julio 13, 2008

Beltrones es un peligro para México, dice Espino

Critica que el Gobierno le dé más facultades al priísta

www.vanguardia.com.mx

MÉXICO, D.F.- Manuel Espino Barrientos, ex dirigente del PAN, considera que si el PRI regresa a Los Pinos con el senador Manlio Fabio Beltrones —a quien califica como un peligro para México—, volvería al gobierno el priísmo autoritario y represor, luego de cuestionar que la administración federal le haya concedido a este legislador la calidad de gestor poderoso y eficaz que beneficia hasta a los que no son de su partido.

“A la mejor se hizo porque prometió que resolvería algunas de las iniciativas que interesan al ejecutivo. Pero conforme transcurre el tiempo la expectativa de sacar la reforma energética va desapareciendo y si sale algo será muy disminuido. Por eso, creo que Beltrones está cobrando por adelantado servicios que no le está dando al país”, afirma y de paso, critica a sus correligionarios.

“No es de panistas recurrir a los ‘arreglijos’, al ‘ayúdame y a cambio te doy y te concedo’. ¡Ese no es un método del PAN! y ¡no hay justificación para que se hagan esas cosas!”, exclama.

Por otra parte advierte que frente al poder público, Acción Nacional debe mantener una actitud de autonomía pero al mismo tiempo de respaldo al Presidente con responsabilidad.

“Eso implica dialogar y discutir con el poder para llegar a acuerdos y no que el partido acuda a Los Pinos para que le dicten la tarea o que a todo le diga que sí al presidente, sólo porque es emanado del PAN”.

De igual manera alerta sobre el riesgo de que en los gobiernos panistas se institucionalicen prácticas comunes del PRI, como la compra y coacción de votos para colocar a determinadas personas como candidatos o el uso de recursos públicos en beneficio personal o de un grupo.

Cita por ejemplo el caso del ex gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, quien otorgó un bono adicional a sus funcionarios por atender la tragedia que provoco un huracán en Puerto Vallarta, cuando no deberían recibir nada a cambio, porque su trabajo es precisamente atender a la población, puntualiza.

En ocasión de la próxima presentación de su libro “Señal de Alerta”, Espino Barrientos habla con La Jornada desde una posición que considera ajena a la política nacional y que califica como los años sabáticos que tendrá hasta el 2012. Si bien reconoce que no es escritor sino un político, se le ve satisfecho con un texto en el que aclara su actuación en el proceso interno de selección del candidato presidencial en el 2006 y da a conocer acciones cometidas por los calderonistas que contradicen las formas panistas desde el Gobierno.

-¿Cuál es el objetivo de este libro?-
“El libro pretende ser lo que está implicado en el titulo, es decir, una señal de alerta a tiempo, para advertir el riesgo de una posible regresión política. Y con ello no me refiero a que pudiera regresar el PRI a Los Pinos, sino a que regrese con alguien como Manlio Fabio Beltrones, porque representa el PRI autoritario, represor, que no respeta la libertad de expresión, atenta contra los derechos humanos y controla las instituciones que no están bajo la autoridad del ejecutivo, como el congreso y el poder judicial. Yo comparto la tesis de que Beltrones es un hombre políticamente peligroso, no sólo por lo que me han dicho de el, sino por lo que yo mismo sé y he padecido”.

-¿Cómo qué?-
“Por ejemplo las practicas de espionaje de las que ahora se queja. El es maestro. Tiene doctorado honoris causa en el arte del espiar. Creo que Manlio está jugando con ese tema”.

-¿Esto del espionaje no es un pretexto para que el senador deje de cumplir algo que pudiera haber prometido con respecto a la reforma energética?-
“Si Beltrones se comprometió a algo, que el Gobierno se lo exija. Yo lo que le exijo es que sea un senador honesto, que no cobre favores a cambio de hacerse poderoso. Si hubo acuerdos o no, es asunto de ellos. Pero si los hubo se le han pagado muy alto”.

-¿Cuáles son los privilegios que le ha dado el Gobierno?-
“Le han concedido el privilegio de ser un gestor eficaz, poderoso. Bueno, hay alcaldes y hasta gobernadores que para lograr el apoyo del Gobierno Federal a alguno de sus proyectos, han tenido que tocar las puertas de Beltrones”.

Espino Barrientos critica también que a otros personajes non gratos en la política mexicana y en el PAN, se les concedan subsecretarías y dependencias importantes. Es el caso de la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo, y el dirigente de los petroleros, Carlos Romero Deschamps. Sobre la primera refiere que ningún acuerdo justifica que casi tenga el control de la Secretaría de Educación Pública y por lo que hace al segundo, agrega que si algo se le debe, tampoco justifica que se le dé tratamiento de aliado.

Representante de la derecha conservadora, cuida cada una de sus repuestas; evade los temas comprometedores y de plano afirma que no va a hablar de determinados puntos. Eso sí, justifica acciones que tomo siendo presidente del blanquiazul, como el cabildeo con gobernadores del PRI para que promovieran el voto por Felipe Calderón en el 2006. Asegura que no cometió ningún ilícito en ello. “No es delito pedirle a un priísta que vote por un panista, además yo fui a dialogar y convencer, no fui a chantajear, presionar o a ofrecer nada a cambio. No fui a hacer una negociación o un pacto”, destaca.

Se niega a dar a conocer los nombres de los gobernadores que apoyaron su iniciativa, con el argumento de que su objetivo “no era hacerlos famosos, sino que facilitarán el voto útil”, y considera que su partido nada le debe al PRI, porque no dialogo con el partido, sino con personas en lo individual a las que manifiesta su agradecimiento.

'No se olvida' por Paco Calderón

Telescopios en órbita llevarán nanotecnología

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

La Universidad Nacional lanza su iniciativa “Nano UNAM” para impulsar las nanociencias y la nanotecnología. La Universidad de Guadalajara (UdeG) comienza a mostrar señales de interés por la física, que, en especial la cuántica, nacida en el siglo XX, será el fundamento de la próxima revolución industrial, a no más de diez años, en computación cuántica, teleportación y superconductividad. Algo comienza a moverse. Con la pereza habitual del país, pero algo. Y, por suerte, no tiene que pasar por el Congreso.

Un metro dividido entre mil es un milímetro, la milésima del milímetro es el micrómetro, la milésima del micrómetro es el nanómetro (del griego nano = enano). Al dividir una célula común en mil partes tenemos nanómetros. Es la escala a que hoy se está desarrollando la tecnología: instrumentos que cabrían cómodamente en una célula, mientras nuestro Congreso discute si permitimos la exploración de petróleo a compañías de donde sean, como hacen Cuba y China, y como permitían las leyes reglamentarias de la expropiación petrolera hecha por el presidente Cárdenas.

Una Cátedra Max Planck, que pusiera al día en cuántica a profesores de física de nuestras preparatorias, impartida por especialistas, y con una conferencia abierta a todos los estudiantes, está al alcance de cualquier universidad pública porque no le costaría sino pasajes y viáticos. Es así porque, a diferencia de las figuras de la literatura mundial o los cantantes y pianistas, los grandes físicos que hacen la investigación de punta en Estados Unidos y la Unión Europea no cobran las conferencias y cursos a que son invitados: lo prohíben los países donde hacen trabajos secretos.

Pero Monterrey hace pinitos con el ballet y la ópera; Tamaulipas se proclama capital del teatro, el bel canto y otras monerías; quizá Tangancícuaro organiza oootro recital de Plácido Domingo (que iría si le pagan). Hasta Sinaloa tiene ya una buena orquesta sinfónica, muy superior a la tapatía. Bien.

Ahora que ya instalamos los hermosos candiles de prismas en casa, ¿podríamos ir pensando en echar cemento a nuestros pisos de tierra?

Mientras lo pensamos, un equipo de la Universidad Rutgers ha desarrollado un instrumento, cien veces más pequeño que el grosor de un cabello, para que los astrónomos analicen luz procedente del Big Bang con que dio inicio el universo, hace unos 14 mil millones de años.

Físicos de Rutgers, como Michael Gershenson, asociados con la NASA y la State University de Nueva York, han alcanzado con este nanoinstrumento sensibilidad a luz con la longitud de onda más larga del espectro infrarrojo. En el universo en expansión, las primeras estrellas se alejaban del lugar que ahora ocupa nuestro planeta “a velocidad cercana a la de la luz”, dice Gershenson. Como resultado de ese alejamiento, su luz nos alcanza fuertemente corrida hacia el rojo, y parece infrarroja.

Se refiere Gershenson al “efecto Döppler”, que se conoció primero en el sonido: este efecto da la impresión de que el silbato de un tren que pasa se vuelve más grave conforme se aleja. Los pasajeros (cuando había) lo oyen igual, pero las ondas de sonido se amplían para quien está inmóvil porque la fuente de sonido se aleja. A más amplia la onda más grave el tono. En la luz ocurre otro tanto, y su equivalente es un rojo cada vez más oscuro. En honor a Edwin Hubble, descubridor de ese desplazamiento al rojo (que a su vez probó la expansión del universo), lleva su nombre el primer telescopio espacial.

La radiación más allá del infrarrojo es absorbida por la atmósfera terrestre, así que los científicos proponen una nueva generación de telescopios espaciales en órbita. El instrumento construido por el equipo científico es cien veces más sensible que los actuales. Su descripción aparecerá en el próximo número de Nature Nanotechnology. Obtenga una copia en: http://dx.doi.org/10.1038/nnano.2008.173.

El instrumento, menor que una célula, está hecho de titanio y opera a muy bajas temperaturas, a una décima de grado por encima del cero absoluto. Los fotones (unidades, paquetes o cuantos de luz) que golpean el nanodetector “calientan electrones en la sección de titanio, que está térmicamente aislada del medio por niobio superconductor”. Al detectar la infinitesimal cantidad de calor generada en la sección de titanio, es posible medir la energía luminosa absorbida por el detector, “tan poca como un único fotón de luz ultra infrarroja” (far infrared, por si tiene usted mejor traducción).

Gershenson espera que esta tecnología pueda emplearse para explorar el universo primitivo cuando telescopios para luz ultra infrarroja sean puestos en órbita dentro de unos 10 o 20 años. Como México se mide por sexenios: en el próximo sexenio o en otro más, uno encabezado por alguien que hoy ya tiene más de 30 años. No es nada. Como de Zedillo para acá.

La traición de AMLO

Nestor Ojeda
Vuelta prohibida
exonline.com.mx

Después de nueve meses de desencuentros, amagos, agresiones y violencia política generados por la reforma energética, por fin una voz sensata se abrió paso en medio del ruido y la estridencia provocados por la mala operación política calderonista y la brillante pero destructiva estrategia de Andrés Manuel López Obrador.

Guadalupe Acosta Naranjo, presidente sustituto del Partido de la Revolución Demócrata, convocó a los presidentes del Partido Acción Nacional y del Partido Revolucionario Institucional, Germán Martínez y Beatriz Paredes, respectivamente, a construir juntos una iniciativa de reforma petrolera que garantice la soberanía del Estado mexicano y la viabilidad de Pemex como la empresa clave para el desarrollo y la estabilidad del país.

El dirigente nacional perredista hizo un impecable llamado a los principales partidos, todo basado en lo que debería ser el eje de la acción de todas las fuerzas políticas en México: la búsqueda de acuerdos que desemboquen en decisiones, legislaciones y políticas públicas que estimulen y desencadenen el crecimiento del país y el bienestar de sus habitantes.

Aún se desconoce la respuesta del PAN, pero Paredes ya alzó la mano en nombre del PRI; sin embargo, a menos de 24 horas de lanzada la propuesta, que podría acabar con el conflicto por la reforma a Pemex, López Obrador se apresuró a desautorizar a la dirigencia del PRD y cancelar la posibilidad de una reforma energética de consenso tripartita.

Parecería imposible el rechazo a la quizá única vía de solución de este conflicto, pero si se consideran los antecedentes de El Peje no debe extrañar su actitud; si ya dinamitó al IFE y mandó al diablo las instituciones, no podía esperarse otra cosa.

Lo que no considera López Obrador es que, aferrado a estirar el conflicto para beneficiarse de la polarización, lo único que hace es atentar contra los intereses mexicanos, cuyos intereses dice representar y defender.

Sólo la pretensión del ex jefe de Gobierno del DF en ser presidente de México a toda costa, sin importar los daños que provoque para conseguir su objetivo, puede explicar su traición.

Conocimiento: de Humboldt a Google

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Excélsior

Dos lecturas cayeron en mis manos la semana pasada: La medición del mundo, extraordinaria novela de Daniel Kehlmann sobre las vidas paralelas de Alexander von Humboldt y Carl Friedrich Gauss, y el puntilloso ensayo de Nicholas Carr sobre los efectos de internet en la formación del conocimiento, is Google making us stupid?, publicado en la edición de julio-agosto de la revista The Atlantic Monthly.

Di con la primera gracias a la recomendación e insistencia de mi amigo Georg Boomgaarden, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, país donde la novela de Kehlmann se convirtió el año pasado en una verdadera sensación editorial. Traducido posteriormente a varios idiomas, el libro es ya la segunda obra escrita en alemán más vendida, después de El perfume, de Patrick Süskind.

Más allá de alguna referencia periodística de su novela anterior, Yo y Kaminski (2003), no tenía mucha idea del gran talento narrativo de Kehlmann, quien tiene sólo 33 años de edad y es, igual que Süskind, originario de Baviera.

-¿Qué de nuevo puede escribirse sobre Humboldt?, dije con incredulidad a Boomgaarden.

-Léela y verás, me retó.

La compré en inglés, ignorante de que editorial Diana la trajo a México hace varios meses, cosa que supe apenas hace unos días.

Paradójicamente, La medición del mundo casi no ha llamado la atención aquí, en buena medida porque la editorial ha hecho poco por promover la obra. Y eso que uno de sus capítulos está dedicado a la visita que el barón de Humboldt hizo a La Nueva España, entre marzo de 1803 y marzo de 1804; entró por Acapulco y salió por Veracruz.

Prueba de que Diana no le tuvo fe a un libro que ya es un bestseller mundial es que la editorial colocó muy pocos ejemplares en librerías. También es desafortunada su elección de portada —aburrida, digna de un libro de texto—, cuando las ediciones en otros idiomas están ilustradas por el soberbio retrato de Humboldt, pintado por Weitsch, que se exhibe en el Staatliche Museen de la capital alemana.

Sin embargo, si tiene oportunidad de hacerse de un ejemplar de esta novela histórica (en ambos sentidos), no la deje pasar.

El hallazgo ha redefinido para mí la expresión leer en una sentada, maleada como todos los lugares comunes. La historia de Humbolt y Gauss, dos gigantes del intelecto alemán dispuestos a medirlo todo, prueba que las líneas paralelas sí llegan a encontrarse, porque el espacio está “doblado y torcido y es sumamente extraño”.

Pronto se van a cumplir 150 años de la muerte de Humboldt, ocurrida en Berlín (el aniversario será el 6 de mayo de 2009, para ser exactos). La vida del explorador prusiano, retratada con fina ironía por Kehlmann, es testimonio de que hubo un tiempo en que el conocimiento se adquiría planta por planta y roca por roca, incluso al utilizar el propio cuerpo como doloroso tubo de ensayo, de un modo muy distinto a la sabiduría instantánea que se procura hoy en día por medio de internet.

No se entienda el comentario anterior como una crítica a la llamada supercarretera de la información. Soy el primero en reconocer las enormes ventajas que ha traído para oficios como el mío. Una investigación documental que anteriormente se llevaba semanas, puede hacerse ahora en pocos minutos. Buscadores como Google ayudan a sacar la vuelta a los muros de silencio de quienes buscan ocultar la información.

Sin embargo, la comodidad de encontrar en segundos el dato que tomó a otros meses o años de investigación nos ha costado la habilidad de leer y concentrarnos.

“Mientras más usamos la web, más nos cuesta trabajo mantenernos enfocados en la lectura de un texto largo”, sostiene Nicholas Carr, el polémico estudioso de las tecnologías de la información.

El promo de su ensayo, en la portada de The Atlantic Monthly, llamó mi atención durante una espera en la estación de trenes de Chicago.

“La red está corroyendo mi capacidad de concentración y contemplación”, admite el ex director de la Harvard Business Review. “Mi mente ahora espera absorber información de la manera en que la red la distribuye: en un rápido flujo de partículas”.

Carr afirma que internet está moldeando nuestras mentes y cambiando la manera en que adquirimos el conocimiento. La red “distribuye nuestra atención al tiempo reduce nuestra concentración”, describe. “A pesar de todo lo que se ha escrito sobre ella, ha habido poca consideración sobre cómo nos está reprogramando”.

Crítico de la seriedad de sitios enormemente consultados por quienes buscan atajos en su trabajo de investigación, como Wikipedia, Carr dice que “la ética intelectual de la red se mantiene muy oscura”.

Y opina que detrás del propósito explícito de los fundadores de Google de reemplazar el trabajo de la mente humana con máquinas procesadoras de datos a alta velocidad está el interés comercial.

“Mientras más rápido navegamos por la red, mayores oportunidades damos a Google y otras compañías para recabar información sobre nosotros y hacernos llegar su publicidad… Está en su interés económico conducirnos a la distracción.”

Bien dice Carr que no se trata de criticar procesos humanos, que, como la adopción de la escritura y la imprenta, han modificado la forma de ser del hombre pero le han traído innegables beneficios.

Se trata de no perder la capacidad de pensamiento y crítica, la de crear nuestro propio mundo de ideas y volver la vista para admirar el camino por el que hemos llegado a donde nos encontramos.

Como dice el Humboldt, de Kehlmann, a su compañero de aventuras, Aimé de Bonpland: “Sin establecer continuamente la propia posición, ¿cómo puede uno aspirar a avanzar?”.

El Cisen, el GDF y la inteligencia perdida

Luciano Pascoe Rippey
La Crónica de Hoy

Con un sincero agradecimiento a Tatiana, por su ayuda

Mientras nuestra clase política se revuelve alrededor de los temas de espionaje y sistemas de inteligencia que existen en el Cisen, todos parecen haber olvidado el verdadero sentido -el práctico- de los recursos de inteligencia, información y seguimiento. En los hechos, la inteligencia debe ser usada para anticipar, y por tanto prevenir, los problemas naturales de las operaciones y acciones de las fuerzas de seguridad en el país.

Esto debería significar que en el operativo del News Divine, con todas sus carencias, pudieron haber daños menores, o más controlables, de haber existido un ejercicio de inteligencia e investigación serio, profundo, meticuloso y detallado. Una de las grandes carencias en el infame operativo fue la falta de información y, por tanto, la severa disminución de la capacidad para tomar decisiones mínimamente sensatas, útiles o distensoras de la circunstancia. Por el contrario, todas las decisiones que se tomaron estuvieron fundadas en poca o mala información y en temores infundados. El resultado es tan terrible que ha desatado la caída misma del que fuera el secretario de Seguridad Pública y del procurador de justicia de la ciudad.

Las lecciones en esta historia son múltiples, sin embargo, la que debe aprender de inmediato la ciudad y la clase política en su conjunto es que las herramientas de intervención, investigación y seguimiento son para usarse con la delincuencia organizada y no para fomentar escándalos políticos. Nuestros sistemas de seguridad deben encaminarse a la construcción de certezas y de seguridad pública, no política.

Es deseable que nuestra clase gobernante aprenda a reconocer que la primera necesidad que se debe atender es la de un entorno seguro para el desarrollo de la sociedad. Suponer que es más importante, o relevante, centrarse en la batalla interminable entre las dirigencias partidistas, o las personalidades públicas, es un profundo acto de irresponsabilidad con el país.

Es prioritario fomentar una visión diferente del quehacer de inteligencia en nuestro país, una visión progresista debe fomentar el uso de los aparatos de seguridad para remediar las crisis antes de su estallido, a acercar a las instituciones a las problemáticas comunitarias, sociales, pero no para convertirse en un brazo de represión, de violencia soterrada o de desapariciones políticas. Esos tiempos, por suerte, ya los hemos superado.

Entre el iPhone y la portabilidad, desastre.

Hace unos pocos días entró en vigor la portabilidad numérica en materia telefónica. Oseáse, el supuesto de que uno puede llevarse su número de celular a la empresa que uno desee. Esto podría significar para los usuarios un mejor servicio a un mejor precio, ya que al ser dueños de su número podrían elegir libremente compañías, terminar de tajo con el secuestro que hemos vivido por aquello de que "es que este número ya lo tiene todo mundo". Sin embargo, las telefónicas, tanto fijas como móviles, se han enfrentado a fallas técnicas que no han permitido migrar las líneas con éxito, y más de la mitad de los estados presentan problemas y deficiencias. Las diferentes plataformas tecnológicas entre una compañía y otra han retardado el proceso y han hecho de esta posibilidad una opción poco viable, al menos por el momento.

La portabilidad hace al usuario libre para elegir, sin embargo, Telcel encontró la manera de hacer al usuario prisionero de sus planes tarifarios con la llegada del esperado iPhone. La compañía consiguió la exclusiva para comercializar el aparato, que ahora está disponible en planes que van de los 500 a los 700 pesos mensuales con contratos mínimos de 24 meses, en los que además el contratante tiene que pagar parte del costo del equipo. De este modo el consumidor no tendrá opción de cambiar de compañía por los próximos dos años. Por varias razones, esta resolución, que representa la posibilidad de un mejor servicio, está muy lejos de funcionar como debiera; mientras esto no mejore, los usuarios seguiremos siendo víctimas del abuso del oligopolio telefónico. El secuestro continúa, pero ahora por la vía de la moda.

Loco en Dios

Jean Meyer
Profesor investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

La última película del ruso Pavel Lunguin, famoso por su Taxi blues y Familias en venta, se llama La isla. Es la historia singular de un monje, el padre Anatoli, en una isla al norte de Rusia, al final de la época soviética. Cineasta famoso, Lunguin era conocido por otro tipo de películas, críticas, burlonas, satíricas. Sorprende con un cambio de género, con una realización magistral.

El P. Anatoli es un monje atípico, que sus compañeros ven como “bienaventurado”, para no decir un tonto, pero entre los campesinos tiene fama de curandero, de starets (padre espiritual) respetado y buscado. Los padres Filareto y Job representan la dimensión institucional de la Iglesia, mientras que Anatoli se parece a Francisco de Asís, otro “loco en Dios”.


Anatoli llega tarde para el oficio, a veces con un solo zapato, tira al fuego las botas del padre superior y le dice que “en las botas del obispo se anidan muchos pecados”. El pueblo dice que cura las enfermedades, corre a los demonios, predice el porvenir. Tiene un secreto: a los 17 años, durante la Segunda Guerra Mundial, obligado por los SS, mató a un compatriota. Se impuso la oración perpetua y la vida monacal para pedir perdón. El actor, Piotr Mamonov, ex roquero famoso, iluminado por la gracia como su personaje, es prodigioso. El director dice que sin él no hubiera hecho la película.

Pertenece a la vieja tradición, a la de los “locos en Dios”, adeptos de cierta bufonería religiosa, con el don de leer en el pasado y en el futuro. En la famosa Plaza Roja de Moscú está la catedral San Basilio; aquel Basilio era un loco en Dios que andaba desnudo y aventaba pedazos de carne cruda a la cara de los zares y les decía sus verdades sin temerle a la muerte. La isla descansa en dos ideas: Dios existe; lo que nos hace humanos es la capacidad a asumir el arrepentimiento. En Rusia la película ha tenido un éxito sorprendente. Según el director, es una sociedad donde lo único que cuenta es el dinero y el éxito; la gente vive mejor que antes, pero no es más feliz.

¿El cristianismo será la nueva utopía? Es lo que dice Víctor Erofeyev, gran escritor ruso que no acepta que Putin sea el representante de la Rusia eterna. Según él, Rusia vive en una manera de franquismo de los 60, con un régimen verdaderamente conservador, autoritario por un lado, con deseos de consumo y de pequeñas libertades privadas por el otro. Putin asumió el papel de salvador de Rusia frente a una crisis moral y la Iglesia ortodoxa que tiene un papel sin precedente desde el siglo XIX, le proporciona la “idea rusa” que el poder buscaba en vano desde Gorbachov. Esa Iglesia que propone un discurso antiliberal, antieuropeo, es la de los Filareto y Job de la película, no la de Anatoli.

Octavio Paz gustaba de citar las palabras, creo que del poeta John Donne, “cada hombre es una isla”. En La isla, el convento se encuentra en una isla muy real y geográfica, pero el hombre en sí mismo es una isla. Puede, debe entrar en su foro interior, liberarse del “yo” externo y social para recuperar su verdad, una vez liberado de su condición social. ¿¡Cuándo veremos en México esa admirable parábola libertaria!?

Libre expresión y... réplica censurada

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Nadie sabe lo que va a ocurrir cuando la Suprema Corte resuelva sobre los amparos de notables respecto a la cuestionada enmienda al 41 constitucional, que según unos limita la libre expresión y que para otros es un ejemplo de equidad en tiempos electorales

Medios censores reclaman libre expresión
Ejemplo de violación al derecho de réplica

Nadie sabe lo que va a ocurrir cuando la Suprema Corte resuelva sobre los amparos de notables respecto a la cuestionada enmienda al 41 constitucional, que según unos limita la libre expresión y que para otros es un ejemplo de equidad en tiempos electorales.

Lo cierto es que de suyo es un éxito para los que reclaman la primera premisa —que la reforma vulnera formas de la libre expresión— el hecho de que la constitucionalidad de esa parte de la reforma se haya logrado por la mínima diferencia de solo un voto del pleno de la Corte, lo que nos enseñan que el tema va mucho más allá del máximo tribunal.

Pero esa es sólo la primera buena noticia para los notables que apelan a la intervención de la Corte para que se pronuncie a favor de su causa. Y es que los integrantes del máximo tribunal decidieron dar entrada al amparo que promovieron —además de poderosos capitanes de empresa— quienes insisten que es inconstitucional la prohibición propuesta por el artículo 41 constitucional —aprobada en las recientes reformas electorales— que limita a cualquier persona que pretenda comprar espacios en radio y televisión para opinar sobre cuestiones electorales.

La Corte, como dijimos, dio entrada al amparo —lo que de suyo debe ser entendido como otro paso positivo—, que resolverá en definitiva al concluir el periodo vacacional vigente del Poder Judicial. Y como es común en este tipo de temas, todos se hacen la misma pregunta. ¿Qué va a pasar? En realidad nadie lo sabe, pero lo que sí sabemos todos es que en torno al tema han aparecido preocupantes excesos, inaceptables mentira mediáticas y —ya en el extremo de la intolerancia y la inconsecuencia— resulta que uno de los diarios que más apasionadamente defiende la libertad de expresión quedó exhibido en su triste realidad: mercenario de la libre expresión y, al mismo tiempo, un feudo incapaz de reconocer el derecho de réplica. Pero vamos por partes.

ACLARACIÓN

Primero debemos aclarar que el autor de este espacio argumentó y defendió —y sigue argumentando y defendiendo— que es contraria a la libertad de expresión la reforma al artículo 41 de la Carta Magna, en donde de prohíbe a quienes tienen una opinión y dinero para expresarla —clase social que la siempre vendible simplificación popular identifica como “los ricos”— pagar un comentario, una crítica u opinión sobre tal o cual partido, candidato o fuerza política en contienda durante los tiempos electorales.

Al autor de este espacio le parece que si bien esa prohibición ya era parte de la legislación electoral, al llevarla a la Constitución en realidad lo que se consigue no es garantizar su cumplimiento, sino que se mutilan partes esenciales de una libertad fundamental; la de expresión, que tiene su fundamento precisamente en la llamada “opinión pública”, concepto que nadie quiere reconocer en México, que pocos quieren aceptar, y cuyas leyes —en su concepción básica de leyes naturales— se violan con esa norma de la Carta Magna mexicana.

En este espacio ceemos que “el Estado policía” es la negación del Estado, y que el asunto se puede resolver rescatando la concepción primera del Estado; velar por libertades, derechos y la defensa de los bienes y la vida de las personas. Es decir, si el problema es que los ricos, por su poder económico, son los únicos capaces de pagar propaganda cara para denostar a sus adversarios, la solución no está en impedir que ello paguen, sino en convertir en un recurso gratuito, al alcance de todos el acceso a la publicidad en tiempos electorales —acceso a los medios—, cuya gratuidad sería como la reglamentación del consumo de bebidas alcohólicas en tiempos de la prohibición.

Si el problema son los ricos, hagamos gratuito el acceso de todos a los medios en tiempos electorales; ricos y pobres podrán acceder a espacios en radio y televisión, en igualdad de condiciones y bajo las reglas elementales de respetar a terceros, de no faltar a la verdad, de no mentir ni difamar. Pero el asunto va más allá. Otro de los problemas que presenta la nueva legislación electoral es que obliga al IFE a crear un monstruo burocrático para verificar que partidos y candidatos violen la nueva ley. Es decir, de nueva cuenta se crea la trampa para ese círculo de la zanahoria y el garrote. El asunto se puede resolver si, en cambio, el IFE sólo actuar a partir de una denuncia ciudadana, probada y confirmada. Pero eso no será posible porque de lo que se trata es de construir un “estado policía”, no un Estado en donde la razón de ser, el centro y el origen sea el ciudadano.

EXCESOS

Así pues, aquí no estamos con los notables, tampoco con los capitanes de empresa y menos con las televisoras y concesionarios de radio que han emprendido una vulgar campaña mediática que pretende hacer creer que la reforma al 41 constitucional es lo más parecido a la violación estalinista de la libertad de expresión. ¿Quiénes son los barones de la radio y la televisión para hablar de libertad de expresión, para reclamar censura?

Todos saben —pero pocos lo aceptan y lo reconocen— que entre los más poderosos concesionarios de la tv privada —sobre todo Televisa y TV Azteca— y las más fuertes familias que controlan la radio, están los más groseros e incongruentes censores y violadores de la libre expresión Todos los días se “muerden la lengua”, “escupen para arriba” y dan muestras formidables de incongruencia, porque lo que les importa es la renta de sus negocios familiares. Gritan a los cuatro vientos que el Estado aprobó una ley que censura y promueve la violación a la libre expresión, pero a cada minuto esos medios censuran, atentan contra la libre expresión, negocian, se prestan a “insultantes chanchullos” mediáticos.

Pero la incongruencia no sólo está en la radio y la televisión. También en algunos diarios. Hace ocho días, en su colaboración para Reforma, el estudioso de la cosa política preocupado por libertades fundamentales, pero también colaborador de Televisión Azteca, Jaime Sánchez Susarrey, dedicó su artículo semanal a la defensa de la tesis de los notables en torno a que el 41 constitucional significa una violación a la libre expresión. Pero no fue todo, cuestionó con severidad, con argumentos más hepáticos que razonables y en tono insultante e intolerante a uno de lo más reputados y reconocido experto del estudio de los medios, Raúl Trejo Delarbre.

Sánchez Susarrey, en tanto practicante del género de opinión, tiene el derecho de creer, pensar y decir lo que le plazca de la citada reforma y de los estudiosos de los medios, como Trejo Delarbre. Pero también el aludido tiene el derecho de reclamar su derecho constitucional de réplica. Pero en Reforma le negaron ese derecho, lo que coloca a Sánchez Susarrey en situación de misil y “protegido a ultranza”. ¿Con qué cara ese diario reclama al Estado la reforma al 41 constitucional?. Intolerancia en los extremos. Ayer de izquierda, hoy de la derecha.

LOS ESCENARIOS

Si la Corte acepta los amparos, éstos serán resueltos por un juez, y su resolución revisada por La Corte. Nadie sabe lo que pasará, pero todos vemos penosos espectáculos. Al tiempo.

Calderón supera a Fox, Bush y Castro... ascendiendo a la Gran Muralla China

■ Entre fotografías y anécdotas, el presidente mexicano pone fin a su gira por Asia
■ La canciller Espinosa y el secretario de Economía, entre los que acompañaron al mandatario


Claudia Herrera Beltrán
(Enviada)
La Jornada

Beijing, 12 de julio. El presidente Felipe Calderón bajó los últimos escalones de la Gran Muralla China con una sonrisa. Ni Fidel Castro ni George W. Bush habían alcanzado la cima.


Fue el comentario que le hizo un acompañante de China, entre anécdotas sobre otros jefes de Estado que cayeron rendidos ante las impresionantes panorámicas que ofrece esta fortaleza, pero también ante la intrincada orografía.

En su caminata por las empinadas secciones de la muralla, el Presidente mexicano supo que el comandante Castro ascendió 500 metros (2 de diciembre de 1995), pero no llegó hasta la punta, que sí alcanzaron él, su esposa Margarita Zavala y la mayoría de los integrantes de su comitiva.

Su antecesor, Vicente Fox, tampoco llegó más allá. A Calderón le platicaron que cuando el guanajuatense estuvo aquí, preguntó hasta dónde había llegado Castro. Y esa fue la meta que se impuso y cumplió.

Último punto de la gira presidencial por China, la Gran Muralla fue cerrada cerca de una hora, como ocurre en ese tipo de visitas, para que la delegación mexicana pudiera recorrer el tramo de Badaling, que abarca apenas unos metros de sus 6 mil 700 kilómetros de extensión.

En la medida en que subían los funcionarios mexicanos podían ver, además de las serpenteantes montañas, a cientos de turistas que se protegían con coloridas sombrillas y aguardaban su turno para transitar por la gran obra del emperador Qin Shi Huangdi.

En el ascenso, Calderón, con pantalón esport y camisa de manga larga, y su esposa, con un fresco vestido blanco, hicieron algunas paradas rápidas para tomarse fotografías e intercambiar impresiones sobre las vistas. Sin embargo, la mayor parte del tiempo continuaron su paso a buen ritmo, mientras escuchaban las explicaciones del embajador de China en México, Jorge Guajardo, y de un guía del gobierno anfitrión.

Le siguieron el paso el secretario de Economía, Eduardo Sojo; la canciller Patricia Espinosa y otros funcionarios de Relaciones Exteriores. En tanto, elementos del Estado Mayor Presidencial, al mando del general Jesús Castillo, vigilaban con atención cada movimiento del jefe del Ejecutivo y su familia. Y a unos metros de distancia se mantuvo a la prensa.

Después de superar una pronunciada pendiente, algunos integrantes de la comitiva prefirieron guarecerse del sol, que caía a plomo, en una de las torres de la muralla. Allí, el senador priísta Carlos Jiménez Macías comentaba sobre sus numerosas visitas e imaginaba la época en que los guerreros chinos cabalgaban por esas montañas.

María, la hija mayor del Presidente, quien iba con tenis y una blusa con bordados indígenas, se quedó un poco rezagada observando los contrafuertes que asoman sobre profundas laderas. Cuando los demás estaban por alcanzar la cumbre, Margarita Zavala se acercó a la pequeña y la animó a seguir más rápido para que pudieran hacerlo juntos.

Después de 40 minutos alcanzaron su objetivo entre expresiones de alegría. Ya de regreso el jefe del Ejecutivo encontró en las escalinatas a algunos colaboradores y periodistas, y sin dar muestras de fatiga comentó: “Así no se vale. Tienen que llegar hasta arriba”.

Aunque difícil, la bajada fue más rápida. Algunos se tomaban de los barandales y otros caminaban. Inclusive, unos más corrían en zig zag en su afán por desafiar la gravedad.

Ya cuando Calderón Hinojosa estaba a punto de abandonar la muralla, se tomó fotografías con los integrantes de la delegación.

Antes, uno de los expertos en estas visitas le hizo ver que ningún presidente había llegado a la torre más alta de esa sección. Ni Bush, en 2002, ni Castro, en 1995. Tampoco Fox. “Ningún presidente.” Así, Calderón puso punto final a su estancia en China.