junio 28, 2008

No se vale…

Ivonne Melgar
Retrovisor
Excélsior

No se vale la muerte, nunca, por cuenta de la violencia. Y esa es la causa de la desgraciada muerte en el News Divine: violencia policiaca, violencia gubernamental, violencia de Estado. De ahí vino el callejón sin salida y la asfixia.

Por eso no se vale el juego de la purga: que si el malo de la película es Joel Ortega, el titular de la seguridad pública capitalina, el policía mayor, pues, o Guillermo Zayas, el responsable del operativo y que era director de la Unipol o sólo el grupo de uniformados que empuñaron el tolete, es decir, los enviados de siempre al matadero.

No se vale, porque la responsabilidad es de todos ellos como ejecutores del aparato de violencia institucionalizada que atropelló los derechos humanos y la vida de los adolescentes y jóvenes reunidos para divertirse, expresarse, sentirse, para ser.

Por eso indigna la incapacidad de todos, sin excepción, para hacerse cargo de la parte que les corresponde. Cada quien a su modo cayó en la caricatura del ahora ex delegado de la Gustavo A. Madero, Francisco Chígil Figueroa, quien tuvo el cinismo de traer acarreados a sus oficinas para que le echaran porras y vivas.

Porque no se vale su montaje, una burla al dolor de los deudos, pero tampoco el apuro de Ortega por resguardar su imagen y la simulación de manos lavadas de Marcelo Ebrard, tan audaz para apartarse el bulto, pero tan responsable como todos del boquete que ese viernes negro nos ha causado a los habitantes de una ciudad herida, vapuleada, desesperanzada ahora por una violencia institucional que ha matado a nueve muchachos y a tres de sus empleados policías.

Eso es lo que ha ocurrido en el News Divine: ha hecho sangre, literalmente hablando, un modelo de relación política, social y jurídica de las autoridades capitalinas con sus púberes ciudadanos de las clases populares.

Ese es el drama que ninguna renuncia logra ni busca limpiar. Porque en el festín de los chivos expiatorios nadie asume que estamos frente a un putrefacto trato, no, mejor dicho, maltrato, entre gobierno y gobernados.

Claro que aquí habíamos celebrado con júbilo de política pública el programa de becas económicas de Ebrard para los jóvenes de bachillerato de la zona metropolitana. Y considerábamos en su momento que era un acto de auténtica compensación social porque abría la puerta a la permanencia escolar, combinando la universalidad con el mérito, ya que si bien es para todos los estudiantes de enseñanza media superior, mejora la cuota dependiendo de las calificaciones.

Pero si ese gobierno que toma el camino del Estado benefactor con los jóvenes es el mismo que en el plano de la seguridad los reprime con un operativo de vergüenza, que los acorrala en un centro de diversión, quiere decir que estamos frente a un poder que desdeña el carácter ciudadano de sus gobernados y que se considera no administrador sino dueño del dinero que reparte, y propietario, no receptor, de la fuerza represora.

Entonces el drama se agiganta. Porque aquel René Bejarano con el dinero y las ligas en los bolsillos no es un chiste del pasado inmediato, sino el jefe político del delegado Chígil, y los ahora tan balconeados agarrones entre Ebrard y Ortega no son un problema de química personal, sino un indicador de que el reparto en el ejercicio del poder capitalino huele a mafia. Además, y ese no es un detalle aislado, el jefe del Gobierno capitalino conoce las entrañas de esa policía de la que estuvo a cargo en el sexenio anterior.

Y así como 30 adolescentes y jóvenes que sobrevivieron en el News Divine tienen todavía la huella del delito en una marca con tinta y número que esa policía putrefacta les hizo, luego de desnudarlas en unos separos, ganándose la condena de la UNICEF, así los muertos del viernes negro llevan la marca de ese ejercicio del poder clientelar y represor que se autodenomina de izquierda.

A 11 años de la llegada del PRD a la Ciudad de México, por salud ciudadana y política de la nación, urge un examen a conciencia de la política pública de seguridad que merecería una sociedad democrática, independientemente de sus proclividades electorales, siempre cambiantes.

Por supuesto que no vamos a decirnos engañados porque a partir de la tragedia del día 20 de junio descubrimos que las cosas se quedan en una etiqueta ideológica. Sabemos de tiempo atrás de la falta de congruencia y del origen priista de Ebrard y sus estilos. Lo que andaba oculto era el grado de descomposición de su aparato de seguridad y de lo fundamental que éste resulta para la gobernabilidad y el reparto del poder, incluyendo la relación con los giros negros.

Lo que tampoco sabíamos era el nivel de ceguera de nuestros intelectuales y activistas de derechos humanos y de la integridad de las mujeres, quienes nunca están despiertos cuando el escándalo suena del lado del gobierno perredista.

Y no se vale que mentes lúcidas, capaces de desentrañar fraudes electorales, ahora digan que en cualquier gobierno del mundo pasan estas cosas y que el problema radica en la ilegalidad de las drogas. No se vale el silencio de las ONG, siempre listas para descalificar los programas gubernamentales y la complicidad de las feministas frente a uno de los atropellos más documentados y reveladores de la violación a las garantías individuales de un conjunto de niñas y púberes.

No se vale. Porque al final de cuentas, esa generación que creció con la idea de la estructura y la superestructura, desde la mirada marxista, sabe que el poder militar y policiaco es coercitivo por naturaleza. No se vale, porque su silencio institucionaliza la podredumbre y legitima la violencia de Estado que sin pudor condenó a la asfixia a 12 mexicanos. No se vale.

La guerra de Ebrard

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

En su contraofensiva para tratar de salvar la fuerte crisis que atraviesa su gobierno, tras la muerte de 12 personas por errores, corrupción y abusos de su policía, Marcelo Ebrard ha decidido iniciar una guerra que ya había sido declarada, pero que ahora se hará abierta y de frente

La estrategia para “darle la vuelta” al tema de los jóvenes muertos por la ineptitud policiaca se propone llevar el problema de los antros irregulares a la esfera federal

En su contraofensiva para tratar de salvar la fuerte crisis que atraviesa su gobierno, tras la muerte de 12 personas por errores, corrupción y abusos de su policía, Marcelo Ebrard ha decidido iniciar una guerra que ya había sido declarada, pero que ahora se hará abierta y de frente. El jefe de Gobierno determinó enfrentar y hacer públicas las redes de operación del cártel de Sinaloa en la ciudad de México, y con eso busca parar y revertir el golpeteo contra su gobierno por el caso New’s Divine.

Con una serie de operativos programados para los próximos días —el primero estaba listo para realizarse ayer por la tarde—, Ebrard y su descalificado secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega, intentarán desnudar los brazos del grupo que dirige Joaquín El Chapo Guzmán, como los que mueven el narcomenudeo y el tráfico de estupefacientes en al menos 500 antros identificados como “irregulares” por el GDF y que son cobijados, financiados y abastecidos por el poderoso cártel sinaloense.

En su arriesgada cruzada, Ebrard comenzó con el pie izquierdo: ayer canceló una reunión de coordinación que encabezaría para ultimar detalles sobre el primer “megaoperativo” contra el narcomenudeo en antros y, por si fuera poco, un informe de la Procuraduría de Justicia del DF —sí, de su mismo gobierno— arrojó que en dos revisiones hechas al local del New’s Divine “no se encontró ningún tipo de droga”.

La estrategia trazada por Marcelo y sus asesores para “darle la vuelta” al tema de los jóvenes muertos por la ineptitud y el abuso policiaco se propone llevar el problema de los antros y bares irregulares en la ciudad a la esfera federal. A través de demostrar que los giros negros son parte de las redes de distribución de droga del cártel de Sinaloa en el DF, intentarán involucrar además al gobierno federal al desnudar también complicidades y “protecciones” federales para esas redes.

La batalla se ve más que delicada, pero Ebrard decidió que era la única forma de revertir la crisis que se le vino encima. La declaratoria de guerra entre el gobierno del DF y el cártel de Sinaloa no es en realidad nueva; se dio desde el momento en que, a principios de su administración, Marcelo lanzó la propuesta de que el presidente Calderón le entregara a la ciudad la administración y control del Aeropuerto Internacional “Benito Juárez”. La terminal aeroportuaria más grande del país, y punto neurálgico del tráfico de drogas y de muchos otros tráficos ilegales, es desde hace varios años territorio controlado por El Chapo Guzmán y su cártel, que junto con otras mafias locales como la de Los Aduaneros se reparten el control de la inmensa actividad delictiva que se cobija detrás de las operaciones de aeronáutica.

En cuanto surgió la osada propuesta del jefe de Gobierno capitalino, la reacción del cártel de Sinaloa no se hizo esperar. Las ejecuciones violentas ligadas al narco se dispararon en la ciudad. Sólo de enero a junio de este año, suman 46 asesinatos violentos en diversas zonas del DF, y sumadas a las ocurridas en 2006 llegan a 125 ejecuciones en una ciudad donde, hasta hace poco, el gobierno local se ufanaba de que “aquí no hay violencia del narco”. Además empezó otro fenómeno: cadáveres de ejecutados en otros estados son traídos al DF y abandonados aquí con mensajes como “Esto les va a pasar a los que anden con El Chapo y El Mayo Zambada”.

Pero no fue el único mensaje que indicaba que Ebrard había tocado los intereses del poderoso cártel del Pacífico. Las ejecuciones de altos mandos policiacos, locales y federales, comenzaron a darse en la ciudad a plena luz del día. Édgar Millán, Roberto Velasco y apenas el jueves pasado Igor Labastida, todos altos mandos de la PFP, fueron asesinados en las calles de la capital, con un doble efecto: golpear al secretario de Seguridad federal, Genaro García Luna, pero también exhibir la incompetencia de la policía capitalina para garantizar la seguridad en su territorio.

El 9 de mayo pasado fue asesinado Esteban Robles, jefe policial de la PGJDF, y cuatro meses antes, el 15 de febrero, se produjo el mensaje más directo del cártel de Sinaloa al gobierno de Ebrard: la explosión de una bomba en avenida Chapultepec, que detonó antes de tiempo y mató a su portador, pero que en realidad, dijeron las investigaciones de la PGJDF, iba dirigida a atacar a uno de los mandos de la SSP.

Así que, para salir del atolladero en que se encuentra por su ineficiente y abusiva policía, Marcelo Ebrard decidió que, en vez de correr a su cuestionado secretario Joel Ortega, dará la batalla para desmantelar las poderosas redes del narcotráfico en la ciudad. Y esas llegan hasta Sinaloa.

NOTAS INDISCRETAS… En el PRI, dicen en sus cúpulas, ya se trabaja por un solo objetivo: ganar el 2012, porque “el 2009 ya es trámite”. Esa seguridad la basan en las encuestas y en los acuerdos y amarres internos para que los priístas trabajen ya “por un objetivo común”. Se habla de un gran pacto entre los principales grupos, cuyo primer acuerdo es un enroque entre Beatriz Paredes y Emilio Gamboa Patrón. Según ese pacto, Beatriz irá como coordinadora del PRI en San Lázaro en 2009 y Gamboa se quedará como presidente nacional del partido. En ese gran acuerdo, afirman, participaron lo mismo los gobernadores priístas, entre ellos Enrique Peña Nieto, que el sonorense Manlio Fabio Beltrones, la dirigencia nacional y otros grupos de poder en el viejo partido, que con esto buscan llegar unidos a 2008 y después a 2012 para aprovechar así la ventaja que tiene el priísmo frente a un PRD atrapado en sus conflictos internos y un PAN que tendrá que pagar el costo de ser gobierno. ¿Qué tanto durará el pacto priísta?... A Juan Sabines ya le dicen el góber GPS por dos razones: primero, porque sólo con ese aparato pueden localizarlo cuando se pierde y desaparece por semanas del estado sin que sepan de él; y la segundo, porque el gobernador tuvo que comprarse un localizador satelital después de que en una gira reciente con el presidente Calderón, mientras sobrevolaban Chiapas, el mandatario federal le empezó a preguntar. “Aquel pueblito, ¿cuál es, Juan?”. Y Sabines trastabillaba. Calderón sacó entonces su GPS y le dijo: “Ah, no te preocupes, aquí dice que es Bejucal de Ocampo”. Así le pasó con varias preguntas del Presidente. Pero ahora que fue invitado a la gira por España, Sabines llevaba su propio GPS, y cuentan que era incluso más sofisticado, y caro, que el del Presidente… Los dados cierran con otra serpiente. Semana negra.

Calderón no va a correr a Ortega

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

A Dios, lo que es de Dios; al César, lo que es del César… y a Ebrard, lo que es de la capital. Eso dijo Juan Camilo Mouriño cuando, ayer por la mañana, a nombre del gobierno federal, hizo hincapié en que cualquier asunto relacionado con la tragedia del News Divine es responsabilidad, únicamente, del gobierno capitalino y de las autoridades locales. El secretario de Gobernación deslindó al gobierno encabezado por Felipe Calderón de las resoluciones políticas que pueda requerir este caso.

Y es que seguramente con el episodio ocurrido en la Gustavo A. Madero, Marcelo fue el primero en hacer memoria y regresar a 2004, cuando el terrible capítulo de los linchamientos en Tláhuac le costó el cargo al frente de la Secretaría de Seguridad Pública del DF.

En ese entonces, la Presidencia de la República, con Vicente Fox al frente, haciendo uso de sus recursos constitucionales, removió del cargo a Ebrard, castigándolo por el lento (lentísimo) actuar de la policía capitalina en esa ocasión. En su lugar quedó Joel Ortega, quien fue ratificado en el cargo una vez que Ebrard llegó a la Jefatura del Gobierno de la ciudad.

Tal vez por esto se esperaba que el gobierno de Calderón reaccionara de igual manera; probablemente Marcelo vio aquí la oportunidad para quitar a Joel Ortega al frente de la policía de la ciudad. Aunque, si comparamos los hechos, Ebrard se ha visto demasiado evidente en sus intenciones. En Tláhuac, su salida fue parte de la polémica, pues eso acrecentó más las diferencias entre el gobierno federal y el encabezado por Alejandro Encinas. Hoy parece lo contrario, aunque sólo en apariencia, pues más que un acercamiento, lo que Ebrard pretendía era un despido.

Para todos fue extraño que, por primera vez en lo que va del sexenio, Marcelo Ebrard reconociera a la Presidencia de Felipe Calderón, que tantas veces ha calificado de ilegítima; fue sorpresivo que anunciara el envío de un informe detallado de lo ocurrido en News Divine, obviamente, con toda la intención de deslindar y, sobre todo, otorgar responsabilidades. Aunque su espera por una reacción federal ha terminado y no con los resultados que esperaba.

La pregunta ahora es: ¿por qué querría Ebrard remover a Ortega de su cargo? Se sabe que el jefe de Gobierno del DF quería, en lugar de Ortega, a Gabriel Regino, quien fungía como el segundo al mando de la Secretaría de Seguridad Pública cuando Ebrard aún no pasaba por el episodio Tláhuac.

Pero en septiembre de 2006, Regino protagonizó su propio capítulo negro cuando fue detenido Jaime Maya Durán, lugarteniente de Luis Hernando Gómez, líder del cártel del Norte del Valle de Colombia, y que en el momento de su captura se encontraba bajo la protección de 12 elementos del Grupo Especial de Reacción e Intervención de la SSP, que se encontraba bajo el mando de Regino.

Cuando la investigación sobre sus presuntos nexos con el narco se realizó, no sólo se relacionó a Gabriel Regino con la protección de los miembros del cártel de Gómez, sino también con las transferencias bancarias que los colombianos realizaban en nuestro país.

…y él era el bueno en seguridad para Ebrard; quien ahora tendrá que ponerse a trabajar, en serio, en el caso News Divine, en lugar de intentar aprovecharlo para satisfacer intereses propios.

Para todos fue extraño que, por primera vez en lo que va del sexenio, Marcelo Ebrard reconociera a la Presidencia de Felipe Calderón, que tantas veces ha calificado de ilegítima.

Poncio Pilatos

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

La ley establece que corresponde al Presidente de la República el mando de la fuerza pública en el DF y la designación del servidor público que la tenga a su cargo, a propuesta del jefe de Gobierno. Precisa que el servidor público que tenga ese mando podrá ser removido libremente por el Presidente o a solicitud del jefe de Gobierno.

Pero ni Felipe Calderón ha removido a Joel Ortega ni Marcelo Ebrard ha solicitado su renuncia. Ortega sigue en el cargo, a pesar de las evidencias que vimos en los videos. El secretario quiere quedarse, si nos atenemos a las declaraciones que le hizo ayer al periodista Joaquín López-Dóriga en Radio Fórmula.

El gobierno federal ya envió señales de que asumirá el papel de Poncio Pilatos en el caso. Juan Camilo Mouriño le mandó un mensaje a Marcelo en ese tenor. “Cualquier decisión que por lo ocurrido se tenga que tomar, es responsabilidad del jefe de Gobierno”, declaró el secretario de Gobernación.

¿Cuál es la lectura? De Los Pinos no saldrá la instrucción de remover al secretario de Seguridad Pública del DF, a pesar de lo que todos vimos en los videos. Si Marcelo lo quiere fuera, tendrá que solicitarlo y asumir los costos. “¿Por qué el Presidente lo defiende tanto?” Se preguntan en el antiguo Palacio del Ayuntamiento.

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Los asambleístas del PAN se reunirán el lunes próximo con Santiago Creel, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores, para solicitarle que promueva la comparecencia de Marcelo Ebrard. La idea, según el diputado local José Antonio ZepedaSegura, es que la Cámara alta, facultada constitucionalmente para remover al jefe de Gobierno del DF, tome cartas en el asunto del News Divine. Los legisladores azules consideran que Ebrard es “responsable directo” de la tragedia.

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Reporte Índigo, periódico electrónico que dirige Ramón Alberto Garza, hace una interesante observación sobre la buena suerte que han tenido los políticos de alto nivel que han sido despedidos. El caso que mejor lo ilustra es el de Felipe Calderón. En mayo de 2004 dejó la Secretaría de Energía por las críticas que Vicente Fox, entonces jefe del Ejecutivo, le hizo por su destape anticipado. En julio de 2006 fue elegido Presidente de la Republica en los comicios más cerrados en la historia política de México.

Marcelo Ebrard fue destituido en noviembre de ese mismo año. Vicente Fox lo cesó luego del linchamiento de dos policías en la delegación Tláhuac. En julio de 2006 ganó cómodamente las elecciones para jefe de Gobierno del DF a la priista Beatriz Paredes y al candidato del PAN, Demetrio Sodi de la Tijera.

En junio de 2008, Germán Martínez destituyó a Santiago Creel como coordinador de los senadores azules. El jefe nacional del PAN le dijo que se iba porque estaba por registrarse una revuelta interna en la bancada, lo que al final resultó falso. Todas las encuestas colocan a Santiago como el candidato del PAN mejor visto y más posicionado de cara a las elecciones de 2012. Joel Ortega está en capilla por el costoso operativo en el News Divine. Quiere ser jefe de Gobierno del DF en 2012.

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El Banco Mundial y la SEP trabajarán en una agenda conjunta para impulsar la educación en México. Ese fue el compromiso que la titular de esa secretaría, Josefina Vázquez Mota, logró de las autoridades de ese organismo mundial, al concluir, en Washington, la primera reunión internacional sobre la Alianza por la Calidad de la Educación.

Josefina aprovechó la ocasión para hacer cinco peticiones concretas a las autoridades del Banco: asesoramiento de expertos en educación; elaboración de estudios específicos sobre temas críticos contemplados en la Alianza por la Calidad Educativa; participar en el sistema de seguimiento de esa Alianza; reuniones periódicas para afianzar los propósitos y la creación de un informe anual sobre educación, desde el Banco Mundial.

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Los tres poderes del estado de San Luis Potosí se unieron a la transparencia, al firmar un convenio de colaboración con el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI) para la implementación de Infomex, herramienta electrónica que hace posible el derecho de acceso a la información pública, consagrado por la Constitución. Ya son 21 los estados de la República Mexicana que contarán con este sistema que permitirá a la sociedad, desde cualquier parte del mundo, realizar solicitudes de información, presentar recursos o modificación de datos personales a los tres niveles de gobierno: federal, estatales y municipales del país.

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Moraleja de la semana (cortesía de Seneca): En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido.