julio 19, 2008

Chávez amenaza con sacar de su país a empresas de EEUU y Europa

MANAGUA (AP) - El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, amenazó el sábado con aplicar una "directiva del retorno" como la que aplicaría la Unión Europea para deportar a los inmigrantes en ese bloque, sólo que modificada, para expulsar de territorio venezolano a las empresas de Europa y Estados Unidos.

Chávez, quien asistió a los actos de celebración del XXIX Aniversario de la Revolución Sandinista de 1979, exigió a los futuros gobernantes de Estados Unidos y a Europa, "que respeten la soberanía de los pueblos de América Latina".

Añadió que durante su gira programada por Europa abordará con sus líderes, la "ominosa" directiva de retorno que comparó con "campos de concentración".

"Nosotros haríamos una directiva para que las empresas estadounidenses y europeas regresen a sus países", advirtió.

"Le exigimos a Europa igual que a Estados Unidos y al mundo, que respeten a nuestro pueblo, los derechos humanos de los inmigrantes", agregó Chávez, y apeló a la unidad de los pueblos latinoamericanos "para exigirle a los gobierno ricos del mundo que respeten a nuestros pueblos".

El diálogo imposible

Ivonne Melgar
Retrovisor
Excélsior

El diálogo no está de moda. Se solicita, se propone, se pide, pero no se practica. O, mejor dicho, su ejercicio en la vida política no se ve. Sabemos que existe, pero está penado aceptarlo abiertamente.

Y esa idea parece permear todo lo público. Por lo tanto, tampoco los conciliadores están de moda. En teoría, son requeridos y apreciables. En los hechos, sin embargo, causan bostezo, aburren, no dan rating.

El asunto es verificable en el reality show en curso, donde el personaje más aplaudido resulta ser la señora rijosa, la que reparte a todos el mismo deseo: que se los cargue el payaso.

La tendencia se sostiene en los montajes políticos de pretendido debate, como los foros sobre la reforma petrolera en el Senado. La nota, el micrófono, la cámara, la atención pues, no es para quién formula la mejor propuesta o intenta pegar en una sola las coincidencias de tirios y troyanos. El estelar se lo lleva el gritón, el que mejor descalifica, el de la frase bélica.

Esto es así, porque también los medios de comunicación son parte de esa lógica, manifestándola en tres aspectos determinantes para la vida pública. De un lado, la prensa, la televisión y la radio —porque en esto ya no hay niveles ni distinciones— son practicantes de esa visión desdeñosa del diálogo, en tanto la noticia es el pleito.

Hay algo más grave aún en las otras dos expresiones. Internamente, en los medios existe por el momento una premisa: el éxito de los moderadores, los conductores, las estrellas pues, radica en el grado de estridencia del personaje. Cuanto más intolerante, mejor. El entrevistador dialogante no vende, no importa. Se busca a los gritones, a los desafiantes, a los que pegan en la mesa e interrumpen, a los que llevan al paredón a sus interlocutores, a quienes se han creído el papel de inquisidores en el mediático tribunal del santo oficio.

Es decir: el diálogo aceptado, el posible, el que se registra para la historia política, es el que pasa por los medios de comunicación a través de acusaciones, señalamientos y mensajes cifrados.

A ese remedo de diálogo que no es un diálogo, sino una suerte de indirectas, se reduce el intercambio de ideas públicas de nuestra vida pública.

“Me espían”, se queja Manlio Fabio Beltrones, un hombre determinante para la suerte del proyecto gobernante de Felipe Calderón.

Y detrás de la queja hay una serie de reclamos implícitos, en torno a los cuales sobrevive el deporte de la especulación. “Mi gobierno no espía y respeta a los jefes parlamentarios”, responde el Presidente.

Es un teatro mediático. Muchas veces, en privado, Calderón y Beltrones platican, pactan, diseñan jugadas. Eso, sin embargo, queda en el terreno de lo íntimo, acaso en el plano de la seguridad nacional.

Puede reclamarse opacidad. Y señalar que esa discreción raya en la discrecionalidad. Lo cierto es que lo sucedido en los últimos años acaba dándole la razón a quienes optan por el sigilo.

Porque el diálogo en serio, con las cartas sobre la mesa, es visto como una transa, un soborno, una abdicación.

La herencia es dura. Porque la idea de que no se vale sentarse a negociar el curso del poder, de su ejercicio y su reparto, viene del sexenio de Carlos Salinas, cuando se acuñó el término de la “concertacesión” como sinónimo de sucio acuerdo en lo oscurito entre el gobierno y la oposición, entonces la del PAN. De manera que en los hechos, los políticos nos recetan simulaciones de diálogo y se guardan para sí los intercambios reales.

El mismo Calderón ha declarado ya un par de veces que no le gusta adelantar vísperas. Y así actúa él, su gente y su gobierno: está prohibido cacarear en público, lo que todavía no se amarró en privado.

La lección del foxismo igualmente fue dura: cualquier anuncio de acuerdo, de Los Pinos o de algún secretario, pronto era negado o reventado en el diálogo público que se registra en los medios.

En aquel entonces, Elba Esther Gordillo declaró que llegaba a la Cámara de Diputados para sacar adelante las reformas que el país requería. Era una aliada de Vicente Fox y como tal se presentaba. Eso le costó la coordinación en San Lázaro y hasta su pertenencia a la dirección del PRI. La reventaron.

Con ese antecedente, al margen de las fobias personales, la más poderosa de las políticas mexicanas sólo se reúne con la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, la más avezada del gabinete en estas materias de negociación, si está garantizado el secreto.

Ninguna de las dos quiere publicar sus tratos, indispensables ya no digamos para la reforma prometida, sino para el funcionamiento del sistema escolar. Se ven y muy seguido, dialogan, con rispidez de por medio, claro, pero lo hacen cotidianamente y siempre bajo el entendimiento de que su entendimiento no puede ser cosa pública. Y, mientras ellas pactan, los medios y sus comunicadores recurren al irresistible recurso de anunciar que no pueden verse ni en la tele. Es un asunto que vende, sí. Pero también es una pantalla que abona en la ignorancia sobre el contenido de las decisiones del poder y, al final, distrae y le abre paso a la institucionalidad de la no rendición de cuentas.

En lo personal, no las culpo. ¿Qué pasaría si la cobertura de la SEP se convierte de pronto en el registro de cómo Elba Esther y Josefina avanzan en el cabildeo de cómo habrá de medirse la calidad y el pago a los maestros cumplidos? No se necesita un oráculo. La negociación acabaría rehén de unos medios y unos comunicadores ávidos del fracaso de ambas.

Por eso ahora el guión público nos proyecta una supuesta tensión permanente entre el panista gobernante y el priista más poderoso del Senado. Me enternece mucho a veces la ingenuidad con la que desde la prensa reportamos las palabras supuestamente envenenadas del coordinador de los tricolores en esa cámara contra Calderón. Pero ni hablar, es una forma de alimentar el círculo vicioso: los medios así lo quieren, los políticos así aprendieron a jugar. Y los ciudadanos, bien, gracias.

De momento, quien esto escribe toma descanso. Nos encontramos el próximo 23 de agosto.

¡Por fin!

Francisco Garfias
Arsenal
Excélsior

Al PRD le llego su “día D”. La Comisión de Garantías y Vigilancia dará a conocer, con cuatro meses de retraso, el resultado de la calificación de las elecciones para renovar a la dirigencia nacional de ese partido. Lo que se perfila, dicen los que saben, es la anulación de los comicios para presidente y secretario general.

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La proximidad del fallo volvió a alborotar el gallinero. Jesús Ortega ya anticipó que apenas se declare la nulidad, impugnará el resolutivo en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Los sospechosistas aseguran, sin embargo, que Nueva Izquierda trae un “doble juego”.

Ante la posibilidad de que el Tribunal Electoral ratifique el fallo de Garantías y Vigilancia, los Chuchos buscan ya los caminos para dejar en el cargo al presidente substituto, Guadalupe Acosta Naranjo, por lo menos, hasta después de las elecciones de julio de 2009.

Los encinistas de Izquierda Unida, sin embargo, dejaron claro que bajo ninguna circunstancia permitirán que quien fuera secretario general del partido en los tiempos de Leonel Cota, ocupe un lugar que no se ganó en las urnas. “Si quiere quedarse está perdido”, nos dijo el controvertido Gerardo Fernández Noroña.

Los encinistas quieren una nueva elección. Esperan que Garantías y Vigilancia se apegue a la norma del partido y emita la convocatoria para los nuevos comicios en un plazo no mayor a 30 días. Los perredistas volverían a las urnas, en ese caso, dentro de los 45 días, a partir de que se conozca la convocatoria.

La permanencia de Guadalupe no genera consensos en Izquierda Unida. El PRD no iría unido en 2009 y eso podría significar una debacle electoral aún mayor, manifestó, con preocupación, una voz neutral de ese partido.

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“No me gustaría llegar (a la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara baja) con una fracción dividida”, nos dijo hace algún tiempo el diputado federal del PRI, César Duarte, quien a partir del primero de septiembre se sentará en la silla que dejará vacante la perredista Ruth Zavaleta.

Emilio Gamboa Patrón, coordinador de los diputados del PRI, se inclinó por Duarte, militante de la CNC y aspirante a gobernador de Chihuahua, después de hacer una auscultación en la bancada y de reunirse con los cuatro aspirantes que quedaban en lista: el “beltronista” Marco Bernal, el “peñista” César Camacho y el “fidelista” Adolfo Mota.

De este modo, y si las cosas siguen como se perfilan, tendremos a los dos aspirantes fuertes al gobierno de Chihuahua en las presidencias de ambas cámaras: Gustavo Enrique Madero, coordinador de los senadores del PAN, en la Cámara alta, y CésarDuarte, en la baja.

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El “ostión” finalmente se abrió y el presidente Calderón pudo escuchar la opinión de los jerarcas de la Iglesia católica. Por primera vez en lo que va de su sexenio comió conjuntamente con monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana; los cardenales Norberto Rivera y Juan Sandoval Íñiguez, y el nuncio apostólico, Christophe Pierre. Los asuntos que trataron fueron más terrenales que celestiales, según el comunicado de la Presidencia: seguridad e impartición de justicia, desarrollo social y combate a la pobreza.

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Diódoro Carrasco, presidente de la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados, adelantó que en el próximo periodo ordinario de sesiones, que inicia en septiembre, el Congreso abordará el bloque de leyes secundarias que quedaron pendientes, por falta de acuerdo: la Ley de Radio y Televisión, incluidos los mecanismos que permitan regular el acceso de los partidos políticos a los medios de comunicación, sus tiempos y sus espacios; el derecho de réplica (qué autoridad se encargara de hacerlo valer), y modificaciones al Código Penal Federal para armonizarlo con las reformas constitucionales en materia de justicia penal.

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Uno que anda supercontento es Juan Molinar Horcasitas, director general del IMSS. Presume, muy orondo, la relación “positiva, constructiva” que tiene con el aguerrido sindicato de esa institución. Esta nueva relación ya dio resultados: el nuevo convenio alrededor del Régimen de Jubilaciones y Pensiones, anunciado a principios de semana.

El nuevo convenio, como usted ya sabe, posibilita la contratación de una nueva generación de trabajadores y contiene un esquema de pago por eficiencia. “La contratación de los trabajadores, en esta vía, nos significaría 560 mil millones que ya no vamos a gastar”, asegura Molinar.

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Ernesto Zavaleta, ex reportero de Televisa, fue nombrado anoche subdirector de la agencia Notimex. ¡Enhorabuena..!

Moraleja de la semana (dedicada a Guillermo Valdés, director del Cisen): En boca cerrada no entran moscas.