agosto 01, 2008

PML: coherente incoherencia.

Carlos Ramírez
Indicador Político
El Financiero

AMLO satiriza a saltimbanqui.

A la memoria de Arturo Salcedo y un beso a María Estela Pérez Reguera

Porfirio Muñoz Ledo, veterano político de todas las corrientes habidas y por haber ha seguido escalando la empinada cuesta arriba de la pirámide del poder para descender a los niveles políticos de Gerardo Fernández Noroña y llegar a letrado político de López Obrador.

Pero Muñoz Ledo tiene que lidiar con su propio pasado. En el prólogo a su libro La ruptura que viene, López Obrador se permite una ironía traviesa contra Muñoz Ledo que recuerda su pasado de saltimbanqui de la política, pues ha recorrido todo el espectro político nacional. Aunque las frases del tabasqueño llevaban una agria crítica al trapecismo de Muñoz Ledo: "en los últimos tiempos lo he notado más congruente, ha disminuido su tolerancia hacia la mentira".

Es decir, López Obrador considera que Muñoz Ledo fue incongruente y que en su pasado tormentoso fue también tolerante con la mentira. Y López Obrador no dice que ya no es sino que es menos; o sea, que Muñoz Ledo sigue siendo incongruente y mentiroso..., pero poquito. En este punto, López Obrador ha tenido razón. Forjado en las complicidades del sistema priista, encargado de aplastar a la izquierda en sindicatos y en Nayarit, con palabras elogiosas al presidente Díaz Ordaz después de la matanza de Tlatelolco, entusiasmado como nadie con Vicente Fox y ahora en el grupo priista y neopopulista de López Obrador, Muñoz Ledo tendrá en algún momento que enfrentar su pasado y ajustar cuentas consigo mismo, con su incongruencia y con su participación en las mentiras del priismo del pasado.

Muñoz Ledo, quiéralo o no, sigue siendo priista. Razona como priista, Piensa como priista. Y no tardará mucho en regresar a su casa priista. Ahí están, como esencia de su pensamiento, los elogios a Díaz Ordaz por la represión, su trabajo como cómplice político del Echeverría que reprimió a la izquierda y sus relaciones secretas con Carlos Salinas en 1991 para operar la victoria de Fox como candidato a gobernador.

Pero están también sus textos públicos como priista. Uno de ellos debe llenar de orgullo a Muñoz Ledo. Lo escribió en 1969 para saludar, emocionado, la candidatura presidencial de Echeverría. Este documento -titulado "Luis Echeverría, candidato del pueblo- debiera ser incluido como epílogo de su libro rupturista:

-Los tres sectores del PRI han despejado la incógnita que habitaba en la conciencia de la ciudadanía y confirmado la certidumbre (¡brujo! Ya sabía quién era el tapado) de quienes pensaron desde hace tiempo que, una vida destinada íntegramente al servicio público, una lealtad incorruptible a los principios de nuestro movimiento revolucionario (...) hacían del secretario de Gobernación el hombre avocado para asumir (sin elecciones) la más alta magistratura del país.

-El impacto causado por la noticia (del destape) y por la presentación de la imagen de Luis Echeverría no tiene precedente en la historia contemporánea de México. Analizar este hecho sería motivo de más honda reflexión; bástenos anotar ahora que a la sensación de alivio frente a la incertidumbre, se ha añadido la certeza de que el hombre elegido encarna los más altos valores..."

-México (...) ahora ha generado (en Echeverría) a un hombre-síntesis de las virtudes de su vida republicana y de los mejores atributos de su pueblo. Honestamente (¿?) -y los mexicanos así lo intuyen- poquísimas naciones del mundo (diría el futuro ciudadano del mundo) podrían ofrecer en el momento actual, como arquetipo de su sistema político y de su estilo de vida, a un hombre que reuniese las cualidades de Luis Echeverría.

-Cuando un ciudadano con tal fortaleza moral (como Echeverría) asciende a la jefatura de la nación (antes de las elecciones), sus virtudes pueden inspirar la vida colectiva. Es en este sentido que Luis Echeverría ha acuñado su primer lema: ¡arriba y adelante! Más que una definición programática, es el llamado a todos los mexicanos para que se superen en lo personal y para que se esfuercen, conjuntamente, para impulsar una era de franco progreso. Es el llamado al hombre cívico lanzado por un hombre que tiene la autoridad moral para hacerlo.

-México adivina ya (¡brujo! Veía el futuro), en este hombre de solera republicana y moderno estilo, que le espera un sexenio febril de renovación, un sexenio de trabajo, de rectitud y de optimismo (y así nos fue) que nos permitirá acceder, en la justicia y en la independencia, a la condición de país desarrollado.

Se trata, sin embargo, del mismo Echeverría que el PRD ha logrado indiciar y llevar a arresto domiciliario acusado de represión, no sólo en el halconazo de 1971 sino como secretario de Gobernación de Díaz Ordaz en 1968. Este elogio de Muñoz Ledo en 1969 fue hecho, obviamente, cuando tenía, diría López Obrador, más mentiroso y más incongruente.

Más que con al sistema, Muñoz Ledo debe romper con su pasado priista que es presente. Y su libro debe ser leído al mismo tiempo que sus loas a Díaz Ordaz y Echeverría.

Zoilamérica: De la revolución no queda nada

Pablo Hiriart
Vida Nacional
Excélsior

Zoilamérica tenía sólo 12 años cuando conoció a Enrique, seudónimo de Daniel Ortega cuando éste andaba en la clandestinidad. Era el nuevo compañero sentimental de la madre, Rosario Murillo.

Los abusos comenzaron desde el primer momento con toqueteos y frases obscenas dirigidas a la pequeña niña.

Con esos dos párrafos empieza la espléndida entrevista que el periodista Marvin Galeas, de El Diario de Hoy, de San Salvador, le hizo a la hijastra del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, a quien ella tiene demandado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Publicada el día 7 de este mes, en la entrevista se narra que, cuando cumplió los 14 años, Zoilamérica fue violada por primera vez. Desde entonces el horror se prolongó casi 20 años.

Daniel Ortega llegó al grado de obligarla a mantener relaciones sexuales con terceras personas mientras él observaba.

Aquí se reproducen partes de la entrevista.

-La mayor parte de tu vida transcurrió tras los muros del poder y del abuso sexual, ¿cómo fue tu aterrizaje en el planeta de la normalidad después de tu denuncia?

-Esa es mi sensación. Casualmente ayer le decía a una amiga que tengo la sensación de que es la primera vez que estoy casada, que soy madre, que trabajo. Es la primera vez que las cosas me cuestan. La vacuna contra el poder es la humildad. Me he visto obligada a volver a empezar. Mi denuncia implicó perderlo todo. Tuve que enfrentarme a todo y contra todos. Eso cambió todo y por eso todo lo he redescubierto. El amor, ser mamá, manejar una casa.

-¿Qué cosas normales para otros te perturban a ti?

-Por ejemplo, las campañas electorales entran en esa categoría de cosas que resultan para mí como pesadilla. Hay gente que no te cree, incluso mujeres de esas que se dicen revolucionarias han dicho que lo tuyo es una acción política. Cuando alguien interpreta el acto de mi denuncia como un acto planificado y calculado, se equivocan. Caen en la mayor descalificación al decir que se trató de un complot político. Mi denuncia fue un impulso de salvación ante una serie de hechos con los cuales intenté detener el abuso sexual. Todavía hoy vivo sólo con la fuerza de Dios y de una conciencia muy bien puesta. Cada vez que una persona se expone ante un sobreviviente de abuso sexual, tiene la elección de creerle o no creerle. Eso depende mucho de su propia humanidad.

-¿Cuál es la herencia de la revolución sandinista?

-Yo tenía, al triunfo de la revolución, 12 años. Fui formada en ese sistema de valores. Viví esa historia desde la perspectiva de mi casa y de los valores que aprendí fuera de la casa. Mi participación política tuvo que ver mucho con la sensibilidad que mucha gente de mi generación logró para conocer los grandes problemas que tenían los pobres de este país. Pero vivía en la dicotomía de lo que ocurría en mi casa, donde los valores no estaban claros y donde la experiencia de abuso marcó mi experiencia de mujer. Creo ser el resultado de una generación de nicaragüenses que a trece años lleva consigo un profundo humanismo, pero que lleva en su ser heridas profundas por la falta de ética y moral. La doble moral fue el mayor antivalor heredado que nos tocó corregir con mucha represión y con mucho dolor y con el despertar que yo misma tuve al hacer mi denuncia.

-¿Qué le queda a nuestra generación de la soñada utopía?

-Creo que en nosotros sigue habiendo un espíritu de transformación. En mi generación hay una profunda conciencia de luchar por aquello que se quiere. Esto, sin embargo, está nublado por el engaño, por esa misma doble moral. Esos sueños y esa voluntad de lucha se han visto opacados por esa ambigüedad. Lo que ocurría y que no te dabas cuenta nos hizo pedazos la utopía, pero nos ha permitido volver a construirla de acuerdo a nuevos valores y a nuevas creencias. Nuestra generación no está sin sueños, creo que los estamos renovando todo el tiempo y esa es la mejor herencia.

-¿Qué pasó con aquellos líderes?

-Te decía que la parte ética y moral fue la que empezaron a traicionar los grandes dirigentes que abusaron del poder. Muchos de ellos nunca estuvieron apegados a estos principios. Muchos de ellos ni siquiera los llevaban, sino que se disfrazaron. Para mí la batalla pendiente, y la que nunca se ganó, fue la batalla por la moral y por la ética. Ellos empezaron a distanciarse de toda la verdadera fuerza. De esa revolución de ellos no queda más nada.

La muerte del caudillo 5 y final. Los despojos

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

En el automóvil que deja La Bombilla con el cuerpo ya inerte del general Obregón, van los señores Aarón Sáenz, Arturo R. Orcí, Ricardo Topete, Aurelio Manrique, Federico Medrano.

Detrás del auto que lleva el cuerpo siguen otros coches con invitados. En el jardín solitario del restorán que abandonan, dice el redactor de Excélsior , flota un ambiente de tragedia.

En otro automóvil conducen al asesino a la Inspección General de Policía el coronel Juan J. Jaimes, el coronel y diputado Tomás A. Robinson y el presunto diputado por Guanajuato Enrique Fernández Martínez.

Durante el trayecto el asesino no abre los ojos ni pronuncia una sola palabra, como si estuviera ido, pero baja del coche por su propio pie en la estación de policía.

La noticia ha cundido por la ciudad, especialmente en los rumbos de la avenida Jalisco, en cuyo número 185 vive el general Obregón. Los vecinos se asoman a las ventanas y puertas de sus casas y una multitud se apiña en la puerta de la casa del caudillo muerto. Los encargados de guardar la entrada sólo dejan entrar a algunas personas.

Redactores del diario Excélsior regresan a La Bombilla por la tarde. En el lugar donde cayó Obregón hay dos sillas fuera de sitio y otra volteada: la que sirvió de asiento al agasajado.

Bajo las patas de la mesa hay una corbata Charleston con dibujos rojo y azul, cuatro servilletas, dos de ellas completamente manchadas de sangre y cinco cartuchos quemados calibre 22, que recogen los gendarmes 1582 y 1584, los primeros en llegar al lugar de los hechos.

Están de servicio en el crucero de Baja California e Insurgentes y son avisados del hecho por los ocupantes del un carro oficial que sigue al que conduce violentamente hacia la casa de la avenida Jalisco el cuerpo ensangrentado del general Obregón.

En todo San Ángel reina gran consternación, lamentándose el vecindario de que todo haya sucedido dentro de su jurisdicción, donde hace mucho tiempo no hay hechos semejantes que lamentar.

Al pie y a los lados de las crónicas del hecho, el periódico publica inserciones publicitarias. Hablan de la vida que sigue:

¡Cuidado con el ácido úrico! ¿Se siente usted torpe, cansado y nervioso? ¿Le duele la espalda —coyunturas y músculos los siente envarados y estropeados? Píldoras de Foster para los riñones y la vejiga .

También:
No envidiéis a las bellas. Usad los polvos Orgía de Mirurgia.

La política determina la seguridad

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

La renuncia de Noé Ramírez Mandujano a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, la SIEDO, una de las principales instancias de persecución al narcotráfico y otras variantes del crimen organizado en el país, implica la salida de un hombre con larga experiencia en el sector. Y si bien no se han dado explicaciones oficiales sobre ese cambio, lo cierto es que se especula con que el mismo tiene relación con el incremento de secuestros, la fuga de algunos capos del narcotráfico durante su prisión preventiva y una percepción de que las cosas no están funcionando bien en los terrenos de la seguridad.

Y, obviamente, Ramírez Mandujano se puede haber equivocado o no, puede o no irse de ese cargo por ésas u otras razones, mejores o peores, pero lo cierto es que la percepción de que las cosas no están funcionando bien en el ámbito de la seguridad está ganando terreno cotidianamente y pareciera que ocurre en una circunstancia en la cual en el gobierno federal están en un momento de duda o de transición sobre qué hacer en ésas y otras áreas. Una etapa que, quizás, por todo lo derivado del debate petrolero, se ha alargado ya en demasía y que no pasa, sólo, por el destino de un funcionario, sea quien sea.

La seguridad pública y nacional exige instituciones, estrategias, programas, funcionarios adecuados a los objetivos que se quieren conseguir, pero requiere también una estrecha colaboración y áreas de responsabilidad perfectamente determinadas para cada sector. Una de las evaluaciones básicas sobre lo ocurrido el 11-S con los atentados terroristas en Estados Unidos fue que, pese a la existencia de información que hubiera podido evitarlos y detener a quienes estaban detrás de ellos, la falta de coordinación, de cruce de información, el enfrentamiento entre las más de once agencias de inteligencia que trabajaban simultáneamente en los mismos temas, permitió que no se tomaran medidas y la tragedia ocurriera. Pero también se concluyó que eso había sucedido por falta de claridad política en los objetivos que se quería perseguir en la lucha contra el terrorismo. Y, antes, les había ocurrido lo mismo en la batalla contra el crimen organizado.

En todos los ámbitos que rodean la seguridad, desde el Ejército y la Marina hasta la SSP y la PGR, desde las policías estatales a las de municipio, hay muchísimo que hacer, demasiados cabos sueltos, excesiva falta de coordinación y malos entendidos, independientemente de lo bienintencionados o capacitados que estén todos los que ocupan esas áreas. Pero el problema fundamental, como sucedió en Estados Unidos antes del 11-S, es político: la falta de claridad y de operación, debajo de la premisa, comúnmente aceptada, de la guerra contra el narcotráfico y la lucha por recuperar la seguridad. El problema es político y de diseño, cuando no se puede explicar bien qué está ocurriendo, cuando no se puede terminar de involucrar ese tema en el resto de la agenda nacional y se le sigue viendo como un fenómeno brutal, pero aislado (aunque haya causado ya más de cinco mil muertos en lo que va del sexenio), cuando dirigentes partidarios, legisladores, gobernadores, presidente municipales, comunicadores, aparecen con ocurrencias sobre el tema y pareciera que todas las tesis, todas las ideas, son válidas. Y la verdad es que en esto, como en cualquier ciencia, no lo son. Pero nadie termina de colocar las cosas en su justa perspectiva y trabaja en ese sentido con resultados comunes.

La pregunta es si, en todos los ámbitos desde donde se debe encauzar esa visión política del tema de la seguridad, esa perspectiva existe. En ocasiones pareciera que no. Y no pasa esta visión por el falso debate sobre si se va ganando o no la guerra al narcotráfico. Por definición, esta es una guerra que, como tal, no se ganará plenamente jamás, pero que, por ello mismo, requiere que se triunfe en la mayor cantidad de batallas posibles. Este tipo de guerras se ganan en el terreno de la política y las percepciones. Decía Joquín Villalobos, con respecto a la situación que viven las FARC, que éstas se encuentran derrotadas, porque “las guerras se ganan en el terreno moral cuando se quiebra la voluntad de combate del contrario”. Y ese combate moral, pese a los avances reales logrados en la lucha contra el crimen, no se está ganando. Para hacerlo se requiere corregir muchos aspectos técnicos y operativos, además de una claridad y operación política coherentes con el objetivo que se impulsa: para ganar una guerra en el terreno moral se debe conseguir que el conjunto de la sociedad la asuma como tal. Y, para eso, insistimos, se requiere, se exige, una intensa labor de operación política cotidiana.

Con un agregado: con claridad y operación política, las diferencias, lógicas o no, que existen en las áreas estratégicas y operativas de seguridad, se terminarán atenuando, porque allí deberán primar, también, la claridad y la operación. Porque allí también se debe ganar esa batalla moral. Sin embargo, para todo eso es necesario ajustar piezas, sacudir la estructura, tener claridad sobre el rumbo y el destino y una elevada y real coordinación política, dentro y fuera de lo estrictamente relacionado con la seguridad y la justicia. Hoy esos intentos de coordinación y operación política recaen sólo en los hombros del presidente Calderón. Es necesario, mas no suficiente. El propio Ejecutivo federal debe salirse de la agenda, en ocasiones demasiado cotidiana e intrascendente que vivimos, para colocar esa política en otro nivel. Y, con el fin de hacerlo, requiere nuevas visiones, nuevos acuerdos, nuevas alianzas, nuevos personajes, que logren quebrar la voluntad de los verdaderos enemigos, mediante la claridad, la operación y la eficiencia política. A partir de allí se podrá luchar para vencer en la batalla de las percepciones.

Rusia: la explosión de las ex “repúblicas”

Juan María Alponte
México y el mundo
El Universal

La crisis, en la Georgia independiente —ex república soviética— con la región separatista de Abjazia ha invitado a Javier Solana, alto representante de la Política Exterior de la Unión Europea, a un hecho insólito: presentarse en ese complejo escenario intentando poner orden cuando, a su vez, toda la política exterior de Putin ha consistido en someter las ex repúblicas separadas al centralismo de Moscú.

El problema tiene indudable interés. La Revolución de 1917 fue interpretada por importantes nacionalidades rusas como el eje para su independencia. Habían sido integradas, al imperio ruso, por las lanzas de los cosacos del zar. La Revolución, por ejemplo en Georgia, supuso que los socialistas georgianos (igual ocurrió en Ucrania) consideraran Revolución e Independencia como indisociables. Eduard Shevardnadze, en un libro memorable, —fue el ministro del Exterior de Gorbachov— cuenta cómo se produjo ese movimiento independentista en Georgia encabezado por socialistas —su padre entre ellos— que fueron sometidos por el Ejército Rojo.

La Federación soviética nunca aceptó la pluralidad y, por tanto, las nacionalidades dependieron del Centro y las persecuciones de los separatismos tuvieron, bajo Stalin, niveles indudables de barbarie. Sergo Beria, el hijo del “superpolicía” de Stalin, cuenta en su libro (publicado por las más grandes editoriales mundiales) Beria mon pere, au coeur du pouvoir stalinien (Plon-Criterion, París), que al producirse la invasión alemana en 1941, una de las preguntas fue en torno a lo que harían los pueblos del Cáucaso hasta Georgia. Las represiones que habían sufrido plantearon, en Moscú, la posibilidad de que se pasaran a los alemanes. Stalin envió a Beria a la región y en Chechenia (hoy de nuevo en guerra atroz con Moscú) la negociación fue tan delicada que, para convencer a los chechenios, Beria les dijo que les dejaba, como prueba de la decisión de atender todas sus demandas si combatían a los invasores, a su propio hijo: Sergo. Los pueblos del Cáucaso lucharon contra los alemanes, pero cuando la ruleta de la guerra comenzó a estar de parte de la URSS, “las represiones continuaron”. (Sergo Beria, dixit)Una académica francesa, de origen ruso, Helene Carrere d’Encause, había publicado en Flammarion, en 1978, un libro —L’empire éclaté— que causó un escándalo. Señalaba que el imperio soviético, heredero del zarismo y nunca federal, “estallaría”. Sus problemas nacionales nunca, dijo, se resolvieron. No fue asesinada de milagro. Sin embargo, su análisis era absolutamente racional. Desde 1917 no se había encontrado una solución contra el “estallido”. A la hora del derrumbe de los muros, en la primera Asamblea de las Nacionalidades, Gorbachov se encontró con las manifestaciones de independencia de numerosas repúblicas. Hizo una frase famosa: “edinyi sovetskii narod”, es decir, “sólo hay el pueblo soviético unido”. Gorbachov, de la generación de los años 30, no había tenido información sobre los levantamientos de las nacionalidades en 1917 ni, posteriormente, sobre las represiones contra esos pueblos “unidos”.

El informe de Kruschov, entregado por él mismo a los dirigentes más notables (febrero de 1956, XX Congreso del Partido Comunista de la URSS), denunciaba también los genocidios contra esos pueblos: “…Camaradas, pasemos a otros hechos. La Unión Soviética es, a justo título, considerada como modelo del Estado multinacional. En consecuencia, más monstruosos son los actos, de los que Stalin fue el inspirador y que constituyen violaciones brutales de los principios leninistas de la política de las nacionalidades. Queremos hablar de las deportaciones masivas de pueblos enteros… y después de 1943 la deportación de los karatchas, kalmukos, chechenios-inguchos…”.El libro de Sergo Beria, explica, en detalle, la tragedia. La Rusia petrolera no es todo.

No tengo palabras

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Conforme se acerca, se aleja. Florestán

Yo ya conocía del caso por personas cercanas a la familia que cuentan, y he confirmado, que hace unas diez semanas unos agentes hicieron el alto a un automóvil en el que viajaba un joven acompañado de un chofer y un escolta.

Se trataba de un retén de la Policía Federal, por lo que el conductor se detuvo. Una agente uniformada se acercó, mostró su identificación y el ayudante abrió la puerta.

En ese momento, la mujer y otros agentes los encañonaron y se los llevaron. Era un secuestro y los federales unos delincuentes.

A los pocos días encontraron ejecutados a los dos acompañantes del joven y los secuestradores entraron en contacto con la familia, que recurrió a un negociador. Se fijó el monto del rescate y se pagó.

Por comentarios de cercanos, supe de su drama: pasaban los días y no devolvían al secuestrado, a pesar de haber cobrado el rescate.

Seguí el caso y estuve al tanto del desarrollo del secuestro: para desesperación de la familia seguían sin saber nada de su hijo.

Así llegué al martes cuando por la mañana, al abrir el periódico, encontré un inusual aviso de un cuarto de plana que decía así:

“Grupo de la Flor. Yo les cumplí. Llevamos dos meses esperando a nuestro hijo. Tenemos dos millones de razones para ustedes si nos lo regresan. COMUNÍQUENSE”.

Por la desesperación, de inmediato supe de quién se trataba y de qué caso. Era el mismo secuestrado en el falso retén de la Policía Federal.

Yo, desde aquí, no encuentro palabras para decir lo que siento, y menos para describir lo que debe estar viviendo esa familia desvastada.

Pero sí las tengo para denunciar una vez más, y lo haré todas las veces que sea necesario, la forma en que se han disparado los secuestros, para los que escucho muchas teorías de las autoridades y muchas estadísticas oficiales, pero ninguna solución.

Y que se lo pregunten a las víctimas.

Retales

1. MISERIAS. Los diputados de esta legislatura se opusieron a colocar el nombre de Octavio Paz en letras de oro en su Salón de Sesiones. Allá ellos y su miserable nivel. Ahora los senadores, con tres meses de retraso, le pusieron el nombre del Nobel a un salón;

2. TRÍO. El eufórico regreso de Vicente Fox al PAN, dentro de su proceso de Guanajuatización, lo es el de Manuel Espino y con ellos dos, el de Santiago Creel. Los tres llegan con el mismo proyecto frustrado en 2005: Creel, que anda en eso de reinventarse para la Presidencia en 2012; y

3. FRANQUICIA. Cuando se habla del Partido del Trabajo se habla necesariamente de José Narro, su creador, al lado de Alberto Anaya. Lo que pasa es que El Beto ya se hizo de la franquicia y del presupuesto y no suelta desde hace 18 años. Ahora va por otros seis con la bendición de Andrés Manuel, o al menos eso es lo que él, Anaya, dice.

Nos vemos mañana, pero en privado.

Precio único: ¿dará resultado?

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
La Crónica de Hoy


Dirán mis lectores que ya basta, que ya le dediqué mucho espacio el tema de la Ley de Fomento a la Lectura, y que ya es tiempo de que pase a otro tema como puede serlo, por ejemplo, el de la baja en el precio del petróleo, que entre el 11 y el 29 de julio bajó 13.7 por ciento. Es cierto, hay otros temas importantes que analizar y sobre los cuales comentar, pero el de la mentada ley es fascinante, porque sintetiza todo lo que no se debe hacer, y bien vale la pena dedicarle tiempo al asunto.

En anteriores Pesos y Contrapesos analicé el tema del precio único desde la perspectiva del vendedor de libros, quien ya no tendrá la libertad de ofrecerlos al precio que considere más adecuado, todo ello con su contraparte: el lector ya no tendrá la oportunidad de buscar, para una misma edición, de un mismo título, un precio más bajo, diferencia que puede llegar a ser considerable, y pongo de ejemplo la última entrega de Harry Potter, que en una librería de las Lomas de Chapultepec se ofreció al precio X, mientras que en una tienda de autoservicio el precio fue X menos 100 pesos, todo lo cual, al final de cuentas, perjudica al lector, lo cual no deja de ser contradictorio tratándose, tal como es el caso, de una ley que tiene como fin promover la lectura.

¿Cuál es la lógica que “avala” al precio único como medio de promoción de la lectura? La explico. El precio único tiene que ser lo suficientemente elevado para que el librero menos competitivo permanezca en el mercado y, si es lo suficientemente elevado, para que nuevos libreros se incorporen al mercado, aumentándose así, vía la apertura de nuevas librerías, la oferta de libros, libreros para quienes el precio único, suficientemente elevado, representa un riesgo menor en el negocio de la venta de textos. Hasta aquí no he hecho otra cosa más que aplicar, al caso, la ley de la oferta, que señala que, todo lo demás constante, a mayor precio mayor cantidad ofrecida, siendo cierto que, si todo lo demás permanece constante, la cantidad ofrecida de aquella mercancía cuyo precio aumentó se incrementará.

Hasta aquí el precio único, suficientemente elevado para que pueda operar el librero menos competitivo e incorporarse al mercado nuevos oferentes, tiene lógica, pero no hay que olvidar que la ley tiene como fin fomentar la lectura, y por lo tanto la demanda de libros, algo muy distinto. Supongamos que, efectivamente, el precio único tiene como consecuencia el aumento en la oferta de libros, ¿ello se traducirá, automáticamente, en un incremento en su demanda? ¿El que, consecuencia del precio único, aumente la oferta de libros, será causa del incremento en su demanda? Dicho de otra manera: ¿en México se lee poco por falta de oferta?

Ahora hay que considerar la otra cara de la moneda, es decir, la ley de la demanda, que afirma que, todo lo demás constante, a mayor precio menor cantidad demandada, sin olvidar que el precio único sí supone un incremento en el precio, sobre todo en el precio al que ofrecen los libreros más competitivos.

Reto a los legisladores a poner a prueba la Ley de Fomento a la Lectura y si en los 12 meses (¿24?, de acuerdo, ¡24!) siguientes a la imposición del precio único no aumenta la venta de libros derogarla.

Britney, Paris, Obama

Yuriria Sierra
Nudo Gordiano
Excélsior

Es la mayor celebridad del mundo, lo comparan con Paris Hilton y Britney Spears, los reflectores, micrófonos y portadas de los medios impresos intentan seguirlo a cada paso que da y su oponente se ha dado cuenta de ello.

Hace unos días, John McCain lanzó un anuncio televisivo como parte de su estrategia electoral. En él, el republicano que anda en pos de Doña Casa Blanca, llama celebridad a Barack Obama, el demócrata que también romperá cuanto pilar pueda para quitar al partido de George W. Bush del despacho más importante en Washington.

Y el spot, perfectamente planeado, logró acaparar la atención de todos, aunque no sabemos si su mensaje llegará como esperan.

Aunque a los más puristas y conservadores (o a los más hipócritas) les parezca que el objetivo de las campañas electorales, aquí o en otro país, tendría que ser el exclusivo “contraste de ideas”, y les cuesta trabajo entender que los mayores golpes al enemigo dependan siempre de las maravillas sicológicas del marketing electoral.

En el polémico spot, McCain coloca a Obama como una celebridad a la par de Paris Hilton y Britney Spears y a eso se le suman frases negativas sobre algunas propuestas de Obama. Afirmaciones a las que no da respuesta McCain, sólo las promueve y termina con la tradicional cara de esperanza del candidato que intenta abrir los ojos a los ciudadanos. Lo atinado de ese spot, hay que decirlo, no es la comparación que hace de Obama con las drogadas y rubias celebridades, sino que capitaliza una duda que Hillary Clinton ya se había encargado de sembrar entre el electorado estadunidense con respecto a Barack Obama: “Es una celebridad en el mundo, pero, ¿será capaz de gobernar?”

En respuesta, Barack Obama afirmó que, si McCain y su equipo planean ese tipo de campaña, es porque no hay nada bueno que decir de ellos y sólo dan prueba de que los republicanos siguen trabajando bajo las mismas políticas que llevaron a Bush a la Casa Blanca, a sabiendas de que la mayoría de los ciudadanos estadunidenses están en desacuerdo en cómo ha trabajado su actual presidente.

Sabemos que en la política todo se vale, pero, en este caso, el asombro se debió a que este tipo de anuncios poco tienen que ver con la manera en que McCain se había estado manejando y menos si recordamos que él había expresado su deseo de civilizar la política, lo que, en resumidas cuentas, implicaba el desecho de este tipo de descalificaciones durante la campaña electoral y el resto.

Y no es que se crea que Obama ha sido menos “audaz”. Recordemos que, durante la campaña de precandidatos, el equipo del afroamericano lanzó un anuncio que era especie de homenaje para el spot lanzado por Apple en 1984, cuando entró al mercado con la intención de desbancar a Microsoft, sólo que en aquel comercial el rival a vencer era, evidentemente, Hillary Clinton.

Como dijimos al inicio, el anuncio provocó reacciones y llamar la atención de la mayoría. Lo interesante será ver cómo reciben esta nueva estrategia los votantes republicanos y los indecisos porque es evidente que, siendo sensatos, a quienes les beneficia más que McCain y su equipo lancen este tipo de campañas “desesperadas” es a los demócratas, quienes podrán, haciendo caso omiso, colocar detrás a ese otro jicotillo que anda en pos de Doña Casa Blanca…

Como sea, yo celebro enloquecida (y nostálgicamente) las llamadas “campañas negativas”, porque son esas las que le dan, en la realidad, vida, a toda democracia moderna… Hay que conocer el lado oscuro de los candidatos, porque lo demás son meras simulaciones que los políticos nunca cumplen cuando llegan al poder…

Bicentenario adelantado

José Fernández Santillán
jfsantillan@itesm.mx
Académico del Tecnológico de Monterrey (CCM)
El Universal

Los mexicanos nos estamos preparando para conmemorar, dentro de dos años, el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución. Sin embargo, cada uno de esos acontecimientos tuvo su antecedente en cierto suceso ocurrido, respectivamente, en 1808 y en 1908. Debemos, en este año de 2008, rendir homenaje a quienes los protagonizaron.

1.— Con base en las ideas de la ilustración ya se habían registrado en el siglo XVIII la Independencia de Estados Unidos (1776) y la Revolución Francesa. Esas ideas penetraron, igualmente, en la Nueva España en personajes como Francisco Primo de Verdad, síndico procurador del Ayuntamiento de la ciudad de México. Fue el primero que habló, abiertamente, de la soberanía popular como una fórmula para que el poder regresara a su fuente originaria en vista de que la familia real española se encontraba cautiva en manos del ejército napoleónico. Primo de Verdad propuso, en la sesión del 14 de agosto de 1808, crear la Junta de México como respuesta a la ausencia del rey. Don Francisco fue encarcelado en el recinto del Arzobispado donde poco después apareció muerto.

2.— En 1908 se publicó, en San Pedro de las Colonias, Coahuila, el libro de don Francisco I. Madero, titulado La Sucesión Presidencial en 1910. Ese texto constituye una de las bases ideológicas de la Revolución Mexicana. En él, Madero abogó por una transición pacífica del régimen porfirista a un sistema democrático. Allí reconoció que el general Díaz pacificó al país y lo encaminó por la senda del desarrollo; pero también hizo ver la necesidad de establecer un sistema que no dependiera de una sola persona. Madero creyó en la posibilidad de que se realizaran elecciones limpias. No fue así y tuvo que redactar el Plan de San Luis para convocar a la rebelión armada.

Así pues, tanto la Independencia como la Revolución nacieron de una propuesta eminentemente democrática. Propuesta que sigue siendo válida en cuando nos falta alcanzar una verdadera igualdad política y social.

'Super lujo importado' por Paco Calderón