agosto 03, 2008

Evo Morales promete más socialismo para Bolivia y proclama "patria o muerte"

LA PAZ (AFP) - El presidente Evo Morales anunció este sábado que "profundizará" el socialismo en Bolivia a pedido de la población, y señaló que ahora entiende la proclama de "patria o muerte" que dijo haberla escuchado de su colega de Venezuela y firme aliado político, Hugo Chávez.


El gobernante, que cumple dos años y medio en su cargo y aplica una política de nacionalización de empresas petroleras y de servicios, afirmó que la decisión de avanzar hacia el socialismo surgió de una encuesta realizada recientemente, aunque no reveló su autoría.

"Estaba revisando una encuesta que viene del exterior y la mayor parte de los bolivianos plantea socialismo, me quedé impresionado (...) si el pueblo boliviano nos pide socialismo, vamos a profundizar el socialismo", afirmó el gobernante, durante la inauguración de una universidad indígena en la comarca aymara de Warisata, a unos 100 km al noroeste de La Paz.

Morales reveló que ahora entiende la arenga que dijo haberla escuchado de su aliado político de Venezuela, cuando él suele proclamar en sus actos públicos "patria o muerte", como la que repitió Cuba desde la década del 60.

"Yo escuchaba al compañero Chávez: patria o muerte, no entendía, ahora quisiéramos gritar todos los días patria o muerte", afirmó el gobernante, quien pidió a los estudiantes presentes en el acto gritar a todo pulmón "¡patria o muerte!".

Para el jefe de Estado, experiencias de propiedad colectiva se han registrado en poblados andinos bolivianos, como el caso de su comunidad natal de Isallavi, en la región de Oruro (sur), donde aseguró que "no hay propiedad privada" sobre el ganado vacuno y sobre las llamas.

Morales, que nacionalizó empresas petroleras y de telecomunicaciones y que, a la vez, aplica una política de reinvindicación indigenista, se encuentra a una semana de someterse a un referendo revocatorio de su mandato, además de su vice y ocho prefectos.

Obama vs. McCain: ¿qué dicen los números? (II)

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Excélsior

Hace mes y medio, en este espacio le ofrecí un panorama de la lucha por la presidencia de Estados Unidos basado en la historia electoral de ese país.

Le contaba que la forma en que se dirimen allá las votaciones hace que la elección del cuadragésimo cuarto ocupante de la Casa Blanca sea irrelevante en 35 de los 50 estados (o 36 de 51 entidades, si consideramos al Distrito de Columbia, donde se asienta la capital), porque difícilmente cambiará la tendencia favorable a alguno de los dos partidos políticos hegemónicos, el Republicano y el Demócrata, en esas demarcaciones.

Esto quiere decir que la elección presidencial de noviembre entrante se decidirá en el resto de los estados, es decir, en 15 de ellos.

Hay que recordar que, salvo en Nebraska y Maine —entidades electoralmente insignificantes—, el ganador de un estado se lleva el total de los votos electorales en juego, así triunfe por un solo sufragio.

Por ello, en los hechos, 375 de los 538 votos electorales en juego ya están asignados y la lucha se centra en ganar los 163 restantes.

En estos momentos, como se apuntó aquí y lo ha confirmado la encuestadora Rasmussen en sus mediciones diarias de las preferencias políticas, el candidato demócrata Barack Obama iniciará la carrera con 210 votos electorales —correspondientes a entidades donde los demócratas ganarán a menos de que ocurra una variación sorprendente en las tendencias electorales—, mientras su rival republicano, John McCain, lo hará con la nada despreciable cantidad de 165 votos electorales.

Ambos candidatos estarán buscando alcanzar la cifra mágica de 270, cantidad requerida para ganar la Casa Blanca. Bajo esta premisa, Obama necesitará 60 votos electorales más, y McCain, 105.

¿Cuáles son los 15 estados donde se librará la verdadera lucha por la Casa Blanca de aquí a noviembre?

En orden de importancia son los siguientes: Florida (27 votos electorales), Pensilvania (21), Ohio (20), Michigan (17), Carolina del Norte (15), Virginia (13), Misuri (11), Colorado (9), Iowa (7), Nuevo México (5), Nevada (5), Nueva Hampshire (4), Montana (3), Dakota del Norte (3), y Dakota del Sur (3).

Al momento de escribir estas líneas, seis de esos 15 estados se inclinaban por dar el triunfo a McCain: Florida, Carolina del Norte, Misuri, Montana y las dos Dakotas. Si los resultados de esas encuestas se confirmaran en las urnas, la cuenta del candidato republicano subiría a 227 votos electorales, aún insuficientes para ser elegido presidente.

Tres estados más, de acuerdo con las encuestas de Rasmussen están aún en veremos. Son “un volado” los estados de Ohio, Virginia y Nevada. En su conjunto valen 38 votos electorales.

Asimismo, las encuestas daban una ventaja potencial a Obama en seis de los estados realmente en disputa este otoño: Pensilvania, Michigan, Colorado, Iowa, Nuevo México y Nueva Hampshire. Con esos votos electorales, el aspirante demócrata llegaría a 273 y sería declarado ganador.

Aun si su contrincante se llevara los tres estados mencionados arriba, se quedaría corto, con 265 votos electorales.

El problema es que las tendencias se han venido moviendo en la mayoría de los 15 estados en disputa, y aún no ha comenzado formalmente la campaña electoral, pues no será sino hasta fines de agosto en el caso de Obama, y principios de septiembre en el de McCain, cuando las convenciones de sus respectivos partidos los nombren candidatos.

La contienda está cerrada. Máxime si entra en la carrera por las Casa Blanca un tercer candidato, sin posibilidades de triunfo, pero que podría arruinar la fiesta a alguno de los dos principales.

Y aunque la votación general (el llamado “voto popular”) no cuenta para designar al presidente de Estados Unidos, las encuestas muestran un panorama igualmente apretado en ese rubro. La medición de Rasmussen que se dio a conocer el 29 de julio da sólo dos puntos de ventaja a Obama.

Entre los datos interesantes de esa encuesta hay que mencionar que McCain tiene una mayor proporción de simpatizantes entre los seguidores de su partido (86%) que Obama entre los demócratas (78%), cosa que se explica por el duro enfrentamiento que éste tuvo en la elección primaria con la senadora Hillary Clinton.

También que McCain tiene mayor apoyo que su rival entre los blancos y los hombres (51% en cada rubro), mientras que la candidatura de Obama domina entre las mujeres (51%) y los negros (92%).

Una cuarta parte de los electores potenciales cree que McCain, de casi 72 años de edad, está “demasiado viejo” para ser presidente, pero 45% considera que a Obama “le falta experiencia” para dirigir al país.

En cuanto a la confianza de los votantes en determinados temas, McCain gana en seguridad nacional, manejo de la guerra de Irak, migración y política fiscal. Obama sale adelante en la conducción de la economía, educación, energía, salud y medio ambiente.

Así van los números. En las semanas por venir, habrá que seguir analizando el desarrollo de la contienda electoral del vecino del norte, que importa a los estadunidenses, pero también debe importar a México y al resto del mundo. Y es que, como bien dijo hace unos días David Miliband, el joven político socialdemócrata que encabeza el Ministerio de Exteriores de Gran Bretaña, aún se requiere el liderazgo de Estados Unidos para resolver cualquier problema global… aunque su capacidad para encabezar el concierto internacional esté cada vez más en duda.

"Encomienda" por Paco Calderón