escondió la evidencia ante la CDHDF? ¿Por qué Marcelo Ebrard no tomó el control inmediato del asunto, y debió salir a los medios hasta el sábado al inicio de la tarde? ¿Qué están ocultando?

Todas las anteriores interrogantes tienen una misma genética. El GDF intenta esconder la verdad —y no basta con que Ebrard diga que las policías cometieron graves errores—, porque el tamaño de lo ocurrido no es un problema de ineficacia policiaca, sino una derrota cultural de la llamada izquierda mexicana que gobierna el DF desde 1997, pero cuyos métodos de reacción política, de responsabilidad social, de autocrítica, de combate a la corrupción e impunidad son los mismos que por décadas significaron a las nada democráticas regencias de las que, por cierto, surgió Ebrard y vienen una buena parte de sus colaboradores.

Dice Marcelo Ebrard que “es intolerable” que por errores policiacos se haya producido la tragedia. Tiene razón, pero también debiera entender que es intolerable la elevada corrupción en las distintos instancias del GDF, en las policías, en las agencias del MP, que sobre la marcha dieron todos los pasos necesarios para cerrar el siempre eficaz ostión de la impunidad.

Y por esa misma razón, porque Marcelo sabe que es mucho lo que se oculta, convidó a la CDHDF a realizar juntos la investigación del caso. Es decir, primero la ignora en el operativo, luego impide que los muchachos de Álvarez Icaza lleguen al lugar de la tragedia, luego los muchachos de Ebrard y de Joel Ortega destruyen toda la evidencia, y al final, el jefe de Gobierno invita a la Comisión de Derechos Humanos a que juntos realicen la investigación.

¿Por qué aceptó la Comisión de Derechos Humanos del DF? ¿Qué no es cierto que el gobierno de Ebrard pretende lavarse las manos con la CDHDF de Emilio Álvarez Icaza? En política, lo que parece es, y si la CDHDF no quiere aparecer como “tapadera” de la tragedia, deberá deslindarse de inmediato y hacer su propia investigación. Parece que el escándalo apenas empieza, y mucho le conviene a Ebrard tirar hoy un lastre que más adelante podría ser fatal para sus aspiraciones al 2012. Sólo una pregunta final: ¿Dónde está la izquierda, sobre todo la del 68, para que grite sobre la forma en que un gobierno democrático y de izquierda resuelve una fiesta de jóvenes? La congruencia no es lo suyo.

En el camino

Mañana martes la Universidad de Las Américas presentará el sitio web “México Investor Digest”, que proporcionará información económica global. El proyecto está a cargo del periodista Alejandro Ramos, director de El Financiero… Por cierto, y por otro lado, no lograrán nada con insultos.

Chucho

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Hay una metáfora en la suerte de Chucho Ramírez. La triste metáfora nacional de las cosas que tendrían que salir bien, pero no salen bien.

Chucho Ramírez es el único entrenador que ha ganado para México un campeonato mundial de futbol: el de la Sub 17 en 2005. Cuando Hugo Sánchez fracasó, la mesa parecía puesta para que se hiciera cargo de la selección mayor. Los dueños y directivos le quitaron de inmediato la ilusión y le explicaron que le darían la batuta sólo mientras localizaban a alguien de primer mundo, atractivo para un supermercado en donde ya no cabe el sentimentalismo.

El sábado, con un siete a cero a favor, Chucho finalizó su brevísimo ciclo. De nada sirvió que el presidente Calderón se la pase diciendo que México debe dejar de ser el país que falla los penales para transformarse en una Sub 17 de 105 millones. Contrapoético: llega Sven Goran Eriksson, el sueco que dirigió a la selección inglesa que perdió en penales en el Mundial de 2006.

El éxito legendario le deparó escasa felicidad a Chucho. ¿Por qué las victorias son tan inexplicablemente efímeras en el México de hoy?

Vicente Fox estaba destinado a pasar a la historia por su triunfo colosal, pero si los dueños y directivos (y mucha gente en la grada) hubieran podido, lo habrían cambiado en la ronda de 16 por algún aventurero belga o croata. Cuauhtémoc Cárdenas no puede pararse en los actos masivos del partido que creó porque lo coserían a patadas. Ernesto Zedillo se fajó para garantizar dos veces la alternancia y por salud vive en el extranjero.

Chucho sabe ahora que en este México cabrón de poco sirve la gloria, una copa de cristal que se está rompiendo al primer contacto. Triste cultura nacional.

Basta ya de tonterías

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

Doce muertos son muchos muertos para un operativo dirigido contra jóvenes y adolescentes que no habían cometido delito alguno.

Fue una redada mal planeada y peor ejecutada, irresponsable de principio a fin, la que se desató el viernes en la tarde en la discoteca News Divine.

No eran narcotraficantes ni pertenecían a grupos armados que suelen poner bombas o secuestrar a personas.

Eran jóvenes, adolescentes y niños, quienes pagaron con su vida un acto atolondrado de la policía capitalina.

Cierta prensa, que suele hacer grandes denuncias cuando el Ejército Mexicano comete algún error en su lucha contra cárteles de la droga que responden con balas de grueso calibre a la señal de alto, ahora intenta atenuar la responsabilidad de la policía del Gobierno del DF con el argumento de que en el antro también “había taiboleras”.

¿Y qué si había taiboleras entre los cientos de jóvenes que ahí se divertían?

El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, ha manifestado su indignación por lo ocurrido y prometió una investigación a fondo y el castigo a los responsables.

A ver si es cierto.

Que no vaya a ocurrir como en la tortura de dos agentes federales, en Tláhuac, que al final de la golpiza fueron quemados vivos por la muchedumbre sin que la policía interviniera.

El entonces jefe de la policía sólo dio explicaciones para zafarse del problema, y el Gobierno del DF nunca llegó al fondo de las investigaciones porque ahí estaban involucrados grupos ligados al EPR.

Ebrard es jefe de Gobierno y no monarca del Distrito Federal, como para quedar al margen de las responsabilidades de los operadores de la administración capitalina.

Si iban a realizar un operativo en un antro atestado de muchachos, ¿por qué no evaluaron la situación antes?

¿Había lugares de salida disponibles en caso de estampida?

Hay testigos que sostienen que sí los había, pero la policía los bloqueó.

Las autoridades capitalinas tienen responsabilidad criminal en los hechos ocurridos en el News Divine.

¿Quiénes son los culpables directos? Eso, que lo digan las investigaciones.

Cuando explotaron los ductos del drenaje profundo en Guadalajara, en 1990, cayeron el alcalde de la ciudad y el gobernador del estado, para ser sometidos a proceso, sin posibilidad de influir en las investigaciones.

El 30 de diciembre de 2004 hubo un incendio en la discoteca República Cromagnon, en Buenos Aires, Argentina. El saldo fue cercano a los 200 muertos.

Por esa razón cayó el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, y cayó también el secretario de Justicia y Seguridad Urbana, Juan Carlos López, y fueron sometidos a proceso.

Lo ocurrido el viernes en el antro de la Gustavo A. Madero fue peor, pues en este caso la policía provocó la tragedia.

Ebrard está obligado a deslindar responsabilidades y deshacerse de los elementos que se encuentran en altos mando de su gobierno sólo por una cuestión de cuotas políticas entre las tribus del PRD.

La negligencia, como en este caso, suele llegar al extremo de lo criminal.

Ya es hora de que el Gobierno del DF deje de jugar a las vencidas con las autoridades federales a las que desconoce por hacerle el favor a su jefe político.

Basta de tonterías.

La Ciudad de México es algo demasiado serio como para dejarla a merced de juegos políticos.

Los delitos van al alza y los secuestros también, de manera por demás alarmante.

¿Qué hacer ante eso?

¿Seguir enredados en la política vulgar del no reconocimiento al Presidente de la República?

¿O reunirse todas las veces que sea necesario para que autoridades federales y locales ataquen el problema con toda la fuerza de las instituciones?

Lo que ocurrió el viernes debe mover a una profunda reflexión al jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard.

No puede seguir gobernando con las tribus del PRD y haciendo como si el gobierno federal no existiera o fuese un estorbo.

El delegado en Gustavo A. Madero, Francisco Chiguil, de la tribu de Bejarano, ahora agrupada en torno al secretario de Desarrollo Social, Martí Batres, apunta sus baterías contra el secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega.

Si tiene razón o no, ya lo dirán las investigaciones.

Puede ser sólo grilla en la lucha adelantada por la sucesión en el GDF.

Basta ya.

Doce muertos son demasiados muertos como para que las autoridades capitalinas no reflexionen y cambien de actitud.

Los apoyos del ‘Peje’

Jacobo Zabludovsky
Bucareli
El Universal

Andrés Manuel López Obrador tiene un pacto secreto con partidarios incondicionales ocultos, disfrazados de enemigos, adiestrados para intervenir a cualquier hora del día o de la noche en caso de una emergencia. Cada vez que su popularidad desciende suena la alarma y entran en acción esos miembros de una quinta columna formada por personas disímbolas, desde Vicente Fox a Felipe Calderón, pasando por voluntarios de menor presencia aunque de igual eficacia para acudir en auxilio de su verdadero jefe.

Todos recordamos el heroico episodio telenovelesco conocido por la historia como el caso de los videos de Ahumada. Con el visto bueno de Los Pinos llegaron a Televisa a probar la corrupción de los más cercanos colaboradores de AMLO y destruir sus esperanzas de ser candidato a la Presidencia. En realidad, como prueban los hechos, era una estratagema minuciosamente ensayada por Brozo y su patiño, ahora senador, para inflar la popularidad de Andrés, blindarlo contra el riesgo de otros cargos de corrupción y rescatarlo del ostracismo. AMLO alcanzó la máxima simpatía popular.

Vista la eficacia de esta acción exploratoria, el grupo, convertido en el comando Fox, planeó en el más absoluto secreto el desembarco en las playas del desacato y el desafuero. Nueve meses duraron los combates cuerpo a cuerpo y cuando los estrategas consideraron que la popularidad de AMLO se había restablecido al máximo nivel, Fox ordenó un alto el fuego que dejó colgados de sus bayonetas a quienes daban su vida por la patria. Otra vez los objetivos superaron cualquier precedente de apoyo general.

Después de su toma de posesión, el presidente Felipe Calderón observó que los bonos de Andrés habían caído. Algo tenía que hacerse y pronto. Decidió enviar a la Cámara de Senadores un proyecto de reforma petrolera sin discutirlo previa y públicamente y con la consigna de darle fast track, para que AMLO tuviera pretexto de tomar las tribunas y armar el alboroto que volvió a ponerlo en el candelero. La táctica dio los resultados previstos, pero después descendió su presencia en los medios, lo cual explica la súbita intervención de los paracaidistas del Instituto Federal Electoral.

En esta operación se usaron nuevas armas, las del absurdo, que los groseros llamarían idiotez y que por su descoyuntura revelan una especie de angustia, más que un plan ranchero. Dos años después de ser usada todos los días, en todas partes, ante todos los auditorios, los dirigentes del IFE descubren que la frase “presidente legítimo” viola la Constitución “y denuesta a las instituciones del país”. Cuando todos los trucos parecían agotados y secas las pilas de todos los timbres que vos apretás, gracias a este recurso sus partidarios le inyectan vitaminas a AMLO.

La Secretaría Ejecutiva del IFE considera que el uso de la frase “presidente legítimo por parte del PRD y PT tiene por objeto restar autoridad o desconocer la validez jurídica del nombramiento de quien formal y materialmente ostenta el cargo de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, en este caso de Felipe Calderón… a quien corresponde en forma lícita la designación de presidente, el presidente cierto, genuino, verdadero, en oposición o frente a alguien que no lo es”.

Si autollamarse presidente legítimo contraviene la Constitución, prohíbanse todas las frases en que la palabra presidente lleve algún adjetivo: presidente alto no sería un presidente cierto; presidente flaco no sería genuino; presidente tartamudo no sería verdadero; presidente guapo es cosa de gustos pero sin duda violaría la Carta Magna.

Finalmente, tras un debate de casi cuatro horas y por mayoría de un solo voto, se redujo el alcance de la iniciativa original y el IFE se conformó con ordenar a los partidos de la Revolución Democrática y del Trabajo, retirar de sus promocionales en radio y tv la leyenda “presidente legítimo”. Algo es algo para justificar la existencia de una institución generosa con sus empleados.

AMLO lo tenía todo calculado. Sabía que la sanción conlleva dos multas, por 731 mil pesos, desmesura que le dará oportunidad, de acuerdo con lo planeado, de convocar a una gran colecta nacional, tomar el Zócalo, instalar un campamento en la avenida Insurgentes y fortalecerse en las encuestas sobre posibles candidatos a la Presidencia. El IFE desquitó salarios, la red tenebrosa ejercitó sus músculos y los adictos escondidos usaron métodos ingeniosos para mantener en la cresta de la ola a su ídolo.

Para cuando vuelva a perder fuerza en la opinión pública, estará lista la consulta del 27 de julio sobre el petróleo y López Obrador volverá a todas las primeras planas y noticieros de radio.

Gracias al señor Calderón.

“A. Normal”

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

En la novela de Mary Shelley, Víctor Frankenstein arma una criatura a partir de retazos de cadáveres. El cuerpo cobra vida gracias a colosales choques eléctricos. El científico ha encontrado la manera de producir vida de la muerte. Sin embargo, la criatura resulta un engendro peligroso. Un monstruo que asesina. Frankenstein, deprimido, acaba odiando su aberrante experimento. En 1974, Mel Brooks hizo una película cómica basada en la obra de Shelley titulada Frankenstein Junior. Se trata de una joya cinematográfica. Es la historia de Frederick Frankenstein, nieto de Víctor, quien fiel a sus genes, revive el cuerpo de un criminal recientemente ejecutado. Su plan era trasplantarle el cerebro de un famoso científico que su asistente robaría de un depósito. Pero el jorobado Igor se equivoca y sustrae un cerebro anormal creyendo que le había pertenecido al señor “A. Normal”. El error resulta fatal. Cuando el muerto cobra vida, en lugar de tener un cerebro privilegiado, tiene el intelecto de un idiota. De esta forma, el monstruo genera situaciones cómicas.

El monstruo que crearon los partidos

El año pasado, los partidos reformaron las leyes electorales. El resultado: un engendro parecido al de Frankenstein Junior con un cerebro anormal. Los legisladores rechazaron el sentido común de lo que es normal en una competencia electoral, es decir, que los partidos se critiquen unos a otros durante las campañas. Es la esencia misma de las elecciones. Pero no, los partidos aprobaron un modelo que obliga a las autoridades electorales a censurar toda propaganda “que denigren a las instituciones y a los propios partidos, o que calumnien a las personas”. Suena políticamente correcto, pero es una disposición legal ridícula que, como en la película de Mel Brooks, produce situaciones absurdas. Y al Instituto Federal Electoral (IFE) lo obligaron a administrar el monstruo con el cerebro del señor “A. Normal”.

Un primer ejemplo: la multa al PAN

El 11 de junio, el IFE impuso una multa de 430 mil pesos al PAN por considerar que violó la ley con un spot que calificaba de “violentos” a los militantes del PRD que secuestraron las tribunas del Congreso en abril pasado. Se trata de una situación absurda. El IFE sanciona a los que criticaron y no a los que cometieron un hecho ilegal. Es la lógica de un monstruo con el cerebro del señor “A. Normal”.

Véase los argumentos que justifican el absurdo. El consejero Marco Antonio Gómez afirma: “El hecho de reiterar tres veces que el PRD son violentos implica en sí mismo no una crítica dura sino una crítica que es denigratoria en sí misma y, por lo mismo, ilegal”. El consejero Virgilio Andrade lo apoya recordando que el Tribunal Electoral ha calificado a las palabras “corrupto, mentiroso o violento” como violatorias de lo permitido por la ley en la propaganda electoral. Consejeros y magistrados electorales decidiendo qué lenguaje es propio e impropio que escuchemos los electores. Las palabras que están permitidas y las proscritas. A los secuestradores de las tribunas del Congreso no se les puede tildar de violentos. A un político que se robó el presupuesto no se le puede echar en cara que es un corrupto. A un candidato que prometa que México tendrá el mismo nivel de desarrollo que Suiza en tan sólo seis años, no se le podrá considerar mentiroso. En suma, el monstruo con cerebro de “A. Normal” tiene, como buen idiota, un lenguaje limitado.

Un segundo ejemplo: la multa al PRD y el PT

El 18 de junio el IFE multó con 430 mil pesos al PRD y con 301 mil al PT por considerar que sus spots denigran a las instituciones cuando se refieren a Andrés Manuel López Obrador como presidente legítimo. Además, estos partidos ya no podrán utilizar este título en su propaganda al referirse al tabasqueño. Se trata de otro acto de censura ridícula. A AMLO, sus seguidores lo pueden llamar como se les pegue la gana siempre y cuando no usurpen títulos efectivamente reservados en la Constitución como el de “Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”. Al tabasqueño le pueden llamar “Emperador del Universo”, “Sacerdote Supremo de la Nación”, “Alteza Serenísima del México Profundo” o “Presidente Legítimo”. En nada afecta esto la autoridad del jefe del Ejecutivo federal. O la de otros presidentes como el de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de El Colegio de México o del Grupo Modelo.

Pero el monstruo con cerebro de “A. Normal” piensa que esto sí afecta a las instituciones, en particular al pobrecito del presidente Calderón. O por lo menos así lo consideraron cinco de los nueve consejeros del IFE. Y como recordó uno de ellos, lo que están haciendo es aplicar la ley que los partidos crearon. Una norma, según Virgilio Andrade, que busca “una mecánica que nos regrese a un mejor clima de civilidad política. Un mejor clima en el cual se aparta de las premisas de respetar al adversario, de respetar a las instituciones, y de privilegiar la confrontación de ideas y de posiciones, sin un ánimo de provocar, de agredir, de señalar, de polarizar”. ¡Qué bonito! En otras palabras: que los partidos dejen de ser partidos cuando estén disputando el poder.

Los creadores están molestos con su criatura

El PAN y el PRD están enojados con estas resoluciones del IFE y las han criticado. Como el doctor Frankenstein, los partidos se están dando cuenta de que crearon un monstruo que atenta en contra de ellos mismos. De lo que son y representan. Todavía no comienza la competencia electoral, y el monstruo con cerebro anormal ya está demostrando su idiotez. Sería bueno que sus creadores, en lugar de quejarse, corrijan el error y reemplacen el cerebro con uno normal que admita que los partidos, durante una competencia electoral, están para criticarse unos a otros con lenguaje duro y provocador. Pero si no cambian el cerebro, que no se quejen del IFE que sólo está administrando el monstruo que ellos crearon y al que le pusieron el cerebro del señor “A. Normal”.

Formas marchitas

Pedro Ferriz
El búho no ha muerto
Excélsior

No voy a caer en la tentación de criticar a mi país, por algo que hacen o dejan de hacer los hombres. Los hombres… esos que de forma individual o colectiva deciden por los demás, sobre principios democráticos, que debieran estar fuera de toda duda. Solo baste ver, en el ejercicio político de incontables democracias, cómo sus formas cambian, pero la esencia de la relación entre gobernantes y gobernados no se pierde. Los informes que al Parlamento y súbditos, realiza el Primer Ministro del Reino Unido. La práctica retomada después de la era del franquismo, para que el ejecutivo haga un repaso anual de lo enfrentado por España y los españoles. El State of the Union, en los Estados Unidos. Cuando aprovechan el principio de año, para oír a un Presidente con retos y planes. Aspiraciones nacionales y proyectos de enorme influencia en la escena internacional. Pueblos de estructuras permeables, que aceptan de buena gana la reflexión e inquietud de sus expresiones institucionales. Ejercicios —que si son llevados con respeto y madurez— no tienen porqué ofender a nadie. De hecho, yo al votar, me baso en lo que me prometen. Por lo que espero informes periódicos, que repasen logros de lo prometido. Es sencillo. No conocía, hasta ahora, a un pueblo que aplaudiera el que se cancele una forma diseñada para que quien ejecuta, informe a los demás. ¡Ninguna! Pensamos que avanzar, es aislarnos.

En una noticia de la semana pasada, el Congreso dio a los informes presidenciales el “réquiem skate in pace”. Es más. Se adoptó una forma más perversa. Sólo se le impusieron los santos óleos, sin sepultar al muerto. Una forma que no obliga al Presidente a ir ante el Congreso, pero si prevé el que su presencia se requiera, en tanto “haya condiciones”.¿Condiciones?... Perdón, ahí no puedo traducir lo que en su media lengua quieren decir. Se opera el fin del presidencialismo exacerbado e inicia una era de simple desprecio al Presidente. Me pregunto: ¿qué estarían defendiendo en este momento, Carlos Navarrete y Javier González Garza, si “su presidente legítimo” hubiera sido electo Presidente de México?

Sigo sin ver reacción social a los procesos que nos debilitan. La misma prensa echó serpentinas por la agonía del informe. Hay desinterés e incomprensión por los pasos que se toman desde aristas del poder, sin que la sociedad esté conciente de las consecuencias de su accionar. Claro que hay agravios acumulados en un poder –como el legislativo- sometido por décadas. Más eso no justifica que las determinaciones que hoy se toman, salgan de las vísceras y no de cerebros creativos que rediseñen y no cancelen el diálogo propio una democracia moderna… fluida. Semejan a una turba de primates, festejando por traer en sus manos, el corazón palpitante todavía, de su último líder tribal. Una especie de antropófagos de la política. Para los que tenemos memoria y edad, nadie tiene que recordarnos lo que fueron los “informes de ayer”… Vividos y sufridos. La concentración del poder hasta no dejar nada fuera. ¡Nadie por arriba de la razón presidencial! Si bien ese fue un tiempo de intransigencia, no entiendo porqué no damos vuelta a la hoja y reconocemos que esa etapa ya pasó. Quieren interpretar a Calderón, como si fuera Echeverría. Al siglo XXI como los 70’s. No alcanzan a distinguir poderes equivalentes, solo preeminentes, marcados con la liga que da fuerza a la “vendetta”…

¡Qué bueno que todos estemos tan contentos con que —tal vez— el próximo 1 de Septiembre no haya nada que observar. Qué bien que aquel ceremonial ya no respire. Lo que habrá ahora que pensar es… ¿qué pasará al día siguiente? Y los que sigan, cuando ni el Presidente de este país, tenga que preocuparse por informar a la nación que lo nutre. La estatura mental de quienes mataron al Informe Presidencial, no está a la altura de nuestras expectativas, si lo que queremos es una democracia que opere en base al diálogo y la razón.

Encobijados y descobijados

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Excélsior

Uno de los pactos sociales más importantes que se establecen en un sistema democrático es que el ciudadano renuncia al uso de la fuerza para proteger su vida, la de su familia y sus pertenencias, y deposita ese derecho de manera exclusiva en manos de la autoridad legalmente constituida.

Por eso son contrarios a la naturaleza de la democracia los actos de vigilantismo, así como los linchamientos que hemos visto en poblaciones rurales y centros urbanos de México.

En ese sentido, preocupa la aparición de mantas con mensajes en los que grupos de ciudadanos advierten a los delincuentes que “se atengan a las consecuencias” si hacen de las suyas en determinadas zonas.

O que alguien haya subido a YouTube un video que da cuenta de la supuesta existencia de un comando justiciero que pretende vengar los delitos que se comentan contra un grupo de empresarios.

Y no es que estos ciudadanos no tengan razón en estar enojados y hartos. Más allá de la cifra de ejecutados —que por sí sola no revela quién va ganando la guerra contra el narcotráfico—, la sociedad ha sido agraviada de muchas maneras por una delincuencia que actúa con cada vez más descaro e impunidad.

Pregúntele al estudiante que ha desertado de la escuela porque no encuentra seguridad en el camino al aula o en ella misma.

Pregúntele al empresario honesto que está pensando en vender su negocio y emigrar a Estados Unidos, porque ya lo extorsionaron o ya le quemaron el local o los clientes nomás no llegan porque tienen miedo.

Pregúntele al empleado que ya perdió el trabajo porque su patrón, desesperado por la inseguridad, va a cerrar la empresa.

Pregúnteles a quienes prefieren ya no ir a cenar o a bailar, porque salir a divertirse, en muchos lugares de México, es jugarse la vida.

Pregúntele al joven que para ir a visitar a la novia, en otra colonia de una ciudad mediana, tiene que ir escoltado por sus papás.

Pregúntele a la familia que salió de viaje unos días y, cuando volvió, encontró que unos narcotraficantes estaban instalados en su casa.

Pregúntele al ciudadano que tiene que mudarse del lugar donde nació porque un narco ya le echó el ojo a su hija.

Pregúntele a un secuestrado que vivió para contarla o a sus familiares o a los parientes de uno que murió, pese a que se pagó su rescate.

Pregúnteles a los padres de una niña que fue tomada como escudo humano por sicarios en medio de una balacera con otros gatilleros.

Pregúnteles, a ver qué le dicen, porque todos los casos anteriores son reales y han sido contados por ciudadanos de carne y hueso a periodistas de este diario.

Por supuesto que hay hartazgo, pero éste no puede traducirse en actos de justicia por propia mano si queremos seguir viviendo en una sociedad regida por la convivencia civilizada y en democracia.

En todo esto pensé cuando escuché al Presidente de la República decir la semana pasada que la sociedad debe “descobijar” a la delincuencia.

Es conveniente que la sociedad participe en la desarticulación del hampa, porque la fuerza que ha tomado el narcotráfico se debe a la ausencia de Estado y de ciudadanía.

El punto es: ¿cómo hacerlo? ¿Cómo le hacemos, Presidente? ¿El Estado mexicano garantiza la seguridad de quien se rehúse a pagar una extorsión, como las que documentó Excélsior en Cardel, Veracruz? ¿La autoridad va a defender sus negocios, va a proteger a su familia?

Si el exhorto fue moral —algo así como: “No es bueno andar encubriendo narcos”—, el lugar para hacerlo es otro, quizá el púlpito.

Pero si el exhorto fue un llamado de atención para preservar nuestro modo de vida democrático, lo que el ciudadano espera, creo yo, es liderazgo. El gobierno tiene que compartir su estrategia —no su táctica, claro está— y hacer partícipe de ella a la ciudadanía. Y eso pasa por reconocer el retrato descarnado de lo que nos está sucediendo.

No tengo nada en contra de los spots gubernamentales que relatan los éxitos policiacos contra los cárteles de la droga. Qué bueno que existan (los éxitos y los spots). Qué bueno que se inauguren centros de mando y que nuestras policías sean cada vez más profesionales.

Lo que extraña es no haber escuchado una sola palabra del presidente Calderón —aun en el marco de su gira por España— sobre el asesinato en Ciudad Juárez de la jovencita Alexia Moreno. El caso lo relatamos ampliamente en estas páginas y, en lo personal, me hizo decir: “Ya basta, esto ya llegó demasiado lejos”.

Cuando visité Suecia, a principios de mes, le pregunté a un amigo qué imagen tenía el rey Carl Gustaf, el único monarca del mundo al que le han dado un pastelazo en la cara. Me dijo que la mayoría de los suecos solía verlo como una persona lunática, alejada de la sociedad e insensible… hasta que hizo algo que sorprendió a todos:

“Fue poco después del tsunami de 2004, cuando murieron más de 500 suecos en Tailandia, y muchos niños quedaron huérfanos. El rey salió a decir que compartía su dolor, porque él también había sido un niño huérfano; que le encantaría ser uno de esos reyes de los cuentos, que con sólo desear las cosas pueden cambiarlas, pero que sólo era un deudo más.”

Cuando un gobernante mira a los ciudadanos a los ojos, muestra liderazgo, acepta las limitaciones de su encargo, se compromete con los problemas diarios de la gente, se crece en la adversidad y deja la rigidez para los momentos estrictamente protocolarios, la gente suele seguirlo.

Y cuando la gente sigue al gobernante, la posibilidad de resolver los problemas se multiplica, pues no se deja todo a la autoridad.

Pedir que la sociedad descobije a la delincuencia suena muy abstracto. Sobre todo cuando las cobijas han servido más como sudario de ejecutados que para encubrir las actividades del narcotráfico, de las que la mayoría de los ciudadanos de este país es víctima, no cómplice.