julio 04, 2008

Divulgan video sobre rescate de Ingrid



Reuters

BOGOTA.- Colombia dio a conocer el viernes un vídeo de la audaz operación militar en la que rescató sana y salva a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres estadounidenses, así como a 11 efectivos de las Fuerzas Armadas y que dejó en evidencia el engaño que sufrieron las FARC.

En la grabación realizada por el comando militar que ejecutó el rescate y que se hizo pasar como una organización humanitaria ficticia en misión para trasladar a los rehenes de un lugar a otro en la selva, se observa a los prisioneros esposados camino a abordar un helicóptero.

En las imágenes, editadas para proteger la identidad de los militares de inteligencia y bajo la mirada de los supuestos integrantes de la misión humanitaria, también aparece el helicóptero militar encubierto, pintado de blanco y rojo, pero sin ningún emblema de alguna organización internacional.

La grabación también muestra a varios guerrilleros armados con fusiles y vestidos con uniformes camuflados en medio de un cultivo de hoja de coca en donde aterrizó la nave para recoger a los rehenes y quienes se quedaron en tierra luego de que los prisioneros la abordaron con dos líderes rebeldes que tenían la responsabilidad de cuidarlos.

El vídeo se conoció horas después de que una radio suiza citara a una fuente anónima diciendo que la liberación fue el resultado de un millonario pago a algunos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para que entregaran a los rehenes.

Pero, el Gobierno colombiano, a través de altos jefes militares, negó las versiones e insistió en que se trató de una operación militar conocida como estratagema.

Se come a besos a sus hijos

Edelmiro Franco
Excélsior

BOGOTÁ.- “El encuentro con mis hijos fue toda una orgía de besos... sólo quería abrazarlos, mirarlos...”, fueron las palabras de Ingrid Betancourt minutos después de recibir a sus hijos procedentes de París.



“Es una dicha infinita tener a mis hijos junto a mí después de siete años de no verlos”, dijo Betancourt una vez abajo de las escalinatas del avión que trajo a sus hijos desde Francia para un encuentro de amor, vida y libertad.

“Me imagino que estoy en nirvana o en un paraíso... eso debe ser muy parecido a lo que estoy sintiendo en este momento”, dijo con voz recortada durante su conferencia de prensa en la pista de la Terminal aéreo de la base militar Catam.

Betancourt, quien fue rescatada el pasado miércoles por un comando élite de las Fuerzas Armadas de Colombia, junto con otros 14 rehenes en poder de las FARC, estaba ansiosa por ver a sus hijos desde el primer minuto que supo que era mujer libre.


La ex candidata presidencial, secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) el 22 de febrero del 2002, sólo durmió dos horas y 30 minutos en la casa de su madre, la ex congresista Yolanda Pulecio, en el exclusivo sector de los Rosales, en el norte de Bogotá.

Cuando Betancourt abrió sus ojos de la primicia de libertad lo primero que pidió fue un jugo de naranja, y después de vestirse con un impecable sastre negro, y con su largo cabello recogido... sólo soñaba ver a sus hijos.

A las siete de la mañana salió junto a su madre y su segundo esposo, Juan Carlos Lecompte, rumbo a la base militar Catam, para esperar el aterrizaje del avión que traía a sus “niños”, como ella llama a Lorenzo y Melanie.


La ansiedad se le vía en los ojos, su rostro un poco pálido sólo transmitía sonrisas nerviosas y en sus palabras sólo se escuchaba decir una y otra vez: “Los quiero ver... los quiero abrazar”.

La pista de aterrizaje se veía imponente y las lágrimas saltaron en el rostro de Ingrid, quien quería salir corriendo y tragarse la gigante aeronave francesa que traía a sus hijos... y sólo espero que el avión estuviera en plataforma para subir corriendo las escalinatas y perderse en abrazos y besos con Lorenzo y Melanie.

“Le doy gracias a Dios por este momento tan bello... Estos son mis niñitos, estos son mi orgullo, mi razón de vivir... mi luz, mi luna, mis estrellas... por ellos seguí con ganas de salir de la selva...”, contó mientras no se cansaba de Se come a besos a sus hijos El rescate de la ex rehén es el golpe más letal que ha sufrido la guerrilla en 44 años de existencia



De la redacción

Expertos auguran que la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no cederá de inmediato a deponer las armas, pero consideran que la liberación de Ingrid Betancourt es el anuncio de su decadencia.

Por consecuencia esta acción de rescate considerada espectacular y casi perfecta catapulta la popularidad del presidente Álvaro Uribe.

“La guerrilla colombiana no decaerá de inmediato debido al dinero del narcotráfico, pero su decadencia ha comenzado”, dijo el secretario General de la Organización de Estados Americanos (OE A), José Miguel Insulza en declaraciones a Radio Cooperativa.


“Cada mes son varios centenares los que se acogen a planes de paz, a planes de reinserción del gobierno o se van para sus casas”, añadió.

La muerte de Tirofijo, las operaciones contra Raúl Reyes e Iván Ríos y la desmovilización de Karina fueron el preludio de esta liberación.

Pero, sin duda, el regreso de Ingrid, los tres estadunidenses y los 11 integrantes de la fuerza pública es el golpe más fuerte en los 44 años de guerra de las FARC.

En este sentido, el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, resaltó que “lo que es indudable es que las Cuando Betancourt despertó lo primero que pidió fue un jugo de naranja, para después vestirse con un impecable sastre negro para recibir a sus hijos abrazar y besar sus hijos.

Para cada pregunta había una respuesta de amor y de orgullo de madre al saber que Lorenzo y Melanie, que eran niños cuando ella fue secuestrada, ahora los encuentra adolescentes, modernos y llenos de vitalidad.


“Estoy muy orgullosa de ellos -señaló- porque lucharon solitos, crecieron solitos en su angustia por no estar conmigo, dieron una batalla, sacaron los recursos de su personalidad del fondo de su alma”.

Ingrid tomó a sus hijos de la mano y mientras los apretaba recordó: “La última vez que yo vi a Lorenzo era un chiquitín y lo podía alzar y me acurrunchaba con él en la cama... Pero ya le advertí a Lorenzo que me voy a volver acurrunchar con él en la cama y espero que la novia no se ponga celosa...”, y las risas no se dejaron esperar.

“Quiero volver a tener ese contacto de mis niñitos... Tengo tantos sueños para compartir con ellos... Les dije que me iban a tener que soportar porque me iba comportar como un chicle y me los iba a comer a besos...”, agregó.

Y efectivamente, empezó a “comérselos a besos”, y ninguno de ellos se separaban el uno del otro... porque lo que estaban empezando a vivir en familia era “un milagro de Dios”, como lo repite una y otra vez Ingrid, la mujer símbolo de la dignidad y la libertad de todos los secuestrados.

Ingrid en el mundo

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Colombia se paralizó. El mundo también. Álvaro Uribe anunció el rescate de Ingrid Betancourt ante decenas de periodistas. La televisión internacional encadenada a la noticia. Los reconocimientos dirigidos al gobierno colombiano, que iban de la mano de las bienvenidas para Betancourt, llegaron de todas partes del mundo.

Estados Unidos.George W. Bush felicitó a su homólogo colombiano por la vía telefónica; calificó a Uribe como un líder fuerte y agradeció que, en la Operación Jaque, se haya logrado la liberación de Thomas Howes, Marc Gonsalves y Keith Stansell, ciudadanos estadunidenses que estuvieron en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia más de cinco años. Sus secuestros se debieron a sus tareas como contratistas para el Departamento de Defensa en labores antidrogas en Colombia.

Eso lo dijo el actual presidente, mientras que los probables habitantes de la Casa Blanca también dieron declaraciones al respecto: para Barack Obama, el demócrata, esta liberación es una “magnífica noticia” y reconoció la política de “no concesión” del gobierno de Álvaro Uribe.

Y en un vuelo que lo traería a suelo mexicano, John McCain, el republicano, celebró la liberación de los rehenes y, junto con él, dos senadores que lo acompañan en su gira por Latinoamérica.

Organización de Estados Americanos.José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, no sólo habló de que lo que él considera un golpe que marca el comienzo del fin de las FARC, sino que, además, calificó esta liberación como un éxito personal del presidente Uribe.

Unión Europea.Nicolas Sarkozy, presidente de Francia y la cabeza en turno de la UE, felicitó al presidente Uribe y reconoció que la prueba máxima de su compromiso con su país la demostró con la acción que le devolvió la libertad a Betancourt, quien, según sus palabras, ha llenado de orgullo al pueblo francés por su coraje y entereza.

Por su parte, el líder de la Comisión Europea, José Manuel Durâo Barroso, aplaudió las movilizaciones que hizo el gobierno colombiano y también las realizadas en Europa, que las alentaban y pedían por la vida de los rehenes.

Latinoamérica. Esta parte del continente, que alberga este conflicto y a decenas de grupos ¿guerrilleros? más, alzó los brazos a la par de Ingrid Betancourt: tanto el gobierno de Michelle Bachelet de Chile, como los de Cristina Fernández de Argentina, Evo Morales de Bolivia y Felipe Calderón de México, expresaron su reconocimiento al gobierno colombiano y enviaron felicitaciones al ejército de ese país, por la brillante precisión con la que realizaron esta operación.

Pero, sin duda, las reacciones más esperadas debían llegar de Ecuador y Venezuela: el primero, país que fue escenario del último enfrentamiento del ejercito colombiano con las FARC, expresó su contento por la noticia mediante su ministro de Seguridad Interna, Gustavo Larrea, quien hizo hincapié en que el gobierno de Rafael Correa llevaba un año pidiendo la liberación de los rehenes y hasta ahí llegó su declaración. Pero Correa, uno de los principales presidentes sospechosos de proteger (y hasta de recibir dinero de la coca que las FARC administran y trafican) no salió a decir “ni pío”.

El presidente del otro país fronterizo con Colombia, Venezuela, sí hizo lo propio aunque tal vez con un sabor agridulce: el gobierno de Hugo Chávez se limitó a felicitar a su homólogo colombiano. ¿Por qué el sabor agridulce? Seguramente, al gobierno chavista no le resultó del todo placentero el haberse quedado al margen de la noticia; Chávez, acostumbrado al protagonismo, como buen dictador, había estado haciendo su “luchita” para lograr la liberación de los rehenes, ya había logrado la de seis y mediar en el conflicto. Pero en ésta, la liberación más esperada, no intervino en lo absoluto. Más aún: también se le ha señalado como el otro principal protector/beneficiario de los turbios narconegocios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Gobiernos y organizaciones, desde Estados Unidos a Francia, del Vaticano a las Naciones Unidas, todos, recibieron la noticia con el mismo entusiasmo y la misma esperanza para vislumbrar el camino hacia la paz, como lo expresó Clara Rojas, su compañera política en los años previos al secuestro y quien también la acompañó en él durante un tiempo. Ella dijo haberse quitado un gran peso de encima al conocer la noticia de la liberación de Betancourt.

Y ella, Ingrid… se sabe que hoy estará en París; también, que los reencuentros con su familia, su vida, la llevaron al paraíso, como ella declaró; pero además nos vuelve a dar muestra de lo que ella es y, seguramente, representará para la política latinoamericana. Seguramente, ella sabe mejor que nadie el activo político en el que se ha convertido. Y, sin duda, luego de seis años de secuestro, sabrá que hay mejores vías que la meramente electoral, como las de la autoridad moral, para inducir los cambios políticos, no sólo en su país, sino en Latinoamérica. Y, para muestra, un botón:

A sólo unas horas de su rescate, se reintegró a su mundo, a ése que la llevó en busca de la presidencia de Colombia: de inmediato, alzó la voz con el fin de promover el diálogo entre el gobierno de su país con las FARC, pero también para pedirle a Chávez y Correa que estrechen lazos con Uribe, pues recordó que ellos, los liberados, no son los únicos en manos de esta guerrilla. Y lejana a las imágenes que de ella vimos en estos seis años, se muestra entera, presente y viva; esas mismas cualidades que la ayudaron a vivir esos años de encierro…

Alerta roja para el PRD

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

Va un dato que obligará a los perredistas a reflexionar. Enrique Peña Nieto rebasó en popularidad a Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal, feudo del legítimo, y tiene menos opiniones negativas que Marcelo Ebrard. Es lo que arroja una encuesta que encargó el grupo parlamentario de Nueva Alianza en la ALDF a la empresa Sistemas de Inteligencia en Mercado y Opinión.

La encuesta, levantada entre el 7 y el 10 de junio, antes de los sucesos del News Divine, revela que al gobernador mexiquense lo conocen 97% de los capitalinos, 56% tienen una “buena o muy buena opinión” de él, 36% “regular” y sólo 5% “mala o muy mala”. Es la primera vez, en más de una década, que un priista sale bien calificado en la Ciudad de México.

Marcelo Ebrard lo supera apenas con dos puntos en conocimiento, 99%, y con uno en opiniones favorables; 57% tienen una “buena o muy buena” opinión del jefe de Gobierno, 33% “regular” y 9% “mala o muy mala”. López Obrador alcanza 93% de conocimiento, 46% declaran tener una “buena o muy buena” opinión, 25% “regular” y otro 25% mala o muy mala, 4% restante no respondieron.

El panista más conocido es Juan Camilo Mouriño, 58% de los capitalinos lo ubican. El secretario de Gobernación recoge 21% de opiniones favorables, 40% lo colocan en “regular” y 36% en “mala o muy mala”. Gabriela Cuevas es menos conocida, 28%, pero es la mejor calificada: 39% tienen una “buena o muy buena” opinión de la delegada en Miguel Hidalgo.

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El encarcelamiento de Guillermo Zayas, responsable del operativo en el News Divine, bajo el cargo de “homicidio doloso”, se le va a revertir al jefe de Gobierno capitalino. Es lo que dicen en la SSP-DF, donde la palabra “chivo expiatorio” está de moda. El descontento en la policía capitalina es generalizado. Están convencidos de que Marcelo Ebrard cometió un “tremendo error” al dar luz verde al procurador capitalino, Rodolfo Félix Cárdenas, para irse con todo en contra de Zayas.

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Uno de los temas que estarán en la agenda del periodo ordinario de sesiones, que se iniciará en septiembre próximo, es el espionaje. Los legisladores harán modificaciones a la ley para que nunca más el Cisen pueda contratar a empresas privadas con el fin de espiar a particulares, según el senador del PRI, Carlos Lozano, promotor del punto de acuerdo que exige la dimisión del director de ese centro de inteligencia, Guillermo Valdés.

A Lozano le parece increíble que las antenas del Cisen se orienten más a averiguar “con quiénes hablamos los legisladores, qué hacemos, cuánto tenemos en el banco, cómo están nuestras relaciones familiares”, que a “colgarse de las líneas” de delincuentes, secuestradores, prostitutas y narcotraficantes.

El senador Manlio Fabio Beltrones, por cierto, sospecha que el espionaje del que han sido víctima él, su familia y los integrantes de su equipo, tiene el sello del gobierno federal. “Si este trabajo se está haciendo por órdenes gubernamentales, sería sumamente lamentable y peligroso, porque se está espiando a otro Poder, utilizando el aparato del Estado para lastimar a un adversario político”, declaró el senador por Sonora.

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A los partidos chicos que no son capaces de captar ni dos por ciento de la votación nacional se les acabó el negocio del financiamiento público. La desaparición, por inconstitucional, de la “cláusula de la vida eterna”, equivale a una sentencia de muerte para la mayoría de entre ellos.

PVEM, PT, Alternativa, Convergencia y Nueva Alianza, algunos de los cuales son parásitos de los partidotes, ya no podrán mamar del PAN, el PRI y el PRD los votos que les faltan para conservar el registro. El fallo de la Suprema Corte de Justicia, que adelantamos ayer en este espacio, los obliga a sobrevivir por sí mismos.

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Usted probablemente vio las imágenes. El candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, en su recorrido por la Basílica de Guadalupe. No tengo duda de que esa visita tiene que ver con los 12.5 millones de votantes de origen mexicano que hay en Estados Unidos.

Ya lo dijo el comandante Fidel Castro : “McCain, hombre al que no se le conoce como devoto piadoso, piensa que rezando en la Basílica de Guadalupe engañará a católicos, protestantes, blancos, negros, indios y mestizos, en los países donde, a la inversa, la pobreza extrema crece día a día”.

Renuncia y responsabilidad

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Me reclama un lector no ser claro en la columna de ayer. Me dice que si lo que estoy pidiendo es que renuncien el jefe de seguridad, el procurador y el jefe de gobierno capitalino por la tragedia del News Divine, ¿por qué no lo digo con claridad y pido sus renuncias?

Porque yo no pido sus renuncias. Lo que pido es que las autoridades den la cara y digan a sus gobernados lo que pasó exactamente , que asuman sus responsabilidades en eso que pasó y ventilen con valentía y rigor un problema que es mucho mayor que el de su permanencia en los puestos que ostentan: el problema de los antros en la ciudad y la zona gris donde operan, bajo un régimen de supervisión y complicidad que es todo menos transparente y público.

Me gustaría verlos abordando el problema en todas sus dimensiones, por ejemplo, el de los lugares y las formas de diversión de los jóvenes en la ciudad; mostrándonos todo lo que saben sobre el problema, enseñándonos a entenderlo y a mirarlo con claridad; exponiéndonos también las limitaciones que tienen para enfrentarlo y lo que piensan hacer en el futuro para ir a la raíz de lo que sucedió y limpiar a la ciudad de futuras amenazas y tragedias en ese ámbito.

Me gustaría, desde luego, verlos deliberar ampliamente sobre el problema en los medios y en la asamblea de representantes de la ciudad, y defender de frente su caso, explicando por qué deben permanecer en sus puestos, si así lo consideran, o retirándose honorablemente de ellos, si piensan que el desaguisado lo amerita.

Lo que hemos visto es un torneo de autoexulpaciones y escamoteos por la más tradicional de las vías que es culpar al cartero: el eslabón débil que puede victimizarse.

La opinión pública hierve y los deudos de las víctimas claman por una reparación . Su justa demanda se parece por momentos a la exigencia del que busca no quién se la hizo sino quién se la pague.

También esa marea de agravios legítimos y politización de la tragedia debe ser enfrentada con responsabilidad, anteponiéndole el pulso frío de los hechos. Si los hechos dan para culpar y encarcelar a alguien, hay que hacerlo sin titubear. Si no alcanzan para eso, hay que decirlo también sin titubeos.

Lo inaceptable es el guión de siempre: políticos culpando a otros políticos en defensa de sí mismos, el torneo de las inculpaciones, antes que la pedagogía de la responsabilidad.

No pido , pues, renuncias personales , pido responsabilidad pública.

Betancourt: lecciones del fin de la pesadilla

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

La operación de rescate de Ingrid Betancourt de manos de las FARC, donde había permanecido secuestrada durante más de seis años, resultó impecable, una verdadera lección de cómo deben actuar las fuerzas de seguridad ante casos de alto riesgo: la operación tuvo éxito por la habilidad y el entrenamiento de esas fuerzas especiales, la información y la inteligencia que no sólo les permitió tener datos precisos sino también infiltrar a los grupos de secuestradores y, por sobre todas las cosas, demostrar que existe un gobierno, un sistema de partidos, un Estado, que tiene identificados perfectamente a los enemigos de la democracia (sean paramilitares o de las FARC), y una sociedad que ya no quiere ni ataques terroristas ni secuestros ni bandas del narcotráfico o grupos armados controlando regiones enteras del país. Trasciende eso al gobierno de Uribe que, sin duda, en ese ámbito ha realizado un magnífico trabajo, luego de las dudas y los titubeos que mostraron Samper, Gaviria y Pastrana, épocas en las cuales la integridad del Estado colombiano estuvo en peligro. Pero lo sucedido después ha confirmado que, según se ha dicho muchas veces, el Estado no puede ser vencido por esas fuerzas... si es que actúa como un todo, sin mezquindades y con una identificación plena de sus adversarios. Y sin traiciones.

Las lecciones que nos deja el caso de Ingrid Betancourt son mucho mayores que la anécdota, en todo caso notable, del engaño a los miembros de las FARC, el rescate perfecto sin un solo disparo, la cohesión de un país en contra de la violencia. Implica, en primer lugar y en el plano internacional, que las FARC están acabadas: no digo que dejarán de existir, incluso que puedan dar algún golpe espectacular o generar una explosión de violencia. Pero estratégicamente están vencidas. Y, con ellas, la última expresión, la última apuesta, por llegar al poder mediante la vía armada en la región.

Ahora se comprende mejor la importancia del campamento en el cual estaba Raúl Reyes y que fue atacado el primero de marzo. Era el centro de operaciones, comunicación y control de las FARC (y eso termina de evaporar la idea del turismo académico revolucionario de los jóvenes mexicanos que allí fallecieron o quedaron heridos, como Lucía Morett). Destruido ese centro, muerto Reyes, recuperada la información de sus computadoras, quedó al descubierto todo el entramado de las FARC, incluida su alianza con los gobiernos de Hugo Chávez, Rafael Correa y Daniel Ortega y cómo la negociación con los rehenes era un instrumento que buscaba su reconocimiento como parte beligerante. Unos días después, en medio de ataques a su centro de comando, murió también, en marzo, Manuel Marulanda, el líder histórico del movimiento y, desde entonces, fue evidente que las distintas partes de las FARC no estaban en condiciones, siquiera, de mantener una comunicación fluida entre ellas. En realidad, esos golpes habían hecho retroceder a las FARC incluso en el negocio del narcotráfico, ya que, disminuida su capacidad operativa, casi no podían controlar ellos mismos cargamentos y regresaron al origen: a controlar cultivos y cobrar un “impuesto” a los productores en su zona de inserción. Ello les redujo el millonario financiamiento, lo único que las cohesionaba, mientras que el descubrimiento de los papeles de Reyes obstaculizaba el respaldo que recibían, sobre todo de Venezuela y Ecuador.

El rescate de Ingrid y los otros 14 secuestrados deja a las FARC sin cartas para jugar, las exhibe vulnerables porque fueron infiltradas hasta lo más alto, demostró que no tienen comunicación entre sí y quedaron en ridículo. Si las tasas de deserción ya habían sido altísimas en los meses pasados, ahora vendrá, inevitablemente, el colapso de la organización, quizás excepto de sus sectores más duros y menos ligados a la política, como el de Jorge Briceño, apodado el Mono Jojoy, profundamente involucrado en el narcotráfico. En última instancia, es el sentido de Estado, la claridad en las metas reales de éste, la inversión en un verdadero sistema de información, inteligencia y operación que le otorgue seguridad en todos los sentidos a la población, lo que hizo la diferencia.

En nuestro caso, ello debe ser una referencia ineludible y en muchos sentidos: no tenemos ni esa claridad ni muchos de nuestros actores asumen los desafíos como propios, cuando no terminan siendo cómplices de los adversarios de la ciudadanía. En términos de seguridad, simplemente comparar el operativo de rescate de Ingrid con la incapacidad policial para desalojar a medio millar de jóvenes de una discoteca y dejar un saldo de doce muertos, no requiere mayores palabras. Comparar el tipo de capacitación de esas fuerzas de seguridad con la payasada que hacen pasar como entrenamiento de élite, con técnicas inhumanas abandonadas hace años por cualquier fuerza de seguridad, según lo hemos visto en los videos que exhiben, en el mejor sentido de la palabra, al ayuntamiento de León y a sus autoridades, nos confirma que el problema es que nuestras policías municipales y las de los estados no se encuentran en condiciones de asumir siquiera sus responsabilidades mínimas. Uno de los secretos del éxito en seguridad de Uribe fue que, en el terreno policial se concentraron fuerzas, se federalizaron e incluso, en su caso, las policiales fueron militarizadas. En el nuestro quizá no puede ser exactamente así, pero nada debería impedir concentrar esfuerzos, tener mandos únicos, criterios únicos de operación y objetivos públicos definidos, basados en la nueva Policía Federal, por encima de las veleidades políticas. Mientras los esfuerzos nacionales estén dispersos y las policías locales jueguen irresponsablemente a la política, podrán existir esfuerzos loables, pero no habrá una verdadera estrategia nacional de seguridad.

“El equipo de AMLO falló en la vigilancia”

Entrevista: Leonel Cota • Ex líder nacional del PRD
Milenio

El perredista asegura que el principal error de la campaña de López Obrador fue centralizar la estructura electoral.

Leonel Cota considera que el error más grave en la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador fue centralizar la estructura electoral en el grupo político que encabezaba el tabasqueño Alberto Pérez Mendoza; más allá de mostrar capacidad de vigilancia en los estados, asegura, se convirtió en el espacio para la construcción de una corriente política nacional alrededor del candidato.


A dos años de la elección presidencial, el ex dirigente nacional del PRD sostiene que la opinión pública debe conocer, de manera objetiva, los detalles de la campaña de la coalición Por el Bien de Todos.

Aporta nuevos detalles de la negativa de López Obrador a reunirse con empresarios o pactar con sectores del PRI y revela errores internos que facilitaron la operación del PAN para que ganara Felipe Calderón.

¿Cómo vivió el proceso electoral del 2006?

Si alguna dirigencia nacional tuvo un objetivo preciso fue la mía y era construir los acuerdos para ganar la Presidencia; fue exitosa la coalición PRD, PT, Convergencia, aunque había apuestas contarias. No fueron exitosas candidaturas a gobiernos estatales y algunas diputaciones federales. El caso de Guanajuato es un capítulo especial, porque una parte del partido pactó la derrota.

Lo que se convirtió en el talón de Aquiles fue sin duda advertida muchas veces al propio López Obrador: la estructura electoral se centralizó.

Insistí en que se descentralizara cuando menos en estados donde el PRD era exitoso en procesos locales, pero no se concedió y eso llevó a que en estados donde gobernamos, como el DF, no tuviéramos el porcentaje que se necesitaba; era ilógico, pero así fue.

Pero el fraude se cierra o se abre en función de la vigilancia que tengan las propias fuerzas políticas, y una de las razones por las que operó y que marcó diferencia fue la poca capacidad para vigilar en regiones amplias del país y a eso sumamos Guanajuato.

¿Qué pasó ahí?

Teníamos los mejores candidatos en León y en Celaya, pero dirigencias locales registraron de manera irregular las candidaturas y nos tumbaron a nuestros candidatos, fueron errores preconcebidos y calculados que nos llevaron a desaparecer en la elección federal. Ahí fue la diferencia para Calderón.

Manuel Espino reconoce un pacto con gobernadores del PRI.

Frente al temor que López Obrador representaba para la derecha, se compactaron las derechas de PRI y PAN. Me causa desconcierto que los que más operaron por Calderón —Eduardo Bours, de Sonora, y Eugenio Hernández, de Tamaulipas— fueron los que exoneró Espino, eso habla muy mal de su calidad política, porque fueron quienes operaron realmente el fraude.

A esto se suma la alianza con Gordillo, que no es un asunto menor, porque habría que ver que Calderón le entregó una parte del gobierno y la pregunta es lógica: ¿A cambio de qué?

¿Elba Esther los buscó?

Muchísimas veces, de manera directa, o por conducto de su yerno, o de Rafael Ochoa. Yo me entrevisté con él en más de una ocasión y la única petición era el encuentro con Andrés Manuel, nos pidieron 23 distritos donde decían que el PRD nunca ganaba, y la parte indispensable era la foto, era lo que ella requería. La decisión de Andrés fue inobjetable: por ningún motivo ni entrevistarnos ni acuerdos ni negociar nada. Me pidió que por ninguna razón me reuniera con ella y fue tan enfático que me pidió comprometerme con él, porque decía que ellos mismos se iban a encargar de la foto o de difundirlo y se iba a hacer un escándalo.

¿Y con gobernadores del PRI?

Me entrevisté con los del Estado de México, Chihuahua y Nuevo León, pero Andrés no le dio importancia a los acuerdos, los desdeñó. No hubo acuerdos precisos, sólo pedíamos una elección limpia, lo que pretendíamos era desacelerar los acuerdos que tenían con el PAN. Sin duda estos elementos revirtieron los puntos que llevaba Andrés Manuel al cierre de la campaña, que eran entre cinco y seis puntos, que representaban dos millones de votos.

La diferencia al final fue menos de un punto entre Calderón y López Obrador, ¿qué pasó con la guerra sucia?

No tuvo el mayor impacto, lo que querían con eso era crear las condiciones de opinión pública para que el fraude tuviera fuerza. Las encuestas que decían que los números estaban cerrados eran parte de la estrategia para crear condiciones de duda y legitimar así el triunfo de Calderón.

¿Hubo condicionamientos o presiones durante la campaña a cambio de apoyos?

Sólo se habló de candidaturas y distritos donde el SNTE es fuerte, también de la candidatura de Rafael Ochoa al Senado, incluso el candidato del Panal (Roberto Campa) se entrevistó conmigo varias veces.

Era imposible la alianza con Elba Esther, no había química ni posibilidad de acuerdos, creo que Andrés, en una actitud de principios no pactó (...) al final fue la diferencia, por votos legítimos con procedimientos ilegítimos. Hoy cogobierna con Calderón y representa un peso, nadie le cree que va a transformar al país con Gordillo en la espalda.

¿Y la estructura electoral?

Nuestros problemas se dieron donde el PRD no tuvo estructura por una decisión central de Andrés Manuel.

¿Fue el grupo tabasqueño cercano a AMLO?

Nunca discutí en público con él, pero una vez durante la reunión de los lunes lo hice en privado en su oficina; le dije que la estructura electoral andaba mal, que valdría la pena evaluarla e incluso auditarla, le dije que las cosas no andaban bien. Pero Andrés sale a decir que al hombre que más confianza le tenía era a Alberto Pérez Mendoza.

¿El responsable de la estructura electoral?

Sí, porque el partido no intervino, fue una decisión centralizada; me pareció muy grave que esa estructura electoral se convirtió en el espacio para una corriente política dentro del partido, a la que pertenece Pérez Mendoza, particularmente en la corriente tabasqueña del PRD, con lo que se pretendía convertir en una corriente política nacional en el gobierno de Andrés Manuel.

Eso generó muchas contradicciones internas, se llegaba a los estados no a generar una estructura electoral, sino una corriente política y eso nunca se ha dicho a la opinión pública, yo hoy lo digo en la perspectiva de una evaluación objetiva. Ese fue uno de los grandes errores que cometimos en el proceso electoral, no convertir la estructura electoral en un asunto de las fuerzas políticas, en parte del movimiento, sino en una posición exclusiva de uno de los grupos alrededor del propio López Obrador.

Pero quiero ser muy preciso: la razón número uno por la que perdimos la Presidencia fue sin duda el fraude, pero también ese fraude tiene capacidad de convertirse en el elemento de decisión, porque el movimiento que presidió Andrés Manuel no tuvo capacidad de tener una vigilancia plena, contundente en los estados.

¿Qué hizo falta?

Más capacidad de operación con los empresarios que fueron proclives a nosotros en principio, pero las contradicciones en la campaña llevaron a que tomaran distancia de Andrés, como el propio Carlos Slim. Andrés no se quiso sentar con empresarios que le ofrecieron dinero; grupos del Estado de México se acercaron con el interés de ayudar y desde luego él no aceptó. Yo le dije a Andrés que una razón por la que podíamos perder la campaña era por falta de dinero.

¿Fue AMLO coordinador de su propia campaña?

Nunca entendí que no fuera a más de un debate, porque habría sido un buen escaparate, nuestra insistencia era que fuera a más de uno, pero él tenía su propia percepción. Se lo decíamos Jesús Ortega y yo.

El Chapo no es Ingrid

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

En la emoción que producían las imágenes del desenlace de la historia de Ingrid Betancourt escuché a un par de mentes privilegiadas, generalmente cautas, decir en detrimento de Felipe Calderón que el presidente Álvaro Uribe sí era un estadista: hombre que corría riesgos y se sabía servir de la inteligencia y el poder para sacar resultados sensacionales que marcarían un antes y un después en Colombia.

Les dije que me parecía injusta la comparación porque Calderón (sin Plan Colombia de respaldo) estaba librando también una guerra contra un enemigo más temible que las FARC. Me quise servir del dato macabro de las 5 mil muertes en 19 meses, de cómo se están reforzando los operativos donde las bandas terroristas del narco son más fuertes, y del argumento de que, como si fueran discípulos de Montgomery, Uribe y Calderón entienden que la guerra se gana o se pierde sacrificando vidas.

De poco me sirvió. Era la hora de Ingrid. Uribe le dio a los colombianos y al mundo algo que literalmente los impresionó. Por lo tanto, esa tarde podía conseguir lo que quisiera.

Uno de ellos opinó que la captura de El Chapo Guzmán sería el levantón de ánimo, la inyección de ilusión que millones de mexicanos estarían esperando. Me opuse otra vez. Ingrid es una virgen, la “secuestrada más famosa del mundo”, la mujer más valiente de la tierra (le dijo ayer Shakira por teléfono). Ingrid era irremplazable. El Chapo es un matarife, un “agricultor”, una leyenda sustituible al día siguiente de su captura. Su detención no alteraría ni la guerra ni la crisis nacional. Me sirvo de Caro Quintero, Osiel Cárdenas, los Arellano Félix para afirmarlo.

Benditos colombianos, pensé: en medio de sus tragedias, al menos tenían a Ingrid.

Las FARC y el costo de un error

Roberto Bardini
Sobre la marcha
Milenio

Hay errores que se pagan caros. La espectacular liberación de la ex senadora y ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada en febrero de 2002 y convertida en un símbolo mundial del flagelo del secuestro luego de más de seis años de cautiverio en la jungla colombiana, representa un durísimo golpe para las casi agónicas FARC, fortalece aún más el alto índice de aceptación del inflexible presidente Álvaro Uribe y debilita la posibilidad de futuras gestiones internacionales para la liberación de los 25 rehenes políticos que aún continúan en poder de la guerrilla.

“Para mí esto es un milagro. La mano de Dios está acá a través de nuestras fuerzas militares y de nuestros héroes extraordinarios y valientes”, declaró Betancourt al concluir su calvario de 2 mil 441 días. Sin descartar que la mencionada mano haya tenido algo qué ver con su libertad –la última intervención de la extremidad celestial, según Diego Maradona, fue en el Mundial de Fútbol México 1986 durante el partido Argentina-Inglaterra¬– lo cierto es que también hubo esfuerzos más terrenales provenientes de lo que en lenguaje laico se denomina “inteligencia”.

“Es un operativo de inteligencia comparable con las mayores epopeyas épicas de la historia de la humanidad”, se entusiasmó Uribe. “Fue un rescate de película”, dijo el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y es seguro que varios productores de Hollywood coincidirán con él mientras investigan en algún mapa dónde está ubicada Colombia. Más circunspecto, el comandante de las Fuerzas Armadas, Freddy Padilla, afirmó que el rescate de Betancourt –liberada junto con tres contratistas estadunidenses y 11 efectivos del Ejército y de la Policía– obligará a las FARC a negociar la paz con las autoridades colombianas y no buscar otros gobiernos como intermediarios. Sin duda, ése fue el verdadero objetivo de la operación Jaque Mate, planificada durante más de un año. Entre enero y febrero de este año, los insurgentes liberaron a seis políticos que entregaron a misiones humanitarias organizadas por el presidente venezolano Hugo Chávez.

El error de las FARC fue secuestrar y, de remate, prolongar el cautiverio de Betancourt, reconocida por lucha contra la corrupción política de en Colombia y partidaria de una salida negociada al conflicto armado. La ex senadora por el Partido Liberal ganó notoriedad por sus constantes denuncias en el Congreso acerca de los vínculos entre políticos, narcotraficantes y paramilitares, incluyendo a sus ex compañeros de partido y al propio presidente Uribe.

La operación perfecta

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

Para la historia queda el rescate de Ingrid Betancourt y 14 rehenes, quienes estaban en manos de las FARC en la selva de Colombia.

Y para disfrute de los lectores reproduzco párrafos de la revista Semana.com, que narra con excelencia y emoción los pormenores de la proeza:

En una operación cinematográfica, donde no se disparó ni un solo tiro, un grupo de inteligencia militar logró montar una estratagema para engañar a los guerrilleros de las FARC que tenían bajo su cuidado a los secuestrados. Lograron que éstos llevaran a los 15 rehenes desde la espesura de la selva del Guaviare hasta un claro de la selva donde había aterrizado un helicóptero civil, supuestamente de una organización humanitaria amiga de la guerrilla, que trasladaría a los cautivos hasta un lugar donde estaría Alfonso Cano, nuevo comandante de las FARC.

El libreto salió tal como estaba planeado. Bordeando el mediodía, los rehenes subieron esposados a la aeronave, escoltados por “César” y “Gafas”, quienes hasta hace poco habían sido sus carceleros. Apenas el helicóptero alzó el vuelo, y abajo se veían los demás guerrilleros como pequeños puntos en la selva, adentro empezó un fugaz forcejeo. Pocos segundos después, los guerrilleros estaban desnudos, vendados e inmóviles en el piso del helicóptero. “Somos del Ejército Nacional, bienvenidos a la libertad”, les dijeron los militares a los incrédulos secuestrados que estallaron en abrazos y llanto…

Pero había un dilema enorme. Por más que se conociera la ubicación de los secuestrados, no era posible hacer un rescate a sangre y fuego. Los militares ya lo habían intentado en 2003 en Urrao, Antioquia, y fracasaron estruendosamente al obtener como resultado la muerte por fusilamiento del gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria; del ex ministro de Defensa, Gilberto Echeverri, y de diez soldados…

A su favor tenían varias cosas. Primero, la ubicación geográfica. Segundo, sabían que las comunicaciones entre las estructuras de las FARC están prácticamente rotas. Tercero, conocían a “César” mejor que nadie. Sabían que su gran debilidad era la arrogancia y que para doblegarlo deberían tocar ese talón de Aquiles. Al parecer, “César” también había recibido duros golpes recientemente. El episodio de la pérdida de Emmanuel, el hijo de Clara Rojas, lo había puesto a prueba y, por otro lado, la captura a principios de este año de su compañera sentimental, Doris Adriana, quien está en prisión y muy seguramente será extraditada. Su moral no era la mejor. Por eso quizá confió en la persona que le habló por varios medios (radio, escrito y personal) y que les sirvió a las Fuerzas Armadas para armar el engaño…

Hace diez días ya todo estaba planeado. Un grupo de élite se concentró para un entrenamiento especial, pues tenían que hacerse pasar por guerrilleros y por personas afines al proyecto de las FARC. También empezaron las labores para pintar de blanco y rojo dos helicópeteros rusos del ejército que serían usados como parte de la puesta en escena...

Al mismo tiempo, “Cesar” recibía, de parte de una persona cercana al Secretariado, la orden de juntar a los 15 secuestrados que hasta ese momento estaban en tres grupos. Lo que se le dijo a él era que Alfonso Cano quería trasladar a los rehenes y quería que él los acompañara. Le inflaron el ego diciéndole que Cano lo apreciaba mucho y sólo confiaba en él, por lo que era el elegido para seguirlos cuidando. Incluso, “César” decidió llamar el traslado Operación Manuel Marulanda. La mentira funcionó por la falta de comunicación de “César” con el Secretariado y de éstos entre sí. Como ya antes hubo liberaciones, a “César” no le pareció extraño este movimiento de rehenes. Tampoco que se usara un helicóptero, como los que ya se habían utilizado, para su traslado. Por eso cumplió las órdenes tal como se las habían impartido y subió al helicóptero, donde había 15 miembros del Ejército incluidas mujeres cumpliendo distintos roles, desde pilotos hasta supuestos guerrilleros y mediadores. Cuando se dio cuenta de la estratagema, ya era muy tarde…

En el mejor de los escenarios, las cosas saldrían tal como salieron: las FARC caerían en la trampa y los secuestrados recobrarían la libertad. Pero, si algo fallaba, la alternativa era un plan B. El cerco militar estaba tendido, según el ministro de Defensa, con más de 30 helicópteros y 58 hombres en tierra que ya rodeaban el lugar. Una vez rodeados, la negociación de la vida de los secuestrados se haría directamente con los guerrilleros de base, a cambio de dinero y libertad. Algo que hoy por hoy pocos declinarían en las FARC. Por eso el cerco humanitario está tendido hoy alrededor de casi todos los secuestrados. De manera tan precisa que, luego de liberado este grupo, los militares entraron al campamento donde habían estado hasta hacía pocos minutos y encontraron todavía las ollas calientes y las huellas frescas de los guerrilleros que quedaron más que sorprendidos con lo que les ocurrió…

Incentivos policiacos

Carlos Marín
cmarin@milenio.com
El asalto a la razón
Milenio

Entre peor sea la preparación de los policías, más “permisividades controladas” tienen.

En la búsqueda del “botín de guerra” encaja lo sucedido en el New’s Divine: con la coartada cierta de aprehender a narcomenudistas y vendedores de alcohol (además adulterado) a menores, el “atractivo marginal” del operativo era la posibilidad de que los agentes lograran pepenar lo de valor que se pudiera entre los centenares de jóvenes que no quisieran “ser remitidos”.

El fatal caso del antro vino precedido de docenas de operativos en los que “no pasó nada”, porque no hubo muertos, heridos o vejaciones a jovencitas, realizados por policías ministeriales y preventivos en un incierto y riesgoso ejercicio de mando, con la mecánica de siempre: controlar los accesos, la luz, el sonido; buscar armas, drogas y otros objetos incriminatorios.

A policías rudimentarios y mal pagados, una “corta” promedio de 200 pesos por antrero que no quiere ir a parar “adonde corresponda” es el incentivo de la lucha contra el crimen en el código no escrito de los “agentes del orden”.

La transformación de las campañas negativas

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Uno tras otro, se están cumpliendo los pronósticos de los que criticamos la última reforma electoral. Ahí está, por ejemplo, la prohibición de las campañas negativas en la radio y la televisión. En este renglón vaticinamos que, como la energía, las campañas negativas no se destruirían sino se transformarían. Y el resultado sería peor a lo que se tenía antes de la absurda prohibición.

El ataque entre candidatos es intrínseco a la competencia electoral. A un candidato que está rezagado en las encuestas y que no sube con una campaña positiva sólo le queda criticar a su adversario para ganar. Sin embargo, los partidos prohibieron en la Constitución la difusión de campañas negativas en spots de radio y televisión. Craso error. Ahora los ataques serán anónimos y por tanto más virulentos. En el sistema anterior por lo menos sabíamos que los panistas eran los que decían que López Obrador era un “peligro para México” y que los perredistas aseguraban que Calderón había firmado el Fobaproa. Pero ahora los ataques no vendrán firmados. Serán videos-pasquines que se colocarán en internet, donde no hay restricción alguna, buscando generar una ola noticiosa en los medios.

La transformación de las campañas negativas, de hecho, ya comenzó. El próximo domingo habrá elecciones en Nayarit. El candidato favorito a la presidencia municipal de Tepic es Roberto Sandoval del PRI. En YouTube, la plataforma de internet donde cualquier individuo puede trasmitir videos, hay dos anuncios que atacan a este candidato sin que nadie los firme. El primero está titulado “Lecciones 2008 Roberto Sandoval”. Con base en escenas de la película La ley de Herodes e imágenes superpuestas del candidato, se burlan del priista como “el medio pendejo” que fue escogido de un dedazo. En el segundo, titulado “Elecciones Tepic”, se usan escenas de la película El candidato de Cantinflas también con imágenes superpuestas de Sandoval. En un momento determinado, el priista pretende robarse una urna como en las viejas épocas del PRI. Hay, además, un video titulado “Campaña PRI 2008” que utiliza el spot de los candidatos a presidentes municipales del PRI en Nayarit a los cuales se les cambia la voz para afirmar que quieren gobernar para tener más dinero para sus “viajes” y “viejas”, para “seguir robando” y para que el estado “siga igual de jodido”.

Recomiendo al público que los vea. No porque se trate de producciones muy creativas sino que son una probadita de lo que nos depara el futuro con la absurda prohibición de las campañas negativas. Mientras que en la radio y la televisión veremos spots aburridísimos donde los candidatos propondrán traer el paraíso a la Tierra, en internet encontraremos los golpes más bajos que uno pueda imaginar. Escudados en el anonimato, habrá videos mucho más virulentos de lo que vimos en 2006, con acusaciones muy serias, algunas de ellas mentirosas, otras verdaderas, buscando convertirse en noticia. Y los medios, que están en el negocio de tener grandes audiencias, seguramente reproducirán en sus espacios noticiosos algunos de los videos puestos en internet que no podrán ser censurados por el Instituto Federal Electoral.

Volvemos a preguntarnos, entonces, ¿de qué sirvió una reforma que pretendió hacer “más digna” la lucha electoral? Ingenuamente los partidos prohibieron las campañas negativas cuando ellos mismos saben que es imposible. Ellos mismos son los que utilizarán internet para atacarse porque el ataque es intrínseco a la competencia electoral. Las campañas negativas no desaparecerán. Sólo se transformarán, como está ocurriendo en Nayarit. Y el resultado final será mucho más indigno de lo que vimos en el pasado.

Betancourt: lecciones del fin de la pesadilla

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

La operación de rescate de Ingrid Betancourt de manos de las FARC, donde había permanecido secuestrada durante más de seis años, resultó impecable, una verdadera lección de cómo deben actuar las fuerzas de seguridad ante casos de alto riesgo: la operación tuvo éxito por la habilidad y el entrenamiento de esas fuerzas especiales, la información y la inteligencia que no sólo les permitió tener datos precisos sino también infiltrar a los grupos de secuestradores y, por sobre todas las cosas, demostrar que existe un gobierno, un sistema de partidos, un Estado, que tiene identificados perfectamente a los enemigos de la democracia (sean paramilitares o de las FARC), y una sociedad que ya no quiere ni ataques terroristas ni secuestros ni bandas del narcotráfico o grupos armados controlando regiones enteras del país. Trasciende eso al gobierno de Uribe que, sin duda, en ese ámbito ha realizado un magnífico trabajo, luego de las dudas y los titubeos que mostraron Samper, Gaviria y Pastrana, épocas en las cuales la integridad del Estado colombiano estuvo en peligro. Pero lo sucedido después ha confirmado que, según se ha dicho muchas veces, el Estado no puede ser vencido por esas fuerzas... si es que actúa como un todo, sin mezquindades y con una identificación plena de sus adversarios. Y sin traiciones.

Las lecciones que nos deja el caso de Ingrid Betancourt son mucho mayores que la anécdota, en todo caso notable, del engaño a los miembros de las FARC, el rescate perfecto sin un solo disparo, la cohesión de un país en contra de la violencia. Implica, en primer lugar y en el plano internacional, que las FARC están acabadas: no digo que dejarán de existir, incluso que puedan dar algún golpe espectacular o generar una explosión de violencia. Pero estratégicamente están vencidas. Y, con ellas, la última expresión, la última apuesta, por llegar al poder mediante la vía armada en la región.

Ahora se comprende mejor la importancia del campamento en el cual estaba Raúl Reyes y que fue atacado el primero de marzo. Era el centro de operaciones, comunicación y control de las FARC (y eso termina de evaporar la idea del turismo académico revolucionario de los jóvenes mexicanos que allí fallecieron o quedaron heridos, como Lucía Morett). Destruido ese centro, muerto Reyes, recuperada la información de sus computadoras, quedó al descubierto todo el entramado de las FARC, incluida su alianza con los gobiernos de Hugo Chávez, Rafael Correa y Daniel Ortega y cómo la negociación con los rehenes era un instrumento que buscaba su reconocimiento como parte beligerante. Unos días después, en medio de ataques a su centro de comando, murió también, en marzo, Manuel Marulanda, el líder histórico del movimiento y, desde entonces, fue evidente que las distintas partes de las FARC no estaban en condiciones, siquiera, de mantener una comunicación fluida entre ellas. En realidad, esos golpes habían hecho retroceder a las FARC incluso en el negocio del narcotráfico, ya que, disminuida su capacidad operativa, casi no podían controlar ellos mismos cargamentos y regresaron al origen: a controlar cultivos y cobrar un “impuesto” a los productores en su zona de inserción. Ello les redujo el millonario financiamiento, lo único que las cohesionaba, mientras que el descubrimiento de los papeles de Reyes obstaculizaba el respaldo que recibían, sobre todo de Venezuela y Ecuador.

El rescate de Ingrid y los otros 14 secuestrados deja a las FARC sin cartas para jugar, las exhibe vulnerables porque fueron infiltradas hasta lo más alto, demostró que no tienen comunicación entre sí y quedaron en ridículo. Si las tasas de deserción ya habían sido altísimas en los meses pasados, ahora vendrá, inevitablemente, el colapso de la organización, quizás excepto de sus sectores más duros y menos ligados a la política, como el de Jorge Briceño, apodado el Mono Jojoy, profundamente involucrado en el narcotráfico. En última instancia, es el sentido de Estado, la claridad en las metas reales de éste, la inversión en un verdadero sistema de información, inteligencia y operación que le otorgue seguridad en todos los sentidos a la población, lo que hizo la diferencia.

En nuestro caso, ello debe ser una referencia ineludible y en muchos sentidos: no tenemos ni esa claridad ni muchos de nuestros actores asumen los desafíos como propios, cuando no terminan siendo cómplices de los adversarios de la ciudadanía. En términos de seguridad, simplemente comparar el operativo de rescate de Ingrid con la incapacidad policial para desalojar a medio millar de jóvenes de una discoteca y dejar un saldo de doce muertos, no requiere mayores palabras. Comparar el tipo de capacitación de esas fuerzas de seguridad con la payasada que hacen pasar como entrenamiento de élite, con técnicas inhumanas abandonadas hace años por cualquier fuerza de seguridad, según lo hemos visto en los videos que exhiben, en el mejor sentido de la palabra, al ayuntamiento de León y a sus autoridades, nos confirma que el problema es que nuestras policías municipales y las de los estados no se encuentran en condiciones de asumir siquiera sus responsabilidades mínimas. Uno de los secretos del éxito en seguridad de Uribe fue que, en el terreno policial se concentraron fuerzas, se federalizaron e incluso, en su caso, las policiales fueron militarizadas. En el nuestro quizá no puede ser exactamente así, pero nada debería impedir concentrar esfuerzos, tener mandos únicos, criterios únicos de operación y objetivos públicos definidos, basados en la nueva Policía Federal, por encima de las veleidades políticas. Mientras los esfuerzos nacionales estén dispersos y las policías locales jueguen irresponsablemente a la política, podrán existir esfuerzos loables, pero no habrá una verdadera estrategia nacional de seguridad.

Mi coche, ¿mi coche?, y el suyo, ¿suyo?

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy

Quién es el gobierno para prohibirme usar, cuando me dé la gana (que, dicho sea de paso, es la razón más sobrenatural que existe para hacer las cosas, porque me da la gana, en pleno uso de mi libertad), mi coche? Si el gobierno tiene el poder para prohibirme usar mi coche cuado me dé la gana, ¿ese coche, realmente ES mío, sobre todo durante el tiempo en el que se me prohíbe usarlo?

Se puede alegar, como de hecho se hace, que la prohibición tiene como fin la promoción del bien común, de tal manera que, de lo que se trata, es de imponer algunos sacrificios individuales a cambio del bienestar general, en este caso menos contaminación, porque, según las autoridades, de eso se trata, de darle un respiro a la ciudad, pero eso, el efecto que sobre la calidad del aire tendrá el Hoy No Circula Sabatino, es lo que no queda claro.

En primer lugar, hay que considerar que el hecho de que determinados automóviles no circulen un sábado al mes no quiere decir que la circulación de los mismos se reducirá, por el simple hecho de que muchas familias, e inclusive individuos, tienen más de un coche, de tal manera que si un sábado no pueden circular en uno de ellos terminarán haciéndolo en otro, lo cual muestra que la medida afecta más a quienes menos tienen (en este caso coches), por lo cual resulta “regresiva”, tal como lo resulta, también, por el permiso otorgado para la circulación de los autos con calcomanía cero y doble cero, que son los autos relativamente nuevos, a los que tienen acceso las familias de clase media para arriba, no las familias de clase media para abajo.

En segundo lugar, hay que tomar en cuenta que, de no contar una familia con un coche “de repuesto”, bien puede terminar comprando uno más, no necesariamente nuevo, sino de segunda, tercera y hasta cuarta mano, y por lo tanto más contaminante “de lo normal”, razón por la cual la medida puede resultar contraproducente: la misma cantidad de coches y algunos de ellos más contaminantes.

En tercer lugar, me pregunto si existe algún estudio que, con datos, nos indique en cuánto se reduciría la contaminación si una determinada cantidad de automóviles particulares dejara de circular un sábado al mes. ¿Dónde está el análisis costo-beneficio de una mediad que limita la propiedad, y por lo tanto la libertad, de los ciudadanos?

En cuarto lugar, si la meta es reducir el tráfico con el objetivo de disminuir la contaminación, ¿por qué no imponer más prohibiciones de ese tipo, por ejemplo, que ningún automóvil circule los domingos? ¿Por qué la primera prohibición se acepta pero la segunda no? ¿Porque lo segundo resulta excesivo y lo primero no? Entonces, ¿es una cuestión de grado (poco sí, mucho no) o es un asunto de principio?, que se sintetiza en la pregunta con la que inicié: ¿quién es el gobierno para prohibirme usar, cuando me dé la gana, mi coche?

Por último, ¿cómo conciliar la construcción de infraestructura urbana (desde distribuidores viales hasta segundo pisos del Periférico), que incentiva el uso del automóvil, con la intención de prohibir el uso del mismo, sin olvidar el subsidio al precio de la gasolina, con el cual están de acuerdo los perredistas, que de igual manera lo incentiva?

Ante la prohibición impuesta para su uso, ¿mi (su) coche es realmente mi (su) coche?

Creel: volver al origen

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Queda liberado de la lealtad institucional con el gobierno de Calderón
De mantenerse en las encuestas, puede buscar acomodo en otros partidos


En una decisión que no lo alejará del PAN, de su escaño en el Senado y que tampoco le augura una embajada, Santiago Creel Miranda se prepara para volver al pasado.

Es decir, para regresar al activismo político desde la plataforma que lo vio nacer; la sociedad civil. Y por supuesto que Creel no quita el dedo del renglón de las presidenciales de 2012, pero ese proyecto será impulsado por una ruta paralela a la del PAN, desde fuera, en una estrategia que parece combinar lo mejor de las experiencias político electorales que en su momento tuvieron Vicente Fox y Felipe Calderón.

En días pasados —y luego de que de fea manera le quitaron la jefatura de los senadores del PAN—, el ex consejero del IFE, ex candidato al GDF, ex secretario de Gobernación y ex precandidato presidencial se ha reunido con amigos, políticos y académicos, a los que ha consultado sobre la conveniencia de reeditar modernas versiones de espacios de discusión y análisis como el Grupo San Ángel, entre otros, que pudieran servir de plataforma para lanzar una nueva generación de activistas políticos y trabajar en el diseño de las reformas de nueva generación, a partir de la premisa de que la transición democrática “se descarriló”.

Santiago Creel parece haber entendido que intramuros de Acción Nacional no tiene posibilidad política alguna —por lo menos en el gobierno de Calderón—, pero se dice dispuesto a continuar su activismo político por una ruta paralela a la del partido azul, sin renunciar a su militancia, sin dejar su escaño, sin abrir flancos de choque con el gobierno de Calderón, pero al mismo tiempo sin perder los puntos de reconocimiento entre potenciales electores, que lo convierten en un aspirante latente a puestos de elección popular de primer orden.

Vale recordar que Creel saltó al escenario político luego de un activismo intenso en la sociedad civil que lo acercó lo mismo a Andrés Manuel López Obrador que a Fox, que lo impulsó a ocupar un cargo en los primeros consejeros del IFE, y que fue invitado al PAN, como candidato a diputado plurinominal, precisamente por Felipe Calderón, quien a la vuelta de los años se convertiría en su principal adversario en el PAN y en factor determinante para una peculiar modalidad de expulsión del partido azul.

En realidad Creel pudo haber caminado junto con López Obrador —quien lo elogió en forma desmedida luego de que Creel y Ortiz Pinchetti pugnaron por limpiar la elección de Tabasco en 1994— si no hubiese seguido la ruta azul con Fox, quien lo hizo su preferido para sucederlo en 2006.

Pero de nuevo con los pies en la tierra, sin los humos del poder que lo hicieron caer en más de una ocasión, Creel está decidido a reanudar el camino, pero por una ruta distinta. Y la estrategia elegida parece ser una combinación entre las experiencias de Fox en 1997 y la de Felipe Calderón en 2004.

Por un lado, se propone no sólo mantener su capital político y la presencia entre el electorado —en realidad Creel está en campaña presidencial desde el año 2000, con pausas menores, igual que AMLO—, sino acrecentarlo a pesar de los vetos en medios electrónicos, sobre todo televisivos, en una ruta que desde hoy lo perfile como candidato presidencial latente. Fox, vale recordar, se declaró precandidato el 7 de julio de 1997, aún sin partido, e incluso coqueteó con el PRD antes de ser candidato del PAN, gracias a una popularidad que atropelló todo a su paso. Y claro, Creel no es Fox, y 1997 no es igual a 2008 y menos lo será en 2011. Pero el camino ya fue andado.

En el otro extremo —en una ruta también similar a la de Calderón cuando fue echado del gobierno por Fox—, Creel podría resultar ganancioso con la expulsión de la jefatura senatorial de los azules. En primer lugar, al ser echado del “reino de los cielos”, también queda liberado de la lealtad institucional con el gobierno de Calderón, lo que abre frente a Creel todas las puertas del activismo político. Y en segundo lugar, no es menor la ganancia que pudiera capitalizar en tanto víctima del poder. Con un buen manejo, puede capitalizar gran parte de los ánimos adversos al gobierno, al calderonismo, dentro y fuera de la trinchera azul.

Pero acaso lo más atractivo para las ambiciones de Creel es que, de mantener viva su presencia en las encuestas de presidenciables potenciales, también se abren posibilidades de buscar acomodo en otros partidos. Y es que no pocos concluyen que antes que “reventarlo” al quitarle la jefatura senatorial, en realidad le hicieron un favor. Y claro, el futuro de Creel dependerá de que no cometa los mismos errores.

EN EL CAMINO

Y a propósito, Beltrones es un aliado fundamental del gobierno de Calderón. Y si lo pierde, como parece que ocurrirá, no podemos esperar nada bueno. Hasta podrían caer cabezas en el Cisen.